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La cuña - Aproximadamente 10.000 AC a 6.000 AC

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La cuña - Aproximadamente 10.000 AC a 6.000 AC

 

Fotos en el album: 58

 

Si bien ya desde hacía aproximadamente 1,6 millones de años, las personas contaban con la habilidad de tallar hachas de mano bifaciales a partir de piedras, fue en el Neolítico, entre el 10.000 AC y el 6.000 AC, que se comprendió que si se talla una piedra o madera en forma de prisma triangular, o sea con un doble plano inclinado y un extremo afilado; y se aplica una fuerza que se mueve en sentido hacia el extremo afilado del prisma, se puede dividir un objeto sólido en dos partes, perpendicularmente a la dirección del movimiento.

Esta herramienta es la cuña, y puede transformar una fuerza vertical en dos fuerzas horizontales, perpendiculares y con sentido opuesto entre sí (se alejan una de la otra horizontalmente). En realidad las fuerzas resultantes son perpendiculares a los planos inclinados, por lo que cuanto menor sea el ángulo en el extremo de la cuña, o sea cuanto más angosto sea el prisma, más perpendiculares al movimiento de la cuña serán las dos fuerzas resultantes opuestas.

Esta herramienta fue muy útil, ya desde la arquitectura primitiva, para la rápida manufactura -y con menor esfuerzo- de bloques o ladrillos de piedra que eran utilizados en el Neolítico para la construcción de casas en las primeras comunidades humanas sedentarias.

Se trata de una de las seis máquinas simples de la mecánica (la cuña, el plano inclinado, la rueda, la palanca, la polea y el tornillo), que pueden producir la transformación y multiplicación de fuerzas aplicadas en fuerzas resultantes de distinta dirección y mayor intensidad; permitiendo así la realización de tareas que requieren mucha fuerza, pero con mucho menos esfuerzo físico.

Su funcionamiento es similar al de otra de las máquinas simples de la mecánica, el plano inclinado. La ventaja mecánica de esta herramienta depende de la razón (cociente) entre el largo de cualquiera de sus dos planos inclinados y el ancho del prisma en su base. Entonces, cuanto menor sea el ángulo en el extremo del prisma, más angosta será la base y mayor la razón (cociente) entre la longitud de cualquiera de sus planos inclinados y la base. Esto da como resultado una ventaja mecánica mucho mayor; ya que aplicando mucha menos fuerza vertical en una cuña angosta se pueden obtener los mismos resultados que en una cuña ancha que requeriría mayor esfuerzo físico.

Por ejemplo, en la imagen de arriba se muestran tres cuñas:

  • La cuña del medio requiere que se aplique una determinada fuerza para cortar un objeto sólido en dos partes.
  • La de la izquierda es muy ancha y requiere que se aplique una fuerza mayor que la necesaria en la cuña del medio para obtener los mismos resultados; ya que reduce la ventaja mecánica a un 66% de la del medio.
  • En la tercera cuña, al ser unas tres veces más angosta que la del medio, para obtener los mismos resultados al cortar un objeto sólido en dos partes, alcanza con tan sólo aplicar menos de un tercio de la fuerza que requiere la del medio.

Algunas herramientas que se desarrollarían con el paso de los milenios a partir de la técnica de la cuña son: el hacha, el cincel, clavos, cuchillos, la tijera (que es una combinación con otra de las máquinas simples de la mecánica, la palanca, aparecida aproximadamente entre el 3000 AC y el 2000 AC).

Con la aparición de la metalurgia en el 5500 AC, y especialmente del hierro a partir del 3000 AC, los resultados obtenidos con herramientas basadas en la cuña serían de mucha más efectividad.

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