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Fidel Castro con la Campana de la Demajagua en 1947

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Fidel Castro con la Campana de la Demajagua en 1947

 

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En un momento muy crítico de las protestas estudiantiles contra el presidente Ramón Grau San Martín, cuyo gobierno había caído en un gran desprestigio ante la opinión pública por sus numerosos casos de corrupción, robo, malversación de fondos, nepotismo y prebendas a intereses de amigos y parientes; a Fidel Castro se le ocurrió pedir prestada -en nombre de los estudiantes de la Universidad de La Habana- al Ayuntamiento de la ciudad de Manzanillo, la histórica Campana de la Demajagua, símbolo patrio relacionado con el grito de intento independentista cubano ocurrido el 10 de octubre de 1868 (también conocido como Grito de Yara). Fidel quería utilizarla en una manifestación de protesta contra Grau que se estaba organizando en La Habana.

La Campana de la Demajagua fue forjada en bronce, tiene un peso de 92,4 kilogramos y fue colocada en 1860 en una hacienda ubicada a 13 kilómetros de la ciudad de Manzanillo que se llamaba Demajagua, en referencia a la gran cantidad de majagua que hay en la zona (la majagua es una planta con flor que abunda en Cuba). En esta hacienda, el 10 de octubre de 1868, su propietario, Carlos Manuel de Céspedes declaró la independencia de Cuba e hizo jurar la Bandera de La Demajagua. Luego envió emisarios a distintas partes para dar a conocer la proclamación de independencia y convocarlos a la hacienda. Esa noche mandó a tocar la campana para reunir a todos los presentes e invitarlos a participar en la lucha para liberar a Cuba de España.

La guerra duró 10 años y Cuba no logró su independencia. Para ello, debería esperar hasta 1898, cuando luego de una guerra de tres años (1895-1898) lograría liberarse definitivamente de España. Sin embargo, el intento independentista iniciado por Carlos Manuel de Céspedes -hoy considerado uno de los Padres de la Patria-  ha quedado firmemente arraigado en la consciencia de los cubanos como el inicio del proceso de liberación de su patria (que para algunos culminó en 1898 cuando Cuba obtuvo su independencia de España, mientras que para otros culminó en 1959 cuando triunfó el movimiento revolucionario liderado por Fidel Castro).
 
Días después de la proclamación, el 17 de octubre de 1868 la hacienda de la Demajagua fue bombardeada en represalia a cañonazos por el Ejército español desde el barco de guerra Neptuno, quedando destruida. A pesar de la devastación, la histórica campana sobrevivió entre los escombros de la propiedad. Tiempo después, la compañía Venecia Rodríguez y Cía, con la que Carlos Manuel de Céspedes tenía una deuda, se apropió de la finca y entre otras cosas se apoderó de la campana, la cual fue transportada a otro de sus ingenios, llamado La Esperanza, ubicado cerca de allí. La campana fue colocada en uno de los barracones de esclavos de dicho central azucarero.

La histórica campana permaneció hasta el año 1900 en el ingenio La Esperanza, cuando el 8 de octubre de ese año, el puertorriqueño Modesto Tirado Avilés, Comandante del Ejército Libertador y primer alcalde de la ciudad portuaria de Manzanillo luego de la Independencia, se enteró a través de uno de los apoderados de la firma Venecia Rodríguez y Cía acerca del paradero de la Campana de la Demajagua. Avilés se presentó en el sitio junto a miembros del ayuntamiento de Manzanillo y rescataron la campana para colocarla solemnemente en el salón de sesiones de la alcaldía de dicha ciudad.

Desde entonces y hasta 1968, la Campana de la Demajagua salió en dos ocasiones del ayuntamiento de Manzanillo. La primera vez fue el 10 de octubre de 1918, cuando por iniciativa del Club Rotario Nacional fue trasladada por unos días a La Habana, en conmemoración de los 50 años del Grito de Yara. El ayuntamiento de Manzanillo autorizó enviarla bajo custodia de cuatro miembros del Ejército Libertador: el General Francisco Estrada, el Coronel Belisario Ramírez, el Capitán Miguel García Pavón y el Sargento Tomás Barrero. Durante el acto celebrado frente a la Campana de la Demajagua, el entonces Presidente de la República, Mario García Menocal, utilizó el símbolo patrio para hacer promesas demagógicas incumplidas. Como resultado, al regresar la campana a Manzanillo, el ayuntamiento acordó no permitir moverla de allí bajo ninguna excusa -y menos para ser utilizada en actos de campañas políticas- hasta que se construyera el Parque Nacional La Demajagua, que desde hacía años estaba en proyecto y que no se concretaría hasta 1968.
 
En 1926, el gobierno de Gerardo Machado intentó llevar la campana a La Habana para utilizarla en sus actos políticos, pero el ayuntamiento de Manzanillo rechazó prestarla. Incluso en 1929, el Diputado por la provincia de Oriente Francisco Escobar Tamayo presentó una proyecto para instalarla en el salón de actos del Capitolio Nacional en La Habana, pero nuevamente el pueblo de Manzanillo luchó contra dicho proyecto y evitó su reubicación.

El 6 de octubre de 1947, el gobierno de Ramón Grau San Martín, que se encontraba en plena campaña para lograr la reelección en 1948, planeaba utilizar la Campana de la Demajagua en un acto oficial en celebración de los 79 años del Grito de Yara. Para ello, fue enviado a Manzanillo en representación del gobierno de Grau para buscar la histórica campana, el Ministro de Gobernación Alejo Cossío del Pino. Sin embargo, el gobierno recibió un gran revés cuando los manzanilleros repudiaron al ministro. Inclusive, uno de los concejales del ayuntamiento, César Montejo, expresó molesto: "Ladrones, la campana, no. Se lo han llevado todo y ahora quieren llevarse hasta la Campana. ¿Dónde está el dinero destinado a las obras de Manzanillo? No se llevarán la campana, no se la dejaremos llevar, porque lo que harían con ella sería ultrajarla".

El pueblo de Manzanillo no permitió al gobierno de Grau mover la campana de su lugar y así Alejo Cossío del Pino no cumplió su misión, volviendo a La Habana con las manos vacías.
 
En medio de ese clima desfavorable para el gobierno de Ramón Grau San Martín, de gran desprestigio ante la sociedad y de constantes conflictos con los estudiantes universitarios, al joven estudiante Fidel Castro de 21 años de edad, se le ocurrió la idea de pedir prestada la Campana de la Demajagua y llevarla a La Habana. Algo que intentaron hacer por décadas muchos políticos, incluyendo a los de la gestión Grau, aunque infructuosamente. La diferencia yacía en que ellos la querían utilizar para promover sus gobiernos, lograr más votos y así poder ser reelegidos; mientras que los estudiantes de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) la usarían para convocar al pueblo a una manifestación en contra del Gobierno y pedir la destitución del presidente Grau.

Fidel Castro, que por aquel entonces no tenía ningún cargo político en la Universidad y militaba de forma libre, al proponerles la idea a los directivos de la FEU, estos inmediatamente se entusiasmaron, le encargaron ocuparse de la tarea personalmente y que tratara de convencer al ayuntamiento de Manzanillo para traer la campana a La Habana.

El 2 de noviembre de 1947, Fidel Castro viajó hasta la ciudad de Manzanillo acompañado por el dirigente estudiantil Lionel Soto Prieto y se presentó ante la Delegación de Veteranos de Manzanillo, que aceptaron prestar la simbólica pieza histórica. De esta manera, un joven estudiante de 21 años logró lo que ningún presidente, ministro o representante había obtenido en los últimos 29 años.

La campana fue transportada desde el ayuntamiento hasta la estación de ferrocarril en un carro de bomberos. En la estación se encontraban los veteranos Manuel Berro Reyes, el Comandante Ramón Hernández, el soldado Blanes y Modesto Tirado Avilés(Comandante del Ejército Libertador y primer alcalde de la ciudad de Manzanillo). Junto a Fidel Castro y a Lionel Soto viajaron veteranos de la Guerra de Independencia Cubana.

El 3 de noviembre de 1947, al llegar el tren a La Habana, la reliquia fue recibida por una gran multitud. Los estudiantes universitarios que se encontraban allí la transportaron en hombros hasta un vehículo que la llevó hasta la Universidad donde una enorme muchedumbre aclamaba victoriosamente su llegada.

La Campana de la Demajagua fue colocada en el Salón de los Mártires de la FEU, cubierta por una Bandera de la Demajagua de Carlos Manuel de Céspedes y quedó bajo custodia de estudiantes que montaban turnos de guardia.

Que unos jóvenes estudiantes hubieran logrado obtener lo que no pudo el propio Gobierno era una gran humillación para Grau y su gente. Así que durante la madrugada del 6 de noviembre de 1947, un grupo de hombres comandados por Eufemio Fernández, cumpliendo órdenes del ministro de Educación José Manuel Alemán, entraron a la Universidad en un momento en que no había guardia en el Salón de los Mártires de la FEU, y se robaron la Campana de la Demajagua. El objetivo de ellos era estropear el mitin de protesta contra el gobierno que habían organizado los estudiantes para esa noche.

Sin embargo, este acto del gobierno en lugar de beneficiarlo perjudicó su imagen ante la opinión pública.

En la fotografía de arriba, Fidel Castro se encuentra con la Campana de la Demajagua al llegar el 3 de noviembre de 1947 a la estación de ferrocarriles de La Habana.

Fuentes de información:

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