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Historia del automóvil


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Es uno de los productos más vendidos del mundo y según muchos, de los que más han contribuido en el cambio de estilo de vida de la gente en los últimos 130 años. Pero a pesar de que el número de automóviles circulando por las calles y caminos del mundo comenzó a notarse y crecer a partir del año 1885 (crecimiento que nunca se frenó y el número sigue aún en constante aumento), aunque cueste creerlo, este es un invento que anduvo entre nosotros desde hace más de 240 años y es un producto más de la revolución tecnológica basada en el vapor, que surgió en el siglo XVIII (años 1700s).

La razón por la cual asociamos a este invento a los últimos 130 años es que a diferencia de otros desarrollos tecnológicos, principalmente aquellos relacionados a medios de transporte como el ferrocarril, que empezaron a ser utilizados en la práctica y comercializados al poco tiempo de haber sido inventados, el automóvil no comenzó a producirse masivamente y utilizarse de manera comercial hasta algo más de un siglo después de su invención.

Se trata del primer vehículo autopropulsado de la historia (incluso anterior al ferrocarril, que aparecería recién a principios del siglo XIX). Primero eran impulsados a vapor, luego a partir de los años 1840s comenzaron a producirse automóviles eléctricos que competían con los de vapor. Pero no fue hasta los años 1880s, con la aparición de los automóviles con motores de combustión interna, que empezaron a aparecer, una después de la otra, diversas empresas fabricantes de automóviles -muchas de las cuales aún siguen liderando el mercado automotriz mundial-, que fueron incrementando el número de vehículos producidos año tras año y masificando cada vez más su uso, primero en Europa y Norteamérica, y al poco tiempo en el resto del mundo.
 

El primer automóvil de la historia

Vayamos al principio de la historia de los automóviles, allí por el año 1769, cuando en Francia, el ingeniero Nicolás-Joseph Cugnot construyó el primer vehículo autopropulsado del que se tiene registro, al cual llamó fardier à vapeur (que en francés significa carreta de carga pesada a vapor). Se trata de un vehículo con tres ruedas de carreta (una delantera y dos traseras), un peso aproximado de 2.800 kg y un motor a vapor delantero (donde en una carreta común estarían los caballos de tiro), con un enorme tanque de carbón incandescente que evapora al agua, pistones y bielas que convierten el movimiento lineal producido por la presión del vapor, en movimiento rotacional, a través de un mecanismo que genera la rotación de las ruedas y por consiguiente el movimiento del vehículo, el cual puede alcanzar una velocidad de hasta 3,8 km/h.

Primer automovil de la historia
Primer automóvil de la historia - fardier à vapeur de Nicolás-Joseph Cugnot - Año 1769 - Cliquear para ampliar imagen

Nicolás-Joseph Cugnot, nacido el 25 de septiembre de 1725 era un ingeniero militar oriundo de la ciudad de Void-Vacon en Lorraine, Francia. Se especializaba en el diseño de fortificaciones militares e incluso escribió dos libros al respecto. Estudió en la Escuela de Ingeniería del Ejército Real en Mezieres, Francia. Luego de terminar sus estudios fue transferido a Viena, Austria para servir como oficial de la Armada Austríaca entre 1743 y 1763, donde alcanzó el rango de Capitán. Sirvió durante la Guerra de los Siete Años y diseñó un rifle especial para los soldados de la caballería.

En Austria, Cugnot demostró sus aptitudes como ingeniero, comenzó a realizar investigaciones y a idear diversas máquinas que podrían ser de gran utilidad para el desarrollo militar. Se vio especialmente interesado en la tecnología basada en la fuerza producida por el vapor, que en aquel entonces estaba en pleno desarrollo. Las máquinas de vapor hasta los años 1760s eran utilizadas principalmente para propulsar bombas de agua en minería y recién en esa década, el ingeniero e inventor británico James Watt, comenzó a perfeccionarlas para darles usos alternativos que automatizaran distintas tareas; un proceso que finalmente llevaría al inicio de la llamada Revolución Industrial. Si bien, James Watt tiene la fama de haber impulsado la tecnología que convierte el movimiento lineal de su máquina a vapor en movimiento rotacional, según algunos documentos, Nicolás Cugnot lo lograría antes, cuando en 1769 construiría su primer automóvil a vapor.

Nicolas Joseph Cugnot
Nicolás-Joseph Cugnot. Inventor del automóvil

En Austria también, Cugnot conoció al General de artillería Jean-Baptiste Vaquette de Gribeauval y al Embajador de Francia en Austria Étienne-François Duque de Choiseul, quienes se interesaron mucho en las ideas innovadoras de Cugnot.

Se retiró del ejército de Austria en 1763 para dedicarse a escribir sobre diseños de distintos inventos que había ideado. Luego de una breve estancia en Bruselas volvió a París, donde empezó a trabajar para el Ejército Francés como profesor de ingeniería del Arsenal de París (el Arsenal era un gran complejo de edificios industriales y militares, donde se producían cañones y otros armamentos para el Ejército Real). En 1766 publicó un libro titulado Éléments de l'art militaire ancien et moderne (Elementos del Arte Militar Antiguo y Moderno) y en 1769 publicó otro libro titulado Fortification de campagne théorique et pratique (Fortificación de Campaña Teórica y Práctica), obra que tuvo gran repercusión en círculos militares.

Durante esos años en París, también trabajó en el diseño de concepto de un vehículo autopropulsado a vapor y según algunas fuentes había llegado a construir una pequeña maqueta del fardier à vapeur (carreta de carga pesada a vapor).

Por aquellos tiempos, el General De Gribeauval logró obtener el puesto de Inspector General de los Cuerpos Reales de la Artillería y quería impulsar técnicas innovadoras que modernizaran al ejército de Francia. Por su parte, Étienne-François Duque de Choiseul, quien ahora se desempeñaba como Secretario de Guerra del Estado Francés, estaba buscando métodos alternativos para el transporte de artillería pesada, sin tener que depender de caballos que en muchos casos se cansaban, enfermaban o simplemente se negaban a avanzar. Los fardiers (carretas de carga pesada) autopropulsados que había ideado Nicolás Cugnot podían ser la solución a este problema y además eran muy congruentes con las ideas modernizadoras del ejército que proponía el General De Gribeauval.

El Duque de Choiseul, le pidió entonces a De Gribeauval que nombrara a Nicolás Cugnot director del proyecto de
fardier à vapeur, con la intención de llevar a cabo la construcción de un vehículo autopropulsado que podría tener usos militares, principalmente para el transporte de cargas pesadas.

Bajo las órdenes del General De Gribeauval, Nicolás Cugnot diseñó y dirigió la construcción de un carro autopropulsado que fue armado por el mecánico del ejército y futuro colaborador de la Revolución Francesa, Michel Brezin.

El vehículo era un pequeño fardier à vapeur que fue probado exitosamente el 23 de octubre de 1769 en los terrenos del Arsenal de París ante el Duque de Choiseul, el General De Gribeauval y otros importantes oficiales del gobierno. El vehículo anduvo durante 12 a 15 minutos alcanzando una velocidad de 3,8 km/h. De esta forma, a partir de las ideas de un humilde ingeniero como Cugnot y un simple proyecto militar del ejército francés, había nacido el vehículo que en un futuro cambiaría para siempre la manera de transportarse de las personas, acercando las grandes distancias más que nunca y condicionando nuevos estilos de diseños urbanos, había nacido el automóvil.

Primer automóvil de Nicolás Cugnot
Primer automóvil a vapor de Nicolás Cugnot - Año 1769. Cliquear para ampliar imagen

En noviembre de 1769 se hizo otra prueba con el automóvil a vapor de Cugnot, ante el Comisario General de la Artillería L.N. Rolland.

Se había diseñado con la idea de poder ser acompañado por el ejército a pie, ya que su fin principal era el de transportar artillería y cargas pesadas de hasta 5 toneladas (5.000 kg), como barriles de pólvora y bolas de cañón. No obstante, no contaba con una caldera lo suficientemente grande como para transportar demasiada agua y carbón que pudieran producir el vapor necesario para mover al automóvil por más de 15 minutos, por lo que el conductor debía parar y recargar con agua y carbón a la caldera cada aproximadamente un cuarto de hora y esperar otro cuarto de hora hasta que retomara la fuerza que había logrado antes de detenerse.

Corte transversal del coche a vapor de Cugnot - Año 1769
Corte transversal del fardier à vapeur del año 1769 - Cliquear para ampliar imagen

El escritor francés y columnista militar del Rey Luis XV, Louis Petit de Bachaumont, publicó tres memorias conocidas como les memoires secrets (las memorias secretas) entre 1769 y 1770 en las que describió las demostraciones realizadas con el automóvil de Cugnot:

Sobre la demostración de octubre escribio:

"En los últimos días probamos una máquina muy singular, un carro sin caballos que según los planes podría recorrer el espacio de 2 lieues (7,8 kilómetros) en una hora, aunque en la prueba no pudo lograr lo prometido. Avanzó a 1 lieue en 60 minutos (3,8 km/h). Esta experiencia se realizó en presencia del Sr Gribeauval Teniente General en el Arsenal".

Sobre la de noviembre escribió:

"Reiteramos la experiencia con más éxito, pero no el necesario para cumplir con lo prometido. Es cuestión de perfeccionar la máquina".

En 1770, De Gribeauval escribió al respecto:

"El año pasado esta máquina anduvo en presencia del Duque de Choiseul y podía llevar cuatro personas a una velocidad de 1.800 a 2.000 toises (3,5 a 3,9 km/h), pero el tamaño de la caldera no era proporcional a las bombas, funcionó de 12 a 15 minutos y tuvo que dejarlo descansar un tiempo similar (luego de cargarlo) hasta que reanudara su fuerza anterior. La caldera parece ser demasiado débil para soportar la fuerza del vapor".

Prueba del automovil a vapor de Nicolas Cugnot
Prueba del automóvil a vapor de Nicolás-Joseph Cugnot en 1769 - Cliquear para ampliar imagen

Conforme con los resultados obtenidos, en 1770 De Gribeauval le encargó a Cugnot la construcción de un segundo prototipo, conocido como el fardier número 2, con un diseño que le permitiera tener una mejor autonomía sin la necesidad de recargar el tanque con agua y carbón cada 15 minutos, como en el caso del primer automóvil.

Diseño del segundo automovil de Nicolas Cugnot
Diseño del segundo fardier à vapeur de Nicolás Cugnot del año 1770 - Cliquear para ampliar imagen

El mecánico, Michel Brezin, también trabajó esta vez junto a Cugnot en el proyecto de este segundo fardier à vapeur. Otros dos requerimientos de De Gribeauval fueron que el vehículo alcanzara los aproximadamente 8 km/h para poder recorrer una distancia de 2 lieues (leguas francesas, unidad utilizada en aquel entonces, equivalente a 3,9 kilómetros) en una hora y que pudiera circular por terrenos accidentados y trepar por pendientes pronunciadas.

De Gribeauval encargó los cilindros y pistones de bronce necesarios a la fábrica de cañones del Arsenal de Estrasburgo, en abril de 1770, ya que allí contaban con la mejor fundidora de Francia. Esto ha quedado documentado a través de una carta al Señor Chateufer, Director del Arsenal de Estrasburgo:

"Es necesario señor, que apenas haya recibido esta carta, construya en la fundidora de Estrasburgo dos bombas de 14 pulgadas de longitud (378 milímetros), 12 pulgadas de ancho (325 milímetros) y 4 líneas de espesor (9 milímetros), de acuerdo al diseño que encontrará adjunto".

Finalmente, este segundo vehículo fue probado en noviembre de 1770. Este enorme automóvil podía llevar hasta cuatro pasajeros, su estructura principal o bastidor era de madera de roble macizo y sus tres ruedas eran de madera de roble con monturas de hierro. Su rueda delantera tenía un diámetro de 130 cm, la cual estaba conectada a un timón de doble mando que le permitía marcar la dirección del vehículo, sus dos ruedas traseras eran de 165 cm de diámetro. Su motor a vapor, junto al tanque de 1,5 m de diámetro, estaba al frente del vehículo y brindaba tracción a la rueda delantera. El vehículo tenía una longitud de 7,25 metros de largo por 2,19 metros de ancho. Contaba con una palanca de freno muy sencilla, como las utilizadas en carretas. Al vacío pesaba aproximadamente 2.800 kilogramos (2,8 toneladas).

Automovil a vapor de Nicolas Cugnot del año 1770
Segundo automóvil de Nicolás Cugnot del año 1770 en el Museo del Conservatorio de Artes y Oficios de París (Conservatoire national des arts et métiers) - Cliquear para ampliar imagen

Tenía un mayor tamaño que el primer automóvil y también sería utilizado para el transporte de artillería. Al igual que el primero, contaba con tres ruedas (dos traseras y una delantera de dirección). Con una capacidad de carga de más de 4.500 kg (4,5 toneladas), el vehículo iba a ser usado para transportar equipos pesados como cañones y barriles de pólvora. La caldera estaba sujeta por un sistema de soportes por encima de la rueda delantera. Este sistema generaba vapor de alta presión que se dirigía hacia dos pistones ubicados a ambos lados de la rueda delantera, los cuales empujaban con una fuerza de 1 tonelada cada uno, a un par de bielas conectadas a un sistema de trinquetes (ruedas dentadas), colocados a ambos lados del eje delantero, haciendo rotar así a la rueda. Cuando un pistón se encontraba en el punto superior de su cilindro, el otro se encontraba en el punto inferior del suyo. Esta alternancia convertía el movimiento lineal de los pistones en movimiento rotacional. Los dos cilindros totalizaban un desplazamiento de aproximadamente 50 litros. 

Motor del automovil de Nicolas Cugnot
Funcionamiento del motor a vapor del automóvil de Nicolás Cugnot

La distribución del vapor a la parte superior de cada cilindro se realizaba mediante un dispositivo que inventó Cugnot. Se trataba de un grifo de dos vías que se movía junto al movimiento de descenso de cada pistón. Cuando un cilindro recibía el vapor (fase de admisión) por una vía, el otro cilindro lo liberaba por la otra vía (fase de escape) y así el proceso se alternaba entre un cilindro y el otro, permitiendo así un movimiento constante lineal de sube y baja de ambos pistones.

Cada uno de los trinquetes tenía cuatro muescas y con el descenso de cada pistón los trinquetes giraban 45º, movimiento rotacional que era transmitido a través de un eje a la rueda delantera del vehículo, permitiendo así su avance.

Trinquete del motor del automovil de Cugnot
Trinquete del motor del fardier à vapeur 2 - Cliquear para ampliar imagen

Un detalle que hay que aclarar es que este sistema de bielas, diseñado por Cugnot, fue el primero que logró convertir el movimiento lineal de una máquina de vapor en movimiento rotacional, al empujar las bielas a los trinquetes. Fue construido con anterioridad a la máquina de vapor rotacional que James Watt terminó de desarrollar en 1783.

El diseño de su motor estuvo basado en los trabajos teóricos del físico francés Denis Papin. Se había diseñado para alcanzar velocidades de hasta 8 km/h, con la idea de poder ser acompañado por el ejército a pie, ya que su fin principal era el de transportar artillería y cargas pesadas de hasta 5 toneladas (5.000 kg), como barriles de pólvora y bolas de cañón; sin embargo nunca superó los 3,8 km/h.
 
Pero lamentablemente, este segundo automóvil a vapor era muy inestable, especialmente al atravesar terrenos accidentados y no era muy útil para ascender por cuestas demasiado pronunciadas, dada la mala distribución de su peso y el bajo rendimiento de su caldera. 

Fardier a vapeur 2 de Nicolas Cugnot
Fardier à vapeur 2 de Nicolás Cugnot - Cliquear para ampliar imagen


Louis Petit de Bachaumont publicó en la última de las tres memorias, una descripción sobre el rendimiento del segundo fardier en cuanto a su velocidad y capacidad de carga. "El carro a vapor que pesaba aproximadamente 2,5 toneladas, tenía la capacidad de andar sin detenerse durante 1 hora y 15 minutos".


En diciembre de 1770, el Duque de Choiseul fue destituido de su puesto como Secretario de Guerra y el 26 de enero de 1771, lo reemplazó Louis François Marqués de Monteynard. De Gribeauval perdió su contacto político y a pesar de haberle escrito una carta al Marqués de Monteynard pidiéndole que cierre por unas horas el acceso público a la Avenida de Versailles para realizar en secreto pruebas del automóvil de Cugnot sobre terreno desnivelado, finalmente estas pruebas nunca fueron realizadas y la carta nunca fue respondida. En lugar de ello, se realizó una demostración pública en las calles de París. Luego de esto, el proyecto fardier à vapeur
fue cancelado.

Una vez terminado el proyecto del automóvil, según algunas versiones, antes de ser enviado al depósito en 1771, mientras era conducido por los terrenos del Arsenal de París, el vehículo chocó contra un muro de ladrillo que quedó parcialmente destruido. Algunas versiones sostienen que el muro se encontraba dentro del Arsenal, mientras otras indican que se trataba del muro perimetral de un jardín en alguna parte de París. Sin embargo, no hay demasiada certeza sobre cómo y dónde sucedió, ya que la primera referencia documentada al respecto corresponde al año 1804, cuando Georges Ageon escribió el obtuario de Cugnot. Además, cuenta que Nicolás Cugnot fue arrestado luego del accidente. A través de esta historia se considera que este sería el primer accidente automovilístico de la historia y Cugnot la primera persona condenada por conducir imprudentemente.

Primer accidente automovilistico de la historia
Supuesto primer accidente automovilístico de la historia

A pesar de este incidente y el abandono por parte del Ejército Francés del proyecto de carros autopropulsados a vapor, en 1772 el Rey Luis XV le otorgó a Cugnot una pensión de 600 libras francesas (livres) al año por su gran invento. No obstante, al comenzar la Revolución Francesa en 1789, la pensión a Cugnot fue dada de baja y el inventor tuvo que exiliarse a Bruselas donde según algunas versiones vivió en la pobreza.

Alguien que nunca pudo olvidar al fardier de Cugnot, fue el Comisario General de la Artillería L.N. Rolland, quien era un gran defensor de la idea de que el futuro del transporte estaba en los vehículos mecánicos autopropulsados. Rolland, quien no fue víctima de las condenas de los revolucionarios hacia los realistas, en 1793, cuando un comité de ciudadanos quería destruir al automóvil de Nicolás Cugnot, luchó con gran fervor para que fuera preservado. Así, e
l automóvil de Cugnot estuvo varios años guardado en los depósitos del Arsenal de París hasta que en 1800 fue transferido al lugar donde aún hoy se encuentra exhibido, el Museo del Conservatorio de Artes y Oficios de París (Conservatoire national des arts et métiers).

Automovil de Nicolas Cugnot en el Museo de Artes y Oficios de Paris
Automóvil a vapor de Nicolás Cugnot del año 1770 en el Museo del Conservatorio de Artes y Oficios de París - Cliquear para ampliar imagen


Poco antes de morir, Cugnot fue invitado a Francia por Napoleón Bonaparte, su pensión restituida y aumentada a 1.000 libras francesas. Finalmente Nicolás Cugnot murió el 2 de octubre de 1804. 

Napoleón Bonaparte, quien fue coronado Emperador de los Franceses en 1804, no estaba interesado en las máquinas a vapor, por lo que no hubo en Francia inventores que desarrollaran máquinas propulsadas a vapor por las siguientes tres décadas. Esto dio una gran ventaja a Gran Bretaña, que tomó la posta del desarrollo de los primeros automóviles, ya que contaba con un excelente nivel de técnicos, con hombres como William Murdoch, William Symington, James Watt y Richard Trevithick, quienes impulsaron grandes avances en la ingeniería de motores a vapor.

A pesar de que este primer automóvil era lento y poco eficiente, lo importante es que se trataba del primer vehículo autopropulsado de la historia, el cual no requería el uso de animales ni ningún otro tipo de sistema de tracción a sangre. A partir de entonces, esto despertó ideas en muchos ingenieros e inventores de la época que irían desarrollando de a poco vehículos experimentales cada vez más eficientes.
 
Continúa en Historia del Automóvil - Parte 2 >>
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