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Fidelito el primer hijo de Fidel Castro nacido el 1 de septiembre de 1949

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Fidelito el primer hijo de Fidel Castro nacido el 1 de septiembre de 1949

 

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El 1 de septiembre de 1949 nació en la ciudad de La Habana, Fidel Ángel Castro Díaz-Balart (apodado Fidelito), el primer hijo de Fidel Castro. Lo tuvo con su primera esposa Mirta Díaz-Balart.

Fidel, Mirta y su hijo Fidelito fueron a vivir a un apartamento más cómodo ubicado cerca del cruce de las calles 3 y 2, en la zona del Vedado en la Habana, cerca del mar y frente a un cuartel del ejército que ocupaba todo el predio que actualmente es ocupado por los hoteles Riviera y Meliá Cohiba.
 
La situación económica para ellos no era la mejor, y ahora había que sumar los gastos de crianza de Fidelito. Todavía subsistían con la ayuda que recibían de parte de Ángel Castro y del padre de Mirta. Fidel Castro tenía 23 años de edad, pero aún no trabajaba y estaba totalmente concentrado en sus estudios. Aunque también seguía con la militancia política en el Partido Ortodoxo y participaba en toda manifestación o acto político de importancia que surgiera.

A partir del nacimiento de Fidelito, la relación entre Fidel y Mirta comenzó a sufrir los primeros resquebrajamientos. No había suficiente dinero y muchas veces tenían que pedir prestado a amigos cuando les cortaban el suministro eléctrico por falta de pago. Tampoco llegaban tan cómodamente a fin de mes, algo a lo que Mirta no estaba acostumbrada. Fidel comenzó a ausentarse más. Comía cada vez menos en casa y prefería ir a comer con sus compañeros de militancia en el restaurante chino El Pacífico, ubicado en la esquina de la calle San Nicolás y callejón Cuchillo. Incluso, en ocasiones traía a sus compañeros de militancia al apartamento y se quedaban durante horas charlando de política hasta el amanecer, cosa que molestaba a Mirta, ya que muchas veces ella se encargaba de servirles de comer, además de tener que atender a Fidelito.

Mientras tanto, Fidel Castro continuaba con sus actividades políticas. En 1949 participó en varias manifestaciones como aquella frente a la Embajada de Estados Unidos por la afrenta de unos marinos estadounidenses al monumento de José Martí en el Parque Central. Además, seguía con sus denuncias de actos de corrupción cometidos por el gobierno (desde octubre de 1948 bajo la presidencia de Carlos Prío Socarrás, también del Partido Auténtico como su predecesor Ramón Grau San Martín) y líderes estudiantiles vinculados al gobierno, entre ellos Rolando Masferrer.

Desde hacía algunos años, distintas agrupaciones pandilleras estudiantiles se enfrentaban en violentas disputas callejeras por obtener un lugar hegemónico en el gobierno y puestos estatales. Algunos de estos grupos surgieron a partir de elementos revolucionarios que lucharon contra los gobiernos de Gerardo Machado (1925-1933) y Fulgencio Batista (primer gobierno de Batista entre 1940 y 1944). Aunque al asumir Ramón Grau San Martín, del Partido Auténtico, en 1944 se fueron corrompiendo y actuaban en pos de la obtención de prebendas y beneficios de todo tipo por parte del Gobierno. Para pacificar la situación, el Gobierno había establecido el Pacto de las Pandillas que otorgaba puestos administrativos y sobornos a los líderes y miembros de estas agrupaciones. El Gobierno usaba a estas agrupaciones gangsteriles para reprimir o castigar indirectamente y de manera no oficial a sus opositores. Además, sus líderes aprovechaban su poder, amenazando y presionando a los estudiantes universitarios opositores, especialmente a aquellos pertenecientes al Partido Ortodoxo, que eran los principales denunciantes de la corrupción del Gobierno del Partido Auténtico.

Fidel Castro participó protagónicamente en todos los actos de denuncia contra el Gobierno y los grupos gangsteriles, principalmente el MSR (Movimiento Socialista Revolucionario) encabezado por el líder estudiantil oficialista Rolando Masferrer, posiblemente el principal enemigo político de Fidel Castro en aquellos tiempos.

El 7 de mayo de 1949, Fidel publicó un artículo titulado Contestando a Masferrer, en el que enfrenta a Rolando Masferrer diciendo que "ni él ni sus aliados pistoleros podrán prevalecer sobre los que ostentan ideales sanos y desinteresados".

El 31 de octubre de 1949, Fidel Castro formó parte de una manifestación frente al Capitolio en La Habana, organizada por el Partido Ortodoxo. Se trataba de una protesta por un empréstito de 200 millones de dólares que el Gobierno de Carlos Prío Socarrás estaba gestionando con bancos de Estados Unidos, supuestamente para la realización de obras públicas. La masiva manifestación estuvo encabezada por el líder del Partido Ortodoxo, Eduardo Chibás y contó con la presencia de aproximadamente 40.000 seguidores y militantes de distintos partidos opositores al Gobierno. Chibás y los militantes de su partido pensaban que este empréstito hipotecaría a la República. En aquella manifestación también habló Fidel Castro, quien entre otras cosas expresó en su discurso las siguientes palabras: "Hace el convite y la trampa de los empréstitos bancarios, como disimulado proyecto de conquista económica, que pone en peligro la independencia".

Fue a partir de ese discurso que dio Fidel Castro el 31 de octubre de 1949 que varios de sus compañeros de militancia advirtieron sus grandes facultades oratorias, su espíritu de líder y su capacidad analítica, ya que a pesar que muchos de sus compañeros de militancia tenían prejuicios con el origen burgués de Fidel, les sorprendía que destacara lo perjudicial que llegaría a resultar un endeudamiento de semejante magnitud para el estado cubano, que podría quedar subyugado económicamente por los bancos y sus condiciones.

Ese año, el Gobierno de Prío Socarrás también decretó el aumento de tarifa de autobuses de La Habana, generando la reacción en contra de casi todo el estudiantado. Hubo protestas en contra del incremento, organizadas por la juventud del Partido Ortodoxo con el apoyo de los estudiantes comunistas. Fidel tuvo un rol protagónico en todas esas manifestaciones que se organizaron. Sin embargo, algunos líderes estudiantiles oficialistas pactaron y fueron sobornados por el Gobierno para recibir su apoyo en esta medida.

Por el aumento de la tarifa del autobús, los estudiantes de la Juventud Ortodoxa realizaron una protesta en las escalinatas de la Universidad. También organizaron una campaña en contra de la Compañía Cubana de Electricidad que desembocó en una gran asamblea nocturna en la Universidad con todas las luces apagadas e iluminada con velas traídas por la gente del pueblo.

Fidel Castro participaba en la mayoría de las actividades del Partido Ortodoxo y comenzó a destacarse políticamente dentro de dicho movimiento a partir de sus fuertes acusaciones públicas al Gobierno de Prío Socarrás de obtener ganancias a través de los grupos gangsteriles. Estas denuncias de Fidel en contra del Gobierno y de los grupos como el MSR y la UIR, fueron motivo de varios intentos de asesinato en su contra. Uno ocurrido en abril de 1949. Otro intento de asesinarlo, casualmente se dio el 1 de septiembre de 1949, el mismo día en que nació su hijo Fidelito. Ese día, Fidel Castro tenía que ir a la Universidad, pero a causa del nacimiento de su hijo no fue. Luego se enteraría que ese día había ido un grupo de personas con la intención de matarlo, así que siempre pensó que su hijo le había salvado la vida y que ese fue un segundo nacimiento también para él.

Así que Fidel debía andar con cuidado. El nivel de peligro decrecía y aumentaba de a intervalos, de acuerdo a la coyuntura y las actividades del momento en contra de la oposición. En noviembre de 1949, los ánimos estaban muy caldeados en la Universidad y cundía un gran clima de violencia en el ambiente. Los militantes estudiantiles del Partido Ortodoxo se aliaron a los pocos comunistas que habían allí, formando un frente común para rechazar el intento del Gobierno de Prío Socarrás de controlar la Universidad a través de las bandas gangsteriles como el MSR y el soborno a presidentes de facultades.

Fue en esos meses de 1949 que surgió el Pacto de la Pandillas propuesto por el Gobierno de Carlos Prío Socarrás, que intentaba sobornar a los líderes de estas agrupaciones para comprar sus servicios y apoyo.

Los ortodoxos y comunistas formaron un comité conjunto -al que Fidel ingresó- llamado 30 de Septiembre (por la fecha de muerte del líder estudiantil Rafael Trejo en 1930 durante la dictadura de Gerardo Machado). Este comité se formó con el fin de combatir a las bandas gangsteriles como el MSR y la UIR, así como la violencia que generaban. Un día se produjo una reunión en la casa de Max Lesnik (dirigente de la Juventud Ortodoxa, con quien Fidel trabó una buena amistad en esos tiempos), donde participaron miembros del Comité como Alfredo Guevara (militante comunista), Antonio Núñez Jiménez, Flavio Bravo, Lionel Soto, Flavio Bravo y claro está, Fidel Castro. Allí se acordó que los miembros del Comité deberían ir desarmados a la Universidad (normalmente iban armados por motivos de defensa propia) para no estar al mismo nivel de las bandas gangsteriles y que no parezca una lucha de pandilleros opositores al gobierno contra pandilleros oficialistas. También se acordó que se denunciaría con pruebas y documentos fehacientes a las bandas gangsteriles y sus acuerdos con el Gobierno. Fidel propuso ser el orador que los denunciaría públicamente en la asamblea de la Federación Estudiantil Univrsitaria (FEU).

Como el Comité 30 de Septiembre tenía miembros comunistas recibió fuertes críticas por parte de siete estudiantes encabezados por Enrique Ovares, ex presidente de la FEU y defensor del Partido Auténtico. Era una época en la que el macarthismo y el anticomunismo imperaban. Ante estas críticas, Fidel Castro respondió diciendo que si ser comunista era un delito, habría que quitar entonces del Salón de los Mártires de la FEU el retrato de Julio Antonio Mella, uno de los fundadores del Partido Comunista Cubano. Si bien Fidel Castro militaba en el Partido Ortodoxo, sentía simpatía por los comunistas, algo que aunque parezca contradictorio tenía una razón fundamentada en el hecho de que él comenzaba a moverse en una línea ideológica que en algunos aspectos coincidía con el marxismo. Además, consideraba que como otro de los fundadores del Partido Comunista Cubano fue Carlos Baliño, un revolucionario miembro del Partido Revolucionario de José Martí, no habían posiciones encontradas entre el pensamiento martiano y el marxista. No obstante, Fidel quería conservar su posición lograda en el Partido Ortodoxo, movimiento que contaba con el apoyo de gran parte del pueblo y a través del cual podría postularse incluso para algún cargo político. Por lo que siempre mantuvo clara su postura y decisión de no formar parte del Partido Comunista. Además, los comunistas habían quedado bastante aislados en aquel tiempo, especialmente a raíz de la alianza que habían formado años antes con Batista durante su gobierno (1940-1944). Esto generó un gran rechazo en mucha gente que detestaba a Fulgencio Batista, así como la corrupción y represión que caracterizaban a su gobierno.

Tras investigar bien, se consiguieron los nombres de aquellos miembros de pandillas y dirigentes de la FEU que habían sido premiados con cargos inventados en distintos ministerios de la administración estatal y cobraban sueldos sin trabajar.

En noviembre de 1949, se reunieron en la asamblea que la FEU realizaba en la Galería de los Mártires de la Universidad, donde participaban los líderes estudiantiles de cada una de las 13 escuelas de la Universidad y donde estaban presentes más de 300 alumnos de estas 13 facultades. Allí, ante toda esa gente que se disponía a escuchar a la denuncia de Fidel que incluía la lista con los nombres de todos aquellos que recibieron prebendas por parte del Gobierno, alguien gritó amenazante hacia aquel que sería el orador: "El que diga lo que no debe decir, hablará por última vez".

El orador iba a ser Fidel Castro, quien se levantó de su silla y con un paso lento, pero aún así firme, se dirigió hacia el centro del salón. Tomó la palabra en nombre del Comité 30 de Septiembre y después de solicitar un minuto de silencio en honor a los mártires estudiantiles caídos en el pasado, comenzó a leer la lista con cada uno de los nombres de los miembros de pandillas y dirigentes de la FEU que cobraban dinero del estado por puestos gubernamentales inventados en los que no trabajaban. También dio detalles de los ministros implicados, de los cargos otorgados e incluso de dónde cobraban el dinero. Todo esto, mostrando los documentos que probaban y respaldaban cada una de las acusaciones.

Mientras Fidel realizaba la denuncia durante la asamblea de la FEU, los pandilleros que controlaban estos puestos denunciados, se encontraban cerca de la Universidad y enviaron mensajes de amenazas de muerte para el orador que los denunciaba. Fidel fue informado de esta amenaza mientras realizaba las denuncias en su discurso, pero nunca se calló. Por el contrario, puso más énfasis en su discurso y en los nombres de cada acusado.
 
Terminada la asamblea casi al anochecer, las pandillas habían rodeado la Universidad con la promesa de matar al orador denunciante, o sea Fidel Castro. Entonces, los miembros del Comité 30 de Septiembre se reunieron para buscar una manera de salir de allí y poner a salvo a Fidel, dado que se encontraba amenazado de muerte por haber hablado. Alfredo "El Chino" Esquivel, que en aquel entonces era amigo inseparable de Fidel, le dijo a Max Lesnik: "Al guajiro (como le decían a Fidel sus amigos íntimos) hay que sacarlo de aquí, allí
abajo están todos los que lo quieren matar". Lesnik como dirigente de la Juventud Ortodoxa tenía cierto prestigio por su cercanía a Eduardo Chibás (líder del Partido Ortodoxo y candidato a Presidente de la República en las elecciones de 1948). Los estudiantes pandilleros no se arriesgarían a asesinar a Fidel si se encontraba con Lesnik. Matar a Fidel Castro implicaba la posibilidad de matar también al líder de la Juventud Ortodoxa, algo que podría acarrearles muchos problemas, ya que los domingos Chibás tenía un programa de radio muy popular y podría denunciar a los responsables de semejante acto criminal e involucrar al Gobierno.

Entonces, a Lesnik se le ocurrió la idea de sacar a Fidel Castro escondido en su automóvil convertible rojo de marca Pontiac. Le bajó la capota al vehículo y al salir pasó lentamente por delante de los pandilleros que esperaban a Fidel para matarlo. Lograron salir sin problemas por la calle Jovellar, doblaron a la derecha y se dirigieron por la calle San Lázaro hasta la casa de Max Lesnik donde escondió por algunas semanas a Fidel Castro para protegerlo.

Luego, el propio Max Lesnik ha llegado contar que alguien le consiguió un boleto de avión a Fidel para que se pudiera refugiar algunas semanas en Estados Unidos hasta que se calmara la situación. Lesnik llevó a Fidel hasta la estación de ferrocarril para dirigirse primero hacia la Provincia de Oriente y de allí en avión a Estados Unidos. Hay versiones que sostienen que Fidel se quedó algunos días en Miami y luego de allí se fue a Nueva York donde habría pasado algunas semanas esperando que sus enemigos de La Habana se tranquilizaran un poco. Este sería el segundo viaje de Fidel Castro a Estados Unidos de América.

Esta larga ausencia de Fidel Castro de su casa, especialmente teniendo en cuenta el reciente nacimiento de Fidelito, deterioría aún más su relación con Mirta.

Fuentes de información:

  • Fidel Castro Ruz GUERRILLERO DEL TIEMPO - Escrito por Katiuska Blanco Castiñeira
  • Así es Fidel - Escrito por Luis Báez. Publicado por Casa Editora Abril en 2009. ISBN: 978-959-210-552-2
  • Después de Fidel. Escrito por Brian Latell - ISBN: 9789584508423
  • El paso de Fidel Castro por Miami
  • Cronologías de Fidel Castro
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