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El origen del saludo Chao (Chau)


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Con el paso de los siglos, la evolución de los idiomas y la internacionalización de algunas de estas lenguas (por ejemplo inglés, español y francés), la forma de saludar que tenían las personas de distintos pueblos fue cambiando y evolucionando de acuerdo a las circunstancias históricas. Ciertas formas de saludo que tenían algunos pueblos se difundieron a diversas regiones. Algunos de estos saludos fueron incorporados por otros pueblos, se adaptaron a sus culturas y lograron sobrevivir hasta nuestros días.

Uno de los saludos que más se ha internacionalizado es Chao (en países como Uruguay, Chile y Argentina también conocido como Chau). Se trata de un popular saludo que se utiliza en una gran cantidad de países y culturas del planeta. Y si en algunas culturas no se lo utiliza con frecuencia, al menos se lo conoce.

El término Chau o Chao, no es otra cosa que la castellanización de la palabra italiana Ciao, ya que se trata de un saludo proveniente de aquel país.

Sin embargo, son pocos en el mundo los que conocen el origen histórico de este saludo que ha llegado a popularizarse en diversas partes del planeta. De hecho, el peculiar origen del término italiano Ciao llega a sorprender a muchos, ya que deriva de la palabra s-ciàvo (se pronuncia schiávo), que en idioma o dialecto véneto (hablado por los venecianos) significa esclavo.

Aunque decir esclavo para saludar a alguien puede parecer extraño, esto tiene una explicación muy sencilla.

La palabra esclavo proviene del latín, pero no del latín antiguo sino del latín hablado en la época medieval. En la antigua Roma, para definir a los esclavos utilizaban el término servus. Fue varios siglos después, durante la segunda mitad del primer milenio de nuestra era (años 500 a 1000 de nuestra era), cuando los pueblos eslavos se instalaron en los Balcanes y en parte de Europa Central, que entraron en contacto con los venecianos y otros pueblos vecinos de la región. Las referencias escritas más antiguas que se conservan del siglo VI (años 500s) sobre los pueblos eslavos, muestran que en griego medieval -o bizantino- eran denominados Sclávi o Sklavení (ambos en plural). Por esa misma época, en latín medieval también se los denominaba Sklavení. Los descendientes de estos pueblos eslavos son los actuales eslovenos, croatas, bosnios y serbios.

Durante esos primeros siglos de la edad media, los eslavos que eran capturados por los griegos bizantinos como prisioneros de guerra eran convertidos en esclavos. Con el paso del tiempo, el término eslavo o sclavus -en un principio utilizado exclusivamente para definir a la etnia de estos pueblos recientemente instalados en la región- pasó a ser utilizado también -de forma despectiva- para definir a aquellas personas que se encontraban en condición de servidumbre forzada (hoy conocida como esclavitud) y que durante la antigüedad (período que finalizó en el siglo V de nuestra era) eran definidas con el término servus.

Dada la gran influencia que tenía el Imperio Bizantino durante el período de los años 500s a 1000s sobre gran parte de Europa, el término slavo o sclavus para definir al esclavo (hasta entonces servus) fue ampliamente difundido y adaptado a distintos idiomas europeos que lo incorporaron. En el caso del idioma véneto (hablado por los venecianos), el término sclavus (esclavo) fue incorporado y con el paso del tiempo fue evolucionando hasta convertirse en s-ciavo (se pronuncia schiávo). Desafortunadamente, como en la República de Venecia (que existió entre los años 697 y 1797), el comercio de esclavos era moneda corriente durante la primera mitad del medioevo y gran parte de estos esclavos eran eslavos provenientes de los Balcanes y Europa Central, este término fue rápidamente adoptado en su idioma.

Pero irónicamente, fueron asuntos de amor los que hicieron que se tomara este término y pasara a ser utilizado por aquellos hombres que querían expresar sus sentimientos hacia las mujeres. En la edad media, era costumbre que los amantes se declararan "esclavos de sus prometidas", como una expresión de amor y dedicación a ellas. En el caso de Venecia, los más apasionados amantes venecianos saludaban a sus prometidas con la frase: "s-ciàvo suo" o "s-ciàvo vostro" (que significa esclavo suyo) como demostración de estar a su servicio. Más adelante, también en la época medieval, este término se extendió como forma usual de saludo entre las personas, sin distinción de clases. Por lo tanto, durante el medioevo era común que en Venecia la gente se saludara diciendo: s-ciàvo vostro (esclavo suyo), una frase que hoy vendría a ser interpretada como: "a su servicio".

Evolucion formativa de la palabra ciao / chao / chau
Evolucion formativa de la palabra ciao / chao / chau - Cliquear para ampliar imagen

Como sucede en muchos otros casos de la evolución de los idiomas, tras el paso de los siglos y el habla diaria, el saludo veneciano s-ciàvo vostro (esclavo suyo) se fue simplificando a s-ciàvo (esclavo -que se pronuncia schiávo-). Estos significa, que cada vez que la gente se saludaba decía solamente la palabra esclavo como forma de cortesía, indicando de manera metafórica que se ponían al servicio de la otra persona como esclavos.

El saludo s-ciàvo (esclavo) puede encontrarse en obras literarias como las comedias del célebre dramaturgo veneciano Carlo Goldoni (1707-1793). Pero esta manera de saludar también era común en otras regiones vecinas de Europa que se vieron influenciadas por los venecianos, al punto tal que incluso en la actualidad es muy popular en Europa Central la forma de saludo "servus" (palabra que se origina del latín antiguo, idioma en el que significaba sirviente o esclavo). Al parecer, fue una traducción literal de la palabra veneciana s-ciàvo. El término servus hoy en día es muy popular como forma de saludo en Austria, en el estado alemán de Baviera, en Eslovaquia, en Hungría, en la provincia eslovena de Styria, en el norte de Croacia y en la región rumana de Transilvania. La mayoría de estos lugares coinciden con tierras que pertenecieron al Imperio de la Casa de los Habsburgo, donde este saludo era muy popular. Se trataría de una versión alternativa del actual chau / chao (o ciao italiano) y una traducción casi exacta, ya que servus en latín antiguo significaba esclavo.

Durante los últimos años del siglo XIX (años 1800s), tras la unificación italiana, el saludo veneciano s-ciàvo se difundió como saludo informal, primero en Lombardía y de allí al resto del norte de Italia. En Lombardía fue adoptado como s’ciavo donde a través de su uso coloquial se simplificó aún más, transformándose en ciao (que se pronuncia cháo). Aunque en idioma véneto se vocalizan todas las vocales, por lo que en dicho dialecto se pronunca chiao. Con la llegada del siglo XX, se difundió por el resto de Italia con el sonido simplificado ciao (chao).

A partir de entonces, a lo largo del siglo XX, con las oleadas migratorias de italianos a diversas partes del planeta y la difusión de la cultura italiana, este saludo se difundió por todos los continentes. Originalmente, era usado por los venecianos como saludo de encuentro y despedida, y de esa misma forma fue adoptado por el resto de los italianos a partir del siglo XIX. Sin embargo, en algunos países su uso quedó limitado únicamente para saludos de despedida.

En el caso del idioma español, la palabra chao se utiliza únicamente para despedirse. En España se usa poco (lo más común es decir adiós o hasta luego) y su uso se empezó a popularizar en los últimos años. Según la lingüista peruana Martha Hildebrandt, la palabra chao fue introducida a Francia y España en las últimas décadas del siglo XX a raíz del auge del cine italiano en aquellos países.

En América Latina es bastante más popular aunque no en todas partes. En México se utiliza poco (ya que lo más común es decir adiós) y se lo pronuncia chao. En Costa Rica, Colombia, Venezuela y Ecuador se lo utiliza mucho y también se pronuncia chao. En el caso de Perú, Uruguay, Chile y Argentina este saludo es utilizado con mucha frecuencia al despedirse y se pronuncia chau, siendo la mayor deformación del término. No obstante, en Chile a veces puede pronunciarse también como chao.

En inglés y neerlandés se adoptó la versión italiana de la palabra, por lo que se escribe y pronuncia ciao en dichos idiomas y se utiliza únicamente para despedirse. En francés se lo pronuncia ciao o tchao (solo para despedirse). En alemán ciao o tschau (solo para despedirse, aunque en Suiza también se usa para saludo de encuentro). Pero la lista no se detiene allí, ya que este saludo también fue adaptado a muchos otros idiomas del planeta.

 
Fuentes de información:


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Comments

Muy buen artículo y

Muy buen artículo y describe muy bien toda la historia y como van evolucionando las cosas.

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