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De Plaza de Mayo a Plaza del Congreso - Avenida de Mayo

 

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Bienvenidos a un nuevo paseo por uno de los barrios de Buenos Aires. En esta ocasión visitaremos el barrio de Montserrat.

Se trata de un barrio muy viejo, con más de 430 años de historia que se remontan a 1580. De hecho aquí es donde la ciudad de Buenos Aires fue fundada un 11 de junio de 1580.

Buenos Aires, la capital de la República Argentina, es la megaurbe más austral del planeta, con aproximadamente 13 millones de habitantes, es la cuarta más grande del continente americano en población y la tercera en superficie. A pesar de ser también la megaurbe más aislada y lejana del resto del mundo geográficamente; es sin embargo una ciudad muy rica en historia, patrimonio arquitectónico, cultura, variedad de paisajes y entretenimientos; también es un importante polo financiero y comercial; habiendo logrado convertirse en una de las más representativas de Latinoamérica e incluso para muchos en la más bonita del continente.

Y todo esto comenzó y aún comienza en este barrio, Montserrat. Ubicado al este de la ciudad y del país; es aquí donde empieza lo que yo suelo llamar la aventura argentina. Desde aquí parten los caminos que se dirigen hacia el sur, el sudoeste, el oeste y el noroeste del país -o sea los puntos cardinales disponibles de la república; ya que aquí nos encontramos al este donde comienza el país-. De aquí parten los senderos que nos llevan a ciudades, pueblos, llanuras interminables, las más altas sierras y montañas del hemisferio occidental, los volcanes más altos del mundo, lagos, bosques, glaciares; una geografía de los más extensa y rica.

También es el punto de partida de la historia nacional; es aquí desde donde se gobernaba el Virreinato del Río de la Plata y posteriormente la nación liberada hasta el día de hoy.

Buenos Aires no es la ciudad más antigua de Argentina, ya que ciudades como Santiago del Estero, Tucumán, Córdoba, Mendoza y otras la superan en años de historia; pero aún así es vieja y como mencioné anteriormente cuenta con más de 430 años de historia. Por lo tanto al ser Montserrat el barrio donde la ciudad fue fundada, es lógico que nos toparemos a lo largo de nuestro largo paseo con edificios construidos hace varios siglos.

Montserrat ostenta una grandísima riqueza arquitectónica, con muchas edificaciones del siglo XVII, XVIII y XIX e incluso partes de estructuras levantadas en el siglo XVI. Las que más abundan son las del siglo XIX, siendo escasas aquellas del siglo XX. Cuenta con muchos estilos que mostrar; desde el colonial y barroco, pasando por el italianizante hasta el academicista, ecléctico y art nuveau.

Una de las cosas que lo hacen además muy interesante a Montserrat para los visitantes es que se trata de un barrio con muchas curiosidades y misterios que muchos desconocen, incluyendo a la mayoría de los porteños. Como por ejemplo su amplia red de túneles subterráneos de la época colonial, viejas casas de siglos anteriores enterradas bajo construcciones del siglo XIX e incluso un fuerte, entre otros secretos urbanos bien guardados que nosotros conoceremos a través de este paseo que recorrerá el barrio por completo.

Los límites políticos del barrio son la calle Rivadavia al Norte, la portuaria Ingeniero Huergo al Este, la calle Chile al Sur y la avenida Entre Ríos al Oeste. Linda al Norte con el barrio de San Nicolás, al Este con el Puerto Madero, al Sur con el barrio de San Telmo y Constitución mientras que al al Oeste con el barrio de Balvanera.

Visitaremos cada cuadra, esquina, edificio histórico y no sólo por fuera sino que en muchos casos ingresaremos a los mismos. La idea es lograr que se conozca lo mejor posible este barrio tan rico en historia y cultura.

A pesar de no ser el primer paseo de esta colección de Caminatas por Buenos Aires -el primero fue mi barrio, Boedo- daremos comienzo desde aquí a una serie de caminatas por los distintos barrios de la ciudad con el ambicioso objetivo de lograr visitar toda la ciudad.

En Buenos Aires hay barrios de todo tipo de superficie, los hay desde gigantes hasta pequeños. Dado que Montserrat es un barrio de superficie mediana (similar en tamaño a Boedo) será conveniente que dividamos el paseo en distintas secciones por zona del barrio. Las mismas serán:

  1. De Plaza de Mayo a Plaza del Congreso: ubicado a lo largo de todo el límite norte de Montserrat, lindante con el barrio de San Nicolás, en este paseo caminaremos desde la Plaza de Mayo hasta la Plaza del Congreso a través de las tres arterias que las conectan, las calles Rivadavia, Hipólito Yrigoyen y entre medio de las dos la Avenida de Mayo.
  2. El Bajo: lindante con el Río de la Plata al Este -el cual en realidad es un estuario- y ubicado en las tierras de relleno, que hasta 1890 eran la nada misma; ya que aquí estaban las aguas de dicho estuario, que fue alejado un poco al construirse el vecino barrio de Puerto Madero, tras los rellenos de finales de siglo XIX. Esta zona va de Puero Madero en la avenida Ingeniero Huergo al Este hasta la avenida Paseo Colón y de la Plaza Colón, al Norte del barrio, hasta la calle Chile al Sur.
  3. Montserrat Este (Catedral al Sur): Ubicado al Este de la avenida 9 de Julio, la cual divide al barrio, aunque no políticamente; popularmente en Este y Oeste. Entre la calle Hipólito Hirigoyen al Norte, la avenida Paseo Colón al Este, la calle Chile al Sur y la avenida 9 de Julio al Oeste.
  4. Montserrat Oeste: Ubicado al Oeste de la avenida 9 de Julio, entre dicha arteria al Este; la calle Chile al Sur, la avenida Entre Ríos al Oeste e Hipólito Hirigoyen al norte.

De esta manera comenzaremos una nueva caminata por Buenos Aires, esta vez por el histórico barrio de Montserrat.
 

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Nos dirigimos hacia la histórica Plaza de Mayo y entramos al barrio de Montserrat cruzando el límite marcado por la Avenida Rivadavia entre dicho barrio y el de San Nicolás.

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Nos encontramos ya en Plaza de Mayo y en lo que es el barrio de Montserrat. Esta plaza cuenta con más de 430 años de historia y es además el punto donde la ciudad de Buenos Aires, hoy una megaurbe de 13 millones de habitantes, dio sus primeros pasos un 11 de junio de 1580 al ser fundada por Juan de Garay.

En este lugar se dieron todo tipo de acontecimientos civiles y oficiales de la historia de nuestra nación, desde el siglo XVI hasta nuestros días.

La plaza fue cambiando su rostro a lo largo de los siglos acorde a las necesidades y costumbres de cada época.

Se encuentra en el extremo Noreste del barrio de Montserrat lindando al norte con el barrio de San Nicolás. La bordean las calles Balcarce al Este, al Norte Rivadavia, al Oeste Bolivar y al Sur Hipólito Yrigoyen.

Entre los edificios que la rodean se encuentran ni más ni menos que la Casa de Gobierno, sede del poder ejecutivo nacional, la Catedral Metropolitana, el edificio del Cabildo, el Ministerio de Economía, el edificio la Administración Federal de Ingresos Públicos, la sede del Banco de la Nación Argentina y el edificio del Gobierno de la Ciudad (lo que vendría a ser como la Municipalidad de Buenos Aires).

Cuenta con muchos monumentos, placas y puntos históricos tanto escondidos como a la vista, que recorreremos en detalle a lo largo de nuestra caminata por la plaza.

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En este lugar -ubicado casi en el medio de la plaza- se calcula que fue clavado el rollo de la justicia -un tronco de árbol que se colocaba al momento de fundarse una nueva ciudad en el solar destinado a plaza mayor-.

Por lo tanto podemos decir que nos encontramos en el sitio donde Buenos Aires nació hace ya más de 430 años. Y esta placa nos marca tal acontecimiento.

A diferencia de otras ciudades americanas, la lejanía de Buenos Aires hizo que esta fuera fundada no por colonos llegados de la muy distante Europa sino que por americanos llegados de tierras americanas. El domingo 29 de mayo de 1580; 64 colonos, 53 de los cuales eran nacidos en América, llegaron a las aguas del estuario que conocemos como Río de la Plata y se instalaron en un primer campamento temporal a orillas de la boca del Riachuelo -que por ese entonces desembocaba en el Río de la Plata no por su ubicación actual en el barrio de La Boca sino que en donde hoy se encuentra el cruce de la calle Humberto 1° con Avenida Paseo Colón en el barrio de San Telmo-.

Además llegaría otro grupo, por tierra, que había partido un mes antes y que llegaría un mes después.

Juan de Garay eligió el solar de la Plaza de Mayo como lugar para fundar la ciudad de la Trinidad y el puerto de Santa María de los Buenos Ayres. Aquí tenemos otro dato curioso, el nombre de la ciudad sería Trinidad mientras que Buenos Aires sería el nombre propio otorgado únicamente a la línea costera de la urbe correspondiente al puerto. De esta manera el nombre completo sería Ciudad de Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Ayres.

Otro dato curioso es que hasta 1996 no ha habido disposición oficial alguna que cambiara este nombre por el de Buenos Aires, cuando el Gobierno local le dio su nombre actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Igualmente en el habla coloquial siempre se la llamó Buenos Aires desde la época colonial, y desde ya bien entrado el siglo XIX, Trinidad quedaría en desuso en actos oficiales -que era para lo único que se utilizaba el nombre aquel- y la ciudad pasaría a ser conocida únicamente como Buenos Aires.

El terreno elegido se encontraba sobre una alta barranca a 18 metros sobre el nivel del mar en este punto -vale aclarar que la ciudad es lomuda y sube de altura cuanto más al oeste nos dirigimos y nos introducimos tierra adentro-, un lugar elevado junto al río, donde luego se instalaría el fuerte -hoy Casa de Gobierno-, la plaza principal y a su alrededor entregó terrenos para los colonos y los religiosos.

Según las leyes, el explorador debía dividir el terreno en 250 manzanas. Desde la línea del fuerte al Este, las cuatro primeras filas de manzanas hacia el Oeste estaban divididas en cuartos, excepto por las entregadas a las congregaciones.

Los límites iniciales del loteo de 1580 estaban circunscriptos en lo que hoy son las avenidas Independencia al Sur, Córdoba al Norte y las calles Libertad y Salta al Oeste; mientras que el tejido urbano llegaba a las actuales Arenales al Norte, San Juan al Sur y la avenida Rivadavia a la altura del actual barrio de Almagro hacia el Oeste.

Fue así que en este sitio, el miércoles 11 de junio de 1580, Juan de Garay fundó la ciudad con el nombre de Trinidad, en referencia al día en que fondearon en el Riachuelo, domingo de la Santísima Trinidad en el calendario católico, dejando la denominación de Santa María de los Buenos Ayres para el puerto.

Para entonces en los 14 días que llevaban viviendo en este lugar, ya se había levantado una pequeña aldea.

Durante el acto fundacional oficial del 11 de junio, se plantó el árbol de justicia, lo que sería el símbolo de la ciudad al fundarse; luego Garay blandió la espada en las cuatro direcciones y dio un tajo a la tierra en este sitio para señalar la posesión, y se repartieron tierras entre los pobladores que lo acompañaban.

Se nombraron alcaldes a Rodrigo Ortiz de Zárate y Gonzalo Martel de Guzmán y se formó el cabildo contando con seis regidores.

Así que aquí, en este mismo punto, comenzó la historia de esta ciudad, Buenos Aires.

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Aquí podemos ver el sector Este de la Plaza de Mayo, y en el fondo tenemos ni más ni menos que a la Casa Rosada o Casa de Gobierno, sede del poder ejecutivo de la Nación Argentina.

La plaza cuenta con 2 hectáreas de superficie (2 manzanas), pero al fundarse Buenos Aires, sólo se destinó para plaza la mitad Oeste -o sea de la línea de las calles Reconquista del lado Norte y Defensa del lado Sur hacia el Oeste-. Ésta, según las leyes de fundación de ciudades, debía medir 140 varas de lado (aproximadamente 117 metros) de lado y llamarse Plaza Mayor.

Por lo tanto en un principio los terrenos que correspondían a la plaza, estaban limitados por lo que son las calles Hipólito Yrigoyen, Bolívar, Avenida Rivadavia y Defensa.

Al fundarse Buenos Aires y realizarse la repartición de tierras, lo que vemos en la imagen, o sea la mitad del lado al río, le fue adjudicada al Adelantado Torres de Vera y Aragón, por lo tanto era de propiedad privada; sin embargo éste sector quedó abandonado y su propietario nunca construyó nada en el mismo.

Hasta que en el año 1608, los jesuítas ocuparon la mitad norte de aquella propiedad y construyeron una capilla y colegio, así como un pequeño huerto; todo esto se encontraba en la mitad izquierda de lo que se ve en la foto. Más adelante en el tiempo, el heredero del Adelantado, Juan Alonso de Vera y Zárate, reclamó derechos sobre la propiedad y ordenó una construcción en la mitad vacía, quedando de esta forma las nuevas casas separadas por un callejón de los edificios de la Orden.

Sin embargo como el que las construyó nunca recibió la paga, tras un juicio que perdió el propietario, hizo que la propiedad fuese rematada en 1634 a Pedro de Rojas y Acevedo. Luego, en 1645 su viuda le donaría los terrenos a los jesuitas, y los herederos de Vera y Zárate cederían sus reclamos. Así la Orden se quedó con todos los derechos de la manzana; hasta que en 1661, el gobernador Alonzo de Mercado y Villacorta los desalojó por medio de una cédula real, alegando que los edificios obstruían el campo de tiro del fuerte, que se ubicaba -y partes del mismo aún se ubican hoy día- en donde se encuentra la Casa de Gobierno.

La Orden fue reubicada a la que es conocida como la Manzana de las Luces, lugar del barrio de Montserrat que visitaremos más adelante en nuestro recorrido por el barrio.

De esta manera la plaza quedó conformada por dos manzanas, aunque en realidad hasta 1884 oficialmente se las consideró como dos plazas distintas, simplemente pegadas una a la otra. Los árboles del huerto formaron parte de la plaza, los edificios se demolieron pero partes de las ruinas de la capilla y el colegio subsistieron hasta 1822.

Desde 1695 el Fiel Ejecutor, el encargado de verificar que los productos que se vendían en la plaza tuvieran el precio y medidas correspondientes y justas, ocupaba las ruinas como si fuese un puesto de informes de un supermercado de hoy día. A partir de 1717 también se las utilizó como cochera de carruajes hasta que finalmente todo aquel sector de la plaza se limpió, sin quedar absolutamente nada y dejando el espacio libre para el paso de personas, caballos y carros. Sin embargo en días de lluvia el lugar se convertía en un lodazal.

Así, el sector Este pasó a llamarse Plaza de Armas, del Fuerte o del Mercado, ya que la misma se encontraba junto al fuerte y quedaba articulada al mismo, pero también contaba con un mercado donde las carretas de los vendedores hacían su alto. La sección Oeste por otro lado mantuvo su nombre original de Plaza Mayor.

Vale notar que entre amas secciones había un contraste, siendo la Plaza de Armas la hermanita fea de la Plaza Mayor, ya que la primera se encontraba más relacionada al fuerte y el mercado y estaba más descuidada.

Luego de las invasiones inglesas en 1808 muchas calles y plazas de la ciudad cambiaron de nombre aludiendo a héroes y sucesos relacionados a la liberación de éstas tierras, y la mitad Oeste de la Plaza de Mayo no sería la excepción. Así, luego de siglos de mantener el mismo nombre, desde entonces pasó a llamarse Plaza de la Victoria.

En 1811, se le cambió nuevamente el nombre a la sección Este, tomando el de Plaza 25 de Mayo, en honor a la fecha patria.

Finalmente en 1884 ambas fueron unificadas tomando el nombre que tiene en la actualidad, Plaza de Mayo.
 

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En esta foto podemos ver el sector Noreste de la plaza, donde se encontraban las ruinas de los jesuitas que mencioné en la foto anterior.

Lo del fondo es el edifcio sede del Banco de la Nación Argentina, construido por el arquitecto Alejandro Bustillo.

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El edificio del Banco de la Nación se encuentra en Reconquista y Rivadavia, del lado del barrio de San Nicolás -la Avenida Rivadavia, divide a Montserrat de aquel barrio-, así que no lo visitaremos en este paseo y deberemos esperar hasta que le llegue el turno a dicho barrio.

Sin embargo voy a contarles berevemente la historia de este edifcio.

Hasta el año 1857 en donde hoy se encuentra el Banco Nación había un Hueco de la ánimas, o sea un lugar donde se refugiaban vagos, pordioseros y personas sin hogar. Por las noches se convertía en un lugar oscuro y muy temido, y a veces con mucha razón, dado que en ocasiones solían esconderse ladrones o asaltes en los mismos.

Durante las invasiones inglesas, en este sitio estuvo apostado el cuerpo de Vizcaínos.

La construcción inconclusa se trataba del proyectado Teatro Coliseo. Sin embargo la misma desapareció para siempre al terminarse las obras del Teatro Colón, el cual fue inaugurado en 1857 y funcionó en este lugar hasta 1888. Proyectado por el ingeniero Charles Henri Pellegrini, albergaba 2500 espectadores y su sala tenía forma de herradura rodeada por cinco pisos de palco, algo muy ostentoso para aquella época. El mismo se inauguró presentando la obra La Traviata, cantada por Enrique Tamberlick y Vera Lorini.

Pero ya en la década de los 1880s, cuando la mayoría de la población habitaba barrios más hacia el Norte, Oeste y Sur de la ciudad, dejando esta zona como centro comercial, financiero y gubernamental; consideraban a este teatro como mal ubicado, encima junto al puerto.

Por lo tanto comenzó a pensarse en la reubicación del mismo, lo cual ocurriría finalmente cuando comenzó a construirse en su sitio actual en el año 1890; en el barrio de San Nicolás.

En 1888, el edificio se vendió al Banco de la Nación y se remodeló logrando un edificio de media manzana reodeado por las calles Rivadavia, Reconquista y Bartolomé Mitre (Piedad en aquel entonces). En 1910 se le agregó una mansarda y ornamentaciones, obra diseñada por el arquitecto Adolfo Büttner. Luego en 1918 cuando la Bolsa de Valores mudó su sede, su antiguo edificio, vecino al del Banco Nación, fue adquirido por el mismo.

Sin embargo dado el crecimiento del banco, este requería una sede de mayores dimensiones, en un único edificio. Así se proyectó el actual edificio de inmensas proporciones, comenzando su construcción en 1940.

Basado en la línea de arquitectura heroica de Estado, se trata de un edificio de una manzana completa con 40 metros de altura, una superochava en su esquina Sudeste de 60 metros que presenta un inmenso pórtico. En su interior cuenta con un salón operativo, octogonal, de 36 metros de altura y una cúpula vidriada de 50 metros de diámetro.

Todo un gran edificio sede, digno de un banco que cuenta con sucursales en muchos países del continente americano.

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Aquí también se ven edificios ubicados ya al otro lado de la línea divisoria del barrio de Montserrat con San Nicolás, y que tampoco visitaremos en este paseo -lo lamento, como dije antes, deberán esperar hasta que le llegue el turno al barrio de San Nicolás-.

Lo que se puede ver a la derecha en la esquina de las calles Reconquista y Rivadavia, el edificio de estilo neorenacentista del año 1929, que fue casa matriz del Nuevo Banco Italiano, y que hoy pertenece al BBVA Banco Francés.

En este sitio se encontraba en tiempos coloniales la casa de Miguel de Azcuenaga, gobernador intendente de Buenos Aires en 1812. Luego en 1890 se terminó el primer edificio sede del Banco Italiano, el cual luego en 1929 fue reemplazado por el actual edificio. El mismo también alojaría a la Compañía Nacional de Seguros Columbia. Fue diseñado por los arquitectos rosarinos Ermete De Lorenzi, Julio V. Otaola y Aníbal Rocca; y se destaca por su delicada ornamentación. En 1974 fue adquirido por el Banco Francés y hoy pertenece al BBVA Banco Francés.

A la izquierda se encuentra la Catedral Metropolitana del año 1755. Desde la fundación de Buenos Aires en 1580, este sitio fue destinado para iglesia, cuando Juan de Garay clavó una cruz en el terreno asignado a la Catedral, el primer edificio construido de adobe y madera, era muy precario y hacia 1605 corría riesgos de derrumbarse, así el gobernador Hernandarias lo mandó a demoler ese mismo año. En su lugar se construyó otra, que terminó derrumbada en 1618. Pero ese mismo año comenzó a proyectarse otra nueva, pero que resultó más pequeña que la anterior. Así en 1621 ya se proyectaba realizar otra iglesia para la Catedral.

Ya el 19 de enero de 1621 Buenos Aires fue elevada a diócesis, así que requería urgentemente de un nuevo edificio acorde a las necesidades. Sin embargo el edificio no cumpliría con las necesidades, así en 1662 se solicitaron 5000 pesos del tesoro real para la construcción de un nuevo edificio. Ya para 1671 el flamante edificio de techo de madera, tres naves y una torre estaba listo. Sin embargo la baja calidad de los materiales utilizados acusaban un pronto deterioro. En 1678 comenzaron las obras de remodelación, pero durante la smismas el techo se desplomó y además se mandó a demoler la torre. Por todos estos problemas y sumados los económicos por falta de fondos retrasaron las obras.

Recién en 1690 las tres naves volverían a estar recubiertas, pero la fachada exterior permaneció inconclusa. A pesar de las limosnas donadas por los vecinos y los fondos recaudados la obra seguía inconclusa, y para 1722 el enemigo eterno de esta iglesia, el techo, amenazaba nuevamente con derrumbarse. Así se juntaron fondos nuevamente del Cabildo y vecinos sumados a los 5000 pesos donados por Tomás Trupp, para las campanas; de esta manera se terminó en 1725 la cuarta iglesia que se había construido en este solar desde la fundación de la ciudad.

Durante las siguientes décadas se hicieron obras de ampliación y remodelación, sin embargo a las 9 de la noche del 23 de mayo de 1752 se derrumbó una parte de la catedral y entre las 6 y 7 de la mañana siguiente se desplomaron las tres bóvedas de las naves. Así que se la mandó a demoler completamente.

En 1754 Domingo Basavilbaso, hombre de confianza del obispo se hizo cargo de la dirección de la obra. De esta manera en 1758 quedaba inaugurada la actual catedral. La única diferencia que se nota del siglo XVIII (18) a la actualidad, es que en 1804 comenzaron las obras de agregado de columnas en el frontis, las cuales se detuvieron en 1807 y fueron retomadas en enero de 1822 y concluyeron en 1823.

Toda una historia la de esta iglesia, que por suerte desde 1758 no volvió a caerse.

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Otra foto que muestra de manera conjunta a los edificios que rodean la Plaza de Mayo ubicados del lado del barrio de San Nicolás y que creo haberles mencionado que visitaremos cuando visitemos aquel barrio .

A la derecha, se ve el edificio del Banco de la Nación Argentina (año 1940), en la esquina de las calles Reconquista y Rivadavia el edificio de la ex casa matriz del Banco Italiano actual Banco BBVA Francés (año 1929), a la izquierda se ve una parte de la Catedral Metropolitana (año 1755).

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Este monumento de 19 metros de alto, es un obelisco construido en 1811, en conmemoración al primer aniversario de la Revolución de Mayo. Fue realizado por el maestro Cañete. Hecho en mampostería reforzada y una viga interior.

Hoy se ubica sobre la línea imaginaria que forman las calles Reconquista y Defensa; pero su ubicación original estaba en el centro de la Plaza de la Victoria, nombre con el que se conocía el sector Oeste de la Plaza de Mayo hasta 1884.

A partir de 1813 todos los años se festejaban, entre el 23 y el 26 de mayo, las coloridas fiestas mayas. Durante las fiestas, este monumento era decorado con telas pintadas con alegorías y leyendas de carácter político, mientras que en la plaza se instalaban calesitas, rompecabezas y otros juegos, entre los que se incluía un enorme palo enjabonado. A su vez los vecinos contribuían poniendo candilejas de barro cocido en las azoteas, ventanas o balcones de sus casas.

En 1832, este monumento cambió de color blanco con fondo celeste a rosado con fondo blanco.

En 1850 la flamante Municipalidad le encargó a Prilidiano Pueyrredón que remodele el monumento.

En 1852, Domingo Faustino Sarmiento, protestó –algo muy habitual en él- respecto de mantener a la plaza con la imagen de la Colonia; diciendo: Todas las plazas de las grandes ciudades están decoradas de verduras y si nos parecen embarazosos los árboles en las nuestras, es porque tenemos la idea de que las plazas son destinadas para procesiones y paradas militares.

Fue así que en 1856 se niveló el suelo desparejo de la plaza, con pozos y huellas de las carretas. Dejó de ser un lugar para los caballos y prácticamente tampoco lo fue para los caminantes. Era toda una plaza ordenada, racional e ilustrada, como cuadraba en los modelos de aquel momento. Se le colocaron senderos, el ingeniero Prilidiano Pueyrredón fue el encargado de adecuarla plantando árboles de paraíso, colocando una fuente en el centro y agregando ornatos al momumento.

Se le aumentó la altura al obelisco, al mejorarle la base con escalones y se le agregó un ornato más expresivo que contaba con una estatua de la libertad en la cúspide, obra del francés Joseph Dubourdieu; la leyenda “25 de mayo de 1810” y un sol naciente, como pueden ver en la foto.

Era una época en que se quería esconder esa visión y estética colonial de la ciudad, agregando elegancia y opulencia a cada zona, edificio, plaza o lugar público de la misma.

Por ese entonces el obelisco de la Plaza de Mayo contaba con cuatro estatuas en cada uno de sus esquinas y que representaban el comercio, la agricultura, las ciencias y las artes. En 1875 se retiraron estas estatuas y hoy se las puede ver a una cuadra de este sitio en la plazoleta de las calles Defensa y Adolfo Alsina detrás del edificio de la AFIP. Ya la visitaremos más tarde.

Las dos fuentes que se encontraban en la plaza de la Victoria (sector Oeste de Plaza de Mayo hasta 1884) desde mediados del siglo XIX tras las obras de embellecimiento, y las cuales eran alimentadas por el sistema de agua corriente de la red domiciliaria, fueron trasladadas, una a la Avenida 9 de Julio y Córdoba en el barrio de San Nicolás, mientras que la otra a Avenida de Mayo y 9 de Julio, en este mismo barrio de Montserrat.

Las actuales 4 fuentes, más sobrias que las anteriores, de mampostería, se encuentran ubicadas a distancias simétricas del obelisco de la Plaza de Mayo. Las mismas nos recuerdan aquel histórico 17 de octubre de 1945, cuando los manifestantes peronistas se dirigieron a pie hasta la plaza y se refrescaron en las mismas.

En torno a este monumento, desde 1977 las Madres de Plaza de Mayo comenzaron a reunirse reclamando la aparición de sus hijos desaparecidos durante la dictadura de 1976-1983; la peor y más cruel que tuvo la historia de la Argentina.

Cuantas historias alrededor de un mismo lugar!

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Vista del Obelisco de Mayo (construido en 1811) hacia el Sudeste.

Vale aclarar que originalmente este monumento se ubicaba más hacia el Oeste, en lo que era el centro de la Plaza de la Victoria (el sector Oeste de la Plaza de Mayo). Luego en el siglo XX se lo reubicó en su actual sitio más cercano al centro de la plaza.

Hasta 1884, por este sitio pasaba lo que era la Recova Vieja. Una inmensa galería construida en 1803 para embellecer la ciudad, y que marcaba firmemente la división entre las dos plazas que hoy forman parte de la misma. En ésta se podían encontrar vendedores ambulantes así como comercios de todo tipo incluyendo una peluquería. Esta recova seguía la línea imaginaria formada por la continuación de las calles Reconquista y Defensa.

Desde esta misma recova durante las invasiones inglesas vecinos y milicias recibieron a los británicos arrojándoles agua caliente y en menor grado aceite caliente –ya que éste era un bien escaso y caro- desde el techo de la misma.

La Vieja Recova era propiedad de la familia Anchorena –la cual cobraba el alquiler de los locales-, y se negaba a entregarla al municipio que insistía que debía ser demolida. A pesar de las negativas, el intendente Torcuato de Alvear (1883-1887), quien tenía grandes proyectos de modernización y embellecimiento de la ciudad –incluyendo la apertura de bulevares y plazas-; decidió de facto demoler dicha recova y terminar con el asunto de inmediato, continuando su plan de modernización urbana. Fue así que en 1884 luego de algo más de una semana de obras de demolición, la Vieja Recova de la Plaza de Mayo dejó de existir. Hoy la podemos recordar a través de pinturas de principios del siglo XIX y fotos antiguas de la segunda mitad de aquella misma centuria o a través de la imaginación, pensando que por este mismo lugar pasaba dicha construcción.

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Vista hacia el Noreste de la fuente ubicada en el cuadrante Sudeste de la plaza.

Al fondo se pueden ver el edificio sede del Banco de la Nación y la sede de la SIDE. En este último lugar se encontraba el Hotel Argentino, en donde durante 1872 José Hernández escribió parte del segundo libro del Martín Fierro. El Edificio Martínez de Hoz, sede de la Secretaría de Inteligencia Del Estado (SIDE), es una obra academicista de Alejandro Bustillo del año 1929.

Ambos se encuentran al otro lado de la Avenida Rivadavia, límite con el barrio de San Nicolás.

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Otra vista hacia el Noreste de la misma fuente y los edificios mencionados anteriormente.

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Vista hacia el Sur de la misma fuente.

Al fondo podemos ver el edificio de la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos). Este edificio esconde un secreto muy grande, interesante y peculiar, del cual hablaremos un poco más tarde.
 

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Vista hacia el Norte del imponente edificio sede del Banco de la Nación Argentina. Esta foto la tomé desde la calle Hipólito Irigoyen, desde el Sudeste de la plaza.