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Qué son los coágulos sanguíneos

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Qué son los coágulos sanguíneos

 

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Cuando un vaso sanguíneo se corta en algún sector, el cuerpo puede regenerar a las células y componentes que forman a las paredes del vaso sanguíneo en la zona que se ha roto y que ha quedado abierta. Pero el cuerpo requiere de cierto tiempo (algunos días) para repararla completamente. Es por eso, que primero debe detener de alguna manera la pérdida de sangre (hemorragia), generando un bloqueo que impida la salida de la sangre, este bloqueo se llama coágulo. Entonces, en palabras simples, un coágulo sirve para sellar la fuga de sangre durante los días que el vaso sanguíneo tardará en repararse.

Las células encargadas de generar los coágulos son las plaquetas sanguíneas. Las plaquetas (también conocidas con el nombre de trombocitos) ayudan a la formación de coágulos sanguíneos (también conocidos con el nombre de trombos) mediante la formación de algo llamado tapón plaquetario. Los coágulos son como tapones que sirven para evitar la pérdida de sangre (hemorragia) cuando un vaso sanguíneo se rompe. Pero las plaquetas no trabajan solas en la formación de coágulos que tapan heridas abiertas en vasos sanguíneos rotos. Además, requieren la ayuda de unas proteínas llamadas factores de coagulación

Los factores de coagulación producen unas proteínas llamadas fibrinas, que sirven para formar una especie de red o malla que refuerza al coágulo y lo mantiene bien adherido a la zona abierta del vaso sanguíneo hasta que quede totalmente reparada y cerrada. Las moléculas de fibrina actúan como hilos que mantienen bien amarradas a las plaquetas que forman al coágulo. Además, las fibrinas son pegajosas y atrapan a glóbulos rojos que pasan por la zona y que terminan apilados en el coágulo, ayudando a sellar aún más la zona hasta que deja de sangrar totalmente.

Por fuera, este conjunto de plaquetas apiladas y amarradas con una red de fibrinas, y glóbulos rojos adheridos a ellas, se ve como una costra. El color de la costra es rojizo o marrón y su función es la de impedir la salida de sangre y la entrada de gérmenes que siempre pululan alrededor del cuerpo. Mientras tanto, debajo de esa costra que se forma, tanto la piel como el vaso sanguíneo roto se van reparando y regenerando. De esta manera, se puede observar que el cuerpo, además de contar con un sistema de defensa y otro de regeneración de tejidos rotos, también cuenta con herramientas que impiden la pérdida de sangre y la entrada de antígenos (bacterias, virus, hongos, etc), tapando o sellando provisoriamente a las heridas durante el tiempo que tarden en repararse.

Es muy importante aclarar que no hay que quitar la costra, por más que cause picazón, ya que de hacerlo, se estaría abriendo la herida nuevamente, exponiendo al interior del cuerpo a gérmenes que pueden causar una infección. Lo ideal es esperar a que el tejido de piel y del vaso sanguíneo roto se regeneren, tras lo cual el cuerpo se encargará de eliminar a la costra.

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Fuentes de información:

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