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Biografía de Albert Einstein

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Biography

Albert Einstein nació el 14 de marzo de 1879 en Ulm, estado de Baden-Wuerttemberg, Alemania (Imperio Alemán en esa época). Su padre era Hermann Einstein y su madre Pauline Koch Einstein (Koch era su apellido de soltera).

Considerado uno de los más grandes pensadores de los últimos siglos, Albert Einstein es mejor conocido por su teoría de la relatividad, sin embargo sus contribuciones alcanzan a varios campos de la física e incluyen: estudios del fenómeno de la capilaridad, la cosmología relativista, estudios de la opalescencia crítica, análisis de problemas de la física estadística y la mecánica cuántica, una explicación del
movimiento browniano, el fenómeno de la emisión estimulada, la teoría cuántica del gas ideal monoatómico, la idea de los cuantos de luz (fotones), la predicción teórica del fenómeno de la emisión estimulada que condujo al desarrollo del láser, la concepción de la teoría del campo unificado y la explicación teórica del efecto fotoeléctrico. Einstein recibió en 1921 el Premio Nobel de Física "Por sus servicios a la física teórica y especialmente por su descubrimiento de la ley del efecto fotoeléctrico". Einstein publicó más de 300 trabajos científicos y más de 150 trabajos no científicos.
 

Infancia y adolescencia de Albert Einstein

Albert Einstein nació en Ulm, Baden-Wuerttemberg, Alemania el 14 de marzo de 1879 a las 11:30 AM. Sus padres eran Hermann Einstein y Pauline Koch Einstein. La dirección de su casa de natal era Bahnhofstraße B 135 (luego renombrada Bahnhofstraße 20). Cuando nació, sus padres estaban un poco preocupados porque el tamaño de la cabeza del bebé era inusualmente grande y un poco angular, por lo que temían que se tratara de un defecto de nacimiento. Pero el doctor les dijo que no se preocuparan, que todo estaría bien y que estaba seguro de que con el tiempo la forma de su cabeza se vería normal, y efectivamente así fue, todo salió bien.

Cuando sus padres Hermann y Pauline se casaron en 1876, ella tenía 18 años y él 29. Vivían en el pequeño poblado de Buchau, aproximadamente a 50 kilómetros al sudoeste de Ulm. La familia de Hermann había vivido allí desde al menos los años 1750s, mientras que la familia de Pauline provenía de Cannstatt, a unos 80 kilómetros al noroeste de Ulm y cerca de la ciudad de Stuttgart. A pesar que ambos eran de origen judío ashkenazí, no eran practicantes de la religión y no seguían las tradiciones religiosas del judaismo. En lugar de seguir la costumbre judía ashkenazí de llamar a los hijos con el nombre de algún pariente fallecido, solamente utilizaron la inicial del nombre del abuelo del recién nacido, Abraham. No obstante, sí conservaban esa costumbre judía de dar gran importancia a la educación.

Hermann, era un hombre despreocupado, que había fracasado en el negocio de los colchones de pluma, había abierto dos años antes un pequeño taller de equipos eléctricos. Provenía de una familia trabajadora, pero sin tantos recursos económicos, así que la familia de su esposa Pauline le brindó la ayuda financiera para comenzar su negocio. Buscaba brindarle a su familia un bienestar en tiempos en que tanto en Norteamérica como en Europa comenzaban a darse grandes avances en el uso de la electricidad y el número de inventos eléctricos que surgían iba creciendo poco a poco. El mismo año en que Albert Einstein nació, el estadounidense Thomas Alva Edison logró el desarrollo de la primera bombilla de luz incandescente duradera. El telégrafo y el teléfono ya eran una realidad y en 1881 la empresa alemana Siemens inauguraría en el área de Berlín, la primera línea comercial de tranvía eléctrico. Por lo tanto, en ese contexto, Hermann estaba seguro que la explotación comercial de la electricidad era muy prometedora.

Pero el negocio de Hermann no prosperó y colapsó antes de que el pequeño Albert cumpliera su primer año de vida. Esto no lo desanimó, y llegó a la conclusión de que para triunfar y lograr sus objetivos debía estar en una gran ciudad. Por lo tanto, luego de hablarlo con su hermano Jacob, que era ingeniero, decidió mudar a la familia a la ciudad de Munich en junio de 1880.

De esta manera, Albert pasó el primer año de su vida en Ulm -desde su nacimiento en marzo de 1879 hasta junio de 1880-. En junio de 1880 la familia se mudó a la ciudad de Munich donde Hermann Einstein y su hermano Jakob fundaron la compañía de equipos eléctricos Einstein & Cia. En Munich, el 18 de noviembre de 1881 nació la hermana de Albert, María (aunque toda su vida utilizó el nombre diminutivo Maja). La familia permanecería en Munich hasta diciembre de 1894, cuando Albert tendría la edad de 15 años.

Munich era -y es- la capital del estado de Baviera, al sureste del país, una ciudad que por aquel entonces tenía aproximadamente 300 mil habitantes y un gran porcentaje de población católica (alrededor del 85%). Cuando se instalaron en Munich, Hermann y Pauline rentaron una pequeña casa. Esta vez Hermann aprendió de sus errores del pasado y el negocio prosperó. En cinco años la familia podría mudarse a una casa más grande en las afueras de la ciudad. Pero mientras tanto, durante esos años fueron felices en el vecindario donde habían rentado la pequeña casa, especialmente en noviembre de 1881 cuando nació Maja, la hermana menor de Albert.

Hay una anécdota de cuando nació Maja, sus padres le dijeron a Albert que ahora tendría algo con qué jugar, haciéndole creer que se trataba de un juguete especial, pero cuando le mostraron a la recién nacida el pequeño de dos años y medio comentó decepcionado: "Sí, ¿pero dónde están las ruedas?"

Existen varias historias acerca de padecimientos y problemas de aprendizaje en el joven Albert, algunas son en parte verdaderas, pero otras son sencillamente mitos que se fueron popularizando a lo largo de los años y décadas, sin embargo no existen pruebas suficientes que demuestren su veracidad.

Si bien es posible de que haya comenzado a hablar un poco más tarde que otros niños, en realidad se suele exagerar el nivel en el que esto ocurrió. Hay una anécdota popular -y errónea- atribuida al matemático y astrónomo austríaco, Otto Neubauer, dedicado al estudio de la historia de la ciencia que sostiene que Albert Einstein comenzó a hablar mucho más tarde que otros niños y que sus padres estaban naturalmente preocupados por eso hasta que finalmente un día, durante la cena, repentinamente comenzó a hablar diciendo: "Die Suppe ist zu heiss" (que en alemán significa: la sopa está muy caliente). Aliviados, sus padres le preguntaron por qué no había hablado hasta ese momento, a lo que Albert supuestamente les respondió: "Bisher war Alles in Ordgung" (que en alemán significa: hasta ahora todo estaba en orden). Aunque parece una anécdota interesante, existen pruebas que demuestran que Albert comenzó a hablar mucho antes de eso. Por ejemplo, hay una carta escrita por sus abuelos en la que elogian al Albert de 2 años de edad por sus "ideas graciosas". Aunque no hay total seguridad de que estas ideas las haya expresado verbalmente es poco probable de que haya sido de otra manera.
También está la anécdota sobre su reacción tras el nacimiento de Maja, en la que habló.

Según relatos, durante años, en su infancia Albert solía decir las frases primero en voz baja para sí mismo antes de expresarlas en voz alta, lo que en algunas personas esto sonaba como si dijera las cosas dos veces, primero en voz baja y luego más fuerte. Según algunos expertos de la actualidad, al analizar estos datos y notar que Albert Einstein no hablaba con demasiada fluidez hasta los 10 años de edades, piensan que es probable de que haya tenido algún tipo de dislexia infantil. El propio Einstein ha llegado a admitir de grande que siempre tuvo mala memoria para las palabras. De hecho, durante una entrevista para un libro ha contado: "Muy rara vez pienso en palabras. Cuando me viene un pensamiento y luego puedo intentar expresarla en palabras".

Siendo adulto, el propio Einstein ha declarado, que uno de sus primeros recuerdos tenía que ver con sus ganas por decir oraciones completas: "Entonces, practicaba cada oración en voza baja. Luego cuando notaba que estaba bien, la decía en voz alta. Al parecer, mantuvo este hábito hasta los 7 años.

El pequeño Albert solía jugar solo. Disfrutaba de los rompecabezas y de construir estructuras con bloques de juguete. Pero también tenía carácter fuerte y hacía sus berrinches. Su hermana Maja ha contado que cuando Albert se enfadaba todo su rostro se volvía amarillo, excepto por la punta de su nariz que se tornaba blanca y luego perdía el control de sí mismo. En una ocasión, a los cinco años de edad, durante una rabierta descargó todo su enojo sobre su maestra de violín a quien le arrojó una silla, y aterrorizada salió corriendo para no volver más. En otras ocasiones atacaba a su hermana con una pequeña pala de jardinería y le arrojaba bolas a la cabeza.

Por otro lado, en su pequeña biografía sobre su hermano, Maja recuerda que de niño Albert pasaba horas armando pacientemente casas o castillos de naipes que podían alcanzar los 14 pisos de altura. Era un niño con mucha curiosidad sobre las cosas nuevas que sus padres u otros le traían, así como muy persistente y paciente intentando aprender a usarlas. De grande, Albert Einstein ha expresado que de niño no era más listo que otros, tan solo mucho más curioso que ellos. También ha contado que esa natural curiosidad infantil que tienen los niños, en él se prolongó hasta bien entrada la adultez.

En una ocasión le escribió a un colega: "Me desarrollé tan lentamente que  no comencé a pensar en el espacio y el tiempo hasta que fui adulto. Luego empecé a hurgar en el tema con mucha mayor profundamente que lo que hubiese hecho cualquier otro adulto". De esa manera, daba a entender que según él son por lo general los niños los que sienten curiosidad por los tipos de problemas que se convertirían en el trabajo de toda su vida.

No le interesaban tanto los juegos al aire con otros niños. Al ir creciendo, adquiriría la costumbre de leer mucho y con gran concentración, también construiría modelos y artefactos mecánicos por diversión y comenzaría a demostrar un talento por las matemáticas.

Hay investigadores que sostienen que Einstein tenía síndrome de Asperger, un trastorno perteneciente a los trastornos del espectro autista. Simon Baron-Cohen, director del Centro de Investigación sobre Autismo de la Universidad de Cambridge, es uno de ellos. Según ha escrito, el autismo está asociado a una intensa capacidad de sistematización y poca capacidad de empatizar. Además destaca las habilidades aisladas que presentan las personas con autismo en determinados campos como las matemáticas, la música o el dibujo, todos ellos muy dependientes de los procesos de sistematización.

Llegan a esta conclusión basándose en algunos de los comportamientos recién descritos que tenía de niño. No obstante, los comportamientos del síndrome de Asperger comenzaron a ser descritos en la década de los años 1940s y no fueron reconocidos oficialmente hasta 1994. Por lo tanto, como Einsten vivió su niñez mucho antes de ese entonces, es difícil llegar a una conclusión definitiva. Todos los datos con los que cuentan los investigadores para diagnosticar si Einstein tenía este síndrome o no, provienen de información biográfica. Pero es poco probable de que Einstein haya tenido este síndrome o al menos no existen pruebas fehacientes que lo demuestren.

También es necesario señalar que un psiquiatra de la Universidad de California en San Diego ha comentado que el sentido del humor no es un rasgo común en personas con casos severos de Asperger, y justamente Einstein era conocido por su ingenioso sentido del humor. Asimismo, de adolescente Einstein tenía amigos cercanos y relaciones apasionadas, disfrutaba de discusiones o debates colegiales, se comunicaba verbalmente bien y podía empatizar con sus amigos y la humanidad en general, sin dejar de mencionar su contribución en temas políticos durante la Segunda Guerra Mundial y los años de postguerra.

Un día, cuando Albert tenía alrededor de 5 años, su padre sacó del bolsillo un pequeño instrumento que tendría un profundo efecto en la vida de su hijo: una brújula. El constante movimiento de la aguja apuntando siempre hacia el norte causó una gran impresión en el pequeño Albert. Una de las cosas que despertaba su curiosidad es la existencia de fuerzas de la naturaleza que no se pueden ver, pero que aún así provocaban que la aguja siempre apuntara hacia el norte. Esta sensación que le despertó la brújula a tan temprana edad sería algo que recordaría frecuentemente de grande.

También a los 5 años, cuando aún no estaba en edad de ingresar a la escuela primaria en Munich, Einstein comenzó a recibir clases a domicilio con un tutor.

A los 6 años de edad, en octubre de 1885, Albert Einstein ingresó a Petersschule (la escuela de Peter), una escuela primaria católica de Munich. Estudiaría en esa institución hasta 1888. Era el único niño de familia judía en la clase. La enseñanza religiosa era parte del plan de estudios así que estaba familiarizado con temas de la Biblia y los santos. Mientras tanto, un pariente lejano le daba lecciones a domicilio sobre tradiciones judías. Sus padres, eran indiferentes a la religión y sentían que no poseían los conocimientos suficientes sobre el tema, pero aún así querían que su hijo tuviese al menos la chance de aprender algo sobre su herencia cultural.

Por aquellos tiempos se sintó atraído a la religión convencional y buscaba complacer a Dios sobre todas las cosas. Años más tarde, en notas autobiográficas escribió: "Así, alcancé una profunda religiosidad, que no obstante llegó a un abrupto final a la edad de doce". Al utilizar el término religiosidad intentaba distanciarse de lo que él consideraba una superstición popular. Hasta el final de sus días se autocalificaba de religioso, pero en un sentido más amplio del convencional, y se esforzaba mucho por intentar explicar a qué se refería. En lo que respecta a un Dios, se declaraba agnóstico.

En su autobiografía, al describir sus años de infancia y adolescencia, se notan dos elementos que marcarían su vida y que él llamaba sus dos milagros. El primer milagro eran su encuentro con la brújula que su padre le mostró cuando tenía 5 años y el segundo milagro fue un libro de geometría. Estos dos objetos -o milagros, como él los llamaba- tuvieron una gran influencia en su modo de analizar las cosas.

Sobre el primer milagro que tanto lo impresionó, Einstein escribió: "El hecho de que esta aguja se comportara de una manera determinada no encajaba de ninguna manera en la naturaleza de los sucesos (en la que la aguja se movía por sí sola sin necesidad de que la tocaran). Aún recuerdo que esta experiencia me produjo una gran impresión. Detrás de las cosas debía haber algo profundamente oculto. Lo que el hombre ve desde su infancia no le produce una reacción de este tipo, no se sorprende por la caída de los cuerpos, ni se preocupa por la lluvia o por el viento, ni por la luna o por el hecho de que la luna se cae, y sobre la diferencia entre la materia viva y la inanimada".

Einstein se dio cuenta desde niño que algo en el espacio vacío provocaba el movimiento de la aguja y hacía que siempre apuntara hacia el norte, algún tipo de fuerza invisible. La brújula lo convenció de que "detrás de las cosas debe haber algo profundamente oculto". Además de curioso, era un niño al que le gustaba pensar y analizar las cosas.

Desde 1885, cuando tenía 6 años de edad, por insistencia de su madre, quien adoraba la música, Albert empezó a tomar clases de violín hasta los 14 años. La música tenía un efecto tranquilizante en el a veces temperamental niño. Demostró tener talento musical y disfrutaba de la música tanto escuchándola como tocando el violín y más tarde también el piano. En una entrevista en 1929 expresó: "Si no hubiese sido físico, probablemente hubiese sido músico. Vivo mis fantasías en música. Veo mi vida en términos de música. Obtengo la mayor parte de mi alegría en la vida de la música".

Algunas personas han dicho que era un músico bastante bueno, y otras pensaban lo contrario. Un violinista profesional afirmó que Albert tocaba como un leñador. Un pianista que tocó con él, le llegó a reclamar: "'Por todos los cielos, Albert ¿Acaso no puedes contar?". Mientras que un crítico de música en Berlín, que pensaba erróneamente que Einstein era famoso por tocar el violín y no sabía que en realidad era por ser físico, lo juzgó de la siguiente manera: "Toca de manera excelente, pero no se merece esa fama mundial, hay muchos que tocan igual de bien".

No obstante, también ha llegado a declarar que si no hubiese sido físico, hubiera sido fontanero, vendedor, e incluso ha sugerido a sus estudiantes de ciencias que ser farero tenía sus ventajas. Claramente se trataba de un hombre con muchos intereses. Las elegía o recomendaba porque pensaba que los que se dedicaban a estas profesiones tienen tiempo suficiente para pensar.

A la edad de 9, en otoño de 1888, ingresó al primer año del programa de nueve años, del sistema escolar secundario de Alemania, o Gymnasium. La escuela en cuestión se llamaba Luitpold-Gymnasium (Secundario Luitpold) donde estudiaría hasta 1894. Allí no lograría formar aún amistades cercanas, se mantenía apartado y solo del resto. No se hacía querer ni por sus compañeros ni por los maestros. De hecho, uno de sus maestros le dijo que nunca llegaría a nada y que su sola presencia socavaba el respeto de la clase hacia el maestro. Otro lo acusó de tener la memoria de un colador.

En aquellos días, los maestros en Alemania eran rígidos y autoritarios, exigían el máximo respeto incluso en casos en los que no se lo merecían. El sistema escolar alemán imponía reglas estrictas de comportamiento y seguía un plan de estudios específico y altamente controlado que dependía en gran parte de la memorización de los temas impartidos. Era común humillar a los estudiantes no preparados frente a toda la clase y aplicarles castigos corporales si se lo consideraba necesario. Años después Einstein escribiría: "Para mí, lo peor que puede tener una escuela es aplicar el miedo, la fuerza y la falsa autoridad. Este tipo de trato destruye los buenos sentimientos, la sinceridad y la confianza en sí mismo del alumno. La humillación y la opresión mental por parte de maestros ignorantes y egoístas provocan un daño en la mente joven que luego no puede ser reparado y que a menudo ejerce una influencia negativa para el resto de la vida". Asimismo, le parecía que la disciplina militar que se encontraba en las escuelas era de mal gusto. Esto era algo que, como pacifista, coincidiría con su opinión acerca de todo lo relacionado con el ejército y las técnicas que reflejan el comportamiento militar. Al respecto ha dicho: "Que un hombre sienta placer por marchar en formación al compás de una banda, es suficiente para que lo desprecie". Este sistema educativo estricto y cerrado era incompatible con la personalidad independiente y de librepensamiento de Albert Einstein. Por lo tanto, era probable que un joven con su forma de pensar y que no quería ser la mascota del maestro, provocara comentarios negativos por parte de las autoridades escolares.

No obstyante, es necesario señalar que esta escuela secundaria era considerada una de las mejores de aquellos tiempos y tenía la reputación de ser una institución liberal.

Sin embargo, sí había un maestro que era su favorito, su maestro principal o titular de clase que también enseñaba historia, Latín y Griego en cuarto y sexto año en la escuela. De hecho, a Albert no le molestaba quedarse en clase después de hora si era con este maestro y lo consideraba un placer.

A partir de ese momento y hasta que dejó esta escuela en 1894, sus intereses por la física, la matemática, la geometría y la filosofía se desarrollaron de forma independiente al plan de estudios de la escuela. Todo esto era además fomentado en su hogar con más actividades que requerían el uso del intelecto. Como ya se mencionó, su madre se encargó de asegurar la educación musical del niño. Su padre solía leer en voz alta para su familia textos escritos por poetas y dramaturgos como Friedrich Schiller y Heinrich Heine. Además, su tío Jacob, que era ingeniero le planteaba problemas matemáticos que Einstein resolvía con mucho entusiasmo.

Otra persona que ejercería una gran influencia en el joven Albert Einstein fue Max Talmud, un estudiante de medicina de origen judío y oriundo de Polonia. Talmud era pobre y la comunidad judía había conseguido que la familia Einstein le brindara una comida gratis por semana durante su estadía en Alemania como estudiante. Fue así que entre 1889 y 1894 iba a cenar una vez a la semana a la casa de los Einstein. Allí conoció al joven Albert de 10 años, a quien le presentó diversos textos sobre ciencias, matemáticas y filosofía. Años más tarde, la hermana de Albert, Maja, contaría al respecto: "Talmud venía los jueves a la noche durante seis años, y se dedicó completamente a examinar todos los temas que le interesaban a Albert". Talmud le hacía leer libros a Albert sobre los cuales luego discutían. Entre estos libros estaban incluidos: la serie de Libros populares de ciencias naturales de Aaron Bernstein que según Albert Einstein lo hicieron llegar a la conclusión de que "muchas de las historias de la Biblia no podían ser ciertas". Incluso le hacía leer textos del filósofo Immanuel Kant. Esto dio como resultado que Einstein luego comenzara a sermonear a sus compañeros de escuela con temas de Kant de manera contundente.

Max Talmud, fue una gran influencia para Albert durante sus años de formación, ya que alimentaba esa curiosidad inherente que el niño tenía sobre todo tipo de cosas, desde una brújula hasta la religión. Algo que apreciaba de Talmud era que lo trataba como un igual a pesar de la diferencia de edad. Según el físico Michio Kaku, "fue Talmud quien mostró a Albert las maravillas de la ciencia más allá de la maquinal memorización de la escuela".

Fue así que Albert comenzó a interesarse no solo en las matemáticas, sino en todo tipo de ciencias naturales.

Pero fue a los 12 años de edad cuando Talmud le presentó lo que Einstein llamaría su segundo "milagro": un libro de geometría que encendió en Albert ese entusiasmo por temas de la matemática que aprendería de forma autodidacta varios años antes de que se le impartieran en la escuela. Como ya se dijo, el primer milagro había sido la brújula. Gracias a Euclides, el matemático y geómetra griego (325 AC - 265 AC) comenzó a entender el razonamiento deductivo, y hacia los 12 años ya había aprendido geometría euclidiana. Pronto comenzaría a interesarse e investigar por cuenta propia temas de cálculo infinitesimal.

Al respecto, Albert Einstein comentaría: "Cuando tenía 12 años, experimenté un segundo milagro muy diferente (al anterior): un pequeño libro sobre geometría del plano euclídeo (también conocida como geometría plana) que llegó a mis manos al principio de aquel ciclo escolar. En este libro se demostraban cosas como la intersección de las tres alturas de un triángulo en un punto, que -aunque de ninguna manera fueran evidentes- podían probarse con tanta seguridad que parecían estar a salvo de cualquier tipo de duda. Esta claridad y certeza causaron una impresión indescriptible en mí. En realidad estaba completamente satisfecho por el hecho de que podía confiar en esos teoremas cuya validez no me generaban ninguna duda. Por ejemplo, recuerdo que mi tío me hablaba sobre el Teorema de Pitágoras antes de que este libro sagrado llegara a mis manos. Luego de un largo esfuerzo, tuve éxito en la comprensión de este teorema gracias a la similitud de los triángulos. De esta manera, me pareció evidente que las relaciones de los lados de un triángulo rectángulo (triángulo que posee un ángulo de 90º) puedan ser definidas completamente por un ángulo agudo (ángulo de menos de 90º). Además, las cosas que trata la geometría no me parecían de una naturaleza distinta a la de aquellas cosas (objetos materiales) que pueden verse y tocarse".

Sin embargo no se puede decir con certeza cuál es el libro sagrado de geometría al que Einstein se refería. Hay tres títulos distintos que pueden llegar a ser:

  1. Theodor Spieker, 1890. Lehrbuch der ebenen Geometrie. Mit Übungsaufgaben für höhere Lehranstalten (Theodor Spieker, 1890. Libro de texto de geometría plana. Con ejercicios para instituciones de educación superior).
  2. Heinrich Borchert Lübsen, 1870. Ausführliches Lehrbuch der ebenen und sphärischen Trigonometrie. Zum Selbstunterricht. Mit Rücksicht auf die Zwecke des praktischen Lebens (Heinrich Borchert Lübsen, 1870. Libro de texto detallado de trigonometría plana y esférica. Para autodidactas. Enfocado a aplicaciones prácticas de la vida).
  3. Adolf Sickenberger, 1888. Leitfaden der elementaren Mathematik (Adolf Sickenberger, 1888. Guía de matemáticas elementales).

El joven Einstein tenía los tres libros. El primero se lo había dado Max Talmud, el segundo era de la biblioteca de su tío Jacob Einstein, mientras que el tercero era de sus padres.

La secundaria Luitpold Gymnasium era una escuela progresista y su padre lo enviaba allí porque deseaba que Albert, más adelante, siguiera la carrera de ingeniería eléctrica. Pero no se llevaba bien con las autoridades escolares y le molestaba mucho el régimen imperante en el sistema educativo alemán. A pesar de que generalmente obtenía buenas calificaciones -y excelentes en matemáticas-, odiaba la secundaria, ya que allí el éxito dependía de memorizar cosas y obedecer las órdenes arbitrarias de las autoridades. En realidad, sus conocimientos los adquiría de forma autodidacta en el hogar, a través de libros de matemáticas, física y filosofía.

En sus notas autobiográficas escritas en 1947 a los 67 años, Einstein recordaría a su época de estudiante secundario de la siguiente manera: "Entre los 12 y 16 años me familiaricé con elementos de las matemáticas y los principios de cálculo diferencia e integral. Tuve la buena fortuna de encontrar libros que permitían que las ideas principales se entendieran de manera clara y sintética (...) También tuve la buena fortuna de conocer los métodos y resultados esenciales de todo el campo de las ciencias naturales gracias a una colección de libros populares que se limitaba a los aspectos cualitativos (de las ciencias) y que leía con gran atención (se refiere a la colección de Libros Populares de Ciencias Naturales de Aaron Bernstein que le había facilitado Max Talmud).

También recordaría que a los 13 años leyó con entusiasmo el libro del filósofo alemán Ludwig Büchner, Fuerza y Materia (1855), en el que se explicaba al público alemán de manera sencilla y en un lenguaje popular, las ideas de los filósofos materialistas franceses y en la que se brindaba una visión científico-materialista del mundo, cercana al ateísmo (como dato interesante, es necesario señalar que al publicar su libro en Alemania, en 1855, Büchner se vio obligado a renunciar a su cátedra de la universidad).


Se suele decir que Einstein tenía malas calificaciones en la escuela, pero son sencillamente mitos populares.
Algunos de estos mitos probablemente hayan surgido a partir de una confusión con el sistema de graduación académica aleman, en el que las calificaciones van del 1 al 6, siendo 1 la nota excelente y 6 la peor. Albert siempre obtenía excelentes calificaciones en matemáticas y física, mientras que en otras materias obtenía puntuaciones por encima del promedio. Sin embargo, su punto débil eran los idiomas extranjeros, algo que él mismo solía admitir. De hecho, nunca pudo aprender bien el inglés a pesar de haber vivido en Estados Unidos por más de 20 años. Por otro lado, en deportes sus calificaciones no eran tan buenas.

A los 12 años ya había leído tantos libros de ciencias y matemáticas que paulatinamente se fue alejando de las ideas de la religión tradicional. Sentía que existía una conspiración por parte del estado en la que se ocultaba de los jóvenes la verdad de cómo es el mundo en realidad. Él no aceptaría estas ideas y desarrollaría sus propias creencias religiosas personales.

En 1935, en una entrevista brindada a un reportero de un periódico escolar de Princeton, New Jersey contó: "A los 12 años, al ir conociendo las matemáticas elementales me fui entusiasmando al darme cuenta que es posible encontrar la verdad tan solo a través del razonamiento (...) Me fui convenciendo de que incluso la naturaleza puede ser entendida como una estructura matemática".

A los 13 se fue interesando más por la música. Para ello abandonó las lecciones de violín ya que le parecían demasiado aburridas y mecánicas. Comenzó a estudiar y practicar música por su cuenta de forma autodidacta. De este modo sentía mayor satisfacción al tocar y escuchar. Su música favorita, entonces y durante toda su vida, eran las sonatas de Mozart, a las que consideraba tan puras y bellas que en ellas veía un reflejo de la belleza interna del universo.

En 1894, con gran pesadumbre, su familia decidió abandonar Munich. La compañía de Hermann y Jacob había prosperando gracias a la instalación de iluminación callejera. Se habían encargado de varios proyectos de iluminación en ciudades. También fabricaban lámparas, medidores eléctricos, dínamos, y otros equipos necesarios de electrificación urbana. En su mejor momento, la empresa llegó a tener casi 200 empleados. Pero pronto las grandes compañías de ingeniería eléctrica entrarían en el negocio y ganarían las licitaciones municipales, dejando así atrás a Hermann y Jacob. Fue entonces que decidieron abandonar el negocio en Alemania y probar mejor suerte en el norte de Italia, primero en Milán y luego en Pavía, una ciudad cercana a Milán.

Dejar sus raíces era muy duro para todos, especialmente para Albert y Maja, que sentían que su hogar se estaba desmantelando. Albert tenía 15 años para ese momento, era un joven muy sensible y además perspicaz. Él se daba cuenta que ese contrato de negocio que su padre y su tío no habían podido obtener hubiese permitido que la familia se quedara en Alemania, y percibía que una de las razones podía estar relacionada a un latente antisemitismo por parte de las autoridades. Esto comenzó a despertar en él un sentimiento negativo hacia su país.


Dado que sus padres no querían que interrumpiera sus estudios en el Luitpold-Gymnasium, donde pronto iniciaría su séptimo año, decidieron dejarlo en la ciudad con una pariente lejana, una mujer mayor. Por el contrario, llevaron a Maja a Italia. Albert quedó así alejado de su familia a los 15 años. Esta situación lo hacía sentir muy miserable. Ya de por sí odiaba esa escuela y ahora tampoco le quedaba el consuelo que encontraba en su familia y el confort de su hogar.

Luego de varios meses de angustia, extrañar a su familia y leer las cartas de sus padres acerca de la vida feliz que estaban llevando en Italia, sintió que era suficiente y decidió abandonar la escuela sin el permiso de sus padres. Todo lo que tuvo que hacer es obtener una nota del médico de la familia, en la que indicaba que Albert sufría de "agotamiento nervioso". A finales de diciembre, tomó un tren rumbo a Milán, donde vivía su familia antes de mudarse luego a Pavía.

Pauline y Hermann estaban sorprendidos y a la vez confundidos cuando vieron a su hijo en la puerta de su casa, rogándoles quedarse con ellos en Milán. Él les prometió que estudiaría por su cuenta y se prepararía para el examen de ingreso -de otoño de 1895- a la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (en alemán Eidgenössische Technische Hochschule Zürich - o ETH de forma abreviada) una prestigiosa universidad de Suiza, fundada en 1855, y que en la actualidad es considerada como una de las mejores del planeta, además de contar con numerosos Premios Nobel en Física, Química y Medicina, entre ellos Albert Einstein quien lo obtendría en 1921.

Albert quería estudiar en dicha universidad porque era una de las mejores de Europa, y además no requería un diploma de Gymnasium (secundario) para aquellos que lograran buenas calificaciones en el examen de ingreso. Sus padres le tomaron la palabra y le permitieron quedarse con ellos.

Albert adoraba vivir en Italia, estudió todo el año para el examen, y mientras tanto también ayudaba a su tío Jacob en el diseño de equipos eléctricos. Algunos consideran que la forma de estudiar de Einstein era poco usual, ya que a pesar del ruido o bullicio que había allí por la presencia de su familia, él se sentaba en un sofá, lograba abstraerse del grupo y entrar en su propio mundo. Su hermana contaría años después: "Tomaba una pluma y un papel, colocaba el tintero de forma precaria en el apoyabrazos y se metía completamente en sus ejercicios, a tal punto que la conversación polifónica lo estimulaba en lugar de molestarlo".

Albert se tomaba muy en serio sus metas y objetivos. Incluso, escribió por placer su primer ensayo científico, en el que reflejaba su interés por los fenómenos electromagnéticos y demostraba que ya sabía mucho sobre los conocimientos que habían hasta el momento en temas de electrodinámica.

Por esta época, cuando Albert tenía solamente 16 años, ya se hacía preguntas acerca del funcionamiento de la luz e imaginó por primera vez un experimiento mental que años más tarde lo llevaría a formular la Teoría Especial de la Relatividad. Imaginó cómo sería perseguir un haz de luz y se preguntaba si eras posible ir a la misma velocidad que el haz de luz o incluso si era posible superar su velocidad: "Si persigo un haz de luz a una velocidad c (la velocidad de la luz en el vacío), vería a este haz de luz como un campo electromagnético oscilante en reposo". El científico británico, James Clerk Maxwell, ya había demostrado que la luz se comporta como una onda electromagnética oscilante (con crestas y valles) que se propaga a la velocidad de la luz. Einstein ya se preguntaba: ¿Cómo se vería el mundo para un observador que viaja sobre un haz de luz -a la velocidad de la luz- a casi 300.000 kilómetros por segundo (exactamente a 299.792,458 km/s)? ¿La luz emitida desde un tren en movimiento puede propagarse a mayor velocidad que la luz emitida desde un tren detenido en la estación? Años más tarde, con su Teoría Especial de la Relatividad se convertiría en la primera persona en reconocer que la luz siempre viaja a la misma velocidad -al menos a través del vacío- sin importar la velocidad a la que se está moviendo el objeto desde donde se mide la velocidad de dicho haz de luz. Esto significa que la luz no viaja a la velocidad de la luz más la velocidad del tren desde el que fue emitida, sino que siempre se mueve a la misma velocidad constante, es decir 299.792,458 km/s.

Su primer ensayo científico había sido titulado: Investigación sobre el estado del éter en un campo magnético. En aquellos días, los científicos proponían que el espacio no estaba vacío sino que estaba ocupado por un medio invisible llamado éter. Proponían la existencia de este medio hipotético para poder explicar cómo las ondas de luz se propagan a través del espacio, ya que se pensaba que para la transmisión o propagación de ondas se necesitaba una sustancia o medio de propagación. Se consideraba que el éter era un medio que ocupaba cada punto del espacio, incluyendo el interior de los cuerpos materiales. Otra característica esencial de este medio hipotético era que sus propiedades generaban el surgimiento potenciales eléctricos, magnéticos y gravitacionales, y determinaban la velocidad de propagación de sus ondas. Por lo tanto, sugerían que la velocidad de la luz y otros efectos de propagación de la onda estaban determinados por las propiedades o características del éter en una punto determinado del espacio, de la misma forma en que los medios gaseosos, líquidos y sólidos condicionan la velocidad a la que se propagan las ondas de sonido. Entonces pensaban que el éter era el marco de referencia de todo el universo y que todas las velocidades eran relativas al estado de reposo del éter.

El joven Albert envió su ensayo a su tío materno, Cesar Koch, que en aquel entonces vivía en Amberes, Bélgica. Si se analiza la carta, es bastante evidente que el ensayo haya sido escrito durante su estadía en Italia.

El primer ensayo científico de Einstein refleja su familiaridad con los experimentos pero trata vagamente la conexión del éter con los fenómenos electromagnéticos. En su ensayo, el joven Einstein propone un método para detectar las deformaciones elásticas del éter mediante el envío de rayos de luz en la zona adyacente a un cable por el que circula una corriente eléctrica (al circular una corriente eléctrica, se forma alrededor del cable un campo magnético). Entonces, Einstein plantea las siguientes preguntas: 1º ¿Cómo afecta al éter circundante un campo magnético que es generado por una corriente eléctrica circulante? 2º Y a su vez ¿cómo afecta el campo magnético a la propia corriente eléctrica que lo genera?

En aquella época, Einstein todavía creía en la existencia del éter, y se refería a éste como si se tratara de un medio elástico. Su conclusión al respecto era que debe demostrarse experimentalmente que existe una resistencia pasiva a la capacidad de generación de un campo magnético que tiene la corriente eléctrica, que esta resistencia es proporcional a la longitud del cable por el que circula la corriente generadora del campo magnético y que es independiente al diámetro y material del cable.


Así, el joven Einstein, descubrió de forma independiente -a partir de su propia deducción- las propiedades cualitativas del fenómeno llamado autoinducción, al parecer sin conocer otros trabajos previos realizados sobre este fenómeno. A pesar de que por aquel entonces ya sabía que la luz es un fenómeno electromagnético, aún no estaba familiarizado con la teoría de Maxwell que explicaba los fenómenos electromagnéticos.

Ese verano de 1895, la familia se mudó de Milán a Pavía. Por ese entonces, el joven Einstein, cuando no estaba estudiando, pasaba el tiempo escalando las montañas de la región e iba a visitar a parientes que vivían en Génova. En otoño del siguiente año (1896), sus padres volverían a instalarse en Milán. Pero en general, durante esos nueve meses en Italia pasó muy buenos momentos con su familia, y libre de todos los rigores y la estricta disciplina de la escuela.

En octubre de 1895, Albert Einstein tomó un tren rumbo a Zurich para rendir el examen de ingreso a la ETH. Tenía dos años menos que el promedio de edad de ingreso, pero gracias al esfuerzo y la insistencia de un amigo de la familia le permitieron dar el examen a esa edad. Pasó los exámenes de matemática y ciencias con altas calificaciones, lo que impresionó a uno de los profesores a tal punto que invitó a Albert a quedarse en Zurich y asistir a sus clases. Pero el director del ETH, Albin Herzog, sintió que Albert no estaba aún listo para empezar una carrera universitaria, a pesar de sus talentos en ciencias naturales y matemáticas. Quería que Albert esperara por lo menos un año más para prepararse para los retos que encontraría por delante, y mejorar en materias como historia y lenguas.

Gustav Meier, un amigo de la familia, recomendó que asistiera durante el ciclo 1895-1896 a una escuela secundaria con orientación técnica en Suiza, y sus padres estuvieron de acuerdo. El ciclo escolar estaba por comenzar en Aarau, Suiza, un pueblo del cantón de Aargau cercano a la ciudad de Zurich (un cantón es como una provincia o estado en Suiza). En un año podría graduarse y así cumplir los requisitos del ETH sin necesidad de que volviera a rendir otro examen de ingreso. Albert estuvo de acuerdo, su objetivo esta vez era estar más preparado en materias no científicas, en química, y darse un año más para madurar. Luego, ya estaría listo para empezar seriamente su vida universitaria y dar inicio a su carrera.

Finalmente ese año en la escuela resultó ser en muchos sentidos educativo y una hermosa experiencia para él. El sistema escolar suizo encajaba mucho mejor con su personalidad liberal. Aquí encontró un ambiente más amigable, orientado al aprendizaje sin miedo a castigo severos. Las autoridades y los profesores trataban a los alumnos como personas en lugar de pelotones militares, incentivándolos a ser libres tanto en su pensamiento como en sus acciones. A cambio, los profesores se ganaban el respeto de los estudiantes, quienes acudían a ellos libremente y sin miedos para plantearles sus dudas y problemas.

Suiza era además un sitio pacífico y neutral, sin deseos de ir a la guerra, conquistar otros pueblos y adquirir más territorios. No obstante contaba con un ejército, pero únicamente con fines defensivos. Este país resultaba ser el ambiente ideal para un joven con el carácter liberal y pacifista de Albert Einstein. Asimismo, sus ideales políticos comenzaron a desarrollarse y tomar forma por este período, mientras que su vida social cambiaría totalmente, en gran parte gracias a Jost y Pauline Winteler con quienes se hospedó durante su año escolar allí en Suiza.

El sistema escolar del cantón de Aargau se caracterizaba por su educación liberal y secular, así como por sus laboratorios de física e ingeniería. La ciudad de Aarau, de alrededor de 7.000 habitantes y ubicada a media hora en tren desde Zurich, era la ciudad capital del cantón de Aargau, ubicado al norte de Suiza. La mayoría de los aproximadamente 200.000 habitantes de este cantón hablaban alemán.

La escuela cantonal funcionaba como preparatoria de la ETH en Zurich. Consistía de un área dedicada a las humanidades o carreras sociales, otra comercial y una técnica. A esta útlima asistía Albert Einstein junto a otros 64 estudiantes.

Jist Winteler, un popular profesor de griego e historia en la escuela, era una persona cálida y amigable. Él, su esposa Pauline y los siete hijos de la pareja hospedaron en su casa a Einstein. El joven Albert les tomó rápidamente un gran afecto, al punto de referirse a ellos como Papá y Mamá Winteler. También sentía un gran respeto por la visión liberal que Jost tenía acerca de temas políticos y religiosos.

Durante ese año, también comenzó a sentirse atraído a la hija de la pareja, Marie, dos años mayor que Albert y quien se convertiría en su primera novia. Cuando se enteró que a ella le encantaba la música de violín, intentó impresionarla tocando este instrumento que había aprendido a tocar desde niño. Al poco tiempo comenzaría el noviazgo. Cada vez que regresaba a Pavía para visitar a sus padres durante el receso de Pascua, solía escribirle cartas en las que expresaba cuánto la echaba de menos con frases como: "El amor trae felicidad, mucho más que el dolor que trae extrañarla". Tantos los padres de él como los de ella estaban muy satisfechos por esta pareja. Sin embargo, la pareja duraría solamente un año, hasta que Albert, a pesar de sentir cierta culpa, decidió terminar la relación.

Tras irse de Aarau siguió en contacto con los Winteler, aunque años después la tragedia sobrevendría cuando en 1906, el hermano de Marie asesinó a su madre, al marido de su hermana Rosa y luego se suicidó. Otro de los hermanos de Marie, Paul, se casaría en 1910 con la hermana de Albert, Maja. Por lo tanto, Albert y Marie terminarían siendo concuñados.

En 1896, apenas tres meses después de haber llegado a Aarau, seguro de sí mismo, Albert tomó una decisión arriesgada y con el consentimiento de su padre decidió renunciar a su ciudadanía alemana. Tan solo llevaba unos meses viviendo en Suiza, pero ya se sentía como en casa. No tenía buenos recuerdos de Alemania, en parte probablemente por sus malas experiencias en sus escuelas, o por los fracasos que su familia había tenido en los negocios. Además decidió renunciar a todo tipo de identidad religiosa, ya que en ninguna religión encontraba respuestas que lo satisficieran. Declaró no tener afiliaciones religiosas. Esto significa que había renunciado a su religión, pero no a su herencia cultural o sus antepasados.

Sus ideales pacifistas también fueron formando por esta época y declaró que no deseaba formar parte de un país donde el militarismo que había surgido en Prusia y que se había propagado al resto de Alemania, predominara en los asuntos del estado. Además temía ser reclutado para el servicio militar, ya que se acercaba a la edad de enlistamiento. Por ley, los hombres podían emigrar de Alemania hasta los 17 años de edad sin necesidad de hacer el servicio militar, luego de esa edad había que cumplir con la conscripción. Albert no sentía que el ejército fuera para él, por lo que renunciar a la ciudadanía alemana le serviría para evitarlo.

Einstein se enamoró del estilo de vida suizo y sentía que allí se respiraban aires más liberales que encajaban más con su personalidad. Quería quedarse a vivir allí, así que estaba decidido a obtener la ciudadanía suiza que se le podría otorgar recién tras cinco años de haber residido en el país. Así que esta decisión de renunciar a la ciudadanía de su tierra natal y la espera para obtener la ciudadanía de su nuevo hogar provocaron que pasara como apátrida durante sus años universitarios.

La mayoría de sus compañeros en la escuela de Aarau querían seguir carreras más populares como medicina o leyes, o incluso ser maestros. Al contrario de ellos, Einstein planeaba dedicar su vida a la física y a las matemáticas. A pesar de que pensaba que "un hombre feliz eatá muy satisfecho con su presente como para preocuparse por el futuro", empezó a preguntarse seriamente qué tipo de futuro le deparaba.

En un ensayo que escribió para el examen final de la clase de francés titulado "Mis planes para el futuro" anotó lo que pensaba que eran sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Escribió que elegiría dedicar su vida a la ciencia, sosteniendo que lo que determinaría su futuro "sería por encima de todo su inclinación hacia el pensamiento abstracto y matemático, así como la falta de imaginación y talento práctico (que según él eran sus carencias)". Sin embargo en los próximos 10 años demostraría que estaba equivocado acerca de sus supuestas carencias, ya que mostraría tener talento práctico y una buena imaginación. De hecho, en 1929 escribiría: "La imaginación es más importante que el conocimiento, puesto que el conocimiento es limitado mientras que la imaginación acoge al mundo entero, estimulando el progreso". Buena parte de la formulación de la Teoría de la Relatividad y la explicación de sus preceptos han dependido de la imaginación que Einstein poseía.

Además, en esa presentación final para la clase de francés escribió: "Si tengo suerte suficiente de aprobar mis exámenes, voy a asistir al Politécnico en Zurich. Permaneceré allí cuatro años y estudiaré matemáticas y física. Mi idea es convertirme en profesor de esos campos de las ciencias naturales y elegiré la parte teórica de estas ciencias".


En otoño de 1896, luego de pasar sus exámenes escritos y orales, se graduó de la escuela secundaria preparatoria de Aarau, con las mejores calificaciones de su clase. Recibió las mejores puntuaciones posibles en los ensayos de matemática, física y alemán. Dejó impresionados a los profesores que lo evaluaron, tanto por su talento en estas materias como por su forma de escribir simple, pero aún así clara y elegante. Sus peores calificaciones fueron en geografía y francés.

Ya en Aarau, comenzó a estudiar la teoría del electromagnetismo formulada por James Clerk Maxwell, que hacia finales del siglo XIX aún no se enseñaba tanto, incluso en las universidades.

A finales de octubre de 1896, a la edad de 17 años, Albert Einstein se mudó a Zurich para comenzar su carrera universitaria. Por ese entonces, a pesar de haber dejado Aarau y a los Winteler, por unos meses más siguió considerando a Marie como su novia hasta que decidió terminar la relación, ya que su prioridad era su carrera universitaria en Zurich. Este fue el comienzo de su carrera como físico y la época en la que empezó a participar en todo tipo de discusiones filosóficas e intelectuales.


Einstein había ingresado a uno de los institutos de enseñanza e investigación científica más prestigiosos de Europa, con una gran reputación a nivel mundial, recibía a estudiantes de varios países. Su familia le recomendaba estudiar ingeniería, pero él siguiendo sus propios sueños y objetivos personales, estudió física. Además, se les requería a todos los estudiantes de la ETH estudiar al menos una materia extracurricular, es decir, una materia adicional fuera de su campo de estudio. Dados los numerosos y variados intereses de Einstein, se inscribió en más clases extracurriculares de las requeridas: en su caso eligió filosofía, política y economía.
En el departamento de matemáticas, física y astronomía en el que estudiaba Einstein solamente habían 23 estudiantes, 11 de los cuales eran de primer año, apenas una fracción de los más de 800 estudiantes de ETH, en su mayoría pertenecientes a carreras de ingeniería.

Al llegar a Zurich, rentó un apartamento en la calle Unionstrasse 4, donde viviría hasta 1898. Luego se mudaría a una casa ubicada en la calle Klosbachstrasse 87 cuya dueña era Stephanie Markwalder. En 1899 volvería a su primer edificio de apartamentos y entre 1900 y 1901 viviría en la calle Dolderstrasse 17.

Por aquellos tiempos, el incipiente físico solía tener comportamientos algo arrogantes, criticaba a aquellos a los que consideraba intelectualmente inferiores, y se aburría fácilmente cuando el tema tratado lo dominaba ampliamente. A veces se salteaba algunas clases y prefería estudiar por su cuenta en la biblioteca o pasar el rato en el laboratorio de física. Tenía tanta confianza en sí mismo, que sentía que en física podía resolver los problemas más importantes con su intuición. A pesar de que se anotó en nueve cursos de matemáticas, no asistía a todos ellas. Sin ningún tipo de pudor pedía prestados los apuntes de compañeros que sí asistían a las clases que él se salteaba. Uno de estos compañeros que compartían con él los apuntes era Marcel Grossmann. Años más tarde escribiría al respecto: "No voy a especular acerca de lo que hubiese sido de mí sin esos apuntes". Grassmann era estudiante de matemáticas, él y Albert entablaron una buena amistad, y más adelante colaboraría en los trabajos que Einstein estaba realizando en la Teoría General de la Relatividad, encargándose de las fórmulas matemáticas más complejas.


Aproximadamente la mitad de los cursos eran de matemática y los temas que se estudiaban incluían teoría de las funciones, geometría proyectiva y diferencial, ecuaciones diferenciales parciales, teoría de los números y funciones elípticas. Aproximadamente un cuarto de los cursos consistían en trabajo de laboratorio. Los temas que veía en cursos extracurriculares incluían estudios de las obras y cosmovisión de Johann Wolfgang von Goethe, filosofía de Immanuel Kant, estudios de la Prehistoria, geología de las montañas, historia cultural y política de Suiza, economía bancaria y de bolsa de valores, consecuencias sociales de la libre competencia, estadística y funcionamiento de los seguros personales.


Entre las nuevas amistades que hizo Einstein durante ese primer semestre en ETH, se encontraba Mileva Marić, una estudiante serbia que estaba realizando su doctorado en física (Suiza era uno de los pocos países europeos que admitían a mujeres en carreras universitarias). Mileva había nacido en Titel, un pueblo de Serbia que en aquellos tiempos pertenecía al Imperio austrohúngaro, el 19 de diciembre de 1875 (casi tres años y tres meses mayor a Albert). Era la hija de un terrateniente adinerado y empleado judicial de la ciudad de Novi Sad en Serbia (en aquel entonces Imperio austrohúngaro). Lo que más admiraba Einstein de ella era su inteligencia y madurez. Según descripciones de la época, Mileva era amable, inteligente, frágil, cojeaba un poco y tenía muy buenos modales. Compartía con Einstein el amor por la física y la música, y no pasaría mucho tiempo hasta que Albert se enamoró completamente de ella y comenzó el noviazgo.

Cada vez que estaban alejados, Albert le escribía efusivas cartas de amor. Solían juntarse con amigos para tocar música. Ella acostrumbraba tocar el piano o la tambura (un instrumento de cuerda de la región balcánica similar a la mandolina), mientras que él tocaba el violín.


Para otoño de 1899, Albert ya era un candidato apto para solicitar la ciudadanía suiza, así que comenzó el largo y complicado proceso. El trámite incluía varios pasos: primero debía contestar por escrito un largo cuestionario, presentar una declaración con la aprobación y permiso de su padre, presentar un certificado de nacimiento, obtener un certificado de buena conducta expedido por la policía y un reporte con su estado financiero. Luego debía presentarse personalmente a una entrevista ante la comisión de naturalización y finalmente pagar tasas y otros gastos administrativos al cantón y municipalidad de Zurich. A pesar que deseaba obtener la ciudadanía suiza debido a su admiración por este país y su sistema político, este deseo también tenía propósitos más prácticos, ya que en aproximadamente un año podría buscar un empleo en el sector público o como profesor, todos ellos puestos que requerían que fuera ciudadano suizo.

Durante el siguiente año continuaron sus estudios en la ETH. Solía leer los últimos descubrimientos en física para mantenerse al día y luego discutía sus nuevos conocimientos adquiridos con Mileva y con su amigo Marcel Grossmann. También pasaba mucho tiempo en el laboratorio de física, y consideraba que esta actividad académica era la que más tiempo le consumía en sus estudios. En su cuarto año allí, se preparó para rendir los exámenes finales. A Albert le desagradaban los exámenes y siempre, desde sus años escolares, le parecieron tediosos. Mucho después, en un corto artículo que escribiría, se referiría a los exámenes finales como "La pesadilla", en donde se refleja que los exámenes lo traumaban tanto a él como a otros estudiantes. En ese ensayo, proponía que al menos los exámenes finales previos a la graduación de la escuela secundaria fueran abolidos, ya que sostenía que no servían para poner a prueba los conocimientos del alumno e incentivaban el estudio de memoria de cosas que solamente se recordarían a corto plazo. Pensaba que los exámenes finales son inútiles y perjudiciales: inútiles porque los profesores pueden ir juzgando mejor a los estudiantes durante el transcurso de los años académicos en los que van evaluando las capacidades de aprendizaje y rendimiento de cada alumno; y perjudiciales debido a la preocupación que genera el pensamiento de que todo su futuro depende de aprobar, y las pesadillas resultantes a raíz de esto durante la noche previa al examen.

Para graduarse, los estudiantes debían pasar dos series de exámenes orales en temas de matemáticas y física. La primera serie de exámenes solía rendirse luego de concluidos los dos primeros años, mientras que la segunda serie se rendía al finalizar el cuarto año. El examen final también requería una tesis.

A pesar de la angustia, aprobó sin problemas todos los exámenes finales y se graduó en ETH en julio de 1900 . Aliviado, ese verano pasó sus vacaciones junto a miembros de la familia en el Lago Lucerna, ubicado en la región central de Suiza.

Los recuerdos de Einstein sobre sus años en ETH son algo agridulces. Más de 50 años después contaría al respecto que carecía de las cualidades esperadas de un buen estidiante: fácil comprensión y concentración en lo que se explicaba en las clases, aunque sí aprovechaba la libertad que brindaba el sistema suizo: "Gradualmente, aprendí a acomodar mis estudios con mis intereses intelectuales. Algunas clases las seguía con gran interés. A otras faltaba y estudiaba en casa sus aspectos teórico
s con gran entusiasmo. Realmente, hubiese podido recibir una buena educación en matemáticas, sin embargo me pasaba la mayor parte del tiempo en el laboratorio de física, fascinado con el contacto directo con la observación (de fenómenos). En total hubo dos períodos de exámenes, el resto del tiempo uno tenía la libertad de hacer los que deseaba, algo que disfrutaba mucho hasta unos meses antes de los exàmentes".

Cuando estudiaba solo por su cuenta y faltaba a las clases, leía obras completas de físicos que incluyen a Kirchhoff, Hertz, Helmholtz, Mach, Boltzmann y Drude. Estudió los trabajos de Maxwell y los papers de Lorentz. En el laboratorio electrotécnico, el rendimiento de Einstein era similar a su gran entusiasmo. Por aquel entonces esperaba encontrar las respuestas a los mayores misterios de la física a través de la observación empírica. Sin embargo, no se le permitía construir un aparato que había diseñado para medir el movimiento de la Tierra respecto al hipotético éter. Según él, el escepticismo de los profesores era muy grande.

A pesar de su devoción por los estudios y la ciencia, en Zurich Einstein también disfrutaba de participar en reuniones sociales con amigos y conocidos. Socialmente su vida había evolucionado mucho desde su niñez. Frecuentemente iba a almorzar o cenar a casas de familias, así como Max Talmud visitaba la casa de su familia años antes. Los sábados a la noche o en feriados acostumbraba tocar el violín con grupos de música de cámara.

Pero socialmente, lo más importante para él durante esos años fue su romance con Mileva Marić
, su futura esposa. Con Mileva estudiaban juntos, y cuando estaban lejos (por ejemplo visitando a sus familias) se enviaban cartas. En esas cartas Einstein utilizaba a veces un lenguaje romántico, y otras veces apasionado. Solía contarle también sobre los libros que leía o sobre las ideas de investigación que incubaba en su mente. Su relación con Mileva no era muy bien vista por sus padres, y desconcertaba a sus amigos, pero eso a Einstein no le importaba.

En cartas quie le escribió a Mileva durante las vacaciones de 1900, decía: "Incluso mi trabajo me parece sin sentido e innecesario si no me decía a mí mismo que estabas feliz con lo que soy y con lo que hago (...) Ahora debes seguir con tu investigación ¡Qué orgulloso voy a estar cuando mi pequeño amorcito obtenga su doctorado y yo todavía siga siendo un hombre ordinario. ¡Así que ánimo pequeña bruja! No veo el momento de poder abrazarte, apretarte y volver a vivir contigo. Nos pondremos manos a la obra, y el dinero abundará tanto como el abono (estiércol)".

Pero los deseos de Einstein de ganar mucho dinero pronto se vieron frustrados. Durante sus cuatro años en ETH, a pesar de que sus padres no podían brindarle ayuda económica de forma regular, recibía mensualmente dinero por parte de unos parientes ricos de Génova, pero esta ayuda finalizó ni bien terminó sus estudios.


Esperaba se designado profesor asistente en ETH, dado que en esta universidad se le brindaba cursos de ayuda al gran número de estudiantes de ingeniería, por lo que se necesitaban asistentes y los graduados de carreras de matemáticas o física que estuviesen interesados eran rápidamente contratados para este puesto. Sin embargo, Einstein no fue tenido en cuenta. Se sintió insultado cuando el profesor Heinrich Weber tras revisar su tesis, prefirió elegir a dos ingenieros mecánicos como asistentes. También fue rechazado por otros miembros de la facultad. A pesar de esto, en otoño de 1900 Einstein regresó a ETH para realizar una tesis doctoral dirigida por Weber.

Por su parte, Mileva intentaba llevar a cabo experimentos para un trabajo que le haría conseguir su tesis doctoras. Einstein, con cierto optimismo, esperaba que los experimentos de Mileva le servirían en su proyecto y así podría completar su tesis para la Pascua de 1901.

Hasta 1911, ETH no otorgaba doctorado, sin embargo, los graduados de esta universidad podían obtener fácilmente un doctorado de la Universidad de Zurich simplemente presentando una tesis doctoral. Esta política incentivaba a los estudiantes graduados de ETH a trabajar en proyectos que eran propuestos o respaldados por consejeros facultativos y que frecuentemente estaban vinculados a la temática de la tesis presentada. Los planes de Albert Einstein y su novia Mileva Marić encajaban con esta política. Sin embargo, para la primavera de 1901 ambos dejaron el laboratorio de Weber ya que pensaban que una mala referencia por parte de Weber les podría cerrar las puertas en otros lugares.

Mientras tanto, Einstein había publicado su primer paper científico, un análisis teórico del fenómeno de la capilaridad como una forma de describir las fuerzas atractivas intermoleculares en líquidos. Es probable que este trabajo haya sido estimulado por una conferencia sobre capilaridad que había dado el matemático Hermann Minkowski en ETH tiempo antes, y a la que había asistido Einstein. Minkowski había publicado un artículo enciclopédico sobre ese tema y repartió copias de dicho artículo a la audiencia que había asistido a su conferencia. En un comentario que Einstein le hizo a otro estudiante, dijo: "Esta es la primera conferencia sobre física matemática que hemos escuchado en el Poli (como se llamaba a la Escuela Politécnica Federal de Zúrich coloquialmente)". Estaba orgulloso y emocionado de contribuir con ideas totalmente nuevas y que pensaba que a pesar de su simpleza podrían derivar en un nueva ley que explicara cómo funciona este fenómeno de la naturaleza. Tenía muchas esperanzas de que gracias a este primer paper suyo, publicado en la revista científica mensual Annalen der Physik a principios de 1901, iba a conseguir un trabajo.

A las pocas semanas, decidió que su tesis doctoral se trataría sobre un análisis de las fuerzas intermoleculares.

Paralelamente, durante marzo y abril de 1901, Albert Einstein envió más de una docena de cartas y postales solicitando trabajo, pero todas fueron en vano.

Una de ellas fue enviada al químico y profesor universitario Wilhelm Ostwald, en la que decía: "Estimado Señor Profesor. Debido a que su libro sobre química general me inspiró a escribir el artículo que incluyo aquí. De esta manera, me tomo la libertad de enviarle una copia de éste. Aprovechando la ocasión, permítame preguntarle también si necesita de un físico matemático especializado en temas de mediciones absolutas, dado que me encuentro escaso de recursos y solamente un puesto de este tipo me permitiría tener la posibilidad de recibir preparación educativa adicional. Atentamente, Albert Einstein (y brinda como dirección la de sus padres en Milán)".

Tres semanas después, Einstein le envió otra carta en la que decía: "Estimado Señor Profesor. Unas semanas antes me tomé la libertad de enviarle desde Zurich un breve paper que publiqué en el Wiedemann's Annalen (nombre alternativo con el que también era conocida la revista Annalen der Physik en aquella época). Dado que su opinión me importa mucho, no estoy seguro de haberle incluido mi dirección en la carta (en la carta anterior), así que me tomo la libertad de enviarle, por la presente, mi dirección. Atentamente, Albert Einstein".

Sin saberlo Albert, su padre Hermann también le escribió una carta a Ostwald el 13 de abril de 1901 en la que decía: "Estimado Señor Profesor. Por favor sepa perdonar a un padre que se toma el atrevimiento de contactarlo por el bien de los intereses de su hijo. Quisiera empezar contándole que mi hijo Albert tiene 22 años, estudió en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich durante cuatro años y que en el verano pasado se graduó tras rendir brillantemente los exámenes de matemáticas y física. Desde entonces ha intentado, sin éxito, obtener un puesto como asistente, lo que le permitiría continuar con sus estudios en física teórica y experimental. Todos aquellos que están capacitados en el tema, elogian sus talentos, y en todo caso, le puedo asegurar que es extraordinariamente aplicado y diligente, y además con un gran amor hacia la ciencia. Por lo tanto, mi hijo se siente profundamente desdichado por su actual falta de trabajo y cada día se arraiga más en él la idea de que su carrera se ha descarrilado. Además, se siente angustiado por el pensamiento de que es una carga para nosotros (su familia), ya que somos gente de recursos modestos. Dado que mi hijo lo admira y estimas a usted más que a cualquier otro académico que actualmente se dedique a la física, humildemente quiero solicitarle que lea el paper de mi hijo y, si es posible, escribirle alguna palabras de aliento, para que pueda recupar su emoción por la vida y el trabajo".
 
Ostwald recién respondería nueve años después. Sin embargo, pudo enmendar las cosas cuando tras obtener el Premio Nobel de Química en 1909 y ganarse desde entonces el derecho de nominar a otros científicos, él fue el primero en haber nominado a Einstein para un Premio Nobel de Física en 1910, es decir, apenas unos meses después de haber obtenido su propio galardó. No obstante, Einstein no ganaría el premio en esa ocasión y recién lo obtuvo en 1921.

Ese mismo 13 de abril de 1901, Einstein recibió una carta esperanzadora de parte de su amigo Marcel Grossmann, cuyo padre era amigo del director de la Oficina de Patentes en la ciudad de Berna (capital de Suiza), a quien le recomendó tener en cuenta a Einstein para un próximo puesto vacante.

Einstein respondió agradecido a Grossmann: "Querido Marcel. Cuando recibí tu carta ayer, me emocioné mucho por tu dedicación y compasión que hicieron que no te olvidaras de tu viejo y desafortunado amigo. Estaría encantado de lograr una actividad tan bella y no escatimaré esfuerzos para estar a la altura de tu recomendación. Vine aquí a lo de mis padres hace tres semanas para buscar desde aquí un puesto en alguna universidad. Hubiese podido encontrar uno hace mucho tiempo de no se que Weber me hizo una jugada deshonesta. Igualmente, sigo removiendo cielo y tierra y no pierdo mi sentido del humor (...) En cuanto a la ciencia, he concebido algunas ideas a las que solamente les falta salir bien del cascarón. Ahora pienso firmemente que mi teoría de las fuerzas atractivas entre átomos puede extenderse a los gases y que las constantes características de casi todos los elementos podrán ser determinadas sin grandes dificultades. Así, las preguntas sobre la relación entre las fuerzas moleculares y las fuerzas Newtonianas van a estar un paso más cerca de resolverse. Es posible que los experimentos llevados a cabo por otras personas y con otros propósitos, sean suficientes para probar mi teoría. En ese caso, voy a utilizar en mi tesis doctoral todo lo que he conseguido hasta el momento acerca del tema de la atracción molecular. Es una sensación gloriosa reconocer la unidad de fenómenos complejos que aparentan ser cosas distintas ante los sentidos comunes (esta última oración da a entender un primer indicio en Einstein de su implacable búsqueda futura por una teoría unificada de todos los fenómenos de la física)".

Pero tuvieron que pasar 14 meses para que Albert Einstein fuera contratado en la Oficina de Patentes en Berna. Durante ese período solamente tuvo seis meses de ingresos en empleos temporales como maestro sustituto o como profesor particular. En mayo de 1901 se enteró que había dejado embarazada a Mileva y a finales de julio de ese mismo año, se enteró que ella no había podido pasar el examen final para su doctorado.

Unas semanas antes del examen de Mileva, él le envió una carta que decía lo siguiente: "Quiero que te alegres con la decisión irrevocable que he tomado. Sobre nuestro futuro he decidido lo siguiente: voy a buscar un trabajo inmediatamente, sin importar cuán modesto. Mis objetivos científicos y mi vanidad personal no van a evitar que acepte el puesto más subordinado. Ni bien consiga ese trabajo voy a casarme contigo y vendrás a vivir conmigo. Luego de eso nadie más te lanzará piedras. Tanto tus padres como los míos deberán hacerse a la idea lo mejor que puedan".

En septiembre de 1901, cinco meses después de que su amigo Grossmann le mencionara que su padre lo había recomendo en la Oficina de Patentes en Berna, le escribió una carta a su amigo en la que le recordaba que aún seguía buscando un trabajo fijo. Además, por ese entonces se enteró que Grossmann había conseguido un puesto docente en una escuela secundaria suiza, por lo que en la carta se le menciona su "gran alegría", aunque también le añade de forma directa: "Yo también había solicitado ese puesto, pero lo hice solo para no tener que echarme en cara a mí mismo que era demasiado tímido para solicitarlo".

Mientras tanto, en otoño de 1901 consiguió un trabajo temporal bastante mal remunerado como profesor en una pequeña academia privada en Schaffhausen, una ciudad suiza ubicada a orillas del río Rin, aproximadamente a 32 kilómetros al norte de Zurich, cerca de la frontera con Alemania. Este trabajo consistía en darle clases únicamente a un alumno británico que había allí. Pero el dueño de la academia, Jacob Nüesch, a pesar de cobrarle 4000 francos suizos anuales a la familia del niño, solamente le pagaba a Albert 150 francos al mes, más cama y comida. Poco después, cansado Einstein de esta situación, intentó convencer a su alumno de que se trasladara con él a Berna y le pagara directamente sin la intermediación de Nüesch, pero la madre del niño se opuso. Entonces le pidió a Nüesch que canjeara las comidas por dinero en efectivo. Pero Nüesch le recordó cuáles eran las condiciones acordadas y se negó. En respuesta, Einstein lo amenazó con buscarse otro empleo y Nüesch terminó cediendo de mala gana. En una carta a Mileva, le cuenta el hecho y añade la siguiente frase que describe bien la personalidad de Einstein: "¡Viva la insolencia! Ella es mi ángel guardián en este mundo".

Mileva ansiaba estar con él, pero el embarazo no les permitía presentarse juntos en público debido a los preconceptos de la época. Por lo tanto pasó casi todo el mes de noviembre en un pequeño hotel de un pueblo cercano. La relación comenzó a complicarse, ya que a pesar de los ruegos de ella, Einstein solamente la visitaba, de vez en cuando, alegando muchas veces que no disponía de tiempo libre suficiente. En muchas ocasiones le cancelaba a través de notas sus visitas y las súplicas de Mileva se alternaban con sus frases de enfado. En una carta que ella le escribió a Einstein queda esto demostrado: "Si supieras la terrible añoranza que siento, sin duda vendrías. ¿De verdad te has quedado sin dinero? ¡Esa sí que es buena! El señor gana 150 francos, le proveen cama y comida, y al final del mes no le queda ni un centavo (...) No utilices esto como excusa el domingo que viene, por favor. Si para entonces no consigues dinero, yo te enviaré algo (...) ¡Si supieras cuánto deseo volver a verte! Pienso en ti todo el día, incluso más por la noche".

En diciembre de 1901, una noche antes de sentarse a comer en lo de los Nüesch, le dejaron una carta dirigida a él junto al plato de sopa. Era de Marcel Grossmann y en ella menciona que el puesto en la Oficina de Patentes estaba a punto de anunciarse y de que casi no habían dudas de que sería para Einstein.

Hasta entonces, Einstein no había cumplido aún con sus promesas a Mileva. Ella había vuelto a casa de sus padres en Novi Sad, Sebia, para dar a luz, y presentía que tendría una hija mujer, para quien incluso ya había elegido un nombre: Lieserl. Mientras tanto, emocionado por la posibilidad de conseguir el empleo en la Oficina de Patentes, le hizo otra propuesta a Mileva, que tampoco podría cumplir: "Estoy más feliz por tí que por mí. Vamos a ser estudiantes por lo que nos reste de vida y no me interesa lo que diga el resto del mundo. El único problema que aún queda por resolverse es cómo vamos a encargarnos de nuestra Lieserl, no quiero que tengamos que renunciar a ella":

Durante el año 1901, las dificultades de Albert Einstein para conseguir un puesto laboral fijo y bien remunerado sacaron a la luz varios de sus aspectos de insolencia ante los convencionalismos, al punto de llegar a verse enredado en varias disputas académicas con algunos de los más destacados físicos de la época. No solía dudarlo dos veces si tenía que cuestionar a quiénes ejercían la autoridad o el dominio de la supuesta verdad. De hecho, en una carta dirigida a Jost Winteler menciona: "El respeto ciego por la autoridad es el mayor enemigo de la verdad".

Las ideas de Einstein, por ese entonces ya mostraban indicios de la búsqueda de unificar a todas las ramas de la física en una teoría unificada del todo. Esta idea lo seguiría hasta el final de sus días. Uno de estos conceptos unificadores que por aquel entonces generaba interés en Einstein -y en muchos otros investigadores de la época- era la teoría cinética de los gases, desarrollada hacia finales del siglo XIX y en la que se describían fenómenos de la termodinámica (rama de la física encargada de estudiar el funcionamiento de la transferencia de calor entre cuerpos) y el comportamiento de los gases, haciendo uso de conceptos de la mecánica clásica. A través de esta idea un gas era considerado como un conjunto de partículas diminutas (o sea moléculas compuestas por 1 o más átomos) que se mueven a gran velocidad en diversas direcciones y que de vez en cuando colisionan unas con otras. Esta forma de analizar a los gases propició al desarrollo de una subrama de la física conocida como física estadística, que describe el comportamiento de un gran número de partículas haciendo uso de cálculos estadísticos. Con esta herramienta no se podía seguir el movimiento de cada partícula individual, pero se podía predecir cómo actuaban miles de millones de partículas en distintas condiciones.

Esto llevaría a muchos científcos a probar esos conceptos no solo en el comportamiento de los gases sino también en otros fenómenos como la conductividad eléctrica y la radiación. En el caso de Einstein, estas ideas eran una forma de establecer vínculos entre distintos fenómenos que permitirían desarrollar una teoría unificadora en la que se describieran los comportamientos de diversos fenómenos, en lugar de necesitarse diversas disciplinas para ello.

Cuando Einstein se interesó en el estudio de la conducción del calor y de la electricidad, estudió con profundidad la teoría electrónica de los metales formulada por Paul Drude, en la que se postulaba que en los metales hay partículas que se mueven libremente, de la misma forma que lo hacen las moléculas en un gas, y en consecuencia conducen la electricidad de la misma forma que conducen al calor. A Einstein le agradaron varias ideas de esta teoría de Drude, aunque veía algunos errores en ella que quería señálarle. En una carta a Mileva se refiere al respecto de la siguiente manera: "Tengo en mis manos un estudio de Paul Drude sobre la teoría electrónica que ha descrito a mi entera satisfacción, a pesar de que contiene algunos puntos poco rigurosos". Fue así que en junio de 1901 se atrevió a escribirle una carta a Paul Drude en la que señalaba lo que según él eran dos errores. Con su usual confianza en sí mismo, en otra carta a Mileva menciona: "Difícilmente tendrá nada con lo que refutame, puesto que mis objeciones son bastante claras".

Sucede que Einstein pensaba que señalar los supuestos errores de un eminente científico era una forma de conseguir empleo, de hecho, en la misma carta que envió a Drude incluye una petición al respecto. Para sorpresa de Albert, Drude le contestó, aunque rechazando sus objeciones. Ofendido por la respuesta de Drude, al contarle la noticia expresó en una carta a Mileva: "Esto constituye una prueba manifiesta de la miseria de su autor que no hace falta que no hace falta que añada ningún comentario. A partir de ahora, ya no volveré a dirigirme a esa clase de personas, y en lugar de eso les atacaré inexorablemente en las revistas, tal como se lo merecen. No es extraño que uno poco a poco se vaya volviendo misántropo".

Por aquel entonces, Albert Einstein también estudiaba con profundidad los trabajos de un colega de Drude, Ludwigg Boltzmann. Boltzmann era un respetado especialista en física estadística de la universidad de Leipzig cuyas investigaciones contribuyeron al desarrollo de la teoría cinética de los gases y quien reformuló la segunda Ley de la Termodinámica haciendo uso del concepto físico de la entropía. La segunda Ley de la Termodinámica es aquella que establece que el calor (o sea la energía térmica) fluye de los cuerpos calientes a los fríos y no al revés. Sin embargo, a pesar de gustarle las ideas de Boltzmann en la que se defendía la existencia de átomos y moléculas, Einstein consideraba que faltaban algunas cosas en ella. En una carta dirigida en septiembre de 1901 a su amigo Grossmann, Einstein menciona: "He estado inmerso en los trabajos de Boltzmann sobre la teoría cinética de los gases, y estos últimos días yo mismo he escrito un breve artículo que proporciona la piedra angular que falta en la cadena de pruebas que él ha iniciado".

Paralelamente, Einstein siguió adelante con la preparación de su tesis doctoral sobre el análisis de las fuerzas moleculares en gases, haciendo uso de fenómenos físicos que ya se conocían. En noviembre de 1901 se la envió a Alfred Kleiner, profesor de física de la Universidad de Física. Al respecto, y muy confiado de sí mismo, le escribió en una a carta a Mileva en la que decía: "No se atreverá a rechazarme". Hacia diciembre de 1901 Kleiner aún no había respondido. Einstein empezó a sentir que probablemente se la rechazaría debido a las críticas que incluye su tesis acerca de varios puntos de las obras de Boltzmann y Drude. Al respecto Einstein decía: "Si se atreve a rechazar mi tesis, publicaré su rechazo junto con mi artículo y así lo pondré en ridículo. Pero si la acepta, veremos que tiene para decir el buen Señor Drude".

Ansioso con obtener una respuesta, Einstein decidió ir a ver personalmente a Kleiner. La reunión fue bastante amena, A pesar de que Kleiner admitió que aún no había leído la tesis, a lo que Albert respondió que no había problema y que se tomara su tiempo. Luego se pusieron a hablar sobre algunas ideas en las que Einstein estaba trabajando y que más adelante derivarían en su Teoría de la Relatividad. Kleiner incluso le dijo que podía contar con él para que le recomendara la próxima vez que hubiera algún puesto como docente. Como resultado Albert diría luego: "No es tan estúpido como había creído. Además es un buen tipo".

Sin embargo, en enero de 1902 Kleiner leyó la tesis de Einstein y la rechazó, supuestamente porque en ella se criticaba las ideas concebidas el físico Ludwigg Boltzmann.  Asimismo, fue probablemente rechazada porque carecía de demostraciones empíricas.

Poco tiempo después se enteró, a través de una carta que le envió el padre de Mileva, había nacido su hija Lieserl luego de un extenuante y sufrido trabajo de parto. En respuesta Albert Einstein escribió la siguiente carta desde Berna, el 4 de febrero de 1902: "¡Pobre querida, debes estar sufriendo enormemente si ni siquiera puedes escribirme por tu cuenta! ¡Y nuestra querida Lieser, también tuvo que conocer ese aspecto dal mundo desde un principio! Espero que estés levantada y bien para cuando esta carta te llegue. Me asusté mucho cuando recibí la carta de tu padre, porque ya estaba sospechando que algunos problemas estarían ocurriendo. Los problemas mundanos de cada día no son nada comparados a esto. De repente sentí ganas de seguir siendo tutor en lo de Nüesch por dos años más si esto podría hacerte feliz. Pero ya viste, realmente ha resultado nacer una Lieserl como tú deseabas (refiriéndose a que ella quería que fuera una nena). ¿Está sana y llora correctamente? ¿Qué tipo de ojitos tiene? ¿A quién de nosotros dos se parece más? ¿Quién le está dando la leche? ¿Es de tener hambre? Entonces debe ser completamente calva. ¡La amo tanto y ni siquiera la conozco! ¿Podrían tomarle una fotografía cuando estés totalmente saludable? Me encantaría poder hacer una Lieserl yo mismo, ¡debe ser muy interesante! Seguramente ya sabe llorar, pero a reír aprenderá mucho más adelante. Ahí yace una profunda verdad. Cuando te sientas mejor deberías hacer un dibujo de ella".

La urgencia, la paternidad y la necesidad de ganar dinero para la manuntención de su primera hika, hicieron que al día siguiente Einstein publicara un anuncio, mientras esperaba el puesto en la Oficina de Patentes. El anuncio decía: "Clases particulares de matemática y física (...) impartidas exhaustivamente por Albert Einstein, graduado del Politécnico Federal (...) Clases de prueba gratis".

El nacimiento de Lieserl hizo surgir en Albert un intinto hogareño inexistente hasta entonces. Encontró una gran habitación en Berna y le hizo unos dibijos a Mileva en la que representaba una cama, seis sillas, tres armarios, él mismo, y un sofá acompañado de un rótuilo que decía: "'Mira esto!". Pero Mileva no iba a vivir allí con él, ya que no estaban casados y eso podía complicarle las cosas con el puesto de funcionario en la oficina de patentes, debido a las apariencias y los prejuicios de la época en la que convivir sin estar casados no estaba bien visto. En lugar de eso, unos meses después Mileva se trasladó a Zurich, para esperar allí a que Einstein consiguiera finalmente el empleo en la oficina de patentes, y luego se casara con ella, tal como se lo había prometido. No obstante, no se llevó consigo a Lieserl.


Fuentes de información:

  • Albert Einstein: A Biography Por Alice Calaprice (It's a known fact that I was born, páginas 3 a 15). Escrito por Trevor Lipscombe. Publicado por Greenwood Press (año 2005) - ISBN: 0-313-33080-8 (en inglés)
  • Einstein: His Space and Times (páginas 13 y 14). Escrito por Steven Gimbel. Publicado por Yale University Press (Año 2015) - ISBN: 978-0-300-19671-9 (en inglés)
  • Einstein, la relatividad y las matemáticas (La irresistible atracción de las matemáticas, página 182) - Escrito por José Manuel Sánchez Ron. Publicado por La Gaceta de la Real Sociedad Matemática Española, Vol 7.1 (Año 2004)
  • Einstein y la religión: un estudio sobre ciencia y creencia (página 44). Escrito por Hermes H. Benítez. Publicado por Ril Editores (2007) - ISBN: 978-956-284-546-5
  • The Golden Age Of Theoretical Physics - Volumen 1 (Albert Einstein and the origin of Light-Quantum Theory, páginas 328 y 329) . Escrito por Mehra Jagdish. Publicado por World Scientific (en inglés)
  • Archivo de nominaciones de los Premios Nobel - Nominación para el Premio Nobel de Física de 1910 por parte de Wilhelm Ostwald (en inglés)
  • Volume 1: The Early Years, 1879-1902 (Carta a Mileva Maric con motivo del nacimiento de Lieserl. Berna, jueves 4 de febrero de 1902, página 191) - (en ingés)

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