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Enfermedades cardíacas


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1 - Qué es el corazón
2 - Qué es el marcapasos del corazón
3 - Enfermedades cardíacas
4 - Qué son la angina y los infartos de miocardio
5 - Qué es un electrocardiograma

Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muertes en América, Europa y Oceanía. Por eso es muy importante tener cierto conocimiento sobre estas afecciones, para tomar medidas preventivas que ayuden a preservar la salud.

Las enfermedades cardíacas pueden atacar repentinamente, por lo que requieren la inmediata toma de decisiones. Estar informados al respecto es una poderosa herramienta que puede llegar a evitar males mayores, tanto para uno mismo como para los seres queridos.

En esta parte del tutorial sobre cómo funciona el corazón, se describirán varias enfermedades del corazón y se explicará cómo estas pueden provocar ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, entre otras cosas. También se explicará cómo se tratan los ataques al corazón (también conocidos como infartos de miocardio) y qué hay que hacer para prevenir estas enfermedades.
 

Lo básico sobre enfermedades del corazón

La enfermedad de las arterias coronarias (EAC), la enfermedad coronaria, la cardiopatía isquémica y la enfermedad cardíaca aterosclerótica son todos nombres distintos que definen la misma enfermedad. Esta enfermedad es causada por ateroesclerosis, que es la acumulación de depósitos y partículas de material graso (esta acumulación se denomina ateroma) en las paredes internas de las arterias coronarias.

Ateroesclerosis
Formación de ateroesclerosis - Cliquear para ampliar imagen

Como ya vimos en la parte anterior del tutorial, las arterias coronarias son las que proveen de sangre al músculo cardíaco (que autoabastecen al corazón de sangre bombeada por este mismo). Cuando hay un bloqueo en alguna de estas arterias, el flujo de sangre que lleva oxígeno y nutrientes a las células que componen la parte del corazón servido por esa arteria, se ve reducido. Esto se hace más notorio durante la realización de actividades extenuantes que esfuerzan al corazón, el cual necesita mayor cantidad de sangre con oxígeno de lo normal, dado que debe bombear más sangre al cuerpo y de manera más veloz. Este bloqueo en las arterias coronarias, al privar al músculo cardíaco de esta mayor cantidad de sangre requerida durante esfuerzos físicos, causa un fuerte dolor en el músculo del corazón. Esto sucede porque el corazón trabaja más y sus células piden mayor cantidad de oxígeno que no logran obtener, generando en respuesta una señal neuronal que se siente como dolor en el pecho, para avisar a la persona que algo funciona mal en el músculo cardíaco. Este dolor se llama angina o angina pectoris. Cuando el músculo del corazón no tiene suficiente oxígeno, se dice que dicho músculo está isquémico (la isquemia es una condición que impide a la sangre alcanzar normalmente a las células de determinadas partes del cuerpo, por lo que dichas células comienzan a morir).

Si ocurren muertes de células del corazón por falta de oxígeno (la muerte de un grupo de células en medicina se denomina necrosis), estamos ante un infarto. Dado que un ataque cardíaco es la muerte de células del músculo cardíaco (miocardio), se lo llama infarto agudo de miocardio (abreviado IAM). La afección que causa la enfermedad de las arterias coronarias (EAC), angina y ataques cardíacos es llamada ateroesclerosis.

Infarto de miocardio
Infarto agudo de miocardio causado por bloqueo total en la arteria coronaria izquierda - Cliquear para ampliar la imagen

La arteriosclerosis (en griego significa endurecimiento arterial) es un término más general que se refiere al endurecimiento de las arterias. La ateroesclerosis es un tipo de arteriosclerosis que causa la acumulación de sustancias lipídicas (grasas) en las paredes internas de las arterias (estos depósitos que se acumulan se llaman ateromas y placas). Dependiendo del sitio en donde ocurren estos bloqueos, pueden darse distintos resultados.

  • Si el bloqueo es parcial y se encuentra en una arteria coronaria, causa dolor de pecho (angina).
  • Si el bloqueo en alguna arteria coronaria es completo, puede causar un ataque cardíaco (infarto de miocardio).
  • Si el bloqueo se encuentra en alguna de las arterias cercanas al cerebro, puede ocurrir un derrame cerebral.
  • Si el bloqueo se encuentra en una arteria de la pierna, genera la llamada enfermedad vascular periférica (EVP), que puede causar un dolor al caminar que se denomina claudicación intermitente.

La ateroesclerosis lleva muchos años, incluso décadas en desarrollarse, por lo que esta afección puede pasar inadvertida. A veces los síntomas como la angina (dolor de pecho) pueden llegar a ser las señales que indican la presencia de esta afección; sin embargo, en otras ocasiones puede hacerse evidente o darse a conocer a través de una manera más violenta y repentina, en la forma de un ataque cardíaco (infarto de miocardio).

Tiempo de desarrollo de la ateroesclerosis
Desarrollo de la ateroesclerosis - Cliquear para ampliar la imagen

Factores de riesgo de ateroesclerosis

Hay muchos factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades del desarrollo de ateroesclerosis y enfermedad de las arterias coronarias (EAC), entre estos se incluyen: 

  • Hipertensión (alta presión sanguínea)
  • Diabetes
  • Colesterol elevado
  • Fumar
  • Vida sedentaria
  • Estrés
  • Obesidad
  • Antepasados con enfermedades cardíacas (tendencia hereditaria)
  • Edades avanzadas
  • El sexo de la persona

Algunos de estos factores de riesgo pueden ser modificados o controlados y otros no; incluso algunos de estos factores de riesgo pueden afectar e incrementar a otros de los mencionados en la lista anterior. Por ejemplo, algunas personas pueden reducir la presión sanguínea simplemente dejando de fumar; perder peso también puede ayudar a reducir los riesgos de padecer problemas cardíacos, ya que ayuda a controlar el azúcar en sangre, la presión sanguínea y reducir el colesterol.

Analicemos algunos de estos factores de riesgo:
  
La edad avanzada y un historial familiar tendiente a enfermedades cardíacas: Hacen a una persona más propensa a padecer ateroesclerosis y enfermedades de las arterias coronarias, si bien no pueden controlarse o modificarse, pueden servir como razón para intentar controlar, modificar y evitar otros factores de riesgo (hay que prestar especial atención si alguno de los padres o hermanos de uno padecen la enfermedad de las arterias coronarias desde edades tempranas).

Dado que las enfermedades cardíacas son más comunes a edades avanzadas, es muy importante cuidar el peso, el azúcar en sangre, los niveles de colesterol y la presión sanguínea cuando uno ya se encuentra en plena adultez; también es conveniente contar con un plan de ejercicios físicos que beneficien al funcionamiento cardiovascular. 
 
El sexo de la persona: Los hombres tienen además mayores riesgos de padecer la enfermedad de las arterias coronarias (EAC) por razones hormonales. En cambio las mujeres cuentan con la protección de una hormona llamada estrógeno, que ayuda a evitar esta enfermedad, aunque luego de la menopausia dicho efecto se ve bastante reducido, aumentando los riesgos para ellas también. Si bien por un lado el estrógeno reduce los riesgos de las mujeres a padecer enfermedades cardíacas, por otro lado aumenta los riesgos a padecer ciertos tipos de cáncer.
  
Hipertensión: Se trata de alta presión sanguínea y es un gran factor de riesgo de enfermedad de las arterias coronarias. La hipertensión también puede causar derrames cerebrales, enfermedades renales y aneurismas (pequeños ensanchamientos o protuberancias en forma de globos que se forman en las paredes de los vasos sanguíneos y que se llenan de sangre). La hipertensión también obliga al corazón a esforzarse y trabajar más, produciendo lo que se denomina insuficiencia cardíaca congestiva, que significa que el corazón no está bombeando la sangre como debería, haciendo que se acumulen fluidos en el cuerpo, que incluso al no bombearse bien la sangre, pueden retroceder hacia los pulmones.

La presión sanguínea es la presión ejercida por la sangre sobre las paredes de los vasos sanguíneos al circular por estos. Las arterias están compuestas por musculatura lisa (no voluntaria y controlada automáticamente por el sistema nervioso), son flexibles y adaptan su diámetro según las necesidades. Cuando las arterias están sanas y sin obstrucciones, la musculatura lisa permite a las arterias dilatarse y contraerse con facilidad, siendo este cambio de diámetro automático uno de los principales sistemas de regulación de la presión arterial. En arterias saludables, si fluye más sangre por estas, el sistema nervioso aumenta su diámetro, mientras que si el volumen de sangre disminuye, las arterias se contraen. Pero en arterias enfermas, al acumularse las placas de ateromas, sus paredes se endurecen y pierden flexibilidad así como la capacidad de adaptarse al volumen sanguíneo que regula la presión; por lo que la sangre fluye con dificultad, ejerciendo más presión sobre las paredes arteriales de diámetro reducido y dañándolas aún más, siendo mayor el riesgo de sufrir lesiones en las mismas.

La presión alta sobre las paredes arteriales, además retroalimenta a la ateroesclerosis ya que fomenta la acumulación de más materia grasa y trombocitos (también conocidas como plaquetas sanguíneas, de las cuales hablaremos en un rato) sobre las paredes internas de los vasos sanguíneos.

Presión arterial
Presión ejercida por la sangre sobre las paredes arteriales al circular - Cliquear para ampliar la imagen

La presión sanguínea se controla con dos números; siendo el mayor de ellos el que corresponde a la presión sistólica, esto significa la presión ejercida por la sangre sobre las arterias durante el proceso de sístole del músculo cardíaco en el momento en que es bombeada al contraerse los ventrículos del corazón; el otro es el que corresponde a la presión diastólica, esto es la presión ejercida por la sangre sobre las arterias durante el proceso diastólico del corazón, o sea cuando el corazón se relaja. Cuanto mayor es la presión de la sangre sobre las paredes arteriales, más se las va dañando con el paso del tiempo.
 
La unidad de medición de la presión sanguínea es el milímetro de mercurio (simbolizado mm Hg) sobre la presión atmosférica; o sea la presión que ejerce la sangre sobre las arterias en comparación a la presión ejercida por la atmósfera (presión atmosférica) sobre estas. Si bien escapa del objetivo de este tutorial definir la unidad física de presión mm Hg; para que se hagan una idea y puedan entenderla, se puede decir que se trata de la cantidad de presión necesaria que debe ser ejercida sobre un recipiente lleno de mercurio líquido, para empujarlo y hacer que ascienda el mercurio 1 milímetro por un tubo o columna de vidrio colocado verticalmente y al revés dentro de este recipiente; por ejemplo la atmósfera (la capa gaseosa que rodea la Tierra), en condiciones ideales, por la presión de su propio peso empuja hacia arriba por el tubo del medidor de presión al mercurio líquido 760 milímetros (760 mm Hg). Una cosa que hay que aclarar es que en la unidad de milímetros de mercurio se utiliza la Hg, ya que ese es el símbolo químico del elemento mercurio (del griego Hydrárgyros que significa mercurio)

Por que la presion se mide en milimetros de mercurio
Por qué la presión se mide en milímetros de mercurio (mm Hg) - Cliquear para ampliar la imagen

Los medidores de presión ejercida por fluidos dentro de recipientes cerrados se denominan manómetros (del griego manós que significa liviano y métron que significa medidor; por lo tanto medidor de la presión ejercida por sustancias livianas como líquidos y gases). Los que se usan en medicina para medir la presión sanguínea se llaman esfigmomanómetros (del griego esfygmós que significa pulso, por lo tanto vendría a significar manómetro del pulso o medidor de la presión ejercida por el fluido sanguíneo con cada latido).

Esfigmomanometro
Esfigmomanómetro utilizado para medir la presión arterial

Lo importante es memorizarse los siguientes números: Una presión sistólica normal debe rondar los 120 mm Hg (milímetros de mercurio) y no debe superar los 140 mm Hg. La presión diastólica normal debe rondar los 80 mm Hg y no debe superar los 90 mm Hg. Si se tiene una presión sistólica levemente superior a 140 mm Hg y diastólica levemente superior a 90 mm Hg se está ante un caso de leve hipertensión y muchas veces puede reducirse bajando el peso, dejando de fumar y reduciendo o incluso eliminando por completo el consumo de sal. Sin embargo en casos más severos de hipertensión es necesario el uso de medicamentos.

La presión sistólica es aquella ejercida por la sangre cuando el corazón está bombeando sangre y por eso es más alta que la presión diastólica ejercida por la sangre cuando el corazón no está bombeando. Los valores de la presión se representan uno arriba del otro o de esta manera:

presión sistólica / presión diastólica (por ejemplo 120 / 80 indica 120 mm Hg de presión sistólica y 80 de presión diastólica)

  • La presión arterial óptima es menor o igual a 120 / 80 (sistólica 120 y diastólica 80).
  • La presión arterial entre 120 / 80 y 139 / 89 se denomina prehipertensión y hay que estar atentos ya que la persona corre riesgo de padecer de presión alta.
  • La presión arterial de más de 140 / 90, indica que la persona padece de hipertensión.

Veamos la siguiente tabla de valores:

GRADO DE PRESIÓN SANGUÍNEA PRESIÓN SISTÓLICA (mm Hg) PRESIÓN DIASTÓLICA (mm Hg)
Baja presión arterial (hipotensión arterial) 50 a 90 35 a 60
Óptima menos de 120 menos de 80
Normal 120 a 129 80 a 84
Normal-Alta 130 a 139 85 a 89
Hipertensión leve 140 a 159 90 a 99
Hipertensión moderada 160 a 179 100 a 109
Hipertensión severa 180 o más 110 o más

En la tabla se muestra que la extremada baja presión (hipotensión arterial) también es riesgosa para la salud ya que disminuye excesivamente el flujo sanguíneo al cerebro y el corazón, pudiendo causar desde desmayos hasta derrames cerebrales e infartos. 
 
Si bajando el peso, dejando de fumar y eliminando por completo el consumo de sal no disminuye la hipertensión, él médico especialista le deberá prescribir al paciente algún medicamento especial. Hay seis tipos de medicamentos para tratar la hipertensión y estos son:

  1. Los diuréticos: Son píldoras para eliminar líquido del cuerpo; hacen al riñón eliminar el agua y sal que se encuentra de más en el organismo a través de la orina y excrementos (en forma de diarrea). Estos medicamentos, como la hidroclorotiazida y la furosemida, al hacer excretar el agua y sal extra que hay en el cuerpo (y por ende en la sangre), reducen la presión sanguínea. Esto sucede porque el sodio de la sal atrae a las moléculas de agua para ser desechada fácilmente en forma líquida (a través de la orina); al eliminarse la sal por los riñones. El agua, entre otros lugares, proviene de la sangre, por lo que al reducirse la cantidad de fluido que circula por los vasos sanguíneos, la presión ejercida sobre las paredes arteriales también se reduce.
     
  2. Drogas antiadrenérgicas: También llamadas alfa y beta bloqueadores; su función es bloquear partes del sistema nervioso que incrementan la presión sanguínea. Entre estos medicamentos se incluyen Prazosin, Terazosina, Doxazosina (estos tres son relajadores de los vasos sanguíneos para que la sangre fluya con más facilidad), Propranolol, Metoprolol, Atenolol (estos tres medicamentos además de relajar los vasos sanguíneos, también disminuyen la frecuencia cardíaca, facilitando el flujo de la sangre y disminuyendo así la presión arterial).
     
  3. Vasodilatadores: Generan relajación o dilatación de los vasos sanguíneos, facilitando así el flujo de la sangre y reduciendo la presión ejercida por ésta sobre las paredes arteriales. Estos medicamentos incluyen la Hidralazina y el Minoxidil.
     
  4. Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA): Estos medicamentos generan la dilatación o ensanchamiento de los vasos sanguíneos, evitando la producción de una hormona llamada angiotensina, que causa vasoconstricción (contracción de los vasos sanguíneos). Algunos de los IECA prescriptos por médicos son: Captopril, Enalapril, Lisinopril y Benazepril. Lo que hacen estos medicamentos es inhibir a la enzima que ayuda a producir a la hormona vasoconstrictora angiotensina.
     
  5. Antagonistas de los receptores de la angiotensina II: Lo que hacen estos medicamentos es bloquear los efectos de la hormona vasoconstrictora angiotensina ya producida; a diferencia de los IECA que evitan su producción al inhibir a la enzima que la genera. Estos medicamentos incluyen al Losartan y Valsartan.
     
  6. Bloqueadores del canal de calcio: El calcio que ingresa a las células que forman las arterias, causa su vasoconstricción (contracción o estrechamiento de las arterias); al bloquearse parcialmente el ingreso de estas moléculas de calcio a dichas células, se evita su vasoconstricción dejando así a las arterias más relajadas o dilatadas, facilitando el flujo de sangre que genera menos presión sobre las paredes arteriales. Estos medicamentos bloquean el ingreso de calcio a estas células que forman las arterias y partes del corazón; entre ellos se incluyen: Diltiazem, Verapamil y Nifedipina.

Según estudios recientes, las personas con presión arterial sistólica alta tienen mayores riesgos de padecer accidentes cerebrovasculares (hemorragia en zonas cerebrales por sangrado en el tejido cerebral); mientras que aquellas con presión diastólica más alta tienen mayores riesgos de padecer aneurismas en la zona abdominal de la arteria aorta.

Por ejemplo, si una persona de 30 años tiene hipertensión, su riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular es del 63% en comparación al 46% de una persona de la misma edad cuya presión arterial se encuentra en valores normales. Además el hipertenso, en promedio, desarrolla la enfermedad de las arterias coronarias cinco años antes.
  
Fumar: Puede causar enfermedad de las arterias coronarias así como otras enfermedades, incluyendo EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica, en la que el enfisema y la bronquitis crónica pueden presentarse simultáneamente), cáncer e infartos. Fumar puede también incrementar la ateroesclerosis. La nicotina de los cigarrillos de tabaco causa vasoconstricción (contracción de los vasos sanguíneos) lo que a su vez aumenta a la presión arterial y hace que el corazón se esfuerce más, incluso en condiciones normales cuando no se están realizando actividades extenuantes. Además la nicotina genera contracción de las arterias coronarias, por lo que se reduce el flujo de sangre en el propio corazón.

Se puede dejar de fumar por voluntad propia, pero si esto no es posible en casos fuertes de adicción; existen muchas otras maneras, como terapias psicológicas, chicles de nicotina y parches de nicotina.
    
Colesterol elevado: Existe una comprobada relación entre el colesterol y la enfermedad de las arterias coronarias. El colesterol es transportado por las lipoproteínas (moléculas grandes compuestas por lípidos y proteínas). Dos de estas lipoproteínas son la lipoproteína de baja densidad (LDL - de sus siglas en inglés Low Density Lipoprotein) y la lipoproteína de alta densidad (HDL - de sus siglas en inglés High Density Lipoprotein). La LDL o lipoproteína de baja densidad es comúnmente conocida como colesterol malo y está claramente asociado al aumento de los riesgos de padecer enfermedad de las arterias coronarias. Por otro lado la HDL o lipoproteína de alta densidad es comúnmente conocida como colesterol bueno y está asociado a la reducción de los riesgos de padecer enfermedad de las arterias coronarias.

Sin embargo, el colesterol en niveles normales es muy necesario para el funcionamiento apropiado del cuerpo ya que está presente en cada una de las células de nuestro organismo. Ayuda a producir las membranas celulares que recubren a cada célula, también contribuyen en la producción de hormonas, vitamina D y ácidos biliares (también conocidos como bilis y que participan en la digestión de alimentos grasos). También cumple funciones neuronales, dado que ni más ni menos participa en la formación de la memoria y recuerdos de una persona. Aproximadamente tres cuartos del colesterol del organismo es producido por el hígado.

El colesterol bueno o lipoproteína de alta densidad (HDL) mantiene al colesterol fuera de las arterias y limpia los excesos de placas de colesterol y grasas acumuladas en las paredes arteriales llevándoselas hacia el hígado, ayudando a prevenir enfermedades cardíacas.

El colesterol malo o lipoproteína de baja densidad (LDL) circula en la sangre y se va acumulando a lo largo del tiempo en las paredes arteriales, formando depósitos de placas que estrechan el paso de la sangre por determinados puntos de las arterias, las cuales además se van volviendo menos flexibles (lo que conocemos como ateroesclerosis). Si un bloqueo total termina de formarse en alguna arteria coronaria, puede producirse un ataque cardíaco; si el bloqueo se da en alguna arteria que conduce sangre al cerebro lo que puede ocurrir es un derrame cerebral.   

Diferencias entre el colesterol malo y el colesterol bueno
Diferencias entre el colesterol malo y el colesterol bueno - Cliquear para ampliar la imagen

Los niveles de colesterol malo (LDL) pueden reducirse disminuyendo el consumo de carnes, fiambres, huevos y lácteos enteros (que no son descremados o desnatados). Sin embargo la mayor cantidad de colesterol en sangre es producida en el hígado. Además hay que agregar a la dieta alimentos ricos en colesterol bueno (HDL) que ayuda a "limpiar" las arterias; entre estos alimentos se encuentran algunos tipos de pescados, frutas, hortalizas y verduras, frutos secos, aceite de oliva.

A continuación se muestra una tabla con los valores de colesterol recomendables. Los valores se indican en miligramos de colesterol por cada decilitro de sangre (el decilitro es la décima parte de 1 litro ó 0,1 litros y se simboliza dL):

  Niveles de colesterol malo (LDL) en mg/dL Niveles de colesterol bueno (HDL) en mg/dL Niveles de colesterol total en mg/dL
Óptimo menos de 100 más de 60 menos de 160
Próximo al óptimo entre 100 y 129   entre 160 y 200
Riesgo medio entre 130 y 159 entre 40 y 59 entre 201 y 239
Riesgo alto entre 160 y 189 menos de 40 (hombres) menos de 50 (mujeres) entre 240 y 280
Riesgo muy alto 190 o más   más de 280

Si una dieta saludable no es suficiente para bajar los niveles de colesterol malo en sangre (LDL), se deberá recurrir a un médico que probablemente prescribirá medicamentos que ayudarán a reducir el colesterol. Hay cuatro clases de medicamentos que disminuyen los niveles de colesterol malo en sangre: 

  1. Resinas secuestradoras de ácidos biliares: Como ya se dijo, el colesterol contribuye a la producción de bilis (que sirve para digerir alimentos grasos); estas resinas se unen a estos ácidos biliares para que no puedan ser utilizados durante el proceso de digestión; por lo tanto el hígado reacciona produciendo más bilis; como para producir más bilis necesita mayor cantidad de colesterol, lo absorbe de la sangre, quedando así menos colesterol circulando por la sangre. Los principales medicamentos de este tipo son la colestiramina y el colestipol.
     
  2. Ácido nicotínico: También conocida como niacina o vitamina B3, reduce la producción de LDL (colesterol malo).
     
  3. Estatinas (inhibidores de reductasa HMG-CoA): Reducen la síntesis de colesterol en el hígado, inhibiendo a una enzima llamada HMG-CoA reductasa que contribuye en la producción de colesterol. Entre los medicamentos de este tipo se encuentran la Lovastatina, Pravastatina, Simvastatina y Atorvastatina.
     
  4. Derivados del ácido fíbrico: Como el Gemfibrozil, incrementan los niveles de colesterol bueno (HDL) y disminuyen los niveles de triglicéridos (grasas) en sangre.

  
Obesidad: La obesidad incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, ya que aumenta a otros factores de riesgo directo como la hipertensión, diabetes y reduce los niveles del HDL (colesterol bueno) protector.

Una manera de saber si se tiene el peso correcto o no, es averiguando el índice de masa corporal (IMC). Para calcular el IMC hay que dividir el peso en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado (IMC = Peso / altura2).

  • Los valores más recomendados de pesos normales y saludables dan IMC entre 19 y 25.
  • Un índice de masa corporal inferior a 18,5 indica desnutrición o algún problema de salud.
  • Un índice de masa corporal superior a 25 indica sobrepeso.
  • Un índice de masa corporal superior a 30 indica obesidad leve.
  • Un índice de masa corporal superior a 40 indica obesidad elevada.

Por ejemplo, si calculamos el IMC de una persona que mide 1,85 y pesa 75 kilogramos obtendríamos el siguiente valor:

75 / (1,85m)2 = 21,91
 
Diabetes: La diabetes aumenta el riesgo a padecer enfermedades cardíacas porque eleva los niveles de colesterol malo en sangre (LDL) y por ende incrementa la ateroesclerosis. Además, muy frecuentemente las personas con diabetes tienen sobrepeso, lo cual empeora aún más su diabetes y a su vez aumenta el colesterol malo, dando como resultado un incremento del riesgo de padecer alguna enfermedad cardíaca a causa directa del colesterol.

Hay dos tipos de diabetes, la diabetes tipo I (insulinodependiente) y la diabetes tipo II (no insulinodependiente).

En la diabetes de tipo I se produce muy poca o incluso no se produce nada de insulina por el páncreas. La insulina es una hormona que ayuda a reducir los niveles excesivos de azúcar (glucosa) en sangre, manteniéndolos en valores normales. Si el páncreas no produce insulina, los niveles de azúcar en sangre no paran de aumentar, poniendo a la persona en un alto riesgo. La diabetes de tipo I se trata administrándose insulina (por lo general debe ser inyectada).

En la diabetes de tipo II, la insulina sigue siendo producida por el páncreas, pero el cuerpo es resistente a sus efectos, por lo que no se reducen los niveles de azúcar (glucosa) en sangre. La diabetes de tipo II puede tratarse bajando de peso, mediante un cambio de dieta y un régimen de ejercicios. Si estos métodos no dan resultado, se deben administrar unos medicamentos llamados hipoglucemiantes orales; los cuales aumentan los niveles de insulina producidos por sobre los valores normales, de esta forma el cuerpo al detectar mayor cantidad de insulina puede reducir el azúcar en sangre. Si estos medicamentos tampoco dan resultado, la persona deberá inyectarse insulina.
 
 
Estrés: Tener altos niveles de estrés y una personalidad de tipo A (este tipo de personalidad define a personas muy impacientes que viven todo el tiempo apuradas y a contra reloj) es un factor de riesgo de padecer alguna enfermedad cardíaca. El estrés hace trabajar al corazón más duro, lo esfuerza más en momentos y para tareas que no es necesario esforzarlo, por lo que se incrementan tanto la presión arterial como la frecuencia cardíaca. Aprender a relajarse y tomarse todo con calma puede reducir los efectos del estrés. Otra cosa que ayuda a bajar el estrés es dejar de fumar y consumir menos o nada de cafeína; además de incorporar una rutina diaria de ejercicio físico.
 

Vida sedentaria: Tener una vida sedentaria conduce a tener sobrepeso, lo cual a su vez aumenta los niveles de diabetes y de presión arterial, que son factores de riesgo directos de enfermedad de las arterias coronarias (EAC).

El ejercicio físico puede reducir los niveles de colesterol malo (LDL) e incrementar los de colesterol bueno (HDL). Además refuerza al corazón y aumenta la eficiencia del cuerpo en el aprovechamiento del oxígeno. Las personas que ejercitan regularmente y están entrenadas, tienen una menor frecuencia cardíaca con igual aprovechamiento de oxígeno que una persona no entrenada que requiere una mayor frecuencia cardíaca para cubrir las necesidades del cuerpo. De esta manera el corazón de una persona que ejercita regularmente, se esfuerza menos para realizar el mismo tipo de tareas.

Ahora que conocemos los factores de riesgo de padecer la enfermedad de las arterias coronarias, a continuación analizaremos esta enfermedad en su etapa desarrollada, sus síntomas (angina pectoris) y las consecuencias que genera (infarto de miocardio).

Continúa en Qué es el corazón - Parte 4 >>


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Comments

Las enfermedades cardiacas

Las enfermedades cardiacas son en su gran mayoria, de origen mas psicologico. cuando una persona tiene problema de ansiedad tiene a comer demasiado y esto le provoca engordar hasta el punto de hacerse daño.

Articulo muy interesante.

Articulo muy interesante. Debemos cuidarnos dia a dia para que la salud la mantengamos el maximo tiempo posible y evitar el uso de medicamentos de forma inadecuada https://www.farmaciahispanidad.com/