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Ángel María Castro Argiz. El padre de Fidel Castro

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Ángel María Castro Argiz. El padre de Fidel Castro

 

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El padre de Fidel Castro Ruz, Ángel María Bautista Castro Argiz, nació el 5 de diciembre de 1875 en la pequeña aldea de Láncara, en la provincia de Lugo, Comunidad Autónoma de Galicia, España.

Segundo hijo de los campesinos Manuel Castro Núñez y Antonia Argiz Fernández, de un total de seis hijos. La humilde casa en la que nació Ángel aún sigue en pie, es rústica, muy pequeña y está construida en lajas de piedra, material muy abundante en Galicia. En la actualidad hay una placa de piedra en la que se puede leer: "en esta casa en 1875 nació Ángel Castro Argiz, gallego que emigró a Cuba donde plantó árboles que aún florecen". Esa inscripción coincide con la versión escrita en el libro Todo el tiempo de los cedros, paisaje familiar de Fidel Castro Ruz, biografía publicada en Cuba en 2003, por Katiuska Blanco Castiñeira.

La madre de Ángel Castro, Antonia Argiz Fernández murió cuando él tenía 11 años de edad. Su padre se volvió a casar y los envió a él y sus hermanos a vivir con un tío en la población cercana de San Pedro de Armea. Ángel vivió toda su infancia en la pobreza.

Alrededor de 1890, cansado de vivir en la pobreza, Angel Castro se mudó a Madrid, donde vivía una tía suya, en búsqueda de un futuro más próspero. Allí se desempeño en diversos oficios, entre ellos como empleado de una panadería.

Por aquellos días, España luchaba por mantener la últimas dos colonias que le quedaban en América, Cuba y Puerto Rico. Fuerzas de milicias rebeldes comenzaban a asomar la cabeza en Cuba y para contrarrestarlas, los españoles empezaron a reclutar jóvenes en el ejército a través de un método llamado lotería de quintos, mediante el cual quedaba a manos del azar el reclutamiento de hombres en el ejército. Algo que acostumbraban hacer los jóvenes de la burguesía española para evitar ir a la guerra era pagarles a pobres para que los suplanten, de esta manera, las familias adineradas compraban sustitutos que arriesgaban sus vidas y salvaban las de sus hijos.

Cuando Ángel Castro tenía aproximadamente 17 años de edad, un joven adinerado cuyo nombre se desconoce, al que la suerte de la lotería de quintos lo marcó para formar parte del ejército, gracias a sus recursos económicos pudo torcer dicha suerte y quizás el destino del mundo, ya que compró los servicios de Ángel por una suma de dinero sin constatar, para que lo sustituyera en su lugar. Este fue el momento en que el destino pondría frente a Ángel a la isla de Cuba.

Fue reclutado en el ejército español y enviado a Cuba luego de comenzada la guerra de Independencia cubana en 1895, quedaría así atado el vínculo de Ángel Castro con Cuba. Cuando llegó fue destinado a la Trocha de Júcaro a Morón, una línea fronteriza alambrada de unos 100 kilómetros de longitud, con puestos de observación y pequeñas fortalezas, creada como barrera para impedir que los rebeldes del oriente cubano pasaran al occidente de la isla, región en la que se encuentra La Habana.

España envió un enorme ejército compuesto por alrededor de 220.000 hombres que se enfrentaron a los mambises (tropas del ejército independentista cubano). La cifra de soldados más alta a la que tuvo que enfrentarse un ejército de liberación americano. La guerra no solo fue cruenta a raíz de la contienda bélica sino también por la cantidad de epidemias que se desataron, causando la muerte de entre 180.000 y 300.000 muertes entre 1895 y 1898.

Ángel pasó tres años combatiendo, en un ambiente en que los mambises efectuaban una guerra sin cuartel y sus tropas atacaban a matar, sin tregua ni prisioneros. La guerra estaba casi perdida para España, por lo que el Gobierno Central de Madrid decidió enviar al Capitán General Valeriano Weyler, quien aumentó la violencia de esta feroz guerra, creando campos de concentración donde murieron miles de cubanos.

Por su parte, Estados Unidos veía sus intereses afectados con esta guerra y la presencia de España en la isla de Cuba, siguiendo la Doctrina Monroe de "América para los americanos". Por lo que exigía a los españoles una pacificación inmediata. Estados Unidos aún no había participado directamente en esta contienda bélica, hasta que el 15 de febrero de 1898 explotó en la Bahía de La Habana el crucero americano Maine. Según algunos historiadores se trató de un sabotaje por parte de los americanos para tener la excusa perfecta y declararle la guerra a España; esta hipótesis se sostiene en el hecho de que los españoles no tenían ningún interés en incomodar a una potencia como EE.UU.

Este episodio propició la intervención estadounidense en la Guerra de Independencia Cubana y el 10 de diciembre de 1898 España tuvo que rendirse tras la última batalla en Santiago de Cuba, cuando la flota española fue totalmente destruida. Asi, bajo los acuerdos de París, se terminaba la dominación española en Cuba, pero quedaría por un tiempo bajo la tutela estadounidense.

En este contexto, con la guerra terminada, Ángel Castro fue repatriado a España junto al resto de las tropas coloniales que quedaban. Según una versión de la historia contada por el periodista francés Serge Raffy en su libro Fidel el desleal, cuando Ángel regresó a Galicia al reencuentro de una novia que tenía en el pueblo, la mujer ya se había casado en su ausencia creyéndolo muerto en la guerra. No obstante, no hay suficientes pruebas que prueben la veracidad de este episodio y solamente una prima gallega de los Castro, Victoria López, reconoce haber escuchado esta historia de niña.

Otro episodio, sin documentación histórica y de naturaleza más anecdótica que se suele contar en Láncara sobre lo ocurrido tras el regreso de Ángel a España, es que tuvo una partida de cartas con un lugareño bien posicionado de nombre Ventura, que se jugó su casa y sus tierras. Según se cuenta, Ángel Castro ganó la partida, pero se la perdonó a Ventura y no le reclamó nada, volviendo poco tiempo después a Cuba.

Así, en búsqueda de mejores oportunidades, Ángel Castro decidió volver a Cuba donde se quedaría para siempre. Según documentos de las autoridades cubanas, el 4 de diciembre de 1899 desembarcó en La Habana tras haber viajado a bordo del vapor francés Mabane procedente de A Coruña.
 
Hay varias versiones sobre sus primeros pasos en Cuba. Según una versión, Ángel viajó de La Habana a la entonces denominada provincia de Oriente, para comenzar a trabajar como peón de la construcción del ferrocarril de Mayarí. Según la hermana de Fidel Castro, Juanita Castro, en sus memorias cuenta que Ángel primero se fue a vivir a Camajuaní y luego a Cayo Romano, donde se encontró con un tío y con quien se quedó a vivir en Santa Clara, provincia de Las Villas. Pero al poco tiempo no quizo vivir más con su tío y se fue a buscar fortuna de pueblo en pueblo. Según Katiuska Blanco, trabajó en las minas de hierro y manganeso en Daiquiri y Ponupo, ubicadas también en la provincia de Oriente. Según el periodista Tad Szulc, Ángel empezó luego a vender limonada a peones de campo que transportaba en barriles colocados sobre lomos de asnos que logró comprar con sus ahorros. Szulc sostiene que Ángel Castro hasta ese entonces era analfabeto y durante ese período aprendió a leer y escribir.

Más adelante, Ángel estableció sus operaciones en la región cercana a la Bahía de Nipe, provincia de Holguín, al este del país, donde estaba instalada la compañía estadounidense United Fruit Company. Allí, en 1907, en una central azucarera llamada Central Preston, perteneciente a la United Fruit Company, Ángel logró abrir su primer negocio, una fonda y bodega bautizada con el nombre de El Progreso, donde los lugareños podían comprar víveres o consumirlos directamente.

Esta fonda le permitió hacer mucho dinero, por lo que empezó a arrendar tierras a la United Fruit Company y paralelamente trabajaba como contratista de dicha empresa multinacional, cortando madera en los bosques, para plantar inmediatamente caña de azúcar. Según algún versiones, además, a través de contratos con las centrales azucareras Boston y Preston, Ángel instaló las líneas del ferrocarril que transportaba la caña de azúcar a otros puntos del país. Además de todos esos negocios mencionados, Ángel también acumuló mucho dinero criando gallos de pelea.

Tiempo después, con una gran fortuna forjada, pudo fundar su propia hacienda, Manacas, ubicada en Birán. Fue bautizada Manacas por el arroyo del mismo nombre que pasaba por esas tierras. A través de viejas escrituras se sabe que la primera posesión de Ángel Castro Argiz en Birán data del 22 de noviembre de 1915, cuando compró la finca a Alfredo García Cedeño.

Por aquellos tiempos, trabajando para la United Fruit Company, Ángel conoció y entabló una gran amistad con Fidel Pino Santos, hijo de un comerciante, quien será uno de sus mejores amigos por el resto de su vida. Además, juntos harían grandes negocios y operaciones comerciales. Fidel Pino Santos, ingresaría a la política y en 1938 se convertiría en Representante de la Cámara (antiguo órgano legislativo que junto al Senado conformaba el antiguo Congreso de la República de Cuba).
 
Por aquellos años Ángel Castro conoció en Santiago de Cuba a María Luisa Argota Reyes, con quien se casó en 1911 y tuvo cinco hijos, aunque tres murieron de niños y dos sobrevivieron: Lidia Castro Argota y Pedro Emilio Castro Argota (este último nacido del 8 de julio de 1914). Muchas fuentes dicen que María Luisa Argota era maestra e incluso algunas sostienen que ella fue quien le enseñó a leer y escribir a Ángel Castro. Sin embargo, Juanita Castro (hija de Ángel Castro y hermana de Fidel y Raúl Castro) desmiente en sus memorias que María Luisa haya sido maestra y agrega que ni siquiera trabajó en una escuela.

En lo que sí coinciden la mayoría de las fuentes es que se trataba de un matrimonio marcado por la indiferencia. Mientras Ángel vivía en su finca de Birán, María Luisa y sus dos hijos vivían en una casa que tenían en Mayarí. Juanita Castro (hija de Ángel Castro y hermana de Fidel y Raúl Castro) en sus memorias menciona que a María Luisa no le gustaba el campo ni convivir con campesinos y agrega que su media hermana Lidia le contó acerca de un pleito que tuvo una vez de niña con su madre (María Luisa), en el que le recriminó haber dejado a su padre y no haber ido a vivir al campo con él, a lo que María Luisa le respndió: "¿Vivir en el campo? ¿Yo? ¡No, hombre! En el campo sólo viven los pájaros y otros animales. Si eso es lo que Ángel quiso, problema de él". Según Juanita, a pesar de estar separados físicamente, Ángel mantenía a María Luisa con todas las comodidades en su casa de Mayarí.

Por aquel entonces, Ángel conoció a Lina Ruz González, una mujer 28 años más joven que él y con quien tendría siete hijos, Ángela, Ramón, Fidel, Raúl, Juana, Enma y Agustina.

De acuerdo con algunas fuentes Lina Ruz González era hija de una familia que trabajaba en la hacienda y ella era cocinera en la casa principal. Sin embargo, Juanita Castro, hija de Lina y hermana de Fidel, en sus memorias desmiente esta versión. Ella cuenta que Ángel tenía una relación laboral con Francisco Ruz Vázquez, padre de Lina, y que un día fue a buscarlo a su casa y ahí la conoció. Ángel se enamoró de Lina y comenzó a frecuentar la casa de los Ruz.

Juanita cuenta en sus memorias que la hermana de Lina, María Julia (y tía de Fidel Castro), solía decir que Ángel era un hombre muy respetuoso y que siempre tomó en cuenta la opinión de Francisco Ruz (padre de Lina) en su noviazgo con Lina. Francisco no estaba muy de acuerdo que su hija saliera con un hombre que a pesar de no convivir con su esposa (María Luisa Argota) no estaba divorciado, por lo que para él era una situación inaceptable. Pero el amor entre ellos era más fuerte y poco tiempo después de cumpidos los 19 años ella se fue a vivir con él a su hacienda de Birán. Por su parte, Ángel les prometió a los padres de Lina que se divorciaría legalmente de María Luisa y que aunque era difícil de conseguir lo haría porque él amaba a Lina y no quería vivir fuera del matrimonio con ella. Sobre estos recuerdos de María Luisa contados a su sobrina Juana Castro, ella fundamenta que Lina dejó su casa paterna a los 19 y no a los 13 como cuentan otras fuentes biográficas. Ángel y Lina vivieron juntos en la finca de Birán hasta la muerte de él en 1956.

No obstante, Ángel sostuvo por un tiempo una relación extramatrimonial con Generosa Mendoza, una empleada doméstica, relación de la que nació Martín Castro en 1930 (medio hermano de Fidel Castro).

Fuentes de información:

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