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Fidel Castro en Birán luego de la expedición de Cayo Confites en 1947

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Fidel Castro en Birán luego de la expedición de Cayo Confites en 1947

 

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Luego de lograr escaparse de los soldados del Ejército tras la expedición de Cayo Confites, Fidel Castro se refugió dos días en su casa de Birán. La fotografía fue tomada en aquel momento, a finales de septiembre de 1947, cuando tenía 21 años de edad. Se puede notar que Fidel quedó con la piel quemada por el sol y el cabello enmarañado después de pasar tantos días en condiciones adversas, escapando del Ejército. Al fondo se pueden notar los pilotes de la casa principal de Birán.

El Ejército capturó a casi todos los reclutas de la expedición y los transportó en vagones de carga a La Habana, como si fueran ganado. Fidel fue uno de los pocos que lograron escapar y no ser capturados. Sin embargo, estaba afligido por no haber logrado salvar las armas.

Fidel se quedó unos días en su casa esperando ver la reacción del Ejército. Al enterarse que comenzaron a liberar a los reclutas y darse cuenta que nadie lo estaba buscando a él, decidió regresar a La Habana. A pesar de todo, por las dudas, Fidel prefirió viajar disfrazado para que nadie lo reconociera. Era la primera vez en su vida que se había disfrazado. Tenía puesto un sombrero de yarey, una guayabera, gafas y un aspecto exagerado y muy gracioso. Sin embargo, al abordar el tren que lo llevaría a La Habana, oyó que alguien gritó su nombre. Al darse vuelta se dio cuenta que se trataba de un ex compañero del Colegio Dolores que hacía años no veía. Esta persona dijo que lo reconoció por su espalda y su forma de caminar (Fidel Castro era muy alto; medía 1,90m; así que era fácil de reconocer). Fidel le respondió: "¡Shhh, cállate la boca, chico, que estoy disfrazado!". Fue una situación muy graciosa, en la que él pensaba que estaba disfrazado e incluso una persona que hacía años no se lo cruzaba, pudo reconocerlo.

Cuando llegó a La Habana, todavía tenía algo de miedo de que el Ejército lo estuviera buscando, pero en realidad nadie lo hacía, ya que habían capturado las armas e inclusive estaban liberando a los jefes de la expedición. Así que Fidel era de menor importancia para el Ejército, aún.

Cuando llegó a la Universidad -ya no estaba disfrazado- todos estaban sorprendidos y lo miraban mientras iba subiendo por la escalinata, ya que la noticia que corría por allí era que al tirarse al agua en la bahía de Nipe, los tiburones se lo habían comido. Era como si se tratara de un muerto resucitado. Todos sus amigos y compañeros llegaban corriendo para abrazarlo y saludarlo de la alegría.

Fuentes de información:

  • Fidel Castro Ruz GUERRILLERO DEL TIEMPO - Escrito por Katiuska Blanco Castiñeira
  • La Legión del Caribe: patriotas, políticos y mercenarios, 1946-1950. Escrito por Charles D. Ameringer. Publicado por la Universidad del Estado de Pennsylvania - ISBN 0271014512.
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