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El origen del Día de San Valentín

 

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Durante el primer milenio antes de Cristo, en Roma, poco antes del comienzo del año en marzo, se solían celebrar una serie de festividades de purificación llamadas Februa o Februalia (de la palabra latina februum, que significa purgación o purificación). Los romanos consideraban que esta época era apropiada para la purificación personal, ya que al finalizar el año se podían quitar de encima todos los males que se habían acumulado durante el año, purificarse o limpiarse, para así comenzar el nuevo año de la mejor manera posible y sin cargas o culpas que los abrumaran. De hecho, el nuevo mes de febrero tomó su nombre en honor a estas festividades, aproximadamente hacia el siglo 8 AC y pasó a ser el último mes del año. Hacia el 15 de febrero se solía celebrar esta fiesta de purificación, durante la cual se realizaban ofrendas y sacrificios de animales en honor a los dioses y se podía pasar tiempo meditando para expiar todos los males realizados durante el año.

Más adelante, surgió otra festividad en Roma que se celebraba entre el 13 y el 15 de febrero de cada año, Lupercalia. Su nombre deriva de la palabra lupus (que en latín significa lobo). Esta festividad se realizaba en honor a Lupercus, el dios de los pastores que protegía a sus rebaños de ovejas ante la amenaza de los lobos que acechaban los alrededores de la ciudad de Roma. Como en la mayoría de las religiones, las tradiciones y leyendas se encuentran inspiradas en hechos de la realidad, pero que a través de los años van tomando formas más fantásticas y alejadas de la realidad. Es un hecho, que en la región donde se encuentra la ciudad de Roma, abundaban los lobos, que representaban un peligro para los rebaños de ovejas e incluso para la propia población, por lo que este animal obtuvo un rol principal en sus tradiciones, leyendas y religión. Es más, según la tradición romana, los fundadores de la ciudad de Roma, Rómulo y Remo, en el siglo 8 AC fueron amamantados por una loba de nombre Lupa o Luperca, en su cueva -llamada Lupercal- del Monte Palatino, en la ciudad de Roma.

Lupercalia también se celebraba en honor a la diosa Juno, reina de los dioses y diosa del matrimonio, además de representar en la mitología romana a la maternidad -y por lo tanto a la fertilidad-. Asimismo, hay que aclarar que el dios Lupercus también se identificaba con Faunus, dios de la fertilidad de los campos, bosques y de los ganados de animales. La fiesta de Lupercalia terminó absorbiendo a la anterior festividad de februa o februalia, como una más de sus actividades. Casi todo en Lupercalia estaba asociado con la fertilidad.

En Lupercalia, entre cada 13 y 15 de febrero, los sacerdotes llamados Luperci (hermanos del lobo) se juntaban cerca de la cueva Lupercal del Monte Palatino, donde según la leyenda romana, Rómulo y Remo fueron amamantados por la loba de nombre Lupa. Allí, sacrificaban a dos cabras machos para obtener fertilidad y a un perro para lograr la purificación. A continuación, dos jóvenes sacerdotes Luperci eran conducidos hasta un altar, donde sus frentes eran untadas con la sangre mezclada de los animales sacrificados y luego limpiadas con un trozo de lana mojado en leche. Al finalizar el ritual, era necesario que los dos jóvenes sacerdotes se rieran. Luego se cortaba la piel de los animales sacrificados en pequeños trozos que se enrollaban para hacer sogas o látigos que se mojaban en la sangre sacrificatoria y entregaban a cada uno de los hombres presentes. Los hombres salían con las sogas a correr por las calles alrededor del Monte Palatino, en dos bandos separados, imitando al dios Lupercus. Mientras corrían, golpeaban con sus sogas mojadas con sangre a los campos de cultivo y a toda mujer con la que se cruzaban en el camino, para repartir fertilidad. De hecho, muchas mujeres, lejos de querer evitar el golpe, se acercaban hasta la zona y se paraban en fila, esperando ser tocadas para supuestamente prevenir esterilidad, recibir fertilidad y no sufrir durante el momento del parto.
 
La celebración de Lupercalia terminaba usualmente con excesos como orgías o incluso gente corriendo desnuda por las calles. Por inscripciones que se encontraron, hoy se sabe que esta festividad se expandió por Italia y otras partes del Imperio Romano, como la Galia (actual Francia).

Las festividades de Lupercalia se siguieron celebrando en Roma durante siglos, incluso ya bien entrada la Era Cristiana en el siglo 5 de nuestra era (años 400s), cuando la mayoría de los ritos paganos habían quedado abolidos. El entonces Papa Gelasius I (492-496), quien se oponía totalmente a la celebración de Lupercalia, por considerarla salvaje e impura, tras una larga disputa con los defensores de la festividad, terminó por abolirla en el año 496.

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La primera asociación históricamente comprobable del Día de San Valentín, o sea precisamente del 14 de febrero con los enamorados, recién apareció en el año 1382, cuando el escritor Geoffrey Chaucer, padre de la literatura inglesa, escribió el poema titulado Parlement of Foules (El Parlamento de las aves), en conmemoración del primer aniversario del casamiento entre el Rey Ricardo II de Inglaterra y Ana de Bohemia. El poema de 700 versos está escrito como si se tratara de un sueño, que según algunas interpretaciones, es una especie de teoría del amor del propio Chaucer o el canto de un hombre que no termina de entender del todo bien al amor. Sea cual fuere su mensaje, se trata de la primera obra que hace referencia al Día de San Valentín como una fecha vinculada a los enamorados.

Los versos del poema donde se asocia al Día de San Valentín con los enamorados, son los siguientes (escrito en inglés medieval):

For this was on seynt Volantynys day
Whan euery bryd comyth there to chese his make.

Que en español significa:

Pues esto fue en el día de san Valentín
cuando todas las aves van ahí a escoger su pareja.

No obstante, hay algunos detalles sobre este poema que estudiosos e historiadores analizaron por años. Por ejemplo, el poema asocia al Día de San Valentín con los enamorados, como si se tratara de una tradición bien instalada en la sociedad de aquellos tiempos, aunque no existe ningún registro histórico que pueda demostrar que tal tradición existiera con anterioridad a la publicación de este poema de Chaucer. Muchos consideran por lo tanto, que se trata de una invención del propio escritor, quizás inspirado en la leyenda del enamoramiento de San Valentín con Julia en esta fecha, mezclándola con la imagen simbólica que representan los pájaros en apareamiento para los enamorados. De cualquier forma, queda bastante claro que esta asociación entre el Día de San Valentín y los enamorados es una creación de Chaucer, para muchos considerado como el padre de la celebración del Día de San Valentín como un día dedicado a los enamorados.

También surgieron dos planteos más, uno era que el acuerdo nupcial entre Ricardo II y Ana de Bohemia se efectuó el 2 de mayo de 1381, por lo que el primer aniversario del casamiento se celebró el 2 de mayo de 1382 y no el 14 de febrero, Día de San Valentín. Y el segundo, es que muchos estudiosos han considerado que mediados de febrero (pleno invierno boreal) no es una fecha muy adecuada para que los pájaros comenzaran a escoger sus parejas y se aparearan.

En respuesta al primer planteo, según el profesor de literatura y tradiciones medievales, Henry Ansgar Kelly, es posible que Chaucer se refiriera a San Valentín de Génova, un obispo de la ciudad de Génova que murió en el año 307 y cuya fiesta se celebraba el 3 de mayo de cada año, una fecha primaveral en la que es bastante más probable que los pájaros se aparearan. Pero también hay que tener en cuenta un detalle, que a la vez responde al segundo planteo de muchos estudiosos y es que en la época de Chaucer se utilizaba el Calendario Juliano. Con el establecimiento del Calendario Gregoriano que utilizamos en la actualidad, que fue creado en 1582 y que incorporó algunas correcciones al antiguo Calendario Juliano, la fecha del 14 de febrero de la época de Chaucer, corresponde al actual 23 de febrero, cuando ya algunos pájaros sí comienzan a aparearse en Gran Bretaña.

Sea como fuere, los versos de este poema que asociaban a un San Valentín con los enamorados, fueron rápidamente captados por la sociedad y para el siglo 15 (años 1400s), cada 14 de febrero se celebraban concursos amorosos y se enviaban cartas románticas para el día de San Valentín.

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La tarjeta o carta de amor de Valentín más antigua que se conserva, es del año 1415-1416 y se trata de un poema escrito por Carlos, Duque de Orleans, mientras se encontraba prisionero en la Torre de Londres tras haber sido capturado en la Batalla de Azincourt de la Guerra de los Cien Años. Carlos de Orleans le escribió un poema a su esposa Bonne de Armagnac, quien por aquel entonces tenía 16 años de edad. Lamentablemente, ella murió entre 1430 y 1435, mientras que Carlos recién fue liberado en 1440, por lo que nunca volvieron a verse. El poema en una estrofa dice:

Je suis desja d'amour tanné,
Ma tres doulce Valentinée,
Car pour moi fustes trop tart née,
Et moy pour vous fus trop tost né.

Que en español significa:

Ya estoy cansado del amor,
Mi muy gentil Valentín,
Ya que para mí, tu haz nacido muy tarde,
Y yo para ti he nacido muy temprano.

Como se puede leer, el Duque de Orleans se refirió a su esposa como "Mi Valentín", una expresión que en la actualidad se utiliza en las cartas y tarjetas dirigidas a los enamorados y que proviene de la leyenda de San Valentín al firmar la carta a Julia, mientras se encontraba captivo del Emperador Claudio II. En la actualidad, esta carta forma parte de la colección de manuscritos de la Biblioteca Británica de Londres.

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Para mediados del siglo 18, la costumbre de obsequiar cartas de amor se volvió muy popular en Gran Bretaña. Esta práctica es la precursora de la actual costumbre de enviar tarjetas del Día de San Valentín. Las primeras cartas de amor estaban hechas de papel y decoradas con un lazo. En 1797, una editorial británica publicó el libro titulado El joven escritor de valentinas, en el que se incluían mensajes y versos de amor que rimaban, para aquellos hombres a los que les costaba componer sus propios poemas.
 

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Dos tarjetas del Día de San Valentín (Valentinas) británicas de principios del siglo 19 (entre los años 1800 y 1820).

Crédito de las imágenes: http://www.libraryofbirmingham.com/bemyvalentine

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Tarjetas del Día de San Valentín británicas producidas entre los años 1830 y 1850.

Crédito de las imágenes: http://www.libraryofbirmingham.com/bemyvalentine

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Esquina superior izquierda: Esther Howland. Resto de las imágenes: Tarjetas del Día de San Valentín diseñadas por Esther Howland

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Crédito de las imágenes: http://legacy.wbur.org/2012/02/14/origin-valentines