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Elizabeth Stanton

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Elizabeth Stanton

 

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En la fotografía de arriba, Elizabeth Stanton aparece junto a dos de sus hijos en 1848.

Elizabeth Cady Stanton fue una de las responsables de encender la llama de una de las mayores revoluciones sociales de la historia, una revolución que aún continúa en la actualidad, la de los derechos de la mujer. Muchos historiadores la califican como una de las principales feministas y sufragistas de la Estados Unidos del siglo XIX. La revolución que ella ayudó a encender y propagar, hizo que los americanos revieran sus leyes y costumbres sociales en lo que respecta al trato a las mujeres, su dependencia a los hombres, así como la falta de derechos y oportunidades a la que estaban sometidas.

Nacida el 12 de noviembre de 1815, en Johnstown, estado de Nueva York, era la octava hija de diez niños de una familia acomodada. Hija de Margaret Livingston, quien en 1801 se casó con Daniel Cady, juez de la Corte Suprema del estado de Nueva York. El futuro de la familia estaba enfocado en los herederos varones, sin embargo, cuatro de sus cinco hermanos hombres murieron durante su infancia, mientras que su único hermano varón sobreviviente, Eleazar, falleció tras graduarse de la universidad cuando Elizabeth aún tenía 11 años. Esto había devastado a su padre y marcaría para siempre el rumbo que tomaría la vida de Elizabeth. Al respecto, décadas más tarde, en su libro del año 1898 Ochenta años y más - Reminiscencias 1815-1897, relató su intento por consolar a su padre el día del velorio de su hermano Eleazar:

Todavía recuerdo cuando fui a un salón grande y oscuro a ver a mi hermano y me encontré con el féretro, espejos y cuadros, todos decorados de blanco. También encontré a mi padre sentado a su lado pálido e inmóvil. Como no se dio cuenta de mi presencia, luego de estar allí un buen rato, me senté en su rodilla e inmediatamente me rodeó con su brazo, apoyé mi cabeza contra su corazón latiente en el pecho y nos quedamos ambos en silencio. Mientras él pensaba en la devastación de todas sus esperanzas con la pérdida de su hijo, yo pensaba qué se podía decir o hacer para llenar el vacío en su pecho. Luego de un profundo suspiro, él expresó: "¡Ay, hija mía, ojalá hubieses sido un muchacho!". Poniendo mis manos alrededor de su cuello, le respondí: "Intentaré ser todo lo que mi hermano fue".

Como todo personaje que ha tenido un papel fundamental en lo social y gran influencia en las masas, se han dicho muchas cosas sobre Elizabeth Stanton, tanto elogiosas como denigrantes. Para muchos, era una gran activista que con sus discursos despertaba profundamente las emociones del público, una esposa y madre dedicada, también una entrañable amiga. Otros tantos la consideraban una mujer blanca de posición acomodada que escondía el pasado esclavista de su familia y que se quedaba con los créditos del trabajo que realizaban terceros en la lucha por los derechos de la mujer. Asimismo, se la ha llegado a tildar de agitadora feminista, oportunista, estratega política, así como también oradora popular, filósofa y escritora. Para distintas personas en diversas épocas, Elizabeth Stanton fue todo eso que se ha mencionado. Los frutos de su larga vida son aún tema de debate, aunque lo que sí es seguro, es su gran capacidad de atraer la atención y aprovechar ese don para promover sus ideas acerca de los derechos de la mujer por más de cincuenta años.

Elizabeth quería ir a la Universidad, así como estaba previsto para sus hermanos, pero en aquellos tiempos se les negaba a las mujeres el acceso a la educación superior. Asistió a una escuela de mujeres donde tuvo un excelente desenvolvimiento académico. Desde muy joven comenzó a notar el injusto trato desigual que se les daba tanto a las mujeres como a las personas de origen afroamericano. Tras graduarse a los 18 años, comenzó a forjar su futuro con un espíritu de mayor libertad que el de otras mujeres de su misma edad. Solía buscar la compañía de personas involucradas en la lucha contra las injusticias sociales de la época, especialmente aquellas vinculadas a la abolición de la esclavitud y otras reformas civiles.

Acostumbraba visitar a su primo, Gerrin Smith, un reformista social y activista del movimiento abolicionista, que daba refugio a esclavos fugitivos en su casa. Allí también conoció a otros abolicionistas que querían poner fin a la esclavitud en Estados Unidos. Ella entendía que los derechos humanos no debían estar limitados por el color de la piel.

De contextura pequeña, cabellos rizados, ojos claros y personalidad radiante, Elizabeth Cady Stanton (tan solo Cady de soltera), era una persona muy carismática, que disfrutaba dar sus opiniones y que las comunicaba muy bien gracias a su poder de oratoria, algo que la ayudaría a destacarse como activista social.

Su madre, Margaret Livingston Cady, con una figura imponente tanto físicamente (tenía una estatura de más de 1,80 m) como en su personalidad, controlaba su hogar con mano firme, lo que talló en Elizabeth una fuerte presencia femenina.

Pasados los veinte años de edad, su primo Gerrit Smith, le presentó a Henry Brewster Stanton, quien más adelante se convertiría en su esposo. Stanton era militante de la Sociedad Americana Antiesclavista y un gran orador del movimiento abolicionista. Henry dio vuelta por completo el ritmo de vida de Elizabeth, quien desde entonces se involucró de forma permanente en la vida activista hasta el final de sus días. El 10 de mayo de 1840 se casaron, muy a pesar de la oposición de sus padres. Sin embargo, fiel a sus convicciones no le gustaba que la llamaran Sra. de Stanton, sino Elizabeth Cady Stanton, por lo que siempre conservó su apellido de soltera.

De luna de miel viajaron a Londres para participar en la Convención Mundial Antiesclavista del 12 de junio de 1840. Sin embargo, en Londres los organizadores del evento no permitieron a las delegadas mujeres de organizaciones abolicionistas hablar, ya que lo consideraban como algo promiscuo. Pero muchas veces, de las adversidades pueden surgir oportunidades que pueden cambiar la vida de una persona positivamente. En esa situación conoció a otra activista de origen estadounidense a la cual también se le impidió participar en la convención; una mujer diminuta en tamaño físico aunque enorme en personalidad y que marcaría la vida de Elizabeth para siempre, Lucretia Mott, una ferviente activista y excelente oradora de formación religiosa cuáquera, muy conocida por su fuerte participación en los movimientos del abolicionismo, de los derechos de la mujer, así como de otras reformas sociales y religiosas. Lucretia Mott le abrió a Elizabeth Stanton las puertas de un nuevo mundo.

Indignadas, ese día Elizabeth y Lucretia hablaron acerca de la posibilidad de efectuar una convención para debatir la lucha por los derechos de la mujer y reclamar su emancipación. Décadas más tarde, ElStanton recordó esa conversación en su libro Historia del Sufragio Femenino de la siguiente manera:

Mientras Lucretia Mott y Elizabeth Cady Stanton se abrían camino esa noche, tomadas del brazo, por la calle Great Queen Street (de Londres), charlaban sobre las excitantes escenas vividas ese día, acordaron organizar una convención por la lucha de los derechos de la mujer al regresar a Estados Unidos. De esta manera, en ese lugar y en ese momento se inauguró una cruzada por la búsqueda de la emancipación de la mujer.

Elizabeth Cady Stanton y su marido, Henry Stanton, se mudaron a Boston donde tuvieron tres hijos. La joven familia llevaba una vida modesta, pero aún así confortable. La ciudad de Boston resultó tener un ambiente propicio para que Elizabeth desarrollara sus ideas. Acostumbraba ir a encuentros, conferencias y entablar amistades con algunos de los más destacados reformistas sociales e intelectuales del país, entre ellos el novelista Nathaniel Hawthorne y el filósofo Ralph Waldo Emerson.

Pero a Henry Stanton se le dificultaba salir adelante en Boston. Por lo tanto, en 1847 la pareja decidió probar mejor suerte en la pequeña ciudad de Seneca Falls, al oeste del estado de Nueva York. En su nueva casa ubicada en la calle Washington 32 de Seneca Falls, Elizabeth dio a luz a dos hijos más y dos hijas. No obstante, a ella no le gustaba vivir en una ciudad pequeña, se sentía como una leona enjaulada, encerrada en su casa con sus hijos. Muchas veces, su marido debía salir de viaje por asuntos relacionados a su activismo abolicionista, mientras tanto, Elizabeth ansiaba volver a vivir en un entorno cultural e intelectual que saciara su apetito mental como sucedía en Boston.

Comenzó a juntarse con otras mujeres cansadas de la opresión masculina. Durante años siguió en contacto con Lucretia Mott, a quien conoció en Londres en 1840 tras ser rechazadas a participar activamente de la Convención Mundial contra la Esclavitud. Elizabeth estaba segura que el movimiento abolicionista fundó las bases de la lucha por los derechos de la mujer. Sorprendió con su gran elocuencia en una reunión realizada el 9 de julio de 1848 en la casa de Jane Hunt y su marido Richard Hunt, en Waterloo, estado de Nueva York (cerca de Seneca Falls). En dicha reunión se discutió junto a Lucretia Mott, Martha Wright, Mary Ann M'Clintock y Jane Hunt, la posibilidad de organizar la primera convención por los derechos de la mujer, que se llevaría a cabo diez días más tarde en Seneca Falls.

Fue coautora de la Declaración de Sentimientos presentada en la convención y que incluía todas las demandas de las mujeres, entre ellas el derecho al voto femenino. Su gran astucia e inteligencia, así como su capacidad de oratoria, abrieron las puertas de reformas que su propio padre, Daniel Cady hubiese preferido que mantuviera cerradas. Estudió en el Seminario de Mujeres de Troy y aprendió la importancia de las leyes para regular y legislar los derechos que reclamaban las mujeres. Aprendió mucho sobre leyes gracias a la interacción con su padre -que era juez- y con jóvenes estudiantes de derecho que eran alumnos de él. Por otro lado, ella estaba muy empapada en temas de derecho por haber leído libros sobre el tema.

En la Primera Convención de los Derechos de la Mujer, Lucretia Mott y su círculo de cuáqueros y activistas antiesclavistas, incluyendo los M´Clintocks, los Hunts, los Posts, los deGarmos y los Palmers, le abrieron un nuevo mundo de lucha activista a Elizabeth.

Entre 1848 y 1862, Stanton trabajó duro junto a todas esas personas en el cumplimiento de las resoluciones de la Declaración de Sentimientos, entre las que se incluían el proselitismo y la incorporación de nuevos militantes para el movimiento, la distribución de panfletos, los reclamos a las legislaturas de ámbito nacional y estatal, así como atraer a la prensa de su lado. Trabajó en la organización de convenciones en las ciudades de Rochester, Nueva York; West Chester, Pennsylvania; y Syracuse, Nueva York; además de asistir a las convenciones nacionales entre 1850 y 1862.

Elizabeth Stanton conoció a la activista feminista Susan B. Anthony, escribió artículos sobre temas de divorcio, derechos de propiedad, y adoptó el estilo de vestimenta Bloomer (una moda muy difundida entre las mujeres feministas de mediados del siglo XIX consistente en vestir una especie de bombacha o pantalones abombados sujetos a los tobillos).

Hacia 1852, Elizabeth y Susan Anthony hacían un excelente equipo, habiendo refinado sus técnicas de redacción y oratoria. En 1854, en la ciudad de Albany, pronunció un discurso contundente en la Convención por los Derechos de la Mujer del Estado de Nueva York, donde detalló las restricciones legales que tenían que enfrentar diariamente las mujeres de la época. Su discurso tuvo repercusión en los medios de prensa, fue impreso, presentado ante legisladores de la Legislatura del estado de Nueva York y puesto en circulación en forma de panfletos. Aunque una campaña realizada en 1854 fracasó, en 1860 se aprobó una amplia reforma de leyes respecto a los derechos de las mujeres. Hacia 1862, la mayoría de estas reformas fueron derogadas. En 1862, los Stanton se mudaron de Seneca Falls a la Ciudad de Nueva York.

Durante los primeros años de la década de los años 1860s, la atención nacional estaba enfocada en la Guerra Civil estadounidense. Muchos activistas abolicionistas combatieron en el Ejército de la Unión (bando del norte). Hubo un breve receso de las convenciones anuales de los derechos de las mujeres, pero en 1863, Elizabeth Stanton y Susan B. Anthony crearon la Liga Nacional de Mujeres Leales, a través de la cual juntaron 400.000 firmas para pedir la inmediata aprobación de la Enmienda 13° de la Constitución de Estados Unidos de América, que pondría fin a la esclavitud en dicho país.

Una vez finalizada la Guerra Civil, el movimiento por los derechos de las mujeres creó su primera organización de ámbito nacional, la Asociación Americana de Derechos Igualitarios, cuyo principal objetivo era lograr el sufragio universal y la garantía federal de que todos los ciudadanos, tanto hombres como mujeres, sin distinción alguna, logren el derecho al voto. La firma de Elizabeth Cady Stanton encabezaba la lista y era seguida por la de Susan Anthony, Lucy Stone y otras líderes feministas. No obstante, el clima político del momento socavó las esperanzas de estas mujeres. La Enmienda 15° eliminó las restricciones al voto de acuerdo a la raza, color o condiciones previas de esclavitud, pero no incluía a las mujeres, que deberían esperar aproximadamente medio siglo más para lograr el derecho al voto a nivel nacional (en algunos estados del país se aprobó antes el sufragio femenino para el ámbito estatal).

Las campañas para incluir el sufragio universal en los estados de Kansas y Nueva York fracasaron en 1867. Elizabeth Stanton trabajó junto al periodista y defensor de los derechos de las mujeres, Parker Pillsbury, como editora del periódico de Susan Anthony, The Revolution, el cual fue publicado entre enero de 1868 y mayo de 1870, y en el que se incluían artículos sobre distintos aspectos de las vidas de las mujeres.

Entre 1869 y 1890, la Asociación Nacional Americana pro Sufragio de la Mujer fundada en 1869 por Elizabeth Stanton y Susan Anthony, trabajó a nivel nacional en la búsqueda del derecho de los ciudadanos a ser protegidos por la Constitución de Estados Unidos de América. A pesar de sus esfuerzos, el Congreso era indiferente a sus reclamos. En 1878, habló enfurecida acerca de lo groseros que eran los Senadores estadounidenses, ya que en sesiones a las que asistieron, mientras las mujeres planteaban ante ellos el derecho al voto femenino, los Senadores leían periódicos y fumaban sin prestarles atención a lo que decían.

Entre 1878 y 1919 se presentaba cada año una propuesta de nueva ley de sufragio en el Senado, aunque siempre era rechazada. Mientras tanto, la Asociación Americana pro Sufragio de la Mujer se enfocó en los estados de forma individual. El 10 de diciembre de 1869, el Territorio de Wyoming (estado de Wyoming a partir de 1890) se convirtió en el primer distrito del país en aprobar el derecho al voto femenino. En 1870, Eliza A. Swain, oriunda de la ciudad de Laramie, Wyoming, fue la primera mujer estadounidense en votar, al menos a nivel territorial/estatal. Los estados de Colorado, Utah y Idaho aprobaron el sufragio femenino entre 1894 y 1896. Para los años 1890s, las dos organizaciones se unieron para formar la Asociación Nacional Americana pro Sufragio de la Mujer.

Nada parecía detener a Elizabeth Stanton. En los años 1870s, solía viajar por todo Estados Unidos para dar charlas. En "Nuestras Chicas" su charla más frecuente, solía pedirle a las jóvenes que se instruyan, ya que la educación las desarrollaría como personas y les proveería de ingresos suficientes para ser independientes. Sus dos hijas, por ejemplo, se graduaron de la Universidad. En 1876, participó en la organización de una protesta en la ciudad de Filadelfia durante la celebración del primer centenario de la Independencia Estadounidense.

Durante los años 1880s, Elizabeth Stanton junto a Susan B. Anthony y Matilda Joslyn Gage publicaron tres volúmenes de la Historia del Sufragio Femenino. También viajaba a Europa para visitar a su hija Harriot Stanton Blatch en Reino Unido y a su hijo Theodore Stanton en Francia.

En 1888, líderes del movimiento feminista estadounidense organizaron un Congreso Internacional de Mujeres para celebrar los 40 años de la Convención de Seneca Falls. En el retrato de las organizadoras, Stanton apareció sentada en el centro de la fila del frente.

En 1890, aceptó presidir la Sociedad Nacional Americana pro Sufragio de la Mujer. En 1895 publicó La Biblia de la Mujer, aunque fue censurada por miembros de la Sociedad Nacional Americana pro Sufragio de la Mujer. Su autobiografía titulada Ochenta Años y Más fue publicada en 1898.

En su discurso final ante el Congreso, pronunciado en 1902, hizo eco de algunos temas que solía tocar en su famoso discurso "Nuestras Chicas". Entre otras cosas expresó que así como nadie puede experimentar la muerte en nombre de otra persona, nadie puede decidir por otros cómo educarse.

Elizabeth Stanton también fue defensora de Laura Fair, acusada de matar a un hombre en 1870 con el que tenía una relación amorosa. Ese caso fue muy famoso y en 1871 fue sentenciada a muerte, aunque gracias al apoyo de movimientos feministas, entre ellos el de las sufragistas. Finalmente, su sentencia fue anulada. Laura Fair murió muchos años después, en 1919 a la edad de 82.

Stanton también se unió al movimiento de Victoria Woodhull que defendía el amor libre, un movimiento social que rechazaba el matrimonio como condición para la práctica de relaciones sexuales, además de promover la separación del Estado y sus leyes de los asuntos sexuales como el adulterio y las relaciones carnales.

En 1895, se celebró el cumpleaños de Elizabeth Cady Stanton en el Metropolitan Opera House de la Ciudad de Nueva York. La celebración estuvo patrocinada por diversas organizaciones, clubes y sociedades feministas -a pesar de no ser todas partidarias del sufragio femenino- cuyas adherentes reconocían la influencia que tuvo Elizabeth en sus vidas.

En 1902, pocos días antes de su muerte, escribió una carta al entonces Presidente Theodore Roosevelt, demandando el derecho al voto de las mujeres.

Elizabeth Cady Stanton murió de una insuficiencia cardíaca el 26 de octubre de 1902, a los 86 años de edad y dieciocho años antes de que se reconociera el derecho al voto de las mujeres a nivel nacional. Fue enterrada en el Cementerio Woodlawn del Bronx, Ciudad de Nueva York.

Elizabeth Stanton tenía una personalidad muy compleja. Durante su larga vida, vivió muchos cambios sociales, algunos de los cuales fueron creados por ella misma. Sus textos son prolíficos. Sin embargo, muchas veces se ha llegado a contradecir, ya que el mundo en el que vivía solía evolucionar e involucionar de a períodos a lo largo de gran parte del siglo XIX.

Fuentes de información:

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