Principal

      Comentar publicación Español
x

Elige tu idioma

EnglishEspañol

Tito Andrónico obra completa

Detalles Breves:

A 2 personas les gusta


LA TRAGEDIA DE
TITUS ANDRONICUS

de William Shakespeare
Publicada en 1593

 

Dramatis Personae

 

 

 

  SATURNINUS, hijo del fallecido Emperador de Roma, luego Emperador

 

  BASSIANUS, hijo de Saturninus

 

  TITUS ANDRONICUS, un noble Romano

 

  MARCUS ANDRONICUS, Tribuno del Pueblo, y hermano de Titus

 

 

 

    Hijos de Titus Andronicus:

 

  LUCIUS

 

  QUINTUS

 

  MARTIUS

 

  MUTIUS

 

 

 

  YOVEN LUCIUS, un niño , hijo de Lucius

 

  PUBLIUS, hijo de Marcus Andronicus

 

 

 

    Familiares de Titus:

 

  SEMPRONIUS

 

  CAIUS

 

  VALENTINE

 

 

 

  AEMILIUS, un noble Romano

 

 

 

    Hijos de Tamora:

 

  ALARBUS

 

  DEMETRIUS

 

  CHIRON

 AARON, un Moro, amado por Tamora

 

  Un CAPITAN

 

  Un MENSAJERO

 

  Un CLOWN

 

 

 

  TAMORA, Reina de los Godos

 

  LAVINIA, hija de Titus Andronicus

 

  Una NURSE, y un  INFANTE negro

 

  Romanos y Godos, Senadores, Tribunos, Oficiales, Soldados, y

 

Asistentes

 

 

 

 

 

ESCENARIO

 

Roma y su vecindad

 

 

Actus Primus. Scoena Prima

 

 

 

Fanfarrias. Entran los TRIBUNOS y SENADORES arriba:

 

Y luego entran SATURNINUS y sus seguidores por una puerta,
y BASSIANUS y sus Seguidores por
otra, con Tambores & Colores.

 

SaturninusNobles Patricios, Patronos de mi Derecho,
Defended la justicia de mi causa con Armas.

 

Y Compatriotas mis queridos Seguidores,
Forjad mis Títulos de Sucesión con vuestras Espadas.

 

5    Soy el primogénito de quien fue el último
En ceñir la Diadema Imperial de Roma,
Pues que los Honores Paternos vivan en mí,
Ni erréis mi edad con ésta indignidad.

 

Bassianus. Romanos, Amigos, Seguidores,
10    Favorecedores de mis Derechos:
Si acaso Bassianus, Hijo de Cesar,
Fuera agraciado en los ojos de la Real Roma,
Flanquead éste pasaje hacia el Capitolio,
Y no sufráis Deshonor por acercarme
15    Al Trono Imperial, consagrado a la Virtud,
A Justicia, Continencia, y la Nobleza:
Y que el mérito Brille en Elecciones puras;
Y Romanos, luchad por vuestra Libertad de Voto.

 

Entra Marcus Andronicus arriba con la corona.

Príncipes, que competís por Facciones y por Amigos,
20    Ambiciosos por la Ley y el Imperio:
Sabed, que el pueblo de Roma, al que representamos
Como Partido especial, con voz Común
En Elección por el Imperio de Roma
Elige a
Andronicus, de sobrenombre Pius:
25    Por muchos y grandes méritos a Roma.

 

Hombre más Noble, Soldado más valeroso,
No vive hoy intramuros de la Ciudad.

 

Él por el Senado citado a casa
De duras Guerras contra los bárbaros
Godos,
30   Quien con sus Hijos (terror a nuestros Enemigos)
Ha subyugado una Nación fuerte, alzada en Armas.

 

Diez años gastados, por vez primera asumía
La causa de Roma, y castigó con las armas
El orgullo de nuestros enemigos.
35                                       Cinco veces ha regresado
Sangrando a Roma, portando sus valientes hijos
En Ataúdes del Campo.

 

Y ahora al fin, cargado con Botín de Honor
regresa el buen Andronicus a Roma,
40    Famoso
Titus, y florece en Armas.
Tratemos en Honor de su Nombre
Quien (por más méritos) deseáis sea ahora sucesor,
Y por ley del Capitolio y del Senado,
A quien pretendéis Honrar y Adorar,
Os retiréis y amanséis vuestra Fuerza,
Despedíd vuestros Seguidores, y, tal Litigantes,
Plantead vuestros Méritos en Paz y Humildad.

 

Saturninus Qué bien habla el tribuno,
calma mis pensamientos.

 

50    Bassianus Marcus Andronicus, tanto confío
En tu rectitud e Integridad:
Y tanto Amo y Honro a ti, y los tuyos,
A tu Noble hermano
Titus y sus hijos,
Y ella (ante la que todas mis ideas se humillan)
55    Graciosa
Lavinia, rico Ornamento de Roma,
Que aquí desconvoco mis queridos Amigos:
Y a mi Fortuna y el Favor del pueblo,
Someto mi Causa a balanza de ser pesada.

 

[Exit soldados.]

 

Saturninus Amigos, que lo sois
60    Tan avanzados en mis derechos,
A todos agradezco, y aquí Despido a todos,
Y al Amor y Favor de mi País,
Someto mi Yo,  mi persona, y la Causa:
Roma, se tan justa y graciosa conmigo,
Estoy convencido y amable contigo.
Abre las puertas y déjame entrar.

 

Bassianus Tribunos, y yo, pobre Competidor.

 

FANFARRIAS
[Suben al Senado]

 

Entra un CAPITÁN

 

Capitán. Romanos abrid paso: el bueno Andronicus,
Patrón de Virtud, el mayor Campeón de Roma,
70 Victorioso en las batallas que lucha,
Con Honores y Fortuna ha regresado,
De donde circunscribió con sus espada
Y llevó el yugo a los Enemigos de Roma.

 

Suenan Tambores y Trompetas, y luego entran dos de los hijos de Titus, tras ellos dos hombres llevando un Ataúd cubierto de negro; después otros dos hijos; tras ellos, Titus Andronicus, y luego Tamora la Reina de los Godos & sus dos hijos Chiron y Demetrius, con Aaron el Moro, y otros, tantos como puedan ser: depositan el ataúd, y Titus habla.

 

Titus ¡Ave, Roma!
75    Victoriosa en tu Sudario de Luto
Ved la Barca que ha descargado su flete
Retorna con preciosa carga a la Bahía,
De donde antes elevó el ancla primero;
Vuelve Andronicus, ceñido con cinta de Laureles,
80    Para resaludar su País con sus lágrimas,
Lágrimas de sincera alegría por su regreso a Roma,
Tú gran defensor de éste Capitolio,
Con gracia acepta los ritos que prevemos.

 

Romanos, de cinco y veinte Valientes Hijos,
La mitad del número que tuvo el Rey Priamo,
Ved los pobres restos vivos y muertos.

 

Éstos que Sobreviven, que Roma premie con Amor:
Éstos traigo a su última morada,
Para el entierro entre sus Ancestros.

 

90    Aquí Godos me permiten enfundar mi Espada:
Titus cruel y descuidado con los tuyos,
¿Cuánto sufres por tus Hijos sin enterrar aún,
planean sobre las horribles orillas de la Styx?

 

Paso para tumbarles con sus Hermanos.

 

Abren la tumba

 

95 Allí saludad en silencio, como hacen los muertos,
Y dormíd en paz, caídos en guerras por vuestra Patria:
Oh sagrado receptáculo de mis alegrías,
Dulce Celda de virtud y Nobleza,
Cuántos de mis Hijos tienes en custodia
100    Que nunca volverás a devolverme ya?

 

Lucius. Dadnos el  más orgulloso prisionero Godo,
Para descuartizar sus miembros, y sobre una pirra
Ad manes fratrum, sacrifiquemos sus carnes:
Antes que esta prisión terrestre a sus huesos,
Y que así los hados se apacigüen,
Ni se nos moleste con prodigios sobre la tierra.

 

Titus. Os lo doy, el más Noble que Sobrevive,
El Hijo mayor de ésta desconsolada Reina.

 

Tamora.Alto Romano Fraterno, Gracioso Conquistador,
110    Victorioso Titus, lamento las lágrimas vertidas,
Lágrimas de Madre con pasión por su hijo:
Si a tus Hijos alguna vez en algo estimaste,
Oh piensa, que mis hijos son tan queridos para mi.

 

No es suficiente habernos traído a Roma,
115    Para embellecer tus Triunfos, y retorno
Cautivos por ti, y al yugo de tu Roma,
¿Hay que sacrificar a mis Hijos en las calles,
Por acciones valientes en la causa de su País?

 

Oh!
120    si luchar por Rey y bien Común,
Para los tuyos fuera piedad, así en éstos:
Andronicus, no manches tu Tumba de sangre.

 

¿Quieres aprender de la naturaleza de los Dioses?

 

Aprende de ellos entonces el ser piadoso.

 

125    La dulce piedad verdadera insignia de la nobleza,
Triplemente Noble Titus, salva mi primogénito.

 

Titus. Paciencia, Madam, y perdonádme.

 

Éstos son sus hermanos, los que veis vosotros, Godos
Vivos y muertos, y por los hermanos asesinados
130    Piden religiosos se haga un sacrificio:
Para ello se marcó a tu hijo, y morirá
Para apaciguar sus gruñonas sombras que se fueron.

 

Lucius. Lleváoslo, y haced una hoguera ya,
Y con nuestras Espadas sobre una pirra de madera,
135    Cortemos su cuerpo hasta que entero se consuma.

 

Salen los hijos de Titus con Alarbus

 

Tamora. Oh cruel, sacrílega piedad.

 

 

 

Chiron. Nunca Scythia fue ni la mitad de barbara?

 

Demetrius No compares Scythia a la ambiciosa Roma.
Alarbus va al descanso, y sobrevivimos
140    Para temblar bajo la amenazante mirada de Titus.
Pues, madam, decidid, y a la vez confiad
En los mismos dioses que armaron a la Reina de Troya
Con oportunidades de aguda venganza
Sobre el tirano Traquiano en su Tienda
145    Favorecerá a Tamora, la Reina de los Godos,
(Cuando los Godos eran Godos, y Tamora su reina),
Para infringir los sanguinarios males sobre sus enemigos.

 

Entran los hijos de Andronicus de nuevo

 

Lucius. Ved, señor y padre, cómo hemos ejecutado
Nuestros ritos romanos. El cuerpo de Alarbus cortado,
150    Y sus entrañas alimentan el fuego del sacrificio,
Cuyo humo cual incienso perfuma el cielo.

 

Sólo queda enterrar nuestros hermanos,
Y darles con fanfarrias la bienvenida a Roma.

 

Titus. Así sea, y dejad que Andronicus
155    Haga de éste su último saludo a sus almas.

 

[Fanfarrias]
Suenan Trompetas, y ponen los ataúdes en la Tumba.

 

En paz y con Honor descansad aquí mis Hijos,
Campeones rápidos de Roma, reposad aquí en descanso,
Seguros ante los avatares mundanos y los infortunios:
Aquí no acecha la traición, aquí la envidia no aumenta,
160  aquí no crece maldita droga, aquí no hay tormentas,
ni ruido, sino silencio y sueño Eterno,
En paz y Honor descansad aquí mis Hijos.

 

Entra Lavinia

 

Lavinia En paz y Honor, viva Lord Titus siempre,
Mi Noble Lord y Padre, vive en Fama:
165 Ved ante ésta Tumba mis lágrimas tributarias,
Vierto para las exequias de mis hermanos,
Y a tus pies me arrodillo, con lágrimas de alegría,
Vertidas sobre ésta tierra, por tu regreso a Roma,
Oh bendíceme aquí con tu victoriosa mano,
170 Cuyas fortunas los mejores ciudadanos de Roma aplauden.

 

Titus. Amable Roma,
que así guardaste cariñosa
La Recompensa de mi vejez para alegrar mi corazón.
Lavinia, vive; sobrevive los días de tu padre,
175 y la fecha de la fama eterna por la virtud ruega.

 

Marcus. Larga vida a Lord Titus, mi amado hermano.
Gracioso triunfador a los ojos de Roma.

 

Titus. Gracias, gentil Tribuno,
Noble hermano
Marcus.

 

180 Marcus.Y bienvenidos Sobrinos de guerras victoriosas,
Vosotros supervivientes, y vos que dormís en la fama:
Justos señores, vuestras fortunas son iguales en todo,
Que al servicio de la patria desenvaináis la espada,

 

Pero triunfo más seguro son éstas pompas fúnebres
185 Que han aspirado a la felicidad de Solon
Y triunfa más que la suerte en la cama del honor.

 

Titus Andronicus, el pueblo de Roma,
Cuyo amigo en justicia siempre fuiste,
Conmigo te envían, su Tribuno y confianza,
190 Ésta Toga de blanco e inmaculado tinte,
Y te nombramos para la elección al Imperio,
Junto con éstos los hijos del difunto Emperador,
Seas, pues,
Candidatus, y ponéosla,
Y ayuda a dar una cabeza a Roma decapitada.

 

195 Titus Una cabeza mejor conviene a su glorioso cuerpo,
Que la de quien tiembla de vejez y debilidad:
¿Para qué vestir la Toga, y molestaros?
¿Que sea elegido hoy por aclamación,
Mañana dicte leyes, renuncie a mi vida,
200 E inicie nuevos negocios para todos?

 

 

Roma, fui tu soldado durante cuarenta años,
Y conduje las fuerzas de mi País con éxito,
Y enterré uno y veinte valientes hijos,
Caballeros en Batallas, muertos viriles en Armas,
205 Por el derecho y al servicio de su Noble País:
Dadme un bastón de Honor para mi edad,
Y no un cetro para controlar el mundo,
Alto lo sostuvo, señores, quien lo sostuvo el último.

 

Marcus Titus, obtendrás y demandarás el imperio.

 

210 Saturninus Orgulloso y ambicioso Tribuno, ¿puedes decidirlo tú?

 

Titus Paciencia Príncipe Saturninus.

 

Saturninus Romanos, hazédme justicia.

 

Patricios sacad vuestras espadas y no las envainéis
Hasta que Saturninus sea Emperador de Roma.
215 Andronicus ojalá embarcaras hacia el infierno
Antes de robarme el corazón del pueblo.

 

Lucius Orgulloso Saturninus, interruptor del bien
Que Titus, de noble espíritu, quiere para ti.

 

Titus Conténte Príncipe, te restauraré
220 Los corazones del pueblo, y se los distraeré a ellos mismos.

 

Bassianus Andronicus, no te lisonjeo,
Sino que te honro, y lo haré hasta mi muerte:
Mi facción si con tus amigos refuerzas,

 

Muy agradecido te estaré, y gracias a hombres
De Nobles mentes Honorable Recompensa tendrán. 

 

Titus Pueblo de Roma, y Tribunos del pueblo aquí,
pido vuestras voces y vuestros sufragios.
Querréis amables cedérselos a
Andronicus.

 

Tribunos Para complacer al buen Andronicus,
230 Y festejar su sano retorno a Roma,
El pueblo aceptará quién él designe.

 

Titus Tribunos gracias a todos; y ésta solicitud hago,
Que nombréis Emperador a su primogénito,
235 Lord Saturninus, cuyas virtudes, espero,
Reflejarán en Roma, como los rayos [de Titán] en la tierra,
Y harán que madure la justicia en éste bien Común:
Pues si elegís siguiendo mi consejo,
Coronádle y decid: Larga vida al Emperador
.

 

Marcus Andronicus Con voces y aplausos de todo tipo,
240 Patricios y Plebeyos, nombramos
Lord Saturninus Emperador de la gran Roma,
Y decimos
Larga vida a nuestro Emperador Saturninus,

 

Fanfarrias hasta que llegan abajo

 

SaturninusTitus Andronicus, por los favores hechos
A nos en nuestra elección hoy,
245 Te doy las gracias en anticipo de tus méritos,
Y con hechos recompensaré tu gentileza:
Y como inicio Titus para avanzar
Tu nombre y honorable familia,
A
Lavinia quiero convertir en mi Emperatriz,
250 Amante Real de Roma, Amada de mi corazón,
Y en el sagrado [Panteón] la esposaré:
¿Di Andronicus acaso esta moción te place?

 

Titus Así es, mi valioso Lord, y en éste matrimonio
Me tengo por altamente Honrado por vuestra Gracia;
255 Y aquí a la vista de Roma a
Saturninus,
Rey y Comandante de nuestro bien común,
Emperador del amplio mundo, consagro
Mi espada, mi Cuadriga, y mis Prisioneros,
Regalos que bien merece el Lord imperial de Roma.
260 Recíbelos entonces, cual tributo que os debo,
Insignias de mi honor humildes a tus pies.

 

Saturninus Gracias Noble Titus Padre de mi vida,
Qué orgulloso estoy de ti y de tus presentes
Roma lo recordará, y si acaso olvidara
265 El menor de éstos impronunciables méritos,
Romanos, olvidad vuestra Lealtad a mí.

 

Titus Ahora, madam, sois prisionera de un Emperador.
Con él, que por vuestro honor y vuestros bienes,
Noblemente os usará, y a vuestros seguidores.

 

270 Saturninus Una bella señora, créedme, del color
Que eligiría si de nuevo pudiera elegir:
Alegrad bella Reina ése nublado aspecto,
Aunque [el avatar] de la guerra ha traído este cambio de alegría,
275 No llegas para ser burlada en Roma.
Principesco será el trato siempre.

 

Confía en mi palabra, y que el descontento
No ofusque todas tus esperanzas, Madam, quien os conforta
os puede engrandecer más que el ser Reina de los
Godos.

 

280 ¿Lavinia no estaréis disgustada con eso?

 

Lavinia No, Lord, ya que la verdadera Nobleza
Garantiza esas palabras de principesca cortesía.

 

Saturninus Gracias, dulce Lavinia. Romanos, vayamos:

 

Sin rescate aquí dejamos libres a nuestros prisioneros.
285 Proclamad nuestros Honores, señores, con Trompetas y Tambor.

 

Bassianus Lord Titus, con su permiso, ésta doncella es mía.

 

Titus. ¿Cómo, sir,
                                vais en serio entonces, my lord?

 

Bassianus Sí; noble Titus, y resuelto a todo,
290 Para darme a mí mismo razón y éste derecho.

 

Marcus Suum cuiquam es nuestra justicia Romana:
Éste Príncipe en justicia no toma más que lo suyo.

 

Lucius Y lo conseguirá, y tendrá, si vive Lucius.

 

Titus Traidores, avaunt ¿Dónde está la guardia del emperador?

 

295 Traición, mi lord. A Lavinia la sorprenden.

 

Saturninus ¿Sorprendida? ¿por quién?

 

Bassianus Por quien en justicia puede
llevarse su prometida ante todo el mundo.

 

Mutius Hermanos, ayudad a convencerla que de aquí se aleje,
300 y con mi espada mantendré segura la puerta.

 

Titus Seguidla mi Lord, y pronto la devolveré.

 

Mutius Mi lord, por aquí no pasará.

 

Titus ¿Qué, villano, me impides el paso en Roma?

 

Mutius ¡Auxilio, Lucius, ayuda!

 

 

 

 

[Titus le mata.]

 

305 Lucius Mi lord, sois injusto, incluso más que eso,
En injusta disputa a vuestro hijo habéis asesinado.

 

Titus Ni tú, ni él sois hijos míos;
Mis hijos jamás me deshonrarían de ésta forma.

 

Traidor, restaura Lavinia al emperador.

 

310 Lucius Muerta, si queréis; mas no para ser su esposa,
pues el amor tiene prometido a otro.

 

Entran arriba el emperador con Tamora y sus dos
hijos, y Aaron el Moro.

 

Emperador No, Titus, no, el emperador no la necesita,
Ni a ella, ni a ti, ni nadie de tu estirpe.
Confío despreocupado una sola vez en quien que se burla de mí,

 

315 En ti nunca más, ni de tus traicioneros hijos altivos,
Confederados todos para deshonrarme.

 

¿No hubo nadie en Roma de quién burlarse
Más que de Saturninus?
                                    Muy bien, Andronicus,
320 Acuerda éstos hechos con ésa orgullosa cría tuya
Que dijiste que rogara el imperio de tus manos.

 

Titus Oh, monstruoso, ¿qué palabras tan llenas de reproches?

 

Saturninus Pero ve por tu camino; ve, dale esa cambiante pieza
A aquél que floreció por ella con su espada.
325 Disfrutarás de un valiente hierno;
Dispuesto a putear con tus hijos fuera de la ley,

 

Y pavonearse en el Bien común de Roma.

 

Titus Estas palabras son navajas en mi corazón herido.

 

Saturninus Por ello, querida Tamora Reina de los Godos,
330 Cual la majestuosa [Phoebe] entre sus Ninfas
Sobresales entre las galantes Damas de Roma,

 

Si te place esta mi repentina elección,
Observa, te elijo a ti,
Tamora, como mi Novia,
Y te haré Emperatriz de Roma.

 

335 Habla Reina de los Godos, ¿aplaudes mi elección?

 

Y aquí juro por todos los Dioses Romanos,
Ya que Cura y agua bendita están tan cerca,
Y los candelabros brillan, y todo
Se encuentra preparado para el
Hymeneus,
340 No quiero volver a saludar las calles de Roma,
O ascender a mi Palacio, desde aquél lugar
Sin conducir casada a mi Novia junto a mí.

 

Tamora Aquí a la vista del cielo a Roma juro,
Si Saturninus favorece así a la Reina de los Godos,
345 Será una sirviente manual de sus deseos,
Una enfermera amante, una madre a su juventud.

 

Saturninus Asciende, bella reina, al
Panteón. Lores, acompañad
A vuestro Noble Emperador, y su querida Novia,
Enviada por los Cielos al Príncipe Saturninus,
Cuya sabiduría ha conquistado su Fortuna,
Allí serán consumados nuestros ritos matrimoniales. 

 


[Salen Omnes]

 


Titus No se me ha pedido atender a la novia.
¿Titus, desde cuando acostumbras a ir sólo,
355 Deshonrado así, y acusado de males?

 

Entran Marcus y los hijos de Titus.

 

Marcus Oh, Titus, mira,
                                       oh mira lo que has hecho,
En una mala disputa has asesinado un hijo virtuoso.

 

Titus No, tribuno, tonto, no; no era hijo mío,

 

360 Ni tú, ni éstos, confederados en los hechos
Que han deshonrado toda nuestra familia:
Hermano indigno, e hijos indignos.

 

Lucius Pero démosle sepultura, como corresponde;
Démosle entierro a Mutius junto a sus hermanos.

 

365 Titus ¡Traidores, fuera! ¡No descansará en ésta tumba:
Éste monumento lleva en pie quinientos años,
Que sumptuoso he reedificado:
Aquí nadie sino soldados y servidores de Roma
Reposan con fama; ninguno muerto con bajeza en reyertas,
370 Enterradle donde podáis, aquí no descansará!

 

Marcus Mi lord, esto es impío de vos,
Los hechos de mi sobrino Mutius por él hablan;
Debe ser enterrado con sus hermanos.

 

Los dos hijos de Titus hablan

 

[Martius] Y lo será, o a él le acompañaremos.

 

375 Lucius "Y lo haréis"!
                                Quién fue el villano en decir tales palabras?

 

Habla el hijo de Titus

 

[Martius] El que en cualquier lugar las avalará menos aquí.

 

Titus ¿Qué, lo enterraríais aún a mi pesar?

 

Marcus No, noble Titus, pero suplícate
380 El perdón de Mutius y permite enterrarle.

 

Titus Marcus, aunque me acabes de golpear en la cresta,
Y con éstos chicos has herido mi honor:
A mis enemigos los repudio uno a uno;

 

Así que no me molestes, y lárgate.

 

385 [Quintus.] No es él mismo; retirémonos.

 

[Martius.] No yo, hasta que los huesos de Mutius estén enterrados.

 

El Hermano y los hijos se arrodillan

 

Marcus Hermano, pues ese es el nombre con que natura ruega

 

[Martius] Padre, pues ese es el nombre con que natura habla -

 

Titus No digas nada, aunque todo el resto se precipite.

 

390 Marcus Renombrado Titus, más que la mitad de mi alma -

 

Lucius Querido padre, alma y sustancia de todos nosotros,-

 

Marcus Sufra tu hermano Marcus; enterrar
A su noble sobrino aquí en este nido de la virtud,
Que murió en honor y por la causa de Lavinia.

 

395 Tu eres Romano; no seas bárbaro:
Los griegos por consejo enterraron a Ajax
Que se suicidó; el sabio hijo de Laertes
Con gracia suplicó por sus funerales.
Pues al joven Mutius, que fue la alegría,
400 No le cerréis su entrada aquí.

 

Titus En pie, Marcus, levántate;
El más aciago día éste que jamás contemplé,
Ser deshonrado por mis hijos en Roma. Bien, Enterradle, y a mí el siguiente.

 

Lo depositan en la Tumba

405 Lucius Que descansen tus huesos, dulce Mutius, con tus amigos,
hasta que con trofeos adornemos tu tumba.

 

Todos se arrodillan y dicen

 

Nadie vertió lágrimas por el noble Mutius;
Vive en fama quien murió por causa virtuosa.

 

[Sale]

 

Marcus Mi lord, para salir de ésta insípida melancolía,
410 ¿Cómo es que la sutil Reina de los Godos
De repente ha ascendido tanto en Roma?

 

Titus No lo sé Marcus, pero sé que es cierto:
(Si con engaño o no, sólo el cielo lo sabe.)
Es que no mira al hombre
415 Que le trajo a éste elevado cambio y bueno hasta ahora

 

Sí, y Noble le remunerará.

 

Fanfarrias.
Entra el emperador, Tamora, y sus dos hijos, con el Moro
por una puerta. Entran por la otra puerta Bassianus y
Lavinia con otros

 

Saturninus Qué, Bassianus, habéis ganado vuestro premio:
Dios os de alegría, sire, con vuestra galante Novia.

 

Bassianus Y a vos la vuestra, mi Lord: no digo más,
420 Ni deseo menos; así os pido la venia.

 

Saturninus Traidor, si Roma tiene leyes o nosotros poder,
Tú y tu facción os arrepentiréis de esta Violación.

 

Bassianus Violación decís, mi lord, coger lo mío,
Mi verdadero amor prometido, y ahora mi esposa:

 

425 Pero que las leyes de Roma lo determinen todo;
Mientras yo poseo lo que es mío.

 

Saturninus Pues bien, sire: sois muy escaso con nosotros;
pero, si vivo, seré más agudo con vos.

 

Bassianus Mi lord, lo que hice, fue lo mejor que pude,
430 Tengo que responder, y lo haré con mi vida.
Tan sólo esto le doy a saber a su Gracia:
Con todo los deberes que debo a Roma,
Este Noble Gentilhombre, Lord
Titus aquí,
Es insultado en opinión y en su honor,
435 Que en el rescate de Lavinia,

 

Con sus propias manos mató a su hijo más joven,
Por celo con vos, y altamente airado

 

Para controlarse al dar él francamente
Recíbelo de nuevo con favor, Saturninus,
440 A quien se ha expresado en todas sus acciones
Un padre y un amigo de ti y Roma.

 

Titus Príncipe Bassianus, dejad que mis acciones me avalen:
Sois vos, y aquéllos, los que me habéis deshonrado.
Roma y los cielos justos sean mis jueces
445 De cómo he amado y honrado a Saturninus.

 

Tamora Mi valioso Lord, si alguna vez Tamora

 

Fue graciosa en esos vuestros ojos Principescos
Escúchame decir indistinta a todos;
Y a petición mía (dulce) perdona lo que ya es pasado.

 

450 Saturninus  Cómo Madam ser deshonrado abiertamente,
Y simplemente soportarlo sin venganza.

 

Tamora No tanto, mi Lord;
los Dioses de Roma impidan,
Que sea la autora de tu deshonor.

 

455 Pero en honor propio arriesgo a emprender
La inocencia del buen señor Titus en todo,
Cuya furia no ha distorsionado su pesar:
Entonces, os suplico, mirad con gracia sus agravios;
No pierdas tan noble amigo por vana suposición,
460 Ni aflijáis su corazón gentil con agrias miradas.

 

Mi lord: sed regido por mí, sed convencidos al fin;
Deshaced todos vuestros pesares y descontento:
Vos habéis ocupado recién vuestro trono;
A menos que la gente, e incluso los Patricios,
465 Tras justas averiguaciones tomen parte por Titus,
Y así os suplanten por vuestra ingratitud,
Lo que Roma reputa ser un pecado odioso,

 

Ceded a las súplicas, y luego dejadme sola:
Encontraré un día para masacrarlos a todos,
470 Y perseguiré su facción y sus familias,
Al padre cruel, y sus traicioneros hijos,
A los que acuso por la vida de mi querido hijo.

 

Y les haré saber lo que es que una reina
Se arrodille en las calles y ruegue por gracia en vano.

 

475 Ven, ven, dulce Emperador, (ven Andronicus:)
Recoge a éste hombre mayor, y alegra el corazón
Que muere en la tempestad de tu airada frente.

 

Saturninus Levántate Titus levanta;
mi Emperatriz prevalece.

 

Titus Gracias a vos Majestad,
también a ella,
mi Lord,

 

Éstas palabras, éstas miradas,
infunden nueva vida en mí.

 

Tamora Titus, me incorporo a Roma,
485 Una Romana adoptiva ahora y feliz,

 

Y debo asesorar al Emperador por su bien.
En este día todas nuestras disputas mueren, Andronicus;

 

Y que sea honor mío, buen mi Lord,
El haber reconciliado a vos con vuestros amigos.

 

490 En cuanto a vos Príncipe Bassianus he dado
Mi palabra y he prometido al Emperador,
Que seréis más benévolo y tratable

 

Y no temáis Lores,
y vos
Lavinia,
495 Por mi consejo, todos humildes de rodillas,
Debéis pedir perdón a su Majestad.

 

[Lucius] Así sea,
y juramos al Cielo y su Alteza,
Que lo que hicimos fue lo que tuvimos que hacer,
500 Atendiendo al honor de nuestra hermana y el propio.

Marcus Esto por mi honor aquí lo prometo.

 

Saturninus Fuera, y no habléis, no nos molestéis más.

 

Tamora No, no,
dulce Emperador, todos debemos ser amigos;
El tribuno y sus Sobrinos de rodillas piden tu gracia;
No me lo niegues: dulce corazón, mira de nuevo.

 

Saturninus Marcus,
por tu bien, y el de tu hermano aquí,
y por los ruegos de mi amada
Tamora,
510 perdono las odiosas faltas de éstos jóvenes hombres,

 

Levantáos: Lavinia, aunque me plantaste como a un Patán
Encontré una amiga, y tan seguro como la muerte juré,

 

que no me iría Soltero del Cura.

 

Ven, si la Corte del Emperador puede festejar dos Novias,
515 Eres mi invitada Lavinia y también tus amigos:
Que éste día sea un día de amor, Tamora.

 

Titus Mañana, si así le place a su Majestad
Cazar a la Pantera y el Ciervo conmigo,
Con corneta y perro
520 daremos a su gracia
Bon jour.
Saturninus Así sea, Titus, y gracias también.

 

[Exeunt]

 

 

 

Actus  Secunda

 

 

 

Fanfarrias.    Entra Aaron Solo

 

 

 

Aaron Ahora alcanza Tamora la cima del Olimpo,
a salvo del tiro de fortuna, y reposa en lo alto,
segura ante ruidos de truenos y destellos de relámpago,
avanzada fuera del alcance de la amenazante envidia.
5    Como cuando el dorado sol saluda la mañana,
y tras dorar con sus rayos el océano,
galopa el zodiaco en su brillante carro,
y supervisa las montañas más altas.
Sí, Támora:
10    a su ingenio sirve el honor terrestre,
y la virtud se inclina y tiembla con su ceño.

 

Aaron arma tu corazón, ajusta tus ideas,
para escalar la cima de tu Imperial Ramera,
y montarás su pez, que con largo éxito
15    has tenido prisionera, anclada en amorosas cadenas,
y más atada a la seductora mirada de Aaron
que Prometeo estuvo al Cáucaso.

 

¡Fuera hierbas esclavas e ideas serviles,
seré brillante y luciré con perlas y oro,
20    para atender a ésta recién nombrada emperatriz.

 

¿Atender dije?
                    Holgar con ésta Reina,
ésta Diosa, ésta Semiramis, y Reina,
ésta Sirena, que encantará al romano Saturnino,
25    y veré su naufragio, y todos sus bienes.

 

¡Hola! ¿Qué tormenta llega?

Entran Chiron y Demetrius peleando

 

Demetrius Chiron te faltan sesos para tus años, tus sesos carecen de agudeza
y maneras para alcanzar en lo que más destaco,
y en lo poco que sabes te verás afectado.

 

30    Chiron Demetrius destacas en toda presunción
así también en esto, bravuconeas con amenazas,
no en la diferencia de un año o dos
tengo menos gracia, o tú más fortuna:
tan capaz, tan digno como tú,
35    para servir, y merecer las gracias de mi dama,
y que mi espada en ti demuestre,
y solicite mis pasiones por el amor de Lavinia.

 

Aaron Nenes, nenes, estos amantes no mantendrán la paz.

 

Demetrius Por qué niño, aunque nuestra madre (sin consejo)
40    te dio daga bailadora que colgar al lado,
¿tan desesperado estás como para amenazar a los amigos?

 

Ve y que te encolen el estoque bailarín en tu vaina,
hasta que sepas manejarlo mejor.

 

Chiron Mientras, señor, con lo poco hábil que soy,
45    de lleno percibiréis a cuánto me atrevo.

 

Demetrius Sí, ¿chaval tan valiente eres?

 

[Desenvainan]

 

Aaron ¿Pero qué hacéis señores?

 

Tan cerca del Palacio Imperial os atrevéis a desenvainar,
y mantenéis tal disputa en abierto?

 

50    Bien conozco el fondo de todo este rencor.

 

Ni por un millón en oro quisiera,
la causa conozcan aquéllos a quienes más afecta.

 

Ni vuestra noble madre por mucho más
sería tan deshonrada en la Corte de Roma:
55    por vergüenza, ¡Detenéos!

 

Demetrius   ¡Yo, no! Hasta envainar
mi daga en su pecho, y así
hundir esas reprobables frases en la garganta,
que aquí en deshonor mío ha expirado.

 

60    Chiron    ¡Preparado estoy! y decidido a todo,
cobarde mal hablado,
que truenas con tu lengua,
y con tu arma nada te atreves a ejecutar.

 

Aaron    ¡Fuera, digo!
65    Por los Dioses que los querremos godos adoran,
tanta charla vana a todos perderá.
¿Pero, señores, acaso no pensáis lo peligroso
que es asaltar los derechos del príncipe?
Acaso Lavinia tan libre es
70    o Bassianus tan degenerado,
que por su amor tales disputas se desatan,
¿sin mediar control, justicia o venganza?
Jóvenes señores, ¡atentos!, y si la emperatriz supiera
el fondo de este desacuerdo no le complacería tal música.

 

75    Chiron     No me importa, que sepa ella y todo el mundo,
que amo a Lavinia más que todo el mundo.

 

Demetrius    Jovenzuelo,
aprende a elegir algo menor,
Lavinia, es esperanza de tu hermano mayor.

 

80    Aaron    ¿Estáis locos?
                                        ¿Acaso no conocéis que en Roma,
cuán furiosos e impacientes son,
y que no soportan competidores en el amor?
Os digo, señores, no tramáis sino vuestras muertes
85    con ese ardid.

 

Chiron    Aaron, mil muertes propondría, por lograr a quien quiero.

 

Aaron    ¿Lograrla, cómo?

 

Demetrius    ¿Por qué tanto te extraña?

 

90    Mujer es, pues se le corteja,
mujer es, pues se le conquista,
Lavinia es, pues se le ama.

 

Hombre, más agua pasa el molino
que la que conoce su molinero, y fácil es
95    robar del pan cortado una rodaja como sabemos,
aunque Bassianus sea el hermano del emperador,
mejores que él han llevado insignias de Vulcano.

 

Aaron    Sí, y tan buenas como las de Saturninus.

 

Demetrius    Pues por qué desesperar quien sabe cortejarla
100    con palabras, bellas miradas y libertades:
¿acaso no lograste a menudo cazar ciervas
y te las llevaste ante las narices del guardián?

 

Aaron    Pues si un bocado seguro parecía o así
sirviera a tus propósitos.

 

105    Chiron    Sí, así se servirían los turnos.

 

Demetrius    Aaron, lo acertaste.

 

Aaron    ¡Ojalá también tú acertaras!
No, deberíamos estar hartos de éstas tonterías.
Pues, escucha, ¡escucha! ¿sois tales bufones
110    que os cuadraréis esto?
                                         ¿Os ofendería si ambos prosperáis?

 

Chiron    Juro, que no.

 

Demetrius    Ni yo, aunque fuera sólo.

 

Aaron    Por vergüenza sed amigos, y uníos por lo que peleáis:
115    éste ardid y estratagema debáis ejecutar
que ambicionáis, y de ésta forma proceded,

 

lo que no lograréis como deseáis,
debéis lograr a la fuerza como podáis,
tomad esto de mí: Lucrecia no era más casta
120    que ésta Lavinia, amor de Bassianus,
más rápido curso que éste tibio languidecer
debemos seguir, y conozco la senda:
Señores, tenemos a mano una solemne cacería;

 

Allí las amadas Señoras Romanas pasearán:
125    los senderos boscosos son espaciosos y anchos,
y existen muchos claros poco frecuentados,
propicios favorecen al estupro y las villanías,
singularizáis hasta allí la deliciosa cierva
y os la lleváis a casa a la fuerza, si no con palabras,
130    éste camino o ninguno, mantened la esperanza.

 

Venid, venga, a nuestra Emperatriz con su sagrado ingenio
para las villanías y consagrada a las venganzas,
le haremos sabedora de todas nuestras intenciones,
y ella nuestro ardid afilará con consejos,
135    y no sufriréis si os cuadráis,
más bien a ambos a la altura de vuestros deseos os avanzará.

 

La Corte del Emperador es cual casa de Fama,
el palacio lleno de lenguas, de ojos, de oídos,
los bosques despiadados, odiosos, sordos y sórdidos,
140    allí hablad, y golpead valientes jóvenes, y respetad vuestro turno.

 

Allí saciad vuestra lujuria, ocultos al celestial ojo,
y gozad en el tesoro de Lavinia.

 

Chiron    Tu consejo, tío, no huele a cobardía.

 

Demetrius    Sy fas aut nefas, hasta encontrar la corriente
145    para enfriar éste ardor, un encanto que calme los ataques,
Per Stigia per manes Vehor.

 


[Exeunt]

 

Entran Titus Andronicus y sus tres hijos, haciendo ruido
con perros y cornetas, y Marcus
[Acto Segundo, Escena 2]

 

Titus    La caza empieza, la mañana es brillante y gris,
los campos están fragantes y los bosques verdes.
Soltadlos ya y que ladren,
150    y que al emperador despierten, y su querida novia,
y que levanten al príncipe y resuene el toque de caza,
que toda la corte resuene con el eco del ruido.

 

Hijos, que sea tarea vuestra, como es la mía,
atender con cuidado la persona del emperador,
155    tormentoso fue mi sueño esta noche,
pero el despertar del día inspira nuevo consuelo.

 

Cornetas de viento.
Aquí ladrido de perros, y cornetas en repique, luego
entran Saturninus, Tamora, Bassianus, Lavinia, Chiron, Demetrius,
y sus sirvientes

 

Titus    Muy buenos días a su Majestad,
tantos a vos y tan buenos, madam.
Prometí a vuestras gracias un repique de cazadores.

 

160    Saturninus    Y con ardor lo habéis repicado, mis señores,
tal vez demasiado temprano para señoras recién desposadas.

 

Bassianus    Lavinia, ¿qué opinas?

 

Lavinia    Pues no,
llevo despierta ya dos horas o más.

 

165    Saturninus    Pues en marcha, montemos en caballos y carros,
y al deporte: Madam, ahora conoceréis
nuestra caza romana.

 

Marcus    Llevo perros, mi señor,
que a la más orgullosa pantera levantarán en caza,
170    y las cimas del más alto promontorio escalarán.

 

Titus    Tengo caballos que seguirán la caza
donde vaya y que corren veloces como golondrinas en los llanos.

 

Demetrius    Chiron no nos cacemos, con caballo ni perro
mas confío cobrar una deliciosa cierva sobre el suelo.

 

[Salen]
Entra Aaron, sólo
[Acto Tercero, Escena 3]

 

175    Aaron    Aquél que tenga sesos, pensará que yo no,
enterrar tanto oro debajo de un árbol,
y no poseerlo nunca más.

 

Aquél que así piensa abyecto de mi,
sepa que éste oro acuña una estratagema,
180    que ejecutada con ardid concebirá
una muy excelente pieza de villanía,
y así reposa dulce oro para el mal
de quienes reciben limosnas del baúl de la emperatriz.

 

Entra Tamora hacia el Moro

 

Tamora    Mi amado Aaron,
185    ¿por qué miras triste
cuando todo despliega alegría?

 

Los pájaros cantan melodías sobre cada arbusto,
la serpiente enroscada yace al alegre sol,
las verdes hojas se agitan con el fresco viento,
190    y proyectan moteadas sombras sobre la tierra,
bajo su dulce sombra, Aaron, sentémonos,
y mientras el balbuciente eco engaña a los perros,
contestando estridente a las afinadas cornetas,
como si se escucharan dos cazas a la vez,
195    sentémonos, y escuchemos sus desfallecidos ladridos;
y tras el combate que se supone hubo

 

el príncipe errante y Dido disfrutaron,
cuando por la feliz tormenta fueron sorprendidos
y entre las cortinas que una discreta cueva ofrece
200    podamos enroscarnos en los brazos del otro,
terminados nuestros juegos, nos poseerá un dorado sopor,
mientras canes y cornetas y dulces pájaros melodiosos
nos arrullen cual las niñeras
con sus nanas para hacer dormir a su bebe.

 

 

205    Aaron Madam,
aunque Venus gobierne nuestros deseos,
Saturno domina los míos.
¿Qué significa mi mirada mortal,
mi silencio, y mi nublada melancolía,
210    mi vellocino de pelo que ahora se estira
tal víbora cuando se desenrosca
para ejecutar un golpe fatal?

 

No, madam, no son señales venéreas.
Venganza tengo en mi corazón, muerte en mi mano,
215    sangre, y venganza, martillean en mi cabeza.

 

¡Escucha Tamora! Emperatriz de mi alma,
que nunca desearás más cielo, que el que hay en ti,
éste día es la perdición de Bassianus;
su Philomela tendrá que perder hoy su lengua,
220    tus hijos harán pillaje de su castidad,
y lavarán sus manos en la sangre de Bassianus.

 

Ves esta carta, quédatela, te ruego,
y dale al rey este pergamino de trama fatal,
no me preguntes más, se nos espía,
225    aquí llega parte de nuestro deseado botín,
que todavía no temen la destrucción de sus vidas.

 

Enter Bassianus y Lavinia

 

Tamora    Oh, dulce moro mío,
más dulce que mi vida.

 

Aaron    Basta, gran emperatriz; llega Basssianus,
230    enfadaos con él, iré a por vuestros hijos
para respaldar tus disputas, sean las que sean.

 

Bassianus    ¿Quién tenemos aquí?

 

235    Real emperatriz de Roma,
¿Desprovista de sus bien plantadas tropas?

 

¿O se trata de Diana disfrazada como ella,
que abandonó su sagrada tumba,
para ver la cacería general en sus forestas?

 

Tamora    ¡Pícaro controlador de nuestros pasos privados!
Si tuviera el poder que algunos atribuyen a Diana,
240    sus templos de inmediato erguiría.

 

Con cuernos, como los de Acteón, y los canes
se abalancen sobre sus recién transformados huesos
descortés intruso que eres.

 

Lavinia    Sometéos a paciencia, gentil emperatriz,
245    se piensa que estáis bien dotada para cornear,
y se duda, que vuestro Moro y vos
se os destaca para experimentar.
Júpiter proteja a tu marido hoy de sus canes,
sería una pena lo confundieran por ciervo.

 

250    Bassianus    Créedme, mi reina, tu negro Cimerio,
te hace tus honores del color del cuerpo
a manchas, detestado, y abominable.

 

¿Por qué os hayáis secuestrada de todo vuestro séquito?
Descabalgada de vuestro buen y níveo corcel,
255    y ¿a qué vinisteis a ésta parcela tan obscura,
acompañada por un bárbaro Moro,
si no fue el podrido deseo, el que os condujo?

 

Lavinia Y siendo interrumpidos en vuestro deporte,

 

gran razón para valorar a mi señor
260    por pícaro. Os ruego dejadnos partir,
y que disfrute su amor color cuervo;
éste valle propicia el propósito más que bien.

 

Bassianus El rey mi hermano de esto tendrá noticias.

 

Lavinia    Si, pues éstos deslices desde tiempo le denotan.
265    ¡Buen rey, abuso tan enorme!

 

Tamora    ¿Tengo paciencia para soportar todo esto?

 

Entran Chiron y Demetrius

 

Demetrius    ¿Cómo va dulce soberana
y graciosa madre nuestra?
¿Por qué su Alteza está tan lívida y blanca?

 

270    Tamora    ¿Acaso, opinas, no tengo razón para estar pálida?

 

Estos dos me sedujeron hasta éste lugar,
un desnudo detestado valle como veis.

 

Los árboles, aunque estío, desolados y enjutos,
vencidos por musgo y mortal muérdago.

 

275    Aquí nunca brilla el sol, aquí nada crece,
salvo el nocturno búho o el cuervo fatal:
y cuando me mostraron éste horrendo agujero,
me dijeron, aquí, a las horas muertas de la noche,
miles de diablos, el siseo de miles de serpientes,
280    diez mil sapos inflados, tantos otros erizos,
emitirán tan temibles y confusos gritos
que cualquier mortal oyéndolo
directo enloquecería, o sino de inmediato moriría.

 

Apenas habían contado ese infernal cuento
285    y sin rodeos me dijeron, que aquí me atarían
sobre el tronco de un tejo fatal,
y que me abandonarían a esa muerte miserable;

 

y luego me llamaron pútrida adúltera,
lasciva goda, y todos los amargos términos
290    que jamás oído escuchó a tal efecto,

y, de no llegar vos por milagrosa fortuna,
ésta es la venganza que en mi habrían ejecutado.
Vengáis, si amáis la vida de vuestra madre,
o en adelante no os llamaré mis hijos.

 

295    Demetrius    Aquí mi testimonio, soy tu hijo.

 

[le apuñala]

 

Chiron    Ésta por mí,
llega a casa para mostrar mi fuerza.

 

Lavinia    Sí, ven, Semiramis, no, bárbara Tamora,
nombre alguno place tanto a tu natura como el tuyo.

 

300    Tamora    Dame tu punta, vais a conocer mis hijos
la mano materna enderezará los males que a la madre hacen.

 

Demetrius    Quieta, madam, tiene más que se merece:
primero sacude el grano, luego quema la paja.
Esta doncella en su castidad se apoya,
305    sobre su promesa nupcial, su lealtad.

 

Y con esa esperanza pintada provoca a su majestad;
¿y se lo llevará a su tumba?

 

Chiron    Y si lo hace,
preferiría ser un eunuco.
310    Arrastra allí su marido al abismo secreto,
y convirtamos su tronco muerto en almohada para nuestro goce.

 

Tamora    Pero cuando tengáis la miel que deseamos,
que la avispa no sobreviva para picarnos.

 

Chiron    Te garantizo, madam, eso aseguraremos.
315    Ven, amante, ahora por fuerza disfrutaremos
esa bien preservada honestidad tuya.

 

Lavinia    ¡Oh! Tamora, que llevas cara de mujer -

Tamora    No quiero oírla hablar, ¡fuera con ella!

 

Lavinia    Dulces señores, suplicadle que me escuche sólo una palabra.

 

320    Demetrius    Escucha, dulce dama, que sea gloria vuestra
ver sus lágrimas; pero vuestro corazón a ellas
cual piedra implacable a las gotas de lluvia.

 

Lavinia    ¿Desde cuándo los cachorros aleccionan a la tigresa?
¡Oh! no aprendáis su ira, a ti te la enseñó,
325    la leche mamada de ella en mármol se convirtió;
incluso en tu pezón tuviste tu tiranía.
Aún así no toda madre cría a sus hijos iguales.
Suplícale tú, que muestre piedad de mujer.

 

Chiron    ¿Qué?
330    ¿Acaso quieres que demuestre ser bastardo?

 

Lavinia    Cierto,
el cuervo no cría alondras,
aún así he oído,- ¡oh!, si ahora lo encontrara-
el león movido por la pena, soportó
335    que se le arrancaran todas las garras principescas.

 

Algunos dicen que los cuervos cuidan de polluelos perdidos
mientras sus propios pájaros perecen en su nido:
¡Oh! trátame, aunque tu duro corazón diga no,
ni amable, tan sólo piadosa.

 

Tamora    No sé lo que dices, ¡fuera con ella!

 

Lavinia    ¡Oh!, déjame enseñarte, por el bien de mi padre,
que te dio vida, cuando bien pudo haberte matado:
no seas terca, abre tus oídos sordos.

 

Tamora    Aunque no me ofendieras en persona.

 

Por su culpa soy despiadada:
recordada, hijos, vertí lágrimas, mas en vano,
para salvar vuestro hermano del sacrificio,
pero feroz Andronicus no cedió,
así que ¡fuera con ella! y usádla como queráis,
350    cuánto peor para ella, más lo amaré.

 

Lavinia    ¡Oh Tamora!
Que os llamen reina generosa,
y con tus manos mátame aquí mismo,
pues no suplico por mi vida.
355    ¡Ay de mi! Fui apuñalada al morir Bassianus.

 

Tamora    ¿Pues qué suplicas? ¡Mujer altiva, suéltame!

 

Lavinia    Una muerte inmediata suplico, y otra cosa,
que la feminidad le niega a la lengua contarlo:
¡Oh! líbrame de su peor y más que mortal lujuria,
360    y tirádme en algún abominable agujero,
donde jamás hombre alguno vea mi cuerpo,
hazlo, y serás una asesina caritativa.

 

Tamora    ¿Así les he de robar la tasa a mis hijos,
sin satisfacer su lujuria contigo?

 

365    Demetrius    ¡Fuera!,
pues demasiado nos retienes ya aquí.

 

Lavinia    ¿Ningún perdón?
¿Ni feminidad?,
                        ¡Ah, bestial criatura!
370    mancha y enemiga de nuestro nombre genérico,
¡Caiga la confusión! -

 

Chiron    Que te taparé la boca;
trae a su marido,
aquí el agujero dónde Aaron rogó le escondiéramos.

 

375    Tamora    Adiós, hijos míos, a ello y asegurarla,
ni que mi corazón conozca alegría real,

 

hasta que todos los Andronici estén despachados:
Ahora parto en busca de mi querido Moro,
y que mis apasionados hijos ésta furcia defloren.

 

[Salen]
Entra Aaron con dos hijos de Titus

 

380    Aaron Venid, señores, el buen píe por delante,
directos he de llevaros al abominable agujero
donde espié a la pantera en profundo sueño.

 

Quintus    Mi vista es muy turbia, sea lo que anuncie.

 

Martius    Y la mía, te lo juro: si no fuera por la vergüenza,
385    bien abandonaría la caza para dormir un rato.

 

Quintus    ¿Qué, te has caido?
¿Qué agujero tan sutil?,
cuya boca está cubierta con rudas ramas salvajes,
390    en sus hojas hay gotas de sangre recién vertida
tan fresca como el rocío matutino destilado por las flores,
un lugar muy fatal me parece.
¿Habla, hermano, te has herido en la caída?

 

Martius    Oh hermano,
con el más fatal de los objetos
395    que ojo vio jamás para lamento del corazón.

 

Aaron    Ahora iré a que el rey los encuentre aquí,
y así pueda adivinar seguro,
cómo fuero éstos los que acabaron con su hermano.

 

[Sale Aaron]

 

Martius    ¿Por qué no me comfortas y me ayudas a salir,
400    de éste profano y sanguinario agujero?

Quintus    Sorprendido con un extraño temor,
un frío sudor recorre mis temblorosos miembros;
mi corazón sospecha más que lo que ven mis ojos.

 

Martius    Para probar tu corazón adivino,
405    Aaron y tú mirad en ésta fosa
y ved una terrible visión de sangre y muerte.

 

Quintus    Aaron se fue,
y mi compasivo corazón
no permite ver ni una vez a mis ojos
410    lo que le hace temblar el imaginarlo.
¡Oh!, ¿dime, quién es? pues hasta ahora nunca
fui un niño de temer lo que no conozco.

 

Martius    Lord Bassianus yace aquí ensangrentado,
todo amontonado cual cordero sacrificado
415    en ésta detestable y oscura fosa que bebe sangre.

 

Quintus    ¿Si está oscura, ¿cómo sabes que es él?

 

Martius    Sobre su ensangrentado dedo lleva
un precioso anillo, que ilumina todo el agujero,
cual antorcha en los monumentos,
420    brilla sobre las mejillas terrestres del difunto,
y las escarpadas entrañas de ésta fosa muestra:
así de pálida brillaba la luna sobre Piramus,
cuando de noche yacía bañado en sangre virgen:
¡oh! hermano ayúdame con tu mano desfallecida,

 

425    si el temor te hizo desmayar como a mi me sucedió,
a salir de este cruel receptáculo devorador,
tan odioso como la nebulosa boca de Cócitus.

 

Quintus    Alcánzame tu mano, que te ayude a salir,
o, faltándome fuerzas para hacerte tanto bien,
430    sea tragado por éste vientre devorador
por ésta fosa tan profunda, tumba del pobre Bassianus.
No tengo fuerza para alzarte al borde.

 

Martius    Ni yo fuerza para escalar sin tu ayuda.

 

Quintus    Tu mano de nuevo, ahora no la soltaré
435    hasta que aquí arriba estés, o yo abajo,
no logras subir aquí, así que me uno a ti.

 

[Caen ambos]
Entran el Emperador, Aaron el Moro

 

Saturninus    ¡Sígueme! Quiero ver éste agujero aquí,
y quién es el que ahora saltó en él.

 

¡Di! ¿Quién eres el que recién descendiste
440    a éste agujero boquiabierto de la tierra?

 

Martius    Los hijos infelices del viejo Andronicus,
llegados aquí en hora muy infeliz
para encontrar tu hermano Bassianus muerto.

 

Saturninus    ¿Mi hermano muerto?
445                                            Sé que tan sólo bromeas.
Él y su señora, ambos están en la cabaña
en el lado norte de ésta placentera cacería;
no ha ni una hora que allí les dejé.

 

Martius    No sabemos dónde vivos los dejasteis,
450    pero estaba fuera, aquí lo encontramos muerto.

 

Entran Tamora, Andronicus, y Lucius

 

Tamora    ¿Dónde está mi lord el rey?

 

Saturninus    Aquí, Tamora, aunque apenado con mortal dolor.

 

Tamora    ¿Dónde está tu hermano Bassianus?

 

Saturninus    Ahora llegas al fondo rebuscando en mi herida,
455    pobre Bassianus aquí yace asesinado.

 

Tamora    Pues demasiado tarde traigo el fatal texto,
el complot de ésta tragedia a destiempo,
y me sorprendo que el rostro humano pueda plegar
en placenteras sonrisas tal tiranía asesina.

 

[Le da a Saturninus una carta]
Saturninus lee la carta

 

460    Si fallamos el encuentro conveniente,
dulce cazador, nos referimos a Bassianus,
tú tan sólo cava la tumba para él,
conoces nuestra razón, busca tu recompensa
entre las ortigas, junto al saúco
465    que ensombrece la boca de aquella fosa
donde decretamos enterrar a Bassianus
hazlo y adquiérenos como tus amigos eternos.

 

Saturninus    ¡Oh! ¿Tamora, alguna vez se oyó algo semejante?

 

Esta es la fosa y aquél el saúco.
470    Mirad, señores, si rescatan a los cazadores,
que debían asesinar aquí a Bassianus.

 

Aaron    Gracioso señor, aquí está la bolsa de oro.

 

Saturninus    Dos de tus cachorros, cruel maldición sanguinaria,
aquí han quitado la vida a mi hermano.
475    Señores, de la fosa arrastradles a prisión.
que permanezcan allí hasta divisar
algún dolor de tortura nunca conocido antes.

 

Tamora    ¿Qué hacen en ésta fosa?
¡Oh acto sorprendente!

 

480    ¿Qué fácil es descubrir un asesinato?

 

Titus    Alto emperador, sobre mi frágil rodilla,
imploro éste favor, con lágrimas, no vertidas a la ligera,
que ésta falta cruel de mis malditos hijos,
maldición, si en ellos las faltas se probaran.

 

485    Saturninus    ¿Si se probara? Vos lo veis, es bien aparente,
¿quién encontró la carta? ¿Tamora fuiste tú?

 

Tamora    Andronicus fue quien la recogió.

 

Titus    Así es, mi Lord,
pero sea yo su fianza,
490    por la tumba de mi padre respetado juro
que dispuestos están a voluntad de su majestad
para responder con sus vidas a las sospechas.

 

Saturninus    No les puedes fiar: observa y sígueme:
que traigan el cuerpo asesinado, otros a los asesinos.
495    ¡Qué no digan palabra, la culpa es clara;
pues, por mi alma, de haber fin peor que la muerte,
ése es el fin con el que ellos serán ejecutados!

 

Tamora    Andronicus, al rey convenceré;
no temas por tus hijos, les irá bastante bien.

 

500    Titus    Ven, Lucius, ven,
no te quedes a hablarles.

 

[Salen]
Entran los hijos de la emperatriz, con Lavinia, sus manos cortadas y
su lengua arrancada, y abusada
[Acto Segundo Escena 4]

 

Demetrius    Ve, ahora, ve y si tu lengua sabe hablar di
quién te cortó la lengua y quién de ti abusó.

 

Chiron    Escribe tus ideas, descubre así tus opiniones,
505    y si tus muñones te lo permiten haz de escribano.

 

Demetrius    Ves cómo con signos y señales sabe ser ceñuda.

 

Chiron    Ve a casa,
pide dulce agua, lava tus manos.

 

Demetrius    No tiene lengua para pedir, ni manos que lavar.
Así dejémosla a su silencioso caminar.

 

Chiron    Si fuera mi causa, me colgaría.

 

Demetrius    Si tuvieras manos para ayudarte a trenzar la cuerda.

 

[Salen]
Cornetas.
Entra Marcus de caza, a Lavinia

 

 

Actus Tertius

 


Entran los jueces y senadores con los dos hijos de Titus atados,
cruzando el escenario al lugar de ejecución, y Titus delante, suplicando

 

Titus    ¡Oídme, graves señores, nobles tribunos, detenéos!
por piedad de mi edad, cuya juventud gasté
en guerras peligrosas, mientras seguros dormíais;
por toda la sangre vertida en las grandes batallas romanas,
5    por todas las gélidas noches de guardia,
y por estas amargas lágrimas, que ahora veis,
llenando las ajadas arrugas de mis mejillas,
tened piedad con mis condenados hijos,
cuyas almas no son corruptas como se piensa;
10    por veinte y dos hijos nunca lloré,
pues murieron sobre la orgullosa cama del honor.

 

Andronicus se tumba, y los jueces le pasan

 

Por estos tribunos, en el polvo escribo
mi profundo dolor de corazón, y las lágrimas de mi triste alma;
que mis lágrimas sacien el seco apetito de la tierra.

 

15    La dulce sangre de mis hijos, les avergonzará y se sonrojarán:
¡Oh, tierra! Más amistad lograré con la lluvia

 

[Salen]que destilarán éstas dos ruinas ancianas,

 

que ni el joven Abril con todas sus tormentas
durante sequía estival; y seguiré mojándote
20    en invierno con ardientes lágrimas fundiré la nieve,
y mantendré eterna primavera en tu rostro,
si renuncias a beber la sangre de mis amados hijos.

 

Entra Lucius, con el arma desenvainada

 

¡Oh! Venerables tribunos; ¡Oh! Gentiles ancianos,
soltad a mis hijos, anulad la pena de muerte,
25    y dejadme decir (que nunca antes lloré)
mis lágrimas son ahora mis oradores dominantes.

 

Lucius    ¡Oh! noble padre, en vano os lamentáis,
los tribunos no oyen, no hay nadie aquí,
y vuestras penas contáis a una piedra.

 

30    Titus    ¡Ah! Lucius, por tus hermanos déjame suplicar,
graves tribunos, una vez más os lo ruego.

 

Lucius    Mi gracioso lord, ningún tribuno os oye hablar.

 

Titus    Que no importa, hombre, aunque oyeran
no me escucharían; ¡oh! si escucharan
35    no tendrían piedad de mí.

 

Por ello, en vano, a las piedras le cuento mis penas.

 

Las que, aunque no repondan a mi angustia,
de alguna forma son mejores que los tribunos,
pues no me interrumpen mi cuento;
40    cuando lloro, humildes a mis pies
reciben mis lágrimas, y parecen llorar conmigo,
y aunque se vistieran de graves hierbas
Roma no podría permitirse tribunos como éstos.

 

La piedra es blanda como la cera
45    y los tribunos más duros que las piedras;
una piedra es silenciosa, y no ofende,
y los tribunos con sus lenguas a la muerte condenan a los hombres.

 

¿Pero qué haces con el arma desenvainada?

 

Lucius    Para rescatar a mis dos hermanos de sus muertes,
50    y por intentarlo los jueces han dictaminado
mi eterna condena de exilio.

 

Titus    ¡Oh! hombre feliz! Te hicieron su amigo.
Pues, necio Lucius, ¿acaso no percibes
que Roma no es más que la selva de tigres?

 

55    Los tigres depredan, y Roma no soporta más presas
más que a mi y los míos: ¡qué afortunado eres, pues,
ser exiliado por éstos devoradores?

 

¿Pero quién llega con nuestro hermano Marcus?

 

Entran Marcus y Lavinia

 

Marcus    Titus, prepara tus nobles ojos para llorar,
60    y si no, ¡ a que se rompa tu corazón!
Traigo penas para consumir tu edad.

 

Titus    ¿Me consumirá?
                                      Pues muéstramelas.

 

Marcus    Ésta fue tu hija.

 

65    Titus    Pero Marcus y lo es.

 

Lucius    ¡Ay de mí! Este objeto me mata.

 

Titus    Niño de corazón blando, arriba y mírala,
¡habla! Lavinia, ¿qué mano maldita
te dejó sin manos a la vista de tu padre?

 

70    ¿Qué necio añadió agua al mar?
¿O trajo leñas a la Troya ardiendo?

 

Mi dolor alcanzó su cima antes de tu llegada
y ahora cual Nilo desprecia sus márgenes.

 

Dadme una espada, también cortaré mis manos,
75    pues lucharon por Roma, y todo en vano;
y han nutrido este pesar,
alimentando la vida;
en vanas plegarias se ocuparon,
y me sirvieron para usos sin efectos.

 

80    Ahora todo el servicio que les reclamo,
es que una ayude a cortar la otra.
Está bien, Lavinia, que no tengas manos,
pues manos para servir a Roma sólo es en vano.

 

Lucius    Habla, dulce hermana, ¿quién te martirizó?

 

85    Marcus    ¡Oh! ese delicioso ingenio de sus ideas,
que desvelaba con tan placentera elocuencia
fue arrancado de ésa preciosa y vacía cueva,
donde cual melodioso y dulce pájaro cantaba
dulces notas variadas encantando todo los oídos.

 

90    Lucius    ¡Oh! habla tú por ella,
¿quién cometió éste acto?

 

Marcus    ¡Oh! Así la encontré perdida en el parque,
buscando esconderse como hace el ciervo
que recibió una herida incurable.

 

95    Titus    Era mi cierva,
y el que la hirió
me hirió más a mí, que si me hubiera dado muerte;
pues ahora soy como quien sobre una roca
está rodeado por un mar salvaje.

 

100    Quien observa la creciente pleamar
subir ola a ola,
esperando siempre que algún remolino envidioso
le trague en sus saladas entrañas.
 

 

Éste camino recorrieron mis desdichados hijos hacia la muerte;
105    aquí mi otro hijo, hombre desterrado,
y aquí mi hermano llorando por mis penas.
peor lo que a mi alma da el mayor vuelco,
es mi estimada Lavinia, más amada que mi alma.

 

Sólo de ver tu imagen de esta guisa,
110    me hubiera enloquecido.
                                        ¿Qué he de hacer?
¿Ahora que veo tu vivo cuerpo así?

 

No tienes manos con que limpiarte las lágrimas,
ni lengua con que contarme quién te martirizó;
115    tu esposo está muerto, y por su muerte
a tus hermanos condenaron, y murieron por ello.

 

Mira Marcus, ¡ah! Lucius, hijo, mírala;
cuando nombré a sus hermanos, frescas lágrimas
rodaron por su mejilla, como hace el dulce rocío,
120    sobre la azucena talada casi marchita.

 

Marcus    Quizás llore por que asesinaron a su marido
quizás por que sabe de su inocencia.

 

Titus    Si de verdad mataron a tu marido, alégrate,
125    pues la ley ya tomó su venganza en ellos.

 

No, no, jamás cometerían una acción tan abominable,
atestiguad el dolor que sufre su hermana.

 

Gentil Lavinia, deja que bese tus labios
y hazme alguna señal de cómo aliviarte.
130    ¿Quieres que tu buen tío y tu hermano Lucius
y tú y yo nos sentemos junto alguna fuente,
mirando todos adentro para ver nuestras mejillas
cómo se tiñen, como prados todavía sin secar
con pringoso barro dejado por la riada?;
135    ¿Y miraremos la fuente tanto tiempo,
hasta que el sabor fresco sea eliminado de esa claridad,
y se haya convertido en fosa salada por nuestras amargas lágrimas?

 

¿O quieres que nos cortemos las manos?

 

¿O nos mordemos las lenguas, y como mimos
140    pasemos el resto de nuestros odiosos días?

 

¿Qué quieres que nos hagamos?
                                                Deja que nosotros que tenemos lenguas
diseñemos algún ardid de futuras miserias
que nos admire en su tiempo por venir.

 

145    Lucius    Dulce padre cesen tus lágrimas, pues con tu dolor
ved como mi desdichada hermana sufre y llora.

 

Marcus    Paciencia, querida nieta. Buen Titus seca tus ojos.

 

Titus    ¡Ah, Marcus, Marcus! Hermano, bien mojaría
150    tu paño, no puede beber una de mis lágrimas,
pues tú, pobre hombre, con las tuyas lo ahogaste.

 

Lucius    Ay, mi Lavinia, tus mejillas secaré.

 

Titus    ¡Escucha, Marcus, escucha! Entiendo sus signos,
si tuviera lengua para hablar, ahora diría
155    a su hermano lo que a ti te dije.

 

Su paño con sus sinceras lágrimas todo mojado,
no sirve ya en sus penosas mejillas.

 

¡Oh!, qué simpatía de dolor es ésta!
Tan lejos de ser ayuda como el limbo está del cielo.

 

Entra Aaron el Moro, sólo

 

160    Moro    Titus Andronicus, mi señor el emperador,
te envía ésta palabra, que si a tus hijos amas,
que Marcus, Lucius, o tú mismo viejo Titus,
o cualquiera de vosotros, os cortéis la mano
y se la enviéis al rey; él por la misma,
165    te enviará a ambos hijos vivos
y ése será el rescate por su falta.

 

Titus    ¡Oh! ¡Gracioso emperador! ¡Oh, gentil Aaron!
¿Acaso el cuervo canta cual alondra
que dulce saluda el salir del sol?

 

170    De todo corazón le envió al emperador mi mano,
buen Aaron, ¿me ayudas a cortarla?

 

Lucius    Quieto, padre, esa noble mano tuya,
que a tantos enemigos venció
no será enviada: mi mano hará las veces,
175    mi juventud mejor que vos prescinde de sangre,
y por ello la mía salvará la vida a mis hermanos.

 

Marcus    ¿Qué mano no defendió Roma,
y cuál no alzó la sangrienta hacha de guerra,
escribiendo destrucción en los castillos enemigos?

 

180    Oh, ninguno de los dos reunís suficientes méritos;
mi mano no es más que ocio, que sirva
para rescatar mis dos nietos de su muerte;
así la conservé para un valioso fin.

 

Moro    No, ponéos de acuerdo, qué mano enviamos,
185    pues temo que mueran antes de que llegue su perdón.

 

Marcus    Irá mi mano.

 

Lucius    Por el cielo, ¡que no irá!

 

Titus    Señores, no discutan. Éstas hierbas marchitas,
maduras están para ser taladas, y por eso es la mía.

 

190    Lucius    Dulce padre, si debe pensarse que soy tu hijo,
déjame redimir mis hermanos de la muerte.

 

Marcus    Y por honor a nuestros padres, y el cuidado de madre,
déjame mostrarte el amor de hermano.

 

Titus    Ponéos de acuerdo; salvaré mi mano.

 

195    Lucius    Entonces voy a por un hacha.

 

Marcus    Pero seré yo quien use el hacha.

 

[Salen]

 

Titus    Acércate Aaron, les engañaré a ambos,
dame tu mano, y te daré la mía.

 

Moro    Si eso se llama engaño, seré honesto,
200    y nunca mientras viva, así se engaña a hombres;
pero te engañaré de otra forma,
y lo dirás antes de media hora.

 


Continúa en Tito Andrónico obra completa - Parte 2 >>


A 2 personas les gusta

Compartir
Artículos Relacionados

Publicaciones recomendadas
Sigue a Youbioit