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Sextante - Año 1731

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Sextante - Año 1731

 

Fotos en el album: 58

 

Mucho antes de la aparición de la radionavegación a principios del siglo XX (años 1900s) y del uso de satélites y del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) utilizado en la actualidad, los navegantes debían recurrir a diversos métodos y técnicas para poder conocer su posición en alta mar. Hasta el siglo IX (años 800s), los navegantes debían orientarse a través de las estrellas y el Sol, pero en días nublados o de tormentas, esto se volvía imposible. Para ello se comenzó a utilizar la brújula y el tema de la orientación dejó de ser un problema. A partir del medioevo comenzó a utilizarse en navegación un instrumento inventado en la antigüedad, el astrolabio, con el cual se podía conocer la latitud exacta donde un navío se encontraba. Pero si no se conoce además de la coordenada de latitud la coordenada de longitud (meridiano perpendicular al paralelo latitudinal) de un navío, no se puede precisar su posición exacta. Para ello durante varios siglos se idearon diversas técnicas que ayudaban a conocer la longitud aproximada de los barcos, pero ninguna daba resultados precisos. Navegar a través de los océanos fue una tarea muy complicada hasta el siglo XVIII, cuando apareció un instrumento que pemitía conocer la posición exacta de los buques y que cambió la navegación para siempre, el sextante.

Hacia finales del siglo XVII (años 1600s) y principios del siglo XVIII (años 1700s), los inventores que buscaban crear un sistema para conocer la longitud exacta de los barcos en alta mar, comenzaron a cambiar su foco hacia sistemas ópticos compuestos por espejos y prismas que podían ser utilizados para observar y medir los ángulos entre los cuerpos celestes (estrellas, Luna y Sol).

La solución al problema apareció finalmente en 1731 cuando dos personas, de manera independiente y casi simultánea, desarrollaron un instrumento compuesto por espejos, ellos fueron el matemático y astrónomo británico, John Hadley, y el óptico americano, oriundo de Filadelfia, Thomas Godfrey.

Este instrumento que contaba con dos espejos, lentes y un arco graduado en grados, minutos y segundos, debía sostenerse de manera vertical y ser apuntado hacia un cuerpo celeste. El horizonte debía coincidir con el espejo inferior (espejo de horizonte), y un brazo movible (brazo índice) en cuya parte superior había otro espejo (espejo índice), debía ser ajustado para que este último espejo reflejara al cuerpo celeste sobre el espejo de horizonte, haciendo aparecer al cuerpo como si se encontrara justo sobre el horizonte. La altitud angular en grados del cuerpo celeste podía ser leída en el arco de este instrumento.

Al principio, los sextantes fueron desarrollados de metal pesado, eran pesados y difíciles de manipular en días ventosos, pero al poco tiempo comenzaron a hacerse de madera, por lo que se podían hacer de mayor tamaño, con una escala de grados más grande y fácil de dividir, sin ser pesados y muchos más fáciles de sostener en días ventosos.

Este primer instrumento se llamó octante y fue un gran avance sobre todas las técnicas anteriores. Era sencillo de usar, ya que el observador tenía que mirar a través de una lente en línea recta hacia el horizonte junto a la imagen del cuerpo celeste reflejado (por ejemplo la Luna o una estrella). El cuerpo celeste era fácil de alinear junto al horizonte, compensando todo tipo de movimientos, ya que desde el punto de vista del instrumento, tanto el horizonte como el cuerpo celeste parecen moverse a la par, mientras el barco se mueve cabeceando hacia arriba y abajo y tambaleándose hacia un costado y el otro.

El fundamento de la posición de los cuerpos celestes estaba apoyado en el concepto de la hora exacta en un meridiano determinado. Ya desde el siglo XVI comenzaron a desarrollarse relojes mecánicos que eran cada vez más precisos para saber la hora exacta y con pocos desajustes, por otro lado los astrónomos habían desarrollado una técnica llamada distancias lunares, que consistía en considerar a la Luna como si fuese la aguja de un reloj moviéndose a través de la cara del reloj, representada por los demás cuerpos que se observaban en el cielo. Hacia principios del siglo XVIII, los astrónomos habían desarrollado un método para predecir la distancia angular entre la Luna y el Sol, los planetas o determinadas estrellas. Mediante esta técnica, el navegante en plena alta már podía medir el ángulo entre a Luna y el cuerpo celeste seleccionado, calcular la hora a la que la Luna y ese cuerpo celeste se encontrarían exactamente a esa distancia angular y compararlo con la hora en ese momento en el punto desde donde se partió (para ello se llevaba a bordo un reloj ajustado a la hora del punto de partida). Si el navegante conocía la hora exacta y la comparaba con los resultados del sextante, podía determinar la longitud exacta de su posición. Por ejemplo, si un marino británico tenía el reloj ajustado a la ciudad de Greenwich en el Meridiano 0° y dicho reloj marcaba que en Greenwich eran las 12 del mediodía, mientras que la distancia angular entre los cuerpos celestes medidos daba que en el sitio donde se encontraba el barco eran las 12:30, si tenemos en cuenta que la circunferencia de la Tierra está subdividida en 360° o 24 horas (si dividimos 360 / 24 obtenemos que cada 15° que nos movemos hacia el Este u Oeste hay 1 hora de diferencia entre dos puntos), llegamos a la conclusión que a media hora de diferencia hacia adelante con Greenwich el barco se encontraba a 8°30' hacia el Este (15° / 2). En este método estaba basado el sextante y hasta principios del siglo XX, con el desarrollo del radiotelégrafo fue el principal método de navegación para conocer la ubicación exacta en que se encontraban los buques en alta mar.

Hadley primero inventó lo que se llamaba un octante (la octava parte de un círculo completo) que permitía medir ángulos entre cuerpos celestes observados de hasta 90° (45° x 2). Pero para ciertas distancias angulares entre la Luna y otros cuerpos celestes se requerían ángulos mayores, por lo que se pasó de un octante (octava parte de un círculo) a un sextante (la sexta parte de un círculo), instrumento con el que se podían medir ángulos entre cuerpos celestes de hasta 120° (60° x 2).

Desde el siglo XVIII y hasta principios del siglo XX con la invención del radiotelégrafo, el sextante fue la principal herramienta de navegación para conocer la ubicación exacta de los barcos. Incluso en la actualidad, los navíos deben llevar a bordo sextantes en caso de que los sistemas de radionavegación y el GPS fallaran, por lo tanto este instrumento fue de vital importancia y aún hoy, en algunos casos, puede llegar a serlo.

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