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Qué son los glóbulos blancos y cómo funcionan


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Los glóbulos blancos (también llamados leucocitos) son células que además de ser parte de la sangre, también forman parte del sistema inmunitario y su función es ayudar al cuerpo a combatir infecciones. Los glóbulos blancos circulan en la sangre para poder ser transportados a alguna zona del cuerpo donde se ha desarrollado una infección que deben combatir. En un cuerpo humano saludable hay entre 4000 y 10.000 glóbulos blancos (leucocitos) por microlitro de sangre (un microlitro equivale a una millonésima de litro). Cuando el número de leucocitos en la sangre aumenta, es una señal de la existencia de una infección en alguna parte del cuerpo.

El término leucocito proviene del griego leukós que significa blanco y citos que significa bolsa, celda o célula. Es por ello que también se los conoce como glóbulos blancos. Cada vez que hablamos de glóbulos blancos y leucocitos, nos referimos exactamente a lo mismo, por lo tanto decir leucocito es lo mismo que decir glóbulo blanco.

Como son los globulos blancos y los globulos rojos
Cómo son los glóbulos blancos (leucocitos) y glóbulos rojos (eritrocitos)

Estos son los principales tipos de glóbulos blancos y el porcentaje promedio de cada uno de estos tipos de leucocitos en la sangre:

  • Neutrófilos: 60% de los glóbulos blancos
  • Monocitos: 2 - 10% de los glóbulos blancos
  • Linfocitos: 20 - 40% de los glóbulos blancos
  • Neutrófilos en banda (también conocidos como bandas): 3% de los glóbulos blancos
  • Eosinófilos: 1 - 6% de los glóbulos blancos
  • Basófilos: 1 - 2% de los glóbulos blancos

La mayoría de los glóbulos blancos (neutrófilos, monocitos, eosinófilos y basófilos) se generan en la médula ósea. Los neutrófilos, eosinófilos y basófilos también son conocidos con el nombre de granulocitos porque tienen gránulos que contienen enzimas digestivas (las enzimas digestivas sirven para destruir a bacterias invasoras que el glóbulo blanco ha ingerido). Los basófilos tienen gránulos de color púrpura, los eosinófilos tienen gránulos anaranjados rojizos, y los neutrófilos tienen gránulos de un suave color azul rosado. Cuando un granulocito entra en el torrente sanguíneo, permanece allí un promedio de cuatro a ocho horas y luego se dirige a los tejidos del cuerpo donde permanece en promedio entre cuatro y cinco días. Durante una seria infección, estos tiempos se acortan.

Tipos de globulos blancos
Los distintos tipos de glóbulos blancos - Cliquear para ampliar imagen

Los glóbulos blancos son células más grandes y con una forma más esférica que los glóbulos rojos. Además, a diferencia de los eritrocitos, los glóbulos blancos tienen núcleo celular. Existen varios tipos de glóbulos blancos que se dividen en dos clases:

  • Los granulocitos incluyen a tres tipos de glóbulos blancos: neutrófiloseosinófilos y basófilos
  • Los agranulocitos incluyen a dos tipos de glóbulos blancos: monocitos y linfocitos

Esta clasificación de los glóbulos blancos entre granulocitos y agranulocitos es debida a unos gránulos (pequeñas partículas) que se destacan al ser observados los neutrófilos, eosinófilos y basófilos a la luz del microscopio, mientras que en los linfocitos y monocitos no. En la imagen de arriba se puede ver que los granulocitos tienen numerosos gránulos o puntitos en su citoplasma (el citoplasma es el cuerpo de una célula que corresponde a todo lo que se encuentra entre la membrana celular y el núcleo celular, y que contiene a todos los orgánulos funcionales de una célula). Estos gránulos contienen sustancias especiales que este tipo de glóbulos blancos utilizan para destruir a los antígenos (bacterias, virus, hongos) que fagocitan (ingieren) durante una infección.
  
  
Descripción de los distintos tipos de glóbulos blancos
  
Antes de empezar a analizar a los glóbulos blancos, es necesario entender qué son los tejidos celulares. Brevemente, los tejidos celulares son conjuntos de células que trabajan de forma coordinada y organizada para cumplir una función específica. El conjunto de tejidos celulares conforman una unidad funcional llamada órgano. En la siguiente imagen se sintetiza mejor qué son los tejidos celulares.

Que son los tejidos celulares
Qué son los tejidos de un órgano - Cliquear para ampliar imagen y leer la explicación detallada

Como ya se mencionó, los glóbulos blancos forman parte de un complejo sistema de defensa que tiene el cuerpo llamado sistema inmunitario. Dado que el cuerpo humano está constantemente amenazado por bacterias, virus, hongos y otros elementos dañinos que abundan en el medio ambiente, y que quieren alimentarse de nosotros (bacterias) o utilizar nuestras células para reproducirse (virus), el cuerpo requiere de un sistema de defensa para protegerlo. Este sistema de defensa es el sistema inmunitario y a pesar de no darnos cuenta, trabaja sin parar a lo largo del día, durante absolutamente toda la vida. Sin el sistema inmunitario sería imposible vivir por más de cinco minutos, ya que el medio ambiente está totalmente repleto de todo tipo de agentes perjudiciales que constantemente intentan invadir nuestros cuerpos.

El sistema inmunitario no es un sistema uniforme compuesto por un tipo específico de órganos, sino que está comprendido por diversos sistemas y órganos que a simple vista no parecen muy relacionados, aunque sí lo están. El sistema inmunitario está compuesto por elementos tan dispares como la médula ósea, los glóbulos blancos, los vasos linfáticos, la piel, los nódulos linfáticos, y órganos como el bazo y el timo. Todos juntos, estos órganos forman una liga extraordinaria dedicada a defender al cuerpo a toda hora y todo momento, y mantener así viva a una persona en un mundo tan superpoblado por gérmenes.

Existen varias líneas de defensa en el sistema inmunitario. Como si se tratara de un ejército que debe enfrentar un intento de invasión por parte de antígenos, primero se disponen los elementos de defensa más básicos y sencillos. Luego, si el ataque es más serio, se requerirá el uso de tropas más especializadas. 

Recién se mencionó el término antígeno, que desde ahora será muy utilizado en esta sección, así que veamos qué significa: Todo elemento ajeno al organismo de una persona se denomina antígeno. Se llama así porque sus genes son distintos a los genes de la persona. Ejemplos de antígenos incluyen a bacterias invasoras o virus. Es por eso que cada vez que un elemento que el organismo no reconoce genéticamente como propio, ingresa al cuerpo, el sistema inmunitario se activa inmediatamente para expulsarlo.

La primera línea de defensa del cuerpo contra el ingreso de antígenos es la piel. Se la podría considerar como una barrera natural o como el muro de un fuerte. Otra primera línea de defensa es la mucosa que reviste las paredes interiores de órganos que están en contacto con el exterior, como los pulmones y otras partes del sistema respiratorio.

En caso de ser superadas las primeras líneas de defensa del cuerpo, y los antígenos logran ingresar al cuerpo (como por ejemplo cuando una persona se clava una astilla de madera en el dedo que abre su piel y permite el ingreso de bacteria invasoras), allí entra en acción el sistema inmunitario innato del cual forman parte glóbulos blancos como los neutrófilos que se describirán en breve. El sistema inmunitario innato viene a ser la segunda línea de defensa con que cuenta el cuerpo.

En caso de tratarse de una invasión seria y si los antígenos logran evadir a los mecanismos de defensa del sistema inmunitario innato, entra en acción una tercera línea de defensa llamada sistema inmunitario adquirido (también conocido como sistema inmunitario adaptativo) y consiste en mecanismos mucho más sofisticados y con capacidad de combatir a tipos específicos de antígenos. Vendrían a ser como las tropas de elite del ejército defensivo con que cuenta el cuerpo (ese ejército llamado sistema inmunitario). Los principales protagonistas del sistema inmunitario adquirido son los linfocitos, un tipo de glóbulos blancos muy complejos de los que se hablará más abajo.

En síntesis, el sistema inmunitario innato está listo para combatir inmediatamente a cualquier cosa que parezca sospechosa sin hacer diferencias. En cambio, el sistema inmunitario adquirido tarda más en ponerse en acción, pero es mucho más sofisticado y está especializado en el combate de antígenos específicos y difícil de vencer. El sistema inmunitario adquirido, además conserva información sobre tipos de antígenos específicos que ya han invadido al cuerpo en el pasado y los reconoce si vuelven a atacar al cuerpo. Mientras los mecanismos de defensa del sistema inmunitario innato vienen desde el nacimiento, los mecanismos y estrategias de defensa del sistema inmunitario adquirido, como lo dice su mismo nombre se van adquiriendo a lo largo de los años que los linfocitos van conociendo a los distintos antígenos que atacan al cuerpo y que luego recuerda de por vida, así la próxima vez que vuelvan a atacar esos mismos antígenos ya cuenta con estrategias de defensa específicos para cada uno.

Los glóbulos blancos vienen en formas y tamaños distintos. Algunos tipos de leucocitos tienen núcleos alargados y segmentados en varios lóbulos, mientras que otros tienen núcleos grandes y más esféricos. Los leucocitos con núcleos alargados y divididos en varios lóbulos dan la apariencia de tener numerosos núcleos unidos entre sí, aunque en realidad se trata de un solo núcleo. A este tipo de núcleos segmentados en varios lóbulos se los denomina polimorfonucleares (una conjunción de las palabras griegas polý que significa muchomorfí que significa forma, y nucleares; lo que todo junto significa núcleo con forma o apariencia de muchos núcleos).

A pesar de tener algunas diferencias, todos los tipos de glóbulos blancos tienen un rol específico en el sistema inmunitario. Los leucocitos circulan en la sangre hasta que reciben señales (sustancias químicas) que les hacen notar que alguna parte del cuerpo está siendo atacada por antígenos. En respuesta a estas señales, los glóbulos blancos abandonan los vasos sanguíneos estrujándose y atravesando las paredes de los capilares sanguíneos por unas pequeñas aberturas (los capilares son la ramificación más fina de los vasos sanguíneos). Cuando salen del torrente sanguíneo se dirigen hacia el tejido del cuerpo desde donde provienen las sustancias químicas que les hacen notar la presencia de antígenos invasores.

Las personas que tienen bajos niveles de glóbulos blancos pueden padecer más infecciones. Dependiendo del tipo de glóbulo blanco faltante, la persona está en riesgo de padecer dierentes tipos de infecciones. Por ejemplo, los macrófagos (ya se explicará qué son) son muy buenos fagocitando (ingiriendo) a bacterias, por lo que un nivel bajo de macrófagos puede desencadenar infecciones bacteriales más recurrentes. Por otro lado, si los linfocitos (que son muy buenos combatiendo a virus) tienen su funcionalidad reducida, puede que la persona se vuelva más vulnerable a infecciones virales.
  
Analicemos a continuación a los leucocitos que forman parte del sistema inmunitario innato, es decir de la segunda línea de defensa del cuerpo:
  

  • Neutrófilos: Son uno de los principales defensores del cuerpo en contra de las bacterias. Se encargan de eliminar a las bacterias ingiriéndolas, es decir comiéndoselas, a través de un proceso que se denomina fagocitosis. En general, el proceso de fagocitosis ocurre de la siguiente manera: las células se acercan a una bacteria, la rodean con su membrana celular hasta introducirlas totalmente en su interior, luego la aislan generando un compartimento interno o vesícula llamada fagosoma, donde la bacteria es destruida. Los neutrófilos son células que pueden fagocitar durante toda su vida entre 5 y 20 bacterias. Como se puede observar en la imagen de arriba, los neutrófilos tienen un núcleo celular alargado que está tan segmentado o dividido en lóbulos o partes que parece que se tratara de muchos núcleos juntos, es por eso que a este tipo de núcleos se los conoce como polimorfonucleares, y por consiguiente, a los neutrófilos se los considera leucocitos polimorfonucleares. Ya se habló de los núcleos polimorfonucleares más arriba. Sus núcleos poseen entre 2 y 5 lóbulos. Los neutrófilos pertenecen a la categoría de granulocitos y en promedio tienen un tamaño de entre 12 y 14 micrómetros (un micrómetro equivale a una millonésima de metro o una milésima de milímetro). Más abajo, se describirá con más detalles el funcionamiento de los neutrófilos.
      
  • Neutrófilos en Banda (o sencillamente bandas): Son neutrófilos inmaduros que se observan en la sangre. Cuando hay alguna infección bacteriana en el cuerpo, se nota un aumento en el número de neutrófilos y bandas.
      
  • Eosinófilos: Matan a los parásitos y participan en las reacciones alérgicas. Pertenecen a la categoría de granulocitos porque al ser observados con el microscopio se destacan sus gránulos. Tienen un tamaño promedio de entre 12 y 17 micrómetros (más grandes que los neutrófilos). El núcleo de los eosinófilos está segmentado en dos lóbulos.
      
  • Basófilos: No se conocen bien todas sus funciones, pero participan en reacciones alérgicas. Liberan una sustancia denominada histamina, que a su vez causa que salgan de los vasos sanguíneos más glóbulos blancos que son atraídos hacia la zona de infección. La histamina puede considerarse como una señal de aviso para llamar a más leucocitos y reclutarlos en el combate a la bacteria. Los basófilos también liberan una sustancia anticoagulante llamada heparina que sirve para evitar la formación de coágulos en el área infectada y así permitir la cómoda llegada de más glóbulos blancos hasta donde se encuentra la bacteria que debe ser atacada. Son el tipo de leucocito más raro (es decir, menos abundante). Como se muestra en la imagen de arriba, pertenecen a la categoría de granulocitos. Sus gránulos contienen la histamina y la heparina que secretan (secretar es liberar una sustancia química). Tienen un tamaño promedio de entre 14 y 16 micrómetros.
      
  • Monocitos: Cuando salen del torrente sanguíneo y entran a los tejidos del cuerpo, los monocitos crecen en tamaño (entre 5 a 10 veces más grande) y se convierten en macrófagos. Los macrófagos son células del sistema inmunitario que viven en los distintos tejidos del cuerpo para encargarse inmediatamente y antes que cualquier otro tipo de glóbulo blanco de las bacteria invasoras. Vendrían a ser como los guardianes del cuerpo. Una vez que se encuentran en algún tejido del cuerpo pueden fagocitar a bacterias que invaden a dicho tejido (los tejidos son conjuntos de células que se comportan de una manera organizada y coordinada, y a la vez los órganos del cuerpo están compuestos por tejidos). Un monocito transformado en macrófago puede fagocitar hasta alrededor de 100 bacterias en toda su vida. Los monocitos convertidos en macrófagos también pueden destruir células viejas, dañadas y muertas del cuerpo. Los macrófagos suelen encontrarse en el hígado, bazo, pulmones, nódulos linfáticos, intestinos y en la piel. El sistema de macrófagos distribuidos por todo el cuerpo es denominado sistema fagocítico mononuclear. En promedio, los monocitos permanecen en la sangre entre 10 y 20 horas, luego penetran en los tejidos donde se convierten en macrófagos y donde pueden llegar a vivir meses o incluso años. Por ejemplo, los macrófagos que habitan en los alvéolos pulmonares ingieren y destruyen a antígenos que han sido inhalados. Los macrófagos también se encargan de alertar a los glóbulos blancos acerca de la presencia de antígenos. Es necesario notar que los macrófagos no son monocitos, sino monocitos que se convierten en macrófagos. Cuando son monocitos, aún están circulando por la sangre. Su tamaño promedio ronda entre los 15 y 21 micrómetros (son los tipos de glóbulos blancos más grandes). Los monocitos circulan en la sangre entre 1 y 3 días, y cuando salen del torrente sanguíneo para migrar a algún tejido, se transforman en macrófagos. Más abajo se hablará más detalladamente del trabajo de los macrófagos durante una infección bacterial.

  
Los neutrófilos y monocitos utilizan diversos mecanismos para atrapar y eliminar a organismos invasores. Tanto los neutrófilos como los monocitos pueden estrujarse para pasar a través de pequeñas aberturas o ventanitas de los capilares sanguíneos a los tejidos. Este proceso se denomina diapédesis y consiste en que los leucocitos puedan pasar por estas angostas aberturas de las paredes de capilares sanguíneos hacia los tejidos infectados por bacterias invasoras, sin romper a los vasos sanguíneos de donde salen. 

Estos leucocitos (neutrófilos y monocitos) se mueven entre las células como si fuesen pequeñas amebas hasta llegar al foco infeccioso invadido por bacterias. Es como si se movieran entre angostos pasadizos que separan a las células de un tejido hasta llegar al destino donde se encuentran las bacteria invasoras (foco infeccioso). Para encontrar la ubicación de la infección, estos leucocitos son atraídos por ciertas sustancias químicas producidas por macrófagos que habitan la zona invadida o por las propias bacterias que de esta manera son detectadas. Los monocitos y neutrófilos viajan hacia las áreas con mayor concentración de estas sustancias químicas y así encuentran a las bacterias invasoras. Una analogía para entenderlo sería la de detectives que buscan a un criminal a través de pistas que dejan tiradas y así los encuentran. Estas sustancias químicas son las pistas. En biología, este proceso se denomina quimiotaxis y consiste en hacer que las células se muevan hacia un determinado lugar en función de la concentración de un cierta sustancia química. Una vez que estos glóbulos blancos encuentran a la bacteria invasora, la rodean, la encierran dentro de su cuerpo celular formando un fagosoma y comienzan a degradarla hasta destruirla con enzimas digestivas que segregan.
  

Primera línea de defensa del sistema inmunitario

Como se mencionó antes, el cuerpo, antes de poner a trabajar a los glóbulos blancos y otros mecanismos de defensa más sofisticados, cuenta con una primera línea de defensa que es ni más ni menos que la piel. La piel es como una barrera natural o muro de fortín que impide el ingreso de todo tipo de microorganismos dañinos a nuestro cuerpo. 

Asimismo, todas las cavidades pertenecientes a órganos que se abren al mundo exterior, como las pertenecientes a los sistemas respiratorio, digestivo, urinario y reproductivo cuentan con sustancias químicas defensivas para destruir a todo antígeno que ingrese al cuerpo por estas cavidades.

Por ejemplo, cuando la persona ingiere alimentos, muchos de los gérmenes que están posados sobre dichos alimentos son destruidos con ácidos que contiene el estómago. Si una persona estornuda y otra persona respira parte del aire que la primera estornudó, las capas de mucosa que recubren a las paredes interiores de las vías respiratorias, intentarán atrapar a los virus antes de que lleguen a los pulmones (desde donde podrían ingresar al torrente sanguíneo). También existen sustancias químicas especiales en la saliva y en las lágrimas que combaten a las bacterias que intentan ingresar al cuerpo.

Sin embargo, en algún momento, es muy probable que la persona se corte o lastime (por ejemplo al afeitarse o al estar cocinando) y parte de la piel quedará abierta. Entonces, entrará en acción la segunda línea de defensa del sistema inmunitario, dependiente de los glóbulos blancos.

Primera linea de defensa del sistema inmune
Primera línea de defensa del sistema inmune - Cliquear para ampliar imagen

A continuación, analizaremos cómo funciona el proceso básico de inflamación en una zona del cuerpo cuando se infecta y cómo reaccionan los glóbulos blancos para defender al organismo de las bacterias invasoras que actúan en la infección.
   

Ejemplo de cómo funcionan los glóbulos blancos durante un proceso de inflamación en un tejido dañado

La inflamación es un proceso fundamental que ocurre durante la batalla entre el sistema inmonológico del cuerpo y bacterias invasoras que ingresaron al cuerpo de alguna manera, como por ejemplo cuando una persona se clava una astilla en el dedo. Precisamente, ese será el ejemplo que analizaremos a continuación, donde veremos detalladamente cómo reaccionan los glóbulos blancos y otros elementos del sistema inmunológico durante una infección en una zona del tejido de la piel en un dedo. Recordemos que los tejidos son conjuntos de células que se comportan de una manera organizada y coordinada. A su vez, los órganos del cuerpo están compuestos por tejidos.

Por otro lado, también es necesario recordar que una infección significa la invasión y multiplicación de bacterias patógenas el alguna zona del cuerpo.

Cómo funciona la inflamacion basica
Cliquear para ampliar la imagen

  
1- Tejido de piel sano: En el tejido de piel sano de un dedo hay macrófagos que custodian a las células que forman a dicho tejido de piel ante posibles ataques de bacterias. Los macrófagos son monocitos (un tipo de glóbulo blanco) que al haber salido del torrente sanguíneo y haberse instalado en algún tejido para protegerlo, se convirtieron en macrófagos. Los macrófagos son capaces de fagocitar (ingerir y destruir) alrededor de 100 bacterias invasoras durante toda su vida. También pueden destruir células viejas, células dañadas y células muertas del cuerpo. Pueden vivir durante meses o incluso años.

Por los capilares sanguíneos que pasan a los costados de los tejidos (conjunto de células que funcionan de forma coordinada) de piel del dedo, circulan glóbulos blancos, entre ellos neutrófilos. Los neutrófilos son uno de los principales defensores que tiene el cuerpo en contra de las bacterias invasoras. Para vencerlas, utilizan un proceso llamado fagocitosis, que consiste en ingerir a las bacterias y una vez dentro de los neutrófilos, las destruyen con enzimas digestivas especiales.

Por las dudas, cabe recordar que los capilares sanguíneos son las ramificaciones finales de las arterias y venas que se subdividen en millones de capilares finitos que nutren de oxígeno y nutrientes a cada una de las células del cuerpo. Los capilares sanguíneos también sirven para recoger el dióxido de carbono generado en cada célula, así como para permitir que los glóbulos blancos (como los neutrófilos) salgan del torrente sanguíneo y se dirijan hacia células dañadas por bacterias invasoras.
  
  
2- Tejido contaminado: Una pequeña astilla de madera contaminada con bacterias se clava en la piel del dedo. El proceso inflamatorio se inicia cuando las bacterias patógenas ingresan al cuerpo y comienzan a reproducirse y a generar componentes que dañan a las células que forman al tejido de piel invadido. El ingreso de las bacterias patógenas y su reproducción dentro del tejido invadido es lo que conocemos como infección.
  
  
3- Comienzan a reaccionar los macrófagos: Los macrófagos que residen en el tejido de la piel del dedo se dirigen hacia la zona infectada por bacterias invasoras y empiezan a fagocitar a dichas bacterias patógenas. El proceso de fagocitosis funciona de la siguiente manera: La membrana celular que recubre al macrófago empieza a extenderse alrededor de la bacteria objetivo, hasta terminar de introducirla completamente dentro de su cuerpo celular. A continuación, el macrófago envuelve con una membrana a la bacteria, aislándola del resto de las organelas que forman parte del macrófago (las organelas son las estructuras funcionales u órganos que contienen las células en su citoplasma). Este envoltorio o vesícula que se forma dentro del macrófago, se llama fagosoma y contiene a la bacteria ingerida (fagocitada). Dentro del fagosoma, la bacteria ingerida comienza a ser degradada y destruida con enzimas que libera el macrófago.
 
 
4- Los macrófagos secretan moléculas de citocina que son proteínas estimulantes: Como los macrófagos no pueden hacer frente al problema solos, en respuesta a la infección comienzan a liberar moléculas de una sustancia química llamada citocina. Las citocinas son proteínas que regulan algunas funciones del proceso de inflamación de un tejido dañado, también sirven como sistema de comunicación entre células del sistema inmunitario que interactúan entre sí.
  
  
5- Las citocinas se dirigen a la pared del capilar sanguíneo: Las citocinas se dispersan por la pared del capilar sanguíneo. La pared del capilar sanguíneo es muy fina y está compuesta por las llamadas células endoteliales que están unidas entre sí, una al lado de la otra, y dan forma a esta pared del capilar. 
  
  
6- Las citocinas estimulan a las células endoteliales para que expongan a receptores llamados selectinas, en el capilar sanguíneo: En la imagen se muestra un acercamiento del capilar sanguíneo por donde circula la sangre y sus componentes, entre ellos los neutrófilos (un tipo de glóbulo blanco). Las moléculas de citocina, al alcanzar a la pared del capilar sanguíneo, estimulan a las células endoteliales (que forman a la pared del capilar sanguíneo) a desplegar unos receptores especiales denominados selectinas. Las selectinas son moléculas de adhesión que sirven para atrapar a neutrófilos que circulan por el torrente sanguíneo. Las selectinas se amarran a moléculas de carbohidratos que poseen los neutrófilos en su superficie y provocan la disminución de velocidad de circulación de estos neutrófilos.
  
  
7- Las selectinas atrapan al neutrófilo enganchando a carbohidratos de su superficie: De esta manera, el neutrófilo reduce su velocidad y empieza a rodar a lo largo de la pared del capilar sanguíneo. Mientras rueda por la pared del capilar sanguíneo se va enganchando y soltando de las selectinas que exponen las células endoteliales que componen a la pared del capilar sanguíneo. Las selectinas se amarran a carbohidratos que tienen los neutrófilos.
  
  
8- El neutrófilo comienza a rodar por la pared del capilar enganchándose a selectinas: Mientras el neutrófilo rueda lentamente por la pared del capilar sanguíneo (gracias a que las selectinas de las células endoteliales enganchan a los carbohidratos del neutrófilo), señales inflamatorias además provocan que el neutrófilo despliegue en su superficie unas moléculas llamadas integrinas. Las integrinas son moléculas de adhesión que tienen la capacidad de amarrarse a las células endoteliales y detener el movimiento del neutrófilo por completo.
  
  
9- Las integrinas del neutrófilo se enganchan a moléculas ICAM de las células endoteliales: El neutrófilo detiene totalmente su marcha al engancharse sus moléculas de integrina a unas moléculas de adhesión intercelular que poseen las células endoteliales (en inglés Intercellular Adhesion Molecules o por sus siglas ICAM).
  
  
10- El neutrófilo enganchado a las células endoteliales se estira a lo largo de la superficie de éstas: Una vez que el neutrófilo está totalmente amarrado a las células endoteliales que componen a la pared del capilar sanguíneo, se estira a lo largo de dos células endoteliales. El neutrófilo está enganchado a las células endoteliales a través de uniones entre las integrinas del neutrófilo y moléculas ICAM (moléculas de adhesión intercelular) de las células endoteliales.
  
  
11- Las células del tejido dañado en la zona infectada envían moléculas de bradiquinina: Paralelamente a todo lo descrito en los puntos anteriores, las células del tejido dañado liberan una sustancia llamada bradiquinina. La bradiquinina provoca que las células endoteliales que forman a la pared del capilar sanguíneo se contraigan y por consiguiente las uniones entre dichas células endoteliales se relajen. Esto da por resultado la apertura de espacios angostos entre las células endoteliales, por donde ahora el neutrófilo puede pasar. Esto se entiende como aumento de la permeabilidad del capilar sanguíneo, ya que los neutrófilos ahora pueden atravesar la pared de este capilar sanguíneo y dirigirse hasta la zona de la infección. Pero este aumento de la permeabilidad no es otra cosa más que la apertura de estos espacios o ventanitas entre las células endoteliales.
  
  
12- El neutrófilo logra salir del capilar sanguíneo a través de las aberturas que se forman: El neutrófilo se estruja (ya que es una célula flexible que cuenta con esa capacidad) y pasa a través del espacio que se formó entre las células endoteliales contraídas. Este proceso en el que el neutrófilo atraviesa la pared del capilar sanguíneo se denomina diapédesis (un término que proviene del griego diapédesis que significa "salto a través de", aunque en griego antiguo también significaba rezumarexudar o gotear). 
  
  
13- El neutrófilo se dirige hacia la zona del tejido dañado: El neutrófilo se mueve entre las células del tejido de la piel como si fuese una ameba hasta llegar a la zona de la infección, es decir, la zona de las células del tejido de piel dañadas por bacterias invasoras. Se dice que se mueve como ameba porque lo hace por pasadizos que se forman entre las células que componen al tejido de piel. Estos pasadizos o espacios entre las células por donde se mueve el neutrófilo se denomina intersticio celular. El intersticio celular o espacios entre las células de un tejido está lleno de un fluido llamado líquido intersticial. El líquido intersticial que rodea a las células del cuerpo equivale a aproximadamente el 28% del agua corporal y su composición es similar a la del plasma sanguíneo, salvo que el líquido intersticial tiene una menor concentración de proteínas que el plasma, debido a que por su elevado peso molecular, las proteínas no pueden atravesar las paredes de los capilares sanguíneos con tanta facilidad.
  
El neutrófilo encuentra la zona infectada gracias a sustancias químicas que liberan los macrófagos y las células dañadas por las bacterias invasoras. El neutrófilo se mueve hacia la zona donde hay mayor concentración de estas sustancias químicas. Este proceso por el cual un glóbulo blanco como el neutrófilo se mueve hacia una determinada zona por el nivel de concentración de ciertos químicos se denomina quimiotaxis. Las sustancias químicas que liberan los macrófagos para atraer la atención de los neutrófilos y para que así puedan encontrar estos últimos la zona invadida por bacterias patógenas (foco infeccioso) son citocinas (ya descritas anteriormente).
  
Una vez que el neutrófilo llega a la zona de la infección (o sea, la zona de la piel invadida por bacterias patógenas), comienza a ayudar a los macrófagos fagocitando (es decir ingiriendo y luego destruyendo) a las bacterias invasoras.
  
  
14- Moléculas de bradiquinina también se unen a mastocitos: En diversos tejidos de todo el cuerpo pueden encontrarse unas células especializadas pertenecientes al sistema inmunitario llamadas mastocitos. En condiciones normales, los mastocitos no circulan por la sangre sino que habitan en tejidos del cuerpo. Algunas de las moléculas de bradiquinina que son liberadas por células dañadas en la zona de la infección (esto se explicó arriba en el punto 11), se unen a los mastocitos del área infectada. Cuando las moléculas de bradiquinina se unen a los mastocitos, estos últimos liberan una sustancia llamada histamina. La histamina, a su vez se dirige hacia las células endoteliales que componen a la pared del capilar sanguíneo y provoca que se contraigan aún más, por lo que las aberturas o espacios entre ellas se ensanchan todavía más. 
  
De esta forma, la histamina induce a que más líquido salga del capilar sanguíneo hacia la zona infectada. Este líquido no es otra cosa más que plasma, pero con menor concentración de proteínas, dado que dichas proteínas que contiene el plasma, por su elevado peso molecular no pueden atravesar con tanta facilidad a estos espacios o aberturas que se forman entre las células endoteliales. Este fluido llena aún más al intersticio celular y provoca el aumento de volumen o hinchazón de la zona infectada.
  
  
15- El fluido llena la zona del tejido infectado y causa hinchazón: Paralelamente al aumento del volumen de la zona infectada debido a que el intersticio celular se llena con más fluido proveniente del capilar sanguíneo, la bradiquinina también induce a que las células endoteliales de la pared del capilar sanguíneo liberen una sustancia llamada prostaglandina. La prostaglandina estimula a las terminaciones nerviosas de la zona a que causen dolor.
  

Todo este proceso de inflamación descrito en los quince puntos anteriores, genera atención en la persona a través de cuatro señales conocidas con el nombre de: los cuatro signos cardinales de la inflamación. Estos son ruborcalorhinchazón y dolor. Los dos primeros son a causa del aumento de cantidad de sangre en la zona por vasodilatación (la vasodilatación ocurre cuando las células endoteliales del capilar sanguíneo se contraen). El hinchazón se debe al incremento de líquido intersticial en el intersticio celular (zonas que rodean a las células), como se explicó en el punto 14. El dolor es debido a la estimulación de las terminaciones nerviosas de la zona infectada y se explicó en el punto 15.

Hasta bien pasado el período medieval, la inflamación se consideró una enfermedad y recién en el siglo XVIII (años 1700s) se entendió que se trataba de una reacción defensiva del organismo ante diversas causas.

Como funciona la fagocitosis
Ejemplo donde se muestra cómo funciona la fagocitocis. Cliquear para ampliar la imagen y para leer detalladamente el artículo que explica punto por punto el proceso de fagocitosis realizado por glóbulos blancos como el neutrófilo

  
La fiebre como mecanismo de defensa iniciado por los macrófagos y neutrófilos

A veces, en casos de lastimaduras muy serias o infecciones muy fuertes, los glóbulos blancos de la segunda línea de defensa del cuerpo (como los neutrófilos y los macrófagos) no son suficientes para combatir a los antígenos invasores, por lo que tienen que recurrir a un mecanismo de emergencia llamado fiebre

De forma sencilla, la fiebre consiste en los siguientes pasos: Cuando los neutrófilos y macrófagos se ven superados por los antígenos, liberan unas sustancias químicas llamadas pirógenos. El término pirógeno es una conjunción de las palabras griegas pyretós que significa fiebre y genos que significa generador, o sea que etimológicamente la palabra pirógeno significa generador de fiebre. Los pirógenos son transportados por la sangre hasta el cerebro, donde intervienen en el funcionamiento del hipotálamo, la parte del cerebro que regula la temperatura del cuerpo. Se podría decir que el hipotálamo es el termostato del cuerpo, encargado de mantener la temperatura en niveles estables para que las células que componen al cuerpo puedan funcionar normalmente. Los pirógenos engañan a los sensores de temperatura del hipotálamo y le hacen creer que la temperatura corporal está más baja. En respuesta, el hipotálamo sube la temperatura del cuerpo por encima de los niveles normales, generando lo que conocemos como fiebre. 

Según estudios realizados, el aumento de la temperatura corporal a niveles por encima de los normales, estimulan la multiplicación de glóbulos blancos y su movilidad hacia la zona de la infección para combatir más eficientemente a los antígenos. Además, el aumento de temperatura ayuda a destruir directamente a ciertos tipos bacterias y virus que solamente pueden funcionar en temperaturas inferiores. También inhibe la reproducción de estas bacterias y virus, ya que los pirógenos hacen que el hígado y el bazo retengan la mayor cantidad posible de hierro y zinc, elementos químicos que las bacterias necesitan para reproducirse. Al no encontrar el hierro y zinc suficientes, las bacterias invasoras no pueden reproducirse.
  

Cuando todos los mecanismos del sistema inmunitario innato descritos hasta aquí no son suficientes para frenar una invasión de antígenos (como bacterias, virus u hongos) y ésta se sale de control, el sistema inmunitario adquirido toma la posta, y más precisamente sus protagonistas, los linfocitos que serán analizados en la siguiente parte.

Continúa en Qué son los linfocitos y cómo funcionan (Qué es la sangre y cómo funciona - Parte 3) >>

     
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