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Qué es un jesuita


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La Compañía de Jesús, mejor conocida como la orden de los jesuitas o simplemente jesuitas, es una organización dentro de la Iglesia Católica, fundada por Ignacio de Loyola y establecida por el Papa Pablo III. La orden de los jesuitas requiere de sus miembros cuatro tipos de votos: el voto de pobreza, de celibato, de obediencia a Cristo, y de obediencia al Papa. El propósito y misión principal de los jesuitas es la propagación de la fe católica.

 
Ignacio de Loyola
Ignacio de Loyola

Ignacio de Loyola era un noble español nacido en Azpeitia, País Vasco, España en el año 1491; que deseaba hacer carrera como soldado; sin embargo una bola de cañón destrozó su pierna en 1521, así como sus sueños de convertirse en soldado. Durante su larga recuperación en el castillo de Loyola, pasó la mayor parte del tiempo leyendo libros de religión, ayunando y rezando. Como resultado de todo eso, finalmente Ignacio se dio cuenta que su vida estaba por pegar un giro rotundo, por lo que decidió pasar de ser un soldado del ejército a un soldado de Cristo; dejando como ofrenda su espada en el altar del Santuario de Nuestra Señora de Montserrat en Cataluña, España. Ignacio oró de rodillas toda la noche ante el altar, siguiendo las reglas de la caballería; luego dejó su espada y daga ante dicho altar y al salir dio todas sus vestimentas a un pobre, cambiándolas por ropa más sencilla.

Durante el período que va de 1522 a 1528, Loyola se dedicó a viajar realizando peregrinaciones y visitando distintos monasterios y escuelas religiosas para estudiar y profundizar sus conocimientos en muchos campos del saber y principalmente en todo lo relacionado con la religión.

Santuario de Loyola en Azpeitia
Santuario de Loyola en Azpeitia, construido en el lugar donde nació Ignacio de Loyola

 
Luego en 1528 se instaló en París; donde estudiaría Latín por su cuenta y luego filosofía en el Colegio Santa Bárbara. En 1534, Ignacio de Loyola finalmente obtuvo el título de maestro en artes de la Universidad de París.

Hacia el momento de graduarse en la Universidad de Paris en el año 1534; Ignacio y seis compañeros con los que solía reunirse, decidieron continuar juntos pero ahora con una misión bien clara; la de vivir sencillamente con lo justo y necesario y la de viajar a Jerusalem para evangelizar la región que por aquel entonces estaba ocupada por musulmanes. Sin embargo cuando la guerra entre los turcos del Imperio Otomano y los venecianos impidió su paso para llegar hasta Jerusalem, determinaron que por el momento era mejor quedarse trabajando en ciudades del norte de Italia ayudando a los más necesitados de la zona, enseñándoles oficios, a leer y escribir, así como educándolos en temas de religión. Loyola presentó su proyecto al Vaticano y recibió la aprobación del Papa Pablo III en 1540, naciendo así oficialmente la Compañía de Jesús y de ahí provendría el calificativo de jesuitas ya que sus miembros, eran los de la Compañía de Jesús.

Santuario de Nuestra Señora de Montserrat
Santuario Benedictino de Montserrat en Cataluña, España. Aquí en 1522 Ignacio de Loyola dejó su espada en el alta de la virgen, abandonando su vida de noble y militar para dedicarse íntegramente a la propagación de la fe católica

Era una época en la que se estaban desarrollando "revoluciones" y reformas dentro del Catolicismo, dando origen a lo que serían nuevas religiones cristianas comúnmente conocidas como protestantes, siendo la primera de ellas el Luteranismo iniciado por Martín Lutero en Alemania. Puede que como los jesuitas no pretendían separarse de la Iglesia Católica sino más bien crear una orden bajo su esfera, el Papa Pablo III elevó en 1537 a sus miembros al nivel de sacerdotes y en 1540 les otorgó el derecho a ser una orden independiente dentro del Catolicismo.

Con la propagación del Islam por la región del Mediterráneo, los jesuitas primero se enfocaron en tratar de convertir a los musulmanes al Cristianismo. Pero al poco tiempo de creada la Compañía de Jesús cambiaron el enfoque hacia el combate de los movimientos religiosos Protestantes que se estaban desarrollando en varias partes de Europa, de la mano del Luteranismo en las regiones germánicas y el Calvinismo en Francia. De hecho la Contrarreforma, un movimiento del siglo XVI y XVII (entre 1560 y mediados de los años 1600s) creado por la ya debilitada Iglesia Católica con la intención de mostrarla al mundo como renovada o adaptada a los nuevos tiempos y hacer frente así a las reformas religiosas realizadas por los Protestantes, fue en gran parte promovida por los jesuitas.

Con su voto de total obediencia al Papa y su estricto entrenamiento militar, los jesuitas eran vistos en toda Europa como las "tropas de asalto" de la Iglesia Católica, ya que dirigían ejércitos de misioneros que reconquistaban a fieles de muchas regiones del continente -a veces por la fuerza- para el catolicismo; en otras palabras, los jesuitas eran como una mezcla de militares con sacerdotes. Junto a su accionar de características militares, su trabajo también se centró en la educación de sus seguidores en distintos campos del saber y en el fomento de la expansión o propagación misionera de la Compañía de Jesús en la mayor cantidad de regiones del mundo posible.

Como jefe de la orden, Ignacio de Loyola, enviaba a sus sacerdotes a distintas partes de Europa para inaugurar escuelas, universidades y seminarios.

Hacia 1556, cuando Loyola se acercaba al final de su vida, habían jesuitas en lugares tan diversos como Japón, Brasil y la mayor parte del continente europeo. Para ese año los jesuitas ya habían fundado unos 74 colegios en tres continentes. Con su trabajo de misioneros (cuya misión era difundir los dogmas del catolicismo) los jesuitas fueron los principales propagadores del catolicismo en el mundo, principalmente en Asia y América. De hecho con la conquista de América, muchos exploradores españoles estaban acompañados por sacerdotes jesuitas impacientes por convertir al Catolicismo a los habitantes precolombinos de aquel continente. Muchas grandes ciudades de la actualidad fueron fundadas como misiones jesuíticas en las que se educaba a los pueblos originarios precolombinos en la fe católica, convirtiéndolos y enseñándoles a vivir austeramente como misioneros, para que a su vez continuaran con la misión de difundir ese modo de vida entre aquellos que aún no conocían la fe católica. Entre las ciudades más conocidas que nacieron como misiones jesuíticas se encuentran Los Angeles, San Diego, San Francisco y otras tantas del estado de California en Estados Unidos, todas ellas fundadas durante el siglo XVIII (años 1700s). Los jesuitas se instalaron en partes del sudeste de Estados Unidos ya desde el siglo XVI (años 1500s), especialmente en lo que hoy son los estados de Georgia, Florida, y Carolina del Sur; lo mismo hicieron un siglo después en el medio oeste estadounidense (Illinois, Michigan, Wisconsin) y en la región patagónica en lo que hoy es Argentina.

En Argentina, los primeros jesuitas en haber llegado a aquellas tierras fueron los Padres Francisco Angulo y Alonso Barzana junto al hermano Juan de Villegas, el 26 de noviembre de 1585 en la ciudad de Santiago del Estero, siendo recibidos ahí por el Obispo fray Francisco de Vitoria. En 1587 los jesuitas llegaron a Córdoba donde desarrollarían una gran labor fundando varias instituciones que llegarían hasta nuestros días. En 1593 llegaron a Chile cinco sacerdotes y dos hermanos jesuitas dirigidos por el Padre Baltasar de Piñas. En Buenos Aires se instalarían en el año 1608 en el sector noreste de la actual Plaza de Mayo frente al Fuerte de la Ciudad (hoy Casa de Gobierno Nacional), pero luego en 1661 se mudaron a la que hoy es conocida como la Manzana de las Luces, en el barrio de Montserrat de esa ciudad, y donde siguen estando hasta el día de hoy.

Mientras tanto, en Asia el principal misionero jesuita responsable de expandir el catolicismo en aquel continente fue San Francisco Xavier.

Bajo la dirección de Ignacio de Loyola, los miembros de la Compañía de Jesús, creían que la reforma de la por entonces debilitada Iglesia Católica, comenzaba por la reforma de uno mismo como individuo. Los miembros de la orden tomaban votos de pobreza, celibato y obediencia a Cristo. Hoy día esos tres votos siguen vigentes, junto a uno más que es el voto de obediencia al Papa.

Los jesuitas y su Orden siguen activos hasta el día de hoy; aunque sin el elemento militar que caracterizaba a los fundadores y primeros miembros de la orden. El fin de difundir la fe católica es todavía su objetivo primario y lo hacen a través de trabajo y educación misionera. En cuanto a sus creencias, respetan las enseñanzas de la Iglesia Católica Romana. La práctica de la espiritualidad ignaciana, que sigue los ejercicios y modo de vida que llevaba Ignacio de Loyola, forma la base de las vidas de los misioneros jesuitas. La meta de estas prácticas es la de controlar o reprimir las necesidades internas de uno y ser completamente sumiso a Dios. Una de las prácticas fundamentales es la de alejarse de todos los amigos y conocidos para poder asistir a misa y vésperos todos los días sin ningún tipo de interrupción. Otra de las prácticas de los jesuitas consiste en meditar profunda y constantemente para buscar y analizar todos los posibles pecados que se hayan cometido y generar así un intenso dolor y arrepentimiento por los mismos.

Con un gran enfoque en la educación, la orden de los jesuitas está vinculada a algunas de las mejores universidades del mundo. En Estados Unidos, la primera universidad jesuita que se fundó fue Georgetown en 1789; en la ciudad de Washington D.C. que hasta entonces pertenecía al estado de Maryland (aunque la presencia de la Compañía de Jesús en Maryland se remonta a 1634 con la fundación de escuelas jesuitas que fueron prohibidas varias veces por los ingleses hasta que Estados Unidos logró su independencia). En la actualidad hay 28 universidades y colegios jesuitas tan solo en Estados Unidos; entre los que se cuentan la ya mencionada Georgetown, así como la Universidad de Fordham, la Universidad de Loyola, y el Colegio de Boston. Mientras que en el mundo hay unas 189 instituciones jesuíticas de altos estudios. Desde su fundación, la orden de los jesuitas se ha caracterizado por el fomento del libre pensamiento que ha hecho que sus universidades se encuentren en la lista de las más prestigiosas del mundo. El mismo Papa Francisco asistió a una institución jesuita, la Universidad del Salvador en Buenos Aires, Argentina.

No obstante es necesario aclarar que a pesar de estar bajo la esfera de la Iglesia Católica, los jesuitas no siempre tuvieron buenas relaciones con las jerarquías eclesiásticas de Roma. De hecho el término jesuita, originalmente era utilizado en tono burlón hacia los miembros de la orden, ya que hacían uso frecuente del nombre de Jesús en sus acciones o en los nombres de sus instituciones, sin olvidar que el propio nombre de la orden era Compañía de Jesús.

En 1767, el Papa Clemente XIV, consideraba que los jesuitas eran extremadamente elitistas y que ejercían mucha influencia sobre los feligreses de las comunidades en las que tenían presencia; por lo que firmó la supresión de la Compañía de Jesús, decreto que repercutiría en todos los países católicos, entre ellos los principales eran los Imperios de Francia, España y Portugal, donde la Compañía de Jesús estaría proscripta hasta 1814, cuando el Papa Pío VII reinstauró la orden quitando la proscripción. Sin embargo durante su prohibición en los países católicos, continuaron su labor en aquellos países donde el catolicismo no era la religión oficial; lo cual permitió que en países anglosajones o en Rusia pudieran seguir desarrollándose con comodidad. Pero aunque en 1814 el Papa Pío VII levantó la prohibición a los jesuitas; no todos los países hicieron caso a su reinstauración; por ejemplo en Suiza los jesuitas estuvieron proscriptos por la mismísima Constitución Nacional de aquel país hasta 1973, cuando tras un plebiscito a nivel nacional finalmente fueron legalizados en la Confederación Helvética.

Los jesuitas fomentan la tolerancia por otras religiones y enseñan teología de otros credos en sus instituciones, y creen en la total libertad de educación y opinión. Su énfasis en el libre pensamiento y especialmente su oposición a la opulencia y la ostentación de riquezas hizo que algunos piensen en ellos como los verdaderos fundadores del socialismo. El Papa Juan Pablo II, denunció a algunos sacerdotes jesuitas de Latinoamérica por enseñar teología de la liberación (la cual está enfocada hacia temas como el de la liberación de los pueblos oprimidos, especialmente la liberación de los humildes, víctimas de la opresión de los más poderosos); por contener algunos elementos que no coincidían en varios aspectos con los escritos del Evangelio. Otra razón por la que algunos han asociado varias veces a esta orden con el socialismo es que Fidel Castro estudió durante 12 años con los jesuitas, aunque luego, en 1961, expulsaría del país a sus maestros.

El lema o eslogan de los jesuitas es Ad Maiorem Dei Gloriam (AMDG); que en Latín significa, Para mayor gloria de Dios; y el cual define muy bien al fin principal de esta orden religiosa, que todas las actividades que realizan son para ser ofrecidas a Dios como actos de bien en la Tierra. Incluso algunas instituciones jesuitas hacen que sus estudiantes marquen sus trabajos con las siglas AMDG que los identifica. Una curiosidad es que a pesar de no ser jesuita, el Papa Juan Pablo II, solía agregar en su firma las siglas de AMDG.

En el cine una de las mayores menciones hacia los jesuitas es aquella de una película inspirada totalmente a dicha orden, La Misión, estrenada en 1986 y ambientada en la Sudamérica de los años 1790s. Tiene como protagonista a Robert De Niro, quien si bien no hace el papel de un sacerdote sino el de un mercenario y traficante de esclavos, termina uniéndose a la misión jesuita dirigida por un sacerdote cuyo rol es interpretado por Jeremy Irons.

En la actualidad hay aproximadamente unos 20.000 jesuitas trabajando en más de 100 países del mundo. Si bien la mayoría de sus miembros son sacerdotes o estudiantes de sacerdocio, unos 2000 miembros no son sacerdotes, pero han tomado los votos de pobreza, celibato, obediencia a Cristo, y obediencia al Papa; requeridos por la orden.

En el año 2013 el cardenal argentino, Jorge Bergoglio, se convirtió en Papa, adoptando el nombre de Francisco I, siendo el primer Papa jesuita de la historia.

Jorge Bergoglio primer papa jesuita
Jorge Bergoglio - renombrado Papa Francisco Primero - es el primer Papa jesuita de la historia

 
Qué hay que hacer para convertirse en jesuita

Los jesuitas solamente aceptan como miembros a personas que hayan sido católicos por más de tres años. Su miembros pueden ser sacerdotes, estudiantes de sacerdocio o hermanos que quieren servir en la orden sin ser clérigos.

Los pasos a seguir para convertirse en jesuita son los siguiente:

  • Dos años de noviciado.
  • El candidato toma sus primeros votos de pobreza, celibato y obediencia.
  • Dos años o más de estudios introductorios en filosofía y teología.
  • Dos o tres años sirviendo a la comunidad.
  • Cuatro años de estudios en teología avanzada.
  • Tres a cinco años de estudios avanzados.
  • Estudios terciarios, por lo general entre siete meses y dos años.
  • El candidato toma los votos finales y se convierte en un sacerdote jesuita o hermano jesuita si no es sacerdote.

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