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Historia del Día de la Mujer y qué se conmemora el 8 de marzo


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El Día Internacional de la Mujer es una jornada global de conmemoración en el que se recuerdan las batallas ganadas por las mujeres en los campos social, económico, político y cultural. Sin embargo, también es una llamada a la toma de acción inmediata para acelerar el proceso que busca lograr la igualdad de género.

El Día Internacional de la Mujer se conmemora desde 1911, una época de gran expansión y turbulencia sociopolítica en el mundo industrializado, que tuvo como escenario de fondo un gran crecimiento demográfico a nivel mundial y el surgimiento de ideologías radicalizadas.

Ningún gobierno, ONG, organización de beneficencia, institución académica, corporación, organización de lucha feminista o medio de comunicación es responsable por el Día Internacional de la Mujer, ya que se trata de una movilización global que no está vinculada a ninguna institución en particular. No obstante, existen organizaciones que le dan mayor relevancia a esta fecha que a otras, dado que muchas de las consignas de esta conmemoración coinciden con sus causas institucionales.

De acuerdo a la periodista, activista política y feminista de renombre internacional, Gloria Steinem: "La lucha de las mujeres por lograr la igualdad de género no pertenece a ninguna persona en particular, ni feminista, ni gobierno, ni organización. Se trata de un esfuerzo colectivo de todos los que se preocupan por los derechos humanos". Por lo tanto, el Día Internacional de la Mujer es una fecha de reflexión, recuerdo, conmemoración, apoyo a una lucha y toma de acción. Esta fecha se viene celebrando desde hace más de un siglo, y cada año va adquiriendo más adherentes a nivel mundial.
  

Historia del Día de la Mujer


1. Los inicios de la lucha feminista

Los orígenes de la lucha por la liberación de la mujer pueden encontrarse en las obras de Karl Marx y Friedrich Engels. En el Manifiesto Comunista del año 1848 se menciona cómo la clase dominante oprime a las mujeres relegándolas a ciudadanas de segunda clase diciendo: "El burgués, que no ve en su mujer más que un simple instrumento de producción, al oírnos proclamar la necesidad de que los instrumentos de producción sean explotados colectivamente, no puede por menos de pensar que el régimen colectivo se hará extensivo igualmente a la mujer. No advierte que de lo que se trata es precisamente de acabar con la situación de la mujer como mero instrumento de producción".

Las primeras ideas que contribuyeron a la comprensión de la opresión de las mujeres y de la necesidad de la liberación femenina nacen en la obra de Friedrich Engels El origen de la familia, la propiedad y el estado, obra en la que se hace un análisis más profundo acerca del origen de la opresión a las mujeres. 

Engels hace especial énfasis en que la opresión a las mujeres surge dentro del marco familiar. Habla de la extrema degradación sufrida por las mujeres a manos de sus maridos: "El derrocamiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo. El hombre empuñó también las riendas en la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción. […] La familia moderna contiene en germen, no sólo la esclavitud (servitus), sino también la servidumbre […] Esta forma de familia señala el tránsito del matrimonio sindiásmico a la monogamia. Para asegurar la fidelidad de la mujer y, por consiguiente, la paternidad de los hijos, aquélla es entregada sin reservas al poder del hombre: cuando éste la mata, no hace más que ejercer su derecho"

Engels también hace hincapié en que el ideal de familia monógama en la sociedad de clases está apoyada sobre una estructura hipócrita marcada por "el carácter específico de la monogamia solo para la mujer, pero no para el hombre […] En esta etapa un hombre vive con una mujer, pero de tal suerte que la poligamia y la infidelidad ocasional siguen siendo un derecho para los hombres […] al mismo tiempo, se exige la más estricta fidelidad a las mujeres mientras dure la vida común, y su adulterio se castiga cruelmente".

Otros que lucharon por la igualdad de género y la liberación femenina a través de sus escritos fueron los socialistas Laura Marx y su esposo Paul Lafargue, especialmente en su libro Derecho a la Pereza.

En medio de las luchas obreras y de las discusiones teóricas en el campo socialista de la segunda mitad del siglo XIX (años 1800s) es que surgieron las primeras ideas de lucha por la participación política de las mujeres y de liberación femenina.

El 19 de julio de 1848 se llevó a cabo en Estados Unidos la primera convención por los derechos de la mujer, la Convención de Seneca Falls en la que se discutieron durante dos días, temas relacionados a los derechos de las mujeres, su situación social y civil, así como las restricciones que les imponía la sociedad dominada por hombres.

En los años 1850s nació el primer movimiento feminista británico, el Círculo de Langham Place (llamado así porque se reunían en el 19 de la calle Langham Place, en Londres). Este movimiento comenzó en 1858 la publicación del primer periódico feminista del Reino Unido, el English Woman`s Journal. Este periódico era impreso a partir de 1860 en la imprenta Victoria Press, dirigida por la activista feminista Emily Faithful (quien a partir de 1863 también comenzó a publicar un periódico de tirada mensual llamado The Victoria Magazine, en el que se abogaba a favor de mayores derechos para las mujeres). Esta imprenta además contaba con trabajadoras mujeres, algo poco común en esa época. En 1859, el Círculo de Langham Place creó la Sociedad de Promoción de Empleos para Mujeres, encargada de capacitar a mujeres en actividades técnicas para ampliar sus oportunidades laborales en trabajos hasta entonces reservados solo para hombres. En 1866, el periódico English Woman`s Journal fue sucedido por el periódico feminista Englishwoman`s Review. Las creadoras de este círculo fueron la artista Barbara Bodichon, la escritora Matilda Hays y la ensayista Bessie Rayner Parkes. Se trata de algunas de las primeras activistas de la primera ola del feminismo en Reino Unido.

La activista y política alemana Clara Zetkin, que en 1889 participó en la fundación de la Segunda Internacional (una organización conformada por partidos socialistas y laboristas de distintos países), a partir de 1891 comenzó a organizar, escribir y dar discursos sobre la necesidad de integrar a las mujeres en la lucha socialista y del lugar que tenían que tomar en la lucha de clases. Desde 1892 y hasta 1917, Zetkin fue editora del periódico de ideología socialdemócrata Die Gleichheit (La Igualdad), principal órgano oficial del movimiento socialista de las mujeres, que hacia 1910 había alcanzado una tirada bimestral de 80.000 copias. 

El 17 de agosto de 1907, se realizó en la ciudad alemana de Stuttgart la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, donde un grupo de 58 delegadas socialistas de 14 países -entre ellas Clara Zetkin- fundaron la organización que hoy se conoce con el nombre de Internacional Socialista de Mujeres. Allí se nombró a Clara Zetkin primera Secretaria Internacional de la Mujer y se estableció como objetivo principal lograr el derecho al voto de las mujeres. La resolución fue realizada un día antes por Clara Zetkin en su casa, con la ayuda de la militante marxista Rosa Luxemburgo y la comunista rusa Alexandra Kolontái.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX en Reino Unido y Estados Unidos comenzó el desarrollo de movimientos de mujeres independientes -en su mayoría de clases medias y altas- que buscaban el derecho al voto femenino. Se las conocía con el nombre de Suffragettes (Sufragistas). 

En Estados Unidos en 1901, al poco tiempo de fundarse el Partido Socialista de América, se creó la Unión Socialista de las Mujeres con la finalidad de reivindicar el sufragio femenino. Entre 1900 y 1908 también se crearon varias organizaciones femeninas, algunas eran independientes, mientras que otras estaban vinculadas al Partido Socialista, pero todas ellas exigían el derecho al voto de la mujer. 
  

2. La creación del Día de la mujer por mujeres socialistas

El 3 de mayo de 1908 la Federación de Clubes de Mujeres Socialistas de Chicago presidida por Lorine S. Brown, tomó la iniciativa de forma independiente, no vinculada oficialmente al Partido Socialista, de celebrar un Día de la Mujer en el Teatro Garrick de la ciudad de Chicago. El evento fue documentado por el periódico mensual The Socialist Woman (La Mujer Socialista) que entre otras cosas decía: "Allí, aproximadamente 1500 mujeres apoyaron la demandas de igualdad económica y política de las mujeres en el día dedicado a las causas de las mujeres trabajadoras". Este encuentro estuvo principalmente dedicado a las causas de las mujeres trabajadoras, la denuncia de la explotación y opresión de mujeres, pero principalmente la defensa del voto femenino. Allí, el político socialista, Ben Hanford, repitió parte de las palabras que Friedrich Engels menciona en su libro El origen de la familia, la propiedad y el estado"Las más explotadas son las madres de nuestro pueblo. Ellas están de manos y pies amarradas por la dependencia económica. Son forzadas a venderse en el mercado de la boda, como sus hermanas prostitutas en el mercado público".

El Partido Socialista apoyaba la igualdad de género, la liberación femenina y el derecho al voto de las mujeres. Sin embargo, como ese encuentro había sido covocado desde fuera de la estructura oficial del Partido Socialista, éste no lo reconoció como comienzo del Día de la Mujer.
 
Estos eran años convulsionados para el movimiento obrero estadounidense que luchaba por la conquista de derechos laborales y las mujeres tuvieron un fuerte papel protagónico, especialmente en la industria textil, ya que la mayor parte de la mano de obra textil era femenina.
 
En 1908 también, en la Ciudad de Nueva York, aproximadamente 15.000 mujeres, en gran parte trabajadoras textiles, marcharon por las calles de la ciudad demandando una reducción de la jornada laboral, mejores salarios y derecho al voto femenino.


Al año siguiente, el Partido Socialista de América designó al 28 de febrero de 1909 como el Día Nacional de la Mujer en honor a la huelga realizada en 1908 por las trabajadoras textiles de Nueva York y que se mencionó en el párrafo anterior. La prensa se refirió al respecto como: "Encuentro por el sufragio femenino", en Nueva York. El panfleto de convocatoria a la manifestación organizada por el Partido Socialista decía: "La realización de la revolución de las mujeres es un de los medios más eficaces para la revolución de toda la sociedad".

No obstante, es importante destacar que desde hacía aproximadamente una década también existía fuera del Partido Socialista un fuerte movimiento en búsqueda del logro del sufragio femenino aunque las mujeres del ámbito socialista consideraban que ese movimiento era de mujeres de clases media y alta, y pensaban que el movimiento de sufragio femenino que representaba a todas las mujeres era el socialista. Por su parte, a las mujeres anarquistas no les interesaba el derecho al voto ni de mujeres ni de hombres, ya que de acuerdo a la ideología anarquista el único camino para lograr la libertad total de la sociedad y la igualdad entre hombres y mujeres no era a través del voto sino de la toma de acción revolucionaria directa. La principal representante femenina del movimiento anarquista en Estados Unidos era la revolucionaria Emma Goldman. 

Unos meses más tarde, en noviembre de 1909, comenzó la primera huelga de mujeres de gran magnitud y que dejaría una huella indeleble en la historia, se trata del llamado Levantamiento de las 20 mil. Todo comenzó el 22 de noviembre cuando la obrera de origen ucraniano y 23 años de edad, Clara Lemlich Shavelson, durante una concentración de obreros textiles de Nueva York dio un apasionado discurso ante hombres y mujeres a quienes propuso realizar una huelga general para denunciar las malas condiciones laborales y la explotación que debían soportar. Al día siguiente comenzó la huelga y el 24 de noviembre salieron a las calles a protestar aproximadamente 20 mil mujeres y unos pocos varones. Sucede que más del 70% de la mano de obra textil estadounidense estaba compuesta por mujeres que en su mayoría eran extranjeras. La huelga duró once semanas hasta el 15 de febrero de 1910, cuando se firmó un acuerdo con el 85% de las empresas textiles que aceptaron reducir la jornada laboral a 52 horas semanales, equiparación salarial (las mujeres cobraban entre 3 y 4 dólares mientras los hombres cobraban entre 7 y 12 dólares), negociaciones salariales, vacaciones pagas y suministro gratuito de herramientas de trabajo. 

La lucha no fue fácil, ya que durante esas 11 semanas de huelga, tras los duros piquetes, muchas mujeres fueron reprimidas violentamente por la Policía, unas 600 personas fueron arrestadas, Clara Lemlich fue detenida 17 veces y también reprimida, lo que le dejó como consecuencia seis costillas rotas. Sin embargo, esta larga huelga masiva también les abrió las puertas de los sindicatos a las mujeres, ya que hasta entonces se oponían a su participación.

Doce días más tarde, el Partido Socialista Americano organizó el segundo Día Nacional de la Mujer en Nueva York, en donde participaron activamente en su preparación gran parte de las obreras textiles del Levantamiento de las 20 mil. El 27 de febrero de 1910 alrededor de 3000 mujeres se congregaron en el Carnegie Hall (la sala de conciertos más importante de la ciudad de Nueva York). La consigna principal del encuentro fue enrolar mujeres a la lucha socialista y reclamar el derecho al voto femenino. A pesar que el encuentro fue organizado por mujeres socialistas, también participaron mujeres que no pertenecían a dicho partido, trabajadoras y organizaciones a favor del sufragio femenino. 

El Partido Socialista de América estableció que el Día Nacional de la Mujer debería ser celebrado cada año en todo Estados Unidos durante el último domingo de febrero. 

En mayo de 1910, en el Congreso Nacional del Partido Socialista realizado en la ciudad de Chicago se acordó que el partido enviaría delegadas al Congreso Internacional de Partidos Socialistas con la propuesta de declarar al último domingo de febrero de cada año Día Internacional de la Mujer, el cual debería ser celebrado por todos los socialistas del mundo. En agosto de 1910 se llevó a cabo en Copenaghe, Dinamarca, el 2do Encuentro Internacional de Mujeres Socialistas. Allí las delegadas estadounidenses llevaron la propuesta aprobada por el Congreso de su partido. La propuesta fue del agrado de la militante y líder socialista Clara Zetkin, quien la propuso en la conferencia ante más de 100 delegadas de 17 países, que representaban a sindicatos, partidos socialistas y organizaciones femeninas, incluyendo a tres de las 19 primeras parlamentarias de la historia de Finlandia que habían sido electas en 1907 (Finlandia fue el primer país de Europa en otorgar el sufragio femenino en 1906). 

La propuesta de Clara Zetkin, de celebrar cada año el Día Internacional de la Mujer fue aprobada con unanimidad. Sin embargo, el día de conmemoración no había sido definido y quedó a cargo de cada país elegir la fecha más conveniente. La decisión fue publicada el 29 de agosto de 1910 en el periódico Die Gleichheit (La Igualdad) en el que Clara Zetkin era editora. El artículo decía entre otras cosas: "Las mujeres socialistas de todas las naciones organizarán un Día de las Mujeres específico, cuyo primer objetivo será promover el derecho al voto de las mujeres. Es preciso debatir esta propuesta, vinculándola a la cuestión más amplia de las mujeres, dentro de un marco socialista".

Clara Zetkin y otras delegadas propusieron que se conmemorara junto al Día del Trabajador cada 1 de mayo aunque esta idea no prosperó. Así, se decidió que el Día Internacional de la Mujer debería ser conmemorado en un día propio sin ser compartido con otras celebraciones.

Como resultado de la resolución de Copenaghe, en 1911 se conmemoró el primer Día Internacional de la Mujer en distintas partes del mundo. En Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza se celebró el 19 de marzo de 1911. En estos países, más de 1 millón de mujeres y hombres asistieron a las marchas que se desarrollaron en distintas ciudades, en las que los principales reclamos fueron el sufragio femenino, el derecho de las mujeres a tener cargos públicos, equiparación salarial, terminar con la discriminación laboral hacia las mujeres y mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras. En Suecia e Italia el primer Día de la Mujer se conmemoró el 1 de marzo de 1911. En Estados Unidos, el Día de la Mujer siguió conmemorándose el último domingo de febrero hasta 1913.

Sin embargo, unos días después de conmemorado el primer Día Internacional de la Mujer, el 25 de marzo de 1911 se desató un feroz incendio en la fábrica de confección de camisas, Triangle Shirtwaist, ubicada en los pisos 8vo, 9no y 10mo del Edificio Asch (los últimos pisos del edificio) situado en la esquina noroeste del cruce de las calles Washington Place y Greene Street del distrito de Manhattan en la Ciudad de Nueva York. Se trata de la tragedia industrial con mayor cantidad de muertes de la historia de la ciudad y la cuarta de Estados Unidos. En total murieron 146 personas de las que 23 eran hombres y 123 mujeres, en su mayoría jóvenes inmigrantes provenientes de Italia y Europa Oriental. La causas del incendio pueden hallarse en las paupérrimas condiciones de trabajo y la falta de normas de seguridad. El siniestro se desató a las 16:45 en el octavo piso del edificio, y debido a que los dueños de la fábrica encerraban a sus empleados para evitar el hurto de mercancía la mayoría murieron por quemaduras, inhalación de humo y derrumbes, ya que no tenían escapatoria.

El 11 de abril de 1911, los dueños de la fábrica, Isaac Harris y Max Blanck fueron acusados de homicidio culposo. El 4 de diciembre de 1911 comenzó el juicio y al día siguiente, cuando los dos acusados salieron del elevador, un grupo de mujeres los esperaban para gritarles que eran asesinos. No obstante, el 27 de diciembre de 1911, el veredicto dictado por el jurado fue inocentes. El 21 de marzo de 1912, el abogado del distrito apeló la causa, pero fue rechazada debido a que no podían ser juzgados dos veces por la misma causa. Finalmente, el 11 de marzo de 1914, tras 23 pleitos legales en contra de los dueños de la fábrica por daños y perjuicios, se acordó una indemnización de un promedio de 75 dólares por cada fallecido (equivalentes a aproximadamente 1.824 dólares en el año 2017).

Este desastroso evento hizo que en Estados Unidos se comenzara a dar mayor atención a las condiciones de trabajo y a la legislación laboral.

En 1913, las mujeres de Rusia conmemoraron por primera vez el Día Internacional de la Mujer bajo el régimen del Zar, el último domingo de febrero (aunque como en aquel entonces Rusia aún utilizaba el antiguo Calendario Juliano, esta fecha corresponde al 3 de marzo de 1913 del Calendario Gregoriano moderno). Muchas de las trabajadoras rusas que participaron del encuentro en la ciudad de San Petersburgo fueron reprimidas.

En 1914, Clara Zetkin y otras líderes socialistas fijaron la fecha de conmemoración del Día Internacional de la Mujer para el 8 de marzo. La elección de esa fecha no tuvo ninguna razón en particular, fue simplemente por conveniencia y quizás porque ese día fue domingo. Por lo tanto, esa fue la primera vez que el Día Internacional de la Mujer se conmemoró un 8 de diciembre y desde entonces quedó establecido en esa fecha.

Por su parte, en Francia la primera vez que se conmemoró el Día de la Mujer fue el 9 de marzo de 1914. Ese año, en Rusia las mujeres no pudieron celebrar su día ya que todas las organizadoras del evento cayeron presas. En Estados Unidos en 1914 el Día de la Mujer se conmemoró el 19 de marzo. 

En 1914, las mujeres socialistas de varios países de Europa realizaron reclamos por el sufragio femenino y la emancipación política de las mujeres. En varias partes de Europa, las mujeres también realizaron marchas por la paz y en contra de los conflictos bélicos. En Londres, ese 8 de marzo se realizó una marcha de varios kilómetros desde el distrito londinense de Bow al la céntrica plaza de Trafalgar Square en reclamo del sufragio femenino. La activista Sylvia Pankhurst, líder del movimiento sufragista británico, fue arrestada frente a la estación ferroviaria de Charing Cross mientras se dirigía a Trafalgar Square para pronunciar un discurso.

Con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, durante los siguientes años no se le dio tanta importancia a la conmemoración del Día de la Mujer y recién tomaría un papel significativo esta celebración en Rusia en 1917, ya que se convertiría en el detonante de ni más ni menos que la Revolución Rusa, uno de los acontecimientos que más marcarían la historia del siglo XX.

En Rusia, el 23 de febrero de 1917 (bajo el antiguo calendario juliano aún vigente en Rusia) la mujeres socialistas rusas conmemoraron el Día de la Mujer. La fecha coincidía con el 8 de marzo del Calendario Gregoriano que ya era utilizado en la mayor parte del mundo y que en Rusia sería adoptado recién a partir de 1918. Ese día, trabajadoras textiles de la ciudad de Petrogrado (actual San Petersburgo y en aquel entonces capital de Rusia) de manera espontánea salieron a las calles a reclamar por "pan para nuestros hijos". A ellas se les sumaron las esposas de soldados que estaban combatiendo en la Guerra Mundial y pedían por "el regreso de nuestros maridos de las trincheras".

Estas obreras textiles rusas, contradiciendo la decisión del Partido Socialista que consideraba que ese no era el momento propicio para la realización de cualquier tipo de huelga, se declararon en huelga.

La Primera Guerra Mundial había provocado desde su comienzo en 1914 la muerte de casi 2 millones de soldados y alrededor de 1 millón de civiles rusos, además de provocar que el precio de los alimentos y el carbón se multiplicaran varias veces. Casi el 50% de la clase obrera de la ciudad de Petrogrado eran mujeres dado que la mayoría de los hombres estaban en el frente combatiendo. Estas mujeres, además de trabajar en los que en aquella época se consideraban sectores habituales para el género femenino como el rubro textil, habían ingresado a otras labores hasta entonces exclusivas para hombres como las del rubro del transporte y la metalurgia, entre otras. 

Esa mañana del Día Internacional de la Mujer comenzó la huelga con las trabajadoras textiles que salieron a las calles. A ellas se le fueron sumando otras mujeres y entre todas protestaron en contra del hambre, la guerra y el régimen zarista. Para el final de la jornada alrededor de 90 mil personas adhirieron al paro. Lo que estas mujeres no imaginaron es que su marcha del Día Internacional de la Mujer había dado comienzo a la Revolución Rusa. Al otro día, 24 de febrero (según el viejo Calendario Juliano) / 8 de marzo (de acuerdo al moderno Calendario Gregoriano) se agregó la consigna de "¡Abajo el Zar!". Para el tercer día, la huelga era general y los barrios obreros estaban totalmente tomados. Al octavo día (2 de marzo/15 de marzo), el Zar Nicolás II se vio obligado a abdicar al trono, poniendo fin a siglos de monarquía. En su lugar asumió el Gobierno Provisional Ruso.

La huelga de estas mujeres quedó documentada por la líder feminista socialidemócrata Alexandra Kolontái de la siguiente manera: "El Día de las Mujeres obreras del 8 de marzo de 1917 se volvió una fecha memorable en la historia. Ese día las mujeres rusas levantaron la antorcha de la revolución proletaria".

El político y revolucionario León Trotsky también relata los hechos de la huelga de las mujeres de Petrogrado en el primer volumen de su libro Historia de la Revolución Rusa del que se da un extracto a continuación:
  
El 23 de febrero (8 de marzo) era el Día Internacional de la Mujer, los socialdemócratas esperaban celebrarlo en la forma habitual, con asambleas, discursos y manifiestos. Pero nadie imaginó que el Día de la Mujer fuera a convertirse en el primer día de la revolución. Ninguna organización hizo una convocatoria a huelga para ese día. La organización bolchevique más combativa, el Comité del Barrio Obrero de Viborg, recomentdó que no se fuera a huelga (...) Esa era la decisión del Comité, al parecer aceptada unánimemente en vísperas del día 23 de febrero (8 de marzo). Al siguiente día, no haciendo caso a las instrucciones del Comité, las trabajadoras de algunas fábricas textiles se declararon en huelga y enviaron delegadas a hablar con trabajadores metalúrgicos para pedirles que las acompañaran. Los bolcheviques fueron a la huelga aunque a regañadientes, acompañados por los obreros mencheviques y socialrevolucionarios (...) Por lo tanto, es evidente que la Revolución de Febrero comenzó desde abajo, venciendo la resistencia de las mismísimas organizaciones revolucionarias y con la particularidad de que esta iniciativa espontánea provino de la parte más oprimida y cohibida del proletariado, las obreras textiles, entre las cuales se debe suponer que muchas estarían casadas con soldados.

El 20 de julio de 1917, el Gobierno Provisional Ruso otorgó el derecho al voto para las mujeres. En 1921 durante la Conferencia de Mujeres Comunistas realizada en Moscú se propuso que se estableciera al 8 de marzo como fecha unificada del Día Internacional de las Mujeres en honor a la lucha de las mujeres que en 1917 iniciaron la Revolución Rusa (en 1918, Rusia adoptó el Calendario Gregoriano, por lo que en dicho país el 23 de febrero pasó a ser 8 de marzo como en la mayor parte del planeta). A partir de esa conferencia, la Tercera Internacional (organización internacional que agrupaba a los partidos comunistas de distintos países) oficializó esa fecha a nivel mundial para conmemorar la lucha de las mujeres y en 1922 el Día de la Mujer fue celebrado oficialmente el 8 de marzo.

Hasta finales de la década de los años 1920s (fin de la primera ola del feminismo) las mujeres fueron ganando algunas batallas en su larga lucha por la igualdad de género. En esa primera ola del feminismo estas batallas apuntaban principalmente a la obtención de derechos políticos, principalmente el derecho al voto femenino. Dinamarca otorgó a las mujeres el derecho al voto en elecciones locales en 1908 (1915 a nivel nacional); Noruega en 1913; Bielorusia en 1917; Uruguay en 1917 (primer país de América en otorgar sufragio femenino, aunque este derecho fue ejercido por primera vez en 1927); Austria y Checoslovaquia (hoy República Checa y Eslovaquia) en 1918; Alemania, Países Bajos y Luxemburgo en 1919; Estados Unidos de América en 1920; Reino Unido en 1928. En otros países de Europa y América el derecho al voto femenino se fue obteniendo a lo largo de las tres décadas siguientes.

A partir de la década de los años 1930s, con el comienzo de la crisis económica mundial, el surgimiento de regímenes fascistas, el ascenso del estalinismo en la Unión Soviética, el debilitamiento de la socialdemocracia en Europa y la Segunda Guerra Mundial provocaron que se fuera perdiendo el interés por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y sus manifestaciones. De a poco, la historia oficial soviética fue borrando de la memoria la actuación de las mujeres en el comienzo de la Revolución Rusa y su papel protagónico en aquellas jornadas de 1917. De esta manera, quedaron grabados en la historia los nombres de los dirigentes varones como únicos responsables de la Revolución Rusa, dejando de lado los nombres de las pioneras de Petrogrado.
 
En occidente se volvería a hablar masivamente sobre el Día de la Mujer recién en la década de los años 1960s. Para ese entonces, los sucesos del 8 de marzo de 1917, en los que las mujeres tuvieron un papel activo y protagónico en el desarrollo de uno de los eventos más significativos de la historia del siglo XX, no interesaban a los comunistas del mundo y quedaron tapados por un mito en el que las mujeres eran situadas en un papel más pasivo.
  
Hacia los años 1950s en los países comunistas comenzó a difundirse el mito de que el Día de la Mujer se conmemoraba el 8 de marzo en honor a un grupo de obreras textiles de Estados Unidos que murieron supuestamente en 1857, durante un incendio, al quedar encerradas en las instalaciones donde trabajaban. En marzo de 1955 un artículo del periódico del Partido Comunista francés L`Humanité destacó la historia ficticia de las obreras estadounidenses que murieron quemadas en un incendio el 8 de marzo de 1857 como razón de la conmemoración del Día de la Mujer en dicha fecha. Esta misma versión fue repetida el 1 de marzo de 1964 en un periódico de la Confédération Générale du Travail de Francia (Confederación General de Trabajo de Francia) Antoinette en el que se agregó que las trabajadoras que murieron en el supuesto incendio del 8 de marzo de 1857 estaban en huelga exigiendo reducción de carga laboral a 10 horas diarias. 

El mito quedó consolidado cuando la Federación Democrática de Mujeres de Alemania Oriental relató a través de un boletín publicado en 1966 que el Día de la Mujer se conmemora el 8 de marzo porque la dirigente socialista Clara Zetkin propuso en 1910 esta fecha en recuerdo a las obreras textiles muertas en Nueva York 1857.

Este mito se fue nutriendo de una mezcla de hechos reales -como el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist en Nueva York el 25 de marzo de 1911- con fantasías y detalles falsos que cada cuentista fue agregando. En la segunda mitad de la década de los años 1960s, con el surgimiento de la segunda ola feminista, este mito se difundió en occidente y la celebración del 8 de marzo mantuvo el relato del supuesto incendio de 1857. Así, la historia real de las obreras revolucionarias rusas del 8 de marzo de 1917 había quedado sepultada durante toda la década de los años 1970s.

A diferencia de la primera ola feminista que estaba enfocada más en la igualdad de género en términos legales como el sufragio femenino, la participación de mujeres en cargos políticos y los derechos de propiedad; la segunda ola del feminismo estaba más orientada a temas relacionados con la sexualidad, derechos reproductivos, equiparación salarial, condiciones de trabajo, violencia doméstica y abusos sexuales. 

Durante las décadas de los años 1960s y 1970s la división mundial en dos modelos políticos totalmente antagonistas y enemistados, el comunista y el capitalista, marcó profundamente el curso de los acontecimientos de la época. En occidente a partir de 1968 comenzó a retomarse nuevamente a través de periódicos, gacetas y folletos feministas la idea del Día Internacional de la Mujer. Solo que su conexión histórica con el socialismo de las dos primeras décadas del siglo XX quedó tapada por el mito mencionado unos párrafos antes. Mientras tanto, en los países comunistas a pesar que luego de la Segunda Guerra Mundial el Día de la Mujer se volvió a conmemorar, estas celebraciones eran más bien utilizadas con fines políticos para exaltar a los respectivos gobiernos que para apoyar la lucha por la total liberación femenina.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) comenzó a conmemorar el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo de 1975 y recomendó a los estados miembros hacer lo mismo. Ese año también había sido declarado el Año Internacional de la Mujer. En diciembre de 1977 la Asamblea General de la ONU estableció la resolución 32/142 a través de la cual invitaba a los estados miembros a conmemorar de acuerdo a sus respectivas tradiciones históricas y costumbres nacionales un Día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

De a poco los distintos países fueron reconociendo oficialmente al 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. Estados Unidos de América reconoció oficialmente esta fecha a partir de 1994 por iniciativa de la actriz y activista de origen polaco -nacionalizada estadounidense- Beata Pozniak. Cuando Pozniak llegó a Estados Unidos quedó sorprendida que en dicho país el Día de la Mujer pasara desapercibido y que a pesar de la resolución de las Naciones Unidas aún no existiera una legislación oficial que designara la conmemoración de dicha fecha a nivel nacional. Pozniak comenzó una fuerte campaña, se puso en contacto con el entonces Alcalde de Los Angeles, Tom Bradley, y con el Gobernador de California, Pete Wilson. También le presentó la propuesta a la Representante (Diputada) Demócrata por la ciudad de Los Angeles, Maxine Waters. Waters presentó la propuesta en el Congreso y también escribió en febrero de 1994 una carta al entonces Presidente Bill Clinton para solicitarle que se designara esta fecha para la conmemoración del Día de la Mujer. Finalmente, el Congreso de Estados Unidos aprobó la propuesta en 1994.

En septiembre de 1995, representantes de 189 países firmaron en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, la Plataforma de Acción de Beijing en la que se formularon compromisos en 12 áreas de especial preocupación, que hasta la actualidad sigue siendo una importante fuente orientativa. Las 12 áreas de especial preocupación son:
 La mujer y el medio ambiente, la mujer en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones, la niña, la mujer y la economía, la mujer y la pobreza, la violencia contra la mujer, los derechos humanos de la mujer, educación y capacitación de la mujer, mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer, la mujer y la salud, la mujer y los medios de difusión, la mujer y los conflictos armados.

A partir de 1996, la ONU comenzó a adoptar para cada 8 de marzo una temática anual sobre alguna problemática en particular relacionada a los derechos de la mujer. Las consignas de cada año cubiertas por la ONU en el Día Internacional de la Mujer entre 1996 y 2017 fueron las siguientes:
  • 1996: Celebrando el pasado, planeando el futuro.
  • 1997: Mujeres y la mesa de paz.
  • 1998: Mujeres y los derechos humanos.
  • 1999: Un mundo libre de violencia contra las mujeres.
  • 2000: Mujeres uniéndose para la paz.
  • 2001: Derechos de la mujer y la paz internacional.
  • 2003: La igualdad de géneros y los objetivos de desarrollo del milenio.
  • 2004: La mujer y el VIH / SIDA.
  • 2005: La igualdad entre los géneros más allá de 2005. Construyendo un futuro más seguro.
  • 2006: La mujer y la toma de decisiones. Enfrentar los retos y generar el cambio.
  • 2007: Poner fin a la impunidad de la violencia contra las mujeres y las niñas.
  • 2008: Invertir en las mujeres y en las niñas.
  • 2009: Las mujeres y los hombres unidos para eliminar la violencia contra la mujer y la niña.
  • 2010: La igualdad de derechos, igualdad de oportunidades. Progreso para todos.
  • 2011: La igualdad de acceso a la educación, la capacitación y la ciencia y tecnología. Camino hacia el trabajo decente para la mujer.
  • 2012: Habilitar a la mujer campesina. Acabar con el hambre y la pobreza.
  • 2013: Una promesa es una promesa. Acabemos con la violencia contra la mujer.
  • 2014: <<Igualdad para las mujeres, progreso para tod@s>>
  • 2015: <<Empoderando a las mujeres, empoderando a la Humanidad ¡Imagínalo!>>
  • 2016: Por un planeta 50-50 en 2030. Demos el paso para la igualdad de género.
  • 2017: Las mujeres en un mundo laboral en transformación. Hacia un planeta 50-50 en 2030.
El 8 de marzo de 2011 se conmemoró el centenario del Día Internacional de la mujer con diversas actividades en distintos países del planeta. En el Reino Unido, la cantautora y activista británica Annie Lennox encabezó una gran marcha a través de uno de los puentes más importantes de Londres como llamado de atención en apoyo a la organización benéfica de ayuda a mujeres del mundo Women for Women International

Hacia el año 2017 el mundo ha experimentado un cambio de actitud significativo en lo que respecta a la concientización sobre la igualdad de género y la liberación femenina. Sin embargo, aún falta un largo camino por recorrer, ya que se podrá hablar de un verdadera igualdad de género cuando hayan más mujeres en la toma de decisiones tanto del ámbito privado como público, total igualdad en los derechos legales, mayor visibilidad y difusión acerca de los trabajos de mujeres como modelos a seguir.

La triste realidad demuestra que todavía no se ha conseguido la equidad salarial en todos los países, el porcentaje de participación de mujeres en altos cargos políticos y empresariales es significativamente inferior, y los casos de violencia contra mujeres es muy superior a aquellos contra hombres.

En comparación a otros tiempos hay muchas mejoras. En la actualidad las mujeres participan en actividades que hasta menos de un siglo estaban reservadas exclusivamente para hombres. Hoy tenemos mujeres científicas, primeras mandatarias, pilotos, astronautas y empresarias. Es muy necesario difundir los trabajos y logros de estas mujeres para que se conviertan en modelos a seguir por las generaciones más jóvenes.

El miércoles 8 de marzo de 2017 se realizaron a nivel mundial diversas marchas por el Día de la Mujer. En Estados Unidos la fecha cobró amplia cobertura mediática y gran participación a nivel nacional por primera vez en años. Los hombres y mujeres de todo el país participaron en marchas bajo la consigna de Un Día sin Mujeres, un paro femenino que se extendió por primera vez en la historia por todo el planeta. Millones de mujeres de distintos países del mundo se declararon en huelga en simultaneidad para dar a conocer su importancia en la economía global, la inequidad salarial, la problemática de los acosos sexuales y la violencia de género, así como la discriminación y las pésimas condiciones laborales que tienen que enfrentar diariamente. 

Algunas de las pautas de esta huelga consistieron en que las mujeres de todo el mundo no fueran a trabajar el 8 de marzo de 2017, evitar realizar compras (a menos que se trate de pequeños comercios o aquellos dirigidos por mujeres e inmigrantes), vestir de rojo en solidaridad a la huelga de mujeres.

Fuentes de información:


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