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Tito Andrónico obra completa - Parte 2


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Corta la mano a Titus.
Entran Lucius y Marcus de nuevo

 

Titus    Acabád vuestra disputa, lo que será, ha sido despachado;
buen Aaron, dadle mi mano a su majestad;
205    decidle que fue una mano que le protegía
de miles de peligros; rogádle la entierre;
se merece más, eso al menos tenga.

 

En cuanto a mis hijos, di que les cuento
por joyas compradas a precio fácil,
210    y aún caras también pues compré lo mío.

 

Aaron    Voy, Andronicus, y por tu mano,
mira que pronto tendrás tus hijos contigo.
sus cabezas, quería decir; ¡cómo ésta villanía
me engorda con sólo pensarla!

 

215    Que los bufones hagan el bien, y hombres justos pidan gracia,
Aaron quiere que su alma sea tan negra como su cara.

 

[Sale]

 

Titus    ¡Oh!, aquí alzo esta única mano al cielo,
e inclino su débil ruina a la tierra,
si hay poderes piadosos de lágrimas desdichadas
220    ¡a ellos invoco! ¿Conmigo quieres arrodillarte?

 

Hazlo, dulce corazón, el cielo oirá nuestras plegarias
o con nuestro aliento empañaremos el cielo
y el sol cubriremos con niebla, como a veces las nubes
cuando lo abrazan en sus fundidos pechos.

 

225    Marcus    Oh hermano, habla con posibilidad,
y no irrumpas en esos profundos extremos.

 

Titus     ¿No es profundo mi dolor, al no tener fondo?
Pues que mis pasiones sean tan profundas como él.

 

Marcus    Aún así, que razón gobierne tus lamentos.

 

230    Titus    Si existieran razones para estas miserias,
entonces, les pondría límites a mi dolor;
¿cuando llora el cielo, la tierra no se inunda?

 

¿Si se enfurecen los vientos, no enloquece el mar,
amenazando al cielo con su cara hinchada?

 

235    ¿Y quieres una razón para esos disturbios?
¡Soy el mar.
                    escucha como rugen sus lamentos!
Ella, el cielo llorando, la tierra, yo;
luego mi mar se mueve por sus suspiros,
240    luego mi tierra con sus continuas lágrimas
se anega, desborda y ahoga;
y como mis entrañas no pueden esconder su dolor,
cual ebrio tengo que vomitarlo.
Luego déjame ir, pues los perdedores necesitan permiso,
245    para aligerar sus estómagos con sus amargas lenguas.

 

Entra el mensajero con dos cabezas y una mano

 

Mensajero    Valioso Andronicus, mal se os repaga,
por esa mano buena que al emperador enviaste;
aquí tienes las dos cabezas de tus nobles hijos,
y aquí tu mano, te devuelven como insulto,
250    tu dolor, su diversión; burlada tu firmeza
me apena pensar tus penas
más que el recuerdo de la muerte de mi padre.

 

[Sale]

 

Marcus    ¡Qué el ardiente Edna se enfríe en Sicilia,
y mi corazón arda en el eterno infierno!
255    Esta miseria es más de lo que puedo soportar.

 

Llorar con los que lloran alivia algo
pero dolor burlado es doblar la muerte.

 

Lucius    ¡Ay! Qué ésta visión haga heridas tan profundas
y aún la detestada vida no se encoja ante ella;
260    que jamás la muerte dejará a la vida llevar su nombre,
donde la vida no tiene más interés que en respirar.

 

Marcus    ¡Ay!    pobre corazón, ese beso no conforta,
es agua helada a una serp hambrienta.

 

Titus    ¿Cuando el fin de ésta horrorosa pesadilla?

 

265    Marcus    Adiós, ya, adulación, muere Andronicus,
no sueñas; mira de tus dos hijos las cabezas,
tu mano guerrera, tu hija abusada aquí;
tu otro hijo desterrado con esta visión
golpeado, pálido y sin sangre, y yo tu hermano
270    igual que imágenes de piedra, frío y helado.

 

¡Ay! ya no controlaré mi dolor,
arranca tu pelo plateado; tu otra mano
mordiendo con tus dientes, y que esa terrible imagen
sea el cierre de nuestros infelices ojos.
275    ¿Es ahora el tiempo de tormentas, por qué te callas?

 

Titus    ¡Ha, ha, ha!

 

Marcus    ¿Por qué ríes? No es propio de la hora.

 

Titus    ¿Que no? Ya no me quedan lágrimas que verter;
además, este pesar es un enemigo,
280    y usurparía mis aguados ojos,
y los cegaría con lágrimas tributarias.

 

¿Luego, por qué camino debo encontrar la cueva venganza?

 

Estas dos cabezas parecen hablarme
y me amenazan que nunca alcanzaré la bendición
285    hasta que todo el mal haya sido devuelto,
a las propias gargantas de los que lo cometieron.

 

Venid, veamos qué tareas tengo por acometer.
Vos gentes de luto, haced un círculo,
para poder dirigirme a cada uno
290    y juráos por mi alma enderezar vuestros males.

 

Hechos los votos, ven hermano, toma una cabeza;
y con ésta mano llevaré la otra.
y Lavinia, tú también tendrás empleo en éstos asuntos;
lleva mi mano, dulce niña, entre tus dientes.
295    en cuanto a ti, niño, vete de mi vista,
eres un exiliado, y no puedes quedar,
deprisa a los Godos y allí alza un ejército,
y si me amas, como creo que haces,
bésame y parte, queda mucho que hacer.

 

[Salen]
Manet Lucius

 

300    Lucius    Adiós, Andronicus, noble padre,
el más apenado que jamás vivió en Roma.
Adiós, orgullosa Roma, ¡hasta que Lucius vuelva!
Amo más mis promesas que mi vida.
Adiós, Lavinia, noble hermana mía.
305    ¡Oh, si fueras como fuiste antes!
Pero ya ni Lucius ni Lavinia viven
sino en el olvido y odioso dolor;
si vive Lucius, vuestras ofensas corregirá,
y al orgulloso Saturninus y su emperatriz
310    rogarán ante las puertas como Tarquino y su reina.

 

Ya voy a los Godos y alzaré un poder,
para vengarnos en Roma y Saturninus.

 

[Sale Lucius]
Un banquete.
Entran Andronicus, Marcus, Lavinia, y un niño
[Acto tercero Escena 2]

 

Andronicus    Aquí, así, sentáos, y no comáis más
que lo necesario para preservar justo la fuerza
315    que vengará éste amargo dolor nuestro.

 

Marcus desata el nudo tejido de dolor;
tu nieta y yo (pobres criaturas) queremos nuestras manos
y no podemos apasionar nuestro dolor por diez veces
con brazos plegados.
320                           Ésta pobre mano diestra mía
quedó para tiranizar mi pecho.

 

Quién, cuando mi corazón enloquezca de miseria,
golpeará en la hueca prisión de mi carne,
sí, así, con el pulgar la hundo.

 

325    Tú, mapa de penas, que sólo con signos hablas,
cuando tu pobre corazón late con excéntricos latidos,
tú, no puedes golpearlo, para así callarlo.

 

Hiérelo con suspiros, niña, mátalo con gruñidos;
o coloca un pequeño cuchillo entre tus dientes,
330    y justo en tu corazón hazte un agujero,
que todas las lágrimas que tus pobres ojos dejan caer
corran a esa pila, y empapándose,
ahoguen al bufón plañidero en saladas lágrimas de mar.

 

Marcus    ¡Maldición, hermano, no! No le enseñes a poner así
335    esas violentas manos sobre su tierna vida.

 

Andronicus    ¿Y ahora qué?
                                            ¿El dolor ya te hace chochear?

 

Pero, Marcus, nadie debería enloquecer sino yo.
¿Qué manos violentas puede poner a su vida?
340    ¡Ay! ¿Por qué urges el nombre de manos,
para rogar a Aeneas que repita el cuento
de cómo ardió Troya y él se convirtió en mísero?

 

¡Oh! No manejes el tema, hablar de manos
salvo que recordemos todavía que no tenemos.
345    Maldición, qué fanático cuadro mis palabras,
como si debiéramos olvidar que no tenemos manos,
si Marcus no hiciera mención de la palabra manos.

 

Vamos, tumbémonos también, y dulce niña, come esto,
¿aquí, no hay bebidas?
350                             Escucha Marcus, lo que dice,
sé interpretar todos sus martirizados signos;
dice que no beberá más que lágrimas,

 

elaboradas por sus penas, maceradas sobre sus mejillas
Demandante sin discurso, quiero aprender tus ideas.
355    Con tu muda acción seré tan perfecto
como el ermitaño suplicante con sus rezos sagrados.

 

No suspirarás ni alzarás tus muñones al cielo,
ni guiñarás, ni cabecearás, ni arrodillarás, ni harás señal
sin que yo forje un alfabeto
360    y con práctica muda aprenderé a saber tus intenciones.

 

Niño    Buen llallo, abandona los amargos lamentos profundos.
Haz feliz a mi tía con algún cuento placentero.

 

Marcus    Ay, tierno niño, movido por la pasión,
llora de ver apesadumbrado a su abuelo.

 

365    Titus    Paz, tierno brote, estás hecho de lágrimas,
y las lágrimas rápido derribarán tu vida.

 

Marcus golpea el plato con un cuchillo

 

¿Qué atacas, Marcus, con tu cuchillo?

 

Marcus    Aquello, mi señor, que maté - una mosca.

 

Titus    ¡Fuera de aquí, asesino! Matas mi corazón;
370    mis ojos agonizan con la vista de la tiranía.
Un hecho mortal sobre un inocente
no le va al hermano de Titus. ¡Vete!
Veo, que no sirves para mi compañía.

 

Marcus    Pero, mi señor, si sólo maté una mosca.

 

375    Titus    ¿Sólo?
                                ¿Y esa mosca tenía padre y madre?

 

Cómo colgarán sus doradas alas débiles
y sisearán los lamentables hechos al aire.
Pobre mosca inocente,
380    que con su bella melodía siseante,

 

vino aquí a alegrarnos,
y tú la mataste.

 

Marcus     Perdonádme señor,
era una negra mosca malcarada,
385    como el moro de la emperatriz, por eso la maté.

 

Titus    ¡Oh, oh, oh!
perdóname por reprenderte,
pues hiciste una acción caritativa.
Dame tu cuchillo, yo también le insultaré,
390    lisonjándome como si fuera el moro,
venir aquí a propósito para envenenarme.
Aquí, esto por ti, y esto por Tamora. Malvado.

 

Aún pienso no hemos caído tan bajo
a que entrambos podamos matar una mosca
395    que viene en semejanza al moro negro como el carbón.

 

Marcus ¡Ay, pobre hombre! El dolor tanto lucha en él
que ve sombras falsas por sustancias verdaderas.

 

Titus    Venga, retirad. Lavinia, ven conmigo;
Iremos a tu habitación y leeré contigo
400    tristes historias, ocurridas en los tiempos antiguos.

 

Ven, niño, acompáñame, tu vista es joven,
y leerás cuando los míos se cansen.

 

[Salen]

 

 

 

 

 

Actus Quartus

 

 

 


Entran el joven Lucius y Lavinia corriendo tras él, y
el niño huye de ella con libros bajo el brazo.
Entran Titus y Marcus

Niño   ¡Auxilio, abuelo, auxilio, mi tía Lavinia,
Me persigue a todos lados y no sé por qué!

 

Buen tío Marcus mira que veloz se mueve,
ay, dulce tía, no entiendo qué queréis.

 

5    Marcus    Ven aquí, Lucius, no temas a tu tía.

 

Titus    Te ama demasiado, niño, para hacerte daño.

 

Niño    Sí, cuando mi padre vivía en Roma me amaba.

 

Marcus ¿Qué quieres decir, Lavinia nieta, con éstas señas?

 

Titus    No le temas, Lucius, algo querrá decir,
10    Mira, Lucius, ves lo mucho que te estima;
de alguna manera quiere que vayas con ella.

 

Ah, niño, nunca Cordelia con más cuidado
leía a sus hijos, que ella te leía a ti
dulces poemas y las Oraciones de Tulio.
15    ¿Acaso no adivinas por qué te zarandea así?

 

Niño    No, mi señor, no lo sé, ni lo adivino,
salvo que algún ataque o capricho le posea;
pues a menudo he oído decir a mi abuelo,
que las penas extremas hacen enloquecer a los hombres.

 

20    Y leí que Hecuba de Troya
enloqueció de pena, lo que me hizo temer,
aunque, mi señor, conozco mi noble tía,
que me ama tanto como mi madre
y sé que sólo por furia asustaría mi juventud,

 

25    lo que me asustó y tiré los libros y huí,
sin causa quizás, perdonádme dulce tía,
y, madam, y si mi tío Marcus se va
con mucho gusto atenderé a su señoría.

 

Marcus    Lucius, me voy.

 

30    Titus    ¿Qué pasa, Lavinia? Marcus, ¿qué significa esto?

 

Alguno de esos libros quiere ver,
¿Cuál de éstos es, niña?
                                       Abridlos, niño,
si eres más leída, y mejor educada;
35    ven y elige entre todos los de mi biblioteca,
y engaña así tus penas, hasta que el cielo
revele los malditos instigadores de éstos hechos.
¿Qué libro?
¿Por qué alza los brazos en tan extraña secuencia?

 

40    Marcus    Creo que significa que hubo más de uno
confederado en el acto, sí, eran más,
sino los alza al cielo pidiendo venganza.

 

Titus    Lucius, ¿qué libro es el que así hojea?

 

Niño    Abuelo, es la Metamorfosis de Ovídio
45    me lo dio mi madre.

 

Marcus    Por amor a quien se fue,
quizás lo seleccionó entre los demás.

 

Titus    Callaos, tan atenta pasa las páginas,
ayudadle,  ¿qué quiere encontrar?
50                                                Lavinia, ¿quieres que lea?
¿Es la trágica historia de Philomela?
Y trata de la traición de Tereus y su violación;
y violación, me temo, fue la raíz de tu enfado.

 

Marcus    ¡Mira, hermano, mira! Nota como observa las páginas.

 

55    Titus    Lavinia, ¿fuiste sorprendida así, dulce niña,
violada y abusada como lo fue Philomela?
Forzada en el oscuro bosque vasto y despiadado.
¡Ved, ved!, sí, existe un lugar así, donde fuimos a cazar,
¡Oh, si nunca, nunca hubiéramos cazado allí)
60    dispuesto como lo que el poeta aquí describe
hecho por natura para asesinos y violaciones.

 

Marcus    ¡Oh! ¿por qué la natura construye guaridas tan abyectas,
salvo que a los dioses les diviertan las tragedias?

 

Titus    Haz señas, dulce niña, aquí tan sólo hay amigos,
65    ¿qué lord romano se atrevió a cometer el acto?
o acaso Saturnino se escabulló, como ya hizo Tarquino,
que abandonó el campo para pecar en la cama de Lucrecia.

 

Marcus    ¡Siéntate, dulce nieta, hermano siéntate junto a mí!
¡Apolo, Palas, Júpiter o Mercurio,
70    inspirádme, que ésta traición descubra!

 

Mi señor, mirad; mira esto Lavinia.

 

Escribe su nombre con su bastón, y lo guía
con los píes y la boca

 

éste trozo arenoso es liso, guía si puedes
siguiéndome, como escribí mi nombre,
sin necesidad de mano alguna.

 

75    ¡Maldito el corazón que a éste extremo nos forzó!
¡Escribe, buena nieta, y aquí al fin despliega
lo que Dios quiere se revele para vengarlo.
Los cielos guíen tu pluma para escribir claras tus penas,
y conozcamos a los traidores y la verdad.

 

Toma el bastón en su boca, y lo guía con sus
muñones y escribe

 

80    Titus    ¿Oh, leéis vos, mi señor, lo que escribe?
Stuprum, Chiron, Demetrius.

 

Marcus    ¿Qué? ¿Qué? Los lujuriosos hijos de Tamora
ejecutores de éste odioso y sanguinario acto.

 

Titus    Magni Dominator poli,
85
    Tam lentus audis scelera, tam lentus vides?

 

Marcus    ¡Oh, cálmate, gentil señor, aunque sé
que suficiente hay escrito en ésta tierra,
para alzar un motín en las mentes más suaves
y armar hasta las mentes de infantes a protestar.

 

90    Mi lord, arrodilláos conmigo, Lavinia de rodillas
y arrodíllate, dulce niño, esperanza de Hector romano
y jurad conmigo, como el infortunado marido
y padre de ésta casta dama deshonrada,
Lord Junius Brutus juro por la violación de Lucrecia,
95    que procesaremos (con buen consejo)
venganza mortal en éstos Godos traidores
y veremos su sangre, o moriremos con el reproche.

 

Titus    Así sea cierto, y sabes el cómo.

 

Pero si cazas los oseznos, ten cuidado;
100    la Dama despertará, y si sólo una vez te huele,
con el león todavía mantiene alianza profunda.

 

Y le adormece mientras de espaldas juega
y cuando él se duerme ella hará lo que arguye.

 

Eres un joven cazador, Marcus, déjalo;
105    y ven, iré a por una hoja de metal,
y con mi punzón de acero escribiré estas palabras,
y lo someteré; el furioso viento del norte
soplará esta arena cual hojas de Sibila por ahí,
y ¿dónde quedará tu lección entonces?
110                                                        Niño, ¿qué dices?

 

Niño    Digo, mi señor, que si fuera hombre
el dormitorio de su madre no sería lugar seguro,
para esos viles esclavos del yugo de Roma.

 

Marcus    ¡Así, ese es mi niño! Tu padre a menudo
115    hizo eso por éste país desagradecido.

 

Niño    Sí, tío, así lo haré si vivo.

 

Titus    Ven, acompáñame a mi sala de armas,
Lucius, te armaré, y con ello, mi niño
le llevarás de mi parte a los hijos de la emperatriz
120    presentes, que intención tengo enviar a ambos:
¡ven, ven!; tu entregarás mi mensaje, ¿no es así?

 

Niño    Sí, con mi puñal en sus pechos, abuelo.

 

Titus    No, niño, así no: te enseñaré otro curso,
Lavinia ven, Marcus, cuida de mi casa,
125    Lucius y yo iremos a mostrar valor en la corte.
Sí, alegres, señor, y se nos atenderá.

 

[Salen]

 

Marcus    ¡Oh, cielos!
                                        ¿Podéis oír a un hombre gruñir
y no ceder, y no tenerle compasión?

 

130    Marcus, asístele en su locura,
que tiene más heridas de pena en el corazón,
que marcas enemigas en su maltrecho escudo,
y aún tan justo, que no quiere vengarse;
¡vengad vosotros, cielos, al viejo Andronicus!

 

[Entran]
Aaron, Chiron y Demetrius por una puerta: y por otra
puerta el joven Lucius y otro, con un puñado de
armas, y versos escritos en ellas.
[Acto Cuarto escena 2]

 

135    Chiron    Demetrius, aquí viene el hijo de Lucius,
tiene un mensaje que entregarnos.

 

Aaron    Sí, algún loco mensaje de su abuelo loco.

 

Niño    Mis señores, con toda mi humildad,
140    de parte de Andronicus os saludo,
y ruego a los Dioses romanos a ambos os confundan.

 

Demetrius    Gracias, estimado Lucius, ¿qué nuevas traes?

 

{Niño}    Como villanos estáis marcados por la violación.
                                                                                            Si os place,
mi abuelo, bien asesorado, conmigo envía
145    las mejores armas de su arsenal
para gratificar vuestra honorable juventud,
esperanza de Roma, pues eso me encargó decir;
y así lo hago, y presentar con sus regalos
a sus señorías, que siempre que necesiten
150    seréis bien armados y bien nombrados,
y así dejo ambos: cual sanguinarios villanos.

 

[Sale]

 

Demetrius    ¿Qué es? ¿Un rollo, y todo escrito?
Veamos.
155    Integer vitae scelerisque purus, non egit maury iaculis nec arcus.

 

Chiron    ¡Oh! es un verso de Horacio, bien lo conozco.
Lo leí en Gramática hace tiempo.

 

Aaron    Sí, justo, un verso en Horacio; correcto, eso es,
¿Pero que cosa ser un asno?

 

160    ¡Ésta no es una broma sana! El viejo ha encontrado su culpa
y envía armas envueltas en esas líneas
que hieren, (sin que lo noten) con rapidez,
si nuestra ingeniosa emperatriz estuviera en pie
aplaudiría el engaño de Andronicus;
165    que descanse en su sin descanso un rato.

 

Ahora, jóvenes lores, ¿acaso no fue una feliz estrella
la que nos trajo a Roma, forasteros, y más que eso;
cautivos, para alcanzar estas alturas?

 

Me sentó bien ante las puertas de palacio
170    retar al tribuno en la audiencia de su hermano.

 

Demetrius    Y mejor a mí ver un Lord tan grande
insinuar bajezas y enviarnos regalos.

 

Moro    ¿No tiene razones, Lord Demetrius?
¿No usasteis su hija muy amable?

 

175    Demetrius    Desearía que tuviéramos mil damas romanas
en tal bahía, por turnos servirían nuestra lascivia.

 

Chiron    Un deseo caritativo y lleno de amor.

 

Moro    Tan sólo falta vuestra madre para decir 'Amén'.

 

Chiron    Y lo haría por veinte mil más.

 

180    Demetrius    Venid, vamos, recemos a todos los Dioses
por nuestra amada madre en sus penas.

 

Moro    Rezad a los diablos, los Dioses nos han entregado.

 

Fanfarrias

 

Demetrius    ¿Por qué resuenan las fanfarrias del emperador?

 

Chiron    Quizás de alegría que el emperador tenga un hijo.

 

185    Demetrius    Silencio, ¿quién se acerca?

 

Entra Nurse con un niño moro negro

 

Nurse    Buen día, señores;
¡Oh! Díganme, ¿han visto a Aaron el Moro?

 

Aaron    Bueno, más o menos, o nunca ni una pizca,
aquí tenéis a Aaron, ¿y qué quieres de Aaron ahora?

 

190    Nurse    ¡Oh, gentil Aaron! ¡Estamos todos perdidos!
¡Ayuda ahora, o serás maldito por siempre!

 

Aaron ¿Pero que manojo de aullidos traes?
¿Qué envuelves y se agita en tus brazos?

 

Nurse    ¡Oh! Lo que guardar quisiera ante los ojos del cielo,
195    la vergüenza de la emperatriz, y la desgracia estatal de Roma,
ya entregó, señores, ya entregó.

 

Aaron    ¿A quién?

 

Nurse                    Quiero decir, ya está en cama.

 

Aaron    Bien, Dios le de buen reposo.
200    ¿Qué le envió?

 

Nurse    Un diablo.

 

Aaron    Pues entonces será la dama del diablo; un feliz resultado.

 

Nurse    Un resultado infeliz, triste, negro y penoso.
Aquí está el bebe tan odioso como un sapo,
205    entre los criadores más blancos de nuestro clima,
la emperatriz te lo envía, tu cuño, tu sello,
y te ruega lo bautices con la punta de tu daga.

 

Aaron    ¡Fuera, maldita puta! ¿El negro es color tan bajo?
Dulce carita, eres una bella flor, seguro.

 

210    Demetrius    ¿Villano, qué has hecho?

 

Aaron    Lo que no puedes deshacer.

 

Chiron    Has deshecho a nuestra madre.

 

Aaron    Villano, me hice a tu madre.

 

Demetrius    Y con ello, perro infernal, la has deshecho.
¡Lamenta su suerte, y maldita su asquerosa elección!
215    ¡Maldito el descendiente de tan podrido enemigo!

 

Chiron    ¡No vivirá!

 

Aaron    ¡No morirá!

 

Nurse    Aaron, debe, la madre así lo quiere.

 

Aaron    ¿Qué debe, nurse?
220                                     Pues que ningún hombre sino yo
ejecute mi carne y sangre.

 

Demetrius    Pincharé al renacuajo en la punta de mi daga;
¡Nurse, dámelo! Mi espada pronto lo despachará.

 

Aaron    Antes esta espada labrará tus entrañas. 225    ¡Quieto! ¡Villano asesino! ¿Quieres matar tu hermano?

 

Por las chispas ardientes del cielo
que tan radiantes brillaron cuando concebimos este niño,
morirá sobre la punta afilada de mi cimitarra quien
toque a éste mi hijo primogénito y heredero.

 

230    Os digo, jovenzuelos, ni Enceladus,
con todas sus amenazantes bandas de crías de Tifones,
ni el gran Alcides, ni el Dios de la guerra,
arrebatarán ésta presa de las manos de su padre.
¡Qué, qué! ¡Sanguinarios niños de corazón hueco!
235    ¡Vacías paredes blancas! ¡Signos pintados en tabernas!
Negro carbón es mejor que cualquier color
en que desprecia llevar otro color.
Ni todo el agua del océano
hará que las negras piernas del cisne sean blancas,
240    aunque las lavara durante horas en las aguas.
Di a la emperatriz de mi parte, que ya tengo edad
de cuidar lo mío, que lo excuse como pueda.

 

Demetrius    ¿Así traicionas a tu noble amada?

 

Aaron    Mi amada es mi amada; éste, yo mismo,
245    el vigor y la imagen de mi juventud;
esto prefiero ante todo el mundo;
esto a pesar de todo el mundo mantendré a salvo,
o alguno de vosotros humearéis en Roma.

 


Demetrius    Con esto nuestra madre por siempre queda avergonzada.

 

250    Chiron    Roma la despreciará por ésta pútrida escapada.

 

Nurse    El emperador en su ira la sentenciará a muerte.

 

Chiron    Me sonrojo al pensar esta ignominia.

 

Aaron    Pues ahí tienes el privilegio que lleva tu belleza.
¡Asco, color traicionero, que sonrojándose traiciona
las secretas leyes y consejos de tu corazón!

 

Aquí tenemos un joven enmarcado en otro guiño;
pero mira cómo el negro esclavo le sonríe al padre,
como quien dice; ¡Viejo, soy tú mismo!

 

Es vuestro hermano, señores, bien nutrido
de la misma sangre que primero os dio vida;
y del vientre que fue vuestra prisión
ha sido franquiciado y vino a la luz;
no, es vuestro hermano del lado seguro,
aunque mi sello estampado en su cara.

 

265    Nurse    Aaron, ¿qué le digo a la emperatriz?

 

Demetrius    Asesórate, Aaron; ¿qué se debe hacer?
y todos suscribiremos tus consejos;
salva tu hijo, así todos estaremos seguros.

 

Aaron    Pues sentémonos y consultemos todos.

 

270    Mi hijo y yo queremos vuestro viento;
quedáos allí; ahora hablad a placer de seguridad.

 

Demetrius    ¿Cuántas mujeres vieron este su hijo?

 

Aaron    ¡Pues, bien, valientes señores! Cuando unidos en liga,
soy un cordero; pero si retáis al Moro,
275    al oso acorralado, la leona de la montaña,
el océano no ruge como cuando Aaron se atormenta;
pero repite, ¿cuántas vieron al niño?

 

Nurse    Cornelia, la comadrona, y yo,
y nadie más, la emperatriz pariendo.

 

280     Aaron    La emperatriz, la comadrona, y tú;
dos pueden aconsejarse, cuando el tercero ausente;
ve junto a la emperatriz; dile esto le digo.

 

[la mata]

 

¡Débil! ¡Débil! Así grita el cerdo preparado para escupir.

 

Demetrius    ¿Qué quieres decir, Airón?
¿Por qué hiciste esto?

 

Aaron    ¡Oh, lord! ¡Señor! Es un acto político;
¿que viva para traicionar ésta nuestra culpa;
una chismosa de larga lengua?
                                                ¡No, lores, no!
290    Y ahora sabed todas mis intenciones.

 

no lejos, un Muliteus, compatriota mío,
su mujer tan sólo anteanoche fue llevada a cama,
su hijo es igual a ella, blanca como vosotros;
id y pactad con él, y dadle oro a la madre,
y a ambos las circunstancias de todo,
y cuánto su hijo prosperará,
y se les recibirá como herederos del emperador,
y sustituídle en lugar del mío,
para calmar la tempestad que remolinea en la corte;
y que el emperador le besuquée como suyo.

 

Escuchadme, señores; ven que a ella le di físicos,
y las necesidades funerarias hay que atender;
los campos están próximos, sois novios galantes;
hecho eso, ved de no tomar largos días,
y mandáis a la comadrona se presente ante mí.

 

La comadrona y la nurse bien despachadas,
que las ladies digan lo que quieran.

 

Chiron    Aaron veo que no fiáis ni al aire con secretos.

 

Demetrius    Por éste trato a Tamora,
a ella y los suyos, quedamos muy obligados.

 

[Salen]

 

Aaron    Ahora a los Godos, tan rápido como vuelan golondrinas,
para disponer allí éste tesoro en mis brazos
y en secreto saludar los amigos de la emperatriz.

 

Venga, esclavo de gruesos labios, te llevaré allí,
pues eres tú el que nos encarrilas;
te haré comer bayas y raíces,
y tomarás cuajada y suero, y mamarás la cabra,
y vivirás en una cueva, y te criaré
para ser un guerrero, y comandar un campamento.

 

[Sale]

 

Entra Titus, Viejo Marcus, joven Lucius, y otros gentilhombres
con arcos, y Titus lleva las flechas con
cartas en las puntas.
[Acto Cuarto escena 2]

 

320    Titus    Ven, Marcus, ven, primos, éste es el camino.

 

Niño, sire, dejadme ver vuestros arcos;
fijáos al tensar, fuerte; y esto, bien recto.

 

Terras Astrea reliquit, que no se te olvide, Marcus.

 

Se fue, huyó, señores cada uno a sus herramientas,
325    vosotros, primos, id y sondead los océanos,
y lanzad vuestras redes, con suerte la cazaréis en el mar,
aunque haya tan poca justicia como en tierra.
No Publius y Sempronius, tenéis que hacerlo,
tenéis que hacerlo con pico y pala
330    y llegad al núcleo central de la tierra;
luego al llegar a la región de Plutón,
os ruego, entregádle ésta petición;
decidle, que es de justicia y en auxilio,
y que de parte del viejo Andronicus,
agitado por el dolor en la desgraciada Roma.

 

¡Ay, Roma!
                    Bien, bien, te hice miserable,
a buena hora le lancé los sufragios populares
sobre él, que así me tiraniza.
340    Id, largáos ya; os ruego sed prudentes todos,
y no dejéis hombres de guerra sin registrar;
éste malvado emperador puede haberla embarcado,
y primos, luego soplaremos gaitas a la justicia.

 

Marcus     ¡Oh, Publius! ¿No es un caso grave,
345    ver a tu noble tío tan disperso?

 

Publius    Por ello, señores, mucho nos concierne
de día y noche atendédle con cuidado,
y alimentad su humor lo más que podáis,
hasta que el tiempo conciba algún remedio cuidadoso.

 

350    Marcus    Primos, sus penas excedieron su remedio.

 

uníos a los godos, y con guerra vengativa
saquead Roma por su ingratitud,
y venganza al traidor Saturnino.

 

Titus    Publius, ¿qué dices? ¿Qué decís, mis maestros?

 

355    ¿Qué, os topastéis con ella?

 

Publius    No, mi buen señor, pero Plutón os manda palabra,
que si quieres venganza del infierno, la tendrás;
alegre, por justicia, está tan ocupada,
cree que con Júpiter en el cielo, o en otro sitio;
360    así que por fuerza, tienes que quedar un tiempo.

 

Titus    Me ofende quien me nutre con retrasos,
me sumergiré en el profundo lago ardiente,
y la arrancaré del Aquerón por los tacones.

 

Marcus, sólo somos matorrales, no somos cedros,
365    ni hombres de grandes huesos, del tamaño de los cíclopes,
sino metal, Marcus, acero hasta la misma espalda,
más forjados con males, más que los que la espalda resiste;
y ya que no hay justicia ni en la tierra ni en el infierno,
solicitaremos al cielo y moveremos a los Dioses
370    a que envíen a Justicia a vengar nuestras ofensas.
Venid, por éste asunto. Eres buen arquero, Marcus.

 

[Les da las flechas]

 

Ad Jovem, ésta para ti; aquí ad Appollonem,
Ad Martem, éstas para mí,
ésta niño para Palas, ésta para Mercur,
375    a Saturnino, a Caius, ¡no! a Saturnino, ¡no!
sería igual a disparar contra el viento.

 

¡A ello hijo! Marcus, suelta cuando diga.
con mis palabras, escribí para conseguir;
no ha quedado Dios sin solicitar.

 

380    Marcus    Primos, enviad todas las flechas a la corte;
afligiremos al emperador en su orgullo.

 

Titus    Ahora, señores, tensad. ¡Oh, bien dicho, Lucius!
Buen hijo, al regazo de Virgo, dadle a Palas.

 

Marcus    Mi señor, apunte una milla más allá de la luna;
385    su carta así llegará a Júpiter.

 

Titus    ¡Ja, ja!, Publius, Publius, ¿qué hiciste?
¿Ves, lo ves? Has arrancado un cuerno a Taurus.

 

Marcus    Ese es deporte, mi señor; cuando disparó Publius,
el Toro, airado, le dio tal envestida a Aries
que ambos cuernos del chivo cayeron en la corte;
y quién sino los villanos de la emperatriz para encontrarlos;
ella reía, y le dijo al Moro que no eligiera
sino que se los diera como presente a su amo.

 

Titus    Pues allá va. ¡Dios, a su señoría, de alegría!

 

Entra el clown con una cesta y en ella dos pichones.

 

395    Titus    Noticias, nuevas, del cielo,
Marcus, llegó el correo.

 

¿Sirrah, que te traes? ¿Tienes alguna carta? ¿Tendré justicia? ¿qué dice Júpiter?

 

Clown    ¡Jo! con el verdugo, dice que los volvió a bajar,
400    pues no lo cuelgan hasta la semana que viene.

 

 

Titus    ¿Pero, Júpiter, qué dice?, te pregunto.

 

Clown    Pues, señor, no conozco Júpiter alguno,
en mi vida bebí con él.

 

405    Pero, villano, ¿no eres el portador?

 

Clown    Sí, de mis pichones, señor, nada más.

 

Titus    ¿Entonces no vienes de los cielos?

 

Clown    ¿Del cielo?
                                   Pues, señor, nunca vine de allí,
410    Dios me prohiba ser tan atrevido ir al cielo en días
tan jóvenes.
                    Pues, voy con mis pichones
al tribunal plebeyo, en relación con una riña, entre
mi Tío, y uno de los hombres del emperador.

 

415    Marcus    Pues, señor, es lo que más os conviene y sirve
a vuestra oración, y que él entregue los pichones al emperador
por vos.

 

Titus    Di, sabríais entregar una oración al emperador
con cierta gracia?

 

420Clown    Sincero, ¡no! nunca supe decir gracias en toda mi vida.

 

Titus    ¡Chaval, ven aquí; no más remilgos,
pues dadle vuestros pichones al emperador;
por mí recibiréis justicia de sus manos.

 

425    Espera, espera; mientras toma dinero para tus gastos.

 

Dadme pluma y tinta.

 

Chaval; ¿sabéis presentar una súplica con gracia?

 

Clown    Sí, señor.

 

Titus    Pues ésta es una súplica para ti, y cuando
430    llegues ante él, al acercarte debes arrodillarte,
luego besas su pie; luego le entregas tus pichones;
y cobra tu recompensa.
                                    Estaré a mano, señor, quiero veros
hacerlo con valor.

 

435    Clown    Confiad en mi, señor, dejadme sólo.

 

Titus    ¿Chaval, tienes un cuchillo?
                                                        Venga, muéstralo.
Toma Marcus, envuélvelo en la súplica;
pues lo haces como un humilde suplicante;
y cuando se la hayas entregado al emperador,
llama a mi puerta, y di lo que dijo.

 

Clown Dios esté con vos, señor, lo haré.

 

[Sale]

 

Titus    Venga Marcus, vamos. Publius, sígueme.

 

[Salen]

 

Entran el emperador y la emperatriz, y sus dos hijos, el
emperador trae las flechas en sus manos
que Titus lanzó contra él.

 

[Acto Cuarto escena 4]

 

Saturnino    Pero, señores;
445    ¿qué insultos son éstos? Jamás se vio
un emperador en Roma despreciado tal,
molestado, enfrentado así, y para ejercer
justicia igual, usado en tamaña ofensa?

 

Señores, saben, como lo saben los poderosos Dioses,
450    (sea lo que sea que los detractores de nuestra paz
les zumben en los oídos a las gentes) nada ha sucedido,
sino justicia contra los caprichosos hijos
del viejo Andronicus.
                                    ¿Qué, y si
455    sus penas tanto vencieron sus sentidos,
debemos, acaso, dejarnos insultar por su ira,
sus ataques, caprichos y amargura?

 

¡Ahora le escribe al cielo por sus derechos!

 

¡Mirad, ésta a Jehova, y ésta a Mercurio;
460    ésta a Apolo, ésta al Dios de la guerra;
dulces rollos volando por las calles de Roma!
¿Qué es, sino un libelo contra el senado?
¿Y blasonar nuestra injusticia por todos lados?

 

¿De buen humo, no es así, mis señores?

 

465    Como quien dice en Roma no hay justicia.

 

Pero como que vivo, sus fingidos éxtasis
no serán refugio a éstas infamias;
pero él y los suyos sabrán que la justicia vive
con salud bajo Saturnino; quién si duerme,
470    despertará de forma que en su furia
cortará el más orgulloso de los conspiradores vivos.

 

Tamora    Mi gracioso Lord, mi amado Saturnino,

 

señor de mi vida, comandante de mis ideas,
cálmate, y soporta las faltas de edad de Titus,
475    los efectos de la pena por sus valientes hijos,
cuya perdida le penetró profundo e hirió su corazón;
más bien dale alivio a sus ruegos desesperados
antes que perseguir ni el menor ni el mayor
de sus insultos.
                        Pues así será
480    astuta Tamora charlaré con todos.

 

[Aparte]

 

Pero, Titus, te toqué en tu rapidez,
derramada tu sangre vital; si Aaron ahora es sabio
todo se salvará, el ancla cae en el puerto.

 

Entra Clown

 

485    ¿Qué hay, buen chico? ¿Quieres hablar con nos?

 

Clown    Sí, por Dios, y su amadatriz sea imperial.

 

Tamora    Emperatriz, soy; pero allí tenéis al emperador.

 

Clown    ¡Es él!; Dios y San Esteban os de hogar feliz.
Os traigo una carta, & un par de pichones, aquí.

 

[Lee la carta]

 

490 Saturnino    ¡Venga, lleváoslo, y que le cuelguen al instante!

 

Clown    ¿Cuánto dinero me vais a dar?

 

Tamora    Ven, chaval, hay que colgarte.

 

Clown    ¿Colgado?, ¿por una lady? luego traje mi nuca
a un final fino.

 

[Salen]

 

495    Saturnino     ¡Despreciables e intolerables insultos!
¿Tengo que soportar estas monstruosas villanías?

 

Se de dónde procede este engaño,
¿he de soportarlo?
                            ¿Como si sus hijos traidores,
500    que por la ley murieron, por el asesinato de nuestro hermano,
por mis medios, hubieran sido sacrificados por error?

 

Id, arrastrad al villano hasta aquí por sus pelos;
ni la edad ni el honor deben dar privilegios;
por ésta orgullosa broma seré tu carnicero,
505    astuto brujo fanático, que me ayudaste a ser grande,
esperando gobernarías tú mismo Roma y a mí.

 

Entra Nuntius Emillius

 

Saturninus    ¿Qué novedades traes, Emillius?

 

Emillius    ¡Armas, mi señor! Nunca tuvo Roma mejor causa,
los Godos han reunido una cabeza, y con un ejército
510    de hombres muy decididos, dedicados al espoleo,
marchan hacia aquí sigilosos, conducidos por
Lucius, hijo del viejo Andronicus;
que amenaza, en el transcurso de la venganza, hacer
tanto como nunca llegó a hacer Coriolanus.
 

 

515    Saturninus    ¿El guerrero Lucius es general de los Godos?

 

Estos sucesos me duelen, y cuelgo la cabeza
como las flores con el frío, o la hierba golpeada por tormentas.
Ay, ahora empiezan a acercarse nuestras penas;
es a él a quién la gente común tanto ama;
520    yo mismo se lo oí decir a menudo,
(cuando he paseado como hombre privado),
que el destierro de Lucius fue injusto,
y deseaban que Lucius fuera su emperador.

 

Tamora    ¿Por qué ibas a temer?
525                                                ¿Tu ciudad no es fuerte?

 

Saturninus    Sí, pero los ciudadanos favorecen a Lucius,
y se rebelarán contra mí para auxiliarle.

 

Tamora    ¡Rey, que tus ideas sean imperiales, como lo es tu nombre!

 

¿Se oscureció el sol, que los murciélagos vuelan en él?

 

530    El águila sufre el cantar de los pájaros pequeños,
y no le preocupa lo que éstos quieran decir,
sabiendo que con la sombra de sus alas,
a placer puede parar su melodía.

 

Lo mismo debes hacer con los exaltados hombres de Roma.
535    Luego alegra tu ánimo, pues sepas, mi emperador,
que encantaré al viejo Andronicus,
con palabras más dulces, y aún más peligrosas,
que el anzuelo al pez, o flores de miel a las cabras,
que mientras uno está herido con el anzuelo,
540    al otro se le pudre con deliciosa comida.

 

Saturninus    Pero no quiere intercambiar su hijo por nosotros.

 

Tamora    Si Tamora le ruega, lo hará;
pues puedo suavizar y llenar sus oídos viejos
con promesas doradas, que, aunque su corazón fuera
545    casi impregnable, sus viejos oídos sordos,
tanto oído y corazón aún obedecerán mi lengua.

 

Adelántate, sé nuestro embajador;
di que el emperador requiere audiencia
del guerrero Lucius, y nombra la reunión
incluso en casa de su padre, el viejo Andronicus.

 

550    Saturninus    Emillius, lleva éste mensaje con honor,
y si insiste en rehenes como seguridad,
rogádle que elija la prenda que más le plazca.

 

Emillius    Tus encargos entregaré eficiente.

 

[Sale]

 

Tamora    Ahora quiero ir a ver al viejo Andronicus,
555    y lo templaré con todas mis artes,
para arrancar al orgulloso Lucius de los guerreros godos.

 

Y ahora dulce emperador, bendito seas,
y entierra todos tus miedos en mis engaños.

 

Saturninus    Pues ve sin demora y ruégale.

 

[Salen]

 

 

 

 

 

Actus Quintus

 


Fanfarrias. Entran Lucius con un ejército de godos,
con tambores y soldados.

 

Lucius    Guerreros experimentados y fieles amigos,
he recibido cartas de la gran Roma,
que cuentan con qué odio soportan al emperador,
y cuánto desean vernos.

 

5    Por ello, grandes señores, sed lo que vuestros títulos testifican,
imperiales, e impacientes por vuestros agravios,
y en lo que Roma os haya herido,
recibiréis triple satisfacción.

 

Godo    Valiente paga, que ofrece el gran Andronicus,
10    cuyo nombre fue en su tiempo nuestro terror, ahora nuestro consuelo,
cuyos elevados logros y honorables hazañas
la ingrata Roma le paga con desprecio pútrido.
Míranos, te seguiremos donde nos conduzcas,
cual punzantes avejas en el más caluroso día del verano,
15    lideradas por su ama a los campos floridos,
y sea vengada la maldita Tamora.
Y como dice él, todos decimos con él.

 

Godos    Lo que dice, todos lo respaldamos.

 

Lucius    Humilde se lo agradezco, y también a vosotros ¡gracias!
¿Mas quién llega aquí, guiado por un lascivo godo?

 

Entra un godo conduciendo a Aaron con su hijo
en sus brazos

 

20    Godo    Famoso Lucius, me alejé de la tropa
para contemplar un ruinoso monasterio,
y cuando más en serio fijé la mirada
sobre el edificio derruido, de repente
oí llorar a un niño bajo una pared:
25    me acerqué al ruido, cuando de pronto oí
se intentaba controlar al niño con éste discurso:
¡Calla, esclavo teñido, mitad yo y mitad mi dama!
¿Acaso tu color no delata de quién eres polluelo?

 

Si natura te hubiera dado la apariencia de tu madre
30    villano, podrías haber llegado a emperador;

 

pero donde el toro y la vaca son blancos como la leche,
no llegan nunca a concebir un carnero negro tizón.
¡Calla, villano, calla! así se evalúa al bebe,
pues tengo que llevarte a un godo de fiar,
35    quién, cuando sepa que eres hijo de la emperatriz,
te tendrá en cariño como favor a tu madre.

 

Con ésta arma desenvainada me avalanzo sobre él
de repente y le sorprendo, y aquí le traigo
para que hagas lo que creas necesario con el hombre.

 

40    Lucius    Oh, valiente godo, éste es el diablo encarnado
que le robó a Andronicus su buena mano;
éste la perla que complació el ojo de la emperatriz,
y aquí el vil fruto de su ardiente lascivia.

 

Di, esclavo iridento, ¿cómo te atreves a presentar
45    ésta creciente imagen de tu cara enemiga?

 

¿Por qué no hablas? ¿Eres sordo?
                                                    ¿Ni una palabra?
La soga, soldados, colgadle de éste árbol,
y junto a él el fruto de su bastardía.

 

50    Aaron    ¡No toques al niño!, es de sangre real.

 

Lucius    Se te parece demasiado para jamás ser bueno.

 

Primero colgad al niño, que lo vea agonizar,
una visión para vejar el alma de su padre.

 

Aaron    ¡Traedme una escalera! Lucius, salva al niño.
55    Y de mí llevádselo a la emperatriz.
Si eso haces te mostraré cosas sorprendentes
que mucho puede aventajarte el oírlas;
si no quieres, pase lo que pase,
no diré más sino: ¡la venganza a todos os pudra!

 

60    Lucius    Continúa, y si me place lo que dices,
vivirá tu hijo, y veré que sea alimentado.

 

Aaron    Y si te place, pues, tenlo por seguro, Lucius,
vejará tu alma escuchar lo que decir tengo;
pues hablaré de asesinos, raptos, y masacres,
actos de misa-negra, actos abominables,
complots de maldad, traición, villanías,
doloroso oírlas, aunque ejecutadas sin piedad,
y todo será enterrado por mi muerte,
salvo que me jures que mi hijo vivirá.

 

70    Lucius    Habla con libertad,
te digo, tu hijo vivirá.

 

Aaron    Jura que lo harás, y comenzaré.

 

Lucius    ¿Por quién juro?
No crees en Dios alguno,
sabido es, ¿cómo puedes creer un juramento?

 

Aaron    ¿Y qué, ninguno? Es cierto no creo en ninguno,
aún así, sé que tú eres religioso,
y que tienes algo en ti que llamáis  conciencia,
con veinte trucos papales y ceremonias
que te he visto observar con esmero,
por eso te exijo jures; pues por lo que sé
un idiota cree su bastón un Dios,
y mantiene su juramento según por qué Dios jura,
a ello le invoco: por eso debes jurar
por ese Dios mismo, sea Dios quién sea,
que tú adoras y le tengas en reverencia,
a salvar mi hijo, a nutrirle y criarle,
o de lo contrario nada he de revelarte.

 

Lucius    Sólo por mi Dios te juro a ti que lo haré.

 

Aaron    Primero sabes,
lo concebí con la emperatriz.

 

Lucius    ¡Oh más que insaciable y lujuriosa mujer!

 

Aaron    ¡Calla! Lucius, eso tan sólo fue una acción de caridad
comparado con lo que tengo que contarte enseguida.
95    Fueron sus dos hijos quienes asesinaron a Bassianus;
ellos le cortaron la lengua a tu hermana y la violaron,
y le cortaron las manos y la podaron como la viste.

 

Lucius    ¡Oh, detestable villano!
¿Llamas a eso podar?

 

100    Aaron    Pues, ¿no se le lavó, y cortó, y podó
y fue deporte de poda para los que lo hicieron?

 

Lucius    ¡Oh, bárbaros bestiales villanos como tú!

 

Aaron    Pues sí, fui su tutor e instructor.

 

Ése espíritu cojonudo lo tienen de la madre,
105    carta tan segura como la que gana la mano;
las ideas sanguinarias creo las aprendieron de mí,
tan buen perro como el que pelea dando la cara.

 

Bueno, que mis actos atestigüen mi valor:
dirigí a tus hermanos a ése tramposo agujero,
110    donde yacía el cuerpo muerto de Bassianus:
escribí la carta que tu padre encontró,
y escondí el oro que en la carta se menciona.

 

Confederado con la reina y sus dos hijos,
y nada hay de lo hecho, que tengas causa de lamentar,
115    que no tenga un golpe de maldad mía.

 

Fui el que engañó a tu padre por su mano,
y, cuando la logré, me retiré,
y casi partí mi corazón con la extrema risa.

 

Espié entre la grieta de una pared
120    cuando por su mano recibió las dos cabezas de sus hijos;
vi sus lágrimas, y reí con tanto corazón
que ambos ojos llovían como los suyos;
y cuando a la emperatriz narré ésta broma,
casi desmaya con mi divertido cuento
125    y por mis esfuerzos me dio veinte besos.
Godo    ¿Qué, puedes decir todo eso y no enrojecer?

 

Aaron    Sí como perro negro, que dice el refrán.

 

Lucius    ¿Y no te arrepientes de esos actos viles?

 

Aaron     Sí, de no haber cometido mil más:
130    incluso ahora maldigo el día, y aún pienso
a pocos les alcanza de cerca mi maldición,
con la que no haya infligido daño notorio:
como matar a un hombre, o bien divisar su muerte,
forzar a doncellas, o planear la forma de hacerlo;
135    acusar algún inocente, y perjurarme a mi mismo,
instalar mortal enemistad entre dos amigos;
hacer que rompan la nuca el ganado de los pobres,
poner fuego a granjas y pajares por la noche,
y rogar a sus dueños los apaguen con sus lágrimas:
140    A menudo saqué muertos de sus tumbas,
y los plantaba sentados ante las puertas de sus estimados amigos,
incluso cuando sus penas ya casi estaban olvidadas,
y sobre sus pieles, como en la corteza de árboles,
con mi puñal tallaba en letras romanas,
145    'que no muera nuestro pesar, aunque esté muerto'.

 

Calla, he hecho miles de actos odiosos
tan voluntarioso como otros matan una mosca,
y nada en realidad me apena el corazón
más que no poder hacer mil más.

 

150    Lucius    Baja aquí al diablo, pues no debe morir
tan dulce muerte como colgarlo ahora.

 

Aaron    Si existe el diablo, ojalá fuera un diablo,
para vivir y arder en el eterno fuego,
así quizás tendré tu compañía en el infierno,
155    para atormentarte con mi lengua amarga.

 

Lucius    Señores, tápenle la boca, y que no hable más.

 

Enter Emillius

 

Godo    Mi lord, ha llegado un mensajero de Roma
y desea ser admitido a vuestra presencia.

 

Lucius    Dejadle que se acerque.
160    Bienvenido, Emillius, ¿qué nuevas de Roma?

 

Emillius    Lord Lucius, y vos príncipes de los godos,
el emperador de Roma por mí os saluda a todos;
y, al entender que estáis alzados en armas,
os propone una negociación en casa de vuestro padre,
165    rogandos propongáis vuestros rehénes
y de inmediato serán entregados.

 

Godo    ¿Qué dice nuestro general?

 

Lucius    Emillius, que el emperador entregue sus rehenes
a mi padre y a mi tío Marcus,

 

[Fanfarrias]

 

170    y nosotros acudiremos. ¡En marcha!

 

[Salen]
Entran Tamora, y sus dos hijos disfrazados
[Acto Quinto escena 2]

 

Tamora    Así, con éstos extraños y tristes hábitos,
quiero encontrar a Andronicus,
y diré que soy Venganza, enviada desde lo profundo
para unirme a él y enderezar sus tediosos males;
175    llama a su estudio, donde dicen que está,
para rumiar extraños diseños de urdir venganzas;
decidle que llega Venganza para unirse a él
y crear confusión entre sus enemigos.

 

Llaman y Titus abre la puerta de su estudio

 

Titus    ¿Quién osa molestar mis contemplaciones?

 

180    ¿Es vuestro truco hacerme abrir la puerta,
para que mis tristes decretos puedan escapar volando
y todo mi estudio no sirva para nada?

 

Te equivocas; pues lo que pienso hacer
míralo aquí, con sangrientas líneas he fijado;
185    y lo que está escrito será ejecutado.

 


Tamora    Titus, vine para hablar contigo.

 

Titus    No, ni una palabra: ¿cómo puedo agraciar tu charla,
careciendo de mano para darle acción?
Me sacas ventaja, por ello no más.

 

190    Tamora    Si me conocieras
te agradaría hablar conmigo.

 

Titus    No estoy loco; te conozco lo suficiente,
testifica este muñón arrugado,
testifica estas líneas rojas,
195    testifica estas trincheras creadas por dolor y cariño,
testifica el cansino día y la pesada noche,
testifica todas penas que bien te conozco
por ser nuestra orgullosa emperatriz, poderosa Tamora:
¿tu visita no es para arrebatar mi otra mano?

 

200    Tamora    Sabed, triste hombre, que no soy Tamora,
ella es tu enemiga, y yo tu amiga;
soy Venganza, enviada del reino infernal
para aliviar el buitre carroñero de tu mente,
a lanzar venganzas devastadoras contra tus enemigos:

205    baja y dame la bienvenida a la luz de éste mundo;
conferencia conmigo sobre asesinos y de muertes.
No existe cueva hueca alguna o lugar siniestro,
ni oscuridad vasta o velos de niebla,
donde el sangriento asesinato o el detestable estupro
210    puedan esconderse por temor, pero los encontraré,
y a sus oídos les diré mi tenebroso nombre,
Venganza, que al podrido ofensor hace temblar.

 

Titus    ¿Eres Venganza? ¿y os envían a mí,
para tormento de mis enemigos?

 

215    Tamora    Si, así es; por eso baja y dadme la bienvenida

 

Titus    Hacedme un servicio antes de unirme a ti:
Mira a tu lado donde están Estupro y Asesinato,
ahora dame alguna seguridad que eres Venganza;
apuñálaos, o átalos a las ruedas de tu carruaje,
220    y luego bajaré y seré tu chofer,
y contigo recorreré todo el globo.

 

Proporciona dos palafrenes propios, negros como la tinta,
para alzar suave tu carruaje vengador
y que encuentre asesinos en sus culpables cuevas.

 

225    Y cuando tu carro esté cargado con sus cabezas,
desmontaré, y junto a los ejes de las ruedas
trotaré como servil pedestre todo el día,
desde que Hiperión se alza al éste
hasta su propia caída en el mar.

 

230    Y día tras día realizaré ésa pesada tarea,
si tu destruyes ese Estupro y Asesino de allí.

 

Tamora    Éstos son mis ministros, y vienen conmigo.

 

Titus    ¿Ésos son tus ministros? ¿Cómo se llaman?

 

Tamora    Estupro y Asesinato; se les llama así
235    por que toman venganza de ese tipo de hombres.

 

Titus    Por Dios, cuánto se parecen a los hijos de la emperatriz
y tú a la emperatriz misma: pero nosotros hombres terrenales
tenemos miserables ojos locos y engañosos;
oh, dulce venganza, voy, ahora estoy contigo;
240    y si el abrazo con una sola mano te contenta
te abrazaré con ella al instante.

 

Tamora    Éste trato con él, le va a su locura.
Lo que yo invente para alimentar sus ataques de mente enferma,
vosotros lo respaldáis y mantened en vuestros discursos,
245    pues ahora me toma en serio por Venganza,
y siendo crédulo en éstas locas ideas,
haré que reclame venir a su hijo Lucius
y mientras le retengo seguro en el banquete
encontraré alguna práctica engañosa y fuera de mano
250    para dispersar y desunir a los nerviosos godos,
o, al menos, les convertiré en sus enemigos:
mirad aquí llega, y tengo que actuar mi tema.

 

Titus    Largo estuve abandonado, y todo por ti:
bienvenida, temida Furia, a mi apenada casa;
255    Estupro y Asesino, también sois bienvenidos,
qué iguales a la emperatriz y sus hijos.

 

Bien estáis disfrazados, si tan sólo tuvierais un moro;
¿ni todo el infierno podía permitiros tal diablo?

 

Pues bien sé que la emperatriz no se mueve
260    si en su compañía no hay un moro;
y si quieres representar bien a nuestra reina
sería conveniente que tuvierais un diablo así:
pero bienvenidos como estáis, ¿qué hacemos?

 

Tamora    ¿Qué deseas que hagamos, Andronicus?

 

265    Demetrius    Muéstrame un asesino, yo trataré con él.

 

Chiron    Muéstrame un villano que haya cometido estupro,
a mí se me envía para vengarme en él.

 

Tamora    Muéstrame mil que te hayan ofendido,
y haré venganza en todos ellos.

 

270    Titus    Mirad alrededor por las malas calles de Roma,
y si encuentras un hombre que sea como tú,
buen Asesino, mátale; pues es un asesino.

 

Ve tú también con él; y cuando a ti te ocurra
que encuentras a uno que es igual a ti,
275    buen Estupro, mátale, pues es un violador.

 

Ve tú con ellos, y en la corte del emperador
hay una reina atendida por un moro,
bien puedes reconocerla por tus propias facciones
pues de arriba a abajo se te parece.

 

Te ruego dales alguna muerte violenta;
pues fueron violentos conmigo y los míos.

 

Tamora    Bien nos has instruido; eso haremos.

 

Pero te placería, buen Andronicus,
enviar llamar a Lucius tu triple valiente hijo,
quien hacia Roma lidera una banda de guerreros godos,
y rogádle venga al banquete en tu casa.

 

Cuando aquí esté, en tu solemne fiesta misma,
haré entrar a la emperatriz, y sus hijos,
al mismo emperador, y todos tus enemigos,
y a tu merced se inclinarán y arrodillarán
y sobre ellos descargarás tu airado corazón.
¿Qué dices, Andronicus, de ésta treta?

 

Entra Marcus

 

Titus    Marcus, hermano mío, es el triste Titus quien llama,
ve, gentil Marcus, a tu sobrino Lucius,
averigua donde está entre los godos,
ruégale que venga junto a mí y que con él traiga
algunos de los príncipes más destacados de los godos,
ruégale que sus soldados acampen donde están,
di el emperador, y también la emperatriz
vendrán a la fiesta a mi casa, y que él comerá con ellos,
esto hazlo por amor a mí, así lo haga él también,
si es que respeta la vida de su anciano padre.

 

Marcus    Así lo haré, y pronto volveré.

 

Tamora    Ahora parto por cumplir con tus negocios
y conmigo me llevo a mis ministros.

 

Titus    No, no, que se queden Estupro y Asesino conmigo,
o si no llamaré a mi hermano para que vuelva
y me agarraré a la única venganza de Lucius.

 

Tamora    ¿Qué opináis, hijos? ¿Os quedáis con él,
310    mientras voy y le cuento a mi señor el emperador
cómo he gobernado nuestra broma decidida?

 

Doblegáos a su humor, dulces y habládle suave,
y entretenedle hasta que de nuevo vuelva.

 

Titus    Los conozco a todos, aunque me crean loco,
315    y les desbordaré en sus propias estratagemas,
par de malditos perros infernales y su dama.

 

Demetrius    Madam, partíd a placer, dejadnos aquí.

 

Tamora    Adiós, Andronicus, venganza se va
a tramar algún complot que traicione a tus enemigos.

 

320    Titus    Sé que lo haces; y, dulce venganza, adiós.

 

Chiron    Di, viejo, ¿qué quieres que hagamos?

 

Titus    Calla, tengo faena más que suficiente para vos.
Publius, acércate, Caius y Valentine.

 

Publius    ¿Cuál es vuestra voluntad?

 

325    Titus    ¿Conoces a éstos dos?

 

Publius    Los hijos de la emperatriz
los tomo por Chiron y Demetrius.

 

Titus    Maldito, Publius, mal, te engañas en demasía;
éste de aquí es Asesino, y Estupro el nombre del otro,
330    por ello átales, gentil Publius;
Caius y Valentine, ponedles las manos encima.
menudo me habéis oído desear ésta hora
y ahora la encontré, por ello atádles fuerte,

 

Chiron    Villanos, atrás, somos los hijos de la emperatriz.

 

335    Publius    Y por ello hacemos lo que se nos ordena.

 

Mantened tapadas sus bocas, que no digan ni una palabra,
está bien atado, aseguráos que estén bien atados.

 

[Salen]
Entran Titus Andronicus con un cuchillo y Lavinia
con una fuente

 

Titus    Ven, Lavinia, ven, mira, tus enemigos están atados,
señores, tapádles las bocas, que no me hablen,
340    pero que escuchen las terribles palabras que emito.

 

Oh, villanos, Chiron y Demetrius,
aquí la primavera que con barro manchasteis,
este buen estío mezclasteis con vuestro invierno,
asesinasteis a su marido, y por ésa vil falta
345    dos de sus hermanos fueron condenados a muerte,
me cortaron la mano, y me hiciste mofa,
ambas dulces manos, su lengua, y más estimado
que manos y lengua, su inmaculada castidad,
traidores inhumanos, constreñisteis y forzasteis.

 

350    ¿Qué diríais si os dejara hablar?

 

Villanos, por vergüenza, clemencia no podéis pedir.

 

Escuchad, malditos, cómo pienso martirizaros
todavía queda esta mano para cortar vuestras gargantas,
mientras Lavinia sostiene entre sus muñones
355    la fuente que recibirá vuestra sangre culpable.

 

Sabéis que vuestra madre piensa cenar conmigo,
y se hace llamar Venganza, y me cree loco.

 

Escuchad villanos, convertiré vuestros huesos en polvo,
y con vuestra sangre y él, haré una pasta,
360    y con la pasta crearé un ataúd,
y haré dos pasteles con vuestras vergonzosos cráneos,
y le rogaré a esa furcia, vuestra dama desantificada,
como la tierra, se trague su propia descendencia.

 

Ésa es la fiesta, a la que le he invitado,
365    y ése el banquete en el que perecerá;
pues peor que a Philomela usasteis a mi hija,

 

y peor que a Progne seré vengado,
y ahora preparad las gargantas: Lavinia, ven.

 

Recibe la sangre, y cuando estén muertos,
370    dejadme ir a moler sus huesos en polvo fino,
y con éste odioso licor lo templaré
y en ésa pasta sean cocidos sus viles cráneos,
vamos, vamos, y todos a sus oficios
para preparar el banquete, que deseo probará
375    más tozudo y sangriento que la fiesta de los Centauros.

 

[Les corta las gargantas]

 

Así, ahora traédlos, pues yo haré de cocinero,
y veré que estén a punto antes que llegue su madre.

 

[Salen]

 

Entran Lucius, Marcus, y los godos.
[Acto Quinto Escena 3]

 

Lucius    Tío Marcus, ya que es opinión de mi padre
que vuelva a Roma, estoy contento.

 

380    Godo    Y nosotros contigo, que fortuna decida.

 

Lucius    Buen tío, custodia tú éste bárbaro moro,
rabioso tigre, éste maldito diablo,
que sustancia alguna reciba, encadenádlo,
hasta presentarle ante la faz del emperador,
385    como testimonio de su pútrido proceder.

 

Y asegurad que la guardia de nuestros amigos sea sólida:
me temo que el emperador no nos quiere ningún bien.

 

Aaron    Algún diablo me susurra al oído maldiciones
y me impone que mi lengua siga emitiendo,
390    la venenosa malicie de mi hinchado corazón.

 

Lucius    ¡Fuera, perro inhumano, esclavo desenmascarado!
Señores, ayuden al tío y encarcelen a éste.

 

[Fanfarrias]

 

Las trompetas muestran que el emperador se acerca.

 

Saturninus    ¿Qué, el firmamento tiene más de un sol?

 

395    Lucius    ¿Qué te da píe a llamarte sol?

 

Marcus    Emperador de Roma, y nieto, interrumpid la charla;
éstas discusiones deben debatirse con calma;
la fiesta preparada por el cuidadoso Titus
destinada a un honorable fin,
400    para la paz, el amor, las alianzas, y el bien de Roma;
por favor, os ruego, acercáos, y tomád vuestros lugares.

 

Saturninus    Marcus, así sea.

 

[Hoboyes]
Entran una mesa.
Entran Titus como cocinero, colocando la carne
en la mesa, y Lavinia con un velo cubriendo su cara

 

 

Titus    Bienvenido, mi gracioso Lord,
bienvenida, temida reina;
405    bienvenidos, guerreros godos, bienvenido, Lucius,
y bienvenidos todos: aunque el pastel sea pobre
llenará vuestros estómagos, os ruego comáis de él.

 

Saturninus    ¿Por qué ataviado así, Andronicus?

 

Titus    Para asegurarme que todo esté bien
410    para entretener a su alteza y su emperatriz.
 

 

Tamora    Te admiramos, buen Andronicus.

 

Titus    Y si su alteza conociera mi corazón, tú serías...
Mi Lord Emperador resolvédme esto,
¿actuó bien el arrebatado Virginius
415    al asesinar a su hija con su propia mano derecha,
por que la forzaron, mancharon y defloraron?

 

Saturninus    ¡Pues sí, Andronicus!

 

Titus    ¿Su razón, poderoso señor?

 

Saturninus    Para que la niña no sobreviviera a su vergüenza,
420    y con su presencia en silencio renovara sus penas.

 

Titus    Una poderosa razón, fuerte y efectiva;
un diseño, presidente, y probado por la vida,
para mí, maldito, tener que hacer igual:
¡Muere, muere, Lavinia, y contigo tu vergüenza,
425    y con tu vergüenza mueren las penas de tu padre!

 

[La mata]

 

Saturninus    ¿Qué has hecho, desnaturalizado e inhumano?

 

Titus    La maté por la que mis lágrimas me cegaron.

 

Merezco tanta compasión como Virginius
y tengo mil razones más que él.

 

430    Saturninus    ¿Qué, la violaron? ¿Quién cometió el acto?

 

Titus    Por favor, comed;
le ruego altezas coman.

 

Tamora    ¿Por qué mataste así a tu única hija?

 

Titus    No fui yo, fueron Chirón y Demetrius,
435    ellos la violaron, y le cortaron la lengua,
y ellos, fueron ellos, los que le hicieron tanto mal.

 

Saturninus    Id  y traedles aquí ante nos de inmediato.

 

Titus    Pues, ahí los tenéis a ambos, cocidos en ese pastel

 

del que su madre con gusto ha comido,
440    comiendo la carne que ella misma crió.

 

Es cierto, es cierto, se testigo del punto afilado de mi cuchillo.

 

[Apuñala la emperatriz]

 

Saturninus    Muere, desgraciado lunático, por éste maldito acto.

 

Lucius    ¿Los ojos filiales pueden ver sangrar al padre?

 

Aquí tienes pago por paga, muere por acto mortal.

 

445    Marcus    Vosotros de cara triste, gentes e hijos de Roma,
desgarrados por sublevaciones cual vuelo del búho,
esparcidos por los vientos y con tempestuosas erupciones;
Oh, dejadme que os muestre a recoger de nuevo
éste grano disperso en un granero mutuo,
éstas extremidades rotas en un sólo cuerpo.

 

Godo    Que Roma sea buena con ella misma,
ante ella poderosos reinos se doblegan,
y no cual perdido y desesperado expulsado,
llegue a cometer ejecución vergonzosa de si misma.

 

455    Pero si mis fríos signos y grietas de edad,
testigo grave de verdaderas experiencias,
no logro induciros a atender a mis palabras,
habla, querido amigo de Roma, como hacían nuestros ancestros,
cuando con solemne lengua discursaba
460    a Dido enfermo de amor atendiendo su triste oído,
la historia de aquella noche cargada de fuego
cuando los sutiles griegos sorprendieron la Troya del Rey Primas;
decidnos que Sinon ha embrujado nuestros oídos.
o quién dejó entrar la máquina fatal,
465    que inflige a nuestra Troya, nuestra Roma la herida civil.

 

Mi corazón no es compacto de piedra ni acero,
ni puedo expresar todo nuestro amargo pesar,
si no riadas de lágrimas ahogarán mi oratoria,
y romperá la expresión misma, incluso en tiempos
470    cuando más a escuchar os debe mover,
y ofreciendo una amable mano de conmiseración.

 

Aquí tenemos un capitán, que él cuente la historia,
vuestros corazones laterán y llorarán si le oís hablar.

 

Lucius    Noble auditorio, sabed todos,
475    que Chiron y Demetrius, malditos
fueron los que asesinaron al hermano del emperador,
y fueron ellos los que violaron a nuestra hermana,
por sus culpables faltas mis hermanos fueron decapitados,
las lágrimas paternas fueron despreciadas, con engaño vil
480    le privaron de la verdadera mano que las guerras de Roma luchó
y la que enviaba a las tumbas a sus enemigos.

 

Por último, yo mismo, desterrado sin piedad,
las puertas cerradas tras mí, y expulsado llorando,
para rogar ayuda entre los enemigos de Roma;
485    quienes en mis verdaderas lágrimas ahogaron su enemistad,
y abrieron sus brazos para abrazarme como amigo;
y de lejos vuelvo, lo sepáis todos,
que en mi sangre llevo su bienestar,
y de su pecho alejé la punta enemiga
490    envainando su acero en mi cuerpo aventurero.

 

Bien sabéis, que no soy fanfarrón,
mis heridas lo atestiguan, aunque sean mudas,
que mi informe es justo y lleno de verdad;
pero calla, creo que me pierdo en disgresiones,
495    citando mis méritos sin valor; oh, perdonádme,
pues cuando no hay amigos cerca, los hombres se alaban solos.

 

Marcus    Ahora es mi turno de hablar. Mirad este niño;
esto es lo que parió Tamora,
el resultado de un moro sin religión,
500    arquitecto jefe y causante de éstos males.
El villano vive y está en casa de Titus,
y como lo está atestigua que es verdad.

 

Ahora juzgad qué causa tuvo Titus de vengar
éstos impronunciables males más allá de la paciencia,
505    o más de lo que cualquier hombre vivo soportaría.

 

Ahora oísteis toda la verdad, ¿qué opináis romanos?

 

¿Hemos actuado mal en algo? ¡Mostrádnos en qué!
y desde donde nos veis ahora,
los pobres restos de los Andronici,
510    cogidos por las manos nos lanzamos de cabeza abajo
y sobre las agudas piedras desparramaremos nuestros sesos,
y pondremos fin a nuestra casa, en acuerdo mutuo.
¡Hablad, romanos, hablad! ¡Y si decís: hacedlo!
Ved mano en mano, Lucius y yo caeremos.

 

515Emillius    Venga, vamos, venerables hombres de Roma
y traed nuestro emperador gentil en tu mano,
Lucius, viva el emperador: bien sé
la voz común grita que así sea.

 

Marcus    Lucius, todos saludan al Real Emperador de Roma.
520    Id, ved a la triste casa del viejo Titus,
y ordenad venga aquí el infiel moro,
para ser ajusticiado con alguna horrenda muerte asesina,
como castigo a su más que malvada vida.
¡Lucius salve al Gracioso Gobernador de Roma!

 

525    Lucius    Gracias, gentiles Romanos, que así gobierne,
para curar las heridas de Roma, y eliminar de ella el dolor.

 

Pero, gentes gentiles, dadme aliento un tiempo,
pues Natura me pone una dura tarea:
poneros todos en pie, y tú, tío acércate
530    para verter abundantes lágrimas sobre éste tronco:
¡oh¡ toma éste caliente beso sobre tus pálidos labios fríos,
éstas gotas de dolor sobre tu cara manchada de sangre,
el último verdadero deber de un hijo noble.

 

Marcus    Lágrima a lágrima, y beso amoroso por beso
535    tu hermano Marcus deposita en tus labios:
¡oh! si la suma fuera de lo que pagar debo
incontable, e infinito, lo pagaría.

 

Lucius    Ven aquí, niño, ven y aprende de nosotros
a derritirte en torrentes: tu abuelo mucho te estimaba:
540    muchas veces te hizo bailar sobre sus rodillas:
te acunó cantando, su amante pecho, tu almohada:
muchos asuntos trató contigo,
adecuados y acorde con tu infancia:
en ese respecto pues, cual amante hijo,
545    vierte aunque pequeñas gotas de tus tiernos manantiales
pues Natura amable así lo requiere:
amigos, se deben asociar con amigos, en el dolor y pena.

 

Di adiós; introducídle en su tumba,
hacedle ése favor, y despedíos de él.

 

550    Niño    ¡Oh! Abuelo, abuelo: con todo mi corazón
desearía estar muerto, si así vivieras de nuevo!

 

Oh señor, no puedo hablarle pues lloro,
mis lágrimas me ahogan, si abro la boca.

 

Romanos    Tristes Andronici, acabad vuestras plegarias,
555    dad sentencia a éste execrable malvado
que fue padre de éstos lamentables eventos.

 

Lucius    Enterradle hasta el pecho y que muera de hambre:
que allí permanezca, y que ruja, y grite por comer:
si alguien le socorre o se apiada de él
560    por la ofensa, morirá.
                                Ésta es nuestra sentencia.
Que alguien se quede a verle fijo en la tierra.

 

Aaron    ¡Oh! ¿Por qué la ira debe ser muda, y la furia sorda?

 

No soy bebé alguno, que con viles rezos
565    me arrepintiera de los males cometidos.

 

Diez mil veces peores, de los que jamás cometí
realizaría, si fuera por mi voluntad.
si alguna buena acción hice en toda mi vida
me arrepiento de ello con toda mi alma.

 

570    Lucius    Algún amigo amado traiga aquí al emperador
y dadle sepultura en la tumba de su padre.

 

Mi padre, y Lavinia, de inmediato
sean encerrados en el mausoleo familiar.
En cuanto a la furiosa tigresa Tamora
575    sin rituales funerarios ni persona alguna de luto
campana alguna llame a su entierro:
mas lanzada a las bestias y que coman los carroñeros:
su vida fue bestial y vacía de piedad,
siendo así, que carezca de piedad.

 

580    Ved como se ajusticia a Aaron, el maldito moro,
por quien tuvieron sus inicios nuestros pesados sucesos:
y después, a poner buen orden en nuestro estado,
que nunca eventos similares lo arruinen.

 

[Exeunt omnes]

 

 

 

FINIS


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