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Qué es la presión oncótica


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La presión oncótica es un tipo de presión osmótica que ocurre entre los capilares de los vasos sanguíneos y el líquido intersticial. Explicada de forma resumida, la presión osmótica es la presión generada por el fenómeno de ósmosis. Antes de continuar, cabe aclarar que las células que forman parte de un tejido están separadas entre sí por un espacio llamado intersticio celular. El intersticio celular consiste en una serie de pasillos que se forman entre las células y que están llenos de un fluido denominado líquido intersticial

Que son los tejidos, el liquido intersticial y los capilares sanguineos
Cómo son los capilares sanguíneos, qué es el líquido intersticial y qué son los tejidos celulares - Cliquear para ampliar la imagen


El fenómeno de la ósmosis ocurre cuando dos soluciones separadas por una membrana semipermeable tienen una diferencia en la concentración porcentual de solvente (por ejemplo agua), y la membrana semipermeable solamente puede ser atravesada por las moléculas del solvente y no puede ser atravesada por las moléculas del soluto disuelto. Entonces, cuando ocurre la ósmosis, las moléculas de solvente se mueven de la solución con mayor concentración porcentual de solvente a aquella de menor concentración, hasta lograr el equilibrio y una misma proporción de solvente en ambas soluciones. Otra manera de recordar fácilmente hacia dónde se mueven por ósmosis las moléculas de solvente entre dos soluciones líquidas separadas por una membrana semipermeable, es tener en cuenta que las moléculas de solvente se mueven de la solución con menor concentración de soluto disuelto a la que tiene mayor concentración de soluto.

La presión osmótica puede definirse como la presión que ejercen sobre la membrana semipermeable las moléculas de solvente que se mueven del medio líquido con mayor concentración de solvente hacia la solución con menor concentración de solvente.
 

La presión oncótica es específicamente la presión osmótica generada por las moléculas de agua que traspasan la pared de los capilares sanguíneos (membrana semipermeable) desde el líquido intersticial al interior de los capilares sanguíneos. Lo que provoca a este tipo de presión osmótica denominada presión oncótica, son las proteínas disueltas en sangre, más precisamente un tipo de proteína llamada albúmina. Las moléculas de albúmina disueltas en el plasma sanguíneo generan esta diferencia en la concentración solvente/soluto entre el líquido intersticial y la sangre, lo que provoca el ingreso de agua al torrente sanguíneo.


Las moléculas de albúmina no pueden atravesar a las paredes de los capilares sanguíneos (así como en el fenómeno de ósmosis los solutos disueltos no pueden atravesar a la membrana semipermeable que separa dos soluciones líquidas), sin embargo el agua del plasma sanguíneo sí puede atravesar a las paredes de los capilares sanguíneos (así como en la ósmosis el solvente de las soluciones sí puede atravesar a la membrana semipermeable que separa a dos soluciones). Hay que aclarar que el plasma es la porción líquida de la sangre (aproximadamente 55% del volumen de sangre). El plasma está compuesto aproximadamente por un 90% de agua, mientras que una gran parte del restante 10% del plasma está compuesto por proteínas disueltas.

Por lo tanto, todo esto conforma un escenario osmótico en los vasos sanguíneos a la altura de los capilares (los capilares son terminaciones muy finas de las últimas ramificaciones de los vasos sanguíneos que rodean a los tejidos celulares para alimentar a las células del organismo con nutrientes y oxígeno).

Las moléculas de albúmina disueltas en sangre, al atraer por ósmosis al agua del líquido intersticial, causan indirectamente presión sobre las paredes de los vasos sanguíneos debido al agua que ingresa al torrente sanguíneo. Esta presión se denomina presión oncótica y no es otra cosa que presión osmótica, aunque en el caso particular de los capilares sanguíneos y el intersticio celular lleva este nombre especial.

Las moléculas de la proteína llamada albúmina, que están disueltas en la sangre, son más grandes que los poros de las paredes de los capilares sanguíneos, por lo que no pueden atravesar dichas paredes hacia el líquido intersticial.

El líquido intersticial no es otra cosa que plasma sanguíneo proveniente de los
capilares sanguíneos, aunque con una menor concentración de proteínas que el plasma. Debido a su gran tamaño molecular, las proteínas no pueden atravesar con tanta facilidad a las paredes de los capilares sanguíneos. Alrededor del 28% del agua corporal en seres humanos corresponde al líquido intersticial.

Cada tejido está rodeado por capilares sanguíneos (la última ramificación de los vasos sanguíneos) que sirven para que la sangre con oxígeno llegue hasta dichos tejidos y provea de oxígeno y nutrientes a las células que forman al tejido. Los capilares también sirven para recoger al dióxido de carbono que generan las células. Hay que recordar que el oxígeno (O2) sirve para que cada célula queme moléculas de glucosa para luego generar la energía que requiere para seguir funcionando (las combustiones siempre ocurren en presencia de oxígeno, ya que sin oxígeno no hay combustión ni generación de energía). El resultado de esta combustión es dióxido de carbono CO2. Este dióxido de carbono es recogido en la zona de los capilares sanguíneos y llevado hasta los pulmones para ser exhalado del cuerpo.

Para contrarrestar a la presión oncótica, en los capilares sanguíneos existe otro tipo de presión, contraria a la oncótica, llamada presión hidrostática. La presión hidrostática es causante de la salida de agua desde los capilares sanguíneos hacia el líquido intersticial que rodea a las células que forman tejidos. Esta presión hidrostática es provocada por el corazón al bombear sangre hacia todo el cuerpo.

Los capilares sanguíneos, tras numerosas ramificaciones, vinculan a las arterias con las venas. En el extremo de los capilares más cercano a las arterias, la presión hidrostática es más fuerte que en el extremo de los capilares más cercano a las venas. Esto se debe a que la sangre va perdiendo fuerza cuanto más se aleja del corazón que la bombea. La fuerza o presión ejercida por el corazón sobre la sangre, provoca la salida de agua desde los capilares sanguíneos hacia el líquido intersticial. El agua puede atravesar fácilmente a los poros de las paredes de los capilares sanguíneos debido a que las moléculas de agua son más pequeñas que los poros. El empuje generado por la presión hidrostática provoca la salida de moléculas de agua pertenecientes al plasma sanguíneo.


Sin embargo, esta agua perdida en la zona de los capilares se recupera debido a las moléculas de albúmina disueltas en sangre que atraen por ósmosis al agua en el extremo de los capilares más cercano a las venas. De esta manera, gracias a la albúmina y a la presión oncótica causada por ella, se mantiene un volumen estable de agua en sangre y un equilibrio de líquidos entre la zona intravascular (interior de vasos sanguíneos) y extravascular (exterior de los vasos sanguíneos). Además de la albúmina, también hay otras proteínas que generan el reingreso de agua por ósmosis, aunque la albúmina es la principal responsable (aproximadamente el 57% de las proteínas del plasma sanguíneo corresponden a la albúmina).

Por lo tanto, en la zona de los capilares donde la presión hidrostática es mayor a la presión oncótica, las moléculas de agua del plasma salen de los capilares hacia el intersticio celular. Por el contrario, en la zona de los capilares donde la presión oncótica es mayor a la presión hidrostática, el agua ingresa al sistema capilar y por ende al torrente sanguíneo.

Como funciona la presion oncotica
Ejemplo de cómo funciona la presión oncótica en un capilar sanguíneo - Cliquear para ampliar la imagen

Los capilares son la ramificación más fina de los vasos sanguíneos, encargados de llevar la sangre cargada de nutrientes y oxígeno a las células del organismo. Sus paredes tienen un grosor de una célula y es por eso que se pueden comportar como membrana semipermeable a la que pueden atravesar las moléculas de agua, pero no pueden atravesar las moléculas de albúmina.

Haciendo zoom en un capilar sanguíneo, se registra que la presión oncótica causada por las moléculas de albúmina en el plasma es de 25 mm Hg (milímetros de mercurio). Es decir, por ósmosis, las moléculas de albúmina en sangre generan el ingreso de agua que provoca una presión de 25 mm Hg sobre la pared del capilar. En el extremo del capilar más cercano a la zona arterial, dada la mayor cercanía al corazón, la presión hidrostática causada por la fuerza de bombeo del corazón es de 35 mm Hg. Por lo tanto, hay una diferencia de 10 mm Hg con la presión oncótica (35 mm Hg - 25 mm Hg = 10 mm Hg), dando por resultado la salida de agua hacia el intersticio celular. Esto significa que salen más moléculas de agua de las que entran, en otras palabras, hay un movimiento neto de moléculas de agua hacia el exterior del capilar.

Al ir alejándose del extremo cercano a la zona arterial del capilar (que es lo mismo que decir: al ir alejándose del corazón), la sangre va perdiendo fuerza, o sea presión hidrostática. Hacia el centro del capilar, la presión hidrostática es de 25 mm Hg, es decir igual a la presión oncótica, por lo que el número de moléculas de agua que salen del capilar es igual al número de moléculas que entran, dando por resultado un movimiento neto de agua nulo.

Cuando la sangre continúa su avance por el capilar sanguíneo, hacia el extremo cercano a las venas (por las venas la sangre regresa al corazón para reiniciar el ciclo de bombeo) la fuerza de circulación o presión hidrostática sigue disminuyendo hasta llegar a los 18 mm Hg. Por lo tanto, entre la presión hidrostática y la presión oncótica hay una diferencia de -7 mm Hg (18 mm Hg - 25 mm Hg = -7 mm Hg), dando por resultado un mayor número de moléculas de agua ingresando al torrente sanguíneo que el número de moléculas de agua saliendo hacia el intersticio, lo que significa un movimiento neto de agua hacia el interior del capilar, o movimiento de reabsorción de agua.

Dado que la albúmina es la principal causante de la presión oncótica, cuando hay una disminución de niveles de albúmina en sangre, puede ocurrir un edema, es decir una acumulación de agua en el intersticio, lo que se manifiesta como un hinchazón debido al exceso de agua en el intersticio que no pudo ser reabsorbida por la sangre. La albúmina es sintetizada en el hígado. Los alimentos ricos en albúmina son el huevo, los lácteos y las legumbres, entre otros. Para evitar una disminución en los niveles de albúmina -tan necesaria para la presión oncótica- también hay que reducir el consumo de alcohol, dado que puede generar daños en el hígado.

Fuentes de información:


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Cómo funciona la ósmosis


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