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Historia de la fotografía

 

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Es posible que esta imagen se trate de la fotografía más antigua de la historia, capturada sin cámara, con un proceso químico en algún momento entre 1790 y 1804, sin embargo hay algunas dudas al respecto y las investigaciones siguen.

Thomas Wedgwood (14 de mayo de 1771 - 10 de julio de 1805), oriundo de Etruria, Staffordshire en Gran Bretaña, es considerada la primera persona en haber ideado un posible método de captura permanente de imágenes sobre un material cubierto por una sustancia química sensible a la luz. Thomas Wedgwood era hijo de un alfarero y él mismo había aprendido el oficio, sin embargo siempre se sintió atraído por las artes y las ciencias.

Wedgwood es la primera persona documentada en haber experimentado con materiales cubiertos con sustancias químicas fotosensibles capaces de capturar las siluetas de imágenes de manera permanente, por ejemplo en papeles, por lo que se lo puede considerar el primer fotógrafo. También se trata de la primera persona en haber intentado capturar permanentemente la imagen formada en una cámara oscura. (Una cámara oscura se puede crear fácilmente en una habitación completamente oscurecida, a la cual se le deja que entre un solo rayo de luz a través de una abertura del tamaño de un lápiz, y si se le coloca una hoja blanca de papel a unos 15 cm de la abertura, la escena del exterior aparecerá sobre ella, invertida, borrosa, pero reconocible).

No hay datos concretos acerca de las fechas de sus primeros experimentos, pero dado que Wedgwood mantenía correspondencia con el científico James Watt (1736-1819), por algunas cartas que recibió por parte de este último posiblemente entre 1790 y 1799, y en las que se hace mención de los experimentos, se cree que los mismos deben haberse realizado durante esa última década del siglo XVIII.

En algunos de sus experimentos, Wedgwood utilizó papel y en otros cuero blanco, ambos cubiertos con nitrato de plata, habiendo demostrado ser el cuero blanco más sensible a la luz, capturando mejor las imágenes.

En un principio intentó, sin éxito, capturar escenas del mundo real. Sin embargo, sí tuvo éxito en la captura de siluetas de objetos expuestos a la luz del sol y en contacto con superficies químicamente tratadas. También logró capturar las sombras creadas por la luz solar al pasar a través de pinturas en un vidrio. En ambos casos, las partes expuestas a la luz se oscurecían rápidamente mientras que las partes en sombra no.

Obviamente las capturas no se hacían con ningún tipo de dispositivo mecánico (y mucho menos electromecánico por la época de la que hablamos, o sea hace más de 200 años), sino que por exposición de objetos a la luz solar mientras estaban posados encima de un papel o pedazo de cuero untados con alguna sal de plata (sustancias sensibles a la luz) como el nitrato de plata, las cuales dejan marcas en las partes del papel o cuero expuesto a la luz, formando un negativo, dado que en aquellas partes que no llega la luz (por estar tapadas por el mismo objeto que se quiere capturar), el color difiere de aquellas en que sí.

Thomas Wedgwood, era una persona con una salud muy débil, y durante uno de sus tratamientos en la Clínica Neumológica de Bristol, conoció a un famoso químico llamado Humphry Davy (1778-1829). Davy envió una nota acerca de los trabajos de Wedgwood al periódico de la Royal Institution en el año 1802, para su publicación bajo el título de "Un reporte acerca de un método de copiado de pinturas sobre vidrio y la captura de perfiles mediante la acción de luz sobre nitrato de plata. Inventado por T. Wedgwood". El artículo fue publicado y en el mismo se detallaban los procedimientos utilizados por Wedgwood, así como las modificaciones realizadas por el propio Davy.

Sin embargo en 1802, el Royal Institution que había sido fundada en 1799, todavía no tenía la gran influencia en el mundo académico que lograría años más tarde, por lo puede que no hayan sido muchos los científicos e investigadores que lo leyeron.

Sin embargo, algunos químicos y científicos sí fueron influenciados por las ideas de Wedgwood que se mencionaban en la publicación. Investigaciones históricas posteriores han demostrado que sus ideas se mencionaban en libros de química ya desde 1803, por lo que la publicación puede que haya influenciado lo suficiente para avanzar en las técnicas de fotografía todavía en la etapa de experimentación.

Ese mismo año, David Brewster, quien más tarde se volvería gran amigo del pionero de la fotografía Henry Fox Talbot, publicó un reporte acerca del artículo con las ideas de Wedgwood. Años después, el artículo fue traducido al francés e incluso impreso en alemania en 1811. De hecho, otro pionero de la fotografía, J. B. Reade, en 1839 tomó en cuenta los resultados reportados por Wedgwood en la publicación de 1802 en los que se mencionaba que el cuero daba mejores resultados que el papel. Reade entonces probó tratando el papel con una tintura utilizada en los materiales de cuero y descubrió que así el papel se oscurecía más rápido al ser expuesto. El descubrimiento de Reade llegaría tiempo después a oídos de Talbot por un amigo.

El tema es que Wedgwood no había logrado fijar imágenes capturadas inmunes a los efectos dañinos de la luz, ya que si se exponían a la luz se oscurecían, eventualmente destruyéndose la imagen, por lo que solamente podían preservarse si se las guardaba en un lugar oscuro y si se las examinaba debía hacerse en un lugar también oscuro por tan solo unos minutos y bajo la luz tenue de una vela o lámpara de aceite.

A pesar de todo, las fotografías de Wedgwood pueden ser preservadas indefinidamente si se las guarda en un lugar totalmente oscuro y protegido de los efectos dañinos de la luz y el aire, por ejemplo dentro de las páginas de un libro bien cerrado.

Durante las segunda mitad de la década de los años 1830s, Henry Fox Talbot y Louis Daguerre encontraron la manera de estabilizar químicamente a las imágenes que capturaban haciéndolas inmunes a los daños causados por su exposición a la luz pudiendo ser preservadas indefinidamente.

Finalmente en 1839, John Herschel (quien además es el creador del término fotografía, derivado de fos que significa luz y grafí que significa escritura, por lo que juntos significaban "escribir o dibujar con luz" ) les recordó a otros investigadores pioneros de la fotografía, que en investigaciones anteriores suyas había descubierto que el tiosulfato de sodio (antes conocido como hyposulfito de soda) podía disolver los haluros de plata, que eran las sustancias fotosensibles que permitían capturar las imágenes pero que luego de capturadas tenían el efecto adverso de arruinarlas; por lo que con el tiosulfato de sodio se podía quitar el resto de estas sustancias fotosensibles que quedaban en la fotografía. Herschel también descubriría que en el caso de fotos capturadas con nitrato de plata, simplemente si se las lavaba bien con agua pura, se podían quitar los remanentes de sustancias fotosensibles.

En 1885, Samuel Highley, un historiador de la fotografía, publicó un artículo en el que mencionaba haber visto fotografías capturadas por Wedgwood en 1790. Pero Highley era solamente uno de los tantos que aseguraban la existencia de fotos bien preservadas de Wedgwood a finales del siglo XIX, casi 100 años después de haber sido capturadas.

Sin embargo, en 2008 la famosa casa de subastas neyorquina, Sotheby, estuvo a punto de vender una antigua foto de una hoja (la que se puede ver en esta imagen de arriba) capturada sin cámara, mediante el método inventado por Wedgwood algo más de dos siglos antes, de colocar el objeto sobre un papel o pedazo de cuero cubierto por nitrato de plata para formar un negativo del elemento capturado.

En un principio la foto de la hoja que se ve en la imagen de arriba había sido atribuida a William Henry Fox Talbot, quien junto a Joseph Nicéphore Niépce y Louis-Jacques-Mande Daguerre, es considerado el padre de la fotografía. Se pensaba que había sido tomada en 1839, pero tras investigaciones por parte de expertos de la destacada casa de subastas, se llegó a conclusión de que probablemente se encontraban ante una de las imágenes tomadas por Thomas Wedgwood, por lo que se trataría de una foto capturada entre 1790 y 1804.

El director de fotografía de la casa Sotheby, Denise Bethel, declaró que cuando todavía pensaban que se trataba de una de las fotos de Talbot, su precio se estimaba en un valor de algo más de 100.000 dólares, sin embargo si se tratara realmente de la fotografía más antigua de la historia, el valor podría ascender a una cifra millonaria.

Además, en una de las esquinas de la foto hay una W, posiblemente siendo una inicial por Wedgwood o Watt (quien también realizaba experimentos en fotografía junto a Wedgwood). Wedgwood murió en 1805 y Watt en 1819, por lo que esta foto sería anterior a la que hasta ahora oficialmente es considerada la foto documentada con pruebas más vieja, tomada por Joseph Nicéphore Niépce en 1826 (pueden ver dicha foto en la siguiente imagen).

La foto de la hoja ha sido retirada de la subasta para ser analizada por expertos, sin embargo hacia abril de 2013 todavía no habían novedades con pruebas acerca del origen de esta foto de la hoja, por lo que oficialmente la foto de Niepse del año 1826, que veremos a continuación, es la más antigua de la historia dado que cuenta con toda la documentación histórica.

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Esta es la foto tomada con cámara, más antigua que existe o de la que se tenga conocimiento históricamente documentado. Tomada en el año 1826 o 1827 por Nicéphore Niépce en la ciudad francesa de Saint-Loup-de-Varennes, desde una ventana de la casa de su finca llamada Le Gras, pudiéndose ver otras partes del edificio, los techos de otras construcciones de la propiedad y el campo circundante.

Sin embargo se sabe que no fue la primera fotografía que tomó Niépce, sino que es la más antigua de las que se conservaron o de la que tengamos conocimiento que se haya preservado. Es necesario aclarar que sin embargo hay una más antigua, del año 1825, pero es una toma fotográfica de un viejo grabado del siglo XVII; por lo tanto ésta es la primera fotografía de una escena natural de la vida real.

Pero para saber más acerca de los detalles técnicos de esta foto de más de 187 años, es necesario que recorramos brevemente los primeros años de la historia de la fotografía y cuáles fueron los antecedentes que llevaron a los pioneros a idear las técnicas que permitirían la captura permanente de imágenes en la superficie de algún material sólido.

La idea de la fotografía (que etimológicamente significa "escribir o dibujar con luz") es la síntesis de dos conocimientos o técnicas mucho más antiguas; la primera es la de la cámara oscura y la otra es la del descubrimiento de que ciertas sustancias son sensibles a la luz, o sea son fotosensibles.

Qué son las cámaras oscuras

Las cámaras oscuras ya se conocían desde la antigüedad, unos cuatro siglos antes de Cristo, y de ello hay testimonios documentados por varios famosos pensadores de esos tiempos, como el filósofo chino Mo Ti del siglo 4 AC, quienes las describían como el efecto que se creaba al oscurecer totalmente un espacio físico, como por ejemplo una habitación, dejando solamente una pequeña abertura del tamaño de una aguja por donde entraba la luz diurna del exterior, haciendo esto que se proyectara invertida la escena del exterior en la pared opuesta al hueco por donde pasaba la luz. Muchas veces los efectos de la cámara oscura se daban accidentalmente en espacios oscuros en donde por alguna rendija o pequeña apertura pasaba la luz.

Durante el siguiente milenio y medio se experimentó mucho con cámaras oscuras, sin embargo quien pudo explicar por primera vez con exactitud este fenómeno fue Leonardo Da Vinci (1452-1519) y una curiosidad a tener en cuenta, las cámaras oscuras fueron utilizadas por muchos artistas italianos de los siglos XV (años 1400s) y XVI (años 1500s), por lo que algunos de los grandes y más destacados pintores del renacimiento crearon muchas de sus espectaculares pinturas...con algo de ayudita, ya que pintaban por encima de las proyecciones de las cámaras oscuras, espero que eso no los decepcione. Sin embargo no hay todavía pruebas acerca de si Leonardo Da Vinci utilizó una cámara oscura para pintar a la Mona Lisa.

Las cámaras oscuras fueron utilizadas a partir de entonces durante siglos para dibujar paisajes e interiores, de hecho las había portátiles. También comenzaron a usarse con fines científicos, para el estudio del cielo, eclipses, cambios estacionales y otros fenómenos naturales. Hacia los años 1500s se había hecho costumbre utilizarlas para pintar retratos de personas, paisajes y otras escenas.

En 1568 un profesor de la Universidad de Padua, llamado Daniello Barbara, descubrió que si se utilizaban lentes en lugar del pequeño orificio abierto se podía lograr una imagen más nítida y brillante. Es en el siglo XVII (años 1600s) comenzaron a desarrollarse las cámaras oscuras portátiles y con lentes.

Sin embargo las imágenes eran algo circulares con distorsiones en los bordes, hasta que en el siglo XVIII (años 1700s) se introdujo un sistema de multilentes que corregía la distorsión, por lo que para entonces las cámaras oscuras ya se habían convertido en un elemento esencial para los pintores, tanto como lo eran la pintura y los pinceles. Pero los artistas no eran los únicos en utilizar cámaras oscuras, sino que también los exploradores que recorrían el mundo, ya que con ellas los pintores o dibujantes que viajaban en dichas expediciones, dibujaban encima de las imágenes proyectadas, pudiendo así plasmar casi a la perfección paisajes y escenas de los distintos lugares que recorrían por lo que gran parte de las viejas pinturas descriptivas realizadas de los lugares visitados durante los viajes de exploración por el mundo, fueron efectuadas con la ayuda de cámaras oscuras. En Europa, de esa manera aquellos que no viajaban a lugares como América, por lo menos podían ver sus paisajes a través de pinturas que representaban en el lienzo casi con todos los detalles, el aspecto que tenían las lejanas tierras desconocidas.

Luego, en 1807 William Hyde Wollaston inventaría la cámara lúcida o cámara clara, instrumento aún hoy utilizado para dibujar, el cual permitía al dibujante ver simultáneamente la escena a plasmar y la superficie de dibujo como si se tratara de una doble exposición, permitiendo la representación exacta de los detalles más difíciles de captar así como de la real perspectiva de la escena.

Durante todo el siglo XIX las cámaras oscuras fueron muy populares como lugares de entretenimiento, como por ejemplo en ferias y parques de diversiones de la época.

Si te interesa hacer un experimento casero y crear tu propia cámara oscura, puedes lograrlo, es muy sencillo. Lo único que tienes que hacer es cubrir la(s) ventana(s) de un cuarto con cartulina negra hasta que no entre absolutamente nada de luz; luego perfora con una aguja la cartulina para que pueda penetrar por ahí un pequeño haz de luz, y por último apaga las luces del cuarto. Si lo haces a la hora correcta, con el sol relativamente frente a la ventana (por ejemplo en una ventana que apunta hacia el oeste en un horario vespertino o en una ventana que apunta hacia el este durante la mañana), deberás ver proyectada en la pared opuesta a la ventana tapada, una imagen invertida de lo que hay afuera.

Pero por más que se habían desarrollado técnicas para que las cámaras oscuras proyectaran imágenes casi perfectas que luego los dibujantes y pintores utilizaban para plasmarlas en el lienzo pintando encima de las proyecciones y dando como resultado representaciones extremadamente detalladas; no era lo mismo que capturar realmente la imagen de lo que se veía o tenía delante. Faltaba algo.

El fenómeno de la cámara oscura es uno de los dos pilares que permitieron el desarrollo de la fotografía. A continuación estudiaremos el otro, o sea las sustancias fotosensibles.

Sustancias sensibles a la luz

Desde la antigüedad se conocía la existencia de sustancias sensibles a la luz, o sea fotosensibles. Por ejemplo ya se sabía que al quitar un objeto que había sido dejado por cierto tiempo sobre una hoja verde, ésta conservaba una especie de impresión de la silueta del objeto, dibujada en su superficie.

En el siglo XIII (años 1300s), Albertus Magnus descubrió que el nitrato de plata tenía efectos fotosensibles, y George Fabricius en el siglo XVI (años 1500s) descubrio el cloruro de plata. En 1663 Robert Boyle había descrito cómo el cloruro de plata se vuelve negro al exponerse a la luz, aunque dijo que la razón de este fenómeno era por el efecto oxidativo del aire. Wilhelm Homberg en 1694 ampliaría la lista de sustancias fotosensibles a algunas más.

En 1727 un profesor alemán de anatomía, Johan Schulze, experimentando en la manufactura de fósforo, hizo un precipitado de cal en ácido nítrico, y descubrió que el compuesto al estar cerca de las ventanas de su laboratorio se volvía púrpura. Investigando con mayor profundidad, descubrió trazas de plata en el ácido, llegando a la conclusión que las sales de plata se oscurecían al exponerse a la luz intensa.

Schulze no entendía por qué la sustancia cambiaba de color, pero hoy día obviamente sí lo sabemos. Cuando la luz choca con los cristales de plata, algunos de los átomos de plata se separan del compuesto. La cantidad de átomos que se separan depende de cuánta luz golpea al material. Con suficiente luz, sin embargo, la plata se podrá ver a simple vista y el material se oscurecerá. Este es el principio químico sobre el que la técnica de fotografía estaría basada. Schulze no sabía cómo controlar la reacción, las sales de plata se oscurecían cada vez que quedaban sobreexpuestas a la luz, por lo tanto el fenómeno no tenía ninguna utilidad práctica, sin embargo era muy interesante, y los efectos del mismo se difundirían llegando a los oídos de muchos científicos de toda Europa quienes repetirían el experimento.

En 1757 Giovanni Battista demostraría que este efecto no era debido al aire sino que a la luz.

En 1760 se publicó, una novela llamada Giphantie, escrita por el francés Tiphaigne de la Roche, la cual describía con varios detalles predictivos al mejor estilo de ciencia ficción, la tecnología que décadas más tarde sería conocida como fotografía.

Un extracto de la novela Giphantie del año 1760 dice:

 

"Sabes que los rayos de luz reflejados en distintos cuerpos forman imágenes, pintan la imagen reflejada en todas las superficies pulidas, por ejemplo, en la retina del ojo, en el agua, y en el vidrio...cubre una pieza de lienzo con este material y colócala frente al objeto a capturar. El primer efecto que ocurre sobre este pedazo de tela es similar a aquel de un espejo, pero por los medios de su propia naturaleza viciosa, el lienzo tratado con este material...retiene un facsímil de la imagen...El lienzo luego es retirado y depositado en un lugar oscuro. Una hora más tarde la impresión se seca y ahí tienes una pintura".

Por eso es ciencia ficción, siempre está un paso delante de la ciencia.

 

Hacia los años 1790s, Thomas Wedgwood, oriundo de Etruria, Staffordshire en Gran Bretaña, e hijo del famoso alfarero Josiah Wedgwood, escuchó acerca de los experimentos de Schulze, y pensó que podría utilizar el mismo proceso para duplicar los dibujos artísticos sobre sus platos y tazas de cerámica.

Comenzó empapando papel en una solución de nitrato de plata para volverlo sensible a la luz (fotosensible), y luego apoyaría sus dibujos artísticos sobre estos papeles cubiertos de nitrato de plata y los expondría al sol. La luz del sol traspasaría las partes blancas sin tinta del dibujo pero serían bloqueadas en aquellas partes con tinta, creándose una imagen inversa o "negativa" del dibujo original.

El experimento funcionó, Wedgwood se convirtió en la primera persona en transferir una imagen a un papel fotosensible, o sea fue la primera persona en capturar imágenes.

Lamentablemente su frágil salud no permitió que fuese acreditado con el título de padre de la fotografía, dado que tuvo que abandonar sus experimentos antes de pasar al próximo paso, capturar una imagen proyectada por una cámara oscura. Y en 1805 moriría sin terminar su obra.

Las impresiones de imágenes de Wedgwood tenían el problema que al exponerse a la luz se arruinaban, por lo que solamente podían ser vistas bajo la tenue luz de una vela durante un tiempo corto y luego debían ser guardadas en un lugar oscuro para evitar su desaparición.

Sin embargo hay una foto de una hoja que hasta hace unos años se pensaba que era del año 1839 y que había sido tomada por uno de los padres de la fotografía, William Henry Fox Talbot; sin embargo se descubrió que no era de su autoría y algunos indicios llevarían a pensar que se trataría de una de las fotografías experimentales de Wedgwood la cual podría haber sobrevivido, si fuese así, se trataría de la foto más vieja, ya que habría sido capturada entre 1790 y 1804. Pero como aún no hay ninguna documentación fehaciente que pruebe dicha hipótesis, la fotografía de la Vista desde la Ventana de Le Gras del año 1826 o 1827, que se ve arriba, por ahora sigue siendo oficialmente la más vieja de las que se han preservado.

Para más información sobre esta presunta fotografía de la hoja de Thomas Wedgwood lean la sección anterior de esta colección de Historia de la Fotografía: La hoja de Thomas Wedgwood.

Vista desde la ventana en Le Gras

Este es el título que se le dio a la foto más antigua de la historia, la cual fue tomada en 1826 o 1827 por Nicéphore Niépce desde una de las ventanas de su casa en la finca llamada Le Gras, ubicada en la localidad francesa de Saint-Loup-de-Varennes. En la misma se pueden ver partes del edificio, los techos de otras construcciones de la propiedad, y la campiña circundante.

En 1816 Nicéphore Niépce, quien estaba muy al tanto de los experimentos de Wedgwood, comienza a buscar una técnica para fijar en un material las imágenes proyectadas en el interior de una cámara oscura. Sería el primer intento de juntar a los dos elementos esenciales de la tecnología fotográfica, la cámara oscura y las sustancias fotosensibles.

En los primeros experimentos, Niépce, colocó en el fondo de una cámara oscura, hojas de papel emulsionadas con sales de plata que se oscurecen al estar expuestas a la luz. Ese mismo año (1816), obtuvo la primera captura de una imagen de la naturaleza, la cual realizó desde la ventana de su casa. Se trataba de un negativo que no pudo fijarse de manera permanente, puesto que expuesta a la luz, el papel terminaba ennegreciéndose totalmente. Niépce llamó a esta imágenes con el nombre de rétines y fueron los primeros negativos tomados con cámara (cámara oscura) pero que sin embargo no lograban fijarse permanentemente.

Entonces Niépce se pondría a buscar un método para lograr la fijación o captura permanente de las imágenes en el material donde quedarían las mismas grabadas. Para ello comenzaría a estudiar los efectos de la luz sobre los ácidos y observar su descomposición. Para dichas investigaciones lo que hacía es extender sobre una piedra calcárea, el ácido, que acorde a la intensidad de la luz, grabaría en menor o mayor medida la imagen proyectada sobre el mateial de soporte siguiendo los tonos de la imagen. Pero los ácidos no se descomponían y los experimentos no resultaron exitosos. Sin embargo, tras estas pruebas Niépce llegó a la conclusión de que no era necesario utilizar un compuesto cuya transformación fotoquímica era inmediatamente visible, pensó que con un simple cambio de sus propiedades químicas por acción de la luz, por más que este cambio sea invisible, podría propiciar la aparición de una imagen durante la reacción; por lo que comenzó a investigar a todas las sustancias que reaccionan con la luz.

En 1817, Niépce comienzó a investigar con un tipo de resina llamada Gaiac, la cual al ser influenciada por la luz, pasa de su color amarillo natural a un vede y además pierde su solubilidad con el alcohol; siendo este último cambio, una diferencia química importante entre la resina transformada y la no tratada con luz, lo cual podría permitir la fijación de imágenes utilizando esta sustancia. Sin embargo había un problema, esta resina reaccionaba solamente bajo la acción directa de la luz del sol, pero no lo hacía en las cámaras oscuras. Niépce desconocía que la resina solamente cambiaba bajo los efectos de los rayos ultravioletas del sol que eran filtrados por la lente de su cámara oscura.

Luego comenzaría a experimentar con betún o asfalto, y obsevó que al ser expuesta a la luz, esta sustancia se volvía insoluble en los solventes habituales. En 1822 logró reproducir dibujos que se encontraban en contacto con los materiales (vidrios, piedras calcáreas y luego placas de cobre, estaño o peltre) cubiertos con betún.

Ya en 1824, tras colocar piedras litográficas recubiertas de betún en el fondo de una cámara oscura, obtuvo por primera vez una imagen permanente de un paisaje. La técnica consistía en exponer la cámara oscura durante varios días a pleno sol.

En 1825 comenzó a utilizar cobre como material de impresión de las imágenes y desde 1826 peltre (una aleación de estaño en 90% con un 10% de cobre, antimonio y bismuto) recubiertos con betún como sustancia fotosensible.

Fue entonces en 1826 o 1827 que Nicéphore Niépce capturó con la cámara oscura, no a la fotografía más antigua que se haya tomado, sino que a la más antigua que se preserva hasta hoy día de una escena de la vida real, puesto que como se mencionó en los párrafos anteriores, Niépce ya había obtenido tomas permanentes de paisajes exitosamente desde 1824 así como de objetos como este grabado del siglo XVII que había fotografiado en 1825.

La escena fue capturada con una cámara oscura que contenía una placa de peltre recubierta con betún, una especie de asfalto natural. El betún se endurecía en las partes más brillantemente iluminadas de la placa, mientras que en las partes más oscuras o menos expuestas a los rayos de luz que eran bloqueados por los objetos de la escena capturada que se encontraban delante de la cámara, seguían siendo solubles a una mezcla de aceite de lavanda y petróleo blanco, con la que luego podían ser removidas de la placa, evitando así que con la exposición a la luz esas partes también se ennegrecieran.

Se requería una larga exposición a la luz solar de aproximadamente unas ocho horas, aunque según unos estudios de notas escritas por Nicéphore Niépce, la exposición podía prolongarse a varios días.

A finales de 1827, Niépce visitó Gran Bretaña, donde le mostraría al ilustrador botánico, Francis Bauer, su técnica de captura de imágenes con cámaras oscuras, a la cual el mismo Niépce bautizó con el nombre de Heliografía (de Helios que significa Sol y grafí escritura, dando juntas escritura o dibujo con el sol). Bauer le sugirió que presentara su invento a la Royal Society, pero Niépce no quiso revelar los detalles más importantes del proceso de captura de imágenes, por lo que dicha entidad rechazó su oferta.

Antes de volver a Francia, Niépce le entregó a Bauer esta fotografía de La vista desde la ventana en Le Gras, junto a varias anotaciones. Luego de la muerte de Bauer en 1840, esta fotografía pasaría de mano en mano y ocasionalmente sería exhibida en varias exposiciones como curiosidad científica. En 1905 sería vista por última vez quedando en el olvido, hasta que en 1952, luego de una larga búsqueda, el historiador Helmut Gernsheim la encontró y trajo nuevamente a la luz, proclamando el hecho de que Nicéphore Niépce era el inventor de la fotografía.

En 1963, Harry Ransom, compró la mayor parte de la colección fotográfica de Gernsheim para la Universidad de Texas en Austin. Pero la heliografía de Niépce no fue incluida en la venta. Tiempo después, Gernsheim la donó.

En la actualidad se encuentra exhibida en el hall principal del Centro de Investigaciones Humanísticas Harry Ransom, en Austin Texas.

En el año 2003, la Vista desde la Ventana de Le Gras fue incluida en el artículo de la revista Life, titulado 100 Fotografías que Cambiaron el Mundo.

Durante 2012-2013 estuvo temporalmente expuesta en una exhibición en Manheim, Alemania, llamada El Nacimiento de la Fotografía - Aspectos Destacables de la Colección Helmut Gernsheim.

Pero volviendo a Niépce, luego de su visita a Gran Bretaña, volvería a Francia para continuar el perfeccionamiento de su invento. En 1828, obtendría un nuevo método para lograr imágenes con medios tonos y una calidad superior, utilizando plata pulida recubierta con betún y dejando actuar vapores de iodo sobre la imagen. De esta manera obtenía fotografías en blanco y negro sobre el metal, con un nivel de detalle excepcional para la época. Sin embargo el tiempo de exposición al sol de la cámara oscura con la placa de metal recubierta de betún en su interior, era de varios días.

Se necesitaba perfeccionar la técnica, pero lamentablemente Niépce murió en 1833, por lo que la posta del perfeccionamiento de estas técnicas  pasaría a otro de los pioneros de la fotografía, Louis Jacques Mandé Daguerre.

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Aunque La vista desde la Ventana de Le Gras del año 1826 o 1827 es considerada la fotografía de una vista natural o paisaje más vieja del mundo totalmente preservada; la foto de esta imagen, también del mismo autor que la otra, Nicéphore Niépce, es de un año antes (1825); aunque no se trate de una fotografía de una vista natural, puesto que Niépce, aquí capturó en su heliografía (como se llamaba la técnica hasta 1839 cuando tomó el nombre de fotografía) la imagen de un viejo grabado originario de la región de Flandes del siglo XVII, en el que se muestra a un hombre caminando junto a un caballo.

Por lo tanto, La vista desde la Ventana de Le Gras del año 1826 o 1827, es la primera fotografía de una escena natural o de la vida real, lo que posiblemente le da un mayor valor agregado.

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Esta fotografía es conocida como L'Atelier de l'artiste (el atelier del artista), fue tomada en 1837 y es considerado como el Daguerrotipo (fotografía tomada con la técnica inventada por Louis Daguerre) completo más antiguo que aún se preserva.

Si bien no se trata de la fotografía más antigua ya que Nicéphore Niépce había logrado las primeras tomas fotográficas confirmadas de la historia, siendo La Vista desde la Ventana de Le Gras la más antigua fotografía de una escena de la vida real preservada hasta la actualidad (tomada en 1826 ó 1827) y la fotografía de la Ventana en la Abadía Lacock (tomada por el otro pionero de la fotografía, Henry Fox Talbot en agosto de 1835) también es anterior. Sin embargo L'Atelier de l'artiste es el daguerrotipo completo más antiguo. El daguerrotipo era una técnica fotográfica más eficiente que la de Niépce, permitiendo tomar fotografías mucho más rapidamente y con menos tiempos de exposición.

Louis Jacques-Mandé Daguerre es considerado uno de los principales padres de la fotografía, una tecnología que a diferencia de otras tiene a varios padres o creadores.

Nicéphore Niépce ya había logrado capturas fotográficas mediante una técnica que él había bautizado como heliografía (escritura o dibujo con el sol), la cual fue explicada en la página anterior La Vista desde la Ventana de Le Gras, sin embargo dicha técnica tenía varios inconvenientes, uno de ellos era que la sustancia fotosensible que utilizaba, betún (una especie de asfalto natural), reaccionaba muy lentamente, haciendo que se requieran varias horas de exposición para la toma de una fotografía (unas ocho horas como mínimo fueron las que se necesitaron para la fotografía de Niépce del año 1826 o 1827), tiempo durante el cual el sol cambiaba de posición en el cielo, variando las formas de las sombras y oscureciendo así partes de la toma captada y bajando su nivel de detalles. Además, la manera desprolija con que Niépce untaba el betún sobre las placas de metal donde se capturaba la imagen daba como resultado una fotografía con manchas que hacían distinguir con más dificultad los detalles de la misma.

Niépce no podía solucionar estos problemas solo, por lo que se asoció al artista y físico parisino Louis Jacques-Mandé Daguerre en 1829, quien también ya estaba experimentando con la fotografía, intentando mejorar las técnicas de Niépce y reducir los tiempos de la exposición para capturar una escena.

Daguerre, además fue el inventor del teatro de diorama, por lo que pensaba que si se perfeccionaba la técnica de fotografía, se podrían lograr mejores escenarios para el teatro, siendo ésta una motivación adicional.

En 1829 Nicéphore Niépce y Daguerre, firmaron un acuerdo de trabajo por diez años, aunque lamentablemente Niépce murió en 1833, por lo que Daguerre intentó continuar los trabajos con el hijo de Nicéphore, Isidore Niépce; aunque este último pensaba que si trabajaban juntos, Daguerre le robaría todos los créditos, por lo que rechazó cualquier tipo de sociedad con el parisino.

Daguerre siguió trabajando solo, hasta que en 1835, accidentalmente hizo un gran descubrimiento. Una mañana soleada, Daguerre pulió una placa de cobre plateada y la colocó en una caja que contenía iodo. El iodo se combinaba con la plata que había en la placa de cobre, formando la sustancia fotosensible yoduro de plata, siendo ésta mucho mejor y más sensible a la luz que el betún utilizado por Niépce. Luego colocó la placa dentro de una cámara oscura. Finalmente armó todo para capturar una escena, aunque para su sorpresa, lo que él pensaba que iba a ser una sesión de varias horas de captura, se tuvo que interrumpir media hora más tarde, puesto que el cielo se había nublado repentinamente. Daguerre suspendió el experimento, tomó la placa y la guardó en un cajón. Al otro día, al sacar la placa metálica del cajón para pulirla y reutilizarla en un nuevo intento de toma fotográfica, para su sorpresa se encontró con que en la placa había una imagen nítida y detallada de la escena que intentó capturar el día anterior.

Pero la duda de Daguerre era, cómo pudo lograrse una captura tras solamente 30 minutos de exposición. Una de sus hipótesis eran que con 30 minutos de exposición era suficiente para crear una imagen escondida o latente en la placa, y que alguna de las sustancias químicas que se almacenaban en el mismo cajón pudo haberla "revelado" al punto de volverse visible. Por lo tanto hizo una prueba repitiendo la experiencia; expuso una placa metálica recubierta con yoduro de plata durante 30 minutos y la guardó en el mismo cajón durante toda la noche. Al día siguiente, nuevamente había una imagen capturada en la placa. Por un proceso de eliminación de posibilidades, Daguerre descubrió que los vapores de mercurio de alguna sustancia almacenada en el cajón, revelaban sus capturas.

Daguerre también haría otro gran descubrimiento, dado que buscaba una manera de controlar totalmente las reacciones de sustancias fotosensibles y frenarlas cuando la imagen revelada fuera sobreexpuesta a la luz para evitar que las partes no ennegrecidas terminen oscureciéndose también arruinando así la foto, en una ocasión, experimentando lograría solucionar el problema, empapando los daguerrotipos revelados (como él mismo había bautizado a su técnica fotográfica) en una solución de una sal en agua, tras lo cual se lograron las primeras imágenes fotográficas permanentes que podían ser vistas bajo la luz del sol sin que se arruinaran, dado que la solución removía los remanentes de sustancia fotosensible que aún quedaban en la placa metálica donde la imagen era capturada.

El descubrimiento de la utilización de mercurio para el revelado de fotografías, marcó la diferencia, tomando esta técnica el nombre de daguerrotipo, siendo la que permitió la popularización de la fotografía a nivel mundial a partir de 1839. Todos los créditos, y con razón, eran para Louis Daguerre, ya que el descubrimiento fue totalmente suyo. En 1837 firmó otro contrato con Isidore Niépce -el hijo de Nicéphore, como ya se mencionó-, pero en el mismo solamente se acreditaba a su padre la invención del antiguo proceso, lo cual era justo, puesto que a pesar que Isidore no estaba muy de acuerdo con los términos, no le quedaba otra alternativa ya que no había participado en las investigaciones posteriormente a la muerte de Nicéphore; no conocía el proceso de captura de imágenes, por lo que no podía reclamar ningún crédito, así que teminó firmando.

Isidore Niépce y Daguerre planeaban vender los derechos de ambas partes del proceso de captura de fotografías (la de Nicéphore Niépce y la de Daguerre) a inversores privados, pero cuando la Academia Francesa de Ciencias se enteró del proceso de captura de imágenes del daguerrotipo, persuadió al gobierno francés de comprar los derechos y luego regalarlos gratuitamente a todo el mundo, excepto a su entonces enemigo, Gran Bretaña, por lo que desde 1839 la técnica fotográfica del daguerrotipo era de acceso libre y gratuito para todo el mundo, salvo para los británicos, quienes debían pagar un derecho para tomar fotografías.

Por lo tanto el proceso del daguerrotipo, ya bien desarrollado, consistía en exponer una placa de cobre plateado al vapor de cristales de iodo, produciéndose una sal fotosensible de yoduro de plata que recubría la superficie de la placa de cobre. La placa era luego colocada en una cámara oscura, donde se proyectaba la escena a capturar. Luego de exponerse por cierto tiempo (mucho más corto que el de la técnica de heliografía de Niépce), se capturaba una imagen latente o invisible que podía ser químicamente revelada, para poder ser visible a simple vista, si se la colocaba en un recipiente con vapor de mercurio a 75° Celsius (por favor no intenten hacer esto en sus casas ya que el mercurio es una sustancia tóxica y mortal). De esta manera la imagen quedaba fijada permanentemente y resistente a cualquier tipo de exposición a la luz solar, gracias al proceso de remoción de las partículas de la capa de yoduro de plata que no habían sido influenciadas por la luz al capturar la escena, mediante el uso de una solución de sal en agua caliente. Tiempo después se sustituiría esta solución por otra más efectiva llamada hiposulfito de sodio (coloquialmente llamado "hypo"), más tarde renombrada técnicamente como tiosulfato de sodio.

Sin embargo es necesario dejar claro, que mientras Daguerre realizaba sus experimentos durante la década de los años 1830s, un británico llamado Henry Fox Talbot, -de quien hablaremos en la siguiente foto-, también efectuaba los suyos. Vale aclarar que ninguno de los dos inventores sabía de los experimentos del otro. De hecho Talbot logró capturar imágenes de buena calidad en papel cubierto con yoduro de plata, en agosto de 1835, siendo la primera fotografía suya la de la Ventana en la Abadía Lacock (la próxima imagen que veremos). Sin embargo no publicó sus logros hasta enero de 1839. Tampoco estaba enterado de que Niépce había logrado capturar en papel cubierto con cloruro de plata, imágenes casi veinte años antes, aunque no había podido fijarlas pemanentemente en papel mediante dicha sustancia, por lo que abandonó su uso sustituyéndola por otras como el betún. Tanto Daguerre como Talbot estabilizaban las imágenes con soluciones de sal para resistir posteriores inspecciones de las fotografías bajo la luz solar sin dañarse.

Es necesario recalcar que John Frederick William Herschel, había descubierto en 1819 que el tiosulfato de sodio era un buen solvente de los haluros de plata, siendo él quien informó a Talbot acerca de sus descubrimientos de que el hiposulfito de sodio (como se la llamaba en aquel entonces a dicha sustancia) podía ser utilizada como un fijador fotográfico permanente. Sus investigaciones fueron temas a tocar en la Royal Society de Londres en marzo de 1839 y enero de 1840. Herschel es también quien acuñó en 1839 el término fotografía (escritura o dibujo con luz) para describir a la técnica de captura de escenas en medios físicos, nombre con el que esta tecnología es conocida hasta el día de hoy.

Volviendo a la técnica del daguerrotipo, el 7 de enero de 1839, Daguerre llevó sus daguerrotipos a la Academia de Ciencias de Francia, dando una descripción completa del proceso de captura de imágenes. Los científicos presentes en la reunión, estaban perplejos ya que nunca habían visto imágenes tan detalladas de la vida real plasmadas en un medio físico; lo cual era normal si nos ponemos en el lugar de una persona de la primera mitad del siglo XIX. Eran tan detalladas que las personas comenzaron a llamarlas coloquialmente como espejos con memoria.

El inventor estadounidense Samuel Morse, se encontraba en Paris cuando la Academia de Ciencias de Francia publicó las noticias del método fotográfico de Daguerre, quien invitó a Morse a ver las fotos. El inventor americano, describió lo visto en una carta a su hermano con las siguientes palabras:

La exquisita pequeñez de la delineación es sorprendente. No hay pintura o grabado que se le aproxime. Por ejemplo en una vista de una calle, hasta un cartel distante podría ser percibido, y el ojo podría distinguir que hay líneas de letras sobre el mismo, aunque no podían ser leídos a simple vista. Con la asistencia de lentes poderosas que la agrandaban cincuenta veces, cada letra era totalmente legible, así como las pequeñas rajaduras y líneas de las paredes de los edificios y del pavimento de las calles. El efecto de las lentes sobre la imagen sería en gran parte como aquel del telescopio en la naturaleza...Es uno de los más hermosos descubrimientos de la época.

El 7 de julio de 1839, seis de los daguerrotipos de Daguerre fueron exhibidos públicamente en Paris, luego, el 19 de agosto de ese mismo año todos los detalles del proceso completo de fotografiado se dieron a conocer al mundo. De esa manera, a los pocos días comenzaría, primero en París, una manía con la fotografía que a los pocos meses se volvería una manía o moda a nivel mundial que no se detendría hasta la actualidad.
 
Miles de parisinos comenzaron a encargar sus propias cámaras a los técnicos de lentes que ya habían aprendido la técnica de construcción de cámaras fotográficas; para poder tomar sus propias fotografías de daguerrotipo. Exploradores y viajeros tomarían daguerrotipos de distintas partes del mundo. Desde entonces, a partir de 1839, comenzaría a documentarse fotográficamente la historia del mundo, así quedarían capturadas detalladamente y para siempre, escenas de la vida que hoy pueden ser estudiadas y examinadas por nosotros como si se tratase de una ventana al pasado, una especie de viaje en el tiempo.
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Esta es el primer negativo de una fotografía aún en existencia. Se trata de la fotografía tomada en agosto de 1835 (dos años antes que el daguerrotipo del L'Atelier de l'artiste de Daguerre) de una ventana entramada de la Abadía de Lacock en Wiltshire Inglaterra, Gran Bretaña, en donde vivía su autor, Henry Fox Talbot. La foto que vemos es la versión positiva del negativo capturado por Talbot.

En esta abadía construida en el siglo XIII y que había dejado de ser un edificio religioso en el siglo XVI (tras la etapa de disolución de monasterios ocurrida por la separación del reino inglés de la Iglesia Católica), vivía Talbot y su familia y es donde realizaba la mayoría de sus experimentos, la ventana se encuentra en la galería sur del edificio y fue tomada desde el interior.

El negativo tiene unos 2,5 centímetros de lado, por lo que esta es una ampliación positiva del mismo. Al dorso hay una pequeña nota manuscrita por Talbot que dice:

Ventana Entramada
(con una Cámara Oscura, agosto 1835)

Cuando se hizo (la foto), los cuadrados del vidrio, unos 200 en número, podían ser contados con la ayuda de una lente.

Talbot contrajo matrimonio en 1832, pero por exceso de trabajo tuvo que posponer su luna de miel hasta el año siguiente cuando visitó el Lago de Como en Italia. Allí utilizó una cámara lucida para realizar un dibujo del lago, pero los resultados no lo satisficieron, dicho dibujo fue hecho el 5 de octubre de 1833. Por lo tanto Talbot decidió buscar una método para plasmar imágenes más detalladas en papel. Tras experimentar durante los siguientes años y a partir de 1834 obtuvo varios logros.

Talbot provenía de una tradicional familia económicamente pudiente y tenía una amplia formación científica. Buscaría desarrollar una técnica fotográfica más eficiente al mismo tiempo que Daguerre lo hacía en Francia. Había logrado capturar negativos de imágenes en papel recubierto con cloruro de plata (a diferencia de Daguerre que experimentaba con placas metálicas), posteriormente los negativos eran revelados con sales de nitrato de plata mientras se los exponía por contacto sobre otro papel para lograr los positivos. A ese proceso lo bautizó con el nombre de calotipo.

Talbot aportó el uso del tiosulfato de sodio como fijador de imágenes permanentemente, acortando los tiempos de exposición al darse cuenta de la importancia del proceso de revelado.

En 1844, Talbot fundó un negocio fotográfico en la ciudad de Reading, donde vendía calotipos como también hacía frente a la creciente demanda de licencias para practicas su proceso.

Desde que Talbot la puso a disposición del público la rapidez de la técnica del calotipo, permitió a los flamantes fotógrafos hacer retratos comercialmente.

Talbot además publicó en 1844 el primer libro ilustrado con fotografías, titulado El lápiz de la naturaleza (The pencil of nature), en el que se incluía la historia de su invento.

Los calotipos sin embargo no encajaron bien en todas partes, por ejemplo en Estados Unidos nunca fueron populares, ya que la técnica de daguerrotipos fue la preferida.

A pesar de todo, Talbot protegió demasiado sus desarrollos con patentes y gravámenes, incluso no compartía en Gran Bretaña libremente métodos que Daguerre difundía públicamente, lo cual provocó un gran freno al progreso y divulgación de sus técnicas fotográficas en favor de las de Daguerre. Pasó por varios pleitos legales tanto en Francia como Gran Bretaña. Finalmente en 1854 tras la pérdida de varios pleitos judiciales abandonó sus patentes.

El tema de las patentes en Gran Bretaña fue complicado, dado que el agente de Daguerre en ese país había presentado un permiso para obtener una patente británica unos días antes de que Francia le otorgara una pensión a Daguerre a cambio de declarar su invento de acceso libre para todo el mundo. Por lo que Gran Bretaña fue el único país que necesitaba el pago de una licencia para la utilización de la técnica fotográfica de daguerrotipo.

En febrero de 1841, Talbot obtuvo una patente por su técnica fotográfica de calotipos. Al principio el inventor británico vendía cada licencia a £20, pero luego bajaría el valor a £4 y otorgaba permisos gratuitos a aquellos que querían utilizar el proceso como aficionados. Pero en el caso de algunos fotógrafos profesionales debieron pagar hasta £300 anuales para poder operar con su técnica.

La actitud de Talbot fue muy criticada, especialmente a partir de 1851, cuando Frederick Scott Archer publicó su técnica fotográfica de colodión húmedo, la cual capturaba imágenes mucho más detalladas y reemplazaría al daguerrotipo.

Ya hacia los años 1860s la técnica del daguerrotipo sería abandonada.

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Esta foto fue tomada por Louis Daguerre en 1838 y lo que se ve es una vista del Boulevard du Temple en la ciudad de Paris. Esta avenida es la que separa el 3er arrondissement (distrito) de París del 11vo arrondissement. Su recorrido comienza en la Plaza de la República (Place de la République) hasta la Plaza Pasdeloup (Place Pasdeloup).

Sin embargo lo más llamativo de esta fotografía es que en la esquina de la calle (casi en el ángulo inferior izquierdo de la foto) se puede distinguir una persona haciéndose lustrar los zapatos (y en menor medida el lustrabotas cuya figura es un poco más borrosa). El tema es que la calle parece completamente vacía salvo por esa persona y el lustrabotas que apenas puede distinguirse. Sin embargo esto no es así, es muy probable de que estuviese llena de personas y carrozas o caballos transitando, pero en los primeros tiempos de la fotografía, con las técnicas entonces desarrolladas, para que un objeto fuera capturado por la cámara debía pemanecer inmóvil. Por lo tanto ninguno de los vehículos y transeúntes de la calle ha sido capturado, con la excepción de esta persona que habría permanecido quieta durante más de diez minutos, pudiendo así ser tomada por la cámara de Daguerre. De esta manera y fortuitamente (como muchos otros aspectos en el desarrollo de la tecnología de la fotografía) este desconocido anónimo pasó a ser la primera persona de la historia en ser eternizada en una fotografía.

La técnica fotográfica del daguerrotipo desarrollada en 1837 comenzaría a difundirse en todo el planeta a partir de 1839, cuando fue publicada libremente para uso de la humanidad. Inmediatamente después comenzaría una fiebre por tomar fotos de cada lugar del planeta que era visitado por exploradores y turistas. Todas las grandes ciudades del mundo comenzarían a ser fotografiadas, pero si se observa bien, todas tenían algo en común: Sin importar el lugar, la situación y el tipo de escena, en ninguna de ellas habían personas, como si se tratase de ciudades fantasmas.

En realidad habían muchos transeúntes en estas escenas, simplemente que no podían ser capturadas porque como ya se explicó antes, las técnicas fotográficas de aquel entonces requerían que los objetos (así como las personas) permanezcan inmóviles durante muchos minutos para ser capturadas por la cámara (entre 10 y 30 minutos en días soleados e incluso más de una hora en días nublados). Por lo tanto ni los peatones ni los vehículos (carrozas y caballos) no eran captados por las cámaras a menos que la persona permanezca inmóvil como en el caso de la foto del Boulevard du Temple en la ciudad de Paris en la que probablemente habrían cientos de personas transitando pero solamente una fue tomada detalladamente por estar quieta haciéndose lustrar los zapatos, la otra era el lustrabotas quien debido a los propios movimientos de su trabajo fue capturado con menor detalle.

Es impresionante pensar que esas dos personas que se ven en la foto vivieron hace más de 175 años, y muy probablemente nunca se enteraron que estaban siendo eternizados en la que se convertiría la primera fotografía de un ser humano, por Daguerre, un científico que estaba probando sus técnicas para detener momentos del tiempo en imágenes fotográficas.

El mundo que vivían esas dos personas era muy diferente al actual; el único medio de transporte motorizado era el ferrocarril, el cual todavía estaba en su etapa infantil. Los caballos, carrozas y barcos eran los principales medios de transporte. El telégrafo ya había sido inventado un año antes simultáneamente en Estados Unidos y Gran Bretaña, pero la primera línea telegráfica comercial comenzaría a funcionar un año más tarde en Gran Bretaña, acortando las distancias de los mensajes enviados y dando comienzo a la era de las telecomunicaciones que no pararía su desarrollo hasta nuestros días en los que Internet ya es una herramienta indispensable en nuestra vida cotidiana.

 

La primera medición de la distancia a una estrella cercana fue calculada ese mismo año, por lo que los intelectuales de la época comenzaban a entender cuán grande era el Universo en realidad. Aunque todavía faltaban muchas décadas para descubrir la existencia de otras galaxias.

Los primeros relojes producidos en masa comenzaban a hacer su aparición en el mercado, tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos, por primera vez la gente común podía tener sus propios relojes en sus casas. Aunque faltaban varias décadas antes de la creación de los husos horarios, por lo que no existían los horarios oficiales y la hora se ajustaba al mediodía. Tener un reloj en casa en aquella época era como tener una computadora hoy día. Todavía faltaba un año para que una bicicleta transitara por las calles.

La esclavitud había sido abolida en muchas partes del mundo, pero no aún en Estados Unidos, donde aún faltaban 27 años para que fuera abolida totalmente. Un año antes había comenzado en Gran Bretaña el reinado de la reina Victoria, dando comienzo la época victoriana, lo que quizás nadie se imaginaba en aquel entonces es que reinaría por 63 años hasta 1901. Y las divisiones políticas del mundo eran muy diferentes en aquel entonces, Alemania e Italia todavía estaban subdivididas en varios pequeños estados.

Sin duda alguna era un mundo muy distinto.

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Se trata del primer autoretrato fotográfico de una persona, tomado en octubre o noviembre de 1839. Su protagonista es Robert Cornelius (1809-1893), un pionero de origen estadounidense de la fotografía.

Este hombre que hoy tendría más de 204 años de edad, estudió en una escuela privada y se interesaría en la química. En 1831, comenzó a trabajar para su padre, especializándose en el trabaj con plata y pulido de metales.

Cornelius se volvió tan reconocido en su oficio que Joseph Saxton, autor de la primera fotografía tomada en Estados Unidos (el daguerrotipo del Central High School de Filadelfia del año 1839), lo contrató para prepararle una placa de plata para la misma. El encuentro entre ambos generó el interés de Cornelius en la fotografía.

Gracias a sus propios conocimientos en química y metalurgia, así como con la ayuda del químico Paul Beck Goddard, Cornelius intentó perfeccionar la técnica del daguerrotipo. Alrededor de octubre de 1839, Robert Cornelius se tomó una fotografía afuera de su negocio familiar en Filadelfia.

Este autoretrato de Robert Cornelius, es una de las primeras fotografías de un ser humano y el primer autoretrato.

Cornelius además tuvo dos de los primeros estudios fotográficos en Estados Unidos entre 1841 y 1843, pero con la popularización de la fotografía en aquel país, aparecieron más fotógrafos así como casas de fotografía.

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Esta es la primera fotografía tomada en Estados Unidos el 25 de septiembre de 1839, por Joseph Saxton, en la que se ve la Central High School de Filadelfia, ubicada en el centro de la ciudad de Filadelfia, Pennsylvania.

El 10 de septiembre de 1839, había llegado al pueto de la Ciudad de Nueva York, el buque Great Western, proveniente de Gran Bretaña y en el cual se traían una copias del periódico London Globe, en el que se describía la técnica de fotografiado inventada por Louis Daguerre en 1837 (daguerrotipo) y que había sido puesta a disposición del público por el gobierno francés el 19 de agosto de 1839.

Al instante varios estadounidenses intentaron reproducir la técnica en su país, siendo el primero en lograrlo D.W. Seager en la ciudad de Nueva York el 16 de septiembre de 1839; sin embargo esa fotografía no existe más. Entonces la fotografía más antigua tomada en Estados Unidos, aún preservada, pasó a ser la que tomó Joseph Saxton en Filadelfia el 25 de septiembre de ese mismo año. La misma es una vista de la Central High School de Filadelfia, ubicada en el centro de la Ciudad de Filadelfia, Pennsylvania.

Este daguerrotipo fue tomado con una caja de cigarros con lentes, haciendo de cámara oscura.

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Una de las fotografías más viejas tomadas en Estados Unidos, en el año 1839 por Paul Beck Goddard. Se trata de una vista desde los techos de la Universidad de Pennsylvania en la ciudad de Filadelfia.

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Este daguerrotipo fue tomado en octubre o noviembre de 1839. Se trata de un autoretrato de Walter Rogers Johnson, quien había nacido en 1794, por lo que la persona que están viendo en esta fotografía hoy tendría ¡más de 220 años de edad!

Este pionero de la fotografía en Estados Unidos, entre fines de diciembre de 1839 y febrero de 1840, dio muchas conferencias y presentó muestras de daguerrotipos en Filadelfia, cuna de la fotografía estadounidense.

Cortesía del Historical Society of Pennsylvania.

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Fotografía de Robert Davidson, tomada en mayo de 1840 por Robert Cornelius.

Este daguerrotipo de más de 173 años, eternizó a Robert Davidson, un agente de la bolsa de valores oriundo de Filadelfia. Davidson fue uno de los primeros clientes de Cornelius, ya que posó para él en su primer mes de trabajo como fotógrafo.

Posiblemente Davidson, había leído el artículo del periódico Daily Chronicle, que anunciaba lo fácil que era tomarse un daguerrotipo personal para eternizarse. Dicho artículo decía: "Todo lo que tienen que hacer es sentarse en una silla bien acolchonada, tomar la posición en que desean ser perpetuados y mirar fijamente a un determinado objeto por medio minuto".

Cornelius probablemente le cobró a Davidson unos $5.00 por esta imagen.

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Retrato de John Bouvier, tomado en la ciudad de Filadelfia, Pennsylvania en 1840 por Robert Cornelius.

Luego de servir como  aprendiz en imprentas y librerías, Bouvier, un inmigrante de origen francés, abrió su propia imprenta en Filadelfia. Este hombre que hoy tendría mucho más de 200 años de edad, hacia el momento de tomarse esta fotografía, Bouvier era un juez municipal y hacía poco había publicado un diccionario legal que se convertiría en un clásico en el rubro de las leyes.

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Se trata del daguerrotipo tomado a Dorothy Katherine Draper en 1839 o en 1840 por su hermano menor, el profesor John W. Draper, quien buscaba tomar un daguerotipo de una persona lo más detallada posible.

La mujer hoy tendría más de 200 años y es la primera mujer en haber sido fotografiada en la historia.

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Esta fotografía de un cochero, fue tomada por William Henry Fox Talbot en 1840 en su casa de Lacock Abbey (Abadía de Lacock) en Wiltshire, Inglaterra, Gran Bretaña.

Para tomarla se requirieron tan sólo tres minutos (lo cual era un gran avance para la época, no nos olvidemos que estaban aún en los alvores de la fotografía), sin embargo este cochero se eternizó como el cochero más paciente de la historia ya que hace más de 173 años que sigue esperando con la puerta de la carroza abierta para que alguien suba.

Cortesía de la Biblioteca Pictórica de Ciencia y Sociedad del National Museum of Photography, Film and Television.

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Fotografía de la Señorita Horatia Fielding, media hermana de William Henry Fox Talbot, tocando el harpa, tomada en 1842 con la técnica de calotipos de Talbot.

Cortesía de la Biblioteca Pictórica de Ciencia y Sociedad del National Museum of Photography, Film and Television.