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Biografía de Alfred Nobel

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Alfred Nobel era químico e inventor, poseedor de 355 patentes de inventos entre los cuales se encuentra la dinamita, su invento más famoso. Hablaba con fluidez varios idiomas e incluso llegó a incursionar en el mundo de la literatura como escritor. Además estaba muy comprometido con luchas de derechos civiles y de asuntos pacifistas, tanto que muchos de sus ideales eran considerados vanguardistas para aquella época. Los intereses de Alfred Nobel se ven reflejados en los premios que creó, ya que llevan su nombre (Premios Nobel) y se dividen en distintas categorías científicas, una literaria y otra de asuntos relacionados con la búsqueda de la paz.

Probablemente no haya otro sueco tan conocido mundialmente como Alfred Nobel, ni deportistas, ni actores, ni músicos. Aunque en realidad hay que reconocer que su renombre es más bien indirecto, ya que mientras los Premios Nobel creados por él son conocidos en todo el mundo, el hombre detrás de ellos, es relativamente desconocido.

Alfred Nobel, creador de los Premios Nobel, nació el 21 de octubre de 1833 en Estocolmo, Suecia. Su familia descendía de Olof Rudbeck (Alfred era su chozno por rama paterna), famoso científico y escritor sueco del siglo XVII (años 1600s). Su abuelo se llamaba Immanuel Nobelius (1757-1839), y modificó el apellido simplificándolo a Nobel.

Casa donde nacio Alfred Nobel
Casa donde nació Alfred Nobel en la calle Norrlandsgatan 9-11 de Estocolmo, Suecia

Su padre, Immanuel Nobel (1801-1872), era ingeniero e inventor, constructor de puentes y edificios en Estocolmo, así como experimentador de distintas técnicas explosivas con rocas. Su madre, Andriette Ahlsell (1805-1889), provenía de una familia económicamente muy pudiente.

Alfred tenía dos hermanos mayores al momento de nacer: Robert Nobel (1829–1896) y Ludvig Immanuel Nobel (1831-1888).

Immanuel Nobel
Immanuel Nobel - Padre de Alfred Nobel

Dado que su padre, Immanuel, tuvo algunos inconvenientes con su negocio de la construcción, que lo llevaron a la bancarrota el mismo año en que nació su hijo Alfred, en 1837 se vio obligado a dejar Estocolmo junto a su familia para comenzar una nueva carrera en Finlandia y en Rusia. Para ayudar a la familia, la madre de Alfred, Andriette, abrió un almacén que generaba algunos ingresos adicionales, aunque dichos ingresos eran modestos.

Andriette Ahlsell
Andriette Ahlsell - Madre de Alfred Nobel

En diciembre de 1838, Immanuel se instaló en San Petersburgo, y abrió una empresa manuacturadora de equipamientos mecánicos diseñados por él mismo. Firmó un contrato con un general ruso llamado Ogarev que estaba interesado en los diseños de minas de tierra y marinas del inventor sueco. Con el tiempo, Immanuel Nobel comenzó a recuperarse económicamente y logró convertirse en proveedor de equipos para el Ejército Ruso. Fue él mismo quien convenció al Zar y sus generales de utilizar minas marinas para bloquear a los barcos enemigos que podrían llegar a ser una amenaza para aquella ciudad rusa.

Las minas marinas diseñadas por Immanuel Nobel eran dispositivos sencillos que consistían en cascos de madera llenos de pólvora, anclados bajo la superficie del Golfo de Finlandia. De hecho, esas minas marinas lograron impedir que la Marina Real Británica se acercara a la ciudad de San Petersburgo durante la guerra de Crimea (1853-1856). Immanuel Nobel además fue pionero en la fabricación de armas y motores a vapor.

Immanuel Nobel y el Zar de Rusia
Pintura de Immanuel Nobel mostrándole al Zar de Rusia sus minas submarinas

Su empresa siguió creciendo y se llamó Fondéries & Atéliers Mécaniques Nobel & Fils, un nombre que dejaba ver la predominancia del idioma francés en la sociedad rusa de aquel momento. Además de las minas de tierra y mar, la empresa de Immanuel desarrollaba maquinaria utilizada para la fabricación de ruedas de carros. Asimismo, las primeras instalaciones de calefacción central en Rusia fueron creadas por la empresa de Nobel, habiendo sido instalada la primera de todas en su propia casa.

Una vez recuperado económicamente, Immanuel pudo llevar en 1842 a su familia a la ciudad de San Petersburgo. A menos de una año de haber llegado a San Petersburgo, Andriette dio a luz a Emil (1843-1864), el hermano menor de Alfred. Más adelante tuvo otro hijo y una hija, pero ambos murieron siendo infantes.

En San Petersburgo, Alfred pudo tener la mejor educación impartida por maestros privados en casa. Su educación incluía ciencias naturales, idiomas y literatura. A los 17 años, Alfred Nobel ya hablaba con fluidez en sueco, ruso, francés, inglés y alemán. Esto de estudiar en casa hoy puede parecer algo muy poco usual y un reflejo de familia de alta sociedad, pero eso no era así en la San Petersburgo de aquellos tiempos en los que estudiar en casa era algo normal.

Alfred Nobel de joven
Alfred Nobel en su juventud

Los hermanos Nobel tenían un maestro de origen sueco llamado, Lars Santesson, quien les enseñó el idioma sueco e historia, además de introducirlos en el mundo de la literatura y la filosofía. También tenían un maestro ruso, Ivan Peterov, que entre otras materias les enseñaba los fundamentos de matemáticas, física y química. Los hermanos mayores, Robert y Ludvig se convirtieron en ingenieros, mientras que Alfred estudió química. Sus profesores de química fueron Nikolai N. Zinin y Yuli Trapp.

En San Petersburgo la familia Nobel disfrutaba de un estándar de vida muy superior al que tenían en Estocolmo, aunque tampoco era una vida de lujos. Los Nobel vivían en una casa de madera de una planta que parecía brindar el confort suficiente para una familia burguesa.

Casa de la familia Nobel en San Petersburgo
Casa de la familia Nobel en San Petersburgo

Alfred mostraba gran interés en literatura y poesía inglesa, así como en química y física (tres campos del saber y la cultura que se vieron reflejados, años más tarde, en tres categorías de los Premios Nobel). Sin embargo, el padre de Alfred, Immanuel, quería que sus hijos se dedicaran a la ingeniería y trabajaran con él en la empresa. También le desagradaba que su hijo Alfred se interesara por la poesía y pensaba que su hijo era algo introvertido.

Las correspondencias de esta época describen a Alfred como un joven precoz, muy inteligente, pero a la vez melancólico y algo introvertico, que prefería la soledad. Alfred tenía muchos intereses literarios y estaba particularmente fascinado por la literatura inglesa, especialmente por los poetas Lord Byron y Percy Bysshe Shelley. De hecho, en esa época adoptó una actitud hacia la vida, similar a la de Shelley: con un idealismo extravagante, un amor extremo por la humanidad, un carácter pacifista y un ateísmo que rozaba lo fanático. A los 18 años, Alfred escribió un poema autobiográfico de 425 líneas en un excelente inglés que también describía más o menos cómo era su vida en aquel entonces, se titulaba: "Dices que soy un acertijo". En este poema se menciona entre otras cosas a una chica "buena y hermosa", "que me vio a mí, nada más que a mí por amor", "pero tenía mayores demandas, está casada con una tumba". El poema termina haciendo referencia a su soledad en la vida.
 
Sin embargo, Alfred destruyó a la mayoría de sus poemas de la juventud, aún así, en los poemas y obras literarias que escribió en sus últimos años se pueden encontrar muchas referencias a sus años de juventud y sus experiencias en Rusia. Por ejemplo, en su poema "Pensamientos Nocturnos", escrito aproximadamente en 1875, se puede observar su forma de pensar acerca de los enigmas de la vida, sobre Dios y la eternidad. En este poema también le dedica un espacio al físico y matemático inglés Sir Isaac Newton y a las ciencias naturales.

Alfred Nobel tuvo un gran interés por la filosofía desde muy joven, comenzando con filósofos como Platón y Aristóteles, y de ahí en adelante continuando con otras corrientes filosóficas. Mientras aún vivía en San Petersburgo, practicaba su francés, y entre los ejercicios que realizaba, traducía a las obras de Voltaire del francés al sueco y luego de vuelta al francés, tras lo cual comparaba la última traducción con la versión original en francés. Además, tenía la costumbre de memorizar diccionarios página por página.

En 1850, Immanuel envió a su hijo Alfred al exterior para que perfeccionara sus conocimientos en ingeniería química. Durante dos años, Alfred Nobel visitó Suecia, Alemania, Francia y Estados Unidos, enriqueciendo aún más su carácter cosmopolita.

Alfred nunca cursó en ninguna universidad ni tampoco obtuvo ningún título, su preparación educativa terminó en 1850. Mientras él viajaba por el mundo, sus hermanos mayores, Robert y Ludvig se quedaron trabajando en la empresa familiar.

De las ciudades que visitó, París era una de las que más le gustaba. Fue ahí que trabajó en el laboratorio privado del profesor y químico francés Théophile-Jules Pelouze (1807-1867), por recomendación de su profesor de química Zinin. En ese lugar conoció al químico italiano, Ascanio Sobrero, quien tres años antes había descubierto la nitroglicerina (en 1847), un líquido altamente explosivo, que se producía al mezclar glicerina con ácido sulfúrico y ácido nítrico, y cuyo uso práctico se consideraba muy peligroso, ya que además de tener una fuerza explosiva mucho mayor que la de la pólvora, podía explotar de manera inesperada si se la exponía al calor y la presión.

Alfred Nobel se interesó mucho en la nitroglicerina y en la búsqueda de un método para su uso práctico en el rubro de la construcción. Debía encontrar una solución a los problemas de seguridad que acarreaba la utilización de nitroglicerina y un método para desarrollar detonaciones controladas de ésta.

En Estados Unidos, Alfred visitó al ingeniero sueco, John Ericsson, quien en 1839 se había instalado en ese país y desarrolló el árbol de hélice propulsor de barcos que se utiliza hasta el día de hoy para mover navíos.

En 1852, Alfred fue llamado por su padre para volver a trabajar en el negocio familiar que no paraba de prosperar gracias al desarrollo de equipos que realizaba para el Ejército Ruso. Al regresar a San Petersburgo, Alfred comenzó a trabajar en la fábrica junto a su padre y sus dos hermanos mayores. Pero en 1854 se enfermó, y sumado a las labores exhaustivas que debía enfrentar, se vio obligado a dejar el trabajo y recuperarse durante un tiempo en las aguas medicinales de la ciudad termal de Franzenbad, ubicada en la región de Bohemia, en el extremo oeste de la actual República Checa.

Al recuperarse y volver a San Petersburgo, con la ayuda de su padre y mediante la realización de numerosos experimentos, se abocó de lleno a la búsqueda de un método para convertir a la nitroglicerina en un explosivo técnicamente viable y comercialmente práctico. Alfred estaba seguro del enorme potencial de la nitroglicerina como explosivo para ser utilizado en obras de infraestructura, pero debía encontrar un método para que su manipulación fuera más segura.

Según declaraciones del propio Alfred Nobel, luego de que Ascanio Sobrero haya descubierto a la nitroglicerina como explosivo, fueron los profesores Zinin y Trapp, en San Petersburgo, los que pensaron que podría ser muy útil para usos prácticos, y se lo comentaron a su padre Immanuel, quien en aquel momento estaba desarrollando torpedos para el gobierno ruso durante la Guerra de Crimea. Immanuel intentó buscar un método para convertirlo en un explosivo fácil de manipular, pero no lo logró. Alfred ha llegado a contar años más tarde que la primera vez que vio nitroglicerina en su vida fue junto al profesor Zinin, en San Petersburgo, cuando les mostró a él y a su padre Immanuel el poder explosivo de esta sustancia.

La primera mitad de la década de los años 1850s fueron muy prósperos para la familia Nobel. En 1853, Immanuel fue presentado oficialmente a la Corte Rusa y fue condecorado por el mismo Zar Nikolai con la Medalla Imperial de Oro "por su diligencia y habilidad creativa al servicio de la industria rusa", algo poco usual, ya que se trataba de una distinción que no se solía hacer a extranjeros. Sin embargo, en 1855, luego de la muerte del Zar y al finalizar la guerra de Crimea con el Tratado de París del 30 de marzo de 1856, bajó la demanda de equipamientos para el Ejército Ruso, por lo que la situación económica de la familia volvió a empeorar.

Los inconvenientes económicos de Immanuel fueron sumándose. El Gobierno Ruso prefirió abastecerse de proveedores extranjeros, por lo que la fábrica de San Petersburgo de los Nobel ya no producía. Alfred fue enviado a Londres y París para buscar inversores y financistas para la empresa de su padre, pero pocos quisieron invertir en Rusia luego de la Guerra de Crimea. Aunque los hermanos mayores de Alfred, Ludvig y Robert, veían que el final de la empresa estaba próximo, su padre Immanuel aún tenía esperanzas hasta el último momento. Dicho momento llegó en 1859 cuando Immanuel tuvo que afrontar por segunda vez en su vida la bancarrota. Fue así que estando completamente en la ruina, los padres de Alfred y su hermano menor, Emil, dejaron Rusia en el verano de 1859 para volver a Estocolmo, Suecia.

Sin embargo, Alfred y sus dos hermanos mayores, Robert y Ludvig, se quedaron en Rusia. Ludvig, que era ingeniero mecánico, se quedó administrando lo que quedaba de la empresa familiar Atéliers Mécaniques Nobel et Fils, mientras que Alfred y Robert lo ayudaron.

Robert Nobel
Robert Nobel, el mayor de los hermanos Nobel

Ludvig revivió una parte de la empresa rebautizándola con el nombre de Fábrica Mecánica de Ludvig Nobel. Años más tarde, junto a Robert, fundarían un imperio petrolero conocido como Branobel (que era la conjunción de la palabra hermanos en ruso y Nobel), fundada en los yacimientos petrolíferos ubicados en Baku, en el Mar Caspio al sur del entonces Imperio Ruso, hoy parte de la República de Azerbaiyán. Con el tiempo, el negocio de Robert y Ludvig prosperó tanto que esa rama de los Nobel se convirtió en una de las familias más ricas de la época.

Ludvig Nobel
Ludvig Nobel

Por estos años que estuvo en San Petersburgo, Alfred continuó realizando experimentos en mecánica y química. Estos experimentos dieron sus resultados positivos a través de sus primeras tres patentes: un aparato medidor de gas en 1857, un aparato medidor de líquidos en 1859, y ese mismo año un diseño mejorado de un tipo de barómetro (medidor de presión). Sin embargo, ninguno de estos tres inventos de Alfred Nobel fueron de mucha importancia a nivel general.

Paralelamente, Alfred continuó con sus experimentos explosivos de nitroglicerina que habían sido comenzados por su padre. Durante este período de mucha experimentación, Alfred descubrió que los métodos utilizados por su padre para intentar controlar las explosiones de nitroglicerina no eran correctos, por lo que probó técnicas completamente distintas para dominar a esa sustancia y volverla útil para la realización de explosiones controladas.

Entre mayo y junio de 1862, ante la presencia de sus hermanos Robert y Ludvig, logró hacer explotar a la nitroglicerina bajo el agua, vertiendo la sustancia dentro de un tubo de vidrio firmemente tapado y luego colocando a ese tubo dentro de otro tubo contenedor -hecho de zinc este último- que estaba lleno de pólvora. El tubo contenedor estaba tapado de ambos lados con una mecha introducida que llegaba hasta la pólvora. Alfred encendió la mecha y tiró el dispositivo armado a un canal de agua con lo cual ocurrió una fuerte explosión que arrojó un chorro de agua hacia arriba, demostrando que la nitroglicerina había explotado completamente. Entre 1862 y 1863, Alfred continuó experimentando con la nitroglicerina haciendo una serie de explosiones submarinas exitosas en el Río Neva que pasa por la ciudad de San Petersburgo.

Pero estos primeros logros de Alfred encenderían algunos sentimientos de disgusto en su padre, ya que al escuchar acerca de los experimentos de su hijo, lo acusó de haberle robado su descubrimiento. No obstante, es necesario aclarar que mientras Alfred era un químico científicamente entrenado, su padre era más bien un aficionado en la materia. Alfred no tardó en imponer su posición a través de una carta que le envió a Estocolmo, tras la cual y luego de un tiempo, su padre admitió que se había equivocado. A continuación, se muestra un extracto de la carta enviada por Alfred a su padre:

"Querido padre,
...
Cuando me escribiste por primera vez a Petersburgo, me diste a entender que el nuevo tipo de pólvora explosiva (pólvora clorotada) era un descubrimiento ya bien probado y con un poder explosivo veinte veces superior al de la pólvora ordinaria. Luego, cuando me llamaste y fui hasta Suecia, descubrí que tus declaraciones estaban basadas en un experimento inconcluso realizado con un tubo de plomo. El resultado fue un fiasco total....Mientras tanto, de acuerdo a un buen consejo de Ludvig, decidí no desacreditar ni a mi persona ni a ninguno de nosotros, recomendando pólvora de ácido clórico, y comencé a trabajar por mi cuenta con piroglicerina en Petersburgo. De hecho, logré producir resultados extraordinarios con experimentos de pequeña escala bajo el agua....He llegado a la conclusión de algo que ya sospechaba, y que es completamente diferente al principio que subyace en tu uso de la pólvora de glicerina. Mi conclusión es que si se utiliza una pequeña cantidad de piroglicerina y se la hace explotar rápidamente, el shock y el calor generados van a propagar la explosión a toda la masa (que lo contiene)".

Gracias a la forma sencilla y directa en que Alfred aclaró la situación, luego de un tiempo, su relación con su padre se recompuso. Incluso pronto volvería a Suecia para reencontrarse con sus padres y su hermano menor Emil.

En 1863, Alfred dejó San Petesburgo y se mudó de vuelta a Estocolmo y comenzó a trabajar en el laboratorio de su padre en Heleneborg, una localidad en las afueras de la capital sueca. Su mudanza cerró por completo la etapa de su vida en San Petersburgo, donde solamente volvería una vez más en 1883 para visitar a su hermano Ludvig y conocer de cerca la empresa petrolera de los hermanos Nobel (Branobel). Branobel estaba dirigida por Ludvig, aunque Robert y Alfred también eran accionistas de esta compañía.

Luego de su regreso a Suecia en 1863, Alfred Nobel se concentró en el desarrollo de la nitroglicerina como explosivo. Algunas explosiones, incluyendo una de 1864 en la que su hermano Emil y otras personas murieron, hicieron que las autoridades consideraran que la producción de nitroglicerina era muy peligrosa, por lo que se prohibieron los experimentos con nitroglicerina dentro de los límites de la ciudad de Estocolmo. A raíz de esta decisión de las autoridades, Alfred Nobel tuvo que comenzar a realizar sus experimentos en una barca anclada en el Lago Mälaren (el tercer lago más grande de Suecia, con una superficie de 1140 km2, una profundidad de 64 metros y un ancho de 120 kilómetros de oeste a este) que era lo suficientemente grande como para llevarlos a cabo.

Alfred Nobel
Alfred Nobel en sus años de adultez

Ya para el año 1864, Alfred era capaz de producir nitroglicerina en masa, pero para que su manipulación sea más segura utilizó una serie de aditivos. Pronto descubriría que al mezclar nitroglicerina con diatomita (también conocida como tierra de diatomeas), la nitroglicerina pasaba a convertirse de líquida a una pasta que podía ser moldeada en forma de barras de cualquier tamaño que podían ser insertadas en huecos de excavaciones (la diatomita es una roca sedimentaria silícea formada por microfósiles de diatomeas, un tipo de alga marina unicelular con esqueleto silíceo).

En 1867 Alfred Nobel patentó este material con el nombre de dinamita (dynamit en sueco). Etimológicamente, el término está compuesto por la palabra griega dýnamis (que significa fuerza) y el sufijo sueco it (correspondiente al sufijo español ita, que es utilizado para denominar a diferentes rocas y minerales). Para poder detonar las barra de dinamita, también inventó un detonador de mecha que se enciende al prender la llama con fuego.

Estos inventos de Alfred Nobel fueron realizados al mismo tiempo que las coronas de diamante utilizadas para perforaciones y el taladro neumático. Estos tres inventos fueron causantes de una gran reducción de costos en la construcción de obras de infraestructura que requerían explosiones de rocas, por ejemplo para la creación de canales de agua entre otras grandes obras.

Sin embargo, el costo que tuvo que pagar Alfred en su búsqueda por controlar a la nitroglicerina fue muy alto. En septiembre de 1864, una gran explosión en la fábrica Nobel en Estocolmo se cobró las vidas de su hermano menor Emil y de otras cuatro personas.

Emil Nobel
Emil Nobel, el menor de los hermanos - Murió tras una explosión en la fábrica Nobel en 1864

El mercado que demandaba el uso de dinamita y detonadores de mecha creció rápidamente, con lo que Alfred Nobel se volvió un gran empresario. La empresa estatal de ferrocarriles de Suecia, hizó mucho uso de su invento para poder construir el Túnel Söder en Estocolmo.
 
Hacia 1865, su fábrica en Krümmel, Alemania, exportaba explosivos de nitroglicerina a varios países de Europa, América y Oceanía. En 1866 Alfred viajó a Estados Unidos, donde tuvo que hacer frente a mucha burocracia política, a miedos populares hacia su invento que según los rumores causaba terribles accidentes, así como a socios poco honestos. Aunque finalmente, tiempo después, lograría obtener su patente en aquel país, pudiendo instalar varias factorías ahí. Con el paso de los años, abriría fábricas y laboratorios en unos 90 lugares distribuidos en más de veinte países. Aunque estaba instalado en París, se la pasaba viajando constantemente, por lo que se lo puede considerar un hombre muy cosmopolita. El poeta y novelista francés, Victor Hugo, lo definió una vez como: "El vagabundo más rico de Europa".

Cuando Alfred Nobel no estaba viajando por asuntos de negocios, se la pasaba trabajando intensamente es varios de sus laboratorios, como los de Estocolmo, Suecia; Hamburgo, Alemania; Ardeer, Reino Unido; París y Sevran, Francia; Karlskoga, Suecia; y San Remo, Italia. Se concentró en el desarrollo de tecnologías innovadoras de explosivos para ser utilizadas en obras de infraestructura. También estaba enfocado en el desarrollo de otros inventos químicos como la goma sintética, cueros sintéticos, seda artificial, y otros más. Para el momento de su muerte en 1896 contaba con 355 patentes de inventos.

Es necesario aclarar que el gran invento de Alfred Nobel, la dinamita, no fue introducida en Rusia -el país donde habían comenzado sus experimentos- hasta 1877. En diciembre de ese año, el Parlamento de Finlandia (en aquel entonces un Gran Ducado Autónomo bajo el control de Rusia) aprobó el uso de la dinamita. Sin embargo, Nobel nunca tendría su propia fábrica de dinamita en territorio ruso.

Entre muchas de las grandes obras de infraestructura de la época, la dinamita, por ejemplo, fue de vital importancia en la construcción del gran túnel San Gotardo en los Alpes suizos durante los años 1870s.

En 1868, el año posterior a haber obtenido su primera patente por la dinamita, Alfred Nobel y su padre Immanuel fueron condecorados con el Premio Letterstedt de la Real Academia Sueca de Ciencias (curiosamente la misma institución que décadas más tarde se haría cargo de administrar varias categorías de los Premios Nobel). El premio lo recibió "por sus descubrimientos de gran importancia y valor práctico para la humanidad", frase que se reflejaría años más tarde en su testamento como uno de los principales criterios para galardonar a científicos y pensadores con el Premio Nobel.
 
El trabajo intenso y los numerosos viajes no le dejaban mucho tiempo libre, por lo que a los 43 años publicó en un periódico un anuncio que decía: "Caballero rico y altamente educado busca dama de edad madura que domine idiomas, para secretaria y supervisora doméstica". La más calificada de las candidatas solicitantes resultó ser una mujer austríaca, la Condesa Bertha Kinsky, cuyo nombre era Bertha von Suttner. Luego de trabajar por un corto tiempo para Nobel, Bertha von Suttner decidió volver a Austria para casarse con el Conde Arthur von Suttner. A pesar de eso, Alfred y Bertha siguieron siendo amigos y escribiéndose cartas uno al otro durante décadas.

Con el paso de los años, Bertha von Suttner se volvió cada vez más crítica de la creciente carrera armamentística que había en el mundo. Escribió un libro famoso titulado "Abajo las Armas", convirtiéndose en una figura prominente de los movimientos pacifistas. No hay dudas de que ella influyó en varios de los ideales pacifistas de Alfred Nobel, quien en su último testamento, al crear a los Premios Nobel, incluyó la categoría de premios para personas y organizaciones que promueven la paz. Algunos años luego de la muerte de Alfred Nobel, el Comité del Parlamento Noruego, encargado de la entrega de los Premios Nobel de la Paz, decidió galardonar en 1905 a Bertha von Suttner, por su lucha y sus obras que promovían la paz.

Bertha Von Suttner
Bertha Von Suttner en 1905

La grandeza de Alfred Nobel yacía en su versatilidad y en su capacidad de poder combinar las características penetrantes de una mente científica con el dinamismo de un empresario industrialista y con la inquietud de una persona interesada por los asuntos relacionados a la paz y los movimientos de derechos civiles en el mundo. Además, contaba con una profunda cuota artística, ya que era un apasionado por la literatura. Incluso llegó a escribir sus propias obras dramáticas y poemas. Indudablemente, los Premios Nobel y sus categorías son una extensión de sus numerosos intereses en la vida.

Muchas de las compañías fundadas por Alfred Nobel se convirtieron en grandes emporios industriales que en la actualidad juegan un papel muy importante en la economía mundial, entre ellas están Imperial Chemical Industries (ICI) en Reino Unido, Société Centrale de Dynamite en Francia, y Dyno Industries en Noruega.

Entre 1865 y 1873 el hogar de Alfred Nobel, así como su laboratorio y oficina principal de su negocio estaban en Hamburgo, Alemania. En 1873 se mudó a París, Francia. Siempre le había gustado esa ciudad, ya que era un gran centro de negocios internacionales y además ofrecía todas las actividades culturales que él buscaba. Con 40 años de edad y una gran fortuna, se compró una mansión muy elegante, un hôtel particulier en la Avenida Malakoff, en una zona exclusiva cercana al Arco del Triunfo y los Bosques de Boulogne (un gran parque parisino). La casa estaba muy bien amueblada, ofrecía un sólido confort con elegantes cuartos de recepción, un jardín invernal con viveros para orquídeas, y establos para sus finos caballos rusos que tiraban del carruaje que utilizaba para realizar relajantes paseos por los Bosques de Boulogne.

Desde su juventud, Alfred Nobel hablaba francés con gran fluidez. Desde mucho antes de instalarse en París, había sido un gran admirador de la cultura y literatura francesa. Durante sus años en París, se mantuvo en contacto con escritores como Victor Hugo entre otros.

En el patio de su casa tenía un pequeño laboratorio muy bien equipado. Allí en 1875, Nobel tuvo éxito en la creación de gelatina explosiva, que se trataba de una mejoría para la dinamita, y terminó siendo un elemento perfecto para perforar rocas muy duras. La mayoría del tiempo lo pasaba en el laboratorio junto a su asistente Georges Fehrenbach, quien trabajó para Nobel por casi dos décadas. Sin embargo, con el paso del tiempo necesitó un lugar más apropiado para realizar sus experimentos, por lo que en 1881 compró una propiedad con laboratorio en Sevran, una localidad conurbana al noreste de París.

En 1887, Alfred Nobel introdujo otro de sus revolucionarios inventos, la balistita, una mezcla del 40% de nitrocelulosa y 60% de nitroglicerina. Cortado en copos, este elemento se convirtió en un gran propulsor de municiones que continuó utilizándose por 75 años. Era muy superior a la pólvora negra y casi no generaba humo.

La balistita era la culminación de todos sus esfuerzos por crear un explosivo para minería lo más efectivo posible. Este invento coincidía con la carrera de los gobiernos de Europa por obtener un poderoso producto militar que no generara humo, para misiles de artillería, torpedos y otras municiones durante el período políticamente inestable de los años 1880s. Una vez que la patente del nuevo producto de Nobel fue publicada, se lo ofreció al gobierno francés. Lamentablemente, los franceses no vieron ninguna necesidad de obtener la balistita, ya que estaban a punto de producir un nuevo producto que no generaba humo y que estaba basado en un invento del químico francés Paul Vieille.

Entonces Alfred, como buen empresario, le ofreció su producto al gobierno italiano, el cual no dudó en aceptarlo. Así se abrió una gran fábrica en Avigliana, una localidad cercana a la ciudad de Turín, Italia. Allí se produciría balistita por medio de un contrato firmado en 1889 que establecía la entrega de 300 toneladas de este explosivo. Pronto, el gobierno de Italia quiso adquirir los derechos para fabricar balistita en su país por su propia cuenta, así que Nobel le vendió la patente por medio millón de liras italianas.

Esto no cayó bien en Francia, y así comenzó una horrible campaña de difamación contra Nobel en aquel país. Entre otras cosas se lo acusaba injustamente de espionaje, fue amenazado con encarcelamiento, y su licencia para realizar experimentos en Francia le fue retirada.

Erik Bergengren en su libro titulado "Alfred Nobel" dice: "Las autoridades francesas no pueden ser culpadas por vigilar a un ciudadano extranjero -aunque sea famoso- que estaba experimentando con materiales bélicos dentro de su país, los cuales eran vendidos a una potencia extranjera que pertenecía a la Triple Alianza. Sin embargo, los cargos de espionaje industrial y robo de patentes, entre otros, en contra del inventor no tenían fundamento. Toda persona responsable lo sabía, pero las difamaciones en la prensa y las persecuciones continuaron, alimentadas por intereses políticos".

Forzado por las circunstancias, fue acusado de alta traición contra Francia, por lo que tuvo que cerrar su laboratorio en Sevran. Decepcionado, dejó la capital francesa en 1891 y se instaló en San Remo, Italia. Aunque se le prohibió seguir haciendo sus investigaciones en París -su ciudad favorita-, mantuvo su casa de la Avenida Malakoff hasta su muerte.

En el otoño de 1895, Alfred Nobel pasó nuevamente aproximadamente dos meses en París preparando su último testamento e indicando cómo su fortuna sería repartida y utilizada. Su testamento, fechado en noviembre 27 de 1895, fue escrito por el propio Nobel sin ninguna ayuda. Fue firmado en el Club Sueco-Noruego en París, en presencia de cuatro testigos de origen sueco de los cuales ninguno era abogado.

San Remo es una localidad balnearia de la región de Liguria en el noroeste de Italia, ubicada en aquella parte de la Riviera Italiana conocida como Riviera dei Fiori (Riviera de las Flores), llamada así por las flores que crecen en ese lugar y que son exportadas a muchos lugares de Europa.

Luego de hacer una visita a su hermano Robert en Suecia, y tras darse una vuelta por sus fábricas de Ardeer en Escocia, Reino Unido; Avigliana, en Italia; y Krümmel, en Alemania para dar unas conferencias, volvió a París para recoger sus equipos de laboratorio que no habían sido confiscados, así como posesiones personales que incluían el retrato de su madre y parte de su biblioteca, para mudarse finalmente a San Remo. Instalarse en aquella ciudad sería beneficioso para Nobel en muchos aspectos, ya que sufría de resfríos crónicos y síntomas de escorbuto, por lo que el clima agradable de esa parte del Mediterráneo sería un alivio luego del frío y la humedad de París.

Tras haberse instalado en San Remo, Nobel armó su laboratorio cerca de su casa. Ragnar Sohlman, quien en un principio había sido contratado como secretario de Nobel y más tarde se le asignarían tareas como químico en el laboratorio, escribió en sus memorias El Legado de Alfred Nobel la siguiente descripción: "El laboratorio era un largo edificio de una planta que se encontraba en un gran parque y jardín junto a la villa (casa) de Nobel, y consistía en tres habitaciones: Una gran sala de máquinas con un motor a gas y generadores eléctricos utilizados para diferentes tipos de voltajes, corriente eléctrica para iluminación y experimentos electromecánicos. Otra sala igualmente grande era utilizada para pruebas y experimentos puramente químicos. También había una más pequeña que contenía una biblioteca, balanzas y varios instrumentos, incluyendo rifles para la práctica de tiro al blanco". También había otro químico trabajando con Nobel en su laboratorio privado, el británico George Beckett. El joven francés Alphonse Tournaud que trabajaba junto a él en el laboratorio de Sevran, Francia, también trabajó en San Remo como asistente y mecánico.

En San Remo comenzó el desarrollo de varios inventos que no pudo completar durante su vida, pero que más adelante fueron perfeccionados por otras personas. Allí desarrolló barnices que podrían ser considerados como los precursores de los barnices fabricados en la actualidad.

En 1896, Nobel obtuvo la patente de la boquilla de alta presión de vidrio que contenía pequeños orificios necesarios para exprimir la nitrocelulosa o solución de celulosa que luego se solidifica para dar lugar a fibras de seda. Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando las fábricas de Krümmel, Alemania fueron reorganizadas para producir productos pacíficos, entre estos productos pacíficos estaba la seda artificial, basada en la nitrocelulosa de Nobel que tuvo sus comienzos en su laboratorio de San Remo.

La casa de San Remo había sido bautizada con el nombre de Villa Nobel. Al principio, Nobel quería llamarla Mio Nido (que en italiano significa Mi Nido), pero su amigo Gustav Aufschläger lo convenció de no llamarla así, ya que para un nido se necesitan dos personas, y Alfred vivía solo. Esta casa se había convertido en el centro de su vida privada y empresarial. Aunque durante los últimos años, sus asuntos empresariales finalmente se desarrollaron en su fábrica de Bofors en Suecia, siempre volvía a San Remo, ya que sentía que ahí se hallaba en su hogar.

Villa Nobel
Villa Nobel en San Remo

Solía hacer caminatas por la pintoresca zona costera de San Remo, y no resultaba ser un vecino socialmente molesto en el barrio, aunque sus ocasionales pruebas experimentales sí lo eran. Tenía un pequeño muelle en la playa que utilizaba para sus pruebas con pólvora y armas de fuego. Por lo que el hasta entonces idílico y pacífico balneario comenzó a estar convulcionado de vez en cuando por sus pruebas experimentales en el muelle, a raíz de lo cual, los vecinos comenzaron a protestar. Uno de estos vecinos, llamado Rossi, ofreció venderle una propiedad mucho más grande y adyacente a Villa Nobel, haciendo hincapié en el riesgo y peligro que representaba para los vecinos que vivían cerca, tener un laboratorio donde se realizaban ese tipo de experimentos. Finalmente, Nobel terminó con dos propiedades en sus manos.

Pero en un principio, no sabía qué hacer con su última adquisición. Ragnar Sohlman contaría que tiempo después, durante los meses de mayo y junio, cuando Nobel se hacía un tiempo para tomar un baño en las cálidas aguas del Mediterráneo, le dijo que se le había ocurrido una idea para darle un buen uso a la nueva propiedad. "Va a ser un excelente lugar para cambiarnos la ropa cada vez que tomemos nuestra zambullida diaria en el mar que se encuentra abajo. Eso nos evitará estar en esas cabañas para desvestirnos abarrotadas de italianos". Obviamente, Alfred le dijo esto en broma, ya que tenía otros planes en mente, que incluían la renovación de la villa, con nuevos amueblados. Se rumoreaba que probablemente pensaba ofrecerle la Villa al Rey Óscar II de Suecia como residencia durante sus visitas primaverales a la riviera italiana.
 
Durante la mayor parte de su vida, Alfred Nobel sufrió de una salud débil. Solía quejarse de indigestiones, dolores de cabeza y estados de depresión ocasionales. Tuvo que pasar algunos períodos de su vida en centros termales o spas, aunque la inactividad y el reposo lo hacían aburrirse demasiado, algo desastroso para alguien que era tan activo. Hacia lo último de su vida, Alfred Nobel tuvo que soportar problemas cardíacos acompañados de intensos dolores en el pecho. La razón de los problemas de salud durante su juventud no está muy clara, pero muchos piensan que simplemente era un joven con muchas exigencias, presiones por parte de sus padres y un gran estrés mental. Muchas veces, según ha llegado a declarar él mismo, se sentía solo y sin amigos. Luego, en su adultez pasaba largos períodos de tiempo en el laboratorio trabajando con sustancias químicas tóxicas en condiciones poco favorables para su salud. A eso hay que sumarle que debía hacerse cargo solo de sus fábricas, bancos y negocios en distintas partes del mundo, por lo que no tenía un hogar estable. En una carta llegó a confesar:

"Mi hogar es donde trabajo, y trabajo en todos lados".

Al problema hay que sumarle situaciones en las que ocurrían explosiones en sus fábricas -a veces con muchos heridos- que generaban una publicidad negativa. También debía enfrentar violaciones a sus derechos de patentes y consecuentes conflictos judiciales. Todo esto agravó su estado anímico y por consiguiente su salud. El período de su vida que va de los años 1880s hasta principios de los 1890s estuvo lleno de depresiones anímicas, a pesar de las cuales demostró una gran tenacidad continuando con sus labores.

Hacia los últimos años de su vida, decidió reducir sus actividades laborales, por lo que su estado anímico mejoró bastante. Compró la compañía AB Bofors en Karlskoga, Suecia, donde la Mansión Björkborn Manor se convirtió en su hogar en ese país. Finalmente, sufrió un infarto que lo paralizó parcialmente y murió en San Remo, Italia, el 10 de diciembre de 1896 a las 2 AM.

Cuando se abrió su testamento, fue una gran sorpresa el descubrir que su fortuna sería utilizada para la creación de premios que galardonarían cada año a todos aquellos que hayan obtenido logros o creado obras importantes en los campos de la física, química, medicina, literatura y movimientos de lucha por la paz. Los ejecutores de su testamento fueron dos jóvenes ingenieros suecos, Ragnar Sohlman y Rudolf Lilljequist. Ellos formaron la Fundación Nobel, una organización encargada de administrar los bienes financieros dejados por Alfred Nobel para el desarrollo de la entrega de los premios año tras año y para la coordinación de los trabajos realizados por las instituciones encargadas de entregar los distintos premios de cada una de las cinco categorías (seis a partir de 1968 cuando se estableció el Premio en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel).

Sin embargo, hubo que sortear varios inconvenientes, dado que muchos parientes y autoridades de varios países cuestionaron los deseos de Alfred Nobel en su testamento intentando impedir su cumplimiento.

Tumba de Alfred Nobel
Tumba de Alfred Nobel en el Cementerio del Norte en Estocolmo, Suecia

 

La personalidad de Alfred Nobel

En 1873, a los 40 años de edad, Alfred Nobel ya había hecho sus más grandes descubrimientos y había creado un imperio industrial mundial. Era millonario y contaba con múltiples propiedades en distintas partes del mundo, incluyendo una casa en pleno centro de la ciudad de París, Francia. Los cimientos ya estaban colocados, pero aún seguiría haciendo nuevos descubrimientos y obteniendo más patentes de inventos. De esta manera, sus empresas industriales y su fortuna siguieron creciendo.

Lo que lo caracterizaba más era su gran versatilidad. Alfred era inventor, empresario industrialista y administrador. Él mismo se encargaba de obtener los derechos de patentes, desarrollar productos, establecer nuevas compañías y hacer negocios y tratos en cinco idiomas con personas de muchas partes del planeta, sin la ayuda de una secretaria y mucho antes de que el teléfono, el fax y las computadoras hicieran las vidas de las personas mucho más fáciles. Además, debía viajar en tren o barco, ya que esto fue mucho antes de la invención del avión.

También debía enfrentar problemas como las explosiones accidentales que ocurrían en sus fábricas a causa de los materiales explosivos que se utilizaban, lo cual generaba una publicidad negativa hacia su empresa y su persona. Asimismo, en ocasiones, tuvo que hacer frente a algunos socios poco honestos. Por otra parte, frecuentemente se sentía mal o enfermaba, y solía quejarse de diversos dolores causados por migrañas, reumatismos y problemas estomacales. Su vida era frenética y estresante, y en algunas cartas que escribió desde París se ha quejado de ser acosado o perseguido por personas que el definía como "pura tortura". Ha llegado a escribir que la gente está loca, que entraban y salían de su oficina a cada rato, que todo el mundo quería verlo y que su presencia era requerida en todos lados. Sin embargo, pudo soportar todas esas presiones y cumplir con todos sus deberes de empresario, era muy persistente, casi invencible.

Pero Alfred también tenía el espíritu de un humanista y filósofo. Ya se mencionó anteriormente que desde muy joven tenía intereses por la literatura. Era un ávido lector de libros de ficción y también escribía sus propias obras dramáticas y poemas. Además le atraía mucho la filosofía. Ha leído tantas obras filosóficas que incluso había subrayado y tomado notas de ciertos pasajes importantes de dichas obras.

Entre sus cosas, Alfred Nobel dejó una libreta negra con anotaciones sobre filosofía. Aunque estas anotaciones no constituyen pensamientos originales, reflejan sus pensamientos acerca de cuestiones filosóficas. Estudió desde la filosofía antigua hasta la de filósofos de la era moderna, haciendo referencia en los asuntos que él percibía como vitales. Solía hacer comentarios acerca de Platón, Aristóteles y Demócrito, pero también sobre Newton y Voltaire, así como de biólogos contemporáneos como Darwin y Haeckel.

Nobel ponía dudas acerca del concepto que daba forma a un dios, comentando cosas como: "Aristóteles atribuye su existencia al miedo, Voltaire al deseo de los más inteligentes de engañar a los más estúpidos". Hablaba con respeto sobre las dudas filosóficas elaboradas por Descartes y Spinoza, agregando que la duda debe ser con toda seguridad el punto de partida de todo pensamiento filosófico.

Las teorías del conocimiento generaban un gran interés a Nobel. De hecho, solía hacer referencia a la tesis de Locke que sostenía que todo el conocimiento proviene de impresiones sensoriales, declarando que "el cerebro es un grabador de impresiones de poca confianza".

Esto lo llevó a reflexionar aún más acerca de la metodología que utilizan la ciencias y a desarrollar una línea de pensamiento que además de estar inspirada en las tesis de Locke, también parecía estar influenciada por la teoría del conocimiento de Alexander von Humboldt. Nobel escribió que toda la ciencia está construida sobre observaciones de similitudes y diferencias. Nobel escribió en una de sus anotaciones:

"Un análisis químico no es otra cosa más que eso, e incluso las matemáticas no tienen otro fundamento. La historia es una imagen de similitudes y diferencias pasadas. La geografía muestra las diferencias en la superficie de la Tierra. La geología muestra las similitudes y diferencias en la formación de la Tierra, a partir de las cuales también deducimos el curso de sus transformaciones. La astronomía es el estudio de las similitudes y diferencias entre cuerpos celestes. La física es un estudio de las similitudes y diferencias que surgen de las funciones de atracción y motivación de la materia. La única excepción a esta regla es la doctrina religiosa, pero ésta también se encuentra sustentada por una credulidad y simpleza de la mayoría de la gente. Incluso la metafísica -si la cuestión que aborda no es demasiado descabellada- debe encontrar un sustento para sus hipótesis en algún tipo de analogía. Uno podría decir, sin exagerar, que la observación y búsqueda de similitudes y diferencias son la base de todo el conocimiento humano"

Nobel podría haber completado esta línea de pensamiento con las palabras del propio Humboldt: "De la observación uno va a la experimentación...basado en analogías e inducciones de leyes empíricas".

Nobel no patrocinaba ninguna gran teoría del conocimiento, sino más bien un método empírico. Al parecer, Nobel pensaba que había logrado muchas cosas utilizando este método en sus trabajos.

Alfred Nobel se veía a sí mismo con cierto escepticismo filosófico. Muchas veces se describía a sí mismo como un solitario, ermitaño, melancólico o incluso misántropo (persona que siente aversión a relacionarse con otras personas). Una vez escribió: "Soy un misántropo y a la vez totalmente bondadoso, tengo más de un tornillo suelto, pero a la vez soy alguien súper idealista que puede digerir con más eficiencia a la filosofía que a la comida". A pesar de esta descripción de sí mismo, es muy obvio que este misántropo también era un filántropo, o lo que él llamaría un "súper idealista". Fue ese idealista que llevaba dentro suyo el que lo hizo dejar toda su fortuna a aquéllos que han beneficiado a la humanidad a través de la ciencia, la literatura y los esfuerzos por promover la paz.

Para Alfred Nobel, la idea de donar su fortuna no fue algo improvisado. Ya lo venía pensando desde hacía mucho tiempo y había reescrito su testamento en varias ocasiones para balancear el peso de las palabras incluidas en éste y dejar bien claros sus deseos. Los esfuerzos por promover la paz eran algo que Nobel sentía y defendía firmemente, en gran parte inspirado por su relación de amistad con Bertha von Suttner (quien ganaría el Premio Nobel de la Paz en 1905). Además disfrutaba mucho de la literatura, mientras que la ciencia fue el motor que movía sus actividades como investigador e inventor. El 27 de noviembre de 1895, Alfred Nobel firmó su último testamento en el Club Sueco-Noruego de París.

Alfred Nobel tuvo muchas casas en distintas partes durante las últimas décadas de su vida. En 1891, dejó París, Francia para irse a vivir a San Remo, Italia, luego de tener algunos conflictos con las autoridades francesas (que ya han sido explicados más arriba). Cuatro años más tarde, compró la fábrica siderúrgica y armamentística Bofors en Suecia, y estableció su segundo hogar en la cercana Mansión Björkborn. Todas sus casas estaban equipadas con laboratorios donde podía continuar con sus experimentos. Alfred Nobel amaba Suecia y le gustaba mucho su país, pero solía quejarse por su clima de inviernos crudos. Cuando su salud empezó a deteriorarse, comenzó a visitar con mayor frecuencia a médicos y centros de salud, aunque nunca hizo caso al consejo más importante que le daban los médicos: "descansar y cuidar su salud". Finalmente, el 10 de diciembre de 1896 murió en su casa de San Remo, Italia.

Cuando el testamento de Alfred Nobel fue dado a conocer, luego de su muerte, y se supo que había establecido entre sus premios uno dedicado a la paz, creó una gran sensación y polémica internacional, ya que su nombre estaba vinculado a explosivos e inventos que fueron utilizados para hacer guerras y no tanto a asuntos relacionados con la paz.

Alfred Nobel tenía una visión clara sobre la política internacional durante la segunda mitad del siglo XIX. Sus actividades como industrialista eran internacionales a más no poder. Por lo tanto, era vitalmente necesario para él, seguir la evolución de los sucesos mundiales con especial atención. Gran parte de sus inventos y actividades empresariales estaban conectadas con elementos que afectaban a la guerra y la paz.

Por ejemplo la dinamita, el gran invento de Alfred, no fue desarrollada con la idea de ser utilizada en la guerra sino en obras de infraestructura entre otras actividades del desarrollo humano. Sin embargo, esto no evitó que fuera pronto utilizada con fines bélicos. La dinamita fue usada en la Guerra Franco-Prusiana, primero por los prusianos y luego por los franceses.

De mayor importancia en lo que respecta al uso militar, se encuentra otro invento de Alfred Nobel desarrollado en los años 1880s, la balistita, también conocida como pólvora sin humo, invento que originalmente se lo ofreció al gobierno francés, pero dadas ciertas complicaciones terminó siendo vendido a Italia.

Durante la última década de su vida, Alfred Nobel, estuvo vinculado al desarrollo y explotación de distintos inventos tecnológicos, por ejemplo cohetes, cañones, y pólvora progresiva, entre otros. Bofors, en Suecia central, se convirtió en el centro de sus trabajos.

Mansion Bjokborn
Mansión Björkborn en Suecia

La participación de Nobel en el sector armamentístico llegó recién en las últimas etapas de su vida. Fue también por esa época que su interés en cuestiones de paz se vio reflejado en expresiones que solía decir. Sus pensamientos e ideales acerca de la guerra y la paz se fueron forjando a través de años de correspondencia con la pacifista austríaca y autora de la famosa novela Abajo las Armas, Bertha von Suttner.

Según ha contado la condesa austríaca Bertha von Suttner, desde su primer encuentro con Alfred Nobel en París en 1876, él le había expresado su interés en producir una máquina o un material con un efecto tan devastador, que la guerra, desde el momento en que fuera utilizado su invento sería algo imposible de seguir haciendo. En 1891, charlando acerca de sus fábricas, Alfred Nobel le comentó a la condesa lo siguiente: "Quizás mis fábricas pondrán un fin a la guerra antes que tus congresos. El día en que dos ejércitos se aniquilen mutuamente en un segundo, todas las naciones civilizadas van a retorcerse del terror y desmantelar sus tropas". Nobel no vivió lo suficiente para ser testigo de la Primera y Segunda Guerra Mundial y para darse cuenta de lo equivocado que estaba.

  
Se podría decir que la visión de Nobel acerca del método para terminar con las guerras a través del uso de armas y explosivos de destrucción masiva, era una manera cómoda de defender sus actividades empresariales.

El vínculo de Nobel con Bertha von Suttner obviamente tuvo un impacto en su pensamiento, por lo menos hasta cierto punto. La condesa fue una gran referente del movimiento pacifista desarrollado en Europa durante la última parte del siglo XIX. Intentó involucrar a Nobel en esta actividad, aunque lo logró, fue de manera parcial. Alfred se convirtió en miembro de la Asociación Pacifista Austríaca y contribuyó con dinero a dicha entidad. Aunque en correspondencias enviadas a Bertha von Suttner, él le ha llegado a escribir con toda franqueza que no era dinero lo que se necesitaba, sino un programa realista: "Solo con los buenos deseos no se va a asegurar la paz". A pesar de pronunciarse escéptico hacia las organizaciones de paz y sus congresos, Alfred Nobel continuó observando de cerca las labores en búsqueda de la paz realizadas en Europa. Incluso contrató a un ex diplomático turco, Aristarchi Bey, con el principal objetivo de mantenerlo al tanto acerca de las actividades de los movimientos de paz. También estudiaba la posibilidad de aplicar nuevos procedimientos para la resolución de conflictos internacionales, por ejemplo el establecimiento de algún tipo de corte internacional.

Pero aunque Alfred Nobel por mucho tiempo mantuvo cierta distancia de los métodos utilizados por las organizaciones de paz internacionales, su decisión de donar parte de su fortuna a aquéllos que promueven la paz mundial fue influenciada por Bertha von Suttner. Alfred Nobel, luego de haber firmado el testamento, le informó inmediatamente su decisión a la condesa, quien expresó con mucha encanto: "No importa si estaré ahí o no, pero lo que hemos dejado tu y yo, va a perdurar".

Durante los años 1890s, Alfred Nobel dedicó mucho tiempo al desarrollo de tecnologías armamentísticas, pero no hay nada que indique que él veía esto como algo problemático. Aproximadamente un año antes de su fallecimiento, Alfred le pidió a su sobrino Emanuel que estudie las posibilidades de adquirir la mayoría de las acciones de un periódico sueco vespertino. Sus intenciones no eran promover sus propios intereses empresariales sino como él mismo expresó: "Utilizar su influencia en contra de las armas y ese tipo de medios de supervivencia medievales", aunque también agregó: "Pero, si las armas seguirían existiendo, sus operaciones comerciales deberían efectuarse dentro del mismo país. Ya que si hay una rama de la industria que no debería depender de las importaciones extranjeras, es con toda seguridad la industria armamentística".

Por lo visto, Alfred Nobel no consideraba su participación en la industria armamentística y su labor en obras en pro de la paz mundial como cosas incompatibles. Es más, él pensaba que los científicos no eran responsables de cómo eran utilizados sus descubrimientos. Nobel pensaba que el descubrimiento que hacía cada pensador es de naturaleza neutral, y que podría ser utilizado tanto para buenos objetivos como para malos. Y cuando se trataba de armas, él apoyaba esa teoría del poder de disuasión que tendría sobre futuros conflictos bélicos el efecto de aniquilamiento masivo de armas muy poderosas, lo que implantaría terror en los seres humanos y los haría desistir de seguir haciendo guerras.
   

Alfred Nobel el escritor 

La vesatilidad de Alfred Nobel también incorporaba a su lista de habilidades la de escritor. La soledad, la sed de amor, reflexiones acerca del sentido de la vida, y el origen del Universo, son parte de la temática más recurrente en los poemas autobiográficos y melancólicos de Alfred. Estos poemas consisten en unos pocos trabajos en formato manuscrito más o menos acabados. Los más largos y completos trabajos están escritos en inglés en verso suelto. Sus poemas, incluyendo aquellos escritos en sueco, cubren un período que va desde su juventud a sus últimos años. Sus trabajos son el fruto de muchos años de influencia de lírica romántica, particularmente los románticos británicos, Shelley y Byron. Nobel era una poeta ocasional, recurría a la pluma cada vez que se sentía solo, o cansado del trabajo y plagado de intrigas. Por lo tanto, la poesía era una especie de fuente de energía e inspiración. En su poesía contemplativa y personal se pueden encontrar aspectos pocos conocidos de este famoso inventor y creador de los Premios Nobel.

Gran parte de sus trabajos no fueron publicados nunca, es más, muchos están sin terminar, y dado que Nobel era muy tímido, los tenía guardados y los compartía con pocas personas.

Su poesía también nos sirve para entender un poco mejor a este hombre multifacético, quien durante el último año de vida, en 1896, escribió una tragedia titulada Nemesis, en la que dice que: "Existe una filosofía de ambos, sentimientos y pensamientos".

Obviamente, él no pretendía compararse con otros brillantes escritores de la época y de hecho, en una carta sin fecha dirigida a una tal Señora Granny, le adjuntó su poema Pensamientos Nocturnos para que le de su opinión, agregando: "No tengo la menor pretensión de que mis versos sean llamados poesía. Escribo de vez en cuando sin ningún otro propósito que el de atenuar mi depesión o mejorar mi inglés. ¿Piensas que luego de bastante más práctica podré mejorar lo suficiente como para escribir una carta en tu idioma? Esa es la cuestión, a la que podría agregar muchas otras que posiblemente Hamlet pensó pero que nunca expresó". En esto que escribió, se puede notar un alto nivel de autocrítica y a la vez se hace notar su áspero sentido del humor.
 
En la biblioteca privada de casi dos mil obras que Alfred Nobel tenía en San Petersburgo, la categoría que más abunda es literatura. De poesía lo que más abunda en la biblioteca son los románticos ingleses. Aunque no había leído todos los libros, los que sí habían sido leídos tienen notas y comentarios personales agregados por el propio Alfred, quien realizaba análisis de estos.

Las cartas de Nobel nos hacen saber que destruyó gran parte de sus poemas escritos durante la juventud. Uno de los primeros que se conocen que ha escrito se titula Un Acertijo, y comienza con la frase: "Dices que soy un acertijo". Este poema fue creado en 1851 cuando él tenía 18 años de edad. Al parecer, lo escribió durante su primera estadía en París y como resultado de una desilusión amorosa.

En diciembre 4 de 1859, su hermano mayor Robert, le escribió una carta a su novia Pauline en la que se burlaba de Alfred (quien por ese entonces tenía 26 años de edad) porque había comenzado a tomar lecciones de inglés para escribir mejores poemas a mujeres y así enamorarlas. En la carta dice: "lo escuché declarar muy a menudo (a Alfred) que será el único miembro de la familia que se casará con alguien con dinero. Me ha confesado que es admirado por las mujeres por su gran progreso (en la creación de poemas) y por los versos que escribe en su honor. ¡Pobre Alfred! Es capaz de trabajar como un esclavo día y noche por unas pocas frases empalagosas que adulan su vanidad. Los elogios anticipados son la razón por las que toma estas lecciones, pero asumo que mientras sus habilidades con los idiomas vayan creciendo, se encontrará en la posición de demostrar sus capacidades lingüísticas al sexo débil, él sueña que sus versos lo ayudarán a conseguir una rica y hermosa mujer joven. Aunque hasta ahora no he escuchado nada acerca de un matrimonio con alguna mujer rica, lo que me hace concluir que las mujeres jóvenes no son cautivadas tan fácilmente como su vanidad".

En octubre de 1862, cuando Alfred tenía 29 años de edad, envió una carta muy emotiva escrita en francés y su poema titulado Un Parecido a la Señorita Olga de Fock (un poema que resulta ser una versión revisada de su poema anterior titulado Un Acertijo). También le incluía la novela de George Henry Lewes, Ranthorpe. En la carta que le envía se deja ver que Alfred estaba enojado porque había un rumor que decía que le sobraba tiempo para escribir poesía. En ella mencionaba: "No he escrito nada desde que tenía 20 años, ni siquiera un renglón en un álbum... La física es mi dominio, no la pluma. Y además es muy difícil escribir en un idioma que no es el de uno. Sin embargo, si es necesario, se hará un intento. Alguna vez dijiste que yo era un acertijo. Como no se me ocurre otra cosa mejor, te devuelvo el calificativo en las líneas (del poema) que he adjuntado. He evitado las rimas, ya que se trata de un mero elemento mecánico que por lo general no tiene otro propósito que el de ocultar los clichés de pensamientos". Lo que se puede notar en esta opinión de Alfred Nobel es que para él las rimas son adornos innecesarios que por lo general sirven para esconder la banalidad del contenido.

En cuanto a la novela (Ranthorpe) que adjuntó en la correspondencia, se trata de una novela de formación de carácter, cuyo protagonista es un melancólico autodidacta, animado por ideas románticas y una pasión por tomarse las cosas de la vida muy en serio, es decir, alguien muy parecido a Alfred Nobel. Además, el omnisciente autor hace frecuentemente referencia a algunos de los autores favoritos de Nobel, como Shakespeare, Coleridge y Shelley.

Durante su etapa de vida más frenética, Nobel estuvo obligado a dejar a un costado sus intereses literarios, particularmente al principio de su carrera, cuando todo su tiempo estaba ocupado por experimentos, problemas financieros, viajes incesantes y su enorme imperio industrial. Sin embargo, no había abandonado la idea de convertirse en escritor. Durante una estadía en Hamburgo, Alemania, incluso consideró la idea de cambiar completamente su carrera. En otoño de 1868, el inventor de la dinamita, tenía muchos inconvenientes con explosiones accidentales que generaron muchos artículos difamatorios en periódicos, así como la amenaza de una posible bancarrota. Fatigado y atormentado, le escribió una carta a su hermano Robert comentándole la idea de renunciar a todo lo relacionado a su empresa: "Quizás debería ganarme la vida con la pluma...No estoy completamente convencido de mi incompetencia (como escritor) ya que la misma podría ser excusada por unos comentarios extremadamente favorables sobre algunos poemas que he escrito en inglés, por parte de un sabio escritor inglés, a quien no conozco personalmente, por lo que sus comentarios no pueden ser considerados como cumplidos falsos".

El escritor inglés al que hacía referencia Nobel era el sacerdote Charles Lesingham Smith, un poeta aficionado. En una carta enviada a Nobel fechada en octubre 6 de 1868, Smith le expresó lo siguiente: "Las reflexiones son tantas y tan brillantes, aunque no siempre ciertas, que ningún lector podría quejarse ni por un momento de insulsez. No solamente lo leí con detención, sino que críticamente, como verás en las remarcaciones que he agregado. La hubiese considerado como una producción maravillosa si hubiese sido hecha por un inglés, pero la maravilla se multiplica cien veces dado que el autor es un extranjero. He buscado laboriosamente cada error gramatical e idiomático y verás que son muy pocos. No hay ni media docena de líneas mediocres de las 425 que tiene en total.....Si puedes escribir un poema así en inglés, no me imagino lo que harías en tu propio idioma, especialmente si te tomaras tu tiempo, como hizo Milton (John Milton escritor inglés autor de Paraíso Perdido). Para cuando estuvieras en edad avanzada, tu experiencia sería muy grande, y se habrían ablandado las asperezas de pensamiento y tendrías un control perfecto de las palabras".

Nobel le prestó mucha atención a las críticas de Lesingham Smith acerca de versiones más tardías de su obra Un Acertijo. En la correspondencia que mantenían, se deja ver que Nobel destruyó una gran cantidad de poemas escritos durante su juventud, así como también que escribió una versión en sueco de dicho poema.
 
En 1896 le escribió una carta a su amiga y confidente Bertha Von Suttner en la que dice: "No pude llevar a cabo nada más serio durante mi reciente enfermedad, por lo que escribí una tragedia. Ya la completé y faltan uno o dos cambios aquí y allá. Como temática tomé la conmovedora historia de  Beatrice Cenci (una noble italiana del siglo XVI cuya trágica historia la llevó a ser condenada a muerte), pero mi tratamiento es muy distinto al de Percy Shelley (el poeta)".

Bertha le contestó diciendo que estaba convencida que la tragedia de Nobel estaba bien escrita. También le recuerda los trabajos de poesía que él le había mostrado a ella hacía dos décadas y que nunca publicó: "No he olvidado la belleza y el fervor de los poemas que me diste en París". Más adelante, Bertha también escribiría sobre este tema en sus memorias, expresando: "Sus estudios, libros y experimentos ocupaban la mayor parte de su vida. También era un escritor y poeta, pero nunca publicó ninguno de sus trabajos de poesía. Él me dio un manuscrito de un poema de cien páginas escrito en inglés, yo creo que era sencillamente magnífico". (Aunque es necesario aclarar que no hay ningún poema de cien páginas escrito por Nobel que se haya preservado, por lo que quizás ella se refería a varios poemas, por ejemplo El Acertijo y Pensamientos Nocturnos en su formato más pulido).
 
En 1895, Nobel realizó una lista de todos sus trabajos científicos y literarios. En una categoría titulada Literatura y Poesía registró 14 títulos, incluyendo borradores de novelas, dramas y poesía lírica, siendo este último género el predominante. La lista también revela que incluso durante su última etapa de vida tenía una cierta cantidad de proyectos en mente. Todo sugiere que en su juventud, durante la etapa más maleable ideológicamente de su vida, descubrió a los poetas románticos, en particular a aquellos que escribían en inglés, haciendo que su interés en la poesía haya sido influenciado principalmente por ese movimiento literario que se iría desarrollando por el resto de su vida.

Existen cuatro versiones de su obra Un Acertijo: tres escritas a mano y una a máquina de escribir. Todas están basadas en la versión de 1851, la cual ha desaparecido. Las tres versiones escritas a mano pueden ser fechadas aproximadamente en el período 1862-1875, mientras que la versión tipográfica es bastante más tardía. El tema principal se menciona desde el principio: el misterio de la vida y su significado. También se tocan temas de amor, soledad, vanidad humana y egoísmo. Menciona en su obra a una mujer que alguna vez le dijo que él era un acertijo, a través de la frase: "Dices que soy un acertijo". En esta obra describe su infancia aquejada por enfermedades. También habla sobre su aislamiento durante la adolescencia y al respecto se define como un observador pensativo. Menciona los grandes ideales de la juventud y la burla hacia sus propios sueños. Por último, habla de su encuentro con el amor y la trágica muerte de sus seres amados.

La confrontación entre los sueños y la realidad son un motivo constante en su poesía. Esto se aplica particularmente en su concepto del amor: un sueño de un amor puro no sensual y de inquebrantable lealtad. Algunos lo podrían describir como una disimulación victoriana, y otros como algo rimbombante e irrealista. Pero sea como fuere, lo que es innegable es la sensación de decepción que transmite.

Ay, Ay es una obra que se puede encontrar en versión manuscrita de una página, a través de cuya letra se indica que Nobel escribió este fragmento lírico de cuatro coplas rimadas al mismo tiempo que En gåta (una versión sueca de Un Acertijo), en algún momento de la década de los años 1860s. Es un poema melancólico, retrospectivo, y el motivo de un soñador deseando encontrar un medio u objeto que le cumpla todos sus sueños. Puede interpretarse como un infructuoso deseo del poeta por encontrar a la creatividad y al amor.

Gatchina es posiblemente un fragmento antiguo en borrador de lo que se convertiría más tarde en su obra Canto I. Gatjina era la residencia veraniega del Zar ruso, ubicada en las afueras de San Petersburgo. El poeta se retiró del bullicio de la ciudad a la tranquilidad del campo, donde las ruinas recuerdan a un glorioso pasado. Refleja el brutal progreso de la historia, pero a la vez también la serenidad recuerda un romance de juventud.

   
Canto I fue muy probablemente compuesta entre 1863 y 1864. Nobel tenía 30 años en aquel entonces y vivía en Estocolmo. El poema consiste en casi mil líneas en verso, cincuenta y un páginas llenas de borrones y correcciones, con algunas palabras y líneas que son difíciles de descifrar. En realidad no tiene título. Era habitual dividir los poemas largos narrativos en cantos, y el encabezado de Nobel posiblemente indicaría que su intención era continuarlo con Canto II, III, etc, pero el poema nunca se terminó. Hacia el final expresa con resignación: "Este poema se extiende".

El tema principal de Canto I es la propia poesía y las bendiciones que ésta acarrea: "¿Quién puede ser tan desalmado e insensible para que la visión de la belleza de la vida y del hombre no lo puedan imbuir con sentimientos poéticos y de asombro religioso?" Canto I comienza con preguntas admonitorias de este tipo, acompañadas de ejemplos y experiencias personales. El largo poema es un himno a la poesía, un intento por capturar su esencia. Su estructura refleja varios elementos: poesía diurna, la noche, el amor, la caridad, los sueños. Cada elemento está ejemplificado con experiencias personales. El poema está dirigido a la bella y virtuosa Alexandra, a quien en alguna época Nobel cortejó (Alexandra también es uno de los personajes de la novela que solamente llegó a versión de borrador titulada Systrarna (Las Hermanas).

Algunas referencias personales e históricas nos permiten fechar al poema. Alfred rememora San Petersburgo y su Río Nevá, el Fuerte de Pedro y Pablo (cuyos muros alguna vez vibraron al son de los gritos de los torturados), el Palacio Invernal, y otros lugares de dicha ciudad rusa. El Zar al poder es el reformista Alejandro II. El narrador, en el poema tiene una edad de 29 años y recuerda su dolorosa y triste infancia. Algunas líneas también expresan la indignación de Nobel por la salvaje Guerra Civil que se estaba desarrollando en Estados Unidos (1861-1865).
 

El último testamento de Alfred Nobel                

El testamento de Nobel tenía apenas un poco más de una página. Luego de listar lo que heredarían sus parientes y personas cercanas a él, Nobel declaró que el resto de su fortuna debería ser utilizada para condecorar cada año con un premio "a aquéllos que durante el año anterior hayan otorgado los más grandes beneficios a la humanidad".

Su testamento llamó la atención de mucha gente alrededor del mundo, ya que era poco usual en aquellos tiempos donar grandes sumas de dinero para propósitos caritativos. Sin embargo, mucha gente también criticó el carácter internacional de los premios, diciendo que deberían ser entregados solamente a suecos, aunque algo así no hubiese encajado con la personalidad cosmopolita de Alfred Nobel. Incluso algunos de sus parientes objetaron los deseos de Alfred y se tuvieron que sortear varios inconvenientes legales y administrativos. Todo esto llevó bastante tiempo, pero finalmente todos los problemas pudieron ser resueltos, y en 1901 los primeros Premios Nobel de la historia fueron entregados. Nobel nunca se imaginó el gran impacto que su obra tendría en el futuro.

El 27 de noviembre de 1895, Alfred Nobel firmó su tercer y último testamento en el Club Sueco-Noruego en París, Francia. Cuando fue abierto y leído luego de su muerte el 10 de diciembre de 1896, causó muchas controversias tanto en Suecia como en muchas otras partes del mundo, ya que Nobel había dejado gran parte de su fortuna para crear un premio a los logros científicos, literarios y de promoción de la paz.

Alfred Nobel dejó en su testamento una fortuna de 31.225.000 Koronas Suecas (equivalentes a unos 1.729 millones de Koronas Suecas actuales ó 213 millones de dólares actuales) para ser utilizadas en fondos de inversiones cuyas ganancias serán distribuidas anualmente en la forma de premios monetarios a aquellos que durante el año anterior hayan otorgado los mayores beneficios a la humanidad según indica el testamento. Hacia 2016 cada uno de los Premios Nobel consistía en 8 millones de Koronas Suecas (equivalentes a 986.000 dólares en agosto de 2017).

Su familia se oponía a la creación de los Premios Nobel, y los administradores nombrados por Alfred Nobel en su testamento para gestionar dichos premios se negaban a cumplir su deseo. Tuvieron que pasar cinco años desde su muerte hasta que se entregaron por primera vez los premios.

Ultimo testamento de Alfred Nobel
Último testamento de Alfred Nobel - Cliquear para ampliar

 

Testamento de Alfred Nobel completo


Yo, el firmante, Alfred Bernhard Nobel, por la presente, luego de deliberación madura, declaro que el siguiente será mi último deseo y testamento con respecto a cada propiedad que pudiera ser dejada por mí al momento de mi muerte:

A mis sobrinos, Hjalmar y Ludvig Nobel, los hijos de mi hermano Robert Nobel, les dejo la suma de Doscientas mil Koronas a cada uno;

A mi sobrino Emanuel Nobel, la suma de Trescientas Mil, y a mi sobrina Mina Nobel, Cien mil Koronas;

A las hijas de mi hermano Robert Nobel, Ingeborg y Tyra, la suma de Cien Mil Koronas a cada una;

La Señorita Olga Boettger, actualmente residiendo con la Señora Brand, en la calle St Florentin 10, de París, va a recibir Cien Mil Francos;

La Señorita Sofie Kapy von Kapivar, cuya dirección es conocida por el Banco Angloaustríaco en Viena, es por la presente titular de una anualidad de 6000 Florines, que serán pagados a ella por dicho banco, y para este fin he depositado en este banco el monto de 150.000 Florines en Bonos del Estado Húngaro.

El Señor Alarik Liedbeck, en la actualidad residiendo en la calle Sturegatan 26, Estocolmo, recibirá Cien Mil Koronas.

La Señorita Elise Antun, actualmente residiendo en la calle de Lubeck 32, París, es la titular de una anualidad de Dos Mil Quinientos Francos. Además, Cuarenta y Ocho Mil Francos de su propiedad actualmente se encuentran en mi custodia y le deberán ser devueltos;

El Señor Alfred Hammond de Waterford, Texas, Estados Unidos de América, recibirá Diez Mil Dólares;

Las Señoritas Emy y Marie Winkelmann, residentes de la calle Potsdamestrasse 51, Berlin, recibirán Cincuenta Mil Marcos cada una;

La Señorita Gaucher, residente en el Boulevard du Viaduc 2 bis, Nimes, Francia, recibirá Cien Mil Francos;

Mis sirvientes, Auguste Oswald y su espoca Alphonse Tournand, empleados en mi laboratorio en San Remo, recibirán una anualidad de Mil Francos;

Mi anterior sirviente, Joseph Girardot, residente en la calle Place St. Laurent 5, Châlons sur Saône, es titular de una anualidad de Quinientos Francos, y mi anterior jardinero, Jean Lecof, actualmente con la Señorita Desoutter, recibirá una anualidad de Trescientos Francos;

El Señor Georges Fehrenbach, residente de la calle Compiègne 2, Paris, es titular de una pensión anual de Cinco Mil Francos desde el 1 de enero de 1896 hasta el 1 de enero de 1899, cuando dicha pensión será descontinuada;

Una suma de Veinte Mil Koronas, que están bajo mi custodia, son de propiedad de los hijos de mi hermano, Hjalmar, Ludvig, Ingeborg y Tyra, y les serán retribuidas.

El resto de mi fortuna será gestionada de la siguiente manera: el capital, invertido en títulos financieros por mis ejecutores, constituirá un fondo económico, cuyos intereses serán distribuidos anualmente en la forma de premios a aquéllos quienes durante el año anterior hayan otorgado el mayor beneficio a la humanidad. Los intereses mencionados serán divididos en cinco partes iguales, que serán distribuidos de la siguiente manera: una parte a la persona que habrá realizado el descubrimiento o invento más importante en el campo de la física; una parte a la persona que habrá hecho el descubrimiento o mejora más importante en química; una parte a la persona que habrá realizado el descubrimiento más importante dentro del dominio de la fisiología o medicina; una parte a la persona que habrá escrito la obra más sobresaliente en el campo de la literatura en una dirección ideal; y una parte a la persona que habrá realizado la mayor cantidad o mejor obra por la fraternidad entre naciones, por la abolición o reducción de ejércitos y por la organización y promoción de congresos de paz. Los premios de física y química serán entregados por la Academia Sueca de Ciencias; aquel de trabajos en fisiología o medicina por el Instituto Karolinska en Estocolmo; aquel de literatura por la Academia en Estocolmo, y aquel para campeones de la paz, por un comité de cinco personas elegidas por el Parlamento Noruego. Es mi expreso deseo que al entregarse los premios no se tendrá en cuenta la nacionalidad de los candidatos, serán los que más lo merezcan aquellos que recibirán el premio, sean de origen escandinavo o no.

Como ejecutores de mis disposiciones testamentarias, por la presente designo al Señor Ragnar Sohlman, residente en Bofors, Värmland; y al Señor Rudolf Lilljequist, residente en la calle Malmskillnadsgatan 31, Estocolmo, y en Bengtsfors cerca de Uddevalla. Para compensar sus molestias y atención, le entrego al Señor Ragnar Sohlman, quien posiblemente tendrá que dedicar mucho tiempo a este asunto, Cien Mil Koronas; y al Señor Rudolf Lilljequist, Cincuenta Mil Koronas;

Actualmente, mis bienes consisten en parte de propiedades en París y San Remo, y en parte en títulos financieros depositados de la siguiente manera: en el Union Bank of Scotland Ltd en Glasgow y Londres, Le Crédit Lyonnais, Comptoir National d'Escompte, y con Alphen Messin & Co. en París; con el corredor de bolsa M.V. Peter del Banque Transatlantique, también en Paris; con la Dirección del Disconto Gesellschaft y Joseph Goldschmidt & Cie, Berlin; en el Banco Central de Rusia, y con el Señor Emanuel Nobel en Petersburgo; en Skandinaviska Kredit Aktiebolaget en Gotemburgo y Estocolmo, y mi caja fuerte ubicada en la Avenida Malakoff 59, Paris; además hay cuentas por cobrar, patentes, honorarios de patentes o regalías, etc. sobre lo cual mis Ejecutores recibirán información completa en mis anotaciones y libros.

Este Deseo y Testamento es a partir de ahora el único con validez, y revoca todas mis disposiciones testamentarias previas en caso de que exista alguna luego de mi muerte.

Finalmente, es mi expreso deseo de que luego de mi muerte mis venas sean abiertas, y cuando esto haya sido realizado y Doctores competentes hayan confirmado claros signos de fallecimiento, mis restos serán cremados en un crematorio.

París 27 de noviembre de 1896
Alfred Bernhard Nobel

 
 

Árbol genealógico de Alfred Nobel que lo emparenta con Olof Rudbeck

Olof Rudbeck (1630-1702) - Vendela Lohrman

Wendela Rudbeck (1660-1710) - Petrus Olai Nobelius (1655-1707)
Olof Nobelius (1706-1760) - Anna Christina Wallin
Immanuel Nobelius (1757-1839) - Brita Catarina Ahlberg
Immanuel Nobel (1801-1872) - Andriette Ahlsell (1805-1889)
            
Alfred Nobel (1833-1896)

Alfred era chozno por rama paterna del famoso científico y escritor sueco Olof Rudbeck, quien a su vez era el padre de su tatarabuela Wendela Rudbeck quien se casó con su tatarabuelo Petrus Olai Nobelius.
 
 
Fuentes de información:


Trivia: 
  • Nobel descubrió que cuando la nitroglicerina se introducía en una sustancia absorbente llamada diatomita o tierra de diatomea, se volvía un explosivo más seguro o fácil de manipular, patentando a esta mezcla en 1867 con el nombre de dinamita. Nobel demostró su explosivo por primera vez ese año en una cantera en Redhill, Inglaterra, Reino Unido.
     
  • Para poder mejorar la imagen de su empresa por las controversias asociadas al uso de explosivos peligrosos, Nobel consideró bautizar a su invento con el nombre de "Pólvora segura de Nobel", pero finalmente se decidió por el nombre de dinamita.
     
  • Nobel combinó también nitroglicerina con varios compuestos de nitrocelulosa, similares al colodión (solución de nitrocelulosa en una mezcla de éter y alcohol), pero finalmente descubrió que utilizando en la combinación otro nitrato explosivo, se podía obtener una sustancia transparente gelatinosa con un poder explosivo superior al de la dinamita. A esta sustancia la llamó gelignita o gelatina explosiva, y fue patentada en 1876.
     
  • Durante su investigación en búsqueda de la gelignita, descubrió inesperadamente a la balistita, el precursor de explosivos modernos de pólvora que no generan humo.
     

Personal Quotes: 

"Un corazón no puede ser forzado a amar más que un estómago a digerir comida por persuasión".

"Luego de la agricultura, la patraña es la mayor industria de nuestra era".

"La felicidad es la única riqueza real".

"Nos construimos sobre arena, y cuanto más grandes nos volvemos, más inestables se vuelven nuestros cimientos".

"El hombre honrado es usualmente un mentiroso".

"La justicia solamente se puede encontrar en la imaginación".

"No es suficiente ser merecedor de respeto para ser respetado".

"La preocupación es el peor veneno para el estómago".

"La mejor excusa para los caídos es que la mismísima Señora Justicia es una de ellas".

"El respeto a uno mismo sin respeto a los demás es como una joya que no brilla a la luz del día".

"La esperanza es el velo de la naturaleza para esconder la desnudez de la verdad".

"La mentira es el mayor de todos los pecados".

"Mi hogar es en donde trabajo y yo trabajo en todos lados".

"Pretendo dejar luego de mi muerte una gran fortuna para la promoción de las ideas de paz, aunque soy escéptico de sus resultados".

"Si tengo mil ideas y solamente una resuta ser buena, ya me doy por satisfecho".


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 Mis respetos al creador de

 Mis respetos al creador de este articulo, una vez que empecé a leerlo, no me detuve. Excelente material. 

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