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El daguerrotipo más viejo

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El daguerrotipo más viejo

 

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Esta fotografía es conocida como L'Atelier de l'artiste (el atelier del artista), fue tomada en 1837 y es considerado como el Daguerrotipo (fotografía tomada con la técnica inventada por Louis Daguerre) completo más antiguo que aún se preserva.

Si bien no se trata de la fotografía más antigua ya que Nicéphore Niépce había logrado las primeras tomas fotográficas confirmadas de la historia, siendo La Vista desde la Ventana de Le Gras la más antigua fotografía de una escena de la vida real preservada hasta la actualidad (tomada en 1826 ó 1827) y la fotografía de la Ventana en la Abadía Lacock (tomada por el otro pionero de la fotografía, Henry Fox Talbot en agosto de 1835) también es anterior. Sin embargo L'Atelier de l'artiste es el daguerrotipo completo más antiguo. El daguerrotipo era una técnica fotográfica más eficiente que la de Niépce, permitiendo tomar fotografías mucho más rapidamente y con menos tiempos de exposición.

Louis Jacques-Mandé Daguerre es considerado uno de los principales padres de la fotografía, una tecnología que a diferencia de otras tiene a varios padres o creadores.

Nicéphore Niépce ya había logrado capturas fotográficas mediante una técnica que él había bautizado como heliografía (escritura o dibujo con el sol), la cual fue explicada en la página anterior La Vista desde la Ventana de Le Gras, sin embargo dicha técnica tenía varios inconvenientes, uno de ellos era que la sustancia fotosensible que utilizaba, betún (una especie de asfalto natural), reaccionaba muy lentamente, haciendo que se requieran varias horas de exposición para la toma de una fotografía (unas ocho horas como mínimo fueron las que se necesitaron para la fotografía de Niépce del año 1826 o 1827), tiempo durante el cual el sol cambiaba de posición en el cielo, variando las formas de las sombras y oscureciendo así partes de la toma captada y bajando su nivel de detalles. Además, la manera desprolija con que Niépce untaba el betún sobre las placas de metal donde se capturaba la imagen daba como resultado una fotografía con manchas que hacían distinguir con más dificultad los detalles de la misma.

Niépce no podía solucionar estos problemas solo, por lo que se asoció al artista y físico parisino Louis Jacques-Mandé Daguerre en 1829, quien también ya estaba experimentando con la fotografía, intentando mejorar las técnicas de Niépce y reducir los tiempos de la exposición para capturar una escena.

Daguerre, además fue el inventor del teatro de diorama, por lo que pensaba que si se perfeccionaba la técnica de fotografía, se podrían lograr mejores escenarios para el teatro, siendo ésta una motivación adicional.

En 1829 Nicéphore Niépce y Daguerre, firmaron un acuerdo de trabajo por diez años, aunque lamentablemente Niépce murió en 1833, por lo que Daguerre intentó continuar los trabajos con el hijo de Nicéphore, Isidore Niépce; aunque este último pensaba que si trabajaban juntos, Daguerre le robaría todos los créditos, por lo que rechazó cualquier tipo de sociedad con el parisino.

Daguerre siguió trabajando solo, hasta que en 1835, accidentalmente hizo un gran descubrimiento. Una mañana soleada, Daguerre pulió una placa de cobre plateada y la colocó en una caja que contenía iodo. El iodo se combinaba con la plata que había en la placa de cobre, formando la sustancia fotosensible yoduro de plata, siendo ésta mucho mejor y más sensible a la luz que el betún utilizado por Niépce. Luego colocó la placa dentro de una cámara oscura. Finalmente armó todo para capturar una escena, aunque para su sorpresa, lo que él pensaba que iba a ser una sesión de varias horas de captura, se tuvo que interrumpir media hora más tarde, puesto que el cielo se había nublado repentinamente. Daguerre suspendió el experimento, tomó la placa y la guardó en un cajón. Al otro día, al sacar la placa metálica del cajón para pulirla y reutilizarla en un nuevo intento de toma fotográfica, para su sorpresa se encontró con que en la placa había una imagen nítida y detallada de la escena que intentó capturar el día anterior.

Pero la duda de Daguerre era, cómo pudo lograrse una captura tras solamente 30 minutos de exposición. Una de sus hipótesis eran que con 30 minutos de exposición era suficiente para crear una imagen escondida o latente en la placa, y que alguna de las sustancias químicas que se almacenaban en el mismo cajón pudo haberla "revelado" al punto de volverse visible. Por lo tanto hizo una prueba repitiendo la experiencia; expuso una placa metálica recubierta con yoduro de plata durante 30 minutos y la guardó en el mismo cajón durante toda la noche. Al día siguiente, nuevamente había una imagen capturada en la placa. Por un proceso de eliminación de posibilidades, Daguerre descubrió que los vapores de mercurio de alguna sustancia almacenada en el cajón, revelaban sus capturas.

Daguerre también haría otro gran descubrimiento, dado que buscaba una manera de controlar totalmente las reacciones de sustancias fotosensibles y frenarlas cuando la imagen revelada fuera sobreexpuesta a la luz para evitar que las partes no ennegrecidas terminen oscureciéndose también arruinando así la foto, en una ocasión, experimentando lograría solucionar el problema, empapando los daguerrotipos revelados (como él mismo había bautizado a su técnica fotográfica) en una solución de una sal en agua, tras lo cual se lograron las primeras imágenes fotográficas permanentes que podían ser vistas bajo la luz del sol sin que se arruinaran, dado que la solución removía los remanentes de sustancia fotosensible que aún quedaban en la placa metálica donde la imagen era capturada.

El descubrimiento de la utilización de mercurio para el revelado de fotografías, marcó la diferencia, tomando esta técnica el nombre de daguerrotipo, siendo la que permitió la popularización de la fotografía a nivel mundial a partir de 1839. Todos los créditos, y con razón, eran para Louis Daguerre, ya que el descubrimiento fue totalmente suyo. En 1837 firmó otro contrato con Isidore Niépce -el hijo de Nicéphore, como ya se mencionó-, pero en el mismo solamente se acreditaba a su padre la invención del antiguo proceso, lo cual era justo, puesto que a pesar que Isidore no estaba muy de acuerdo con los términos, no le quedaba otra alternativa ya que no había participado en las investigaciones posteriormente a la muerte de Nicéphore; no conocía el proceso de captura de imágenes, por lo que no podía reclamar ningún crédito, así que teminó firmando.

Isidore Niépce y Daguerre planeaban vender los derechos de ambas partes del proceso de captura de fotografías (la de Nicéphore Niépce y la de Daguerre) a inversores privados, pero cuando la Academia Francesa de Ciencias se enteró del proceso de captura de imágenes del daguerrotipo, persuadió al gobierno francés de comprar los derechos y luego regalarlos gratuitamente a todo el mundo, excepto a su entonces enemigo, Gran Bretaña, por lo que desde 1839 la técnica fotográfica del daguerrotipo era de acceso libre y gratuito para todo el mundo, salvo para los británicos, quienes debían pagar un derecho para tomar fotografías.

Por lo tanto el proceso del daguerrotipo, ya bien desarrollado, consistía en exponer una placa de cobre plateado al vapor de cristales de iodo, produciéndose una sal fotosensible de yoduro de plata que recubría la superficie de la placa de cobre. La placa era luego colocada en una cámara oscura, donde se proyectaba la escena a capturar. Luego de exponerse por cierto tiempo (mucho más corto que el de la técnica de heliografía de Niépce), se capturaba una imagen latente o invisible que podía ser químicamente revelada, para poder ser visible a simple vista, si se la colocaba en un recipiente con vapor de mercurio a 75° Celsius (por favor no intenten hacer esto en sus casas ya que el mercurio es una sustancia tóxica y mortal). De esta manera la imagen quedaba fijada permanentemente y resistente a cualquier tipo de exposición a la luz solar, gracias al proceso de remoción de las partículas de la capa de yoduro de plata que no habían sido influenciadas por la luz al capturar la escena, mediante el uso de una solución de sal en agua caliente. Tiempo después se sustituiría esta solución por otra más efectiva llamada hiposulfito de sodio (coloquialmente llamado "hypo"), más tarde renombrada técnicamente como tiosulfato de sodio.

Sin embargo es necesario dejar claro, que mientras Daguerre realizaba sus experimentos durante la década de los años 1830s, un británico llamado Henry Fox Talbot, -de quien hablaremos en la siguiente foto-, también efectuaba los suyos. Vale aclarar que ninguno de los dos inventores sabía de los experimentos del otro. De hecho Talbot logró capturar imágenes de buena calidad en papel cubierto con yoduro de plata, en agosto de 1835, siendo la primera fotografía suya la de la Ventana en la Abadía Lacock (la próxima imagen que veremos). Sin embargo no publicó sus logros hasta enero de 1839. Tampoco estaba enterado de que Niépce había logrado capturar en papel cubierto con cloruro de plata, imágenes casi veinte años antes, aunque no había podido fijarlas pemanentemente en papel mediante dicha sustancia, por lo que abandonó su uso sustituyéndola por otras como el betún. Tanto Daguerre como Talbot estabilizaban las imágenes con soluciones de sal para resistir posteriores inspecciones de las fotografías bajo la luz solar sin dañarse.

Es necesario recalcar que John Frederick William Herschel, había descubierto en 1819 que el tiosulfato de sodio era un buen solvente de los haluros de plata, siendo él quien informó a Talbot acerca de sus descubrimientos de que el hiposulfito de sodio (como se la llamaba en aquel entonces a dicha sustancia) podía ser utilizada como un fijador fotográfico permanente. Sus investigaciones fueron temas a tocar en la Royal Society de Londres en marzo de 1839 y enero de 1840. Herschel es también quien acuñó en 1839 el término fotografía (escritura o dibujo con luz) para describir a la técnica de captura de escenas en medios físicos, nombre con el que esta tecnología es conocida hasta el día de hoy.

Volviendo a la técnica del daguerrotipo, el 7 de enero de 1839, Daguerre llevó sus daguerrotipos a la Academia de Ciencias de Francia, dando una descripción completa del proceso de captura de imágenes. Los científicos presentes en la reunión, estaban perplejos ya que nunca habían visto imágenes tan detalladas de la vida real plasmadas en un medio físico; lo cual era normal si nos ponemos en el lugar de una persona de la primera mitad del siglo XIX. Eran tan detalladas que las personas comenzaron a llamarlas coloquialmente como espejos con memoria.

El inventor estadounidense Samuel Morse, se encontraba en Paris cuando la Academia de Ciencias de Francia publicó las noticias del método fotográfico de Daguerre, quien invitó a Morse a ver las fotos. El inventor americano, describió lo visto en una carta a su hermano con las siguientes palabras:

La exquisita pequeñez de la delineación es sorprendente. No hay pintura o grabado que se le aproxime. Por ejemplo en una vista de una calle, hasta un cartel distante podría ser percibido, y el ojo podría distinguir que hay líneas de letras sobre el mismo, aunque no podían ser leídos a simple vista. Con la asistencia de lentes poderosas que la agrandaban cincuenta veces, cada letra era totalmente legible, así como las pequeñas rajaduras y líneas de las paredes de los edificios y del pavimento de las calles. El efecto de las lentes sobre la imagen sería en gran parte como aquel del telescopio en la naturaleza...Es uno de los más hermosos descubrimientos de la época.

El 7 de julio de 1839, seis de los daguerrotipos de Daguerre fueron exhibidos públicamente en Paris, luego, el 19 de agosto de ese mismo año todos los detalles del proceso completo de fotografiado se dieron a conocer al mundo. De esa manera, a los pocos días comenzaría, primero en París, una manía con la fotografía que a los pocos meses se volvería una manía o moda a nivel mundial que no se detendría hasta la actualidad.
 
Miles de parisinos comenzaron a encargar sus propias cámaras a los técnicos de lentes que ya habían aprendido la técnica de construcción de cámaras fotográficas; para poder tomar sus propias fotografías de daguerrotipo. Exploradores y viajeros tomarían daguerrotipos de distintas partes del mundo. Desde entonces, a partir de 1839, comenzaría a documentarse fotográficamente la historia del mundo, así quedarían capturadas detalladamente y para siempre, escenas de la vida que hoy pueden ser estudiadas y examinadas por nosotros como si se tratase de una ventana al pasado, una especie de viaje en el tiempo.
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