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Origen del Día de Halloween y su significado


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Pocas festividades difundidas por el mundo están tan vinculadas a la cultura o folklore estadounidense como el Halloween. En muchos países suele considerárselo como uno de los símbolos de la cultura pop americana del siglo XX que ha logrado permearse en otras culturas e incluso fusionarse con las tradiciones de otras naciones. Esto se debe en gran parte gracias a la industria cinematográfica estadounidense y al alcance mundial de sus películas, muchas de las cuales reflejan diversas tradiciones de este país norteamericano, entre ellas el Halloween. Cada noche del 31 de octubre, millones de niños de todo Estados Unidos y Canadá acostumbran salir a las calles camuflados con disfraces de personajes relacionados a leyendas de terror, llaman a los timbres de las casas de vecinos y tras la típica frase de: "Truco o trato" (Trick or treat en inglés) exigen un puñado de dulces.

Sin embargo, a pesar de estar tan instalada esta forma de celebración en la cultura americana, no siempre se festejó de esta manera, y de hecho, los orígenes del Halloween no se encuentran en Estados Unidos de América, sino que en las Islas Británicas, donde nació como una festividad pagana durante la antigüedad hace más de dos milenios.

 

Evolución del Halloween desde la antigüedad

Los orígenes del Halloween pueden hallarse y su historia puede interpretarse si se define a esta fiesta como el resultado de un conjunto de tradiciones y elementos culturales de diversas partes, que a lo largo de los siglos se fueron fusionando y sumando para dar forma a la celebración como se la conoce en la actualidad. Algunos de estos elementos culturales presentes en el Halloween incluyen: el vínculo o conexión con los espíritus de los muertos, las brujas, gatos, murciélagos, calabazas, máscaras, bromas, disfraces, y por supuesto la frase: "Truco o trato" (Trick or treat en inglés). Todos estos elementos se fueron añadiendo a lo largo de los siglos, tienen distintos orígenes y lograron coincidir en esta celebración.

A pesar de no tratarse de una fiesta nacional o religiosa, el Halloween es una de las festividades anuales más celebradas en Estados Unidos de América. El Halloween es un reflejo del folklore estadounidense y canadiense, es decir una mezcla de tradiciones culturales, étnicas y religiosas traídas desde diversas partes por los pueblos que se instalaron en Norteamérica.

Para analizar correctamente la historia del Halloween, es necesario entender que no siempre se celebró de la misma manera, y que no siempre tuvo el mismo significado. Estas variaciones en su significado han estado relacionadas a cambios en los regímenes políticos y formas de gobierno a través de los siglos en Europa, así como a la formación de diversas identidades étnicas, nacionales y religiosas durante los últimos 2000 años, que dieron distintas interpretaciones a antiguas costumbres paganas que se originaron mucho antes del cristianismo y que terminaron adaptándose a esta nueva religión. A todo ello también hay que agregarle algunos elementos surgidos durante el siglo XX, que pueden estar vinculados, en parte, a estrategias de venta de productos que de a poco se fueron asociando con el Halloween mediante el uso de campañas publicitarias.


1. El Halloween en la antigüedad: Samhain

Los primeros elementos que darían forma al Halloween surgieron hace más de dos milenios en las islas británicas (Irlanda y Gran Bretaña) y la Galia (actual Francia), donde las antiguas tribus celtas dedicaban una noche que marcaba el fin de la temporada de cosecha y por lo tanto el principio de lo que consideraban la mitad oscura del año, o sea el invierno. Además esta noche, según sus creencias religiosas, representaba una oportunidad para conectarse con los espíritus de muertos ancestrales.

Los celtas ocuparon diversas regiones de Europa Central y Occidental, entre ellas la Galia (actual Francia) y las islas británicas. En cada región, la lengua céltica original (protocéltico) fue separándose y derivando en idiomas emparentados aunque distintos. En Irlanda y partes del norte de Gran Bretaña se hablaban lenguas gaélicas (que dieron origen al actual irlandés). Particularmente en Irlanda, en idioma gaélico esta festividad celta se llamaba Samhain (pronunciada souin o souan) y representaba el fin del verano. El fin del verano además marcaba el comienzo de un nuevo año para los celtas. Esta fecha coincidía con el 31 de octubre (fin de año) y el 1 de noviembre (principio de año), o sea aproximadamente a mitad de camino entre el equinoccio de otoño (21 de septiembre) y el solsticio de invierno (21 de diciembre) en el hemisferio norte. De acuerdo a la creencia popular de los pueblos celtas de esos tiempos, todos aquellos que habían muerto durante el año que terminaba, pasaban a un nuevo plano o al otro mundo durante esta noche, mientras que muchos otros que habían muerto con anterioridad al año que finalizaba volvían de visita a este plano.

Regiones habitadas por celtas a lo largo de la historia
Regiones habitadas por celtas a lo largo de la historia - Cliquear para ampliar la imagen

No obstante, es necesario aclarar que si bien muchos historiadores sostienen que en gaélico el término Samhain significa fin del verano, ya que se supone que etimológicamente es una combinación de las palabras de gaélico antiguo Samh (verano) y Fuin (final), en realidad esta interpretación corresponde a textos del Medioevo. Entonces, según otra hipótesis, el significado original en gaélico antiguo del término Samhain proviene del protocéltico samoni (que significaba asamblea o reunión). Según esta hipótesis alternativa, la interpretación medieval de que Samhain significaba fin del verano, puede esta debida a que para los antiguos celtas esta fecha coincidía con el final de la mitad estival del año y el inicio de la mitad invernal, además de que coincidentemente samh significaba verano (en irlandés moderno verano se dice samhradh). Por lo tanto, si originalmente en protocéltico la palabra  samoni significaba asamblea o reunión, de acuerdo a la hipótesis alternativa es probable que etimológicamente el origen de la palabra Samhain se refiriera a una asamblea de los vivos con los muertos que es lo que los celtas creían que ocurría durante esta fecha en la que comenzaba la mitad invernal del año.

Llevando este análisis sobre los orígenes del Halloween hasta sus más profundas raíces, se halla que esta interpretación religiosa de los celtas, provenía de supersticiones ancestrales que se habían ido forjando a lo largo de siglos (antes de Cristo) y que estaban relacionadas a elementos climáticos que influían en la agricultura y particularmente en los tiempos de siembra y cosecha.

Durante el primer milenio antes de Cristo, los pueblos celtas de las islas británicas y el norte de las Galias (la Galia es el nombre antiguo de Francia), vivían de la agricultura, así como de la caza y la cría de animales. Estos pueblos celebraban cada año dos eventos estacionales: el comienzo del invierno y el comienzo del verano. El comienzo del invierno era el momento en que finalizaba la cosecha en lo que respecta a la agricultura, mientras que en lo que respecta a la ganadería, era el momento en que los animales del ganado eran llevados a refugios. El comienzo del verano era el momento en que los animales del ganado eran puestos en libertad para pastar en las praderas y montañas.

En el norte de Europa, los climas invernales comienzan más temprano y duran alrededor de seis meses, por lo tanto, los pueblos celtas consideraban que el invierno comenzaba por noviembre. En la antigua tradición celta, el primer día del invierno era el primer día del año, y lo celebraban como el Día de Año Nuevo. Durante esta jornada, solamente se llevaban al refugio a aquellos animales que calificaban como más aptos. Al resto de los animales los mataban y se celebraban grandes banquetes donde el alcohol y las borracheras abundaban. Lo opuesto a Samhain (fin del verano) en el calendario estacional celta era la celebración llamada Beltane que marcaba el comienzo del verano, aproximadamente por el 1 de mayo, es decir, seis meses después de Samhain, y momento en que se liberaban los animales para pastoreo.
 
Las creencias religiosas de los celtas presentaban algunas diferencias interpretativas entre sí, dependiendo de la región. Estas diferencias se fueron configurando a partir de las realidades geográficas de cada región. Según la religión y mitología de los celtas de Irlanda, el más allá estaba compuesto por varias islas en el mar del oeste (Océano Atlántico). En cada parte que componía al más allá se desarrollaban distintas actividades y se encontraban temáticas diferentes. Algunas de estas tierras que componían al más allá eran: Tir na nOg (Tierra de la juventud), Tir Tairnigiri (Tierra de la promesa), Tir na mBeo (Tierra de la vida eterna), Tir na tSamhraidh (Tierra del verano), entre otras. Los celtas de Irlanda creían que una noche al año, durante Samhain, se abrían las puertas de Tir na tSamhraidh (Tierra del verano).

Samhain era una de las dos festividades más importantes para los antiguos irlandeses (la otra festividad era la ya mencionada Beltane). Los rituales de Samhain eran una forma de conectarse que tenían las personas con sus ancestros y el pasado. Los celtas creían que los muertos se despertaban durante la víspera de Samhain, y que tanto los espíritus ancestrales como los demonios deambulaban libremente por la Tierra. Dado que se creía que los muertos conocían el futuro y el más allá, los sacerdotes celtas (conocidos con el nombre de druidas) pensaban que las predicciones realizadas durante la víspera de Samhain tenían más fuerza o efectividad que en otros momentos del año, y que podían ser visualizadas con más claridad. Lo que trataban de averiguar estos druidas al conectarse con los muertos era saber si sus aldeas se encontraban saludables y con capacidad de prosperar. Asimismo, intentaban saber si las decisiones tomadas respecto a algún asunto eran las correctas, y también buscaban obtener la solución a la cura de alguna en enfermedad, entre otras cosas relacionadas a la supervivencia de una comunidad.

Samhain marcaba el comienzo de la estación o temporada que, según sus creencias, pertenecía a los espíritus y seres del más allá. La época del año en que las noches eran más largas y empezaban temprano. La oscuridad generaba miedos y supersticiones en las personas (esta misma percepción también ocurría en muchas otras culturas de la época). La oscuridad hacía a las personas más vulnerables a las fuerzas de la naturaleza y a lo que pensaban que eran fuerzas superiores y desconocidas. Durante la antigüedad, estos miedos a lo desconocido fueron dando origen a diversas supersticiones e interpretaciones místicas, que fueron agregando elementos a la religión celta. Muchas de estas supersticiones encontraron cobijo en la magia y en sus ritos. Es por eso que las noches de Samhain estaban llenas de mística, ya que la gente creía que los rituales mágicos de los druidas adquirían más fuerza y efectividad durante esa noche.

 
Los celtas realizaban ofrendas a los espíritus para atraer a las almas de sus seres queridos. De esta forma, buscaban ser visitados por sus difuntos durante esa noche para que disfruten del calor del fuego de una fogata o del hogar que calentaba al ambiente principal de las viviendas. Se acostumbraba servir comida y vino para los espíritus ancestrales. No obstante, así como esperaban la visita de los espíritus de sus seres queridos e intentaban atraerlos con comida, bebida y un ambiente cálido, paralelamente querían evitar la visita de espíritus maliciosos que también deambulaban libremente aquella noche. Para lograr esto último, se camuflaban con disfraces macabros que según su creencia religiosa ayudaba a engañar a los espíritus malignos que los confundían con uno de ellos. Los aldeanos salían a las calles con máscaras que representaban espíritus, formaban caravanas y se dirigían a las afueras de sus aldeas para que sean seguidos por los espíritus maliciosos. De esta manera, a través de este truco pensaban que los engañaban y echaban de sus poblados.

Dado que Samhain era un evento de reuniones sociales y que era el primero del año, muchos aprovechaban para resolver sus negocios y asuntos personales como el pago de deudas o la compraventa de propiedades y ganado, entre otras cosas.

Asimismo, Samhain -como la llamaban en Irlanda- era una de las cuatro celebraciones del fuego en el calendario celta, quizás la más importante. La gente veía que durante este período el Sol se iba debilitando día a día y duraba menos tiempo, especialmente en las islas británicas, dado que se encuentran en latitudes muy boreales, lo que provoca que durante las jornadas invernales la luz diurna dure muy pocas horas y el Sol alcance al mediodía una altura máxima poco significativa. Uno de los miedos que tenían era que el Sol los abandonara para siempre y los dejara en una eterna noche fría invernal. Para contrarrestar este miedo, en la última noche de octubre y antes del comienzo del invierno (según el calendario celta), encendían fogatas en las altas montañas, ya que creían que esto reforzaría al Sol (cosa que en realidad sucede cada año a partir del solsticio de invierno, hacia el 21 de diciembre, cuando los días en el hemisferio norte comienzan a alargarse). Los druidas solían sacrificar animales en las fogatas e intentaban adivinar el futuro observando las entrañas.


Los rituales de Samhain fueron pasados de generación en generación a través de la tradición oral de los druidas de los pueblos celtas. El origen de muchas de las tradiciones actuales de Halloween puede hallarse en estos elementos mencionados que han llegado -aunque modificados por el paso del tiempo y las distintas adaptaciones- hasta estos días. Algunas de estas costumbres de Halloween con origen en el antiguo Samhain y que llegaron hasta estos días habiendo atravesado varios procesos de adaptación a las circunstancias y contextos de cada época y lugar, incluyen a los desfiles en caravana con máscaras macabras, las fogatas y las visitas de puerta en puerta a casas de vecinos.


Pero los celtas no eran los únicos con esta visión de la vida y la muerte relacionadas con los cambios estacionales. Esta visión era normal en muchas sociedades agrarias, y se fue formando a partir del neolítico entre aproximadamente 12.000 y 6000 años, cuando se inicia el proceso de civilización humana gracias al surgimiento de la agricultura y la domesticación de animales para ganado. Muchas sociedades agrarias habían notado que en primavera la vida surgía, las plantas comenzaban a crecer, en verano pasaban por un período de plenitud y se podían cosechar los frutos y granos obtenidos, en otoño comenzaban a debilitarse y finalmente en invierno morían. De este ciclo dependían estas sociedades para conseguir sus alimentos. El éxito de la cosecha era un tema de vida o muerte, si la cosecha fracasaba los pueblos pasaban hambre, lo cual propiciaba enfermedades y muertes. Por lo tanto, a partir de dicho ciclo nacieron los calendarios que organizaban un esquema o plan que indicaba cuándo era el mejor momento para sembrar, cuándo de cosechar y cuándo de almacenar los alimentos. Además, debido al desconocimiento que había en aquellos días acerca del funcionamiento del planeta y el universo, surgieron en cada sociedad una serie de supersticiones y miedos, que dieron origen a mitos y religiones, cuyos ritos y creencias variaban según las circunstancias y el contexto de cada cultura. Las condiciones climáticas y la geografía de una región determinaban cómo serían las sociedades que las habitaban. No era lo mismo una sociedad que vivía en una región con marcados cambios estacionales (como ocurría en la mayor parte de Europa) con inviernos crudos y veranos agradables, que una donde el clima se mantiene cálido o templado a lo largo del año. Los mitos, creencias y religiones que surgían a partir de estos elementos variaban. Pero lo que casi todas tenían en común era su relación con el clima, las estaciones y los ciclos del día y la noche, que condicionaban la continuidad o la desaparición de una sociedad.

Por ejemplo, los romanos cada 9, 11 y 13 de mayo, conmemoraban a los muertos en una festividad llamada Lemuria. Los lemures eran espíritus malignos o tenebrosos de personas que habían muerto y que se creía que estaban enfadados y en búsqueda de venganza o reparación de algún mal o injusticia que sufrieron en vida. Pero a diferencia de otras festividades, ésta no se celebraba de puertas para afuera con desfiles y actividades sociales, sino que todo lo contrario, estaba compuesta por rituales que se realizaban dentro de las casas, porque lo que se buscaba era exorcizar los hogares o evitar que estos fueran visitados por espíritus malciosos. Otras sociedades también tenían sus propias celebraciones para conmemorar a los muertos.

Por lo tanto, muchas culturas -incluso distantes y sin contactos entre sí- coincidían en el aspecto de reservar un día o varios días para conmemorar a los muertos. Sin embargo, la línea de tiempo que le compete al estudio del origen de Halloween está más vinculada a lo que ocurría en las culturas que habitaban el occidente de Europa, y principalmente en las islas británicas, ya que la mayor parte de las tradiciones que llegaron hasta estos días están vinculadas de una u otra manera con lo que ocurría en esa región. Asimismo, fueron los inmigrantes provenientes de Irlanda -principalmente- y Gran Bretaña, los encargados de llevarlas a Estados Unidos en el siglo XIX, donde con el paso del tiempo se fueron añadiendo como ingredientes que dio como resultado al Halloween tal cual se lo conoce hoy.
 

2. La festividad durante el inicio del Cristianismo y la Época Medieval: El día de Todos los Santos

En el año 43 d.c. (después de Cristo) se inició el proceso de conquista de Gran Bretaña por parte de los romanos. La mitad de Gran Bretaña pasó a ser provincia romana hasta el año 410, cuando los romanos abandonaron la isla (por aquellos tiempos era conocida como Britannia). Entre los siglos I y V d.c. el Cristianismo comenzó a difundirse por Europa. Hacia el siglo IV (años 300s) la nueva religión empezó a ser más visible en la isla de Gran Bretaña, aunque todavía como un culto minoritario. A través del contacto con la isla de Gran Bretaña, el Cristianismo llegó a Irlanda en los años 400s aunque recién comenzaría a propagarse de forma significativa en ambas islas a partir del siglo VI (años 500s) y su influencia fue creciendo a lo largo del siguiente siglo. De a poco, pasó de ser un simple culto minoritario a convertirse en la religión dominante aproximadamente por el siglo VIII (años 700s).

Con la propagación del Cristianismo en las islas británicas, muchas de las costumbres paganas desaparecieron o fueron readaptadas a la nueva religión imperante. Si bien en un principio, en tiempos romanos, el Cristianismo no era un culto demasiado tolerado por la mayoría, y tras las sangrientas persecuciones contra cristianos efectuadas entre los años 303 y 311, el Emperador Constantino I legalizó al Cristianismo en todo el Imperio en el año 313. A partir de entonces, con la creciente popularización del Cristianismo en toda Europa a lo largo de los siguientes siglos, muchos de los ritos paganos fueron asimilados por la Iglesia para que en lugar de espantar, se pudiera atraer a nuevos seguidores. Entre estos ritos se encontraban aquellos correspondientes a los celtas, que se celebraban en las islas británicas y en algunos otros lugares de Europa donde aún perduraban las culturas celtas (como en la región francesa de Bretaña). Entre estos rituales y festividades celtas, estaba aquel que conmemoraba a los espíritus entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre, (que los irlandeses llamaban Samhain) y que de a poco se iría convirtiendo en la celebración conocida como Día de Todos los Santos. Otro rito pagano asimilado por parte del Cristianismo es la Navidad.

El Papa Gregorio I (papado entre los años 590 y 604) escribió en una carta: "No dejen por ningún motivo que los santuarios de ídolos (paganos) sean destruidos...erijan altares para que las personas al no ver sus templos destruidos, puedan desplazar sus errores y reconocer y adorar al verdadero Dios. Y dado que acostumbraban ofrecer sacrificios, alguna celebración debe ser cedida (por parte de la Iglesia) a cambio de esto. Que puedan celebrar su festividad religiosa mientras adoran a Dios a través de esta festividad. De esta manera, seguirán conservando sus placeres exteriores (carnales o materiales), y a la vez podrán recibir con mayor facilidad el regocijo espiritual".


A través de sus palabras lo que sugería era que los templos y rituales paganos no debían ser destruidos o prohibidos sino que debían ser convertidos o readaptados a temáticas cristianas. Incluso algunos dioses paganos menores fueron reemplazados por santos. Esta doctrina se conoce con el nombre de sincretismo y consiste en fusionar o asimilar elementos de distintas religiones y darles un nuevo significado, de esta manera una nueva religión se nutre de elementos de distintas religiones.

La Iglesia buscaba readaptar a la antigua festividad de origen celta que conmemoraba a los espíritus de los muertos -y que en Irlanda y partes de Gran Bretaña era conocida con el nombre de Samhain-. A pesar de que el proceso de cristianización requirió siglos, según algunos historiadores esta festividad celta pudo ser asimilada en la forma de las fiestas de Todos los Santos y de Todos los Difuntos. Algunos especialistas sostienen que varias de las tradiciones del actual Halloween (fogatas, máscaras, disfraces y desfiles en caravana) son aquellos rituales de Samhain que se readaptaron al nuevo culto cristiano, y que más tarde evolucionaron hasta lograr el formato que tienen hoy día.

No hay un consenso generalizado sobre cómo empezó a celebrarse el Día de Todos los Santos, aunque lo más probable es que en cada país o región en la que la Iglesia iba expandiendo su influencia, la manera en que comenzó a celebrarse varía dependiendo del contexto y las costumbres preexistentes en cada lugar. En un principio, durante el siglo IV (años 300s) en algunos lugares los cristianos conmemoraban a los mártires caídos durante las persecuciones. Durante el siglo V (años 400s), las Iglesias de distintas regiones conmemoraban a los santos -y mártires canonizados- en diferentes fechas. Por ejemplo, en Siria realizaban la celebración en honor a los santos durante la semana de Pascua, mientras que en Grecia se celebraba el primer domingo después de Pentecostés. El caso de la Iglesia de Roma será el que se analizará a continuación, dado que es la que tuvo influencia en las Islas Británicas y evangelizó esas tierras.


El comienzo de la celebración del Día de Todos los Santos en una fecha particular generalmente es atribuida al Papa Bonifacio IV (608-615), cuando convirtió al Panteón de Roma -un templo pagano dedicado a todos los dioses romanos- en una iglesia consagrada a Santa Maria y los Mártires el 13 de mayo de 609 (ó 610 según algunas otras versiones). Bonifacio IV estableció esa fecha como día de la memoria a los cristianos caídos siglos antes durante las persecuciones. Según relatos, Bonifacio IV expresó: "En el futuro, la memoria de todos los santos (se refería a los mártires canonizados), podrá ser honrada en el lugar que anteriormente estaba dedicado a la adoración, no de dioses sino de demonios (se refería al Panteón)".


Según algunos historiadores, la elección de esta fecha no era una casualidad y tenía el objetivo de convertir la costumbre pagana de Lemuria (que fue mencionada más arriba) en un ritual de temática cristiana, para que la jornada antes dedicada a ahuyentar a los espíritus maliciosos (lemures) ahora fuera dedicada a la conmemoración de los mártires caídos. Sin embargo, otros historiadores sostienen que no tiene ninguna relación con la celebración de Lemuria. Además, no hay información suficiente sobre si los rituales de Lemuria seguían practicándose en el siglo VII (años 600s), ya que para ese entonces, los paganos representaban una diminuta minoría de la población de la ciudad de Roma. De hecho, muchos templos paganos habían quedado en estado de abandono, y hasta su conversión a iglesia cristiana, el Panteón era uno de esos templos, por lo que esta medida fue una manera de salvar a este edificio.

El Panteon de Roma y la celebracion del Dia de Todos los Santos
El Panteón de Roma y el inicio de la costumbre de celebrar el Día de Todos los Santos - Cliquear para ampliar la imagen

En el siglo VIII (años 700s), el Papa Gregorio III (cuyo papado transcurrió entre los años 731 y 741) trasladó la fecha de celebración de esta festividad al 1 de noviembre para honrar a todos los santos de la Antigua Basílica de San Pedro en Roma, en ocasión de haber fundado un oratorio en dicha iglesia. La antigua Basílica de San Pedro contenía los restos de santos y entre ellos, de acuerdo a la tradición, los restos de San Pedro. Esta fecha coincidía con Samhain, algo que según algunos historiadores no fue una mera casualidad, ya que la Iglesia intentaba absorber a celebraciones paganas que aún se seguían festejando en varias partes de Europa, especialmente en el norte del continente, en lugares como las islas británicas. 

Antigua Basilica de San Pedro en Roma
Arriba: fresco con una vista en corte que representa el interior de la antigua Basílica de San Pedro en Roma, como se veía en el siglo IV (años 300s). Abajo: dibujo realizado por el historiador italiano Giacomo Grimaldi en el siglo XVII (años 1600s), en el que se muestran las ubicaciones temporales de las tumbas de papas y santos durante las obras de la nueva Basílica de San Pedro - Cliquear para ampliar la imagen

En el año 835, por instancias del entonces Papa Gregorio IV, en el Imperio Carolingio de los Francos el Emperador Ludovico Pío decretó como fiesta oficial al Día de Todos los Santos con fecha de celebración el 1 de noviembre de cada año.

Por aquellos tiempos, el clero instaba a sus feligreses a recordar a sus muertos con plegarias en lugar de sacrificios. La gente había sustituido al ritual de ofrecer comida y vino para apaciguar a los espíritus, por la nueva costumbre de cocinar pasteles de todos los santos que eran ofrecidos a los pobres a cambio de su bendición y una plegaria para los seres queridos muertos. Esta tradición inicialmente tenía fines caritativos y garantizaba que los indigentes tuvieran algo para comer durante la celebración del Día de Todos los Santos. Con el paso del tiempo, esta costumbre se fue popularizando cada vez más aunque con algunas variaciones, ya que para el siglo XVII (años 1600s) los hombres jóvenes acostumbrarían ir de puerta en puerta y cantar canciones religiosas a cambio de comida, cerveza o dinero en lugar de pasteles de todos los santos. En Gran Bretaña e Irlanda, esta costumbre pasaría a ser conocida con el nombre de souling. Según historiadores que investigan el tema, es muy probable que tras un largo proceso de evolución -que será descrito más abajo-, el souling haya derivado en la costumbre moderna de truco o trato (trick or treat).


La Iglesia también motivaba a sus feligreses a salir enmascarados durante el Día de Todos los Santos, pero no para espantar a los spíritus malignos sino para honrar a los santos. Durante el Día de Todos los Santos, en casi toda Europa, cada iglesia exhibía reliquias de su santo patrón. Aunque en el caso de las iglesias o capillas con menores recursos económicos y que no contaban con reliquias para exhibir, en su lugar se organizaban desfiles en los que los parroquianos se disfrazaban de santos, ángeles y demonios. Esto fue conveniente para la Iglesia, ya que de esta manera pudo asimilar la antigua costumbre pagana que tenían las personas de disfrazarse durante esta fecha y otorgarle una temática cristiana.


Asimismo, la Iglesia intentaba convencer a la gente que encendía fogatas en el Día de Todos los Santos con el fin de "reforzar" al Sol, que en lugar de eso, las encendieran para ahuyentar al demonio, o sea al enemigo de Dios según el Cristianismo.


La celebración del Día de Todos los Difuntos fue solicitada formalmente por el Abad Odilo del Monasterio benedictino de Cluny en algún momento entre los años 993 y 1030 (la fecha exacta se desconoce y hay más de una versión respecto al año). Dado que la celebración del Día de Todos los Santos ya estaba bien establecida en el primer día de noviembre, el Abad Odilo sugirió que al día siguiente, es decir, el 2 de noviembre de cada año se celebrara una fiesta para honrar a los difuntos. La fecha fue aprobada y entre los siglos XI y XIV se fue difundiendo por toda Europa. Según algunas fuentes, la elección de esta fecha convenía porque al estar junto a la fecha de celebración del Día de Todos los Santos, las personas podrían mitigar el dolor de sus pérdidas al pensar que sus difuntos estaban bien acompañados y protegidos por los santos. Otras fuentes sostienen que en realidad Odilo sugirió para la celebración del Día de los Difuntos una fecha de febrero, pero que después del transcurso de los siguientes dos siglos, la fecha de conmemoración del Día de los Difuntos fue movida por la Iglesia al 2 de noviembre bajo el argumento que los santos podrían actuar de mediadores para aquellas almas de difuntos que debían enfrentar un juicio divino.

Odilo estableció una fecha para conmemorar a los difuntos en un día en el que los monjes de la Abadía de Cluny, en Francia -así como sus monasterios benedictinos asociados- realizaban misas en honor a los difuntos cuyas almas -según su creencia- estaban atrapadas en el purgatorio. Al establecer esta fecha dedicada a orar por estas almas, pensaban que podrían ser liberadas gracias a las plegarias. Desde la Abadía de Cluny, en el siglo XI, la costumbre de celebrar un día dedicado a los difuntos se propagó a otros monasterios y con el paso de los siglos a todos los territorios que pertenecían a la zona de influencia de la Iglesia Católica. Sin embargo, este proceso tardó bastante, ya que a pesar de que el Abad Odilo había ordenado su celebración, la Iglesia tenía sus dudas respecto a dedicar una fecha para conmemorar a los muertos y no fue realmente aceptada hasta finales del siglo XIII (finales del siglo de los años 1200s). Para el siglo XIV (años 1300s), la celebración del Día de los Difuntos ya se había difundido por toda Francia, España, Alemania e Inglaterra (todos países que en aquellos tiempos pertenecían a la esfera de la Iglesia Católica). A finales del siglo XIV, la Iglesia Católica estableció oficialmente al Día de Conmemoración de los Fieles Difuntos con fecha de celebración el 2 de noviembre (o 3 de noviembre si el 2 de noviembre caía en domingo).

Entonces, hacia finales del siglo XIV las fiestas conjuntas del Día de Todos los Santos y del Día de Todos los Difuntos ya estaban bien establecidas en el calendario litúrgico cristiano, y hacia finales de la Edad Media en el siglo XV, eran dos de las fiestas más importantes y se celebraban en días consecutivos (1 y 2 de noviembre).

Odilo de Cluny y el Dia de Todos los Difuntos
Odilo de Cluny, creador del Día de Todos los Difuntos - Cliquear para ampliar la imagen

La Celebración del Día de Todos los Santos el 1 de noviembre también era conveniente ya que coincidía con la fecha en que las culturas celtas celebraban a los espíritus de los muertos. Pero ¿qué tan importantes fueron las culturas celtas durante la antigüedad y cuál fue su legado en Europa? Es necesario aclarar que gran parte de las zonas de influencia de la Iglesia de Roma, durante la antigüedad habían estado pobladas y dominadas por pueblos celtas cuyos descendientes en tiempos cristianos aún conservaban muchas de sus costumbres paganas originadas siglos antes -incluso luego de convertirse al Cristianismo- y que fueron transmitidas de generación en generación. Durante la antigüedad, los pueblos celtas ocupaban Gran Bretaña, Irlanda, la Galia (actual Francia y Bélgica), gran parte de la Península Ibérica (especialmente en el norte) y buena parte de Europa Central (actuales Suiza y Austria).

Sin embargo, tras la conquista romana de muchas de estas tierras y de un constante proceso de romanización, las identidades celtas se fueron diluyendo poco a poco, aunque muchas de sus costumbres locales se conservaron. En otras zonas la cultura celta permaneció casi intacta, este es el caso de Irlanda y el norte de Gran Bretaña (Escocia), ya que jamás fueron conquistadas por los romanos. El sur de Gran Bretaña (Inglaterra y Gales), a pesar de haber sido conquistado por los romanos, debido a la gran distancia que lo separa de Roma, nunca llegó a romanizarse plenamente como sí ocurrió en otras provincias del Imperio (por ejemplo la Galia e Hispania), por lo que las culturas celtas locales conservaron varias de sus tradiciones, idioma e identidad. Una de estas costumbres fue aquella de conmemorar a los muertos y que los irlandeses llamaban Samhain.

Cuando los pueblos anglos, jutos y sajones provenientes de los territorios que hoy corresponden al noroeste de Alemania, Dinamarca, y norte de Países Bajos conquistaron a partir del siglo V (años 400s) buena parte de Gran Bretaña y formaron lo que se convertiría en Inglaterra, varios elementos culturales preexistentes se conservaron o fueron asimilados, a pesar de que el idioma predominante fue el de los conquistadores, es decir el inglés (de origen germánico y emparentado con otras lenguas germánicas). Sin embargo, en Gales, Cornualles (territorios que los ingleses tardaron varios siglos en absorber) y Escocia, la cultura celta se mantuvo por varios siglos casi totalmente intacta con sus costumbres y lenguas.


En Gran Bretaña se adoptó al 1 de noviembre para la celebración del Día de Todos los Santos, pero en Irlanda no ocurrió lo mismo, ya que los irlandeses quisieron evitar que esta festividad fuera asociada con la festividad pagana de Samhain. Por lo tanto, en Irlanda, al principio el Día de Todos los Santos se celebraba el 20 de abril, aunque más adelante quedó establecido en el 1 de noviembre como en otras partes.

 
La contribución de la Iglesia en la popularización de esta celebración en tiempos medievales fue de gran importancia. Incluso es la misma Iglesia la que le otorgó su nombre a esta fiesta (la Iglesia de Inglaterra en este caso), dado que en inglés medio (la forma en que se hablaba el inglés entre los siglos XI y XV) se denominaba All Hallows Day al Día de todos los Santos, mientras que la noche anterior (31 de octubre) era llamada All Hallows Eve (la víspera de Todos los Santos).

Otra de las contribuciones de la Iglesia en la celebración del Halloween fue la incorporación y asimilación de las antiguas costumbres celtas de usar máscaras, realizar desfiles y encender fogatas, aunque con un nuevo significado adaptado a creencias cristianas. Fue también la Iglesia la que motivó la costumbre de ir de puerta en puerta durante el Día de Todos los Santos para solicitar comida a cambio de una canción o plegaria. Esta práctica derivaría en la actual costumbre que tienen los niños en Estados Unidos de llamar durante Halloween a los timbres de las casas de sus vecinos y exigir dulces mediante la frase de: "Truco o trato" (Trick or treat).

 
La Iglesia difundió las celebraciones de sus santos en cada tierra en la que se establecía o conquistaba. Las celebraciones de la Víspera de Todos los Santos (31 de octubre), Día de Todos los Santos (1 de noviembre) y Día de los Difuntos (2 de noviembre) fueron difundidas por casi toda Europa. En Gran Bretaña las tres eran llamadas conjuntamente Allhallowtide o Hallowmas (Hallwemasse en el siglo XIV, luego el término evolucionó y hacia el siglo XVI pasó a ser conocido como Hallowmas). Más abajo se explica con más detalle la evolución etimológica del término Halloween y todas sus variaciones a lo largo de los siglos. Estas conmemoraciones en honor a los santos y los muertos se volvieron celebraciones religiosas anuales de gran importancia, aunque adoptaron, conservaron y readaptaron algunos elementos paganos de cada país, por lo que estas celebraciones fueron variando de país en país. El caso que se está analizando e interesa en este artículo es el del matiz que adquirió la celebración en las Islas Británicas.

En el medioevo, en Gran Bretaña, durante el festejo de Hallowmas un campanero caminaba por las calles de las aldeas para alertar que los fantasmas y espíritus estaban en camino. Para ahuyentarlos, se colocaban en postes nabos tallados con velas iluminadas en sus interiores huecos. Además se encendían fogatas y horneaban pasteles que se apilaban en las puertas de las casas. Los pobres se acercaban a las casas y ofrecían sus plegarias por el alma de los parientes muertos de cada familia a cambio de un pastel.

En España, a partir del siglo XVII se obsequiaba un postre llamado hueso de santo. En la región francesa de Bretaña se acostumbraba derramar leche en las tumbas para alimentar a los muertos. En Polonia, los católicos hacían que sus hijos rezaran en voz alta mientras caminaban por el bosque para que las almas de los muertos los escucharan y así se reconfortaran. En pequeñas aldeas de España sonaban las campanas de las iglesias para recordar a los parroquianos que debían honrar a los muertos. En muchos lugares de la Europa católica la gente visitaba los cementerios con velas encendidas y obsequios.

En la Edad Medieval, se solía creer que los fantasmas eran muertos quie visitaban a sus parientes para que estos últimos enmienden algún daño que les hayan hecho en vida. Una forma de enmendar el daño era dedicando la jornada de conmemoración a los parientes muertos a través de misas y oraciones. Durante la noche previa al comienzo del Día de los Difuntos, se hacían sonar las campanas por aquellas almas que se pensaba estaban en el purgatorio suspendidos en un espacio entre el cielo y el infierno.

En Inglaterra, antes de la llegada de las jornadas de Hallowtide, las iglesias se aseguraban que las campanas estuvieran en buen estado, ya que en algunos lugares se las hacía sonar durante toda la noche de la jornada dedicada a los difuntos para ahuyentar a los espíritus malignos.

En registros del poblado de Heybridge, en el condado de Maldon distrito de Essex se menciona que en el año 1517, a la espera de la llegada de las fiestas de Hallowmasse, se realizaron pagos a un señor llamado Andrew Elyott para la reparación de la tercera campana y a un señor llamado John Gidney por una nueva soga de campana.


Pero con el paso del tiempo se fueron agregando nuevos rituales en distintos lugares. Por ejemplo, en Nápoles, durante estas festividades se abrían los osarios que contenían los huesos de muertos y se los decoraba con flores. Solían juntarse multitudes que iban a visitar los cuerpos de sus partientes y amigos muertos. Incluso en ocasiones se vestía a los esqueletos y se los colocaba contra la pared.


En la región francesa de Bretaña, las iglesias organizaban procesiones a los cementerios donde las personas consagraban a sus parientes con agua o leche.

En Inglaterra, muchas iglesias compraban velas adicionales o antorchas para las procesiones de Hallowtide. Además se encendían fogatas en las tumbas para ahuyentar a los espíritus malintencionados. En 1539, en la parroquia londinense de St. Mary Woolnoth cinco mujeres con guirnaldas fueron contratadas para tocar el harpa. Ya en el siglo XVI, en muchas ciudades y aldeas de Inglaterra se había vuelto costumbre que en Hallowtide los parroquianos más ricos repartieran comida a los pobres a cambio de una oración por sus muertos. De hecho, en una parte de la obra de William Shakespeare Los dos hidalgos de Verona (The two gentlemen of Verona en inglés) escrita en algún momento entre 1590 y 1598, y publicada por primera vez en 1623, se puede leer el siguiente texto: "a hablar con voz lastimera como un pobre en la fiesta de Todos los Santos" (en inglés: "to speak puling, like a beggar at Hallowmas").

Por aquellos tiempos, cuando llegaba la época de celebración de los días de Todos los Santos y Todos los Difuntos (ambos llamados conjuntamente en inglés con el término Hallowtide) se acostumbraba llevar a cabo la matanza de animales del ganado para estar preparados para el invierno. En un documento del siglo XVI puede leerse: "At Hallontide slaughter time entereth in" que en inglés significa: "En Hallontide, entra la temporada de matanza de ganado" (el término Hallontide es otra forma de referirse a Hallowtide).

No obstante, en Inglaterra durante la Reforma protestante del siglo XVI que provocó la separación de la Iglesia católica y formación de la Iglesia Anglicana, muchos de los rituales de Hallowtide fueron duramente atacados. Los protestantes ingleses criticaban y consideraban al purgatorio como una doctrina papista que era incompatible con el concepto de predestinación que ellos sostenían. Deploraban la idea de que los vivos pudieran influir en los muertos a través de las oraciones. Además rechazaban la creencia de que los santos podrían actuar de intermediarios entre los humanos y Cristo.

Convencido de que debía acabar con todos los rituales que se apoyaban en estos conceptos, el Arzobispo Thomas Cranmer intentó abolir el toque de campanas para los muertos en 1546. Sin embargo, el Rey Enrique VIII se negó a firmar el edicto, dado que temía que peligrara una potencial reconciliación con Francia y el Sacro Imperio Romano Germánico. No obstante, su hijo y sucesor Eduardo VI, no tuvo tantas reservas al respecto y aprobó la medida al imponer la prohibición en 1548. Solamente unas pocas parroquias desafiaron esta restricción.


Los rituales de Hallowmass resurgieron por un breve período durante el reinado de la católica María I de Inglaterra (1553-1558). Pero con el ascenso de Isabel I en 1559, defensora de las doctrinas del Anglicanismo, estos rituales en honor a los muertos fueron nuevamente dados de baja. El Día de Todos los Santos se mantuvo, pero como una fecha para conmemorar a los santos como cristianos extraordinarios y no como intermediarios semidivinos entre el cielo y los humanos.


Pero a pesar de esto, a la Iglesia Anglicana se le hizo mucho más difícil eliminar la devoción hacia los muertos que otros rituales católicos. En el norte de Gales, durante Hallowmas, las procesiones con velas continuaron, en Inglaterra las campanas siguieron siendo tocadas. Durante los años 1560s, varias personas fueron llevadas ante cortes eclesiásticas por haber hecho sonar campanas durante la noche de Todos los Santos. Veinte años más tarde, esta costumbre seguía siendo condenada, ya que en el poblado de Ripon, en Yorkshire, varios clérigos fueron procesados por intentar revivir la celebración.


Sin embargo, en zonas más remotas de Inglaterra, Hallowtide perduró por unas décadas más. Por ejemplo, en 1604 en Wellington, Somerset un grupo de personas se revelaron y atacaron a un agente que intentaba reprimir la tradicional celebración.


Para el final del reino de Isabel I en 1603, la mayoría de las prácticas relacionadas a Hallowmass habían sido eliminadas. No obstante, las costumbres más populares asociadas a esta festividad lograron sobrevivir en algunas partes. Según una edición de la revista The Gentleman's Magazine publicada en 1783, habían miembros de la minoría católica que aún quedaba en Gran Bretaña que en las noches del Día de todos los Santos encendía fogatas en las montañas. En las regiones remotas de la cordillera montañosa de los Peninos se realizaban ceremonias con antorchas para conmemorar a los muertos. En el poblado de Whalley, condado de Lancashire, cerca del bosque de Pendle, las familias formaban un círculo y oraban por las almas de los difuntos hasta que las llamas dejaran de arder. Rituales parecidos de Hallowtide también se llevaban a cabo en el poblado de Findern, condado de Derbyshire, en los páramos de Marton y en los cerros, a veces en lugares que se llamaban campos purgatorios o granjas purgatorias. El rito era conocido con el nombre de Teanlay, una palabra derivada probablemente del término tendan que en inglés antiguo significaba encender y posiblemente era una fusión de costumbres de Hallowmas con antiguos rituales de protección y purificación con fuego.


Paralelamente a estos rituales de fuego, había resurgido la costumbre de hornear pan o pasteles de difuntos para repartirlos a los familiares y vecinos pobres a cambio de sus oraciones por las almas de aquellos que estaban en el purgatorio, bajo la creencia que a través de las plegarias podía facilitarse el paso de las almas del purgatorio al cielo. Es probable que esta costumbre haya sido revivida por los católicos de Gran Bretaña como respuesta a la eliminación del Día de todos los Difuntos del calendario religioso por parte de los protestantes. En un relato, el escritor y anticuario John Aubrey hace mención de la popularidad de esta costumbre en el condado de Shropshire en el siglo XVII (años 1600s).


Esta costumbre no se mantuvo con la misma intensidad en toda Gran Bretaña, ya que mientras habían zonas en las que sobrevivió luego de la Reforma protestante, en otras había desaparecido. Mientras en lugares de Yorkshire, Lancashire, Cheshire, Shropshire, Staffordshire y del Distrito de los Picos de Derbyshire la costumbre se mantuvo, en muchas partes del sur de Gran Bretaña (por ejemplo Hampshire y Sussex) no había sobrevivido. Por el contrario, en lugares de Gales como Monmouth y Caenarvonshire, o de Inglaterra como Herefordshire y Somerset, que a pesar de no destacarse por tener seguidores del Catolicismo la costumbre seguía viva.


Esta costumbre de ir de puerta en puerta para soliciitar comida a cambio de una oración es de gran interés en este análisis de Halloween por dos razones: una porque es muy similar a la actual costumbre de Truco o trato, y la otra porque los solicitantes iban de casa en casa llevando un nabo hueco con una vela encendida en su interior (linterna de nabo). Esta vela simbolizaba al alma atrapada en el purgatorio. Estas linternas de nabos son parecidas a la actual tradición de los Jack-o-Lantern.


Mientras tanto, en Irlanda, a pesar de haber sido conquistada por Inglaterra entre los siglos XVI y XVII, y de que un gran número de ingleses protestantes se instaló allí a partir de entonces para ocupar los puestos de elite, los irlandeses católicos siguieron siendo mayoría, por lo que las tradiciones católicas se mantuvieron vivas, y los intentos de forzar una conversión de la población a la religión Anglicana fueron infructuosos. Por lo tanto, las costumbres del Día de todos los Santos y del Día de todos los Difuntos, se conservaron mejor que en la vecina Gran Bretaña donde solamente se celebraban en ciertas regiones. Igualmente, hacia finales del siglo XVIII (años 1700s), las prohibiciones fueron derogadas y de a poco los católicos de Gran Bretaña pudieron volver a practicar su religión. Para el siglo XIX la celebración de Hallowtide había vuelto en Gran Bretaña era común.

 
Pero sería precisamente de Irlanda que la mayoría de las tradiciones relacionadas a Hallows Eve (o Hallows Even / Hallow E'en) llegarían a Estados Unidos de la mano de millones de irlandeses que emigraron allí durante el siglo XIX.

En Irlanda y en varios lugares de Gran Bretaña, los jóvenes habían adoptado una forma algo transformada de reallizar el souling (ir de casa en casa), es decir con algunas diferencias a como se hacía durante el medioevo, ya que ahora lo hacían disfrazados y en lugar de ofrecer una oración por los muertos, cantaban una canción, recitaban un poema, realizaban alguna puesta en escena en la puerta, contaban chistes o hacían bromas a cambio de un botín que consitía por lo general en frutas, nueces, tortas de difuntos, cerveza o monedas.

Por ejemplo, según una investigación de la escritora y folklorista del siglo XIX, Charlotte Sophia Burne, en poblados del condado de Shropshire durante la noche del Hallow E'en se armaban grupos de fiesteros que visitaban granjas y cabañas de la zona para cantarles a los dueños una melodía en la que solicitaban manzanas, cerveza o pasteles de todos los santos (soul cakes). A continuación se puede leer una de estas melodías recolectadas por Burne en la localidad de Market Drayton:


Soul! Soul! For a soul-cake!
I pray, good missis, a soul-cake!
An apple or pear, a plum or a cherry,
Any good thing to make us merry,
One for Peter, two for Paul,
Three for him who made us all,
Up with the kettle, down with the pan,
Give us good alms, and we'll be gone.


Cuya traducción literal es:


Alma! Alma! Por un pastel del Día de los Santos!
Ruego, buena señora, un pastel del Día de los Santos!
Una manzana o pera, una ciruela o una cereza,
Cualquier cosa buena para ponernos contentos,
Uno para Pedro, dos para Pablo,
Tres para él que no hizo a todos,
Arriba con la tetera, abajo con la sartén (frase idiomática que se refiere a algo como: "manos a la obra")
Denos una buena limosna y nos habremos ido.

 

Otra melodía recogida por Burne en los poblados de Wellington, Newport y Market Drayton es la siguiente:


We are three jolly boys all in a mind:
We are come-a souling, I hope you'll prove kind.


Souling time's coming, and we're souling here,
And all that we're souling for is apples and good beer.


Put your hand in your pocket and pull out your keys,
Go down in your cellar and draw what you please.


I hope you'll prove kind with your ale and strong beer,
and we'll come no more a-souling till this time next year.


Cuya traducción literal es:


Somos tres alegres muchachos, todos con un objetivo:
Venimos a dar un souling, espero que prueben ser generosos.


Se viene el momento del souling, y aquí estamos haciendo souling,
y todo por lo que hacemos este souling son manzanas y buena cerveza.


Ponga su mano en el bolsillo y tome las llaves,
baje a su sótano y traiga lo que le plazaca.

Espero que pruebe ser generoso con su ale (tipo de cerveza de alta fermentación) y su cerveza fuerte,
y no volveremos con el souling hasta esta misma fecha del año próximo.

 

De a poco, con el avance del siglo XIX, en Irlanda las bromas de souling que realizaban los jóvenes más pendencieros o revoltosos se fueron volviendo más pesadas y en muchas ocasiones llegaron a incluir actos de vandalismo.

 
 
El Halloween recién comenzaría a echar raíces en Norteamérica a partir del siglo XIX (años 1800s). Los puritanos de Nueva Inglaterra, así como sucedía en Gran Bretaña, detestaban a esta festividad debido a las doctrinas católicas que incluía. Quizás el Día de Todos los Santos se haya celebrado a veces en algunas partes en tiempos de la colonia, pero no logró instalarse en Norteamérica. El clérigo y rector de la Universidad de Harvard, Increase Mather (1639-1723), aprobó la prohibición de celebración de días de santos e incluso consideraba que cualquier celebración cuyo nombre terminara con el sufijo (-mass o mas), por ejemplo Hallowmass o incluso Christmas (Navidad), representaba una concesión al anticristo. Su hijo, Cotton Mather, un reverendo puritano de mucha influencia en Nueva Inglaterra, estaba de acuerdo.

Incluso en los almanaques norteamericanos de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX no hay ninguna indicación que reconociera a Halloween como fecha de celebración. En almanaques de Nueva York, Boston y otras ciudades se mencionan varias celebraciones e incluso como gesto simbólico se indican las fechas del Día de todos los Santos y del Día de los Difuntos, pero nada se menciona acerca de Halloween. Un almanaque de publicado en Nueva Inglaterra en el año 1776 sencillamente se refiere al 31 de octubre como el "fin del mes". Igualmente, es probable que en otras partes de Norteamérica, grupos reducidos celebraran Halloween de alguna manera, pero no se trataba de una celebración popular instalada.

Pero esto iría cambiando paulatinamente a lo largo del siglo XIX de la mano de los millones de inmigrantes que llegarían para instalarse, especialmente irlandeses y escoceses. Entre 1820 y 1930 aproximadamente 4,5 millones de irlandeses emigraron a Estados Unidos (principalmente durante las décadas de los años 1840s y 1850s cuando Irlanda sufrió una terrible hambruna). Con ellos trajeron muchas de sus costumbres, entre ellas la celebración del Halloween. El número de escoceses que emigraron a Estados Unidos fue muy inferior al de los irlandeses. A pesar de ello, durante los últimos treinta años del siglo XIX, fue el principal destino de los escoceses que dejaban Gran Bretaña en búsqueda de una nueva vida.

Eran tiempos en los que las confrontaciones entre protestantes y católicos irlandeses se habían trasladado a las calles de ciudades norteamericanas, principalmente lugares como Boston o Nueva York donde se habían formado grandes comunidades de inmigrantes irlandeses. Tanto las comunidades protestantes como las de católicos irlandeses celebraban sus respectivas festividades (por ejemplo el Día de San Patricio era celebrado por los irlandeses católicos) que en ocasiones han llegado a terminar en enfrentamientos entre las comunidades. Se trataba de festividades sectarias vinculadas a cada uno de estos dos grupos. Sin embargo, Halloween no era una de estas festividades sectarias.

Igualmente, en Canadá hubo intentos por parte de los miembros más adinerados y acomodados de la comunidad escocesa de convertir a Halloween en una festividad de tinte nacionalista. La iniciativa surgió de la Sociedad Caledonia de Canadá fundada en 1855 por miembros de la elite escocesa-canadiense. Sin embargo, lo que intentaron hacer es refinar la manera de celebrar Halloween y otorgarle una temática más nacionalista. Se organizaban conciertos, bailes, se recitaban poemas, entre otras actividades. En una ocasión, en 1885 un orador invitado expresó: "nosotros no adivinamos el futuro, ni tostamos nueces, ni intentamos atrapar manzanas mordiéndolas (típico juego de Halloween), sino que celebramos nuestra identidad escocesa". Luego, prosiguió su discurso para elogiar a los escoceses industriales, empresarios y otros que han contribuido de manera exitosa a través de diversas actividades en el crecimiento de la sociedad canadiense: "En la legislatura, en el púlpito, en el tesoro, en las granjas...En todos lados los escoceses son exitosos". Para la Sociedad Caledonia de Canadá, la celebración de Halloween representaba una oportunidad para destacar la contribución de la comunidad escocesa en la construcción de la nación, así como una buena ocasión para homenajear a los más distinguidos y exitosos miembros de la comunidad escocesa en dicho país. Luego, en pos de la tolerancia mutua y la solidaridad entre comunidades de la elite en Canadá, hacia 1900 se habían sumado representantes invitados de sociedades inglesas, galesas y francesas. Para 1910, empresarios prominentes de la comunidad irlandesa en Montreal, también participaban de estas celebraciones.

Otras organizaciones de comunidades extranjeras instaladas en Canadá también utilizaron al Halloween como herramienta para congregar a sus miembros. Este fue el caso de la Sociedad de Orkney y Shetland en la ciudad de Hamilton, la cual organizó en 1893 un concierto de Halloween con "alto tinte escocés". También hicieron lo mismo la Sociedad Literaria de la Joven Irlanda en Hamilton, los Caballeros Hibernos de Montreal, y los Hijos de Escocia en Kingston. Asimismo, algunas sociedades de comunidades protestantes también organizaban sus festivales de Halloween en diversas ciudades canadienses. Las razones por las que estas comunidades protestantes organizaron estos eventos de Halloween no es muy clara, pero algunos historiadores suponen que lo hicieron en respuesta a la escalada de violencia que se estaba viviendo por aquellos días (años 1870s) en las calles de ciudades de Ontario entre protestantes y católicos de la comunidad irlandesa.
 
En Estados Unidos, las comunidades irlandesas instaladas allí también organizaban eventos de Halloween. En 1887, en la Ciudad de Nueva York, la Liga Nacional Irlandesa organizó un baile de Halloween en el teatro de ópera de la Avenida Lexington, mientras que la Sociedad Gaélica en la calle 28 West, organizó una velada de música y poesía. En Filadelfia, ciudad que en siglo XIX contaba con una población irlandesa considerable, también se llevaron a cabo numerosas celebraciones de Halloween. En los años 1860s, en Halloween, los curiosos podían acercarse al Teatro de la Calle Arch (Arch Street Theatre) donde el actor de origen irlandés Barney Williams contaba cuentos legendarios de Irlanda, mientras otros podían sumarse a las celebraciones organizadas por los bomberos locales, y para los que preferían disfrutar de unos tragos y de observar los llamativos disfraces de otra gente podían ir a la taberna. Según relatos de la época, hacia finales del siglo XIX las calles de Filadelfia se llenaban de personas que salían a festejar.

A raíz de los relatos y evidencias con que se cuenta (la mayoría provenientes de periódicos de la época), no se sabe tanto sobre la forma de celebrar Halloween que tenían las familias durante el siglo XIX que la faceta pública de esta festividad que se desarrollaba en las calles, bailes y conciertos. Pero lo que queda claro es que durante la segunda mitad del siglo XIX la festividad de Halloween se fue adaptando al ámbito urbano de Norteamérica donde las comunidades irlandesas tenían una fuerte presencia.


Según reportes de la época correspondientes al periódico New York Herald: "abundaban los juegos de mesa, con inmigrantes irlandeses y escoceses revivían costumbres de sus antepasados con mucho humor al organizar concursos, actos de clarividencia y se disfrazaban para la ocasión". Apelando al sentido del humor, un artículo del Herald publicado en 1878 menciona: "Los bosques y valles es Estados Unidos son muy fríos para estar poblados por hadas y brujas, sin embargo el ingenio americano ha ideado un sustituto aceptable, por lo que si anoche alguien no logró ver a innumerables hadas y brujas es que no se dio una vuelta por los salones de sus conocidos".

 

Como era de esperar, Halloween se festejaba en lugares más comerciales y de formas más comerciales. Anuncios comerciales publicados en 1874 en el periódico canadiense British Whig Weekly de la ciudad de Kingston, Ontario demuestran que por aquellos tiempos se podían comprar máscaras de Halloween en tiendas locales. Los almacenes y las tiendas de venta por mayor también sacaron provecho de esta festividad. Se anunciaban grandes variedades de frutos secos para Halloween, y hacia finales del siglo XIX, se sumaron higos, pasas de uva, naranjas de Florida y uvas de Málaga a la lista de productos que se demandaban para la celebración de esta festividad, además de las clásicas manzanas de temporada.


Por aquellos días también se estaba cultivando de a poco la costumbre de los dulces de Halloween, que acabaría instalándose en el siglo XX casi como sinónimo de esta festividad. Un anuncio de 1897 decía: "Especial de Hallowe'en en Carson's - Chocolates 10 y 15 centavos por libra, cremas 10 y 15 centavos por libra, gominolas 10 y 15 centavos por libra".


Una muestra de la transformación de Halloween que se estaba desarrollando en Norteamérica a través del reemplazo de antiguos rituales y costumbres basados en supersticiones y clarividencias por otras más nuevas y refinadas lo refleja un artículo del New York Times publicado en 1876.


Pero estas descripciones mencionadas reflejan más lo que ocurría en clases más acomodadas de las comunidades irlandesas y escocesas de Norteamérica. Es poco probable que las viejas costumbres de Halloween hayan desaparecido por completo entre los inmigrantes irlandeses (muchos de ellos provenientes de zonas rurales de Irlanda), o que el piano haya reemplazado a la flauta irlandesa, al violín y a la gaita en las viviendas de tipo tenement de Nueva York en las que habitaban, muchas veces en condiciones de hacinamiento, o en las cabañas de poblados norteamericanos más pequeños. No obstante, lo que sí estaba perdiendo popularidad, incluso entre los inmigrantes de clases menos pudientes, era la práctica de rituales de clarividencia tan predominantes en zonas rurales de Escocia e Irlanda.


La práctica de rituales de clarividencia en Halloween, tenía entre otras cosas fines amorosos, especialmente en las pequeñas aldeas de sus lugares de origen donde la formación de parejas y nuevas familias era un tema de gran importancia para la continuidad demográfica de las pequeñas poblaciones. Pero en las grandes urbes norteamericanas donde ahora habitaban, las relaciones humanas se desarrollaban de una manera distinta y las personas tenían mayores oportunidades de encontrar pareja. Esto pudo haber influido en los cambios de hábitos, idiosincrasia y, en consecuencia, de costumbres y rituales que al fin y al cabo estaban basados en miedos de la vida real, enmascarados en leyendas y supersticiones metafísicas. Un artículo del New York Herald publicado en 1872 destaca que Halloween seguía siendo de gran importancia para personas con mal de amores, pero que las clarividencia que ahora se hacían no se tomaban seriamente y que se practicaban en forma de juegos en los que se formaban falsas parejas y se parodiaban matrimonios.

Para hacerse una idea aproximada sobre la forma en que se celebraba Halloween en hogares de clase media de Norteamérica durante las décadas de los años 1870s y 1880s, pueden servir tres artículos descriptivos publicados en la revista semanaria Canadian Illustrated News. El primero de estos artículos fue publicado en 1872 e incluye una imagen en la que se representa una escena en la que una familia festeja Halloween con parientes y amigos. A la izquierda una mujer vestida a la moda coloca castañas en el fuego de la chimenea mientras es observada con atención por su marido e hijas. En el fondo, otras dos mujeres entretienen a los invitados adivinando su futuro, una con cartas y la otra con claras de huevo. Al frente de la imagen, un niño le ofrece una castaña a una niña, mientras detrás hay un grupo de jóvenes jugando al tradicional juego de Halloween en el que se debe atrapar la manzana con un mordisco. Este grabado transmite una atmósfera de diversión pero de tono relajado, en el que se representan costumbres de larga tradición aunque con un estilo refinado y adaptado al espacio de un salón de clase media. Los otros dos artículos muestran imágenes de escenas similares.

Sin embargo, estos artículos enfocados más a las clases medias, no reflejan lo que ocurría en las calles y se concentran en escenas de la celebración del Halloween dentro de un hogar de clase media. Dicho sea de paso, son de los pocos, ya que la mayoría de las descripciones sobre esta festividad en el siglo XIX provienen de periódicos y libros, que en su mayoría se enfocan más en lo que ocurría en las calles y lugares públicos. Por aquellos días, no se veía como algo decoroso que los jóvenes de clases económicamente más acomodadas estén deambulando por las calles con disfraces llamativos, o al menos ésta era la imagen que intentaba transmitir la prensa, aunque nada es absoluto y obviamente podía haber gente de las clases media y alta que no compartían esta forma de pensar. Lo de salir a celebrar en las calles disfrazados era más común entre jóvenes de clases obreras, especialmente hombres. Un artículo del periódico Daily News de la ciudad de Kingston, Ontario, publicado el 1 de noviembre de 1866 reportaba la siguiente descripción de los festejos de la noche anterior: "La costumbre de antaño de festejar Hallowe'en no fue olvidada anoche por los jóvenes de la ciudad. Tenían sus máscaras, hicieron sus festejos y deambularon por las calles luego de haber oscurecido, de una manera en que sin duda se divirtieron. Hubo un gran número de calabazas sacrificadas, con las cuales se hicieron cabezas huecas con rostros que fueron iluminadas con sólidas velas de sebo de cinco centímetros".

Otros relatos cuentan que siguiendo las tradiciones de sus tierras de origen -o de las tierras de sus padres-, los jóvenes disfrazados visitaban las casas para solicitar pasteles, manzanas, frutos secos o dinero, usualmente a cambio de una canción o algunos versos recitados para los anfitriones. Cuando se hacían estas representaciones en las calles, a veces se les sumaban bandas musicales locales para acompañarlos.

En 1893, la banda flautines y tambores de los Jóvenes Británicos Narajas (Orange Young Britons) de tendencia protestante, desfiló por las calles de Kingston, Ontario en Halloween con sus miembros adornados con corbatas de seda y sus caras pintadas. Según los periódicos, la banda entretuvo a los jóvenes que se congregaron cantando, riendo y bailando. Normalmente, las tradiciones de estos jóvenes eran respetadas por los transeúntes, de quienes esperaban alguna moneda como donativo.

Asimismo, las tiendas locales eran invadidas por estos jóvenes parranderos en búsqueda de algún regalo. Las bromas amigables también formaban parte de los festejos, aunque a veces se pasaban de la línea y no eran tan graciosas, al punto de llegar a convertirse en actos vandálicos.

A finales del siglo XIX se estaban volviendo costumbre bromas de mal gusto como arrancar vegetales de los jardines traseros de las casas, desfigurar jack-o'-lanterns (calabazas con rostros tallados e iluminadas en su interior) colocados en pórticos, quitar bisagras de las puertas, ventanas o entradas de cercas, volcar las pequeñas construcciones de retretes externos anexas a casas, derribar cercas y letreros, e incluso romper los tablones de aceras de madera. Han habido casos en zonas rurales en las que las herramientas de granjeros e incluso sus carretas de labranza han aparecido arriba de los techos de las casas o graneros. En las ciudades, los bromistas movían a los carros de reparto y los cambiaban de calles. En Kingston, Ontario han llegado a engrasar los rieles de tranvías en calles con desniveles, obligando a las autoridades a esparcir arena para que estos vehículos pudieran volver a transitar por allí.

En algunas regiones, la costumbre de hacer bromas en las que se quitaban las bisagras de las puertas se había hecho tan común que la noche de Halloween pasó a ser conocida como noche de puertas.

Un artículo del periódico The Pittsburgh Press menciona que el 1 de noviembre de 1894, en Steubenville, Ohio, un ministro protestante abstemio al despertarse encontró que durante la noche anterior de Halloween habían decorado al pórtico de su casa con anuncios de marcas de cervezas y pirámides de barriles de cerveza.

Por lo general, los actos de vandalismo eran cometidos por adolescentes revoltosos en horas avanzadas de la noche o por la madrugada. Estos vándalos eran generadores de debates en la sociedad de finales del siglo XIX y principios del siglo XX acerca de cómo debían enfrentarse los casos de vandalismo durante las noches de Halloween. Hasta finales del siglo XIX, la policía no era tan severa con estos jóvenes siempre y cuando no generaran demasiados daños a las propiedades ni pusieran en peligro a vidas humanas.

Pero de a poco la policía iría interviniendo cada vez más. Un ejemplo es el que relata la nota del periódico The Wichita Eagle acerca del anuncio que hizo en 1899 el Jefe de Policía de la ciudad de Wichita, Kansas, sobre cobrar multas o incluso encarcelar a aquellos jóvenes que fueran atrapados causando daños a propiedades. Aún así, en aquel Halloween, se registraron algunos signos de vandalismo en el centro de la ciudad.

Lejos de calmarse la situación con el comienzo del nuevo siglo, la escalada de bromas pesadas y actos vandálicos siguió creciendo hasta volverse destructivos ya que se registraban incendios, roturas de ventanas, hacían tropezar a peatones, corrían por las calles con bolsas de harina o calcetines llenos de cenizas que lanzaban a las personas. Con la popularización de los automóviles durante el siglo XX, estos vehículos fueron un nuevo blanco para los bromistas de Halloween. Solían desinflar los neumáticos, colocar falsos letreros de desvío para confundir a los conductores e incluso se han llegado a quitar la tapas de alcantarillas en las calles, generando peligrosas trampas.

Luego de una destructiva noche de Halloween en 1902, una nota publicada en el periódico Cook County Herald refleja la frustración que sentían los habitantes de Arlington Heights, un suburbio de la ciudad de Chicago, Illinois: "La mayoría disfruta de una broma hasta cierto nivel en ocasiones apropiadas, pero cuando se dañan o destruyen las propiedades es momento de poner un alto". Y la nota continúa con una recomendación por parte del periódico: "Recomendaríamos al público cargar sus mosquetes o cañones con rocas, sal o perdigones pequeños, y cuando los intrusos invadan sus propiedades a horas inapropiadas para hacer sus retorcidas travesuras, salpíquenlos bien y de forma apropiada para que se les cure con efectividad y no les queden más ganas de seguir con estas bromas".

Otra nota, esta vez del periódico The Topeka State Journal publicado el 31 de octubre de 1918, señala que en Kansas City, Kansas, un grupo de nueve muchachos enceró los rieles de tranvías en una calle empinada, lo que provocó que un tranvía se deslice pendiente abajo y golpeara a otro tranvía que se encontraba atrás lo que provocó que su conductora, Tracy Kloeppel, resultara gravemente herida. La nota también menciona que de acuerdo a las leyes, los padres de los menores eran considerados los responsables de los actos vandálicos de sus hijos. También menciona que los jóvenes serían procesados.


Algunas personas decidieron tomar cartas en el asunto para defenderse de los bromistas, con consecuencias fatales. Cuando en Halloween de 1907 un grupo de bromistas extendieron un cable en una acera de la ciudad de Tucson, Arizona para que los transeúntes se tropiecen, un peatón se tropezó, cayó al suelo y acto seguido sacó su revólver y disparó mortalmente a uno de los bromistas. El mismo año, una mujer de Logansport, Indiana murió de un susto cuando su hija pegó un grito tras reponder a la puerta y le lanzaran en el rostro una calabaza jack-o'-lantern.


Para evitar este tipo de situaciones, la ciudad de Hiawatha en Kansas, creó el evento llamado Halloween Frolic (Jolgorio de Halloween) que sigue llevándose a cabo hasta la actualidad. En 1914, Elizabeth Krebs estaba preocupada por las bromas en Halloween, y para solucionar el problema tuvo la idea de crear una fiesta y un desfile en el que participarían todos los niños con disfraces. Al principio su idea fue criticada, pero ella siguió adelante con sus planes. La fiesta consistía en disfraces de personajes que desfilaban por la calles principales del centro de la ciudad. Luego del desfile, los jueces premiaban a los niños con mejores disfraces. Gracias a ella, se resolvió un serio problema para la ciudad, ya que convirtió en una fiesta a la noche que muchos calificaban como la noche de destrucción. Años después, se fueron sumando adultos que también se disfrazaban y usaban máscaras. La festividad siguió creciendo, y llegado un momento, Krebs no podía seguir organizando sola este evento, así que la Cámara de Comercio de la ciudad intervino en el patrocinio y organización de los festejos. Halloween Frolic se trata del desfile de Halloween más antiguo que se ha llevado a cabo de forma ininterrumpida en Estados Unidos. Otras ciudades del país también copiaron el Halloween Frolic de Hiawatha para solucionar los problemas de las bromas pesadas.

Es necesario señalar que el desfile de Halloween -organizado oficialmente- más antiguo de Estados Unidos es el de la ciudad de Allentown, Pennsylvania, que según los archivos históricos se lleva a cabo desde 1905. No obstante, a diferencia del desfile de Hiawatha que es el más antiguo que se ha celebrado de manera ininterrumpida, hubo años en los que el de Allentown no se llevó a cabo.

Durante los años 1930s, las autoridades civiles y religiosas, así como las instituciones comunitarias y las familias de barrios comenzaron a organizar en Halloween fiestas, carnavales y desfiles con disfraces para mantener a los niños y jóvenes lejos de problemas. No había demasiado dinero a causa de la crisis provocada por la Gran Depresión, por lo que las personas aportaban entre muchos sus recursos y organizaban fiestas que se desarrollaban de casa en casa durante la noche de Halloween. Por ejemplo, en la primera casa los niños conseguían los disfraces, en la siguiente casa podían conseguir obsequios de "truco o trato", una tercera casa ponía a disponibilidad su sótano para que los niños lo utilicen como guarida. Este tipo de iniciativas ayudaron a incentivar en los niños la costumbre de disfrazarse para salir y solicitar obsequios de casa en casa, lo que daría origen a la tradición de usar la frase "truco o trato", asimismo, los obsequios en un futuro terminarían limitándose a solamente dulces y golosinas. De esta manera, muchos niños crecerían asociando a Halloween en su subconsciente más con estos juegos inocentes que con las bromas pesadas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los jóvenes se comprometían a apoyar a los soldados y marines no involucrándose en actos de vandalismo en Halloween. En octubre de 1942, los niños de la ciudad de Pittsfield, Massachusetts hacían el siguiente juramento: "Apoyar a nuestros hombres en combate conmemorando Halloween como ellos quisieran que lo haga. Voy a participar de una buena manera, con diversión limpia, y alegría. ¡Además luchar en contra de los despilfarros y daños!".

A pesar de que Halloween se fue domesticando, en parte gracias a que la costumbre de "Truco o trato" se fue volviendo parte de la cultura americana en los años 1950s, y que los actos de vandalismo disminuyeron, igualmente las travesuras no desaparecieron completamente. Sencillamente se pasaron a la noche anterior a Halloween (30 de octubre). Al parecer, algunos niños querían quedarse con ambas: la práctica de "Truco o trato" y las bromas, así que trasladaron las bromas a la noche anterior, aunque esto sucedía más en el Medio Oeste y la Costa Este del país, mientras que en la Costa Oeste esta noche de bromas no se llegó a establecer.


En partes del Noreste de Estados Unidos, el 30 de octubre pasó a ser conocido como Noche de Travesuras. En partes de Nueva Jersey se le llamaba Noche de Tonterías. Mientras el vandalismo, se redujo a actos como enjabonar ventanas, rociar crema de afeitar, lanzar huevos a casas o papel higiénico sobre árboles y arbustos, en ocasiones se fueron de las manos causando desastres como sucedía en Detroit y otras ciudades del estado de Michigan que solían sufrir múltiples incendios durante los días alrededor de Halloween, al punto que esta noche pasó a ser conocida como la Noche del DIablo.


Durante los años 1970s y 1980s, los incendiarios tornaban a un color naranja al cielo de Detroit en cada noche de Halloween, al incendiar botes de basura, contenedores y edificios abandonados. Esta tendencia destructiva alcanzó un pico en 1984, cuando una ola de 810 incendios reportados atravesó la ciudad durante las 3 noches del 29, 30 y 31 de octubre. Para resolver la situación, las autoridades de la ciudad decidieron intervenir y tomar medidas extremas. Desde 1985, se desarrolló en toda la ciudad un sistema de intervención contra incendios provocados que fue implementado por un comité compuesto por representantes de departamentos del gobierno de la ciudad, organizaciones comunitarias y el sector privado. La intervención consistió en 8 medidas fundamentales: la primera medida fue poner durante esas noches a todos los bomberos disponibles, policías y otros empleados públicos de la ciudad en puntos estratégicos de la ciudad. La segunda medida fue eliminar o reducir a potenciales blancos de incendios, demoliendo edificios abandonados, remolcando vehículos abandonados, quitando neumáticos de basureros y vaciando contenedores de basura. Tercera, se reclutaron a residentes voluntarios de organizaciones comunitarias, grupos religiosos, escuelas, sindicatos y el sector privado. Cuarta, los voluntarios recibieron cursos orientativos de vigilancia de edificios abandonados y patrullaje en vehículos de barrios designados. Quinta, se llevó a cabo una fuerte campaña de información a residentes sobre los planes de intevención contra los incendios provocados en noches de Halloween. Sexta, la organización de actividades para niños y adolescentes que incluían maratones de cine, bailes para los jóvenes, fiestas de pijamas y otras actividades, patrocinadas por la Ciudad de Detroit, organizaciones comunitarias, iglesias y otros grupos. Séptima medida, se extendió el toque de queda para jóvenes de 17 años o menos que no estuviesen acompañados entre las 6:00 PM del 30 de octubre y las 6:00 AM del 31 de octubre. Octava, desde 1995 una ordenanza de emergencia de la ciudad prohibió dispensar combustible en recipientes o contenedores portátiles durante Halloween, excepto en casos de emergencias.


Gracias a estas medidas tomadas en Detroit, a la creciente ola de incendios provocados en Halloween que se reportaron entre 1979 y 1984, los incendios fueron disminuyendo anualmente desde los 810 registrados en el Halloween de 1984 a 142 en 1996. Entre 1991 y 1996 (con la excepción de 1994) el número de incendios provocados en Detroit durante las noches del 29, 30 y 31 de octubre, osciló entre los 142 y los 167. Esto coincide bastante con el número de voluntarios disponibles que participaron en cada año, ya que fue aumentando entre 1985 y 1996 desde aproximadamente 8000 voluntarios a 33.615. La única excepción se ocurrió en 1994 cuando el número de voluntarios disminuyó a un mínimo desde 1985, lo que coincidió con un notable aumento de los incendios registrados en Halloween de 1994 (354 incendios). En 1995, el número de voluntarios volvió a aumentar para rondar alrededor de los 30.000, lo que coincidió con una nueva caída abrupta del número de incendios (158 incendios).


Así, gracias a estas medidas, la que fue conocida en Detroit durante décadas como la Noche del Diablo pasó a ser rebautizada la Noche de los Ángeles (Angels' Night). Durante el siglo XXI los incendios siguieron disminuyendo, y de esta manera, en las noches del 29, 30 y 31 de octubre de 2016 se registraron 59 incendios, 35 para el mismo período de 2017, y 16 en 2018.

La costumbre irlandesa y británica de hacer souling, o sea ir de puerta en puerta para solicitar comida, cerveza o monedas a cambio de una canción o una puesta en escena en el pórtico de las casas que visitaban, fue llevada a Estados Unidos por los inmigrantes, especialmente los irlandeses, a partir de mediados del siglo XIX. La costumbre fue evolucionando y fue adquiriendo con el paso del tiempo un estilo más americano hasta tomar el formato actual en el que los niños van de puerta en puerta disfrazados con trajes de horror y exigen dulces sencillamente mediante el uso de la frase: "Truco o trato" (Trick or treat).

Aunque esta costumbre es una adaptación de la antigua tradición de souling, el uso de la frase Truco o trato y eso de pedir dulces y golosinas, no es tan vieja como se puede llegar a pensar. De hecho, algunos historiadores sostienen que surgió como una solución a los problemas de vandalismo que fueron en aumento desde las últimas décadas del siglo XIX y que en los años 1930s llegaron a un punto crítico en la que la situación se volvió insostenible.

Como se mencionó anteriormente, en los años 1920s y 1930s las autoridades civiles y religiosas, así como las instituciones comunitarias y las familias de barrios comenzaron a organizar en Halloween fiestas, carnavales y desfiles con disfraces. Se incentivaba a que los niños se disfracen para salir y solicitar obsequios de casa en casa, lo que daría origen a la tradición de usar la frase "truco o trato", asimismo, los obsequios comenzaron a limitarse a solamente dulces y golosinas. De esta manera, muchos niños crecerían asociando a Halloween en su subconsciente más con estos juegos inocentes que con las bromas pesadas. Asimismo, esto generó un impulso comercial en la venta de dulces y golosinas, ya que los vecinos se abastecían para poder obsequiárselos a los niños del barrio durante la noche de Halloween.

Los textos más antiguos disponibles en el que se menciona la frase truco o trato corresponden a notas de periódicos canadienses publicados en la década de los años 1920s en localidades de las provincias canadienses de Saskatchewan y Alberta.

La nota más antigua corresponde al periódico The Leader, publicado en la ciudad canadiense de Regina, Saskatchewan el 2 de noviembre de 1923 y dice:

Hallowe’en passed off very quietly here. “Treats” not “tricks” were the order of the evening.

Que traducido significa:

Hallowe'en transcurrió muy tranquilamente aquí. Los tratos fueron lo normal de la noche y no los trucos.

Otra publicación,  esta vez correspondiente al periódico Daily Star de la ciudad canadiense de Saskatoon, Saskatchewan y publicado el 3 de noviembre de 1923 describe cómo transcurrió la celebración de Halloween en la pequeña localidad de Rosetown:

Hallowe’en was celebrated here in a lively fashion. Numerous parties were held throughout the town and the usual battalions of children covered all sections of the town demanding treats or else suffering the dire penalty of tricks for refusal.


Que traducido significa:

Hallowe'en fue celebrado aquí de forma muy animada. Se llevaron a cabo numerosas fiestas en todo en el pueblo. Los usuales batallones de niños cubrieron todo el pueblo demandando tratos, de lo contrario, aquellos que se negaran sufrirían la dura pena de los trucos.
 

Un tercer artículo, también de Canadá, hace uso de la frase completa Truco o trato. Fue publicado en el periódico Advocate el 7 de noviembre de 1924 en Red Deer, Alberta:

Hallowe’en night was observed in the usual manner by the young “bloods” in Penhold. “Fun is fun, and tricks are tricks,” but when such public buildings as school and Memorial Hall are molested with no option for “Treat or Trick"

Cuya traducción dice:

La noche de Hallowe'en fue conmemorada de la manera usual por la sangre joven en Penhold. "La diversión es diversión, y los trucos son trucos", pero cuando los que son afectados son edificios públicos como escuelas o el Memorial Hall, no hay lugar para "Truco o trato".


La cita más antigua de esta frase publicada en Estados Unidos con que se cuenta corresponde a una nota del periódico Bee-Nugget de la pequeña localidad de Chehalis, Washington publicada el 6 de noviembre de 1925.

Charlotte Dunn, who entertained her little guests with Halloween treats and tricks during the afternoon.

Cuya traducción dice:

Charlotte Dunn, quien entretuvo a sus pequeños invitados con tratos y trucos de Halloween durante la tarde.

Otra mención pero con la frase completa de truco o trato que se realiza en un periódico estadounidense corresponde a una nota del periódico Daily Times de la ciudad de Bay City, Michigan publicado el 1 de noviembre de 1928:

...each evening when they should be summoned to their front doors to hear the fatal ultimatum “Tricks or treats!” uttered in a merciless tone by some small child...

Que traducido dice:

...cada noche, cuando debían se llamado a sus entradas principales para escuchar el fatal ultimátum "¡Trucos o tratos!" pronunciado en un tono despiadado por algún niño pequeño...


La costumbre de truco o trato fue afectada durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la distribución de azúcar en el país estuvo limitada. Pero a partir de la década de los años 1950s, retomó fuerzas y rápidamente se volvió una práctica común entre niños de todo el país. Esta popularización fue acompañada por una explosión demográfica surgida entre los años 1940s y principios de la década de los años 1960s. Todos esos niños y las generaciones que les siguieron, nacieron y se criaron en un país donde la práctica de trúco o trato a cambio de golosinas, parece haber existido desde siempre. Este crecimiento demográfico de postguerra, dio pie al desarrollo de una infinidad de suburbios alrededor de las ciudades, en cuyas casas fueron a vivir las nuevas familias y donde los niños se acostumbraron a crecer en un entorno tranquilo, ordenado y apto para la práctica de las costumbres de Halloween, especialmente la de truco o trato.

Entre las décadas del '30 y '40 el uso de la frase se fue consolidando y para inicios de la década del '50 ya era popular en todo el país. Tanto que en 1952 Disney produjo un episodio del Pato Donald y sus sobrino titulado Trick or Treat (Truco o trato).

En la actualidad, Halloween representa una festividad que genera miles de millones de dólares. En 2018, de los más de US$ 9000 millones recaudados en Estados Unidos por la venta de artículos de Halloween que van desde dulces y disfraces, hasta decorados y tarjetas de Halloween. En la actualidad, la costumbre de truco o trato es tan popular, que solamente en dulces se ha recaudado en 2018 aproximadamente US$ 2600 millones.

Origen y significado del término Halloween

En inglés medio (la forma en que se hablaba el inglés entre los siglos XI y XV) la festividad dek Día de Todos los Santos se llamaba All Hallows Day, mientras que la noche anterior (31 de octubre) era llamada All Hallows Eve (la víspera de Todos los Santos).

La fiesta del Día de Todos los Santos también era llamada Hallwemasse una forma arcaica que luego devino en Hallowmas. El documento más antiguo que muestra esta forma arcaica de referirse a la fiesta es del siglo XIV (años 1300s). La terminación masse en inglés medio (luego devenida en mas) se refiere a servicio eucarístico, misa, o celebración, por lo tanto etimológicamente el Hallwemasse (del siglo XIV) o más adelante Hallowmas (hacia el siglo XVI) significaría misa o celebración de los santos. Masse proviene del inglés antiguo mæsse que a su vez proviene del Latín missa. Esta forma arcaica de referirse a esta celebración es similar a la de Christmas, que en inglés significa Navidad, y etimológicamente vendría a ser la celebración de Cristo. No obstante, mientras el término Hallowmas ha quedado en desuso, en el caso de Christmas no ocurrió lo mismo y es la forma actual de referirse a la Navidad.


Por ejemplo, en la obra de William Shakespeare Los dos hidalgos de Verona (The two gentlemen of Verona en inglés) escrita en algún momento entre 1590 y 1598, y publicada por primera vez en 1623, se hace mención de esta fiesta como Hallowmas (textualmente en un parte de la obra se lee: like a beggar at Hallowmas, que significa como un mendigo en la Fiesta de Todos los Santos).


El término hallow en inglés medio significaba santo o sagrado. Su uso fue decayendo a partir de los años 1500s y se limitó para nombrar a esta festividad. A su vez, el término hallow es una deformación del término halig que en inglés antiguo (forma en que se hablaba el inglés entre los siglos V y XI) significaba lo mismo.


Con el paso del tiempo, y la evolución en la forma de hablar (cosa que ocurre en muchos idiomas), hacia el siglo XVI (años 1500s) la noche anterior al Día de Todos los Santos también pasó a llamarse en inglés All hallow even, o sea la noche anterior a todos los santos o víspera de todos los santos. El término even es una forma arcaica de referirse a conceptos como el atardecer, la noche, el final del día (relacionado al término moderno evening que significa lo mismo) y emparentado con eve que significa víspera.


Hacia el siglo XVIII (años 1700s) en Escocia, comenzó a utilizarse en canciones, textos y poemas, una manera más coloquial o vernácula de llamar a All Hallow even (la noche anterior o víspera del Día de Todos los Santos) que pasó a la forma más abreviada de Hallow E'en. Las primeras referencias escritas que se tienen de esta forma de referirse a la festividad son: el libro de poemas escocés titulado The Chearful Companion (publicado en 1783) y el poema del escocés Robert Burns titulado Halloween (publicado en 1785).

Es necesario entender que las lenguas son construcciones sociales vivas y libres, que evolucionan de acuerdo a los contextos en los que se desarrollan. A lo largo del desarrollo histórico o evolución de los idiomas, las palabras utilizadas para referirse a conceptos, ideas o cosas en particular solían adquirir diversas formas tanto de expresión como de escritura, en gran parte debido a la falta de reglas ortográficas y gramaticales unificadas y una menor capacidad de comunicación entre comunidades (en comparación a tiempos más modernos), cosa que provocó que algunos idiomas, a lo largo de los siglos se fueran aislando, absorbiendo palabras de otras culturas y separando en dialectos que luego pasaron a ser idiomas independientes. Es por eso que pueden encontrarse diversas versiones incluso en un mismo idioma para referirse a una misma cosa dependiendo del momento y lugar en que el documento utilizado como fuente histórica fue escrito. Ese es el caso de All Hallows, Hallwemasse y Hallowmas, un mismo concepto expresado de una forma un poco distinta dependiendo de la época y contexto que se analiza.

 

Origen de la tradición del Jack-o'-lantern

En Halloween existe una costumbre de tallar rostros macabros en calabazas que se la conoce con el nombre de Jack-o'-Lantern (cuya traducción es Jack de la linterna).

Las primeras menciones que se disponen de este término son del siglo XVII y nada tienen que ver con la celebración de esta festividad. En aquellos tiempos, los británicos llamaban Jack-o'-lantern a los serenos que realizaban la vigilancia nocturna llevando una linterna de vela. Como era costumbre llamar coloquialmente Jack a los hombres cuyos nombres se desconocían (algo similar a la palabra fulano), se agregó este nombre genérico a los serenos que llevaban linternas. Por lo tanto, Jack of the lantern, vendría a significar algo como Fulano de la linterna. El uso de la o' es una forma de abreviar en inglés a la preposición of (que en inglés significa de) para usarla de conector entre dos palabras como en el caso de Jack-o'-lant
ern.

De allí, y también por la misma época (siglo XVII), comenzó a aplicarse para nombrar coloquialmente a un fenómeno atmosférico conocido como fuego fatuo. Este fenómeno consiste en la inflamación y formación de luces fosforecentes en el aire durante la noche a causa de gases provenientes de vegetales en estado de putrefacción en zonas pantanosas. Es fácil entender cómo la gente solía relacionar a este fenómeno natural con linternas distantes -especialmente en tiempos donde los conocimientos sobre biología y fenómenos meteorológicos aún no eran tan avanzados como ahora-. De hecho, según relatos de la época, algunos viajeros que confundían a esta luz e intentaban seguirla luego se perdían en el pantano.

Sin embargo, la conexión del término jack-o'-lantern con las calabazas de Halloween no es muy clara.

Una hipótesis sugiere que esta costumbre está asociada a la antigua tradición celta de tallar nabos u otros vegetales con rostros grotescos o macabros y luego iluminarlos con carbón, brasas o velas como una costumbre para ahuyentar a espíritus maliciosos. Esta tradición fue tomada por los cristianos y practicada durante la celebración del Día de todos los Santos. De acuerdo a relatos de la época, ya en el siglo XIX, en varios sitios de Irlanda y Gran Bretaña, la costumbre de armar estas linternas en Halloween estaba bien instalada. Según esta hipótesis, es probable que los inmigrantes irlandeses y británicos al llegar a Estados Unidos y notar que escaseaban los nabos, los sustituyeron por calabazas, dado que abundaban es dicho país. Sin embargo, esto explica la razón por la que se armaban linternas con calabazas talladas, pero no indica la razón del uso del término jack-o'-lantern para referirse a estas linternas. Esta hipótesis supone que los inmigrantes asociaron mentalmente al brillo de estas calabazas iluminadas con el fuego fatuo descrito anteriormente, aunque no deja claro por qué no relacionaron desde antes, en Irlanda o Gran Bretaña, a las linternas hechas de nabos tallados con este fenómendo atmosférico y esperaron a llegar a América para hacerlo. Por lo tanto, esta hipótesis no se muestra demasiado sólida.

Otra hipótesis sostiene que el uso del término jack-o'-lantern para las linternas de calabaza proviene de una vieja leyenda irlandesa del siglo XVIII acerca de un personaje llamado Jack el tacaño:


La versión más popular de esta leyenda folklórica cuenta que Jack el tacaño era un herrero que solía embriagarse y que disfrutaba de hacer bromas pesadas y maldades a todo el mundo, incluyendo a su familia y amigos. De hecho, en una ocasión logró engañar al propio diablo, al invitarlo a beber un trago por el que luego no quiso pagar. Fue entonces que Jack el tacaño convenció al diablo de que se convirtiera en una moneda para pagar y engañar al posadero, total luego podría reconvertirse nuevamente a su estado original y se hubieran salido con la suya. El diablo aceptó y se convirtió en una moneda. Pero Jack lo engañó, ya que al convertirse el diablo en una moneda, el herrero tacaño decidió quedarse con la moneda y la guardó en su bolsillo junto a una cruz de plata que evitaría que la moneda volviera a transformarse en diablo. Más tarde, Jack liberó al diablo, pero bajo la condición de que no lo molestaría por un año.

Pero al año siguiente volvió a engañarlo al retarlo a treparse a un árbol de manzanas. Cuando el diablo trepó el árbol, Jack el tacaño se apresuró y talló cruces en el tronco del árbol. Como el diablo no podía tocar las cruces, quedó atrapado en el árbol sin poder bajar. Entonces Jack lo obligó a prometerle que el día que muriera no tomara su alma. Una vez que el diablo prometió no hacerlo, Jack retiró las cruces y así pudo bajar del árbol.


Muchos años después, cuando Jack murió llegó a las puertas del paraíso, donde San Pedro le dijo que por haber sido en vida mezquino y cruel no podría entrar al cielo. Entonces fue al infierno, pero como el diablo mantuvo su promesa, no lo dejó entrar. Ahora el alma de Jack no tenía dónde ir, por lo que tendría que vagar por toda la eternidad solo en la Tierra. Luego le preguntó al diablo cómo haría para irse, ya que no había luz en el camino de regreso. En respuesta, le arrojó una brasa de las llamas del infierno para ayudarlo a iluminar su camino. Jack siempre llevaba consigo un nabo, dado que era una de sus comidas favoritas. Jack vació el interior del nabo y colocó la brasa. Desde entonces, Jack el tacaño ha deambulado por el mundo, solo, sin un lugar donde descansar y siempre con su linterna hecha con el nabo.

Obviamente, al haber muchas versiones de esta leyenda, y no establecerse claramente una conexión entre el término jack-o'-lantern y las linternas de nabos o calabazas, no sirve como evidencia.

De acuerdo a un relato escrito por el folclorista y anticuario británico Jabez Alliez, recuerda que en sus días de juventud a finales del siglo XVIII (finales de los años 1700s), había visto en Worcestershire a muchachos campesinos armar lo que llamaban una linterna de Hoberdy (Hoberdy's Lantern), al tallar un rostro en un nabo en cuyo interior insertaban un vela, y que luego colocaban sobre una cerca para asustar a los transeúntes desprevenidos que pasaban por allí de noche  No obstante, en ninguna parte del relato utiliza el término jack-o'-lantern para referirse a este tipo de linterna y tampoco la asocia con la celebración de Halloween.
Sencillamente sirve como evidencia de que la práctica de tallar rostros en nabos que luego se iluminaban no era exclusiva de Irlanda y ya existía en la Gran Bretaña de finales del siglo XVIII.

Una hipótesis más convincente sobre los primeros usos del término jack-o'-lantern para referirse a una calabaza o nabo tallado e iluminado, sostiene que se originó en Estados Unidos a raíz de bromas nocturnas que se realizaban para asustar a las personas. En la Estados Unidos del siglo XIX, la gente habría comenzado a llamar a la calabaza que se utilizaba en estas bromas con el nombnre de jack-o'-lantern por su similitud con las luces brillantes y parpadeantes del fenómeno atmosférico conocido como fuego fatuo (y que en textos literarios en inglés de la época llamaban jack-o'-lantern). Esta asociación de las calabazas iluminadas que se utilizaban en bromas con el fuego fatuo es hipotética, pero más probable que las anteriores.


La primera mención del término jack-o'-lantern para referirse a linternas corresponde al novelista estadounidense Nathaniel Hawthorne, conocido por sus obras de ficción de temática gótica y romanticismo oscuro. En una parte de su obra del año 1837 titulada Twice-Told Tales (Cuentos contados dos veces) se puede leer el siguiente texto:

Hide it (the great Carbuncle) under thy cloak, say'st thou? Why, it will gleam through the holes, and make thee look like a jack-o'lantern!

Cuya traducción significa:

¿Esconderlo (el gran rubí) bajo tu capa dices tú? ¡Por qué, va a brillar a través de los agujeros y hará que te veas como una jack-o'-lantern!

La primera asociación de las calabazas talladas con Halloween que se realizó en Norteamérica corresponde a un artículo del periódico canadiense de la ciudad de Kingston, Ontario Daily News, publicado el 1 de noviembre de 1866 (al menos es la evidencia textual más antigua con que se cuenta).

The old time custom of keeping up Hallowe'en was not forgotten last night by the youngsters of the city. They had their maskings and their merry-makings, and perambulated the streets after dark in a way which was no doubt amusing to themselves. There was a great sacrifice of pumpkins from which to make transparent heads and face, lighted up by the unfailing two inches of tallow candle.

Que traducido significa:

La costumbre de antaño de festejar Hallowe'en no fue olvidada anoche por los jóvenes de la ciudad. Tenían sus máscaras, hicieron sus festejos y deambularon por las calles luego de haber oscurecido, de una manera en que sin duda se divirtieron. Hubo un gran número de calabazas sacrificadas, con las cuales se hicieron cabezas huecas con rostros que fueron iluminadas con sólidas velas de sebo de cinco centímetros.

Por lo tanto, en base a las evidencias disponibles, la costumbre de utilizar calabazas talladas casi exclusivamente en Halloween y su asociación con el término jack-o'-lantern comenzó en Norteamérica durante la segunda mitad del siglo XIX y se consolidó entre finales de dicho siglo y principios del siglo XX.
 
 

Halloween en el cine y la televisión

Con la popularización de la industria cinematográfica, no pasaría demasiado tiempo hasta que Halloween llegara a las pantallas. De hecho, el cine y la televisión fueron los dos principales medios de comunicación que ayudaron a difundir esta festividad en muchos países del planeta aunque con el estilo de festejo que había adquirido en Estados Unidos y Canadá durante los siglos XIX y XX, al punto que mucha gente suele confundirla erróneamente como una fiesta de origen norteamericano y sin ninguna relación con la víspera del Día de Todos los Santos.

En muchas ocasiones, estas películas han alimentado aún más al imaginario en torno al Halloween, por lo que también han servido para inspirar a disfraces de nuevos personajes siempre relacionados al mundo de los espíritus, fantasmas, brujas y otros de elementos del género del horror que es hacia donde derivó esta festividad en el siglo XX. Quizás porque la propia esencia del Halloween estaba vinculada a los espíritus de difuntos, los cuales son un punto central en el género del terror.

Ya desde la década del '20 comenzaron a hacerse producciones hollywoodenses con temática centrada en el Halloween o que al menos en alguna parte de la película esta celebración aparece.
 
 

Fuentes de la información:


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