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La verdadera historia del Día de San Valentín


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Mucha gente suele creer de manera equivocada que el Día de San Valentín, al que muchos también llaman el Día de los Enamorados, es una moda de los últimos años, surgida en Estados Unidos. Sin embargo, esto no es así, ya que sus orígenes se remontan indirectamente a tiempos prerromanos, muchos siglos antes del Cristianismo e incluso varias centurias antes del surgimiento del Imperio Romano. Por lo tanto, esta festividad contiene vestigios o ingredientes de distintas épocas, paganos, cristianos, de tradiciones medievales y de los últimos 200 años, que se fueron sumando hasta darle a esta fiesta su actual forma.

Ya que los inicios de esta historia se remontan a por lo menos 2.700 años en el pasado y que la celebración de esta fiesta se da durante el mes de febrero, primero hay que explicar cómo funcionaba por aquellos tiempos el calendario de la antigua Roma, para entender mejor las razones que dieron surgimiento a los primeros vestigios de esta festividad.

Hasta aproximadamente el año 700 AC (Antes de Cristo), en el Calendario Romano, el año tenía 10 meses (304 días), que se contaban a partir de marzo (primer mes del año) hasta diciembre (décimo mes del año). Habían 51 días de invierno -que luego pasarían a corresponder a enero y febrero-, que se consideraban días muertos, por lo que no se les había asignado nombres de meses. Por aquellos tiempos, ya que con el comienzo de la primavera boreal (del hemisferio norte) y el equinoccio solar, se iniciaba el período de siembra, de apareamiento de muchas especies animales y el rebrote de flores, hojas y plantas, consideraban lógico que el año debía tener su inicio en marzo. La primavera era vista como una especie de renacimiento de la vida.

Los meses llevan nombres de dioses romanos o de su posición ordinal en el año: Martius (en honor al dios Marte), Aprilis (en honor a Apru, la diosa etrusca correspondiente a Afrodita o la Venus romana), Maius (se cree que su nombre deriva de la diosa Maia, hija del Fauno y esposa de Vulcano), Iunius (en honor a Juno, la principal diosa del Panteón de Dioses Romano), Quintilis (quinto mes), Sextilis (sexto Mes), Septembris (séptimo mes), Octobris (octavo mes), Novembris (noveno mes) y Decembris (décimo mes).

Según la tradición romana, hacia aproximadamente el 700 AC, el legendario Rey de Roma, Numa Pompilius estableció la reforma del Calendario Romano, al agregar dos meses nuevos a dicho calendario, para que pudieran cubrir a los 51 días invernales a los que no se les habían asignado nombres de meses. Nacieron así, Ianuarius (en honor a Jano, dios de las puertas y entradas) y Februarius (a diferencia de otros meses, su nombre era en honor a una festividad que se desarrollaba durante esos días y en la cual vamos a enfocar nuestra atención). El año romano pasó a tener así, 355 días distribuidos en doce meses, de los que enero y febrero eran los dos últimos.

Tiempo después, aunque no se sabe exactamente cuándo, enero y febrero pasaron a ser los primeros dos meses del año. Gracias a un calendario romano que ha sobrevivido hasta nuestros días, se sabe que este cambio sucedió antes de la Reforma Juliana del calendario (Calendario Juliano), realizada en tiempos de Julio César, en el 45 AC, que estableció el año de 365 días y el cambio del nombre del mes de quintilis a julio (más adelante, el Emperador César Augusto haría lo mismo con el mes de sextilis, al cambiar su nombre a Augustus).

Ahora que se entiende un poco mejor el funcionamiento del antiguo calendario romano, podemos continuar.
 

Las antiguas festividades romanas de Februa y Lupercalia

Durante el primer milenio antes de Cristo, en Roma, poco antes del comienzo del año en marzo, se solían celebrar una serie de festividades de purificación llamadas Februa o Februalia (de la palabra latina februum, que significa purgación o purificación). Los romanos consideraban que esta época era apropiada para la purificación personal, ya que al finalizar el año se podían quitar de encima todos los males que se habían acumulado durante el año, purificarse o limpiarse, para así comenzar el nuevo año de la mejor manera posible y sin cargas o culpas que los abrumaran. De hecho, el nuevo mes de febrero tomó su nombre en honor a estas festividades, aproximadamente hacia el siglo 8 AC y pasó a ser el último mes del año. Hacia el 15 de febrero se solía celebrar esta fiesta de purificación, durante la cual se realizaban ofrendas y sacrificios de animales en honor a los dioses y se podía pasar tiempo meditando para expiar todos los males realizados durante el año.

Más adelante, surgió otra festividad en Roma que se celebraba entre el 13 y el 15 de febrero de cada año, Lupercalia. Su nombre deriva de la palabra lupus (que en latín significa lobo). Esta festividad se realizaba en honor a Lupercus, el dios de los pastores que protegía a sus rebaños de ovejas ante la amenaza de los lobos que acechaban los alrededores de la ciudad de Roma. Como en la mayoría de las religiones, las tradiciones y leyendas se encuentran inspiradas en hechos de la realidad, pero que a través de los años van tomando formas más fantásticas y alejadas de la realidad. Es un hecho, que en la región donde se encuentra la ciudad de Roma, abundaban los lobos, que representaban un peligro para los rebaños de ovejas e incluso para la propia población, por lo que este animal obtuvo un rol principal en sus tradiciones, leyendas y religión. Es más, según la tradición romana, los fundadores de la ciudad de Roma, Rómulo y Remo, en el siglo 8 AC fueron amamantados por una loba de nombre Lupa o Luperca, en su cueva -llamada Lupercal- del Monte Palatino, en la ciudad de Roma.

Lupercalia también se celebraba en honor a la diosa Juno, reina de los dioses y diosa del matrimonio, además de representar en la mitología romana a la maternidad -y por lo tanto a la fertilidad-. Asimismo, hay que aclarar que el dios Lupercus también se identificaba con Faunus, dios de la fertilidad de los campos, bosques y de los ganados de animales. La fiesta de Lupercalia terminó absorbiendo a la anterior festividad de februa o februalia, como una más de sus actividades. Casi todo en Lupercalia estaba asociado con la fertilidad.

En Lupercalia, entre cada 13 y 15 de febrero, los sacerdotes llamados Luperci (hermanos del lobo) se juntaban cerca de la cueva Lupercal del Monte Palatino, donde según la leyenda romana, Rómulo y Remo fueron amamantados por la loba de nombre Lupa. Allí, sacrificaban a dos cabras machos para obtener fertilidad y a un perro para lograr la purificación. A continuación, dos jóvenes sacerdotes Luperci eran conducidos hasta un altar, donde sus frentes eran untadas con la sangre mezclada de los animales sacrificados y luego limpiadas con un trozo de lana mojado en leche. Al finalizar el ritual, era necesario que los dos jóvenes sacerdotes se rieran. Luego se cortaba la piel de los animales sacrificados en pequeños trozos que se enrollaban para hacer sogas o látigos que se mojaban en la sangre sacrificatoria y entregaban a cada uno de los hombres presentes. Los hombres salían con las sogas a correr por las calles alrededor del Monte Palatino, en dos bandos separados, imitando al dios Lupercus. Mientras corrían, golpeaban con sus sogas mojadas con sangre a los campos de cultivo y a toda mujer con la que se cruzaban en el camino, para repartir fertilidad. De hecho, muchas mujeres, lejos de querer evitar el golpe, se acercaban hasta la zona y se paraban en fila, esperando ser tocadas para supuestamente prevenir esterilidad, recibir fertilidad y no sufrir durante el momento del parto.
 
La celebración de Lupercalia terminaba usualmente con excesos como orgías o incluso gente corriendo desnuda por las calles. Por inscripciones que se encontraron, hoy se sabe que esta festividad se expandió por Italia y otras partes del Imperio Romano, como la Galia (actual Francia).

Lupercalia
Lupercalia - Cliquear para ampliar imagen

Las festividades de Lupercalia se siguieron celebrando en Roma durante siglos, incluso ya bien entrada la Era Cristiana en el siglo 5 de nuestra era (años 400s), cuando la mayoría de los ritos paganos habían quedado abolidos. El entonces Papa Gelasius I (492-496), quien se oponía totalmente a la celebración de Lupercalia, por considerarla salvaje e impura, tras una larga disputa con los defensores de la festividad, terminó por abolirla en el año 496.

Hasta aquí tenemos el primer ingrediente de lo que con el tiempo se convertiría en el Día de los Enamorados. Ahora analizaremos el segundo ingrediente, el componente cristiano de la fiesta y el establecimiento del 14 de febrero como Día del Santo Valentín.
 

El establecimiento del 14 de febrero como Día de San Valentín y los mitos a su alrededor

Durante los primeros siglos del Cristianismo, hubo varios mártires cristianos con el nombre de Valentín o Valentinus (los mátires son personas perseguidas o sacrificadas por negarse a dejar de defender una determinada ideología o causa, opuesta a la del régimen imperante). Sin embargo, el San Valentín de la fiesta del 14 de febrero, en realidad fueron dos personas con ese nombre, que con el paso del tiempo, las leyendas juntaron en un solo santo.

El primero de ellos fue Valentín de Roma, un sacerdote de la ciudad de Roma ejecutado en el año 270 y enterrado en un cementerio al costado de la Via Flaminia (un camino que unía la ciudad de Roma con los Montes Apeninos). El otro fue el Obispo Valentín de Terni (antigua ciudad de Interamna), que fue ejecutado en el año 273 (durante la persecución a los cristianos organizada por el Emperador Aureliano) y enterrado también al costado de la Via Flaminia. En el año 496, el Papa Gelasius I estableció que el 14 de febrero se celebrara el onomástico de San Valentín, aunque como no se tenían suficientes datos sobre las vidas de estos dos mártires, el Papa dejó bien claro que se trataba de hombres con el nombre Valentín "cuyos actos eran conocidos únicamente por Dios".

Hasta aquí los hechos históricos. Con el paso del tiempo, se fueron agregando leyendas y mitos que inflaron la imagen e historia de San Valentín. En obras publicadas entre los siglos 5 y 6 de nuestra era, sobre el martirio de San Valentín, se cuenta que fue perseguido por ser cristiano. Al ser encarcelado, tuvo un encuentro con el Emperador Claudio II, quien impresionado con la dignidad y convicción de Valentín, le ofreció perdonarle la vida si abandonaba el Cristianismo. Pero Valentín no solo se negó, sino que incluso intentó convertir al emperador al Cristianismo. Por esta razón, Claudio mandó a ejecutarlo. Aunque antes de su ejecución, la leyenda cuenta que realizó un milagro al curar de una ceguera a Julia, la hija de su carcelero Asterius. Tanto Julia como toda su familia y sirvientes se convirtieron al Cristianismo. En el siglo 8, el monje benedictino británico, Beda el Venerable, en su catálogo de la vida de los santos (Martirologio de Beda), defiende esta leyenda.

Siglos más tarde, la leyenda de San Valentín fue decorada aún más, al contarse que Valentín, luego de curar a Julia, la hija de Asterius el carcelero, se enamoró de ella y la noche anterior a su ejecución del 14 de febrero, le escribió una carta de despedida firmada con la frase: "De tu Valentín", una expresión que en la actualidad se utiliza en las tarjetas de enamorados durante el Día de San Valentín.

Más adelante, la historia siguió siendo inflada y decorada con más mitos y leyendas. Una de ellas contaba que el Emperador Claudio II, supuestamente había prohibido casarse a los soldados de su ejército, ya que pensaba que los hombres casados no eran buenos soldados. Disconformes con esta decisión del Emperador, los soldados acudían a San Valentín para que los casara en secreto. Por lo que, según este agregado a la leyenda, esta fue la razón por la que Claudio mandó a arrestar a San Valentín. Sin embargo, esto es imposible, ya que Claudio II nunca efectuó tal prohibición.

Hacia el siglo 9 (años 800s), San Valentín de Roma y San Valentín de Terni, terminaron fusionándose en la figura de un solo santo. Muchas de las leyendas sobre San Valentín, incluso fueron tomadas de otros mártires. Con el paso de los siglos, las leyendas se fueron repitiendo de boca en boca, tomando forma y estableciendo como reales entre los cristianos.

Ya tenemos el segundo ingrediente del Día de San Valentín, su componente religioso. Pasemos ahora a su vínculo con los enamorados.
 

La asociación del Día de San Valentín con los enamorados en el medioevo

Durante la Edad Medieval, había surgido una tradición, en la que a mediados de febrero, las mujeres jóvenes escribían sus nombres y los introducían en una caja o vasija, para que luego fueran retirados por los hombres solteros en una especie de lotería. Así se formaban parejas de manera temporal, que si funcionaban y se enamoraban, podían volverse permanentes e incluso llegar a casarse. El autor británico del siglo 18 (años 1700s), Alban Butler, en su obra Vidas de los Principales Santos, erróneamente y sin contar con ninguna prueba, escribió que esta costumbre era practicada en la festividad romana Lupercalia, sin embargo no hay ningún documento que lo demuestre y los registros históricos más antiguos que se conservan sobre esta tradición son del siglo 13 (años 1200s).

No obstante, la Iglesia no estaba muy conforme con esta tradición que consideraba vinculada a costumbres paganas, por lo que mandó a que en lugar de colocarse nombres de mujeres en las cajas o vasijas, se introdujeran los nombres de santos. Por lo tanto, según el nombre que cada hombre soltero retirara, debía emular durante un año la vida del santo que le tocara. Esta nueva imposición de la Iglesia no funcionó y hacia el siglo 14, se volvió a la vieja tradición de introducir nombres de mujeres.

Pero la primera asociación históricamente comprobable del Día de San Valentín con los enamorados, el 14 de febrero, recién apareció en el año 1382, cuando el escritor Geoffrey Chaucer, padre de la literatura inglesa, escribió el poema titulado Parlement of Foules (El Parlamento de las aves), en conmemoración del primer aniversario del casamiento entre el Rey Ricardo II de Inglaterra y Ana de Bohemia. El poema de 700 versos está escrito como si se tratara de un sueño, que según algunas interpretaciones, es una especie de teoría del amor del propio Chaucer o el canto de un hombre que no termina de entender del todo bien al amor. Sea cual fuere su mensaje, se trata de la primera obra que hace referencia al Día de San Valentín como una fecha vinculada a los enamorados.

Los versos del poema donde se asocia al Día de San Valentín con los enamorados, son los siguientes (escrito en inglés medieval):

For this was on seynt Volantynys day
Whan euery bryd comyth there to chese his make.

Que en español significa:

Pues esto fue en el día de san Valentín
cuando todas las aves van ahí a escoger su pareja.

No obstante, hay algunos detalles sobre este poema que estudiosos e historiadores analizaron por años. Por ejemplo, el poema asocia al Día de San Valentín con los enamorados, como si se tratara de una tradición bien instalada en la sociedad de aquellos tiempos, aunque no existe ningún registro histórico que pueda demostrar que tal tradición existiera con anterioridad a la publicación de este poema de Chaucer. Muchos consideran por lo tanto, que se trata de una invención del propio escritor, quizás inspirado en la leyenda del enamoramiento de San Valentín con Julia en esta fecha, mezclándola con la imagen simbólica que representan los pájaros en apareamiento para los enamorados. De cualquier forma, queda bastante claro que esta asociación entre el Día de San Valentín y los enamorados es una creación de Chaucer, para muchos considerado como el padre de la celebración del Día de San Valentín como un día dedicado a los enamorados.

También surgieron dos planteos más, uno era que el acuerdo nupcial entre Ricardo II y Ana de Bohemia se efectuó el 2 de mayo de 1381, por lo que el primer aniversario del casamiento se celebró el 2 de mayo de 1382 y no el 14 de febrero, Día de San Valentín. Y el segundo, es que muchos estudiosos han considerado que mediados de febrero (pleno invierno boreal) no es una fecha muy adecuada para que los pájaros comenzaran a escoger sus parejas y se aparearan.

En respuesta al primer planteo, según el profesor de literatura y tradiciones medievales, Henry Ansgar Kelly, es posible que Chaucer se refiriera a San Valentín de Génova, un obispo de la ciudad de Génova que murió en el año 307 y cuya fiesta se celebraba el 3 de mayo de cada año, una fecha primaveral en la que es bastante más probable que los pájaros se aparearan. Pero también hay que tener en cuenta un detalle, que a la vez responde al segundo planteo de muchos estudiosos y es que en la época de Chaucer se utilizaba el Calendario Juliano. Con el establecimiento del Calendario Gregoriano que utilizamos en la actualidad, que fue creado en 1582 y que incorporó algunas correcciones al antiguo Calendario Juliano, la fecha del 14 de febrero de la época de Chaucer, corresponde al actual 23 de febrero, cuando ya algunos pájaros sí comienzan a aparearse en Gran Bretaña.

Sea como fuere, los versos de este poema que asociaban a un San Valentín con los enamorados, fueron rápidamente captados por la sociedad y para el siglo 15 (años 1400s), cada 14 de febrero se celebraban concursos amorosos y se enviaban cartas románticas para el día de San Valentín.

Geoffrey Chaucer
Geoffrey Chaucer

El primer registro histórico que menciona la celebración anual del día de los enamorados en el Día de San Valentín, es del 14 de febrero de 1400. Ese año, el Rey Carlos VI de Francia, bajo iniciativa de Philippe le Hardi Duque de Borgoña, creó una institución llamada la Corte del Amor (Cours d'amour en francés), cuya acta constitutiva fue publicada el 14 de febrero de 1400, en el Hotel d'Artois, la residencia del Duque de Burgundia en París. El objetivo de la Corte del Amor era celebrar festividades dedicadas al amor durante el primer domingo de cada mes, así como en fechas especiales seleccionadas por su valor simbólico, como el Día de San Valentín, un día cuaquiera del mes de mayo y uno de los cinco días del año dedicados a la Virgen María. Estas festividades eran celebradas en las cortes reales de Francia y participaban todo tipo de miembros cortesanos y de la nobleza. Consistían en banquetes, juegos relacionados al amor, competencias de lectura de poemas e interpretaciones de canciones sobre el amor. También se efectuaban luchas de justas para caballeros y bailes. Los hombres debían competir para ganarse el amor de las doncellas cortesanas que solían arbitrar estas disputas. Por lo tanto, el Día de San Valentín, ya hacia el año 1400, era considerado un día especial, vinculado de alguna manera con el amor.

La tarjeta o carta de amor de Valentín más antigua que se conserva, es del año 1415-1416 y se trata de un poema escrito por Carlos, Duque de Orleans, mientras se encontraba prisionero en la Torre de Londres tras haber sido capturado en la Batalla de Azincourt de la Guerra de los Cien Años. Carlos de Orleans le escribió un poema a su esposa Bonne de Armagnac, quien por aquel entonces tenía 16 años de edad. Lamentablemente, ella murió entre 1430 y 1435, mientras que Carlos recién fue liberado en 1440, por lo que nunca volvieron a verse. El poema en una estrofa dice:

Je suis desja d'amour tanné,
Ma tres doulce Valentinée,
Car pour moi fustes trop tart née,
Et moy pour vous fus trop tost né.

Que en español significa:

Ya estoy cansado del amor,
Mi muy gentil Valentín,
Ya que para mí, tu haz nacido muy tarde,
Y yo para ti he nacido muy temprano.

Como se puede leer, el Duque de Orleans se refirió a su esposa como "Mi Valentín", una expresión que en la actualidad se utiliza en las cartas y tarjetas dirigidas a los enamorados y que proviene de la leyenda de San Valentín al firmar la carta a Julia, mientras se encontraba captivo del Emperador Claudio II. En la actualidad, esta carta forma parte de la colección de manuscritos de la Biblioteca Británica de Londres.

Carta de Valentin mas antigua que se conserva
La carta de Valentín más antigua que se conserva. Escrita por Carlos Duque de Orleans entre 1415 y 1416 - Cliquear para ampliar imagen

Según relatos de la época, en algún momento entre 1420 y 1422, el Rey de Inglaterra, Enrique V contrató los servicios de un escritor llamado John Lydgate, para que le escribiera una nota de San Valentín a su esposa Catherine de Valois.

Las cartas de San Valentín escritas en inglés más antiguas que se conservan, corresponden a aquellas que escribió en 1477, Margery Brewes a su futuro esposo John Paston, a quien se dirigía como: "Mi muy bien amado Valentín".
 

Costumbres y rituales del Día de San Valentín entre los siglos 16 y 18

Durante los siguientes siglos, en varias partes de Europa, teniendo en cuenta esa idea de que supuestamente los pájaros eligen a sus parejas para aparearse a partir del día de San Valentín, como menciona el poema de Chaucer, se la vinculó con el viejo ritual medieval de la lotería del amor, en el que las mujeres jóvenes solteras introducían sus nombres en cajas o vasijas para ser retiradas por los hombres solteros y formar así parejas temporales que si prosperaban, podían volverse permanentes. Por lo tanto, esta costumbre resurgió, pero esta vez para ser practicada exclusivamente en el Día de San Valentín.

En los siglos 17 y 18 (años 1600s y 1800s), durante el Día de San Valentín, en distintas partes de Europa -especialmente en Francia y Gran Bretaña-, cada vez que un hombre soltero retiraba de la caja o vasija el nombre de una joven soltera, debía llevarlo escrito durante un año en una cinta que se colocaba en la manga. También debía atender y proteger a esta mujer durante todo ese año. De esta manera, ella se convertía en su Valentín e intercambiaban cartas de amor. Más adelante, esta costumbre cambió y eran únicamente los hombres quienes escribían cartas de amor a sus mujeres. Estas cartas, generalmente eran firmadas con la frase: "Con el amor de San Valentín".

A través de uno de los relatos del libro titulado Viajes a Inglaterra (Travels in England), escrito en 1698, podemos conocer cómo se celebraba esta lotería del amor en Gran Bretaña:

En la víspera del Día de San Valentín, un mismo número de mujeres solteras y hombres solteros se juntan y cada uno escribe su nombre o un nombre inventado en papeles separados que son enrollados y retirados en forma de lotería. Las doncellas toman los papeles con nombres de hombres y los hombres lo de las doncellas, para que cada hombre se enfocara en una mujer a la que llamará "su Valentín" y cada mujer en un hombre a quien también llamará de la misma forma. De esta manera, cada persona tenía dos Valentines. Así, cada grupo quedaba dividido en muchas parejas. Los Valentines debían dar obsequios a sus doncellas y llevar los papeles con sus nombres escritos en el pecho o en la manga. Muchas veces, este juego terminaba en amor, ya que las parejas de Valentines se terminaban enamorando. Por lo general, los hombres solían enamorarse más de las Valentines a las que les tocaba atender que de las que los atendían a ellos.

En la versión francesa de la lotería del amor del Día de San Valentín, durante los siglos 17 y 18, las mujeres solteras debían prepararles una comida a los hombres solteros que les tocaban y terminaban la jornada juntos en un baile nocturno. Pero si su potencial novio no se sentía atraído por la mujer que le tocaba, la costumbre le daba el derecho de dejarla plantada y como castigo por su poco atractivo, ella debía pasar ocho días en soledad. Pero al finalizar este castigo, se organizaba una reunión entre todas las mujeres rechazadas en la plaza del pueblo, donde quemaban en una fogata, efigies o muñecos con las formas de los hombres que las habían rechazado, los insultaban en voz alta y emitían todo tipo de injurias en contra de ellos. Esta particular práctica muchas veces solía derivar en disturbios. A causa de estos disturbios, en 1776 este ritual fue proscrito en Francia y para 1810 había desaparecido casi por completo.

Hacia el siglo 17, el Día de San Valentín estaba tan instalado en las costumbres británicas, que incluso William Shakespeare lo incorporó en el lamento de Ofelia en su obra Hamlet del año 1601:

Mañana que es día de San Valentín,
todo en la mañana estará dispuesto,
y yo seré la doncella que irá a tu ventana,
para ser toda tuya, Valentín.


Aquí, Shakespeare se refiere a una costumbre británica e italiana de la época, en la que las mujeres solteras se sentaban delante de sus ventanas en el Día de San Valentín, creyendo que en esa fecha especial, el primer hombre al que vieran se convertiría en su verdadero amor.
 

El Día de San Valentín moderno y el origen de sus actuales tradiciones

Para mediados del siglo 18, la costumbre de obsequiar cartas de amor se volvió muy popular en Gran Bretaña. Esta práctica es la precursora de la actual costumbre de enviar tarjetas del Día de San Valentín. Las primeras cartas de amor estaban hechas de papel y decoradas con un lazo. En 1797, una editorial británica publicó el libro titulado El joven escritor de valentinas, en el que se incluían mensajes y versos de amor que rimaban, para aquellos hombres a los que les costaba componer sus propios poemas.

El joven escritor de valentinas - Año 1797
El joven escritor de valentinas (Año 1797) - Cliquear para ampliar imagen

A principios del siglo 19 (años 1800s), con la reducción de los costos de los servicios postales en Gran Bretaña, se popularizó el envío de tarjetas de San Valentín anónimas. Las imprentas comenzaron a producir en Gran Bretaña las primeras tarjetas genéricas con mensajes, versos y dibujos para enamorados. Pronto se volverían tan populares que comenzarían a producirse en masa. Nacía así, la costumbre de enviar tarjetas de San Valentín genéricas y la comercialización de esta festividad. Por ejemplo, según estadísticas del Servicio Postal Británico, en 1835 se enviaron alrededor de 60.000 tarjetas de San Valentín en Gran Bretaña. Las tarjetas más caras venían adornadas con cintas y lazos reales, aunque a partir de mediados del siglo 19 empezaron a utilizarse lazos de papel.

Tarjetas del Dia de San Valentin de principios del siglo 19
Dos tarjetas del Día de San Valentín (Valentinas) británicas de principios del siglo 19 (entre los años 1800 y 1820) - Cliquear para ampliar imagen

Mientras tanto, en Estados Unidos, el país que la mayoría de la gente asocia con la invención de la celebración del Día de San Valentín como un día dedicado a los enamorados, en realidad esta fiesta no era tenida muy en cuenta. Si bien, ya había sido introducida por los británicos en tiempos coloniales, a diferencia de la metrópoli, en Norteamérica no era muy popular. De hecho, para muchos era vista como una festividad frívola y durante las primeras décadas del siglo 19, como una costumbre demasiado británica. Teniendo en cuenta que por aquellos años había un sentimiento bastante antibritánico en Estados Unidos y todo lo que se relacionara mínimamente con aquel país no era muy bien visto (incluso la Navidad había perdido popularidad desde los comienzos de la Revolución Americana en 1775 hasta los años 1820s por considerarse una festividad muy británica, más información al respecto aquí). Todo esto cambió en 1847, gracias a una mujer llamada Esther Howland, la precursora de los festejos de los enamorados en el Día de San Valentín en Estados Unidos.

Tarjetas de San Valentin britanicas producidas entre los años 1830 y 1850
Tarjetas del Día de San Valentín británicas producidas entre los años 1830 y 1850 - Cliquear para ampliar imagen

La familia Howland contaba con un largo linaje en Norteamérica, que llegaba al siglo 17 y eran dueños de la mayor librería de la ciudad de Worcester, Massachusetts. Esther Howland, luego de graduarse a los 19 años, en 1847 recibió una tarjeta de San Valentín, obviamente producida en Gran Bretaña, de parte de uno de los socios comerciales de su padre. Impresionada por la belleza de esta tarjeta y sus adornos, pensó que ella también podría producir tarjetas de San Valentín en Estados Unidos, incluso de mejor calidad.

Esther convenció a su padre de que ordenara de Gran Bretaña y de Nueva York lazos de papel y otros suministros necesarios para la producción de tarjetas del Día de San Valentín. Produjo una docena de tarjetas de muestra para que su hermano las agregara al inventario de productos en su próximo viaje de venta ambulante, para así darlas a conocer al público. Según sus expectativas, Esther se había puesto como meta que su hermano volviera con un máximo de 200 dólares de ventas anticipadas por estas tarjetas. Para sorpresa de ella y de toda su familia, su hermano volvió con más de 5.000 dólares de ventas anticipadas (equivalentes a aproximadamente 152.000 dólares en cifras actuales). Mucho más de lo que ella podía producir. Fue así que reclutó a sus amistades para que la ayudaran a producir un gran número de tarjetas y cubrir la sorpresiva demanda.

Nacía así en Estados Unidos, la primera fábrica de tarjetas de San Valentín y con ella, una industria que en la actualidad mueve miles de millones de dólares al año. Gracias a la publicidad, tanto tradicional como de las recomendaciones de boca en boca de la gente, esta costumbre de regalarse tarjetas en el Día de San Valentín se propagó rápidamente por todo el país y al poco tiempo, el negocio de Esther Howland generaba unos 100.000 dólares de ganancias anuales (en cifras actuales equivaldría a aproximadamente 3 millones de dólares).

Las tarjetas de Esther Howland eran famosas en todo Estados Unidos por la calidad de sus detalles y adornos refinados. Por lo que en la actualidad es reconocida como la Madre de los Valentines Americanos. Desde 2001, cada año la Asociación de Tarjetas de Felicitaciones de Estados Unidos, hace entrega de un Premio Esther Howland a aquellos que produzcan la mejor tarjeta del Día de San Valentín.

Esther Howland
Esquina superior izquierda: Esther Howland. Resto de las fotografías: Tarjetas del Día de San Valentín diseñadas por Esther Howland - Cliquear para ampliar imagen

Sin embargo, el invento de Howland, así como la comercialización del Dïa de San Valentín tuvo sus críticos y detractores. En 1848, un editorial del periódico de la ciudad de Filadelfia, Public Ledger, describió a las tarjetas de San Valentín como: "Una abominación inventada por astutos libreros y papeleros con intereses monetarios y una profanación a la gran festividad del amor". El editorial continuaba diciendo: "¿Qué satisfacción puede tener una dama al recibir una declaración impresa, con relieves y rebañada en dorados, que sigue un patrón establecido y que es una copia exacta de otras cincuenta mil que ella sabe que han sido enviadas a la mitad de las jóvenes de la ciudad?".

A pesar de los detractores que pensaban que la mercantilización del Día de San Valentín con productos comerciales terminaría resecando y destruyendo todo lo trascendental y realmente relacionado al amor que tenía la festividad, esta costumbre de enviar tarjetas adornadas y frases hechas, siguió creciendo en Estados Unidos.

A finales del siglo 19, la costumbre de enviar tarjetas de San Valentín a los enamorados estaba muy bien establecida, sin embargo a partir de 1913, se impulsó de manera exponencial cuando la empresa fabricante de postales de Joyce Clyde Hall, comenzó a producir en Kansas City, Missouri; tarjetas de felicitaciones, especialmente del Día de San Valentín y de Navidad. En 1915, la empresa era conocida como Hall Brothers (Hermanos Hall). En 1922, la empresa se había expandido por todo el país y su línea de productos, además de tarjetas de festividades, incluía tarjetas de felicitaciones para todos los días, aunque sus vedettes continuaron siendo Navidad y el Día de San Valentín. En 1928, la compañía adoptó el nombre de Hallmark, que oficializó en 1954. En la actualidad, es la mayor empresa fabricante de tarjetas de felicitaciones de Estados Unidos y la mayor fabricante de tarjetas de San Valentín, cuenta con alrededor de 14.000 empleados y sus ingresos anuales rondan los 3.800 millones de dólares.

En la década de los años 1920s, también se empezaron a producir tarjetas de San Valentín con frases graciosas o incluso satíricas y de humor ácido, como si fuesen una especie de Anti-Valentín. También eran utilizadas por los detractores a vincular el Día de San Valentín con los enamorados. Algunas de las frases eran del tipo: "Quisiera que seas mi dictador(a)". Estas tarjetas iban dirigidas especialmente a los petulantes, a las solteras de edad avanzada, a los dandis que se negaban al matrimonio y a las feministas, en una época en la que se desarrollaban muchas luchas sociales por los derechos de la mujer. Una tarjeta de Anti-Valentín muy famosa de la época decía en versos rimados en inglés:

You ugly, cross, and wrinkled shrew
You advocate of woman’s rights
No man on earth would live with you
For fear of endless fights.

Que significa:

Tú, horrible, frustrada y arrugada bruja.
Defensora de los derechos de la mujer.
Ningún hombre en la Tierra viviría contigo,
por miedo a luchas eternas.

En la década de los años 1930s, con la crisis económica hubo caídas de ventas y las tarjetas eran algo más austeras, pero la tradición no se apagó. En los años 1940s, durante la Segunda Guerra Mundial, las tarjetas incluían frases con juegos de palabras relacionados a lo bélico y lo amoroso. Una frase famosa era: "Soy un gran tirador. Te pregunto ¿Si lucho tengo alguna chance de lograr ser tu Valentín?".

Durante el siglo 20, se fueron sumando más productos comerciales relacionados desde hace siglos con el amor, entre ellos chocolates, flores y desde la década de los años 1980s, la industria de los diamantes empezó a promocionar al Día de San Valentín como una ocasión especial para regalar joyas. De esta manera y a través de fuertes campañas publicitarias, la festividad del Día de San Valentín, a lo largo de los siglos 19 y 20 se fue volviendo completamente comercial, hasta llegar al punto de haberse convertido en una industria que genera tan solo en Estados Unidos y Gran Bretaña 20.800 millones de dólares anuales en ganancias.

Sintetizando toda esta información, podemos ver que el Día de San Valentín fue armándose a lo largo de los siglos con diversos ingredientes que lo componen:

  • Primero, entre los años 800 AC y 300 AC, se inicia con Februa, una fiesta romana dedicada a la purificación personal, del entorno y de la sociedad en general, hasta entonces no tenía nada que ver con el amor.
     
  • Luego, entre el 500 AC y el 496 DC surgió -también en Roma- Lupercalia, una salvaje festividad dedicada a la fertilidad, en la que las mujeres esperaban ser tocadas por sogas bañadas en sangre de animales sacrificados, para ser llenadas de fertilidad y que en ocasiones terminaba en excesivas orgías.
     
  • En el año 496, el Papa Gelasius I abolió Lupercalia y estableció el 14 de febrero como el día del onomástico de San Valentín. Sin embargo, durante aproximadamente 900 años, esta fecha quedaría completamente desvinculada de cualquier elemento que tuviera que ver con el amor, la fertilidad o la formación de parejas y sería netamente religiosa.
     
  • A lo largo del medioevo, diversas leyendas fueron inflando a la figura de San Valentín y adornaron la historia con un romance imposible con la hija de su carcelero, a quien supuestamente le escribió una carta de despedida firmada con la frase: "De tu Valentín". En esta frase, se inspiraron durante el siglo 15 (años 1400s) los primeros autores de cartas del Día de San Valentín para referirse a sus enamoradas. En la actualidad, esta frase se sigue utilizando en las tarjetas del Día de San Valentín, por lo que se puede considerar el ingrediente más antiguo de la celebración del Día de San Valentín que aún se conserva, puesto que esta leyenda surgió hace más de mil años.
     
  • En el año 1382, el escritor británico, Geoffrey Chaucer, padre de la literatura inglesa, escribió el poema Parlement of Foules (Parlamento de los pájaros), en el que se asocia por primera vez en la historia al Día de San Valentín con los enamorados. Para muchos, es el inventor del Día de San Valentín como lo conocemos en la actualidad, o sea como un día dedicado a los enamorados.
     
  • En el año 1400, el Rey Carlos VI de Francia, creó una institución llamada Corte del Amor (Cours d'amour en francés), cuyo objetivo era realizar juegos y competencias relacionados al amor en las cortes de Francia, el primer domingo de cada mes y durante el Día de San Valentín, cada 14 de febrero.
     
  • Entre 1415 y 1416, el duque francés, Carlos de Orleans, luego de ser capturado en la Batalla de Azincourt del año 1415 y encerrado en la Torre de Londres, escribió a su esposa Bonne de Armagnac, la carta de Valentín más antigua que aún se conserva.
     
  • A partir del siglo 15, la costumbre de celebrar el Día de San Valentín como un día dedicado al amor, se fue popularizando en Gran Bretaña y Francia. Más adelante, se expandería a algunas otras partes de Europa. A partir de ese mismo siglo, también se puso de moda componer poemas o Valentinas para enamorados.
     
  • Durante los siglos 17 y 18, se popularizó en Gran Bretaña y Francia la Lotería del amor, un ritual originado durante el medioevo, que resurgió para ser practicado durante el Día de San Valentín. En 1776, este ritual fue proscrito en Francia porque solían generarse disturbios.
     
  • En 1797, una editorial británica publicó el libro titulado El joven escritor de valentinas, en el que se incluían mensajes y versos de amor que rimaban, para aquellos hombres a los que les costaba componer sus propios poemas.
     
  • A partir del siglo 19, comienza en Gran Bretaña la fabricación de tarjetas genéricas del Día de San Valentín, con frases, relieves y adornos. Comenzaba así, la comercialización de esta festividad.
     
  • En 1847, Esther Howland, populariza la celebración del Día de San Valentín en Estados Unidos como un día dedicado a los enamorados, al comenzar a fabricar en aquel país, tarjetas genéricas o Valentinas industriales con frases y adornos. Nace así en Norteamérica, un negocio que a partir de entonces generaría millones de dólares al año.
      
  • A lo largo de la segunda mitad del siglo 19, la celebración del Día de San Valentín como un día de los enamorados, se popularizó en todo Estados Unidos más que en cualquier otra parte del planeta.
     
  • En 1913, la empresa de los hermanos Hall (Hallmark a partir de 1928) impulsó aún más la producción y ventas de tarjetas de San Valentín. En la actualidad, es la mayor fabricante de tarjetas de San Valentín en el mundo.
     
  • A lo largo del siglo 20, las fuertes campañas publicitarias de distintas industrias, lograron incorporar en la tradición del Día de San Valentín sus respectivos productos como indispensables para regalar. Durante este siglo, la celebración del Dïa de San Valentín se expandió más allá de Norteamérica y Europa, incluso a países de tradiciones y culturas muy diferentes, como China o Japón.

 

Algunas estadísticas sobre el Día de San Valentín

  • En Estados Unidos se gastan en total aproximadamente 18.900 millones de dólares al año en regalos del Día de San Valentín (tarjetas, dulces, ropa, joyas, cenas, flores).
     
  • En Gran Bretaña se gastan en total aproximadamente 1.900 millones de dólares al año en regalos del Día de San Valentín.
     
  • En promedio, en Estados Unidos se gastan por año para el Día de San Valentín 1.700 millones de dólares en dulces, 1.500 millones de dólares en tarjetas de San Valentín, 2.000 millones de dólares en ropa, 2.100 millones de dólares en flores, 3.600 millones de dólares en cenas, 4.800 millones de dólares en joyas.
     
  • Cada año se envían aproximadamente 190 millones de tarjetas del Día de San Valentín en Estados Unidos.
     
  • Cada año se envían aproximadamente 25 millones de tarjetas del Día de San Valentín en Gran Bretaña.
     
  • En el año 2013, el estadounidense promedio desembolsó 131 dólares en gastos del Día de San Valentín.

 
Fuentes de información:


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El origen del Día de San Valentín


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Comments

 Sinceramente, desconocía

 Sinceramente, desconocía que la historia del día de las parejas fuese tan longeva. Sin duda, un post de lo más currado. ¡Ya queda menos para San Valentín!

 Buen artículo! sin duda,

 Buen artículo! sin duda, lo de antes sí eran parejas, no como ahora, que a la mínima se pelean, y mira que hay juguetes eróticos y cosas para resurgir la llama!

 Tú lo has dicho! lo mejor

 Tú lo has dicho! lo mejor para solucionar los problemas de pareja son los artículos del sexshop.

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