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Satélites de Perú


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Artículo actualizado por última vez el 25 de junio de 2019

 
El primer proyecto satelital de Perú consistió en un nanosatélite universitario desarrollado por el Instituto de Radioastronomía (INRAS) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). La iniciativa surgió en el año 1990 cuando el científico peruano, Jorge Heraud, propuso que era necesario que Perú tuviera un satélite de comunicaciones en órbita. Esta iniciativa de poner un satélite peruano en órbita fue reflotada años más tarde en la PUCP, aunque se trataría de un nanosatélite académico y experimental. A fines del año 2008, este proyecto obtuvo el respaldo del consejo universitario de dicha institución, y su desarrollo comenzó en diciembre de 2009 cuando se prepararon las instalaciones donde se construiría el satélite. Se requería un cuarto limpio, libre de polvo y partículas que podrían dañar a los componentes del satélite (los satélites deben ser ensamblados en condiciones altamente asépticas).
 

Lo novedoso de este nanosatélite sería que en su interior albergaría a otro satélite más pequeño, al que expulsaría una vez colocado en órbita. El desarrollo del primer satélite peruano finalizó hacia fines de 2012, pero como viajaría acoplado en un satélite italiano de mayor tamaño y la fecha de lanzamiento se había pactado para finales de 2013, hubo que esperar hasta entonces para enviarlo al espacio. El nombre de este primer satélite peruano fue PUCP SAT-1 (en honor a la universidad donde fue ideado, diseñado y construido), mientras que el pequeño satélite que llevaría en su interior fue bautizado Pocket-PUCP.
 

Dos meses antes del lanzamiento, fue llevado a Roma para ser integrado con el satélite italiano desde el que sería expulsado una vez colocado en órbita. Finalmente, el 21 de noviembre de 2013 fue lanzado desde la base de lanzamiento de Yasny en Rusia, a bordo de un cohete Dnepr. Una vez puesto en órbita el satélite italiano UniSat 5 en el que iba acoplado el PUCP SAT-1, este último fue expulsado y colocado en su propia órbita de entre 578 y 626 kms de altura. Quince días más tarde, el PUCP SAT-1 expulsó al femtosatélite Pocket-PUCP (los femtosatélites son aquellos de menos de 100 gramos).
 
El nanosatélite PUCP SAT-1 tiene una masa de 1,24 kg (1240 gramos), formato cúbico CubeSat, y 10 cm por lado. El femtosatélite Pocket PUCP tiene una masa de 97 gramos y un tamaño de 8,35 cm x 4,95 cm x 1,55 cm. El objetivo de esta misión consistía en realizar mediciones de la temperatura de los componentes en el entorno espacial y principalmente el de poner a prueba la capacidad de lanzamiento de un femtosatélite desde el interior de un nanosatélite. Se trataba de una misión sencilla, con fines experimentales y académicos.
 
La segunda experiencia satelital peruana también vino de manos de una institución académica, esta vez de la Universidad Alas Peruanas (UAP). Se trató de una iniciativa de su rector, Fidel Ramírez Prado. El proyecto del satélite UAPSAT-1 comenzó en el año 2010 y fue lanzado por la NASA el 9 de enero de 2014 desde el centro de lanzamiento espacial Wallops, en Virginia, Estados Unidos de América, a bordo de un cohete Antares. Originalmente, el lanzamiento estaba programado para el 19 de diciembre de 2013, pero fue reprogramado para el 9 de enero de 2014.

El UAPSAT-1 fue desarrollado por alumnos de la universidad y supervisado por catedráticos. El diseño interno del satélite y la programación del software necesario para controlarlo desde tierra fueron realizados por los estudiantes de la UAP. El chasis de aluminio, la batería y las celdas de recarga solar del nanosatélite fueron provistas por la empresa colombiana Sequoia Space.
 
El UAPSAT-1 es un nanosatélite de formato CubeSat de 10 cm por arista y aproximadamente 1 kg. Fue llevado hasta la Estación Espacial Internacional y luego, el 28 de febrero de 2014, un brazo robótico del módulo de experimentación japonés, Kibo, de dicha estación orbital, lo colocó en una órbita de aproximadamente 400 kms de altura. Tuvo fines académicos y uno de sus objetivos educativos era transmitir datos acerca de la temperatura de sus componentes, fluctuaciones de corriente y voltaje al encontrarse en las condiciones extremas del espacio exterior. Se mantuvo operativo hasta mayo de 2014
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El tercer satélite peruano también fue un proyecto universitario, en esta ocasión de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). El satélite fue bautizado Chasqui-1 y fue lanzado el 5 de febrero de 2014 desde el cosmódromo de Baikonur en la República de Kazajistán, a bordo de una nave Progress M 22M. Fue llevado hasta la Estación Espacial Internacional donde permaneció hasta el 18 de agosto de 2014 a la espera de la llegada de los cosmonautas que realizarían una caminata espacial y lo pondrían en órbita manualmente. Finalmente, Oleg Artemyev fue el cosmonauta que lo puso manualmente en una órbita de entre 412 y 419 kms de altura.

El Chasqui-1 es un nanosatélite de formato CubeSat de 10 cm por lado y masa de 1 kg. En su interior se colocaron dos cámaras para que tomara fotografías cada vez que pasara por arriba de Perú. Para la recepción de las señales del Chasqui-1, la UNI estableció dos estaciones terrenas, una en su Instituto Nacional de Investigación y Capacitación de Telecomunicaciones, y la otra en el Centro de Tecnologías de Información y Comunicaciones de la UNI. Sin embargo, los encargados de la misión en la UNI solamente podían comunicarse con el Chasqui-1 unos pocos minutos por día, y en algunas ocasiones no lograban entrar en contacto. Su principal objetivo fue educativo, enfocado a la capacitación en tecnología satelital de los estudiantes que participaron en el proyecto. Se mantuvo operativo por algo más de seis meses.
 

El 15 de septiembre de 2016, fue lanzado el Perú Sat-1, el cuarto satélite peruano, desde Kourou, Guayana Francesa. Se trata de un satélite de observación terrestre construido por la empresa europea Airbus Defence and Space. Tiene una masa de alrededor de 430 kg y su órbita se encuentra a aproximadamente 702 kilómetros de altura. Por día, realiza 15 vueltas alrededor del planeta, y pasa 4 veces al día por encima del territorio peruano. Cada pasada por encima de Perú tienen una duración de entre 2 y 12 minutos.

 
Sus objetivos incluyen el monitoreo del territorio peruano a través de imágenes de alta resolución para diversas aplicaciones, entre ellas: gestión de planeamiento urbano, análisis de zonas agrícolas y sus cultivos, control del uso del suelo y la deforestación, lucha contra el narcotráfico, prevención de desastres naturales, exploración de yacimientos minerales, protección de zonas arqueológicas, control de zonas fronterizas, entre otras.

  
Hacia junio de 2019, gracias al Perú Sat-1 se había conseguido un archivo de más de 46 mil imágenes del territorio peruano, disponibles para ser utilizadas por distintas instituciones. La resolución de estas imágenes ronda entre los 70 cm por pixel en caso de fotografías monocromáticas y los 2 metros por pixel en caso de fotografías a color, por lo que se trata de imágenes con altas resoluciones (esto significa que en fotos a color, cada 2 m fotografiados ocupan 1 pixel de la imagen, entonces una zona de 4 km x 4 km estaría representada por una imagen de 2000 pixeles x 2000 pixeles).
          
Hasta junio de 2019, Perú tuvo 4 satélites, de los cuales 3 fueron nanosatélites construidos en universidades peruanas, y 1 de observación terrestre perteneciente al estado.

 
 
Fuentes de información:


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