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Mitos y verdades sobre el Día de la Independencia Argentina


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Con motivo del bicentenario de la Declaración de Independencia Argentina, se ha elaborado este artículo que trata de exponer de manera sintética el verdadero panorama que se vivía por aquellos días, así como desmitificar varios aspectos que nos han contado los encargados de relatar una historia oficial nacionalista en los manuales escolares, las revistas Billiken y otros medios de propaganda. Se ponen a la luz varias de las verdades que se intentaron ocultar en el relato de la historia oficial argentina que se difundió desde finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX, principalmente con el motivo de generar un adoctrinamiento y una conciencia nacional que reforzara las ideas de una argentinidad completamente diferenciada de todo lo extranjero.
 
Esta diferenciación fue alejando las identidades de los distintos países de Sudamérica, hasta llegar al punto hoy en que, por ejemplo, un argentino se siente completamente ajeno a un chileno o a un uruguayo en lo que respecta a su nacionalidad, cuando en realidad estos tres países son parte de una misma nación, con una cultura en común, mismas tradiciones, un mismo pasado e incluso una misma lengua. Esta separación de los pueblos se logró haciendo uso de diversas herramientas, como son las simbologías nacionalistas, el relato de una historia tergiversada -funcional a los intereses de las clases dominantes-, que fue impartida durante más de un siglo en las escuelas para inyectar esa identidad nacional argentina y no sudamericana en las personas desde muy temprana edad. También el cumplimiento del servicio militar obligatorio fue utilizado como herramienta de adoctrinamiento durante casi todo el siglo XX. Estas mismas prácticas también fueron aplicadas en los demás países del continente.

Para comprender los siguientes puntos hay que despojarse de todo tipo de prejuicios, ponerse en contexto y aceptar que la coyuntura, costumbres, necesidades e idiosincrasia de esa época eran muy distintas a las actuales y que lo que nosotros hoy consideramos como patria era algo muy distinto por aquellos días.

  • Lo primero que se debe remarcar es que el 9 de julio de 1816, no se declaró la Independencia de Argentina, ni de una Confederación Argentina, ni de nada que tuviera que ver con ese término. De hecho, la palabra Argentina no figura en ninguna parte del Acta de Independencia. En realidad, se declaró la Independencia de las Provincias Unidas en Sud América, un país compuesto por territorios de las actuales Argentina, Chile y Bolivia
  • El nombre de Provincias Unidas del Río de la Plata para referirse al país era más utilizado por Buenos Aires en todo documento emitido allí, dado que esta ciudad buscaba concentrar todo el poder administrativo del país. De hecho, la Proclama de la Junta de Gobierno del 25 de Mayo de 1810 fue a nombre de las Provincias del Río de la Plata, así como también los distintos sistemas gubernativos que sucedieron a la Primera Junta y que estaban asentados en Buenos Aires hasta 1816, como los Triunviratos y el Directorio, que gobernaban en nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Tras la Declaración de Independencia del 9 de julio de 1816, el país se llamó oficialmente Provincias Unidas en Sud América. Durante 1824 y 1825, el Congreso, ya instalado desde hacía años en Buenos Aires, utilizó el nombre de Provincias Unidas del Río de la Plata en Sudamérica.
     
  • El nombre Argentina proviene del término argentum (que en latín significa plata). El gentilicio argentinos, durante la época colonial se solía utilizar como un latinismo en círculos cultos, así como en literatura para referirse coloquialmente a los habitantes de las regiones de la cuenca del Río de la Plata y Paraná. El poder centralista de Buenos Aires fue imponiendo de a poco este término para referirse a todo el país, comenzando con la Constitución unitaria sancionada en 1826 con el nombre de Constitución de la República Argentina. Aunque esta Constitución no fue aceptada por las demás provincias por su carácter unitario, el término Argentina se fue imponiendo desde entonces para referirse a todos los habitantes del país. Quedando demostrado a través del nombre, la supremacía dominante que Buenos Aires intentaba instalar sobre el resto del país.
     
  • A pesar que el país se declaró independiente el 9 de julio de 1816, ya desde el 25 de mayo de 1810 había dejado de estar administrado por los españoles y las decisiones durante esos seis años fueron tomadas por sucesivos tipos de gobiernos locales (Primera Junta, Junta Grande, Primer Triunvirato, Segundo Triunvirato y Directorio). Sin embargo, a pesar de ser gobiernos criollos, se autoproclamaban como representantes del depuesto Rey Fernando VII, mientras España estuviera bajo el dominio de Napoleón Bonaparte y el monarca siguiera en cautiverio. En 1808, las fuerzas napoleónicas tomaron España y oficialmente los criollos se negaron desde 1810 a obedecer a un monarca que no fuera español. No obstante prometían devolver el poder a Fernando VII ni bien fuera liberado. En realidad, estas eran todas excusas mientras se discutía qué sistema de gobierno adoptar para el país. A esto se lo denominó Máscara de Fernando VII.
     
  • A partir del último cuarto del siglo XVIII (años 1700s), con la Revolución Industrial, Gran Bretaña se había convertido en la mayor potencia industrial del mundo y no paraba de crecer. A raíz de esto, ya su mercado interno había colapsado y necesitaba vender sus productos a nuevos mercados. Como había perdido sus colonias norteamericanas en el siglo XVIII y las colonias hispanoamericanas tenían prohibido comerciar legalmente con los británicos por estar en guerra con España, Gran Bretaña comenzó a estar interesada en las ideas emancipadoras de algunos ideólogos como el venezolano Francisco Miranda, considerado el precursor de la emancipación americana. El interés de los británicos en que existieran países independientes en Latinoamérica era netamente comercial, ya que así podría vender sus productos manufacturados en estos nuevos mercados. También podría conseguir a bajo costo todo tipo de materias primas de estos países, así como otorgar créditos para los nuevos estados formados y obtener ganancias a través de los intereses y la especulación financiera.
     
  • Por aquellos días, existían diversas tendencias entre los habitantes de estas tierras sobre el camino que se debía tomar para el destino del país:
     
    1. Estaban aquellos que realmente esperaban el regreso del rey para seguir siendo parte del Imperio Español y regresar las cosas a como eran antes de la caída de Fernando VII (realistas y en su mayoría españoles de nacimiento instalados aquí).
    2. Otros querían seguir bajo la tutela española, pero con la libertad de poder comerciar con los británicos, algo que por ley estaba prohibido, ya que los productos de las colonias solamente podían ser vendidos a España para que luego ellos los revendieran. Este grupo estaba principalmente representado por los españoles de la burguesía porteña interesada en comerciar directamente con los ingleses.
    3. Por otro lado, estaban aquellos que buscaban independizarse totalmente del yugo español, aunque mantenían diferencias en el sistema de gobierno a adoptar. Algunos pretendían formar un país federal con mayor autonomía de cada una de las provincias, esta tendencia era la dominante fuera de Buenos Aires. Otros preferían establecer un sistema unitario, con todo el poder centralizado en Buenos Aires, siendo esta la tendencia favorita de la burguesía criolla porteña, a este modelo se lo conoce como unitario.
    4. Por último, entre los liberales que buscaban la emancipación total, había un grupo idealista y americanista que buscaba la creación de un enorme estado sudamericano, con capital en Cuzco y bajo una monarquía constitucional que tuviera como rey a un descendiente de la familia imperial incaica.
    5. En el otro extremo de los liberales, estaban aquellos que veían a la emancipación no como una justa restitución de los derechos de los habitantes de estas tierras, sino como una mera oportunidad comercial -cortoplacista- para hacer buenos negocios y no estaban interesados en la creación de un gran estado americano. Preferían la existencia de un país más centrado alrededor de Buenos Aires, que pudiera subsistir a través del comercio y los ingresos aduaneros, ya que al poder administrar el puerto de entrada a estas tierras, las demás provincias devenidas en republiquetas deberían pagarle tributos aduaneros a Buenos Aires para comprar o vender productos del y al exterior, que obligatoriamente pasarían por su puerto.
       
  • Antes de la Declaración de la Independencia del 9 de julio de 1816 en Tucumán, hubo otros intentos de declarar la Independencia, pero los intereses de los mayores representantes de la burguesía porteña se interponían e iban dilatando la toma de una decisión final.
     
  • La presión ejercida por los grupos favoritarios a la emancipación total, cuyos principales referentes incluían a San Martín, Belgrano, Güemes, Artigas, Monteagudo, entre otros, propició que a partir de enero de 1813 comenzara a sesionar una Asamblea General Constituyente compuesta por representantes de las distintas provincias, con la finalidad de declarar la independencia y sancionar una Constitución que estableciera un sistema de gobierno republicano y la división de poderes. Esta institución es conocida como la Asamblea del Año XIII.
     
  • Durante las reuniones de la Asamblea se produjo un distanciamiento entre el representante de la Banda Oriental (hoy Uruguay), José Gervasio Artigas, y las autoridades de Buenos Aires, ya que estos últimos rechazaron el proyecto de los diputados orientales que incluía la inmediata declaración de la Independencia, la instauración de una Constitución republicana con sistema de gobierno federal, garantía de libertades civiles y de credo, igualdad entre todos los ciudadanos, un poder central que respetara las autonomías provinciales y el establecimiento de la capital fuera de Buenos Aires. Estas ideas cayeron como un balde de agua fría a la burguesía porteña representada por uno de sus miembros más prominentes y adinerados, Carlos de Alvear. Ya desde aquellos días, algunos miembros de la dirigencia política de nuestro país recurría al uso de artimañas para evitar que sus intereses personales se vieran perjudicados, por lo que los diputados representantes de la Banda Oriental fueron rechazados a participar por "supuestos defectos en su elección", cuando la historia real documentada, indica que fueron los únicos de la asamblea en haber sido seleccionados democráticamente y no a dedo.
     
  • A pesar que con la Asamblea del Año XIII se obtuvieron algunos logros, como la instauración de algunos símbolos patrios, el Himno Nacional y la libertad de vientres (que permitía que los hijos de esclavos que nacieran desde entonces fueran libres), Carlos de Alvear -simpatizante de los británicos y con gran dominio de la Asamblea-, consiguió que se postergara la declaración de la Independencia, justamente porque luego de la liberación de Fernando VII y su restitución al trono español a finales de 1813, Gran Bretaña se alió a España para combatir a Napoleón y ahora se oponía -al menos temporalmente- a la Revolución y la emancipación americana. La burguesía porteña, para no enemistarse con los ingleses, puso como siempre sus intereses privados por sobre los de la patria.
     
  • Con la excusa de la amenaza exterior, la Asamblea dominada por Carlos de Alvear, para lograr toda la concentración del poder, creó un Poder Ejecutivo unipersonal llamado el Directorio. Gervasio Posadas, tío de Alvear, fue el primer director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata entre enero de 1814 y enero de 1815. Una de sus medidas fue el reemplazo de Belgrano por San Martín en el Ejército del Norte, con la excusa de las derrotas en Vilcapugio, el 1 de octubre de 1813, y Ayohúma, el 14 de noviembre de 1813, aunque en realidad esa decisión fue para sacar del medio del panorama político a San Martín y enviarlo lejos de Buenos Aires. Otra de las medidas fue declarar a Artigas "traidor a la patria". No olvidemos que Artigas era el ideólogo de instaurar el sistema de gobierno federal y buscaba -al igual que San Martín, Güemes y Belgrano- la inmediata declaración de independencia, que interfería con los intereses de la burguesía porteña -y de Alvear en particular-, que tenía un proyecto que se detallará a continuación en el siguiente punto.
     
  • A Posadas lo sustituyó en el cargo de director supremo, su sobrino Carlos de Alvear (todo quedaba en familia). Ni lerdo ni perezoso, una de sus primeras medidas fue literalmente intentar regalar el país a Gran Bretaña. Para ello envió a Manuel José García, en misión diplomática a Río de Janeiro para entrevistarse con el embajador británico de aquella ciudad brasileña, lord Strangford, y ofrecerle la entrega de las Provincias Unidas como protectorado del Reino Unido. Alvear pensaba que la prosperidad de su clase pasaba por la asociación carnal con la mayor potencia de aquellos tiempos y le escribió una carta a lord Strangford que decía: "Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés y yo estoy resuelto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que las afligen. Es necesario que se aprovechen los buenos momentos, que vengan tropas que impongan a los genios díscolos y un jefe plenamente autorizado que empiece a dar al país las formas que fueren del beneplácito del Rey". Sin embargo, el enviado de Alvear, Manuel García, fue interceptado por Belgrano y Rivadavia, que en aquel momento se encontraban en Río de Janeiro en una escala de su viaje rumbo a Europa para conseguir apoyos para la Revolución. García desobedeció entonces al director supremo y decidió no dar a conocer esta carta a Strangford, por lo que optó por negociar una posible mediación de Gran Bretaña entre las Provincias Unidas y España. Algunos historiadores alegan que esta decisión de sumisión por parte de Alvear y sus seguidores a los británicos fue a causa de su búsquea de protección por temor ante el posible envío de una expedición punitiva española, ahora que Fernando VII había recuperado el trono y planeaba recuperar las que consideraba sus colonias.
     
  • A los tres meses de asumido el cargo de Director Supremo, Alvear tuvo que renunciar a su cargo y para evitar los escraches y posibles castigos por traicionar a la Revolución al intentar entregar el país a los británicos, optó por huir en un barco británico a Brasil. Una vez que llegó a Río de Janeiro, Alvear se presentó ante el embajador español Villalba y le entregó una carta de arrepentimiento, en la que se autocalificaba como un delincuente por haber traicionado al rey y solicitaba la clemencia del soberano español. Sus palabras de arrepentimiento incluían el siguiente mensaje: "Porque mi decidido conato ha sido volver estos países a la dominación de un Soberano que solamente puede hacerlos felices...". Para demostrar su lealtad a los españoles, Alvear entregó al ministro español planos y documentos confidenciales con detalles muy precisos del estado de las fuerzas patriotas, que incluía información sobre la cantidad de hombres, armas, municiones, su ubicación exacta y datos sobre los próximos pasos que seguirán los ejércitos patriotas. El mismo hombre que unos meses antes pretendía entregar el país a los británicos, ahora traicionaba a sus compatriotas entregando información vital para la continuidad de la Revolución.
     
  • Hacia 1815, Europa ya no era la de 1810. El 18 de junio de 1815 Napoleón fue derrotado en Waterloo y retornaron a Francia los reyes absolutistas, que trataron de anular las reformas sociales y económicas obtenidas por la revolución francesa de 1789. Uno a uno fueron retornando a sus tronos los reyes europeos de esta época que es conocida como Restauración. Era una vuelta al pasado, al privilegio de unos pocos y al sufrimiento de muchos. Aunque esta vez debieron moderarse y aceptar el funcionamiento de parlamentos que limitaban su poder. Por aquellos días, los gobiernos patrios buscaban apoyo y aliados en Europa, pero en un panorama de restitución de las monarquías iba a ser bastante complicado el soporte a nuevos estados con ideas republicanas. Entonces, algunos comenzaron a sostener la idea de que para conseguir aliados había que instaurar en las Provincias Unidas una monarquía constitucional, con un noble europeo al poder. Manuel de Sarratea, que estaba como enviado especial en Europa desde hacía un tiempo, incluso llegó a planear el secuestro del infante Francisco de Paula, hermano de Fernando VII, para traerlo clandestinamente a Buenos Aires y coronarlo como rey del Río de la Plata, para así aplacar los ánimos europeos. Pero el descabellado plan fracasó.
     
  • A Carlos de Alvear lo reemplazó como director supremo Ignacio Álvarez Thomas. El Cabildo de Buenos Aires nombró una Junta de Observación, para que dictase un Estatuto en el que se obligaba a Álvarez Thomas a convocar un Congreso General Constituyente en Tucumán y a llamar a todos los ciudadanos -propietarios- del virreinato a elegir diputados representantes de cada una de sus provincias para enviar al Congreso con el objetivo de discutir la forma de gobierno y una posible declaración de independencia. El llamado fue realizado en mayo de 1815 y pasarían diez meses hasta que el Congreso comenzara a sesionar en Tucumán.
     
  • A pesar que popularmente se piensa que el 9 de julio de 1816 fue la primera vez que se declaró la independencia, en realidad un año antes, debido a las demoras que se venían dando con el tema de la promulgación de la independencia, cuando se convocó al Congreso de Tucumán, Artigas convocó paralelamente a un Congreso de los Pueblos Libres, al que asistieron delegados de la Banda Oriental, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba y en el que se declaró inmediatamente la independencia un 29 de junio de 1815, se izó la bandera celeste y blanca con una franja roja diagonal, se estableció el sistema federal de gobierno y se envió a una delegación a Buenos Aires para que se concretara la unidad.
     
  • Mientras en el nuevo estado fundado por Artigas (compuesto por la Banda Oriental, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba) se promulgó una ley que expropiaba a los terratenientes que habían emigrado, traicionado a la patria o explotado a sus habitantes, para luego repartir sus tierras entre los más desposeídos; Buenos Aires sancionó el Reglamento de Tránsito de Individuos, que decía que todo aquel que no tuviera alguna propiedad sería considerado sirviente y debería portar un permiso firmado por su patrón y legitimado por un juez, de no tener este permiso serían considerados vagos, detenidos e incluso incorporados por la fuerza en la milicia.
     
  • A Buenos Aires le preocupaba la existencia de un estado independiente, con sistema de gobierno federal y con Artigas a la cabeza. Álvarez Thomas detuvo a los delegados de las provincias de los Pueblos Libres enviados a Buenos Aires y ordenó en agosto de 1815 que tropas dirigidas por Viamonte invadieran Santa Fe para que se fijaran los límites del nuevo estado en el Río Paraná, preservando así la provincia de Santa Fe, tan importante para la burguesía de Buenos Aires por sus puertos y aduanas. Se designó como gobernador de Santa Fe a Juan Francisco Tarragona, un títere de los intereses porteños. Pero el ejército popular artiguista recuperaría estos territorios unos meses después.
     
  • Para 1816, España había sofocado todos los focos revolucionarios de Hispanoamérica y recuperado todos los territorios, solamente le faltaba reconquistar el territorio del ex Virreinato del Río de la Plata. Por lo tanto, las Provincias Unidas era la única región que no estaba bajo dominio español. La corona ya estaba organizando un ejército en el Perú para intentar recuperar estas tierras. La única salida que quedaba era declarar la independencia definitiva y organizar el ejército. Lo que finalmente permitiría la supervivencia de las Provincias Unidas sería la heroica resistencia de Güemes y sus gauchos en Salta y la campaña libertadora de San Martín.
     
  • Muy a pesar de los deseos de la burguesía porteña, se eligió como sede del Congreso a San Miguel de Tucumán, porque se encontraba a mitad de camino entre Buenos Aires y las provincias altoperuanas que en aquel momento formaban parte del mismo país sudamericano que soñaron los principales padres fundadores como San Martín, Belgrano, Güemes, Artigas, Castelli, entre otros. Además, las provincias se negaban a que Buenos Aires fuera de vuelta la única protagonista de algo que afectaba a todas las provincias.
     
  • Otra de las artimañas que beneficiaron a Buenos Aires para quedarse con la mayoría de representantes en el Congreso que sesionaría en Tucumán, fue la medida que establecía que cada provincia podría enviar un representante por cada 15.000 habitantes que tuviera en su territorio, pero siempre y cuando estos habitantes fueran propietarios (lo que en esa época se consideraba como "gente decente"). Por lo tanto, a pesar que en otras provincias habían muchos más habitantes -pero en su mayoría pueblos originarios-, estos no contaban para las clases burguesas de la época y así Buenos Aires envió a Tucumán la mayor cantidad de diputados, siete en total. Esta fue otra de las razones por las que las provincias artiguistas -salvo Córdoba- no enviarían diputados representantes al Congreso de Tucumán y por ende no participarían de la declaración de independencia del 9 de julio de 1816.
     
  • El lugar donde el Congreso sesionó fue en la casa de Doña Francisca Bazán de Laguna, una conocida productora y vendedora de empanadas de Tucumán. Los ambientes del frente los alquilaba para negocios de venta de mercadería. Se trataba de una típica casa construida en los años 1760s. Luego de la Batalla de Tucumán de 1812, el ejército utilzó la casa como cuartel, por lo que la familia ya no vivía en ella. En 1815, el Estado alquiló la casa para instalar la Aduana, las Cajas Generales y el Almacén de Guerra. También realizó costosas obras para repararla y compensar de esta manera a los propietarios por los deterioros causados durante su uso anterior. En 1816, el Estado la volvió a alquilar para instalar aquí el Congreso. La dueña permitió que se demolieran paredes para armar un gran salón de 15 x 5 metros. Se repararon los techos del salón ampliado y se construyeron letrinas. Los muros se pintaron de blanco y las puertas y ventanas de color azul para que la casa tuviera los colores de la patria. Los muebles utilizados por el Congreso fueron prestados por el gobernador de Tucumán, Bernabé Aráoz y los conventos de Santo Domingo y San Francisco. Hoy esta casa es conocida como Casa Histórica de la Independencia.
     
  • Los primeros diputados en llegar a Tucumán fueron los que representaban a Mendoza (uno de los tres distritos que formaban Cuyo, junto a San Juan y San Luis). Los diputados mendocinos fueron fundamentales, ya que eran intermediarios de las ideas del gobernador intendente de Cuyo, José de San Martín, quien estaba abocado a la preparación del Ejército de los Andes. A los mendocinos los siguieron los diputados de Buenos Aires. Los diputados de las demás provincias se fueron sumando de a poco hasta que las sesiones comenzaron el 24 de marzo de 1816.
     
  • El primer tema que se trató en el Congreso de Tucumán fue buscar un reemplazante para el puesto de director supremo (lo que vendría a ser como un Presidente de la Nación en la actualidad) que había dejado vacante Álvarez Thomas. El elegido para el puesto fue el diputado por San Luis, Juan Martín de Pueyrredón. La primera misión de Pueyrredón como director supremo fue viajar a la provincia de Salta para confirmar a Güemes como comandante de la frontera norte que resistiría las incursiones españolas provenientes desde el Perú.
     
  • La siguiente cuestión debatida fue la forma de gobierno a adoptar. La mayoría de los congresales estaban de acuerdo en establecer una monarquía constitucional, que era la forma de gobierno más aceptada en la Europa de la Restauración. Por aquellos días quedaba en pie solamente una república en todo el mundo, Estados Unidos de América. Los congresales hablaban de traer a un príncipe europeo para que ocupara el trono de una posible monarquía constitucional en estas tierras.
     
  • Algunos congresales propusieron también la opción de volver bajo la autoridad española.
     
  • Así como la oligarquía porteña proponía centralizar todos los poderes en Buenos Aires, por su parte, un grupo de diputados del Alto Perú, que representaban los intereses de la oligarquía minera que buscaba recuperar su producción y organizar al país alrededor de sus intereses, también proponían un sistema de gobierno unitario, pero con todos los poderes centralizados en Cuzco.
     
  • Algo que la historiografía oficial suele ocultar, es que en una sesión secreta del Congreso realizada el 6 de julio, Manuel Belgrano propuso a los congresales establecer una monarquía moderada encabezada por un príncipe inca. En la sesión Belgrano dijo: "Las naciones de Europa tratan ahora de monarquizarlo todo. Considero que la forma de gobierno más conveniente a estas provincias es una monarquía, es la única forma de que las naciones europeas acepten nuestra independencia. Y se haría justicia si llamáramos a ocupar el trono a un representante de la casa de los Incas". El candidato era Juan Bautista Condorcanqui Túpac Amaru, nacido en Tungasuca, provincia de Tinta (Cuzco) y era el hermano menor de José Gabriel Condorcanqui Túpac Amaru, líder de la mayor sublevación indoamericana de los tiempos coloniales, realizada entre 1780 y 1781, quien fue asesinado y descuartizado por los españoles, al igual que toda su familia, con la excepción de Juan Bautista que fue confundido con un reo que nada tenía que ver con los Túpac Amaru y pasó más de 30 años encerrado. Belgrano también propuso que la capital debía ser establecida en Cuzco.
     
  • La idea de una capital en Cuzco coincidía con su centralidad geográfica en una nación que abarcaría casi toda Sud América, como planteó Belgrano en Tucumán. Porque la otra parte de la propuesta de Belgrano -que la oligarquía porteña rechazaba completamente-, consistía en que a dicha nación -que incluía a las actuales Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Perú y Ecuador- podrían sumarse también Venezuela y Colombia.
     
  • La idea de Belgrano fue muy bien recibida por San Martín y Güemes, así como por los representantes altoperuanos en el Congreso. Pero como era de esperar, la reacción de Buenos Aires ante tal idea no fue muy buena. Muchos historiadores, comenzando con Bartolomé Mitre y otros que seguían la línea mitrista y las ideas europeizantes un siglo más tarde, consideraban esta idea como ridícula o incluso "exótica". Definían como exótico a un hijo de estas tierras y con largo linaje precolombino, pero no la idea de traer a un príncipe europeo para ser coronado monarca sudamericano (cuando según la Real Academia Española, la palabra exótico se refiere a todo lo extranjero, especialmente si viene de tierras lejanas). El representante por Buenos Aires, Tomás Manuel de Anchorena describió el momento en que Belgrano propuso su idea, de la siguiente manera: "Al oír esto los diputados de Buenos Aires y algunos otros nos quedamos atónitos por lo ridículo y extravagante de la idea, pero viendo que el general insistía en ella, sin embargo de varias observaciones que se le hicieron de pronto, aunque con medida, porque vimos brillar el contento en los diputados cuicos del Alto Perú, en los de su país asistentes a la barra y también en otros representantes de las provincias, tuvimos por entonces que callar y disimular el sumo desprecio con que mirábamos tal pensamiento, quedando al mismo tiempo admirados de que hubiese salido de boca del Gral. Belgrano. El resultado de esto fue que al instante se entusiasmó la cuicada y una multitud considerable de provincianos congresales y no congresales. Pero, con tal calor, que los diputados de Buenos Aires tuvimos que manifestarnos tocados de igual entusiasmo por evitar una dislocación general en toda la república". Anchorena además agregó que no le molesta la idea de la monarquía constitucional, pero sí en cambio que se pusiese "la mira en un monarca de la casta de los chocolates, cuya persona si existía, probablemente tendríamos que sacarla borracha y cubierta de andrajos de alguna chichería para colocarla en el elevado trono de un monarca".
     
  • Como la declaración de independencia se iba dilatando, cuando Pueyrredón regresó de Salta a Tucumán, antes de partir rumbo a Buenos Aires para cumplir sus funciones de director supremo, apuró a los congresales para que declarasen de una vez por todas la independencia. Era como pedir menos palabras y más decisiones, algo que al parecer hasta el día de hoy no se aprendió demasiado en nuestro país.
     
  • La demora de la declaración de la independencia por parte de los congresales impacientaba a San Martín, que por aquel entonces tenía el puesto de gobernador intendente de Cuyo, mientras secretamente iba preparando el ejército libertador que cruzaría los Andes. En una carta que le envió al diputado por Mendoza en el Congreso de Tucumán, Tomás Godoy Cruz decía: "Hasta cuándo esperamos declarar nuestra independencia. ¿No le parece a usted una cosa bien ridícula, acuñar moneda, tener el pabellón (bandera) y cucarda nacional (escarapela) y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree dependemos? ¿Qué nos falta más que decirlo? Por otra parte, ¿qué relaciones podremos emprender, cuando estamos a pupilo?".
     
  • El día 9 de julio de 1816 fue un día muy soleado y aproximadamente a las dos de la tarde los diputados comenzaron a sesionar. Ese día, luego de tres meses y medio de comenzadas las sesiones del Congreso de Tucumán, se empezó a debatir el proyecto de deliberación definitiva sobre la libertad e independencia del país. Cada mes se cambiaba de presidente del Congreso. Quien se desempeñaba en la presidencia del Congreso en aquel momento era el representante por San Juan, Narciso Laprida. Cuando el secretario del Congreso y representante por Buenos Aires, Juan José Paso, preguntó a los demás congresales "si querían que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre de los reyes de España y su metrópoli", todos los diputados aprobaron por aclamación la independencia. En medio de los gritos de las personas que miraban desde afuera por las ventanas y de algunos colados que lograron entrar a la sala, los representantes de las provincias fueron firmando el Acta de Independencia, que declaraba "solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas provincias romper los vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueran despojadas e investirse del alto carácter de nación  independiente del Rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli".
     
  • Entre las provincias que firmaron la declaración de independencia estaban presentes Chichas, Charcas y Mizque, que hoy forman Bolivia y partes de Perú. También Salta y Catamarca en aquellos días ocupaban el norte de Chile. Sin embargo, no estaban presentes los representantes de Santa Fe y Entre Ríos, ya que formaban parte junto a Córdoba y la Banda Oriental, de la Unión de los Pueblos Libres, un estado federal que había declarado la independencia un año antes. La razón por la que no se hicieron presentes es porque Artigas desconfiaba que por haber mayoría de representantes de Buenos Aires, se terminarían imponiendo sus intereses centralistas, cosa que finalmente ocurrió. No obstante, Córdoba sí estuvo presente y firmó el Acta de Independencia. Por lo que técnicamente podemos decir que Bolivia y el norte de Chile formaban parte del país que declaró su independencia el 9 de julio, mientras que Entre Ríos y Santa Fe no. A pesar de ello, el interés final de Artigas y las provincias de los Pueblos Libres era lograr la unión americana de todo el territorio, pero no bajo las condiciones que imponía Buenos Aires sino bajo un sistema de gobierno federal e igualitario para todos sus habitantes, independientemente de su clase social.
     
  • Ya existían sospechas sobre gestiones secretas que involucraban a algunos congresales e incluso al propio director supremo Pueyrredón, de que una vez declarada la independencia del poder español, podrían entregar el país para que fuera anexado a las corona británica o portuguesa. Por eso, uno de los diputados de Buenos Aires, Pedro Medrano, previendo la furia de San Martín, que ya estaba al tanto de esta conspiración secreta de algunos diputados, el 19 de julio propuso que antes de pasar el Acta de Independencia al ejército, al texto que decía: "independiente del Rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli", se agregara la frase "y de toda dominación extranjera", según Medrano "para sofocar el rumor de que existía la idea de entregar el país a los portugueses". Irónicamente, en esos tiempos las posturas y políticas de los países eran algo distintas a las actuales, por lo que Estados Unidos no reconoció la independencia argentina hasta 1822. Un emisario estadounidense le aconcejaba a su gobierno a través de un mensaje: "El gobierno de estas provincias es demasiado sumiso a Gran Bretaña para merecer el reconocimiento de los Estados Unidos como potencia independiente". Además, el Secretario de Estado del país norteamericano le escribió: "La política del gobierno de Buenos Aires plantea serias dudas en cuanto a si realmente era o seguirá siendo independiente".
     
  • La declaración iba acompañada de un documento que decía "fin de la Revolución, principio del Orden" porque los congresales querían dar una imagen de moderación frente a los europeos, que tras la derrota de Napoleón, no toleraban la palabra revolución.
     
  • El acta de declaración de la independencia de nuestro país fue escrita en español y en quechua, principalmente porque seguía el proyecto de armar un gran estado sudamericano que incluía a Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia y Perú. El quechua era una lengua muy hablada por los pueblos originarios que habitaban toda la región del Alto Perú (aproximadamente 2,5 millones de personas). El autor de la parte escrita en quechua fue el congresal José Mariano Serrano, de la provincia de Chuquisaca. El primer párrafo comenzaba así: "Kay sumaq ancha kamayoq San Miguel Tukmanmanta hatun llaqtapi, waranqa pusaq pachak chunka soqtayoq wataq qanchis killaq isqon p`unchayninpi llaqtancheqrayku qhawanankupaq...".
     
  • También se imprimieron copias del Acta de Independencia en aymará, otra lengua muy hablada en la zona del Alto Perú. El Congreso imprimió 3.000 ejemplares, de los cuales unos 1.500 estaban escritos en castellano, 1.000 en quechua y 500 en aymará. Estas copias fueron enviadas a distintas partes del país. El teniente Cayetano Grimau y Gálvez fue el encargado de llevar la noticia de la independencia a Buenos Aires. Cabalgó durante nueve días con el Acta de Declaración de la Independencia dentro de un cuero de cabrito cosido y lacrado. Cuando llegó a Mendoza la noticia de la declaración de independencia, se organizó un gran festejo con una corrida de toros en la que participaron muchos de los soldados más importantes de San Martín, quien era aficionado a los toros.
     
  • Pero el 9 de julio no todos fueron debates políticos y formalismos. Luego de la Declaración de la Independencia, comenzó la fiesta. El salón que ocuparon los congresistas en la casa de Francisca Bazán de Laguna se llenó de mujeres y música. Una pequeña orquesta tocaba minués y pasodobles, mientras que algunos guitarreros se encargaron de las zambas. Algunos bailarines llevaban puesto gorros frigios (símbolo de la libertad), entre ellos se destacó Manuel Belgrano, que esa noche se enamoró de Dolores Helguera, la futura madre de su hija. En el transcurso del baile, Lucía Aráoz, una nena de nueve años fue coronada como reina de la celebración y durante toda su vida la llamaron "la novia de la Patria".
     
  • Casi un año antes, Artigas promulgó para la Unión de los Pueblos Libres, un Reglamento de Comercio que establecía que todos los productos importados que perjudiquen a los artesanos y fabricantes locales, debían tener un impuesto, para dar fomento así a la industria nacional. También promulgó una serie de leyes agrarias que fomentaban una repartición de la tierra igualitaria para todos los habitantes, independientemente de su origen étnico o clase social. De esta forma, se impulsaban políticas agrarias similares a las de los farmers estadounidenses, en las que la tierra se repartía a pequeños y medianos productores de todas las clases, que se convertían en dueños de sus propias tierras. Este sistema contrastaba con el que impulsaba Buenos Aires, en el que unos pocos grandes terratenientes, pertenecientes a familias acomodadas, se quedaban con grandes extensiones de tierras de miles de hectáreas, generando escenarios similares a los de tiempos feudales, en que la mayoría de los habitantes se convertían en sirvientes o peones de unos pocos amos o patrones, resultando en un mayor empobrecimiento del pueblo en zonas rurales. Las políticas igualitarias de Artigas molestaban mucho a Pueyrredón y a la burguesía porteña, ya que interferían con sus intereses personales, por lo que tenían dispuesto sacárselo de encima a cualquier precio, incluyendo la entrega de tierras a los portugueses.
     
  • La traición no tardaría en resurgir de manos de un director supremo. Fue así que Pueyrredón envió una carta a su embajador en Río de Janeiro que decía: "los pueblos ya no insistían en sus ideas democráticas y que era llegado el momento de proponer la coronación del Infante del Brasil en el Río de la Plata para allanar cualquier dificultad con España". Esta era la luz verde que le daba Buenos Aires a los portugueses para que invadieran la Banda Oriental y se quedaran con ella, a cambio de sacarlo del medio a Artigas con sus ideas "peligrosas". Así, a menos de un mes de declarada la independencia, los portugueses invadieron la Banda Oriental con una fuerza de 30.000 soldados que provocó una enorme devastación. Para sumarle más elementos a la traición, el gobierno de Pueyrredón se comprometió a través de un acuerdo con los portugueses a retirar todas sus tropas y municiones para que no ayudaran a Artigas. Con la venia de Buenos Aires, los portugueses saquearon y destruyeron varios pueblos. Así comenzó una guerra de resistencia a los invasores portugueses en la Banda Oriental, invasores que estabaan apañados por Buenos Aires. Esta guerra duró tres años y medio, hasta que en enero de 1820, tras la Batalla de Tacuarembó, Artigas tuvo que abandonar para siempre el territorio oriental y fue declarado como "Infame Traidor a la Patria" (poner los intereses del pueblo por sobre los de unos pocos comerciantes y terratenientes era mérito suficiente como para ser calificado como traidor). Buenos Aires se había salido con la suya, la Banda Oriental se había perdido, de a poco se perderían otras provincias que formarían nuevos estados, comenzaría un largo período de guerras civiles y finalmente el proyecto de una Unión Sudamericana de Belgrano, San Martín, Güemes, Artigas, Monteagudo y Bolívar se había desvanecido.
     
  • Fue gracias a la valentía de Güemes y sus gauchos -tan despreciados por la oligarquía de Buenos Aires- que resistieron en la frontera norte nueve invasiones españolas, impidiendo que el país fuera recapturado por los españoles, o en el mejor de los casos hoy tuviera su frontera norte en Córdoba. Además de proteger al país, esto distrajo a los españoles que pensaban que el ataque se concretaría desde el norte y le dio tiempo a San Martín para ejecutar exitosamente su gesta libertadora en Chile y Perú, donde finalmente anularía casi por completo a las fuezas españolas en Sudamérica.
     
  • El 31 de julio de 1816, el Congreso de Tucumán aprobó por mayoría simple el proyecto de Belgrano de establecer una monarquía constitucional con un heredero de la Casa Inca al trono y en la ciudad de Cuzco. Pero se necesitaba una mayoría de dos tercios, debido al fuerte boicot de los diputados porteños que no podían concebir algo así. Finalmente, Buenos Aires logró destruir el proyecto trayendo el Congreso a Buenos Aires en 1817, cambiando la voluntad de algunos diputados y reemplazando a los que no querían cambiar de opinión. Buenos Aires también fue imponiendo nombres para toda la nación como Argentina o Provincias Unidas del Río de la Plata, más relacionados a la región rioplatense, para acentuar su preponderancia por sobre las demás provincias.
     
  • Al final, la unión sudamericana de provincias no se concretó y lo que quedó de ese sueño es solamente un pedazo, que hoy conocemos como Argentina.
     
  • El Congreso sesionó en Tucumán hasta febrero de 1817, cuando fue traslado para siempre a Buenos Aires. Luego la casa continuó siendo alquilada para la imprenta del ejército. Tiempo más tarte la familia la ocupó nuevamente, y alquilaba solamente los locales del frente. En 1839 la casa pasó a ser propiedad de Carmen -hija de Gertrudis Laguna Bazán y de Pedro Antonio de Zavalía- que se casó con su tío Pedro Patricio de Zavalía. En ese período la casa fue restaurada. La Casa de la Independencia fue comprada por el gobierno nacional en 1869 y se usó como oficina de correos. Luego quedó en un estado de abandono total. En 1880 se decidió restaurarla, cosa que se concretó más de medio siglo después.
     
  • Solamente visitaron la Casa de la Independencia siete presidentes democráticos en su ejercicio: Nicolás Avellaneda, Juan Domingo Perón, Carlos Saúl Menem, Fernando De la Rúa, Néstor Kirchner, Cristina Fernández y Mauricio Macri. Otros lo hicieron también, pero no durante su mandato presidencial.
     
  • Desde 1992, cada 9 de julio la ciudad de Tucumán es capital de la República Argentina y sede del Poder Ejecutivo Nacional por 24 horas. En la Casa se realiza el Acto Central de Conmemoración de la Declaración de la Independencia Nacional, con la presencia del Presidente de la Nación, el Gobernador de la Provincia de Tucumán y de sus respectivos gabinetes y comitivas, junto a invitados especiales.

Casa de la Independencia en 1869 
Fotografía de la Casa de la Independencia en San miguel de Tucumán, tomada en 1869 - Cliquear para ampliar imagen

 
Fuentes de información:

  1. LOS MITOS DE LA HISTORIA ARGENTINA 1. Felipe Pigna - Editorial Planeta. ISBN: 9789504920458
  2. Diez cosas que no sabías del 9 de Julio: http://www.mdzol.com/opinion/476105-diez-cosas-que-no-sabias-del-9-de-julio/
  3. El 9 de Julio de 1816 una independencia amañada: http://www.laizquierdadiario.com/El-9-de-julio-de-1816-una-independencia-amanada
  4. Los héroes desconocidos - Revista Nueva: http://www.revistanueva.com.ar/portal/verNota/701
  5. Próceres de papel y héroes olvidados en la Independencia Argentina. Año 2011. Norma Estela Ferreyra. ISBN: 978-1-105-18041-5
  6. Patria grande perdida: http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/independencia/patria_grande_perdida.php
  7. Entrevista a  Felipe Pigna en Revista Gente: http://www.gente.com.ar/actualidad/felipe-pigna-sin-guemes-y-su-lucha-argentina-hoy-tendria-con-suerte-a-cordoba-como-limite-norte/21796.html
  8. Museo Casa Histórica: http://www.museocasahistorica.org.ar/historia/historia-de-la-casa/

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