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Biografía de Clara Zetkin

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Biography

Clara Zetkin estuvo involucrada en el movimiento socialista de Alemania a partir de los años 1870s. Fue una ferviente luchadora por los derechos de la mujer y el sufragio universal. No obstante, es necesario notar que Zetkin creía que el socialismo era el único movimiento que podía ser útil a las necesidades de las mujeres de la clase trabajadora, mientras que el feminismo se reflejaba mejor en las clases media y alta. Si bien es indispensable conocer a Clara Zetkin para entender al feminismo socialista de finales del siglo XIX (años 1800s) y principios del siglo XX (años 1900s), hay que aclarar que su visión política acerca del rol de la mujer en la sociedad estaba más enfocada en las divisiones de clases que en las de género. También es considerada la principal impulsora de la creación del Día Internacional de la Mujer.

Clara Zetkin nació el 5 de julio de 1857 en el pueblo de Wiederau, cerca de la ciudad de Chemnitz en el estado de Sajonia, Alemania. Su nombre de soltera era Clara Josephine Eissner. Su padre, Gottfried Eissner, era hijo de un obrero, maestro de escuela rural, de religión protestante y organista de iglesia. Su madre era Josephine Vitale Eissner, una mujer muy culta, oriunda de una familia burguesa de Leipzig cuyo padre, Jean Dominique Vitale, (abuelo materno de Clara) era un ex oficial napoleónico de origen franco-italiano. Josephine era la segunda esposa de Gottfried y a su vez, ella era la viuda de un médico de la zona. Clara tenía un hermano menor llamado Arthur Eissner (nacido en 1859) y una hermana menor llamada Gertrud Eissner (nacida en 1862).

La madre de Clara, Josephine, tenía ideas muy abiertas para la época y mantenía cierto contacto con dos de las primeras luchadoras feministas alemanas de la época, la periodista y escritora Louise Otto-Peters, y la activista Auguste Schmidt, la líder del movimiento feminista en Alemania hasta finales del siglo XIX.

En 1872, cuando Clara tenía 15 años, su padre se retiró y la familia se mudó a la ciudad de Leipzig, Alemania. Por aquellos tiempos, en Alemania habían pocas escuelas donde las mujeres podían continuar sus estudios, una de ellas era la que la feminista Auguste Schmidt dirigía en Leipzig. Schmidt garantizaba que las maestras graduadas de su institución tendrían igualdad de derechos con los maestros de género masculino. En 1875, a los 17 años, gracias a la relación de su madre con Schmidt, Clara ingresó al Colegio Universitario para Enseñantes de Leipzig, donde estudió para ser profesora. En esta institución, una de sus docentes fue Auguste Schmidt. Estudió allí hasta 1878, y sus actividades incluían la lectura de periódicos y libros de tendencia socialista, así como la asistencia a encuentros de la Sociedad Educativa de Mujeres de Leipzig y de la Asociación Nacional de Mujeres Alemanas.

Clara Zetkin a los 18 años
Clara Zetkin a los 18 años - Cliquear para ampliar imagen

En la escuela, Clara conoció a Bárbara, una estudiante de origen ruso con quien entabló una gran amistad. A través de Bárbara, se relacionó con estudiantes socialistas revolucionarios e inmigrantes de Rusia y del Zarato de Polonia. Uno de esos inmigrantes, Ossip Zetkin -siete años mayor que ella y proveniente de una familia rusa de la ciudad de Odessa-, más adelante se convertiría en su marido (aunque nunca se casaron). De su vínculo con este círculo de personas, Clara conoció el Marxismo y se familiarizó con la lucha del movimiento de trabajadores rusos.
 
Por aquellos años, el Imperio Alemán vivía una etapa de gran desarrollo industrial y económico, sobre todo en el estado de Sajonia, donde se encuentra Leipzig. Este desarrollo industrial generó un gran aumento de la población proletaria. Como resultado de esto, en 1875, en la ciudad de Gotha, las dos principales ramas del movimiento de trabajadores alemanes se unificaron para formar el Partido Obrero Socialdemócrata de Alemania. El avance de los socialistas empezó a preocupar a los empresarios y a los partidos conservadores.

Por ese entonces, Clara se volvió una activa militante del movimiento socialista alemán. Clara era muy sensible a las injusticias vividas por la clase trabajadora. Invitada por su novio, Ossip Zetkin, comenzó a frecuentar las conferencias del socialista Wilhelm Liebknecht, uno de los fundadores del Partido Socialdemócrata de Alemania.

Clara Zetkin (izquierda) y Ossip Zetkin (derecha) en 1881
Clara Zetkin (izquierda) y su novio Ossip Zetkin (derecha) en 1881 - Cliquear para ampliar imagen

La personalidad de Clara comenzó a adquirir características cada vez más socialistas e internacionalistas, algo que la fue alejando de su familia y de Auguste Schmidt. El movimiento feminista alemán no era cercano a las ideas socialistas, y esto provocó que Schmidt no le facilitara a Clara un puesto como maestra, por lo que se dio la ruptura en la relación entre ambas. Las condiciones de vida de Clara empeoraron y tuvo que trabajar como preceptora.

En 1878, en una época en que la Ley de Excepción a Socialistas estaba en plena vigencia (ley vigente entre 1878 y 1890), se unió al Partido Socialista de los Trabajadores de Alemania (fundado en 1875 con el nombre de Sozialistische Arbeiterpartei Deutschlands) y participó en sus actividades ilegales (ilegales, ya que el partido estaba proscripto). Dicha ley de excepción fue impuesta por el Canciller Otto von Bismarck, quien calificaba a los socialistas como enemigos públicos del Estado, prohibía la existencia de partidos obreros y dificultaba el funcionamiento de sindicatos. A pesar de las persecuciones a socialistas, Clara no fue intimidada y continuó con sus actividades. En 1890, tras levantarse la Ley de Excepción a Socialistas, el partido cambió su nombre a Partido Socialdemócrata de Alemania (Sozialdemokratische Partei Deutschlands).

Cuando su esposo fue expulsado de Alemania, los Zetkin se vieron obligados a emigrar en 1882. Durante su período en el exilio, Clara participó en los movimientos socialistas de Francia, Austria e Italia. Ossip se instaló en París, mientras que Clara decidió instalarse por un tiempo en Linz, Austria; donde trabajó como tutora de obreros de una fábrica. Desde Austria se trasladó a Zurich, Suiza; donde se unió a un grupo de socialdemócratas exiliados. Allí asistía a las conferencias del socialista Eduard Bernstein, encargado de la edición del periódico clandestino Der Sozial Demokrat (El Socialdemócrata). A través de Bernstein, Clara fue contratada por el socialista exiliado Julius Motteler, quien había organizado uno de los primeros sindicatos mixtos de Alemania, con cientos de obreras textiles. En Suiza, Motteler organizó la publicación del mencionado periódico clandestino. En Der Sozial Demokrat ella se desempeñaba como editora, además de colaborar en la introducción de manera ilegal y distribución del semanario socialista en Alemania. En aquel entonces, también entró en contacto con el libro del escritor y político socialista, August Bebel La mujer y el socialismo, publicado en 1879 y que a pesar de estar proscripto era muy popular entre los marxistas alemanes.

En noviembre de 1882, llegó a París donde se juntó con Ossip. En la capital francesa se vinculó con Laura Lafargue, la hija de Karl Marx, así como con otros importantes líderes del movimiento socialista francés, entre ellos Paul Lafargue (marido de Laura) y Jules Guesde.

El 1 de agosto de 1883, nació en París su primer hijo, Maxim Zetkin. El 14 de abril de 1885 nació su segundo hijo, Konstantin (Kostja) Zetkin, en la misma ciudad francesa. Si bien Clara y Ossip nunca se casaron porque ella no quería perder su ciudadanía alemana, Clara adoptó el apellido Zetkin y se mantuvo al lado de Ossip hasta que él falleció en enero de 1889.

La pareja se ganaba la vida realizando traducciones, dando clases de idiomas y escribiendo artículos para periódicos publicados en alemán. Según ha llegado a confesar Clara años más tarde, sus años en París fueron los más difíciles de su vida desde el punto de vista económico. Pero también se terminó de desarrollar su ideología socialista y marxista. Ossip formaba parte del grupo ruso Liberación del trabajo. En París, a través de sus actividades políticas, la pareja se relacionó con numerosos emigrados rusos.

No obstante, a causa de la doble jornada laboral, Clara solamente tenía tiempo para reunirse con sus compañeros socialistas, redactar sus artículos y dedicarse a estudiar sobre el marxismo durante la noche. Durante esos años en París, estudió el primer tomo de El capital; El Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado; El manifiesto comunista; así como la historia de la Comuna de París. En Francia, comenzó a combinar ideas del feminismo y del socialismo en su lucha por la igualdad de las mujeres trabajadoras del movimiento obrero.

Clara Zetkin en 1889
Clara Zetkin en el año 1889

Dadas las condiciones en las que vivían en París, Clara Zetkin contrajo tuberculosis, aunque gracias a haber restablecido el vínculo con su familia, se la llevaron a Leipzig para cuidarla mientras se recuperaba. Fue durante su estadía en Leipzig que dio su primer discurso público y expresó que la liberación de las mujeres y de todos los trabajadores se haría realidad únicamente mediante una revolución de la clase obrera. Clara ya era totalmente marxista y creía fervientemente que una vez lograda la igualdad de clases en una sociedad marxista, la opresión económica y social de las mujeres se disolvería por sí sola. Es por esa forma de pensar que estaba en contra de las concesiones especiales y leyes que protegían a mujeres en su ámbito laboral. Ella sostenía que al quedar satisfechas las obreras con estas pequeñas concesiones, las distraería del objetivo principal de restructurar el sistema de clases.

Tras recuperarse, Clara regresó a París para cuidar a Ossip quien había contraído tuberculosis vertebral en 1888. Sin embargo, la enfermedad avanzó, Ossip no pudo recuperarse y murió el 29 de enero de 1889. Esto devastó a Clara, pero gracias a la ayuda de sus compañeros socialistas alemanes pudo subsistir económicamente. Logró superar el dolor por la muerte de Ossip metiéndose de lleno en sus trabajos políticos. Su preocupación por la causa socialista era tan grande que la educación de sus hijos eran los únicos asuntos personales que le interesaban, la mayor parte del tiempo se lo dedicaba totalmente a su lucha política. Continuó escribiendo para diversos periódicos, en cuyos artículos intentaba informar a las clases obreras de Europa acerca de las conquistas del movimiento socialista en Francia.

En 1889, se confirmó el proyecto de celebración de un congreso internacional de trabajadores en París, y a Clara se le encargó la representación del Partido Socialdemócrata de Alemania en la organización de dicho encuentro.

Por lo tanto, fue una de las organizadoras del Congreso Fundacional de la Segunda Internacional realizado en París, en julio de 1889 (la Segunda Internacional era la organización que agrupaba y coordinaba las actividades de los partidos socialistas y laboristas de distintos países). En el Congreso, Clara era una de las ocho delegadas presentes, y habló acerca del rol de las mujeres en la lucha revolucionaria socialista, haciendo hincapié en la necesidad de armar un programa para el movimiento de mujeres proletarias. Entre otras cosas dijo: "Mientras las mujeres luchan codo a codo con los trabajadores socialistas, están dispuestas a compartir todos los sacrificios y adversidades, pero también están firmemente resueltas a tomar, luego de la victoria, todos los derechos que les pertenecen". Era una de las primeras veces que una mujer hablaba en una asamblea internacional acerca de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. De hecho, fue gracias a la intervención de Clara Zetkin que la Segunda Internacional pudo influir en los socialistas de varios países a que atrajeran a mujeres a la lucha del socialismo revolucionario.

Su discurso fue más tarde publicado con el título de Mujeres trabajadoras y la cuestión de las mujeres contemporáneas. En este discurso se nota claramente su línea de pensamiento, al sostener que tanto ella como sus camaradas no debían enfocarse en obtener derechos específicos para las mujeres, como educación o igualdad económica, sino que debían concentrarse en terminar con el sistema capitalista que oprimía a las mujeres y a todos los trabajadores. En una jugada que presagiaba las crecientes diferencias entre ella y sus compañeros socialistas, el Congreso no apoyó su extremismo y votó a favor de salarios iguales para hombres y mujeres, así como de la mejoría de las condiciones de trabajo para mujeres. Sin embargo, esta postura de sus compañeros no debilitó su rol en el partido y durante el Congreso fue elegida para dirigir tareas de reclutamiento y educación para el Partido Socialdemócrata en la ciudad de Berlín.

Clara Zetkin y sus hijos Kostja y Maxim. Fotografia tomada entre 1892 y 1893
Clara Zetkin junto a sus hijos Kostja y Maxim. Fotografía tomada entre 1892 y 1893 - Cliquear para ampliar imagen

Con la derogación de la Ley de Excepción a Socialistas en 1890, y la dimisión de Bismarck, Clara Zetkin volvió a Alemania al igual que muchos otros socialistas exiliados que desde ahora podrían actuar con mayor comodidad. En 1891, Clara se instaló en la ciudad de Stuttgart, en un apartamento de la calle Rotebühlstraße 147, donde viviría hasta 1899. Allí era vecina del industrialista Robert Bosch, fundador de la empresa Bosch.

Como respuesta a la resolución de la Segunda Internacional sobre las demandas de las mujeres, el Programa Erfurt del Partido Socialdemócrata Alemán de 1891, demandaba total equidad económica, política y legal para las mujeres. Desde entonces, Clara Zetkin participó en todos los congresos de la Segunda Internacional. El socialista estadounidense Daniel De Leon confesó que cuando Clara Zetkin traducía los discursos de delegados alemanes, incluyendo los del dirigente socialdemócrata August Bebel, las traducciones eran mejores y más revolucionarias que las originales. Incluso el filósofo revolucionario, Friedrich Engels, que conocía a Clara Zetkin, valoraba mucho su labor.

Luego de su regreso a Alemania en 1890, presidió el movimiento de mujeres del Partido Socialdemócrata, y desde 1892 se desempeñó como jefa de redacción del periódico de las mujeres trabajadoras alemanas Die Gleichheit (La Igualdad) cuyo primer número fue publicado en enero de 1892. Ella consideraba que su objetivo principal era despertar a las mujeres de la clase obrera para que entendieran cuáles eran sus verdaderos intereses de clase y así salvarlas de la trampa del movimiento de mujeres burguesas. Como resultado del empeño de Clara en resaltar el carácter de clase obrera de su lucha, el movimiento de mujeres proletarias alemanas se desarrolló desde un comienzo como parte integral del movimiento obrero, completamente separado del movimiento de las sufragistas de clase media y alta -burguesas según Clara-.

La tarea de Clara Zetkin y otras activistas socialistas como Louise Zietz y Ottilie Baader de organizar a las trabajadoras en sindicatos fue fundamental para atraer a las mujeres de clases obreras al movimiento de trabajadores. Clara fue miembro del Gremio de Encuadernadores por más de 25 años y parte activa de Gremio de Sastres y Costureras, en cuyo Segundo Congreso Internacional, llevado a cabo en Londres en 1896, fue elegida Secretaria Provisional Internacional.

Clara Zetkin junto a otros socialistas en Zurich en 1893
Clara Zetkin (tercera de izquierda a derecha) junto a otros socialistas en las afueras de Zurich en 1893. De izquierda a derecha: el Doctor Ferdinand Simon (esposo de Frieda, la hija del político socialista August Bebel), Frieda Simon Bebel, Clara Zetkin, Friedrich Engels, Julie Bebel, August Bebel, Ernst Schattner, Regine Bernstein y
Eduard Bernstein (parcialmente fuera de la imagen) - Cliquear para ampliar la imagen

Según Clara, el movimiento feminista estaba limitado a la demanda del sufragio femenino y si lo conseguía, dejaría intactas las demás condiciones de explotación que las mujeres debían sufrir en una sociedad burguesa y capitalista. Como resultado, el movimiento de mujeres socialistas, desde un principio se vio obligado a resaltar sus diferencias con la visión de las feministas. En su discurso titulado Solo con las mujeres proletarias el socialismo será victorioso, y pronunciado en el Congreso del Partido Socialdemócrata en la ciudad alemana de Gotha en 1896, Clara dejó bien claras sus ideas: "No hay algo llamado movimiento de las mujeres como tal, ya que en una sociedad dividida en clases, solamente existen el movimiento de mujeres burguesas y el movimiento de mujeres de la clase obrera, que no tienen mucho más en común que lo que tienen la socialdemocracia y la sociedad burguesa", y agregó: "Las mujeres de la clase trabajadora han logrado su independencia económica, pero no como personas o mujeres o esposas que tienen la posibilidad de vivir una vida plena como individuos...Ya que por su trabajo como esposa y madre solo obtiene las migajas que se caen de la mesa de producción capitalista. Consecuentemente, la lucha de liberación de la mujer de clase trabajadora no puede ser -como sí lo es para la mujer burguesa- una lucha contra los hombres de su clase...El objetivo final de su lucha no es la libre competencia contra los hombres sino dar lugar a las reglas políticas de la clase obrera. Tomados de las manos con los hombres de su propia clase, la mujer de la clase trabajadora pelea en contra de la sociedad capitalista. Solo a través del fin de la explotación capitalista y la construcción de una sociedad socialista puede ocurrir la emancipación de las mujeres...A pesar de las varias similitudes existentes en sus demandas de reforma legal y política, la mujer de la clase trabajadora no tiene nada en común con las mujeres de otras clases en lo que respecta a los intereses económicos claves. La emancipación de la clase trabajadora no puede surgir de las mujeres de todas las clases sino que es una tarea de la clase obrera independientemente de las diferencias de sexo".

Clara Zetkin en 1897
Clara Zetkin a la edad de 40 años, durante el Primer Congreso Internacional de Protección Obrera celebrado en 1897 en la ciudad de Zurich, Suiza - Cliquear para ampliar imagen

El periódico Die Gleichheit -subtitulado con el eslogan "Por el interés de la mujer trabajadora"- fue utilizado como herramienta proselitista para atraer a las obreras de Alemania al movimiento socialista. Una evaluación acerca del rol de orientador social que tenía el periódico era realizado por la propia Clara Zetkin en un editorial anual que se publicaba durante los años 1890s: "Die Gleichheit está dirigido especialmente a los miembros más progresistas de la clase trabajadora, ya sean esclavos que generan ganancias con sus manos o con sus cerebros. Se esfuerza en educarlos teóricamente, para brindarles la posibilidad de entender el curso historico del desarrollo humano y la habilidad, no solo de actuar conscientemente en la batalla por la liberación de la clase trabajadora, sino también de ser eficaz en la iluminación y la instrucción de sus camaradas de clase. También sirve en su entrenamiento como luchadores con un objetivo claro".

Su periódico estaba principalmente dirigido a las activistas del movimiento de mujeres socialistas y no de la gran masa de mujeres trabajadoras. Exponía las condiciones de trabajo en las ramas de la industria en las que las mujeres predominaban, daba detalles sobre la legislación fabril para ser utilizada en beneficio de las obreras industriales, y cubría las actividades de mujeres trabajadoras de otros países. El periódico alentaba a sus lectores a educar a sus hijas de una manera tal que rompan con los roles tradicionales de género y a sus hijos para que participen en las tareas de hogar. Sin embargo, en esto último, eran pocos los hombres del partido que compartían esta idea con Clara Zetkin.

Tapa del periódico Die Gleichheit del 13 de marzo de 1911
Tapa del periódico Die Gleichheit (La Igualdad) del 13 de marzo de 1911, en el que Clara Zetkin hace un llamamiento a participar en la conmemoración del primer Día Internacional de la Mujer - Cliquear para ampliar imagen

La tirada del periódico Die Gleichheit era limitada en sus primeros años, habiendo aumentado de 2.000 ejemplares en 1891 a 11.000 en 1904. Recién después de ese año, cuando comenzó a ser distribuido gratuitamente entre las mujeres afiliadas al Partido Socialdemócrata, la tirada aumentó de 75.000 ejemplares en el año 1907 a 125.000 en 1914.

En 1896, durante una protesta de estudiantes de arte, Clara conoció al pintor y militante de la socialdemocracia, Georg Friedrich Zundel, quien por aquel entonces era un estudiante en la Academia de Artes de Stuttgart. Pronto comenzaron una relación amorosa y en 1899 contrajeron matrimonio, aunque Clara conservó el apellido de su primer concubino, Zetkin. Zundel era diecisiete años menor que ella. Ese mismo año, la pareja, junto a los hijos de Clara, Maxim y Kostja, se mudaron a un apartamento de la calle Blumenstraße 34, también en Stuttgart, donde vivieron hasta 1903.

Hacia 1903, la situación económica de Clara Zetkin y Georg Friedrich Zundel había mejorado y se pudieron mudar a una casa suburbana -diseñada por el propio Zundel-, en la calle Kirchheimer Strasse 14 de la localidad de Sillenbuch, al sudeste de Stuttgart. Era una casa lujosa con un gran jardín que a la pareja le gustaba compartir con sus vecinos. Allí se volvieron muy respetados entre los vecinos del barrio. Zetkin se destacaba por su solidaridad con los vecinos de la zona. Solía ayudar en todo tipo de necesidades, como por ejemplo prestar su automóvil para ser utilizado como ambulancia del barrio. En 1907, Zundel compró un automóvil con chofer, el primer vehículo automoror de Sillenbuch. Clara acostumbraba recibir visitas de destacados socialistas. Una de las figuras que más la visitaba era su amiga Rosa Luxemburgo (quien también mantenía una cercana amistad con Kostja Zetkin). Igualmente, cuando Clara viajaba a Berlín, se quedaba en la casa de Rosa Luxemburgo. Años más tarde, cuando la relación entre Clara Zetkin y Georg Zundel se fue enfriando, la pareja se separó y él se fue a vivir a la casa de al lado (también diseñada por Zundel). Durante muchos años, Clara se negó a concederle el divorcio, pero finalmente se divorciaron en 1927, cuando ella cumplió 70 años. Al año siguiente, Zundel se casó con la hija del industrialista Robert Bosch, Paula, una mujer mucho más joven que Clara Zetkin.

Georg Friedrich Zundel
Georg Friedrich Zundel, esposo de Clara Zetkin entre 1899 y 1927 (fotografía tomada en 1910) - Cliquear para ampliar imagen

 

Desde el siglo XIX, existían en los bosques de las afueras de Stuttgart pequeñas comunidades organizadas por intereses en común de sus miembros, donde las familias de trabajadores podían juntarse los fines de semana para compartir actividades deportivas, de esparcimiento, culturales, artísticas, eventos musicales, entre otras. Estas comunidades se denominan Waldheim (hogar del bosque). Existían comunidades Waldheim organizadas por temática cristiana o política. En el caso de las políticas, estaban conformadas específicamente por trabajadores de tendencia socialista. Las comunidades eran autofinanciadas y administradas por un comité elegido democráticamente. En el caso particular de la localidad de Sillenbuch, Clara Zetkin participó en la creación de una comunidad Waldheim, que fue fundada el 10 de mayo de 1909. De hecho, Clara Zetkin y Zundel ayudaron a la compra de los terrenos de más de 29 hectáreas a un valor de 1,30 Marcos el m2 (el Marco era la moneda oficial alemana). Clara también participó en la fundación de otra comunidad de este tipo cercana a la anterior, el Waldheim Gaisburg, en cuya inauguración efectuada en 1911 dio un discurso.

Sin embargo, con el paso del tiempo, el cariño de muchos de los vecinos hacia Clara Zetkin y su marido iría mermando a causa de su férrea oposición a la Primera Guerra Mundial y su creciente radicalización política. Serían blanco de investigación de espías e incluso uno de sus perros fue envenenado.
 
Al ser una de las personalidades más importantes del ala izquierda del Partido Socialdemócrata Alemán, Clara Zetkin, condujo una lucha contra el revisionismo que algunos miembros del partido estaban planteando. En el Congreso del Partido Socialdemócrata, realizado en la ciudad de Frankfurt en 1894, se manifestó en contra de la propuesta de una nueva ley agraria que según ella y otros marxistas beneficiaría a terratenientes y que había sido presentada por delegados socialdemócratas de tendencia moderada como Eduard David y Georg von Vollmar, este último oriundo de Baviera. David proponía un nuevo modelo agrario que favoreciera al pequeño campesinado compuesto por dueños de pequeñas parcelas y granjas, y no estaba de acuerdo con el tradicional modelo marxista que sostenía que las pequeñas parcelas siempre terminarían siendo reemplazadas por grandes haciendas. David y Vollmar eran algunos de los primeros revisionistas del Partido Socialdemócrata y para algunos, entre ellos Clara Zetkin, eran unos oportunistas que se vendieron a la burguesía.
 
Con el inicio del nuevo siglo, muchos miembros de la Socialdemocracia empezaron a ser atraídos por una interpretación más revisionista del pensamiento marxista. Estos revisionistas consideraban que Clara era muy radical en sus ideas y que publicaba mucha teoría marxista en su periódico. A partir de 1905, la cúpula del Partido Socialdemócrata presionó a Clara Zetkin para que comenzara una serie de cambios en el contenido y formas del periódico, tras lo cual se empezaron a publicar suplementos especiales para amas de casa, madres y niños. Esto tuvo un efecto positivo para el movimiento socialista, ya que los materiales de lectura de escritores revolucionarios alcanzó a las clases trabajadoras. Desde 1908, cuando las mujeres fueron autorizadas a afiliarse oficialmente a los partidos políticos, la cada vez más reformista cúpula del Partido Socialdemócrata ejercía una creciente influencia negativa en el periódico. Como resultado, el control de la redacción por parte de Clara Zetkin se fue debilitando. Dos años más tarde, Die Gleichheit publicaba diseños de vestidos, recetas de cocina, así como artículos de moda y cocina. Finalmente, el Partido Socialdemócrata desplazó a Clara Zetkin de la dirección del movimiento de mujeres socialistas, para ser remplazada por la reformista, Luise Zietz.

Clara, junto a la activista socialista Rosa Luxemburgo -con quien tenía una gran amistad- dirigieron la lucha contra los intentos del reformista socialdemócrata Eduard Bernstein, de despojar al Marxismo de muchas de sus ideas revolucionarias, entre ellas la teoría materialista de la historia. Cuando Eduard David rechazó por completo el uso de la idea marxista de la Dictadura del Proletariado (elemento fundamental del Marxismo que sostiene que el poder estatal del proletariado conduciría a la supresión del capitalismo y de la burguesía), Zetkin expresó que los puntos de vista de estos reformistas eran pura "moralidad de esclavos". En 1906 escribió: "Estos líderes socialdemócratas quieren convertir a la Socialdemocracia en un perrito faldero domesticado de carácter nacionalista, social o socioliberal, en un perro que ofrece su pata a todo canalla burgués".

Clara Zetkin junto a Rosa Luxemburgo en 1910
Clara Zetkin (izquierda) junto a su amiga, la activista marxista Rosa Luxemburgo (derecha) en 1910 - Cliquear para ampliar imagen

Si bien a muchos miembros revisionistas del Partido Socialdemócrata les molestaba la postura extremadamente marxista de Clara, su lugar en dicho espacio político estaba consolidado. En 1895 se convirtió en la primera mujer en formar parte del comité de control del partido. En 1906, fue nombrada una de los siete miembros del Comité Central de Educación, en un momento en que el Gobierno Alemán buscaba reforzar la influencia religiosa en las escuelas del país. En 1908, cuando a las mujeres se les permitió participar legalmente en las actividades partidarias -hasta entonces lo hacían de forma clandestina-, Clara luchó por preservar un movimiento autónomo femenino dentro del partido, por un lado para evitar que el comité ejecutivo compuesto por una mayoría masculina tomara decisiones acerca de las actividades partidarias de las mujeres, y por otro lado para mantener un enclave radicalizado dentro de la Socialdemocracia.
 
Durante la Revolución Rusa de 1905-1907, Clara Zetkin llegó a la conclusión de que la clase trabajadora alemana tenía que aprender de las experiencias del proletariado ruso. En 1905, en un artículo del periódico Die Gleichheit expresó: "La clase obrera rusa se ha convertido en la vanguardia luchadora de todo el movimiento revolucionario proletario y especialmente del proletariado europeo". El periódico explicaba el desarrollo de los acontecimientos en Rusia y remarcaba la importancia de los nuevos modos de lucha que surgieron de la revuelta en dicho país. Tanto Zetkin como Rosa Luxemburgo hacían hincapié en la importancia de la huelga masiva como herramienta de la lucha revolucionaria.
 
Clara Zetkin jugó un papel fundamental en el movimiento internacional por los derechos de las mujeres. A partir de 1900, su labor fue clave en la organización de una conferencia de mujeres cada dos años en asociación con los congresos del Partido Socialdemócrata de Alemania. Por iniciativa de Zetkin, se celebró el 17 de agosto de 1907 la primera conferencia internacional de mujeres, cuyo nombre oficial fue: Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, y fue realizada en conjunto con el Congreso de la Segunda Internacional en la ciudad de Stuttgart, Alemania (este último efectuado entre el 18 y 24 de agosto de 1907). En ella participaron 58 mujeres de 14 países. En la conferencia surgieron diferencias acerca de la postura que había que tomar respecto al sufragio universal y al feminismo. Las delegaciones de Francia, Austria, Bélgica y Gran Bretaña sostenían que era más práctico pelear por un sistema de sufragio limitado, basado en los ingresos y propiedades que una mujer poseía, en lugar de demandar el sufragio universal. Las delegaciones británica y francesa, además criticaron la actitud "sectaria" de Clara Zetkin y sus seguidoras, en relación al movimiento feminista. Sin embargo, la visión marxista de Clara Zetkin fue apoyada por la política y revolucionaria comunista de origen ruso, Aleksandra Kolontái (quien en 1918 sería nombrada primera Comisario del Pueblo de Bienestar Social de la URSS y en 1923 embajadora soviética en Noruega). La posición de Zetkin fue la ganadora, en parte por la mayoría preponderante de la delegación alemana. Las resoluciones tomadas en la conferencia fueron que los partidos socialistas de todos los países tienen el deber de luchar enérgicamente por la implementación del sufragio universal para las mujeres y que las mujeres socialistas no deben aliarse con las feministas burguesas sino pelear codo a codo con los hombres socialistas. En la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas también se decidió crear un secretariado internacional con sede en la oficina de la redacción del periódico Die Gleichheit y se nombró a Clara Zetkin Secretaria Internacional de la Mujer.

Los asuntos que figuraron en la Primera Conferencia Internacional de Mujeres del 17 y 18 de agosto de 1907 fueron: Un resumen acerca del movimiento socialista femenino en los distintos países de Europa, el establecimiento de relaciones constantes y periódicas entre las socialistas organizadas de los distintos países, y el derecho electoral de la mujer. En su exposición, Clara Zetkin dijo durante el debate:

"En todos los países cultos, las mujeres van tomando una parte cada vez mayor en la lucha por la emancipación de la clase obrera. El movimiento proletario femenino de todos los países tiene en primer término un fin educador: llevar la mujer al socialismo, despertando en ella el sentimiento de clase, convirtiéndola en combatiente de la emancipación social. Pero tiene también otros fines más inmediatos: la protección de la mujer, como obrera, como madre, como esposa y como ciudadana, contra el abuso; así como la conquista de la igualdad política al efecto de ayudar a los proletarios a destruir el actual estado social. Es indudable que el movimiento socialista y revolucionario femenino será más poderoso, más efectivo cuando las mujeres de todos los países se unan y se apoyen mutuamente. Con este objeto recomiendo la creación de una Oficina Central a la que se envíen todos los años resúmenes relativos a la situación del movimiento feminista en todas partes".

El 18 de agosto de 1907, sobre el derecho electoral de la mujer, las delegadas alemanas, con Clara Zetkin a la cabeza, expusieron en el primer Congreso Internacional de Mujeres:

"La necesidad del derecho electoral de la mujer es consecuencia de la evolución económica y social determinada por la forma capitalista de la producción, y sobre todo de la revolución producida en el trabajo por la situación de la mujer y la conciencia de lo que significa. Es, en su esencia, un resultado de los principios igualitarios que sustenta la democracia burguesa. El derecho electoral significa para la mujer tanto como una declaración de mayoría de edad. Este problema tiene mayor importancia aún en la lucha de clases. Los reaccionarios tienden a conceder el derecho electoral limitado a la mujer con objeto de acrecentar sus fuerzas, emancipando a la mujer, no por lo que es, ni por lo que vale, sino por sus bienes de fortuna. Fundándose en ello, la Conferencia femenina de Stuttgart declara: que el movimiento socialista femenino de todos los países rechaza el derecho electoral limitado de la mujer como una falsificación de la igualdad política; afirma que su ideal es el derecho electoral sin limitación de ninguna especie, excepto las de la mayoría de edad, y que lucha de acuerdo con el partido socialista y no con las sociedades feministas. Los miembros del partido deberán luchar por el logro de este ideal, y las mujeres organizadas deberán apoyarle con el mayor entusiasmo".

Terminada la primera Conferencia Internacional de Mujeres, se desarrolló entre el 18 y 24 de agosto de 1907, también en Stuttgart, el Congreso de la Segunda Internacional. Los temas tocados fueron: el militarismo y los conflictos internacionales, las relaciones entre los partidos políticos y las sociedades obreras, el problema colonial, emigración e inmigración obrera, derecho electoral de la mujer.

En el Congreso de la Segunda Internacional de 1907 se discutió la propuesta de Clara Zetkin, relativa al derecho electoral de la mujer. Propuso que el Congreso declare que todos los socialistas tienen el deber de luchar enérgicamente por el sufragio electoral de la mujer. Quedó aprobada, con un voto en contra, la moción de Clara Zetkin, cuyo contenido es el siguiente:

El Congreso Socialista Internacional saluda con alegría el hecho de que por vez primera se ha celebrado en Stuttgart una Conferencia Internacional Socialista de Mujeres, y se hace solidario de los deseos por ésta expresados. Los partidos socialistas de todos los países están obligados a luchar por la implantación del sufragio universal femenino. Por lo tanto, las luchas que emprendan a favor de la democratización del derecho a elegir representantes en los cuerpos colegiados y en los municipios, deberán comprender también la lucha por el sufragio, el cual debe reclamarse con toda energía, lo mismo en el Parlamento que fuera de él. En aquellos países donde ya se haya efectuado la democratización parcial o total del derecho de sufragio, los socialistas deberán luchar por la implantación del sufragio universal femenino y por la concesión de cuantos derechos complementarios puedan reclamarse en relación con el Código Civil. Será deber del movimiento socialista femenino intervenir con energía en todas las luchas que sostengan los partidos socialistas para la democratización del sufragio, procurando que en ellas se gestione la concesión de idénticos derechos a la mujer. El Congreso Internacional reconoce que no es prudente fijar la época en que ha de iniciarse la lucha en cada país, pero declara que, una vez iniciada, deberá desarrollarse conforme a los principios socialistas, es decir, exigiendo el sufragio universal para los hombres y las mujeres.

Clara Zetkin en el Congreso de la Segunda Internacional de 1907 en Stuttgart
Clara Zetkin (cerca del centro de la fila del frente) entre los delegados más prominentes del Congreso de la Segunda Internacional de 1907 (18 a 24 de agosto de 1907) - Cliquear para ampliar la imagen

Tres años más tarde, la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, llevada a cabo en Copenhagen en 1910, reiteró la demanda de sufragio universal y aprobó la propuesta de Clara Zetkin de establecer alguna fecha de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Allí, las delegadas estadounidenses llevaron la propuesta aprobada por el Congreso de su partido. La idea fue del agrado de Clara Zetkin, quien la propuso en la conferencia ante más de 100 delegadas de 17 países, que representaban a sindicatos, partidos socialistas y organizaciones femeninas, incluyendo a tres de las 19 primeras parlamentarias de la historia de Finlandia, que habían sido electas en 1907 (Finlandia fue el primer país de Europa en otorgar el sufragio femenino en 1906). Por eso, la instauración del Día Internacional de la Mujer puede ser atribuida a Clara Zetkin. De esta manera, el 19 de marzo de 1911, alrededor de 1 millón de mujeres y hombres de Alemania, Austria, Suiza y Dinamarca participaron en actividades masivas por el primer Día Internacional de la Mujer. El 8 de marzo sería establecido como fecha de conmemoración del Día de la Mujer unos años más tarde. Para más información leer: Historia del Día de la Mujer y qué se conmemora el 8 de marzo.

A pesar de su postura radical respecto a las sufragistas feministas de clases media y alta, así como de sostener que las luchas por la igualdad de género y equidad de clases van de la mano, Clara Zetkin reconocía que las mujeres trabajadoras tenían la desventaja de estar oprimidas por el hombre y por el sistema capitalista. Ella planteaba que las mujeres de clases obreras tenían que emanciparse dos veces, primero de los hombres y luego del sistema que las explotaba. Pensaba que por el contrario, las mujeres de la burguesía tenían la ventaja de tener mayor acceso a la educación y a sus demandas económicas, que solamente necesitaban obtener la igualdad de derechos legales, mientras que si las mujeres proletarias lograban la igualdad ante la ley, su condición de clase oprimida aún persistiría.

Folleto publicado por Clara Zetkin en 1914 por el Dia de la Mujer
En ocasión de la cuarta conmemoración del Día Internacional de la Mujer -8 de marzo de 1914-, Clara Zetkin publicó un folleto de 16 páginas titulado Frauenwahlrecht! (¡Sufragio Femenino!) - Cliquear para ampliar la imagen

Clara Zetkin era una mujer adelantada a sus tiempos, ya que sus ideas acerca de la liberación de las mujeres no solamente eran revolucionarias para la mentalidad de los conservadores sino que incluso para sus compañeros socialdemócratas. Además de pelear por el derecho a la independencia económica y la justicia social de las mujeres, ella propugnaba mejoras en el rol de la mujer en la familia. Sostenía que el matrimonio debía ser una sociedad con igualdad de derechos y obligaciones para ambas partes. Por ejemplo, planteaba que la responsabilidad de mantener los gastos del hogar y la educación de los hijos debían correr por cuenta tanto del hombre como de la mujer por partes iguales. Demandaba igualdad de oportunidades educativas para niñas y niños. Asimismo, planteaba que los niños no debían ser criados con el prejuicio de que los hombres no deben realizar determinadas tareas del hogar reservadas únicamente a las mujeres. Defendía la libertad de sexo y pensaba que el aborto es una decisión personal de cada mujer.
 
Junto a otros socialistas del ala más izquierdista como Karl Liebknecht, Clara Zetkin hizo una férrea campaña en contra del militarismo, el imperialismo y el colonialismo. En 1912, en el Congreso de la Segunda Internacional en Basilea, Suiza; hizo un llamamiento al movimiento internacional de trabajadores a luchar contra la amenaza de la guerra imperialista. Con el inicio de la Primera Guerra Mundial, Zetkin condenó las políticas chovinistas e imperialistas del Partido Socialdemócrata que había moderado varias de sus posturas doctrinales. En total oposición con las resoluciones de la Segunda Internacional, que había hecho un llamamiento a tomar acción en contra de la guerra imperialista, el Partido Socialdemócrata Alemán votó en el Reichstag (Parlamento Alemán), en agosto de 1914, a favor de destinar fondos para el ejército del gobierno del Káiser. Al respecto, en un artículo de 1915, Clara Zetkin comentó: "Con su apoyo a la guerra y con su dogma liberal y burgués de defensa a la patria, la Socialdemocracia alemana está declarando la bancarrota de la Segunda Internacional. Karl Kautsky (filósofo socialdemócrata moderado) refrenda la declaración de bancarrota con su cobarde e infantil teoría de que la Internacional proletaria es únicamente una herramienta útil en tiempos de paz y no durante una guerra. No pasará mucho tiempo hasta que prominentes líderes de la Segunda Internacional estén sentados en gabinetes de guerra cual marionetas de las potencias plutocráticas y monárquicas. No existe ninguna canallada política, económica o financiera de la burguesía que los líderes de la Segunda Internacional no estén preparados a tolerar, apoyar o en la cual colaborar".

En un artículo titulado Mujeres de la Clase Trabajadora, estén Preparadas, publicado en Die Gleichheit el 5 de agosto de 1914, Clara Zetkin argumentó que la guerra servía a los intereses de los grandes dueños de empresas y del gran capital. El artículo finaliza con un llamado indirecto a la revolución: "Para la clase trabajadora, la hermandad entre las personas no es un sueño vacío, la paz mundial no es solo una linda palabra... ¿Qué debe hacerse? Hay un momento en particular de la vida de la gente cuando pueden ganar todo, únicamente si todos están listos. Ese momento ha llegado. Mujeres trabajadoras, estén preparadas". Durante el breve período entre el comienzo de la guerra y la destitución de Clara Zetkin de la junta editorial de Die Gleichheit, este periódico se convirtió en el principal órgano opositor a la guerra. Rosa Luxemburgo y Clara Zetkin ayudaron a organizar la tercera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Berna, Suiza, celebrado entre el 26 y 28 de marzo de 1915 con el principal motivo de condenar a la guerra, y en el que participaron 70 delegadas de ocho países europeos.

Por sus reclamos y llamamientos a terminar con la guerra, Clara Zetkin fue puesta en prisión por el gobierno del Káiser por presunto "intento de traición". También fue retirada de la junta editorial de Die Gleichheit por el Partido Socialista en 1917. Luego de su liberación, Clara Zetkin se instaló en la ciudad de Leipzig, Alemania donde trabajó como editora del suplemento de mujeres del periódico Leipziger Volkszeitung (El Diario del Pueblo Leipsiense).

Mientras tanto, la mayoría de las mujeres socialistas del Partido Socialdemócrata se reconciliaron con el movimiento feminista en apoyo a la guerra, y el propio partido estableció una tregua civilizada con el Gobierno Alemán durante el transcurso del conflicto bélico.

El 6 de abril de 1917, Clara, junto a otros revolucionarios marxistas, fundó en la conferencia de la ciudad alemana de Gotha el Partido Socialdemócrata Independiente que se separó del Partido Socialdemócrata. Finalmente, desde la creación de Partido Comunista de Alemania -fundado por su amiga Rosa Luxemburgo- en diciembre de 1918, formó parte del mismo y de su Comité Central. A partir de 1920, representó a dicho partido en el Parlamento Alemán (Reichstag).

Clara Zetkin junto a Lore Agnes y Mathilde Wurm
Clara Zetkin (centro) junto a la políticas Lore Agnes (izquierda) y Mathilde Wurm, (derecha) frente al Reichstag en Berlín en 1919 - Cliquear para ampliar imagen

En común con el ala izquierdista del Partido Socialdemócrata, Clara Zetkin vio con mucho entusiasmo a la Revolución Rusa de 1917 y ayudó a establecer un movimiento solidario con el nuevo gobierno de los trabajadores. Participó en las actividades de la Internacional Comunista a partir del Segundo Congreso de 1920, y al año siguiente se convirtió en miembro del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista (también conocido como Comintern o Tercera Internacional, una organización que agrupaba y coordinaba a la mayoría de los partidos comunistas del planeta) donde permaneció hasta su muerte en 1933. En 1925, Clara Zetkin fue nombrada presidente del Socorro Rojo Internacional, un servicio social que funcionaba como la Cruz Roja, aunque totalmente independiente de otras organizaciones y cuyo principal objetivo era la ayuda humanitaria a revolucionarios y prisioneros comunistas.

Clara Zetkin durante una manifestación del Partido Comunista de Alemania realizada el 31 de agosto de 1921
Clara Zetkin hablando ante un público masivo durante una manifestación del Partido Comunista de Alemania realizada el 31 de agosto de 1921 en Berlín - Cliquear para ampliar imagen

A pesar del cambio de afiliación partidaria, los objetivos políticos de Clara no cambiaron. En 1920 fue elegida Secretaria Internacional de la Mujeres Comunistas, un puesto desde donde continuó defendiendo la idea de que los problemas de las mujeres solamente terminarían cuando se solucionaran los de todos los trabajadores a través de reformas en el sistema político. Durante los años ´20, a causa del papel fundamental que desempeñaba en la política comunista, viajaba con mucha frecuencia a la Unión Soviética y vivía en ambos países. A partir de 1920, entabló una buena amistad con Lenin y su esposa, Nadezhda Krupskaya. Entre 1921 y 1925, Clara Zetkin dirigió la revista Die Kommunistische Fraueninternationale (La Internacional de Mujeres Comunistas). Sin embargo, tras la muerte de Lenin en 1924, su oposición a Stalin le provocó la aislación política en la Unión Soviética.

En otoño de 1920, a la edad de 63 años, Clara entrevistó a Lenin en un encuentro realizado en el despacho que el líder comunista tenía en el Kremlin y donde hablaron acerca de temas como el movimiento de mujeres obreras, sexo y matrimonio, moralidad sexual, las mujeres en el movimiento comunista, las demandas urgentes de las mujeres, el rol de los hombres en la lucha de las mujeres, y las condiciones de vida de las mujeres en la Unión Soviética.

Clara Zetkin en Stuttgart, año 1920 Clara Zetkin en el tercer Congreso Mundial del Comintern en 1921
Izquierda: Clara Zetkin en Stuttgart. Fotografía tomada en 1920. Derecha: Clara Zetkin en el tercer Congreso Mundial del Comintern realizado en Moscú en 1921 - Cliquear para ampliar las imágenes

En 1927 recibió la máxima condecoración militar de la Unión Soviética, la Orden de la Bandera Roja, de parte del militar y político soviético, Kliment Voroshilov, miembro del Buró Político del Partido Comunista Soviético (máximo organismo de poder estatal) y Comisario del pueblo para Asuntos Militares y Navales (Comisario del Pueblo era el nombre que recibían los ministros en la Unión Soviética hasta 1946 cuando bajo el Gobierno de Stalin fueron renombrados ministros).
 
E
ntre 1929 y 1932, durante sus estadías en Alemania, vivía en una casa de Birkenwerder -una localidad al norte de Berlín- que su hijo Kostja había comprado para ella en 1929. Su hijo mayor, Maxim la describió como: "una casa con habitaciones luminosas y un gran jardín interior".
 
U
no de sus últimos grandes discursos en el ámbito internacional fue pronunciado en 1932, en el Congreso Mundial contra la Guerra celebrado en Amsterdam. A partir de 1920, Clara Zetkin fue elegida regularmente en el Parlamento Alemán, el Reichstag. El 30 de agosto de 1932, al ser la diputada de mayor edad, fue invitada a dar el discurso inaugural de las sesiones de ese año. A pesar de su frágil salud, viajaba seguido de Moscú a Berlín para cumplir sus funciones, y también a pesar de las advertencias de la prensa fascista que la amenazaba con arreglar cuentas con ella si se atrevía a aparecer por el Reichstag, ella daba discursos allí. En ese discurso parlamentario en contra de los fascistas, Clara expuso el compromiso que el Partido Socialdemócrata debía asumir y llamó a la formación de un frente unido antifascista. Declaró en el Reichstag: "Espero tener el placer, como la diputada de mayor edad, de abrir las sesiones del primer Congreso Soviético de la Alemania Soviética". Zetkin sostenía que la victoria del fascismo en Alemania se debía a la rendición de la Socialdemocracia alemana ante la burguesía.

Clara Zetkin y Nadezhda Krúpskaya en 1927 Clara Zetkin abriendo las sesiones del Reichstag en 1932
Izquierda: Clara Zetkin en 1927 junto a la revolucionaria y escritora, Nadezhda Krúpskaya. Derecha: Clara Zetkin el 30 de agosto de 1932, a los 75 años de edad, abriendo las sesiones parlamentarias de 1932 en el Reichstag - Cliquear para ampliar imágenes

En su último artículo -incompleto-, que escribió con manos temblorosas, las últimas oraciones dicen: "Cuando Francisco I de Francia perdió la Batalla de Pavia, escribió: ‘Todo está perdido, salvo el honor’. Ante tales palabras de orgullo, la Segunda Internacional debe declarar: ‘Todo está perdido, sobre todo el honor de haber peleado por la emancipación del proletariado, las masas más esforzadas del mundo capitalista’. El destino de la Segunda Internacional es este, como siempre lo ha sido desde que la Socialdemocracia alemana ha traicionado al Marxismo revolucionario".

Al poco tiempo de llegar Hitler y los nazis al poder en enero de 1933, el Partido Comunista de Alemania fue proscripto y Clara se instaló en la Unión Soviética desde entonces y hasta su muerte, ocurrida algunos meses más tarde.

Clara Zetkin falleció el 20 de junio de 1933 en Arkhangelskoe (a unos 20 kilómetros al oeste de Moscú), pocos meses después del ascenso de Hitler al poder en Alemania. Aproximadamente, 600 mil personas asistieron a su cortejo fúnebre en Moscú, desde el Salón de las Columnas ubicado en el interior de la Casa de los Sindicatos hasta la Plaza Roja. Entre los portadores del féretro estaban Iósif Stalin, Viacheslav Mólotov (el entonces Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética, es decir el jefe de Gobierno de la URSS), el mariscal Kliment Voroshílov, el revolucionario bolchevique Sergó Ordzhonikidze, el político y revolucionario Mijaíl Kalinin, el oficial del Ejército Rojo Valerian Kuybyshev, así como miembros del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista. Lor oradores del funeral fueron los veteranos comunistas Sen Katayama (miembro del Partido Comunista Americano y cofundador del Partido Comunista de Japón), Viacheslav Mólotov, así como la política y viuda de Lenin, Nadezhda Krúpskaya. Las cenizas de Clara Zetkin fueron enterradas en la Muralla del Kremlin, al lado de los restos de Lenin y otros participantes de la Revolución Rusa.

Durante los años de existencia de Alemania Oriental (1949-1990), Clara Zetkin fue muy venerada por el estado comunista. El frente del billete de 10 marcos (de Alemania Oriental) tenía una imagen de Clara Zetkin en su vejez. Su cara también decoró estampillas de Alemania Oriental y otros países del bloque comunista. En 1957, por iniciativa de su hijo Maxim Zetkin, su casa de Birkenwerder se transformó en un memorial para conmemorar el centenario del nacimiento de Clara Zetkin. También se levantaron monumentos en su honor en las ciudades alemanas de Dresden, Neubrandenburg y Leipzig. Muchas calles también llevan su nombre. La comunidad Waldheim de Sillenbuch mencionada anteriormente hoy lleva su nombre. Frente a su casa de la infancia en Wiederau, hay una estatua de bronce con su imagen. En Berlín hubo una calle denominada Clara Zetkin desde 1951, pero fue rebautizada Dorotheenstraße en 1995 porque el entonces alcalde de Berlín, Eberhard Diepgen, sentía que la calle que pasaba por delante del Parlamento de la República Federal Alemana no podía llamarse Clara Zetkin. Desde 1987, un parque del distrito berlinés de Marzahn lleva su nombre.

Billete de 10 marcos con la imagen de Clara Zetkin emitido en 1971 por la ex República Democrática de Alemania
Billete de 10 Marcos (Alemania Oriental) con la imagen de Clara Zetkin. Billete de curso legal emitido en 1971 por la ex República Democrática Alemana - Cliquear para ampliar imagen

Su hijo Maxim estudió medicina en Munich entre 1902 y 1908. A partir de 1920 trabajó como cirujano en Moscú. Entre 1936 y 1937 participó como médico en la Guerra Civil Española. Luego regresó a la Unión Soviética y tras la Segunda Guerra Mundial, se instaló en Berlín, donde se desempeñó como profesor de la Universidad de Humboldt y empleado del Ministerio de Salud de Alemania Oriental. Falleció en Berlín el 19 de agosto de 1965.

El otro hijo de Clara Zetkin, Kostja, estudió medicina en Berlín, durante sus estudios fue subarrendatario en la casa de Rosa Luxemburgo. Como tuvo que cumplir con el servicio militar en 1915, no pudo terminar sus estudios hasta 1923. Trabajó un tiempo en Frankfurt. Con la llegada al poder de los nazis, emigró junto al resto de la familia a la Unión Soviética. Tras la muerte de su madre en 1933, tuvo algunos problemas con los representantes de la Unión Soviética, por lo cual huyó a Francia donde no pudo desempeñarse como médico y acudió a otras labores como enfermero y masajista. Durante la ocupación nazi de Francia, estuvo en prisión y en 1945 emigró a Estados Unidos donde trabajó en diversas instituciones mentales. En los años ´50 se instaló en la provincia de Columbia Británica, Canadá donde vivió con su esposa hasta su muerte en septiembre de 1980 a la edad de 95 años.

Fuentes de información:


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