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Fidel Castro detenido en 1948

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Fidel Castro detenido en 1948

 

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Fidel Castro continuó participando en movimientos y manifestaciones estudiantiles, a veces pacíficas y otras veces más violentas. El 22 de enero de 1948, tras el asesinato de Jesús Menéndez Larrondo, líder comunista de los trabajadores azucareros cubanos, Fidel y otros estudiantes realizaron fuertes acusaciones contra el gobierno por el homicidio, y participaron de su entierro. Comenzaba así una etapa del gobierno de Ramón Grau San Martín plagada de asesinatos de dirigentes obreros y comunistas.

En muchas de esas manifestaciones, los estudiantes terminaban peleando cara a cara con la policía. A veces con piedras, otras veces Fidel y los demás estudiantes echaban gasolina sobre las vías del tranvía y encendían fuego, creando ríos de llamas que avanzaban hacia los policías como si se tratara de un lanzallamas casero. En una manifestación ocurrida el 12 de febrero de 1948, Fidel Castro recibió un fuerte golpe de cahiporra (garrote) en la cabeza, derramó mucha sangre y casi perdió el conocimiento, por lo que lo tuvieron que llevar herido hasta la Universidad.

Fidel Castro por aquel entonces ya había adquirido una madurez política importante, tenía una gran influencia en la Universidad, contaba con gran notoriedad por sus luchas contra el gobierno de Ramón Grau San Martín y su protagónica participación en diversas revueltas estudiantiles. Según el propio Fidel, ya se lo tomaba en cuenta como un serio adversario u obstáculo, por lo que buscaban cualquier motivo para sacárselo de encima. Y para no darles motivos de ser arrestado, él confiesa que durante el período ubicado entre octubre de 1947 (tras su regreso de Cayo Confites) y mediados de 1953 (asalto al Cuartel Moncada) no andaba armado por las calles y solamente utilizó armas en prácticas de tiro y durante su participación en el Bogotazo (abril de 1948). A pesar de estar constantemente amenazado por sus enemigos políticos, siempre dijo que durante ese período luchó sin armas de fuego. Sus adversarios no decían lo mismo.

El domingo 22 de febrero de 1948 cerca de la medianoche, en la esquina de las calles San Rafael y Consulado, en la Habana, fueron asesinados frente al cine conocido con el nombre de Cinecito, el dirigente político Manolo Castro (quien por entonces se desempeñaba como Director del Instituto de Deportes del Ministerio de Educación y líder del Movimiento Socialista Revolucionario) y Carlos Ignacio Pujol Samper.

Según Fidel Castro, lo mataron miembros de la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR) en represalia por la masacre de Orfila en la que resultó asesinado el líder de la UIR, Emilio Tro. Al parecer, Rolando Masferrer, quien tenía una gran animosidad hacia Fidel Castro, aprovechó el hecho para inculparlo. De acuerdo con el testigo Benito Besada, él se encontraba con Fidel Castro durante el momento del atentado en un lugar distante al sitio del homicidio, por lo que Fidel no tendría nada que ver.

De acuerdo al testimonio de Fernando Flórez Ibarra (quien años más tarde, tras el triunfo de la Revolución en 1959 se desempeñaría como fiscal y sería polémicamente conocido por las decenas de fusilamientos que ordenó), Masferrer quería urdir una trama en la que Fidel Castro quedara implicado en el asesinato de Manolo Castro. Fernando Flórez conocía a Benito Besada quien le contó que se encontraba con Fidel en el momento del atentado. Cuando Flórez le comunicó a Masferrer lo dicho por Besada, Masferrer gritó fuera de sí que era necesario liquidar a Fidel Castro sin importar si había participado o no en el atentado.

Por aquel entonces, Fernando Flórez Ibarra todavía era rival de Fidel Castro en la Universidad, pero igual así no aceptó participar en la campaña difamadora que pretendía armar Rolando Masferrer.

Masferrer -quien además se desempeñaba como periodista- comenzó a hacer en su revista una campaña de descrédito en la que intentó imputarle la muerte de Manolo Castro a Fidel. Solía publicar artículos en los que resposabilizaba a Fidel Castro por la muerte de Manolo Castro y Carlos Ignacio Pujol Samper.

Dada la situación en la que se lo inculpaba, Fidel Castro se presentó por iniciativa propia ante las autoridades en la Tercera Estación de Policía. Se declaró inocente y les propuso hacer cuantas pruebas fueran necesarias. Su miedo era que en aquel cotexto de descrédito hacia su persona, fuera víctima de un asesinato por parte de la gente del gobierno como pretexto de una venganza.

Por el otro lado, muchos de los adversarios de Fidel Castro sostenían que el atentado fue realizado por él, acompañado de miembros de la UIR: Justo Fuentes Clavel, Pedro Juan Santiago Mirassou (Presidente de la Facultad de Farmacia de la Universidad de La Habana), Manuel Corrales González (estudiante de medicina y Secretario General del Partido Socialista Popular de la Universidad) y Gustavo Ortiz Faéz.

De acuerdo al testimonio de los rivales de Fidel Castro, mientras todos los protagonistas del atentado corrieron hacia un lado, uno de ellos, Gustavo Ortiz lo hizo hacia otro lado y fue detenido por la policía. Entre los testigos que acusaron a Fidel Castro estaba el Sargento de Seguridad Privada de la Universidad y amigo de Manolo Castro, Óscar Fernández Carral.

Fidel Castro y los demás se presentaron en la Tercera Estación de la Policía cuando comenzaron a correr los rumores de su responsabilidad en el atentado. Fidel Castro prestó declaración ante el Teniente Ortega Chomat.

Según los enemigos de Fidel Castro, él y sus compañeros fueron liberados porque uno de los protagonistas del atentado, Gustavo Ortiz Faéz era sobrino del Presidente Ramón Grau San Martín. De acuerdo a su versión, la oficina del Presidente presionó a los investigadores del caso y al Juez de Instrucción José María Gispert para que los sospechosos fueran liberados por falta de pruebas y fueran exonerados.

Durante el entierro de Manolo Castro, los oradores Alfredo Yabur Maluff y Eduardo Mariano Corona Zayas acusaron de asesino a Fidel Castro. Sin embargo, cabe destacar que tiempo después, tanto Alfredo Yabur como Eduardo Corona se unieron a Fidel Castro en el movimiento revolucionario. En 1959, Alfredo Yabur Maluff fue nombrado Ministro de Justicia del Gobierno Revolucionario. Eduardo Corona fue nombrado Representante de Cuba ante la UNESCO.

Cabe mencionar también que Enrique Ovares, en una entrevista dada en 1990 a pesar de su antipatía hacia Fidel Castro ha llegado a declarar que Fidel no tuvo nada que ver con el atentado a Manolo Castro. Por su parte, otro de los mayores rivales de Fidel Castro, Mario Salabarría, -quien además era amigo de Manolo Castro- en una entrevista dada en Miami en diciembre de 1983, declaró que no puede asegurar que Fidel haya participado en el atentado.
 
En la fotografía de arriba, fechada en 27 de febrero de 1948, aparecen de izquierda a derecha: Justo Fuentes Clavel, Fidel Castro, Pedro Mirassou y Armando Galís Menéndez Larragoechea en la Tercera Estación de la Policía. Esta fotografía fue publicada por Rolando Masferrer en el periódico Pueblo.

Fuentes de información:

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